Engañosa rendición de cuentas sobre el gasto militar

2 de enero de 2013

Romper + el + cristal + en + Caso + de +% C3% B3n revoluci

Fuente: El País.

Según han desvelado los medios de comunicación, España ha vendido armas en el primer semestre de 2012 por importe de 619,4 millones de euros, un 44% menos que el año anterior en que se vendieron 1099,8 millones de euros.

La cifra, sin embargo, es engañosa y contiene, como es habitual en las sesgadas informaciones del Ministerio de Defensa, verdades a medias.

No explica suficientemente bien que el semestre coincide con la entrega de los voluminosos encargos de buques militares de Noruega y Australia, que se pagaron anteriormente.

No señala de forma suficiente que hay otro tipo de material, llamado de doble uso, que computa como venta de armas en cualquier contabilidad seria, y que, en este capítulo, el aumento de material “de doble uso” vendido por España en este semestre ha experimentado un gran incemento (el 300%), pasando de 36,9 millones de euros en el primer semestre de 2011  los 147,9 e el primer semestre de 2012.

No destaca suficientemente el hecho de que los “clientes” que España está consolidando son países con baja estima de los derechos humanos, a los que estamos pertrechando de material para la represión, o países de una de las regiones del mundo más militarizada y con más alto riesgo de conflicto militar próximo.

No informa de las proyecciones al alza de la venta de armas españolas al estar negociándose contratos muy cuantiosos como son los de vender a Arabia Saudí 200 tanques Leopard por importe de 3.000 millones de euros y que se van a fabricar en Sevilla, o la venta de aviones de CASA a Perú y  Colombia, que ya se tiene pactada y como punta de lanza para otros países de la región andina y de latinoamérica; o los acuerdos ya entablados con Venezuela  para que con auxilio español se dote de una industria naval militar, o los pedidos que el gobierno está ayudando a conseguir para la fabricación de armas por parte de Navantia (por ejemplo las fragata que están a punto de conseguir colocar a Turquía por importe superior a los 5.000 millones de euros)  y así un largo etcétera que garantiza una ingente venta de armas españolas por doquier.

Tampoco han computado las ventas que se van a hacer al propio ejército español y ya comprometidas.

Tampoco computa como venta de armas españolas los cuantiosos negocios de la comercialización de armas por parte de multinacionales de las que participa España, como los aviones Eurofighter que fabrica un consorcio donde entra el dinero público español,  y que está negociando la venta de aviones a Corea del Sur por importe de 6.000 millones de euros, así como a clientes menores como Arabia Saudí, que prevé comprar 72 cazas, Emiratos Árabes Unidos, que piensa comprar 60, y un largo etcétera.

Es curioso que, año tras año, las estimaciones de ventas de armas del gobierno español y las del SIPRI, por poner un ejemplo, coinciden poco y dejan en muy mal lugar la transparencia y la veracidad de la información presentada por el ministerio de defensa español.

En todo caso, la venta de armas, se venda mucha o poca, se creen más o menos mercados, sitúa a España a la cabeza de los países que alimentan y propagan conflictos militares y a la cola de los que propagan la ética y la justicia social.

Por eso, una vez más, merece todo nuestro rechazo.

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Acción directa noviolenta contra el gasto militar

22 de diciembre de 2012

Fuente: Grupo Antimilitarista Tortuga

Activistas del Grupo Antimilitarista Tortuga han emprendido el miércoles 19 de diciembre una acción directa noviolenta de denuncia del gasto militar en el centro de Alicante.

La acción, a nuestro juicio con un marcado carácter pedagógico, ha tenido lugar en una zona de Alicante que concentra diversas instituciones emblemáticas de la ciudad y de un marcado simbolismo, como son la Delegación de Gobierno, Hacienda y el obispado alicantino.

El motivo de la convocatoria, según sus convocantes, era el de tratar de influir en la votación de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados, prevista para el 20 de diciembre, con la intención de que cualquier tipo de gasto militar, explícito, camuflado u oculto, sea suprimido de dichos presupuestos.

Ningún gasto militar es necesario y sí, más bien, un elemento imprescindible para mantener un orden inmoral y violento.

Desde aquí nuestra enhorabuena a la iniciativa de los compañeros que han participado de esta acción ejemplar.


Mientras el Gobierno destruye la inversión en ciencia y conocimiento, Airbus Military espera una inversión en i+d+i militar de más de 270 millones de euros

19 de diciembre de 2012

En + el + museo

Fuente: Infodefensa

El máximo responsable de Airbus Military ha solicitado públicamente una ingente inversión en investigación militar, de más de 200 millones de euros a aplicar en programas militares de la Agencia Espacial Europea (dice el tipo que para evitar estar a la altura de Portugal, Grecia o Rumanía, lo cual en la mentalidad militar debe ser nefasto), más otros 70 millones de subvenciones a las industrias militares.

Se debe señalar que si, como suele ocurrir, el gobierno cede a esta petición, estará incumpliendo sus presupuestos antes de ponerlos en marcha, lo cual no es a estas alturas ni siquiera una noticia.

Dice el señor airbusmilitary que “No me gustaría reconocer que se ha roto una tendencia de crecimiento en I+D porque ello supondría comprometer el futuro” y que “de seguir en esta línea, España pasará de saber construir un satélite a “hacer tornillos”.

Se le ha olvidado decir para qué valen los satélites que tanto le interesan a este tío y para qué los tornillos, o quizás otras cosas socialmente más útiles y éticas.

Llama la atención la prepotencia con la que las industrias militares exigen, y consiguen, inversiones del Estado para sus negocios, encubriéndolas de i+d+i, cuando, en el mismo día de hoy, toda la comunidad científica e investigadora se manifiesta en la calles para reclamar que no se esquilme más a la i+d+i civil con la consecuencia de hacer retroceder los logros sociales entre veinte y treinta años gracias a la egoísta y cicatera política de nuestro poder oligárquico.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


¿Habla el Parlamento sobre el gasto militar?

6 de diciembre de 2012

El Congreso Navideño por jacilluch

Fuente: artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora

Llama la atención la arbitrariedad de los partidos “con vocación de gobierno” para mantener la política de defensa fuera de la crítica y del debate público, pactando bajo cuerda una continuidad militarista que nos perjudica como sociedad y nos empobrece.  Un ejemplo notorio es el planeamiento militar, donde se definen cosas tan importantes como qué queremos defender, qué queremos gastar, qué tipo de armas utilizar, qué metodologías se quieren desarrollar, así como las implicaciones políticas de todo ello. Este planeamiento ni siquiera es deliberado en el Parlamento ni sometido al debate y conocimiento de la opinión pública, sino que se hace de espaldas a todos y sin que nadie mueva una pestaña.

Otro ejemplo es el de los presupuestos militares.  Habitualmente el gasto militar, con la plena complicidad de partido de gobierno y de su oposición, se esconde en partidas de otros ministerios, aparentando ser más bajo de lo que es (en los últimos presupuestos llegan a ser más de 7 € de cada 10 los que se esconden obscenamente).

Este estado de cosas opaco y poco democrático debería ser objeto de una crítica feroz por una oposición que se dice a sí misma alternativa, pero …

Si nos fijamos en la calidad de las intervenciones de la oposición en la Comisión de Defensa del Congreso, la respuesta no es alentadora. Tampoco si miramos el número de impactos “mediáticos” de las opiniones de la oposición en temas de defensa, ni de la capacidad de, al menos, alterar la agenda de silencio impuesta por los partidos del poder. Menos aún en el “calado” que en la opinión pública tiene la visión “alternativa” de nuestra izquierda parlamentaria.

¿Y si vemos las enmiendas planteadas a los presupuestos generales (PGE)?

En este caso la respuesta no es ya la insuficiencia, sino el desaliento y la pena tanto por las oportunidades perdidas como por la incoherencia mostrada.  De las más de 1.700 enmiendas presentadas por la oposición a los PGE, menos del 1% corresponden a Defensa, lo cual apunta al desinterés o complicidad al respecto. De ellas, una parte importante las ha realizado Izquierda Plural.  El resto se reparten entre las de PSOE y UPyD (piden más gasto militar para cumplir con los programas de compra de armas, con los compromisos de pago de una deuda militar inmoral e impagable de más de 31.000 millones de €, o para dar a los militares prebendas en la compra de viviendas), y unas poquitas del grupo mixto (principalmente el diputado Tardá y la diputada Barcos, que piden el trasvase de partidas de i+d+i militar a fines socialmente útiles).  Otros grupos ni se han estrenado.

¿Qué decir de Izquierda Plural?

En primer lugar que se ha atrevido, de forma muy meritoria, a plantear una enmienda de fondo que critica el ocultismo del gasto militar, y la insolidaridad social de estas partidas en detrimento de las necesidades sociales. Que nosotros sepamos es una de las pocas ocasiones en que se llama a las cosas por su nombre en el apolillado Congreso.

Otro bloque de sus enmiendas, y ello también forma parte del buen ejemplo, pide el trasvase de partidas militares a necesidades sociales, pide la implementación de una cultura de paz apoyando a organizaciones pacifistas y centros de estudios de paz, o la reconversión de un antiguo acuartelamiento en centro cultural.

Estas enmiendas indican una orientación: el gasto militar no sólo debe aflorar, sino que se debe reducir, reorientar hacia necesidades sociales y provocar una reconversión de estructuras y de industrias militarizadas.

Pero también han hecho enmiendas pidiendo el aumento de gasto militar:  el aumento de carga de trabajo para Navantia, fabricante de buques de guerra, y entre otros para el proyecto “BAM II”, para construir buques diseñados para la intervención militar a miles de km.  También se ha pedido el aumento de gastos de personal en alguno de los organismos autónomos militares, para sustituir los blindados que usa España en operaciones en el exterior por otros mejores, o para mejorar las instalaciones de la base de San Gregorio (Zaragoza) y de la Capitanía Militar en Zaragoza (aunque en este caso la idea de fondo es que se acaben transfiriendo a las instituciones civiles). Afortunadamente, la huelga general hizo que este bloque de diputados no acudiera a votar sus propias enmiendas.

Intuimos la intención de las propuestas: apoyan en unos casos el trabajo en Cádiz, donde el paro golpea de forma escandalosa, aunque sea dando trabajo a Navantia. Consolidar o mejorar puestos de trabajo en organismos autónomos militares donde éste puede peligrar.

Podemos intuir, pero no compartir: ¿quién duda que el trabajo, puesto en peligro por las políticas neoliberales (de muy fuerte contenido autoritario y militarista), es una reivindicación justa y loable? Pero… ¿trabajo a cualquier precio?¿Al precio de fortalecer a la que aparece como la sexta flota del mundo y en su desempeño para agredir otros pueblos (y con ello otros trabajadores)? ¿Trabajo que beneficia a una industria militar subsidiada, agresiva, exportadora de guerras y que constituye un complejo de intereses político-industrial que ha generado una deuda escandalosa? ¿Se beneficia con este tipo de medidas al trabajo o a los dividendos de las empresas?, ¿a los trabajadores con sentido de clase o a los altamente cualificados técnicos en tecnología militar que actúan como mercenarios del trabajo?, ¿al desarrollo sostenible de Cádiz o a su dependencia del “monocultivo” militar? ¿Sacrificaríamos al dogma del trabajo a cualquier precio la aceptación de la reforma laboral, que en definitiva dará trabajo aunque precario y de baja calidad?

Como ha ocurrido en el pasado, la izquierda clásica, al igual que los sindicatos mayoritarios, han mantenido un discurso que minimiza las razones de coherencia pacifista y antimilitarista y maximiza las del trabajo, en vez de luchar por una reconversión de estas industrias inmorales hacia fines socialmente útiles y por el trabajo de calidad que genere desarrollo humano.

Mientras tanto, los movimientos alternativos hemos ido distanciándonos de propuestas que entendemos incoherentes e insolidarias. No entendemos este juego de doble rasero que depende de intereses cortoplacistas.  Tal vez por eso quede mucho por debatir con estas izquierdas para consolidar, también en materia de seguridad y defensa, un modelo alternativo.


Planes de Morenés: decir cualquier cosa para hacer lo que le de la gana

4 de diciembre de 2012

Fuente:  La Razón.

Tras un año en el poder, Morenés nos habla de cuáles son sus planes, ahora que ya conoce el Ministerio al dedillo y que ha tenido tiempo para reflexionar.  ¿A quién se lo cuenta?  Pues a La Razón.  Normal, la sintonía ideológica prima a la hora de conceder primicias de calado.

Nos cuenta que:  en el primer semestre de la legislatura acometimos el estudio de la situación interna y externa de la Defensa con un horizonte de quince años.  Para ello resultó fundamental el concurso de los Jefes de Estado Mayor salientes, por su experiencia y conocimiento de la situación.  Este primer análisis evidenció la necesidad de revisar aspectos significativos de la Defensa, incluida la Estrategia Española de Seguridad, debido a la profundidad y velocidad de los cambios acontecidos en nuestro entorno nacional e internacional.

Nos informa, con esa manea suya, inconcreta a lo máximo y desganada en el fondo, que:

  • En el orden internacional:  revisaremos nuestra aportación a las acciones lideradas por ONU, OTAN y UE.  Se le olvida decir cómo y en qué:  a la baja, al alza, al tuntún.  Son detalles que harían que sus declaraciones dijesen algo.  Además, nos dedicaremos a reforzar nuestra posición en todas las instituciones internacionales.  Lógico, lo han dicho todos y lo dirán todos.  Pero Morenés vuelve a darnos un envase vacío y se le olvida decir cómo vamos a conseguir nosotros algo que intentan todos los países.  Quizá es para que no nos copien.
  • En el orden interno:  revisaremos las estructuras de las Fuerzas Armadas para hacerlas más eficientes y dotarlas de los medios necesarios para contrarrestar nuevas amenazas, como las que proceden del ciberespacio. Clarificaremos las relaciones entre el Órgano Central y las Fuerzas Armadas, estudio pendiente pero esencial para la eficiencia del conjunto e implantaremos procedimientos de trabajo más ágiles. Con ello conseguiremos simplificar y reducir la estructura integral del Ministerio.  ¿Os suena?  Llevan décadas diciendo lo mismo, desde Franco se proclaman los mismo tópicos.  Otra vez con la mísma cháchara y sin concretar nada ni decir cómo lo van a realizar.

Esto nos lleva a dos conclusiones trascendentales al cabo, casi, de un año de gobierno de Morenés:

  1. Morenés, ni fu ni fa.  Todas sus declaraciones son huecas, vacías, del montón, inútiles, sin sustancia.
  2. Morenés, por debajo de la mesa, seguirá haciendo lo que ha hecho siempre y lo que hacen siempre el PSOE  y el PP:  gastar más en defensa, ocultarlo, engañarnos, esconder las decisiones sobre defensa, negar la participación a la sociedad y al parlamento, endeudarnos hasta el colmo, …

Morenés no tiene ni una idea nueva y sus actos son los mismos que llevaron a la ruina al Ministerio de Defensa.

¿Cuándo despertará la sociedad española y tomará entre sus manos los temas de defensa?  Porque ya llevamos casi 40 años oyendo las mismas vaguedades y nunca hemos tomado cartas en el asunto y reclamado nuestra soberanía ciudadana en los temas de defensa, ni tampoco hemos exigido responsabilidades políticas ni penales a los responsables de sus ineficaces políticas.


Morenés quiere intervenir en Malí.

25 de noviembre de 2012

Fuente:  Defensa.com

El Ministro de Defensa español, Pedro Morenés, tomaba parte el jueves 15 de noviembre en la reunión de la Iniciativa ‘Weimar Plus’. El objetivo del encuentro ha sido el de revisar con sus homólogos francés, alemán, italiano y polaco la estrategia europea a seguir en la próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, que el lunes debería dirimir sobre qué acción militar se impulsará para erradicar el yihadismo del norte de Malí.

La propuesta europea dejaría a una fuerza de una coalición  africana la acción sobre el terreno y, además de ofrecer apoyo logístico, centraría sus esfuerzos en una misión de entrenamiento y formación  que capacitara a cerca de 3.000 militares de países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

Morenés ha declarado que “España ya ha manifestado a Francia e Italia que este año va a reducir sus efectivos un 50 por ciento – en Líbano –. Entendemos que la misión está cumplida y, si está cumplida, necesitamos orientar nuestras fuerzas a escenarios que, por ejemplo, podría ser Mali”.

Parece que Morenés está ansioso por poner picas con nuestros tercios en cualquier país del mundo.  Hierve de ardor guerrero.  ¿Por qué?  Pues porque no hay otra forma de justificar la existencia de una ejército tan desmesurado ni de un gasto militar y una deuda militar tan enormes.

Pero hemos de fijarnos bien en la noticia:  en cuanto acabemos de repartir violencia estructural en una nación iremos a otra, nuestra política internacional va a estar basada en el intervencionismo a ultranza, así, ¿podremos librarnos de que muchos países y colectivos tengan de nosotros la imagen de que les atacamos?

¿Es realmente ésta la política internacional que queremos que se haga con nuestros votos y nuestros impuestos?

¿Es realmente Malí nuestro enemigo?  ¿Lo es Malí del Norte?


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