Audio de presentación del libro “Política noviolenta y lucha social”

3 de enero de 2013

El 27 de diciembre realizamos un presentación del libro “política noviolenta y lucha social” en el local de la librería Traficantes de Sueños, de Madrid.

Aqui aportamos el audio de esta presentación y el soporte que hicimos en Prezi para la misma:

  • El audio ,

Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


Perú quiere comprar Leopard españoles de segunda mano

22 de noviembre de 2012

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Fuente: Infodefensa.

España cuenta con 108 tanques Leopard de segunda mano, que compramos a su vez al ejército alemán, y que se encuentran aparcados en un acuartelamiento de Zaragoza.

Técnicamente no podemos decir que sean chatarra, pero sí que se trata de tanques antiguos y que España tiene almacenados y en desuso, una vez que ha adquirido otros mejores.

De este lote piensa el ejército vender 53 al ejército de Perú, sumido en una especie de carrera de armamentos junto con sus vecinos, razón por la que altos mandos militares de aquel país van a visitar España para ver los tanques in situ y hacerse una idea del uso que pueden darles.

Este tipo de opraciones de reventa de material militar obsoleto para comprar otro más moderno es tradicional. España adquirió estos chismes de Alemania, como antes consiguió por el mismo método comprar chatarra de la usada por Estados Unidos en la II Guerra Mundial para adornar con ella a nuestras unidades operativas más evidentes (por ejemplo la acorazada Brunete
y los tanques que Milán del Bosch sacó a la calle cuando la intentona golpista del 23 F).

La diferencia está en que ahora España, en vez de comprar, revende y aprovecha esta venta de baratijas para futuras ventas mayores. Recordemos  que España fabrica y ensambla tanques Leopard en Sevilla y que a lo mejor la operación con los peruanos es cebarlos para luego venderles más material militar.

¿Y qué pasa si Perú acaba usando estos tanques? Seguro que nuestros sesudos militares se lavarán las manos.


El botín de Colombia

18 de noviembre de 2012

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Colombia es uno de los países con mayor grado de violencia física y estructural. Cuenta con más de 450.000 efectivos en su ejército, 1 militar por cada 104 personas, así como no menos de 70.000 personas militarizadas, ya sea en guerrillas, grupos paramilitares o delincuencia organizada. A ello se une la existencia de un porcentaje alto de civiles armados en su vida cotidiana.

La penetración del militarismo y la violencia es amplísima en las más diversas instancias del Estado, en la existencia de múltiples políticos vinculados al paramilitarismo, a la delincuencia organizada o a las guerrillas, por no entrar a valorar la cultura violenta impuesta desde el pensamiento hegemónico, el patrioterismo, sexismo y machismo rancio que impera en la educación, y la violencia estructural existente.

El negocio armamentista es boyante y con ramificaciones e intereses muy amplios. El presupuesto militar colombiano supera los 13.000 mill. de US$ en 2012, lo que equivale al 3,5% del PIB, aunque ha llegado a situarse en el 6%. Además, las entidades descentralizadas (ECOPETROL, ISA, empresas de comunicaciones, etc.), los departamentos y municipios destinan una parte de su presupuesto a defenderse de los efectos de la guerra. Si a ello sumamos los gastos que incorporan guerrillas, paramilitarismo, etc, la cifra se eleva a más de 20.000 mill.de US$ al año. Y no es el final porque Colombia recibe ingentes cantidades, principalmente de EEUU, para luchar militarmente contra las guerrillas (Plan Colombia).  Se estima que entre 2002 y 2010 se ha gastado para combatir a la guerrilla más de 100.000 mill. US$.

La industria militar saquea los presupuestos colombianos o la guerra en Colombia es nuestro negocio.

Colombia goza de una industria militar próspera INDUMIL, que vende armas a “civiles” que prefieren defender a tiros su seguridad personal, nutre al ejército colombiano y exporta a otros países. Esta industria, dependiente del Ministerio de Defensa, cuenta con activos (según su memoria de 2011) de 671.000 mill. US$, unas ventas netas anuales que se acercan a 450.000 mill. US$, y unos beneficios de más de 90.000 mill. US$, antes de impuestos.

Este enorme gasto militar ha propiciado el que diversos países hayan hecho de Colombia un lugar de negocio privilegiado. Por ejemplo, España le vende anualmente más de 30 millones de euros en armas, monto superior al que destina a la cooperación con este país.

Colombia es un botín para los vendedores de armas. Y, como todo botín, no es fácil que los chacales suelten la presa. Por eso las principales empresas de la muerte han puesto los ojos allí antes de que se acabe la guerra y se reduzca el presupuesto militar.

Cassidian, una de las empresas militares más importantes de Europa, ha decidido poner oficina en Bogotá.  “Estamos invirtiendo más en la región, dedicando más recursos para estar más cerca de nuestros clientes y como parte de esa estrategia hemos abierto la oficina de Bogotá”. Y ello porque “Colombia está muy desarrollado, con una política muy clara por parte del Ministerio de Defensa”(4).  Cassidian comercializa, entre otros, los aviones de EADS, que vende a Colombia hace más de 30 años y ahora pretende colocarles aviones no tripulados y otros ingenios aeronáuticos de fabricación española.

Airbus Military ha firmado con Colombia recientemente un contrato para vender prototipos del avión C295, del que Colombia ya cuenta con varias unidades y cuyas nuevas ventas se entregarán a partir de 2013. Pretenden vender además los nuevos aviones A400M que se fabrican en Sevilla. Según su director de Marketing “la relación con Colombia es prioritaria ya que supone un escaparate de las capacidades de los aviones que fabrica nuestra empresa, debido a sus altos niveles de desempeño en unas condiciones operativas altamente exigentes y a su elevado nivel de utilización” (5).

También Navantia quiere meter la nariz, y ha elaborado trabajos para “apoyar” en la guerra fluvial y el control de los recursos hídricos, y en el combate contra el narcotráfico, próximo enemigo del ejército colombiano.

Tan importante parece Colombia, que el propio portal informativo de la industria militar española, Infodefensa, ha abierto una página específica para ella, donde “podrán consultarse las novedades diarias del mercado de la Defensa y Seguridad de este país como parte del desarrollo de las páginas especializadas en los distintos mercados nacionales”.  De ahí hemos seleccionado las noticias que comentamos.

UTI-SLI Iberia (segundo proveedor en su especialidad en la Guerra del Golfo), por mediación del Ministerio de Defensa español, espera obtener un lucrativo beneficio(7). También la valenciana INDENOVA ha ganado un reciente concurso del Ministerio de Defensa de Colombia para ejecutar una serie de programas logísticos y de gestión documental militares(8).

La potente industria militar brasileña está igualmente interesada en el botín colombiano y ha llegado a acuerdos para vender armas a Colombia.  También las industrias bélicas de EEUU y de Israel, consiguiendo para los próximos años cuantiosos contratos, como los helicóptero Sikirsky UH-60L, drones, fusiles Galil, etc.

Así no es posible la paz en Colombia.

Colombia necesita invertir en disminuir la violencia estructural y la injusticia pero es más que probable que siga caminando hacia un nuevo rearme, con ayuda de la comunidad internacional, que será la gran beneficiada.

Recientemente se han abierto conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla colombianos, ¿cuáles son las posibilidades de éxito?  Bajas con una militarización tan elevada y con el ávido interés de EE.UU. y de Europa por seguir vendiéndoles armas para hacer negocio.  Una parte, una buena parte del problema colombiano, somos nosotros.  La paz en Colombia se seguirá retrasando hasta que en los países desarrollados y productores de armas no podamos aunar el consenso social suficiente para acabar con la fabricación y comercio de armas.


Aprobada la nueva directiva de política de defensa

2 de noviembre de 2012

encasillada

Fuente: Infodefensa

Tras venir de la India de vender armas al estado indio, el Ministro de Defensa Pedro Morenés, acaba de firmar el día 31 de octubre la nueva “DIRECTIVA DE POLITICA DE DEFENSA”, documento del planeamiento de la defensa que desarrolla la “DIRECTIVA DE DEFENSA NACIONAL” que aprueba cada presidente de gobierno al inicio de la legislatura (en el caso de Rajoy en Junio, porque es hombre de mentalidad burocrátia abonado a la máxima del “vuelva usted mañana” para resolver los problemas) y que no cuenta con la previa deliberación ni en el congreso ni en la sociedad.

Como no podía ser menos, la directiva aprobada por Morenés se plantea varios objetivos centrales y “novedosos”:

  • Consolidar el complejo militar-industrial español (osea, subvencionarlo, aquirir armas a troche  moche de éste, ayudar a la exportación de armas a diestro y siniestro y pagar y dar dádivas a la industria militar, tanto con la deuda ya adquirida de 32000 millones de euros para compra de cachivaches inservibles.
  • Reformarla defensa (osea, invertir más en militarismo, volver a cambiar el organigrama del ministerio de defensa y de la burocracia militar y pagar mejor a los  militares y dotarles de mejores servicios “sociales” y de prevision social, porque de reducir tropas, racionalizar gastos y demás nada de nada)
  • Seguir manteniendo el seguidismo militarista a la politica de la OTAN y de EEUU para poner el músculo burdo en las guerras varias que necesiten los amos del asunto, a fin de que nos consideren y nos traten como cola de león.
  • Mejorar nuestro espionaje y vincular la idea de defensa no a la de defensa de la territorialidad, sino de los “intreses” de las empresas españolas y al espionaje industrial, economico, etc. Se trata de abarcar dentro de la idea de defensa, no tanto la defensa de los derechos de la gente, como la defensa de los de las élites y del entramado de dominación existente.
  • Planterse de nuevo el tema de la manipulción de las conciencias de la gente para prevenir y atajar la desafección militar (ellos lo llaman establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa).

¿De que no habla esta directiva?

Desde nuestro punto de vista no habla de ninguna de las cosas importantes para la sociedad y para la defensa de los intereses de la gente:

  • No habla de democratizar la toma de decisiones
  • No habla de situar el control de la politica de defensa en el Parlamento
  • No habla de popularizar ni de educar de forma objetiva y pluralista en materia de defensa a la sociedad
  • NO habla de transparencia y publicidad de la política de defensa, ni de fijar de forma clara y sin trampas los presupuestos de defensa y el verdadero gasto militar español
  • No habla de definir colectivamente lo que hay que defender y lo que la gente considera que son las cosas defendibles.
  • No habla de solidaridad con otros pueblos ni de resolucion alternativa de conflictos
  • No habla de necesidades sociales ni de cómo reducir el desmesurado gasto militar para atender a estas
  • No habla de la necesidad de reducir de forma sustancial los efectivos y mandos de los ejércitos de forma que permita una reducción amplia del gasto militar y que nos permitamos pasar de la actual ratio de 2 soldados por cada mando a lotra más razonable
  • No se habla nada  de la cancelación de la deuda inmoral e impagable militar
  • No se habla nada de las bases militares de uso conjunto OTAN-España y EEUU-España en suelo español ni de la peligrosidad potencial del escudo antimisiles residenciado en Rota.
  • No se habla tampoco de la reducción de las actuaciones de ingerencia humanitaria que realiza el Estado.

Morenés no estaba allí

30 de octubre de 2012

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Fuente: Eleconomista.es

En las XV Jornadas de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad organizadas por la Fundación Círculo en la Real Casa de la Moneda, el actual Ministro de Defensa ha hecho una velada crítica al ciclo de planeamiento de capacidades de fuerza vigente, porque no es flexible y no se adapta a los rápidos cambios experimentados en el mundo.

Puede que una información así nos deje tan frescos, dado que no entendemos ni papa de los embrollos militares, pero no debería. Pasamos a explicar la trascendencia del mensaje y de las intenciones del mensajero.

¿Qué es en realidad el “ciclo” de capacidades militares?

Primero, hay que decir que este rollo del ciclo de planeamiento de capacidades de fuerza a lo que se refiere en realidad es a las armas, número de militares, bases militares utilizables, dotaciones para ser operativos, etc, que hay que comprar para satisfacer las necesidades (o caprichos, que para gusto los colores) del ejército.

Los ejércitos planean a largo plazo estimando qué necesitan para su misión (ésta puede ser o disuadir a posibles enemigos, que en el caso de España son insignificantes o no existen, o para ejercer un cierto papel en el escenario internacional aportando mamporreros  que en el caso de España es lo frecuente). Concretamente programas de compras de armas ultramodernas que se fabrican y entregan en períodos largos de tiempo y que requieren muchísimos recursos económicos (recursos que, dicho sea de paso, se dejan de usar para necesidades sociales reales y urgentes).

Estas armas acaban siendo obsoletas el mismo día en que se entregan (por ejemplo, diez años después de su diseño y de la inversión para comprarlas), lo que obliga a una nueva compra de otras armas y al inicio de un círculo vicioso que podemos llamarlo, para entendernos, ciclo armamentístico, que suele durar entre 15 y 20 años. Este funciona así:

1) se calculan las “necesidades futuras”,

2) se encargan las armas,

3) se “programan”,

4) se paga (por adelantado) para que se fabriquen,

5) se paga otra vez para introducir mejoras,

6) se entregan las armas (que ya nacen viejas) y

7) se inicia otra vez el ciclo.

¿Tiene algo que ver el actual Ministro de Defensa con ese “ciclo” perverso?

Pues sí: es uno de los principales coprotagonistas del desastroso resultado de la primera oleada de este ciclo.

Cuando era Ministro de Defensa Don Eduardo Serra,  en tiempos de José María Aznar como Presidente de Gobierno, ¿Dónde estaba Morenés, actual ministro de Defensa?

Pues muy sencillo. Era el Secretario de Estado de Defensa, y como tal es el que ideó el surgimiento del ciclo de planeamiento que ahora culmina y que ha dejado una deuda pública que, con los intereses estimados, llega a más de 31.000 millones de euros (más de lo que paga el Estado por la Prestación de Desempleo de todos los parados a lo largo de un año). Morenés comprometió la adquisición de sistemas de armas de invasión (caza-bombarderos con capacidad de  ir a miles de kilómetros de aquí, submarinos, fragatas “multifunción”, tanques Leopard, helicópteros de ataque, aviones de larga distancia, misiles, etcétera) que, en realidad, tenían muy poco que ver con las necesidades de “defensa del territorio” y mucho que ver con los delirios de grandeza y de codearse con los dueños del mundo del visigodo Aznar.

Ideó una fórmula para timar a la ciudadanía y que no se enterara del enorme gasto militar que se contraía y de para qué. La fórmula consistía en que Defensa encargaba a la “industria militar” (por cierto, trufada de ex altos cargos del ministerio de defensa y del PP y el PSOE) hacer los aparatitos pero sin consignar en los presupuestos de defensa el gasto. Este se ocultaba mediante créditos multimillonarios que el Ministerio de Industria concedía para i+d y otros a las industrias militares y que en realidad eran para financiar las armas. Estos créditos serían “reembolsados” por las industrias militares a interés cero al estado una vez que hiciera las armas y las vendiera (a precio de mercado del momento de la venta, es decir más caros) al estado.

Luego Morenés se pasó, cuando dejó el ministerio, a fabricante de armas en diversas empresas suministradoras del Ministerio de Defensa, al igual que su actual Secretario de Defensa, Pedro Arguelles, también pasado tras su estancia en un cargo público a Boeing.

En la actualidad el estropicio es que el estado (amén de haber prestado el dinero a interés cero a las industrias militares durante tantos años y de haber dado dádivas y subvenciones a estas industrias) adeuda por armas más de 31.000 millones de euros y, para colmo, las armas ya no valen y hay que adquirir otras.

Morenés tira balones fuera

Sigamos con el relato. Morenés nos cuenta ahora, en las famosas jornadas que acaba de inaugurar, que estos sistemas de armas “fueron concebidos para hacer frente a situaciones derivadas de otros escenarios” y que ahora no son adecuadas y no valen.

¿No llama la atención esta especie de explicación en la que parece que no ha sido nadie quien tomó la decisión de comprar algo que no sirve? Parece que Morenés no hace autocrítica ni se responsabiliza de sus propios actos. Sencillamente, constata que las armas que compraron (y que pagaremos de nuestras costillas los que no tuvimos arte ni parte en el negocio) ya no valen y hay que comprar otras nuevas.

Alguien hizo algo, pero Morenés no entra en detalles.

Morenés disimula, tira balones fuera y hace lo que han hecho todos los ministros del ramo: decirnos que siempre las armas ya no valen y hay que comprar otras nuevas.

¿Qué pretende Morenés ahora? O el truco del abejaruco.

Morenés constata que en la actual situación no pueden mantener el esquema de compra de armas anterior. Hay crisis, malestar y, lo que es peor, poco crédito para empeñarnos más.

Por eso su propuesta de “revisión” pasa por dar otra vuelta de tuerca:

a) Quiere hacer sinergias con la OTAN y Europa para la adquisición de armas (es decir, legitimar el nuevo ciclo mediante el aval político OTAN y la compra de armas de ensamblaje para el mega-gendarme mundial que es esta organización, lo que quiere decir que seguimos apostando por el intervencionismo burdo)

b) Quiere subvencionar, mimar y “resguardar de la crisis” a la industria militar porque no puede permitirse que la crisis se la lleve por delante (recordemos que es ampliamente deficitaria, que necesita de constantes subvenciones públicas para mantenerse y que genera un monocultivo depredador que diezma las posibilidades de crecimiento sostenible en los lugares donde se implanta). Y para hacer esto, necesita convertirla en una industria exportadora (lo cual nos traerá el doble beneficio de los dividendos por vender armas y de financiar parte de las nuestras, pero también nos hará exportadores de conflictos y guerras).

Es decir, cambiar lo que se dice cambiar no se va a cambiar nada. A lo sumo nos traerá un nuevo truco para seguir haciendo las mismas cafradas y para empobrecernos igual que antaño.

Menudo morro el de este Morenés y sus amigos.


El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España teme que el ejército se quede hueco

11 de octubre de 2012

-PUNTO+DE+VISTA-2-

Fuente: Público

Como es tradicional en épocas de aprobación parlamentaria de los presupuestos, los militares comienzan su peculiar campaña de meter miedo en el cuerpo de los diputados para que les aprueben unos buenos presupuestos y les aumenten la pasta sin preguntar mucho.

En otras ocasaiones nos dijeron que la falta de presupuestos abultados dejaba los aviones de guerra en régimen de planeamiento, porque los pobres no tenían para gasolina, o que estaba en riesgo la seguridad estatal y otras zarandajas.

Ahora han rebasado su propio limite de la exageración. El JEMAD ha dicho en el Parlamento que las reducciones del presupuesto militar van a dejar hueco al ejército y van a convertirlo en una organización frágil.

Suponemos que el efecto buscado es que no haya críticas al gasto militar y que les aprueben tanto el presupuesto previsto del Ministerio de Defensa como las demás partidas disfrazadas en otros ministerios.

El razonamiento del Almirante García (que así se llama el JEMAD) no tiene desperdicio. Si no se les dota de mejores presupuestos se pueden perder capacidades esenciales y se incrementarán los riesgos asumidos. ¿Se intenta decir que para eso es preferible no tener ejército?

Podría alguien decirle a don García que tal vez, si se restan riesgos de los asumidos por el ejército (que por cierto, al leer la Directiva de Defensa Nacional aprobada recientemente por Rajoy descubrimos que no son de naturaleza militar y que por ello mismo tal vez tienen un mejor tratamiento con algo distinto a los ejércitos y sus metodologías) tal vez esas capacidades que se van a perder dejen de hacer falta y se puedan trasferir partidas hasta ahora en manos militares a otros lugares civiles. A lo mejor incluso, si el ejército juega con la hipótesis de que no existen amenazas ni enemigos militares para España actualmente, perder capacidades militares no sea del todo un drama, salvo para la mentalidad militar, porque, para quienes tienen la hipertrofia de nuestras actuales fuerzas armadas, la sensación de quedarse huecos aumenta sin que necesariamente aumente nuestra inseguridad.

Por otra parte, y ya que hablamos de recortes del presupuesto, llama la atención comprobar que los supuestos recortes son mínimos tanto si los comparamos con los de otros ministerios con mayor cometencia ante verdaderas necesidades sociales, como si tenemos en cuenta la tediosa costumbre de nuestro militarismo de ofrecerse créditos “extrapresupuestariamente” año tras año. Créditos que aumentan sus fondos disponibles en hasta un 20 y un 30%.

Nos dice el Almirante que con estos presupuestos no pueden garantizar el alistamieto de tropas, dando a entender que nos quedamos sin soldados y eso es el peor de los males. Tal vez podría fijarse en el ejemplo de los ejércitos de EEUU, o de Alemania, o de Francia, o de Reino Unido, o de Italia, todos ellos inmersos en un proceso de reducción significativa de sus tropas militares, y explicr más bien que lo que hay es un exceso de tropa, por no hablar de la hipertrofia de mandos que convierte el ejército español en uno de los más oficializados, con un mando por cada 1´5 soldados.

Seguro que algún diputado le hace caer en esta cuestión al Almirante, aunque la inmensa mayoría de los desinformados diputados es probable que empiecen a temblar viendo cómo nuestro ejército se queda hueco a manos llenas mientras enemigos ansiosos de conquistarnos saltan el Estrecho o pasan los Pirineos al son de sus timbales militares.

El Almirante, como vemos, no cuenta toda la verdad, ni siquiera la verdad a medias, y no aclara cómo es posible que el gasto militar español, incluso el computado con los criterios contables de la OTAN, sea tres veces el del Ministerio de Defensa y se encuentre oculto en partidas de otros ministerios y organismos ajenos a la defensa.

Si, como anuncia el almirante, nuestro presupuesto del Ministerio de Defensa va a suponer 6.809,3 millones de euros, no entendemos cómo puede decir el tipo que el mismo implica una disminución del 6% respecto del año pasado que eran de algo más de 6.300 millones.

No entendemos como hasta ahora nadie le ha preguntado (y él no se molesta en aclararlo) por qué en esta cantidad destinada a presupuestos del Ministerio de Defensa no se computen ni los créditos a la industria militar y las subvenciones a empresas para fabricar armas (que están en el presupuesto del Ministerio de Industria), ni los organismos autónomos militares, ni la guardia civil (que se encuentra consignada en el Ministerio del Interior), ni las partidas para la política de fronteras y de inmigración, ni las clases pasivas militares, ni tantos otros rubros dispersos en otros ministerios y que consiguen disfrazar dos de cada tres euros destinados al gasto militar.

El Almirante mete miedo aprovechando la ignorancia supina de sus señorías en materia militar y su predisposicion al entusiasmo ante los galones y los pasos marciales.

Nos dice también el almirante que los presupuestos han presupuestado menos dinero (en realidad bastante menos) para operaciones en el exterior, pero que a pesar de eso, no se van a alterar estas operaciones ni a reducir significativamente. ¿Quiere decir esto que las van a hacer gratis?,¿Nos las va a pagar algún país apiadado de nuestra falta de medios para la defensa? ¿O, como es costumbre, van a consignar una cifra pequeña en el presupuesto a sabiendas de que gastarán mucho más y de que nos lo están ocultando?

Lamentablemente no creemos que nadie incomode al JEMAD con preguntas desagradables al respecto, como tampoco creemos que nadie levante el tono cuando el JEMAD les dice a los diputados que las operaciones de injerencia militar disfrazadas de ayuda humanitaria son esenciales como “elemento de credibilidad internacional y de garantía de la posición de España en el ámbito internacional” y que  por eso se “mantiene el apoyo económico”.

¿Que somos creíbles porque somos mamporreros internacionales? Menudo honor. ¿Que es el ejército el que garaniza nuestra posición en el ámbito internacional? Menudo fiasco y menuda trola.

En definitiva, el Almirante ha ido a meter miedo en el cuerpo a unos diputados que no están enterados o que no se quieren enterar para conseguir el aplauso y el aumento del gasto militar y del militarismo.

Esperemos a ver las enmiendas de los grupos de la oposición para comprobar hasta qué punto hay una propuesta alternativa y ética en materia de seguridad.


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