Audio de presentación del libro «Política noviolenta y lucha social»

3 de enero de 2013

El 27 de diciembre realizamos un presentación del libro «política noviolenta y lucha social» en el local de la librería Traficantes de Sueños, de Madrid.

Aqui aportamos el audio de esta presentación y el soporte que hicimos en Prezi para la misma:

  • El audio ,

Los votantes del PP también son coculpables de la represión a los movimiento sociales

25 de diciembre de 2012

Fuente:  Público.

El gobierno justifica a los agentes infiltrados.  ¿Lo entendéis?

Es para evitar actitudes violentas.  ¿Lo entendéis?

Son medidas de prevención y seguridad para la mayoría de los ciudadanos.  Ahora sí que lo entendéis, ¿verdad?

También sirve para defender el derecho de reunión.  Y de manifestación, claro.  Justo ahora encaja todo, justo ahora sí que lo vemos claro, necesario, justo, nuestro deber y salvación.

Sólo nos queda asumir que somos imbéciles y luego darles las gracias por tanto despego de sus privilegios y tanta preocupación por nuestras necesidades y derechos.

Que los infiltran en las manifestaciones y protestas para ser ellos quienes desencadenen la violencia y así los antidisturbios puedan reprimir a gusto, bueno, argumentarán, será por el bien de los ciudadanos de Wisconsin, claro.

Que nos dejan ciegos de un pelotazo de goma, bueno, será porque así se crean puestos de trabajo en el sector del caucho.

Además, los antidisturbios también son seres humanos y hay que mantener sus puestos de trabajo.

El gobierno y el PP justifican lo injustificable.  Son cínicos e insolidarios.

Pero tienen apoyos.  Millones de personas les votaron.  Ellos también son culpables de este cinismo, de esta insolidaridad, de esta violencia, de la represión.  El gobierno, los banqueros, los corruptos, no están solos en sus actuaciones políticas, muchas personas de bien son corresponsables.  Pero a ellos nadie les mira, nadie les interpela, nadie les pide explicaciones o dimisiones o ser consecuentes, o ser solidarios.  Muchos militantes y votantes del PP son corresponsables pero nadie lo nota.  Ellos están ahí, escondidos, tan tranquilos, calladitos hasta que llega el momento de votar e imponer con sus votos la miseria a los demás (a veces, incluso, a ellos mismos).

A esta realidad tan perversa se le puede llamar violencia cultural.  Nos impide ver nuestros errores porque ni siquiera somos conscientes de que hay que analizar nuestros actos personales.  De ella se aprovechan unos pocos.  Es fácil, desde este clima actual echar la culpa del malestar a los que protestan, ellos nos privan de nuestra tranquilidad, tranquilidad mísera, tranquilidad con cada vez menos derechos.  Pero tranquilidad al fin y al cabo.  Desde la perspectiva de la mayoría no se quiere una paz con derechos, simplemente se quiere que nos dejen en paz.  Sin embargo, esta opción de esconder la cabeza como los avestruces ante un problema no nos lleva más que a su agravamiento continuado.


Guía para una alternativa de consumo alternativo

20 de diciembre de 2012

Mecambio

Acaba de aparecer un blog que plantea alternativas concretas y fáciles de aplicar para cambiar nuestro comportamiento de consumo y relación con el medio.

La página mecambio.net ofrece propuestas para una alimentación alternativa, para apoyar una banca y un mundo de las finanzas ético, para la financiación colaborativa de proyectos e iniciativas, para el uso de monedas sociales, en cuestiones de energía y respeto del medio ambiente.

La web busca sobre todo ser útil no a los militantes más informados, sino a la gente normal y corriente que busca propuestas concretas donde ponerse en juego y variar hacia la coherencia sus actuaciones cotidianas.

Desde aqui saludamos la iniciativa que entronca perfectamente con la lucha por un cambio global del paradigma de dominación y noviolencia que enmarca nuestro actual sistema.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de «Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta» y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una «Defensa Popular Noviolenta» como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro «desmilitarizado» pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés «explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.»  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso «alternativo» y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma «dominación-violencia»).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de «defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de «lo mismo» que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar», publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa «militarista». De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como «recurso», «complemento» u «opción» a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa «social» de «otras cosas» diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


El inmoral gasto militar español para 2013

17 de noviembre de 2012

08-52+el+enga%C3%B1o FUENTE: artículo publicado por Utopía Contagiosa en Es Hora

El gasto militar mundial de los Estados, según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) supera el billón setecientos mil millones de dólares anuales. Es uno de los más escandalosos y dolorosos lastres de nuestra época y la prueba más evidente de la persistencia de la violencia y de la guerra como metodologías principales de las relaciones internacionales.

A esta ingente cifra de gasto destinado por los Estados a financiar ejércitos y actividades militares se puede sumar una importante cantidad, la que compone el tráfico ilícito de armamentos, destinados a cuerpos paramilitares, que también puede considerarse gasto militar. Según Oxfam, en 2012 superó los 55.000 millones de dólares.

Eso no es todo: Por una parte, las inversiones mundiales en armas son directamente proporcionales a la pérdida de oportunidades de desarrollo y detraen recursos para necesidades mundiales de primer orden. Por otra parte, existe una relación ya muy estudiada entre los flujos comerciales de venta de armas y la generación de conflictos bélicos. En tercer lugar, el mercado internacional de armamentos (y con ello los principales causantes de este estado de cosas) está dominado por menos de diez países, de los que España ocupa el deshonroso sexto lugar.

Los mismos males que predicamos del gasto militar a escala mundial los podemos observar en el microcosmos de cada país. España, en este caso, no sólo no es una excepción sino que se convierte en una singularidad bochornosa y opaca. Intentaremos en este artículo, aprovechando que se está debatiendo en el parlamento el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado, indagar sobre el gasto militar español.

Características del gasto militar español

na de las características más singulares de nuestro gasto militar es que éste se encuentra disperso y disfrazado, en su gran mayoría, fuera de los presupuestos del Ministerio de Defensa, hasta el punto de que entre cuatro y seis de cada diez euros de gasto militar no están en el presupuesto del Ministerio de Defensa.

Esto ha servido a las autoridades políticas y militares para predicar un bajo porcentaje de los gastos militares español y para pedir constantemente aumentos de éstos ya sea para mantener el nivel de operatividad, para modernizar los ejércitos, o para cumplir las misiones comprometidas con la OTAN y nuestros “aliados”.

Otra de las características de nuestro gasto militar es que, junto al que se presupuesta tanto en el Ministerio de Defensa como en los otros ministerios y secciones de los PGE donde se disfraza, se compone por partidas “extra” que de forma permanente el Gobierno autoriza con cargo al llamado “fondo de contingencia” de los PGE o fuera de todo presupuesto en los llamados “créditos “extrordinarios”. Esto ha sido así con gobiernos tanto del PP como del PSOE y responde, según reconocen desde estamentos oficiales, a que la sociedad no es partidaria del gasto militar que España necesita.

Tan antidemocrático proceder ha ocasionado que grupos pacifistas y de investigación por la paz dediquen esfuerzos constantemente por desentrañar el Gasto Militar oculto en España, como es el caso del reciente informe de Pére Ortega “Verdades y mentiras en el presupuesto militar español 2013” en el que sitúa el gasto militar español en 16.492,44 millones de euros, en lugar de los 6.913,95 que reconoce el Ministerio de Defensa.

Las cifras del gasto militar español.

La dificultad de desentrañar el efectivo gasto militar hace que informes como el reseñado contengan en gran parte estimaciones inferidas a partir de datos de años anteriores y que existan múltiples imprecisiones a la hora de considerar qué partidas y qué gastos, fuera de los consignados en el Ministerio de Defensa, deben ser imputados como gasto militar y cuáles no.

En nuestro criterio, la estimación de Pére Ortega, a pesar de lo meritorio de su propósito, comete algún que otro error de bulto que le resta consistencia (por ejemplo duplica el gasto del Instituto Social de las Fuerzas Armadas al computarlo en el capítulo de Organismos autónomos y, de nuevo, como gasto de ISFAS) y deja fuera de la consideración de gasto militar organismos que forman claramente parte del gasto militar, como el CNI (hasta ahora adscrito a Defensa y actualmente al Ministerio de Presidencia pero sin que haya variado ni la estructura ni las funciones de dicho aparato de espionaje), junto con otras partidas de carácter militar que tienen la plena consideración de gasto militar según el llamado “criterio OTAN” (es decir, el que utiliza la OTAN para considerar el gasto militar de sus Estados asociados), A ello se une que no deja claros los indicadores usados para la estimación y cálculo del gasto militar en clases pasivas militares, guardia civil, deuda pública militar, fondo de contingencia y otros que no están individualizados en los PGE, lo que permitirá que personas contrarias a ese trabajo de investigación le acusen de hacer estimaciones aleatorias..

Nosotros hemos elaborado otro informe, puesto a disposición del grupo de trabajo sobre gasto militar de la coordinadora 25S y de los grupos organizados en torno a las luchas del 15M llamado ,”Gasto militar español 2013: No hay crisis para lo militar” que puede ser descargado y consultado de Internet en nuestro propio Blog (http://es.scribd.com/doc/110517782/Presupuestos-Defensa-2013), en el que explicamos los indicadores usados para elaborar la tabla resumen de gasto militar y añadimos las fuentes del propio proyecto de PGE en que se pueden consultar de forma independiente. Según nuestra tabla, el gasto militar español se distribuye del siguiente modo :

CONCEPTO PGE OTRAS FUENTES
PRESUPUESTO MNISTERIO 5937
ORGANISMOS AUTONOMOS MDE 976,65
TOTAL MINISTERIO 6913,65
CLASES PASIVAS MILITARES 3987,7
GUARDIA CIVIL 2733,35
CREDITOS I-D INDUSTRIA 28,35
OPERACIONES EN EL EXTERIOR 15,2 766
CASA REAL 45,4
CONTRIBUCION ORGANISMOS MILITARES INTERNACIONALES 51,32
COORDINACION CIVIL MILIR LARA SEGURIDAD AEREA 0,28
PATRULLEROS VIGILANCIA PESQUERA 0.04
CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA 203,69
ESTIMACION INTERESES DEUDA 11962,76
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PARTICIPACIONES INDUSTRIALES
ESTIMACION TOTAL GASTO MILITAR (ANTES DE ADICIONES) 26897,54
ESTIMACION FONDOS CONTINGENCIA PARA USO MILITAR 507,16
ESTIMACION CREDITOS EXTRAPRESUPUESTORIOS 1492,84
TOTAL GASTO MILITAR ESTIMADO 28897,54

Según nuestra estimación, el gasto militar español estimado (tanto el ue aparece en los PGE como el que estimamos que se gastará de forma extrapresupuestaria) superará los 28.800 millones de euros. Es decir, algo más de tres de cada cinco euros de gasto militar será gasto oculto.
Las consecuencias del gasto militar español

Pero no sólo es que la cifra es escandalosa por su volumen y en comparación con la erosión que nuestros gobernantes están haciendo de las necesidades y derechos sociales, sino que también lo es porque el gasto pretendido desvela la orientación de las políticas que se quiere desarrollar y que en grandes rasgos se concretan en:

  • Mantener un ejército sobredimensionado y que cuenta con un mando por cada 2,5 efectivos.
  • Priorizar el apoyo al complejo militar industrial mediante subvenciones y estímulos tanto a la fabricación de armamentos para autoabastecimiento del Ministerio de Defensa como para el estímulo de la venta de armas a otros países, incluidos países de dudosa decencia.
  • Consolidar la orientación intervencionista de las Fuerzas Armadas, tanto por el tipo de armamento a su disposición (armamentos pensados para la intervencón en el exterior) como por la decidida opción por el intervencionismo “humanitario”.
  • Pagar la deuda inmoral contraída con el complejo militar industrial por el Estado de más de 32000 millones de euros y que constituye un tercio de la deuda pública española.
  • Consolidar el papel de gran especulador de terrenos del hasta hoy primer terrateniente español mediante la venta y pelotazos de su ingente patrimonio, cuyos beneficios no irán a paliar ls graves carencias sociales, sino a alimentar los ingresos del ejército.
  • De este modo, el gasto militar español es, 1) por una parte, un obstáculo para la satisfacción de necesidades sociales fundamentales y que están siendo recortadas desde el recetario neoliberal del gobierno, pues en un escenario de recursos escasos, lo que se gasta en armas se deja de invertir en necesidades sociales, y 2) por otra parte un gasto peligroso y que nos convierte en un Estado canalla y en una sociedad cretina que permite el uso de sus recursos para fines innobles.

¿qué dice los partidos políticos del gasto militar español?

En la actualidad tenemos un indicador de primer orden para conocer la opinión de los partidos políticos respecto de este gasto militar. No hay sino acudir al Boletín Oficial de las Cortes Generales del pasado día 28 de octubre, en el que se contienen las 3.743 enmiendas presentadas a los presupuestos. de ellas sólo cerca del 1% (35) se refieren al gasto militar, lo cual nos ofrece una primera impresión del escaso entusiasmo que éste tipo de políticas despierta entre sus aburridas señorías.

Izquierda Plural el que ha presentado el mayor número de enmiendas, con un total de 12, incluida una de devolución de la sección 14 (Ministerio de Defensa) con una muy argumentada explicación de la insolidaridad del gasto militar y del engaño del presupuesto de defensa, que lo disfraza, para añadir que “ Por todo ello entendemos que estamos ante un manifiesto fraude presupuestario, cuyo objetivo y a pesar de la supuesta reducción presupuestaria no es otro que el de engañar a la oposición política y a la opinión pública consignando de manera insuficiente algunas partidas, para después incrementarlas con diversos mecanismos contables como lleva ocurriendo”.

Haciendo un análisis de las enmiendas parlamentarias las podemos dividir en tres grandes apartados:

  • Enmiendas a la totalidad del capítulo
  • Enmiendas de Reducción o de trasvase de partidas militares a fines sociales
  • Enmiendas de Ampliación de partidas militares.

En cuanto a las enmiendas de totalidad son tres: la muy meritoria ( e inédita en el Parlamento por su tono de crítica radical al presupuesto de defensa y a sus argucias) de Izquierda Plural, y las de UPiD y PSOE, que dicen que estos presupuestos no son idóneos para cumplir con las obligaciones y responsabilidades de nuestro sistema de defensa y que se gasta poco y no se asegura suficientemente el cumplimiento de programas de inversión en armas y de pago de la deuda militar comprometida.

En cuanto a las enmiendas de reducción y/o trasvase de partidas a fines civiles corresponden a Izquierda Plural en su inmensa mayoría y al grupo mixto, concretamente a los diputados Tardá y Uxue Barcos y vienen a pedir la supresión o sustitución de partidas destinadas al apoyo a la industria militar hacia otras destinadas a I+D+I de índole civil, a telecomunicaciones, PYMES y a las comunidades autónomas. A ellas se suman otras para la reconversión de infraestructuras militares a fines sociales (asociacionismo), a la creación de partidas destinadas a apoyo a la investigación y cultura de paz, y al trasvase de partidas militares a ayuda al desarrollo y defensa de los derechos humanos.

En cuanto a las enmiendas para el incremento del gasto militar corresponden a tres grupos igualmente: UPiD que pide dinero para apoyar a los militares que no tienen vivienda, PSOE que lo pide para mejorar partidas militares, asegurar inversiones en armas y pago de la deuda militar principalmente, y, sorpresivamente (al menos para nosotros) de Izquierda Plural, que pide que se amplíe el gasto en inversión en armas para permitir la construcción de los BAM (Buques de Acción Marítima) y para aumentar la carga de trabajo de Navantia en Cádiz, otras para sustituir los carros que se usan en ls misiones internacionales por otros mejores, otras para mejorar instalaciones militares en la base de San Gregorio (Zaragoza) y para incrementar partidas de presupuesto con cargo a Defensa para diversos organismos (INTA ente ellos) de dependencia militar.

Queda mucho camino para lograr una mayor sensibilidad sobre lo insolidario e innecesario del gasto militar, incluidas las opciones de izquierdas.


Charla sobre el gasto Militar en Madrid

16 de noviembre de 2012

Desmontando Mentiras

Fuente: Tomalaplaza

Participan:

  • Colectivo Utopía Contagiosa
  • Oficina de Desobediencia Civil 15M
  • Grupo de noviolencia del 15M

Lugar:

Centro Social Ocupado «La Morada»,

C/ Casarrubuelos 5 de Madrid

Día:

17 de noviembre 2012

Hora:

19,00

Convoca: Grupos de Trabajo Política Internacional, Noviolencia, Oficina de desobediencia civil 15M.

Os esperamos.


HUELGA GENERAL

14 de noviembre de 2012

Hoy no estamos en Interntet.

https://i0.wp.com/madrid.tomalaplaza.net/files/2012/10/14n.jpg

Estamos en la huelga general.

Al antimilitarismo le sobran razones para estar en huelga general.

Para hacer visible en la huelga general el papel nefasto del militarismo y de sus instrumentos en la agresión de los derechos de la sociedad y en el mantenimiento de un status quo injusto para la sociedad de aqui, para la causa de la solidaridad entre los pueblos, para la causa ecológica, para la causa pacifista, para la construcción de una alternativa global y basada en el paradigma noviolencia-cooperación.

Invitamos a quienes apuestan por todas estas causas a hacer hoy huelga general activa y convertir la jornada en una jornada de lucha y resistencia noviolentas.


Videos didácticos desvelando las mentiras del sistema

9 de octubre de 2012

fuente: Acampada Sol
Las mentiras de la deuda, Las mentiras de la vivienda, Las mentiras de la banca, Las mentiras de la UE, Las mentiras del sistema. Hasta ahora son cinco vídeos didácticos con los que podemos encontrar parte de las claves que nos permiten entender el momento social y político que vivimos y la necesidad de la lucha social contra esta situacion y para exigir sus responsabilidades a sus beneficiarios y culpables.

Acampada Sol anuncia y propone que aparecerán más videos, explicando otros aspectos de la crisis, a la vez que hace una llamada para que se les remita más material.

Nosotros esperamos que alguien pronto pueda proponer un material sobre la mentira del militarismo o sobre el gasto militar y la burbuja militar.


semana Antimilitarista en Asunción (Parguay). Del 24 al 28 de septiembre de 2012.

4 de octubre de 2012

Fuente: MOC Paraguay.
«Fue un espacio de reflexión y participación en torno a la afirmación de la libertad, la democracia, los derechos humanos y la solidaridad. Para fortalecer aquellos vínculos y saberes colectivos que resisten a las formas de autoritarismos, imposición y militarización presentes en el país.

El 22 de junio del 2012 la democracia paraguaya sufrió un quiebre, uno de los más duros de los últimos años: el golpe de Estado provocado por el Congreso Nacional, una de las instancias más desacreditadas del país. Junto con este golpe se sucedieron varias situaciones como la aprobación para la entrada de la multinacional extractivita Río Tinto Alcán, el visto bueno para la utilización de las semillas transgénicas, pedidos de reasignaciones presupuestarias para la compra de armas a los militares, la solicitud del documento de la Baja a aquellos que están en edad de cumplir con el SMO como también a las personas trabajadoras, el despido de más de 2 mil personas por ideologías políticas diferentes, casos de nepotismo, la Tv Pública censurada y hechos que permiten escenarios para justificar militarizar el país. Por eso decimos que regresó el autoritarismo, la imposición y la militarización.¿Por qué una semana antimilitarista?Esta Semana llamó a hacer frente a la naturalización del abuso y la dominación, ampliar y unir voces para denunciar la violencia contra los derechos humanos. La usurpación cometida en junio pasado por el grupo de poder parlamentario, demostró de qué manera se privilegió intereses personales y partidarios, se pisoteó y avasalló la decisión soberana del pueblo y se reafirmó la actitud autoritaria y militarizada.La desobediencia civil es una alternativa cuando urge mostrar públicamente la injusticia de la ley»

Puedes acceder a un album fotográfico del evento en Facebook, en la ruta siguiente


La desobediencia civil, el SAT y el 15M

9 de septiembre de 2012

Hiri+gerrilaren+dantzaFuente: Artículo publicado por Utopia Contagiosa en el periódico Es Hora del 7 de septiembre de 2012.

Hace unos días el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) promovió una acción directa consistente en entrar en varios supermercados, llenar unos carritos de productos alimenticios y salir del supermercado sin pagarlos,  para  entregarlos a varios comedores sociales o a ONG´s.  La acción reivindicaba el rescate a las personas, y no a los bancos, según el comunicado de 8 de agosto del SAT1,   y el propio sindicato la ha denominado “expropiación solidaria de alimentos de primera necesidad”.

Anteriormente, el SAT había desarrollado otra acción directa noviolenta en su línea de desobediencia civil, que no tuvo tanto eco mediático pero que demuestra su actuación coherente: ocuparon la finca militar de Las Turquillas2, en Osuna, Sevilla, denunciando que sus 1.200 hectáreas carecen de uso productivo en manos de los militares y reivindicando que la finca pase a manos de cooperativistas andaluces. Poco después ocupó una fina de una prima del rey en Hornachuelos, Córdoba3.

Desde entonces, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los partidos políticos y sindicatos, ha arreciado el debate sobre las acciones directas noviolentas y la desobediencia civil.  Incluso este debate y estas actuaciones han trascendido internacionalmente y el Guardian británico citaba a Gordillo, para enfurecimiento de nuestra derecha furibunda, como uno de los cinco ejemplos de desobediencia civil para recordar4.

Las respuestas oficiales y bienpensantes no se han hecho esperar: se trata, dicen, de un robo inadmisible y debe caer sobre los activistas todo el peso de la ley. Rechazo generalizado y predecible de los portavoces de los partidos políticos del régimen (lo que incluye en este caso también un moderado rechazo “a las formas” y no al fondo, del propio jefe de IU en Andalucía), opinantes y comentaristas variopintos de los medios de comunicación en boga (lo que incluye a los comentaristas de La Razón y otros especímenes de derechas ahora con mando en plaza en Radio Nacional y Televisión Española), sindicatos de los que frecuentan al Rey y hasta los principales portavoces del gremio de las grandes superficies y del Banco de Alimentos andaluz.

Incluso el Ministro del Interior, auxiliado por el intrigante Ministro de Justicia, ha ordenado la detención de los participantes de dicha acción del supermercado (de las otras no sabemos que hayan dicho nada), incluído  el Alcalde de Marinaleda y diputado autonómico andaluz, Sánchez Gordillo, que se ha caracterizado en su dilatada vida pública por el uso de la acción directa noviolenta para conseguir reivindicaciones relacionadas con los derechos humanos y las conquistas sociales como se demuestra en el artículo “La economía según Sánchez Gordillo”5

Por el lado contrario, también se han dado variadas alabanzas a la acción, ya sea ensalzando el coraje de plantar cara a la actual situación y de salirse de nuestro encorsetado modelo de participación, ya recordándonos el refrán exculpatorio de que quien roba a un ladrón cien años de perdón, e incluso recordándonos a Robin Hood o a nuestro Curro Jiménez, o haciendo llamamientos a las barricadas y al uso de la violencia en respuesta a la violencia estructural del sistema.

A nosotros, que reivindicamos la legitimidad de la acción directa noviolenta como herramienta política legítima y eficaz frente a la injusticia, lo cierto es que los argumentos que hemos leído hasta ahora, a favor o en contra de los hechos del día 8 de agosto, no nos acaban de convencer y nos parecen demasiado pasionales y poco razonados y explicados. Preferimos analizarlos desde la propia perspectiva de la noviolencia. Veamos:

A continuación queremos abordar el maremagnum de ideas y de sentimientos que a mucha gente les ha supuesto este cúmulo de acciones (que se suman a las del 15 M y a los bloqueos contra los desahucios, etc.) desde las dos perspectivas opuestas que se concitan:

  1. desde el poder y el status quo.
  2. desde la sociedad que sufre y se activa.

1.-  El debate desde el poder y el status quo.

1.1.-  Los intereses (que se pretenden ocultar) del poder.

En el argumentario formalista y leguleyo del poder, que una acción sea contra la ley implica su descalificación absoluta, la de sus actores y la de las propias ideas que la sustentan, salvo que la acción la ejerza el bando propio (ley del embudo político, muy al uso del cinismo político vigente). Por eso, bajo la acusación simplista de ilegalidad se esconde la anatemización de cualquier aspiración a preguntarse por el actual estado de cosas y, mucho más, de intentar cambiarlo.

El anatema hacia todo lo que sea desobedecer al sistema evita el análisis y el diálogo y sirve a los intereses (consustanciales al poder) de ningunear a todo el mundo.  Esta posición no es, por lo tanto, imparcial, sino muy parcial e interesada:  los poderosos defienden (con uñas y dientes disfrazados de legalidad vigente) sus egoístas intereses y privilegios y los problemas que ellos mismos provocan, pretenden eludirlos bajo una capa de silencio y mantenerlos como un conflicto “latente” o irreal. Sólo cuando saltan a la agenda mediática (provocando el escándalo) se ven obligados a abordar este conflicto.

Ahora bien, que una ley, o un conjunto de ellas, sea legal no quiere decir ni que sea la mejor, ni que sea justa, ni que sea legítima por el solo hecho de haber sido votada por el cauce legal. Hay una legitimidad “de ejercicio” que consiste en si sirve al bien común o no y en qué grado es justa o injusta y para quién o para qué intereses porque a todos no se puede contentar.

En nuestro caso, el poder pretende que se olvide o que pase desapercibido el verdadero trasunto de la cuestión:  las políticas neoliberales y las leyes que se aplican y perjudican a la sociedad, favoreciendo claramente a los poderosos económicos (banqueros, ricos, empresarios, especuladores, …).  

El poder pretende trasladar el focoen exclusiva en los jornaleros, en la supuesta violencia o ilegalidad de su acción, en la transgresión de las normas.  La estrategia del poder es algo así como mirar para otro lado (los jornaleros y sus actuaciones) para evitar que se mire a sus responsabilidades, incumplimientos e injusticias.  Si lo consiguen su victoria será doble:  por un lado la gente se olvidará de que ellos son los causantes de la violencia estructural que genera la situación, por otro, conseguirán culpabilizar a los que se mueven de manera noviolenta para culpabilizarles de todo.

El supuesto pacto constitucional (que nunca existió en la medida que nos quieren hacer creer) predica que el fundamento de las leyes y de la acción política son la dignidad y la igualdad de las personas, los derechos humanos, la justicia y el pluralismo y no otras razones.  Pero la ley la han hecho los de arriba para defender sus privilegios y les han blindado haciendo que el sistema de participación existente no permita los cambios que permitirían acercarnos a estos ideales. Es la violencia del cauce burocrático-institucional y formal establecido la que impone la noviolencia y la acción noviolenta como único medio coherente de cambiar las cosas.

El gobierno y sus partidarios pretenden eludir un conflicto real y que genera injusticia a millones de españoles, bajo la apariencia de que con el cumplimiento de la ley y el acatamiento del poder es suficiente, y la acción directa lo que busca es que  ese conflicto oculto y latente se haga visible y salte a las agendas mediáticas, políticas y sociales, desvelando que donde aparentemente no pasaba nada, sí que pasa y provocando un cambio de relaciones de fuerza e,  incluso, una dinámica en la que se pueden abrir nuevos escenarios de lucha social.

Por eso es comprensible que el poder reaccione bruscamente intentando apagar la llama del conflicto así encendida y amenazando con respuestas penales a quienes quieran llevar adelante actuaciones similares.

El verdadero vencedor de este pulso político será el que consiga que su enfoque sea aceptado por la mayoría de la sociedad y los medios de comunicación:  o el acto ilícito que reivindica el poder, o la violencia estructural subyacente que reivindican los jornaleros, los participantes en el 15 M, etc.

1.2.-  ¿Un delito u otra cosa?

En primer lugar no nos parece que los hechos puedan ser descritos, sin más, como un simple delito y, mucho menos, que tras de este argumento se intente silenciar y deslegitimar lo ocurrido, o eludir el asunto sobre el que la acción ha querido llamar la atención: la crisis y el rescate de las personas perjudicadas por las insolidarias medidas políticas impuestas por “los mercados” y sus cómplices políticos y privilegiados.

Menos aún que la invocación de delito se haga con la rotundidad similar a lo que pueden considerarse delitos graves, de alarma social y grave perjuicio a la sociedad, como puede ser un asesinato, un robo o estafar a miles de personas con la adquisición de “preferentes” de los bancos quebrados, pongamos por caso. Algunos ya han dicho que hay delitos y delitos y, desde luego, si estamos ante un delito, no podemos zanjar el asunto demonizando a los activistas y eludiendo su reivindicación.

En el presente caso, en el supuesto de estar ante un delito, lo cierto es que no estaríamos técnicamente ante un robo (que es de lo que se han aprestado a acusar al SAT el gobierno y sus auxiliares vocacionales), pues no ha habido ni violencia contra las personas ni fuerza contra las cosas (los rasgos que definen al robo) y la cuantía económica de lo que contenían los carritos, al parecer, es inferior a la que se considera incluso delito de hurto, con lo que, a lo sumo,estaríamos probablemente ante una mera “falta” que ni justifica las detenciones de los activistas, ni ninguna de las arbitrarias medidas policiales llevadas a cabo.

Pero, siguiendo nuestra argumentación, ocurre que un delito es un acto contrario a una ley que, en general, tiene algunas características diferentes a las del presente supuesto:

  • Persigue un objetivo egoísta, personal, de lucro.
  • Lesiona un bien jurídico esencial para la comunidad.
  • No pretende satisfacer un derecho propio ni ajeno.
  • El delincuente pretende quedar impune, pasar desapercibido, no ser sorprendido en su acción
  • No conlleva una actuación por convicciones
  • No se fundamenta en convicciones político-morales, no apela a los valores compartidos, no reivindica nada, ni aspira a cambiar nada
  • Su resultado querido es, sencillamente, aprovecharse ilícitamente de la acción realizada.
  • No es noviolento en su metodología, desarrollo y pretensión.

Sin embargo, el acto del SAT, siendo ilícito (es decir, contrario a una norma jurídica):

Persigue un objetivo altruista

  • Produce una lesión de un bien jurídico que en lo concreto es menor
  • Busca satisfacer un interés colectivo, comunitario
  • Los activistas actúan con absoluta publicidad, haciendo de su acto un acto comunicacional con el propósito de apelar a la sociedad
  • Además los activistas asumen personal y directamente el riesgo y las consecuencias de su actuación ilegal
  • Actúan militantemente y por convicciones político-morales
  • Aspira a un resultado: cambiar en este caso las reglas de juego injustas que condenan a la miseria a la mayoría de la sociedad y rescatan a los bancos, políticos y corruptos que nos han llevado a la actual crisis.
  • Su actuación es noviolenta en la concepción de la acción y el rechazo al uso de la noviolencia.

Mientras un particular que cometiera un delito o una falta de hurto (en este caso sería lo aplicable con nuestro código penal en mano y no un robo como pretende manipuladoramente el ministro del interior) intenta aprovechar en secreto su acción, los activistas aquí lo que han hecho es aprovechar el efecto publicitario de la ilicitud de su acción para reivindicar otro modo de repartir los costes de la crisis. El propósito es distinto.

De todo ello se desprende que aunque estamos ante una acción ilegal no estamos en principio ante el mismo tipo de ilícitos que constituyen los delitos o la consideración de los delitos usual.  Estamos ante una acción con otra naturaleza y ante una actuación que persigue otros ánimos que ha hecho uso de la infracción de una norma penal para conseguir indirectamente cuestionar una situación estructural injusta y reparable pero que la maquinaria estatal ha blindado para que no cambie y nos ha metido en la cabeza que no se puede cambiar.

1.3.-  Las exigencias del poder hacia los jornaleros y la complacencia con sus propias debilidades.

Es curioso el cinismo del poder que una y otra vez exige a los jornaleros o los activistas del 15 M una coherencia al 100 % y una noviolencia al 100 %.  Si no es así, y molestan en la plaza de Sol o producen un daño a los militares o a unas grandes multinacionales, les condenan categóricamente y les descalifican en lo absoluto.  Ya nada de lo que puedan proponer o hacer es válido.

A los activistas noviolentos se les exige noviolencia al 100 %, olvidando que las acciones noviolenta se desarrollan en una sociedad que es esencialmente conflictiva y en gran parte violenta, por lo tanto, la noviolencia total no existe.  Siempre habrá alguien que reclame que le han violentado sus intereses o sus ideas.  La humanidad nos desarrollamos en sociedades que siempre son conflictivas, siempre están en lucha y las diversas posiciones sociales, políticas o económicas se enfrentan.   No se puede comparar la violencia estructural que ejerce el sistema en todos los ámbitos con la ejercida por los activistas.  Tampoco se puede obligar que el sistema ejerce su violencia desde una postura de superioridad y fuerza, sin embargo, los activistas actúan desde una posición de inferioridad, desde el desamparo participativo en el que nos encontramos ya que se ven abocados por el propio sistema que les corta las vías para plantear sus reivindicaciones y que sean oídas y aprobadas con la actual democracia representativa y delegadora y con unos tribunales de justicias lentos y que juzgan con leyes impuestas por las elites.

Se pone, cínicamente, el grito en el cielo porque se han dañado los derechos de un tercero y la acción ya no es directa, en puridad, los derechos de un automovilista cuando se cortó una calle, o de un quiosquero en Sol, o de una cajera en Mercadona, o de la propia Mercadona.  Hay que respetarles, son sagrados.  Las protestas les deberían tener en cuenta y sólo se debería protestar cuando nadie sale perjudicado, nos dicen.  Entonces no se debería protestar nunca.  Realmente eso es lo que quieren, con el razonamiento anterior no buscan más que su propio interés.  Sin embargo, ¿qué ocurre con todas las personas forzadas al hambre, a la falta de medicinas, a pagar hipotecas que les impiden sobrevivir, a los engañados por los bancos, a sobrevivir con casi nada, a la exclusión, en definitiva?, ¿dónde quedan sus derechos?, ¿no es posible luchar por ellos ni que ellos luchen por lograr justicia?

No nos equivoquemos, no nos dejemos engañar, el poder pretende, con sus exigencias de coherencia total hacia nosotros, llevarnos a la inacción.  Buscan enredarnos en discusiones vanas para inactivarnos.

Es cierto que la coherencia medios/fines debe ser uno de los principales referentes de nuestra actuación, pero ello no puede llevaros a un purismo absoluto. Quien quiere cambiar el mundo debe mancharse los pies de barro, quiera o no quiera.

Sin embargo, los poderosos son muy permisivos con sus propias incoherencias: ¿dónde están los castigos a los banqueros que han hundido bancos, dónde el control a los especuladores que una y otra vez nos imponen sus intereses egoístas ante el bien común de países enteros, dónde el control de la corrupción política a nivel estatal, de comunidades o local, dónde las promesas de cambios en la ley electoral que hagan que la democracia deje de ser delegadora para ser participativa, dónde el reparto progresivo de las cargas sociales, …?

La estrategia del poder es clara, busca anatemizar a los que critican y, sobre todo, a aquellos que se atreven a actuar contra el sistema injusto.  Su objetivo es conseguir que la obediencia ciega sea el paradigma cultural que nos constriña a sólo pretender cambios a las inquietantes injusticias que vivimos día a día por medio de las votaciones cada cuatro años y la delegación permanente.

Alguna gente, descontenta, harta, aboga por las acciones violentas.  Y el sistema y los poderosos lo esperan como agua de mayo porque entonces todo sería meridianamente claro:  no se puede admitir la violencia en las calles, hay que reprimir.  Y lo harían con legitimidad legal e incluso con la que otorga una buena parte de la sociedad.  La violencia de los activistas sería la llave que dejaría paso libre a más recortes legales y de libertades.

2.-  Desde la sociedad que sufre y se activa.

2.1.-  ¿Dónde ponen el foco los desobedientes?

¿Alguien puede pensar que lo que pretendían los activistas era quedarse para uso propio los productos del supermercado, o que querían hacer daño en los negocios a los quiosqueros de la Puerta del Sol, o que querían que ciertas personas no llegasen a sus lugares de destino cuando se interrumpió la circulación en una calle o carretera?  No, ¿verdad?  Todos tenemos claro que los activistas desobedientes no pretenden aquello de lo que cínicamente el poder les acusa. Sin embargo, el poder busca, por todos los medios, desplazar a la discusión de estas cuestiones sin sentido el debate.

Entonces, ¿qué es lo que pretendían los activistas desobedientes?

Hemos querido dejar claro que la postura de los desobedientes es políticamente complicada porque la legalidad no ofrece ninguna opción de oposición a eso que llamamos realidad y que, sin embargo, los activistas se sienten legitimados para oponerse a esa legalidad y a esa realidad proponiendo debates y medidas políticas, económicas y/o sociales que les parecen imprescindibles:  en el caso del 15 M se proponía una lucha contra la corrupción, se pedía la reforma del sistema electoral, se aludía a la gente para convertir la democracia delegadora en participativa, etc;  en el caso de los jornaleros reclamaban la atención social a los cientos de miles de personas que se encuentra, por los recortes del gobierno, en exclusión social y con muy pocas posibilidades de futuro en cuanto a empleo y calidad de vida, reclaman que algo hay que hacer a su favor y que hemos de dejarnos de hacer cosas en su contra.  ¿Es esto incorrecto?  No.  ¿Es necesario?  Sí.

Los desobedientes ponen el foco en el meollo del conflicto latente que supone una salida injusta de la crisis, que reparte desigual y arbitrariamente beneficios y costes entre unas clases pudientes y unas élites cada vez más enriquecidas y beneficiadas por las políticas de ajuste de corte neoliberal en marcha, y una inmensa mayoría de la sociedad cada vez más perjudicada en sus derechos, necesidades básicas y expectativas de futuro.

No se trata de un desigual reparto fruto de la casualidad o la fatalidad, sino, y ese es el meollo del asunto, de un desigual reparto fruto de políticas certeramente aplicadas para provocar desregulación, precarización, desmontaje de servicios básicos y de lo que hemos conocido como estado de bienestar, empobrecimiento de amplias capas sociales y, en definitiva, violencia (sobre todo estructural y cultural) y dominación: una agresión contra la propia seguridad humana.

Los activistas desobedientes han pretendido, como en otras ocasiones:

  • visibilizar un conflicto latente y ocultado por los poderosos, que pretenden que el actual reparto de cargas es lo normal y que la sociedad está conforme con las políticas que ellos mismos aplican “en nuestro nombre” pero sin nuestro beneplácito. Un conflicto que enfrenta a unos pocos cada vez más  poderosos y una mayoría cada vez más desprotegida y sometida y que ya pasa, en muchos casos, por situaciones de vulnerabilidad y de hambre.
  • Apelar a la sociedad para que pidan mayor justicia a los poderes o, en caso de que sigan sin atender estas reclamaciones, para que se activen y apoyen a aquellos que tan mal lo están pasando.
  • Usar de la acción directa y su potencial mediático y simbólico como medio para mostrar las contradicciones del sistema que se dice justo, reivindicar otra salida y mostrar un camino de cambio que apunta a los culpables de la situación y a la alternativa de la solución que supone cambiar dominación y violencia por cooperación y justicia.

Cuando los desobedientes realizan su acción conocen la ilegalidad de la misma y la utilizan pra su reivindicación. Pero, por encima de ella, apelan a valores socialmente compartidos y obviados en la actual receta neoliberal, como son la seguridad humana, la respuesta solidaria y redistributiva frente a la vulnerabilidad y la precariedad, la justicia social y los derechos tomados en serio, las promesas de dignidad, justicia, igualdad, libertad, derechos humanos y efectivo pluralismo que constituyen el núcleo de justificaciones de nuestro peculiar sistema político y legal, y que, según la Constitución que blanden como un catecismo los de arriba, obliga a los poderes públicos a remover todos los obstáculos para que se hagan efectivos.

También deberíamos fijarnos en otras características de la acción de los desobedientes, que en nuestra opinión potencian las cualidades positivas para la sociedad de la acción directa y de la desobediencia civil:

  • Contenidos globalizados,
  • compromiso personal coherente,
  • objetivos revolucionarios o transformadores,
  • metodología participativa e inclusiva,
  • organización asamblearia
  • y desarrollo en movimientos de base.

Incluso más, parece que la acción desarrollada ha buscado y cuidado los aspectos pedagógicos y de diálogo con la sociedad, apelando a sus valores y aspiraciones, y ofreciendo un horizonte de aspiraciones y reivindicaciones indudablemente necesarios. También ha buscado mostrar una cierta ejemplaridad (servir de ejemplo) y eficacia para la transformación (de hecho uno de los centros comerciales ha aceptado entregar semanalmente productos gratis a los comedores sociales de varios municipios y para paliar la situación).  Y también, se han cuidado los aspectos de cohesión grupal y de cuidado interno del grupo, tan importantes como los objetivos políticos a conseguir con la acción.

2.2.-  La llama de la acción directa y el cambio del modelo de participación

Es posible que la acción directa emprendida sea incompleta e imperfecta, pero tal vez su mayor potencialidad es que, a la vez, abre la vía a un ejercicio del propio poder y a la participación política diferente y desenmascara el rígido modelo actual basado en el cauce institucional de unas instituciones ocupadas principalmente por una élite política poliárquica y blindadas por mecanismos poco imparciales al efectivo pluralismo y a los intereses de las mayorías.

Por supuesto que llevándose la comida de los comercios no vamos a conseguir cambiar la situación y que los cambios tienen que ver más con cambios estructurales profundos y distintos. Por supuesto que el contendiente no es Mercadona o cualquier otro centro comercial, sino los intereses creados de ese híbrido financiero-político-social-burocrático neocapitalista y de su programa de ajustes duros.

Pero la acción desarrollada pretende aportar un contenido simbólico de escenificación de otra metodología de lucha y de confrontación directa entre opulencia y carencia injusta.

Ello permite abrir el debate en los movimientos sociales y en la sociedad sobre las metodologías de lucha a desarrollar y, desde nuestro punto de vista reclama mayor debate, mayor coordinación y pluralidad de actuaciones tanto de lucha como de alternativas al modelo actual.

Tal vez se acerca la oportunidad de elaborar colectivamente una verdadera campaña de desobediencia civil que englobe acciones directas noviolentas, acciones formativas y pedagógicas, y otras luchas sociales.

2.3.-  La elección entre la acción violenta y la noviolenta.

En párrafos anteriores defendíamos que es imposible una acción directa noviolenta que sea al 100 % pura, que no contenga ni un miligramo de violencia.  Pero nos es sumamente agradable y habla muy bien de la coherencia y de la honradez de los principios de los desobedientes que optan por la acción directa noviolenta y que renuncian a la violencia como arma de acción política.

También es lógica esta opción porque ya se ha visto en muchas ocasiones que la opción por la violencia lo único que logra es dar más argumentos a la represión y a las políticas de recorte de las libertades.

Es de resaltar la coherencia y la honda implicación que está logrando la sociedad española en su lucha por las libertades y contra los recortes:  se ha optado por la acción aunque signifique desobediencia y se ha optado por la noviolencia.  Ambas son señales de que la sociedad española está logrando una mayoría de edad política muy interesante y esperanzadora.

2.4.-  ¿Con quién nos solidarizamos en el debate surgida con la expropiación-robo de alimentos básicos a varios supermercados para cederlos a comedores sociales?

Se están dando en dicho debate algunas de las claves para entender fenómenos como la desobediencia civil que supuso la objeción-insumisión hace años o lo que supuso tomar la plaza de Sol por el 15 M.  Por un lado está lo legal y por otro lo político:

  • En lo legal hay muchos que opinan que las leyes hay que respetarlas y punto.  Que sin leyes esto sería la jungla.  Que el que elige salir de la ley ha de atenerse a las consecuencias y la sociedad ha de penarle sin trabas de conciencia.
  • En lo político otros oponen que las reglas pueden ser justas o injustas y que toda ley es mejorable y se ha de adaptar continuamente a la evolución de los tiempos y de las sociedades.  Oponen que si una ley es injusta es legítimo desobedecerla, sobre todo si se hace de manera pública, sin esconderse, con motivaciones transformadoras, si no se saca partido personal de la acción.
  • En lo legal muchos opinan que sólo se puede cambiar la ley desde los mecanismos establecidos:  las votaciones democráticas para elegir a nuestros representantes.  Luego, durante cuatro años hay que confiar en ellos y exigirles, por las vías legales, por supuesto, que cumplan lo que nos han prometido.
  • En los político otros piensan que este modelo democrático “delegado” y borocratizado es imperfecto e injusto.  Porque la democracia es delegativa y una vez en la poltrona los elegidos se olvidan de que están al servicio de los electores y se creen los reyes de la montaña.  Porque el sistema electoral es injusto y privilegia a unos y perjudica a otros.  Porque las vías legales para hacer cumplir a los políticos con sus programas, no olvidemos que Rajoy ha incumplido reiteradamente el suyo, simplemente, no existen y, por lo tanto, la ciudadanía se encuentra indefensa ante los políticos.
  • En lo legal muchos opinan que el sistema económico es el mejor de los posibles y que la economía de mercado es sólo un dechado de virtudes, pero que los españoles no la sabemos hacer bien.
  • En lo político otros oponen que la economía de mercado beneficia a los de siempre y perjudica a los mismos una y otra vez (por ejemplo, si un diputado cobra 1.823 € al mes por mantenimiento y manutención, ese debería ser el salario mínimo).  Argumentan que estamos pagando la crisis los que no la hemos provocado (clases media y baja) y que los que la han provocado, no sólo no están pagando con recortes sino que, además, se están lucrando.  ¿Dónde están esas prometidas reformas de los mercados especulativos, de la tributación para que realmente sea progresiva, contra los paraísos bursátiles?  De ellas no ha habido nada y ahora nuestros políticos ni siquiera las mentan.
  • En lo legal alegan los centros comerciales que hay que proteger el derecho a la propiedad.  Se entiende que a su propiedad.
  • En lo político los expropiadores reclaman a estas empresas y a todas las demás que tengan, sobre todo en estos tiempos de crisis galopante, una clara e importante política de responsabilidad social corporativa.

Y ahora todos tenemos la palabra.  ¿Dónde se ha de situar el debate?  ¿Qué ha de primar, lo legal o lo político?

Por otro lado, cuando se opta por la desobediencia civil es, también, porque el Estado y la sociedad no ofrecen vías políticas para mostrar desacuerdos a una parte de la sociedad.  Pensamos que, entonces, la sociedad y la legalidad existente también son concausas de las actitudes desobedientes y que se les debe condenar en la misma medida.  Así fue con la insumisión, el Estado, los políticos del momento, no dejaron a los jóvenes más opción que desobedecer y a ella se aferró la juventud y con ella hizo política.  Ciertamente muchos fueron juzgados y condenados. Muchos cumplieron prisión, pero el movimiento buscó fuerzas y motivación en esos encarcelamientos y siguió en la lucha con ánimos y coherencia redoblada.  Lo mismo ha ocurrido y ocurre con todas las manifestaciones del 15 M.

Si encarcelan a los que han robado-expropiado comida, lo más seguro es que haya más que sigan la misma senda y roben más comida porque saben que es necesaria para mucha gente que ya no tiene nada de donde tirar ni ninguna ayuda estatal para subsistir.  ¿Preferimos el modelo de suicidios de Grecia?  Ahora la gente nos vemos obligados a posicionarnos personal y socialmente.  Muchos lo harán en charlas familiares, en debates de bar;  pero otros irán un poco más allá y darán algún paso en una u otra línea.
Si queréis leer un poco más sobre las características de la acción directa noviolenta y sobre la desobediencia civil, podéis consultar:  Manual de Acción Directa Noviolenta6.

2.5.-  ¿E I.U.?

Pues parece que la mayor parte de sus dirigentes han optado por situarse en la parte legal del debate.  

Pocos han entendido el verdadero y profundo trasfondo de las acciones del 15 M y de los jornaleros del SAT. Sus declaraciones así lo demuestran.  Pero no es sólo lo que han dicho lo que nos preocupa, sino que también, y mucho más, nos preocupa su forma de vivir y de hacer política:  en el fondo, muchos de los dirigentes se implican en el punto de vista legal y no en el légítimo y político.  

Nos parece un craso error porque es en la parte política donde se pueden lograr las transformaciones sociales que anhelan sus bases.  

Pero, ya se sabe, la poltrona apoltrona mucho y parece que a la mayoría de los diputados y dirigentes de I.U. les cuesta mucho entender y hacer suyas las ideas desobedientes y activistas  prefieren condenar las formas y aprobar el fondo de los debates.


A %d blogueros les gusta esto: