Violencia en las calles

23 de septiembre de 2012

Camila+Vallejo

No sabemos si los cargos de cualquier ministerio del interior del mundo son clónicos o es que la pésima creatividad es un virus que se ceba con los policías, pero el caso es que un ministro del interior de un país de «democracia radical», tipo España, suele tener las mismas iniciativas (y a veces idénticas motivaciones y obsesiones) que uno de una dictadura furibunda, tipo Venezuela o Marruecos (que no se diga que marginamos a nadie) y acaba mandando a los guardias a dar mamporrazos a los que protestan en las calles y haciendo campañas de intoxicación (de pésimo y nada original gusto) para pedir la colaboración ciudadana contra la insurgencia, la protesta, la algarada o la «violencia callejera».

Ahora nuestro ministro de la porra, que por cierto es un pío devoto del opus dei, ha iniciado una campaña de estas para que los patriotas informatizados tuiteen sus chivatazos a la pasma y denuncien «la violencia en las calles»

Coincide esta campaña con la organización cívica de la protesta del 25 S, en la que se pretende pasear y rodear por fuera el congreso para que se visibilice lo malrepresentados que estamos y nuestro disgusto por este tipo de politicos extractivos y esta política a favor de unos pocos que padecemos. En cierto modo, un apoyo a la democracia de verdad y una exigencia de que ésta tenga lugar.

Pero seamos cívicos, ya que la policía nos lo pide con tan buenos modales, y denunciemos la violencia:

Por ejemplo, la violencia estructural que puede verse «en las calles», concretamente al contemplar las largas colas de parados a quienes una tramposa «eficiencia» y «racionalidad» económica ha dejado sin trabajo y sin ingresos para que así seamos más competitivos.

O la violencia de unas leyes que en la prática han provocado la desprotección social de millones de personas en nuestro estado y las deja sin casa, sin recursos, sin médico y «en la calle».

O la grosera violencia de comprobar las diferencias de rentas y de esfuerzos (que se pueden ver en las calles de nuestras principales ciudades según paseemos por sus manzanas más pijas o por sus suburbios) entre los más pudientes (y que por cierto no pagan igual impuestos que los otros) y los demás.

O la violencia cultural de hacer prevalecer valores machistas, autoritarios, justificadores de la violencia en la prensa escrita, los noticieros e incluso en la «cultura» que nos trasnsmien nuestras élites.

O la violencia de un militarismo que detrae más de 36.000 millones de euros y nos endeuda para comprar armas con las que se ejerce la violencia contra otros pueblos, con nuestros propios soldados y «en la calle».

Ayudemos a la policía a ver que en cuestión de violencias, las más groseras y graves de las que ocurren en las calles no son, precisamente, las que ellos tienen metidas en sus obsesas cabezas, sino las que defienden con sus cachiporras.


LA INSOPORTABLE VIGENCIA DE LA VIOLENCIA Y LAS IDEAS DE LA PAZ

21 de julio de 2012

Avenida + Revoluci% C3% B3n% 2C + Tijuanafuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012 

Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.

Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.

¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.

Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes  queremos cambiar las cosas.    Lee el resto de esta entrada »


Todo encaja: la doctrina del shock

3 de mayo de 2012

Os recomendamos muy encarecidamente que veáis (y con mucha atención) el siguiente vídeo.

Ciertamente es una hora y cuarto, pero merece muchísimo la pena.

Nosotros hemos entendido que algunas cosas dentro de este esquema de pensamiento encajan perfectamente, por ejemplo, siempre nos había llamado la atención una realidad que reconocemos existente pero que no llegábamos a entender del todo:  está claro que todos los servicios públicos se están poniendo en manos privadas.  Pensábamos (también lo defiende en el vídeo Milton Friedman) que esto no sería llevado a cabo para los servicios de defensa.  No entendíamos que el Estado quisiera desprenderse del control de aquello que, precisamente, les da el control absoluto.  Sin embargo, tras oír las declaraciones en el vídeo de Runsfeld (anterior secretario de defensa norteamericano) hemos entendido que da igual.  Que cuando los que quieren privatizarlo todo llegan al poder, lo privatizan.  Y se quedan tan anchos porque, en el fondo, luego va a quedar el control en sus manos, sus manos privadas, en sus propias empresas privadas (véase concretamente, Blackwater).

También nos ha gustado el vídeo porque relaciona varios sucesos históricos (inicio de la dictadura chilena de Pinochet, inicio de la dictadura argentina de Videla, intervención armada de la Gran Bretaña de Thatcher en las Malvinas, guerra contra el terrorismo, etc.) con la idea económica de la ideología ultraliberal o neoconservadora de Milton Friedman y sus «Chicago boys».

También nos ha gustado porque nos va recordando, una y otra vez, que las propuestas neoliberales nunca han funcionado para los países a los que se les ha obligado a adoptarlas (sin embargo, sí ha sido muy lucrativa para aquellos países, Estados Unidos sobre todo, que nunca las han adoptado, pero las preconizan para los demás).

Por último, lo aconsejamos porque el miedo, la idea de inevitabiliad de las reformas contra la gente común, el proteccionismo de los ricos, la liberalización de servicios públicos a ultranza, etc., de otras épocas las estamos viviendo en primera persona en esta.  Todo parece un plan, todo parece una lucha a largo plazo que busca, sin ningún disimulo, que los ricos sean más ricos (aunque ello convierta en más pobres a los pobres).

Esperamos vuestros comentarios.  Que os guste y os sea útil para reflexionar en estos días previos al primer aniversario del 15 M.

Por nuestra parte, volvemos a remarcar la importancia medular y central que tienen el militarismo, la guerra, los ejércitos y la violencia en todas esta políticas.

Por lo mismo, pensamos que nuestra lucha a favor de un modelo de defensa noviolento y participativo en el que la sociedad pueda decidir qué y cómo quiere defender es crucial para las propuestas alternativas.

Mucho ánimo en nuestras luchas comunes porque es muy importante que, una y otra vez, retomemos fuerzas desde la concienciación.


Los horrores de la guerra y los hombres normales.

9 de abril de 2012

Prueba de francés +

Nos informa la sección de cultura de El País de la publicación en España del libro Soldados del Tercer Reich, testimonios de lucha, muerte y crimen (Crítica, 2012), donde se pone de manifiesto la brutalidad y la vulgaridad de la maldad de los soldados alemanes en la segunda guerra mundial y se difunden cientos de testimonios del placer que sentían en matar y causar destrucción.

Podríamos preguntarnos si esta perversión es una característica exclusiva del ejército de Hitler o es algo que ocurre en todos los ejércitos y, de paso, si no van a ser los ejércitos la causa y el difusor de estos comportamientos inhumanos.

Algunos autores, con anterioridad, dice este libro que ahora sale a la luz en España, ya habían trabajado sobre esta materia de forma especifica. El propio libro nos habla de  Joanna Bourke (An intimate history of killing, 1999) o de Samuel Hynes (The soldier’s tale, 1997) quienes habían hecho patente lo fácil y hasta placentero que puede ser matar para cualquier soldado, con independencia de la bandera a la que sirva.

«De lo más perturbador de las escuchas (nos señala el artículo de El País) es constatar que para matar no hacía falta estar especialmente adoctrinado ideológicamente ni brutalizado por la experiencia bélica».

En efecto, es perturbador. Pero es algo peor aún: es lo corriente. Y lo es porque la cultura militarista y el paradigma de violencia y dominación forman parte de nuestra experiencia personal desde el nacimiento y cimentan nuestras propias culturas .

El acto de matar a otros y la violencia extrema pertenecen a la vida cotidiana del narrador y de sus interlocutores”, señala Welter. “No son nada extraordinario y hablan sobre ello durante horas al igual que hablan de aviones, bombas, ciudades, paisajes y mujeres”.

Todo este potencial de maldad lo aprendemos desde la escuela y las relaciones interpersonales desde la tierna infancia. Allí vamos haciendo «experiencia propia» la resolución de conflictos por la fuerza, el sexismo y el machismo, la organización autoritaria y no colaborativa de la sociedad y un largo etcétera que comportan gran parte de la violecncia cultural y estructural que padecemos. Aprendemos la violencia como medio y fin y la ratificamos en cada acto de nuestra vida. Nuestros símbolos, mitos, relatos, se plagan de guerreros y de héroes violentos. Nuestro sistema productivo reproduce la violencia y la dominación… Las relaciones internacionales también. La violencia estructural es el orden vigente en el mundo y en las relaciones sociales. Aprendemos que el ejército es «lo natural» y que la violencia, cualquier tipo de violencia, es «por desgracia» completamente «inevitable» (con lo que se hace vulgar, común, cotidiana, aceptable).

Y es por eso por lo que no hace falta ningún adoctrinamiento previo porque el veneno ya lo llevamos dentro.

Lo que sí hace falta, entonces, es luchar contra esta violencia paradigmática y desaprender el paradigma de violencia y dominación.

Por eso la guerra, cualquier guerra, y los ejércitos, aún los que invocan causas más nobles, son lo peor de nosotros mismos y nunca arreglan nada, sino que acentúan toda la maldad y todo el desastre pensable allá donde actúan.

Podríamos preguntarnos ahora si todo esto es aplicable también al ejército español. Y más aún, si es aplicable a los ejércitos españoles que están actualmente participando en diversas guerras. ¿Queremos ser cómplices de esta perversión?

Por eso resulta tan urgente para quienes aspiran a una sociedad alternativa luchar contra el militarismo y contra las instituciones «de defensa» que nos degradan.

No sólo no queremos participar personalmente en un horror como éste. No podemos permitirnos siquiera que lo hagan otros por nosotros. Mantener ejércitos es ser, activa o pasivamente, causantes del horror que éstos producen tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz.


Detenciones ilegales de gadaffistas en Libia. (¿Es también responsabilidad de parte del pacifismo español?).

16 de octubre de 2011

Fuente El País, citando a Amnistía Internacional (en inglés).

Parece que, en parte, salimos de Málaga para meternos en Malagón.  Amnistía informa de que más de 2.500 gadafistas fueron arrestados sin ver ninguna orden judicial y que las torturas y palizas son generalizadas.  También parece que estos hechos contra los derechos humanos se dan sobre todo contra los combatientes y contra las personas de origen subsahariano.

¿Era esto la primavera de los países árabes?  ¿Venganza, ilegalidad, abusos de los derechos humanos?

Habrá muchos libios que se sientan avergonzados y tendrán que reclamar a sus líderes, policías, jueces, etc., un trato dignos para el otro bando.  De lo contrario, será imposible construir un país donde la paz, la justicia, la democracia y la libertad sean para todos.

Pero…, por otra parte, ¿qué esperábamos?  Cuando un país está militarizado durante décadas, cuando una sociedad es sometida a la violencia institucional durante décadas, cuando un país se enfrenta en una guerra civil porque carece de otras practicas de tipo civil, pacífico, democrático y solidarias, ¿qué esperábamos?

¿Ahora qué hará occidente, militarizará más todavía el conflicto?

Ojalá los libios encuentren, como dijo Gandhi que «no hay camino para la paz, que la paz es el camino«.  Efectivamente, muchas veces se ha dicho que la guerra sólo genera violencia, violencia en todos los órdenes de la vida, espiral de violencia.  Y lo malo es que los que se benefician, habitualmente, de esta violencia generalizada son los vendedores de armas:  personas, empresa, estados, y las élites militaristas que les apoyan.

Por otro lado, también queremos interpelar aquí a esa parte del movimiento pacifista que alentó la «intervención humanitaria» desde occidente en el conflicto libio.  Nosotros argumentamos en su contra porque pensábamos que sólo iba a causar más violencia y que serviría de excusa para que los países occidentales aprovecharan para intereses nada éticos, y pedíamos que se promoviesen los caminos noviolentos, de diálogo y negociación.  Pensamos que estos bienintencionados pacifistas también son corresponsables, en parte, de la actual situación de violación de los derechos humanos.  Su argumentaciones han colaborado a «legitimar» una intervención que ha fomentado el bucle violento.  Cuando abogaron por la «intervención humanitaria» debieron ser conscientes de que esta realidad se iba a dar porque sólo estaban fomentado la militarización social y cultural del conflicto libio.


La ruina ecológica y el déficit ecológico nos obligan al decrecimiento y a la desobediencia civil.

28 de septiembre de 2011

Fuente:  Europa Press.

La noticia nos ha impresionado:  ya nos hemos gastado todo lo que la Tierra puede producir en un año.  Vamos a vivir 3 meses y pico de préstamos.  Suponemos que cada año será peor.  Salvo que lo paremos y optemos por un modelo de vida, de economía, de ecología, de sociedad, de cultura distinto.

«El planeta entra este martes en déficit ecológico, tras haber consumido el total de su presupuesto de recursos naturales para 2011 en menos de nueve meses, según datos de la Global Footprint Network.  Así, desde el 27 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 2011 los recursos que se consuman para satisfacer la demanda ecológica se deberán a la explotación de los recursos por encima de lo que pueden producir y acumulando gases de efecto invernadero así como otros contaminantes más rápidamente de lo que la Tierra puede absorber.     A partir de hoy la humanidad vive a crédito del planeta.  Esto conlleva problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la mayor escasez de recursos como agua, alimentos y materiales.  Vivimos por encima de las posibilidades ecológicas del planeta, degradando los fundamentos que sustentan nuestra propia existencia sobre la Tierra.  Sin estabilidad ecológica, la estabilidad económica no será posible.   Entre las razones que han llevado a esta situación, el informe acusa a que el sistema económico no cuenta la verdad ecológica y social de la actividad económica humana.  El compás económico que guía gobiernos, empresas y consumidores está estropeado. Nos presenta como beneficios lo que en realidad es una perdida de riqueza para toda la sociedad. Llevar un recurso natural al colapso como ‘stocks’ de pesca, acuíferos y bosques cuenta como positivo en el Producto Interior Bruto. Cambiar la forma en que medimos y describimos cosas en términos económicos es esencial para asegurar la buena gestión de nuestros recursos naturales y la provisión de bienes y servicios que nos proporcionan. El medio natural puede funcionar sin la economía pero no al revés.

En cuanto a los datos, el informe revela que el nivel de déficit ecológico se ha doblado desde 1961 y que al nivel de consumo actual, la biocapacidad de la Tierra únicamente cubre dos tercios de la demanda global. Por ello, a nivel mundial los humanos consumen los recursos equivalentes a entre 1,2 y 1,5 planetas y, de seguir al mismo ritmo, los humanos necesitarán dos planetas al año antes de 2050.

 El documento precisa que si la población global viviera como un ciudadano de la India sólo sería necesario un planeta, mientras que si todo el mundo viviera como un ciudadano español, se necesitarían tres planetas al año, y hasta cinco planetas si la población mundial viviera como un ciudadano estadounidense.

 Concretamente, España consume 3,35 veces más que su biocapacidad, por lo que «si España tuviera que subsistir con sus propios recursos, al ritmo actual, los agotaría a fecha de 19 de abril». La biocapacidad del territorio español solo permite cubrir un 29,8 por ciento de su demanda de recursos«.

¿Causará esta situación violencia directa, estructural y cultural?  ¿Causará esta situación guerras?

Cuando abogamos que es necesario redefinir el concepto de defensa, redefinir qué queremos defender y cómo, nos referimos a esto.  Es necesario ser conscientes que los problemas no nos las fronteras o las nacionalidades.  Los problemas más graves son nuestro modelo de sociedad, de civilización.  Hemos de reorientar las miras de nuestra defensa:  debemos de defendernos de nuestro sistema económico, de nuestro sistema comercial, de nuestro sistema de relaciones internacionales, de nuestro sistema cultural.

La única salida es el decrecimiento económico y la desobediencia política y cultural.

El informe lo ha publicado el Global Gootprint Network, cuya página recomendamos vivamente que sea leída con atención.


El orden criminal del mundo.

28 de junio de 2011

De Vicente Romero.


Afganistán: Una visión crítica desde el pacifismo.

7 de febrero de 2011

El presente vídeo muestra una charla de Alejandro Pozo, investigador para la paz, que supone una visión crítica del papel de España en Afganistán. Es de interesante audición y por eso lo recomendamos. Propone preguntas que desvelan que el papel de esta intervención es mantener el estatus quo y señala la posibilidad de que se puedan plantear propuestas de acción alternativas a la OTAN que, sin duda, mejorarían el panorama.

Denuncia, por ejemplo, que el 93 % del dinero que mueve España en Afganistán es militar.  También nos explica que en Afganistán hay 850 grupos armados.  Además, denuncia que no ha gastado España ni un euro en desarme de los grupos militarizados en Afganistán.  Todo esto nos lleva a concluir que Afganistán es una guerra fomentada y mantenida por el Primer Mundo.

Desde nuestro punto de vista encarna una corriente pacifista muy extendida que nosotros calificamos como «corriente pacifista no-alternativa» y que aún no esboza la idea de una alternativa global de defensa al militarismo, sino que se mueve dentro del paradigma dominación-violencia.

Es una buena contribución que nos permite preguntarnos si en realidad es todo lo que se puede esperar de las propuestas pacifistas o si cabe ir un paso más allá.


¿Genera el capitalismo violencia estructural?

27 de enero de 2011

Os dejamos este vídeo con el que nos parece clarísimo que la respuesta a la pregunta del título es sí.

¿Qué os ha parecido?  Impresionante, ¿no?

No se respeta a la naturaleza, se la saquea, se consumen recursos en 3 décadas por valor de un tercio de lo existente, se contamina todo el mundo con sustancias de las cuales no sabemos qué van a ocasionarnos, se producen desechos a espuertas (tanto que es necesario exportarlos), se consume febrilmente porque nos impulsa la publicidad, porque nuestros aparatos tienen una obsolescencia programada a muy corto plazo, porque la moda nos impone patrones culturales de consumo desmedida.

Y todo ello está protegido por el sistema violento estatal:  policía, leyes, ejército.  Por ello, en Estados Unidos, el 50 % de los impuestos a lo militar.

El capitalismo sostiene a lo militar y viceversa.

En este blog solemos defender la idea de que ecologismo y antimilitarismo deben ir de la mano y profundizar en sus análisis, propuestas y actuaciones comunes.  Este vídeo nos enseña que hay múltiples respuestas parciales, pero que también son necesarias las respuestas globales y coordinadas y que es necesario desobedecer al sistema en sus partes y en el todo.

¿Alguien ha hecho el cálculo de lo que externalizan las guerras, de lo que externaliza el ejército español y oculta a la ciudadanía?  Debe ser impresionante.


El ejército brasileño ¿fuerza de paz en las favelas?

7 de diciembre de 2010

The+Big+Penis+Building

Fuente: ABC

Según ha explicado el comandante Enzo Peri, el ejército de Brasil actuará a partir de ahora como fuerza de paz en la favela Complexo do Alemao, donde la policía y el ejército iniciaron una intervención militar en fechas recientes supuestamente contra el narcotráfico.

Para llevar adelante este nuevo grado de la militarización de la favela (unas 400.000 personas), el ejército va a hacer uso de la experiencia adquirida por las unidades de estabilización brasileñas que han participado en la misión de Haití.

Al parecer la justificación de lo «humanitario» vale para un roto y para un descosido. Olvida el cinismo militar que las fuerzas de paz son fuerzas del derecho internacional que se ponen a disposición de otro país en situaciones humanitarias precisas y declaradas por la ONU, lo que no es el caso del ejército de Brasil entrometiéndose en la labor propia de  policía de su propio país y militarizando un conflicto ya de por sí complicado.

La misión militar sobre la favela es curiosa en un país democrático y se asemeja a las anteriores militares del ejército de Brasil en épocas no tan brillantes como la anterior. Un desplazamiento peligroso hacia el militarismo que no augura nada bueno.


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