El senado de EEUU aprueba un aumento importante de su gasto militar

7 de enero de 2013

Gran Cañón + 40

Fuente: Correo del Orinoco

Aunque la prensa oficial nos suele vender la tremenda reticencia de los senadores de Estados Unidos a aumentar sus presupuestos, la realidad es que esta reticencia sólo se da en determinados gastos (concretamente los gastos sociales).

No ocurre lo mismo con los gastos militares, el los que por unanimidad, se han aprobado unos presupuestos militares de 631.000 millones de dólares, con un aumento de 24.000 millones de dólares respecto del de 2011 y 17.000 millones de dólares más de lo que pretendía Obama.

Es evidente el militarismo del pensamiento yanki y lo demuestra sin duda la unanimidad del del senado en aumentar el gasto militar en detrimento de gastos sociales.

¿A qué les va a llevar tanto gasto militar?  A un abismo fiscal mucho más profundo y a unas clases pobres con mucho peores servicios sociales.


¿Coincidencias de la Ayuda oficial al desarrollo y la exportación de armas?

18 de diciembre de 2012

El BSG + + de + la + radio

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En estas mismas páginas hemos explicado la íntima colaboración entre militarismo y cooperación al desarrollo desde lo oficial. A muchos nos puede parecer que se trata de dos realidades antagónicas, tan lejanas mutuamente como el agua y el aceite, pero la realidad de nuestro entramado de AOD demuestra la intimidad de convergencia de ambos planos en la política de asuntos exteriores al uso en nuestra casta política: dos instrumentos al servicio de la apolillada y servil (al servicio de los peores planes imperialistas de occidente) idea de España como cola de león en el panorama internacional.

Queremos destacar otra cara de la colaboración AOD/militarismo: la extraña coincidencia de destinos de la AOD española con ciertos intereses poco solidarios, entre ellos el de posicionar “la marca España” en la venta de armas.

Comencemos por indagar los principales destinos internacionales de nuestra cooperación oficial en la década 2000 (año del primer Plan Director de la Cooperación española) hasta 2010 son:

  1. América Latina, con una prioridad acusada en los países andinos (principalmente Colombia y Perú) y centroamericanos
  2. Países del África norte, con una prioridad acusada en Marruecos, Túnez, Argelia
  3. Países del África subsaharian
  4. Afganistán e Irak

Un mapa de la AOD española nos da ( http://www.aecid.es/galerias/web/descargas/Mapa_FOLLETO.pdf)

Latinoamérica

Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, Brasil, México, Venezuela, Panamá, Argentina, Uruguay, Cuba

Magreb-Oriente Medio

Marruecos, Mauritania, Argelia, Territorios Palestinos, población saharaui, Siria, Túnez, Egipto, Jordania

Asia y pacífico

Afganistán, Filipinas, Vietnam, Timor Oriental, Camboya, Bangladesh

Oriente próximo

Irak, Líbano

África Subsahariana

Etiopía, Mali, Mozambique, Senegal, Cabo Verde, Níger, Guinea Ecuatorial, Sudán, Guinea Bissau, Gambia, Angola, República del Congo, Guinea Konakry, Namibia

Si comparamos este cuadro con cualquiera de los que ofrece internet sobre los países con menos índice de desarrollo humano o mayores cuotas de pobreza (en teoría la cooperación al desarrollo busca conseguir los objetivos de desarrollo del milenio y se justifica como solidaridad prioritariamente hacia los países más pobres) comprobaremos que la AOD española no persigue, precisamente, estos objetos de desarrollo del milenio, sino otro tipo de cosas.

De este modo, no podemos entender el peso de la cooperación al desarrollo con los países andinos y latinoamericanos, en definitiva los principales receptores de nuestra AOD en función de la consecución de los objetivos de milenio, ya que algunos de los países receptores de nuestra ayuda no son, ni mucho menos, de los que tienen peores índices de desarrollo y, si se nos apura, un repaso de los principales indicadores de intercambios comerciales y de posicionamiento de las multinacionales de matriz española nos podría dar alguna que otra explicación alternativa. A más abundamiento, países como Colombia, Perú o Brasil, tres de los grandes beneficiarios de la AOD española, son conforme a los criterios de la OCDE países en condiciones de ser considerados donantes y no receptores de AOD.

Pero es más, países de los que en dicho área absorben las mayores cantidades de la cooperación oficial, tanto año tras año como en el cómputo de la década, son, sintomáticamente, algunos de nuestros principales clientes en compra de armas, como es el caso de Perú, a quien hemos colocado más de 30 mill. de € en la última década y ahora aspiramos a revender 50 tanques Leopard; Colombia a quien dimos más de 300 millones de € en concepto de asesores para sus inacabados procesos de desarme y paz, y a la que vamos a surtir de aviones, barcos y blindados; o Venezuela a quien hemos vendido cerca de 400 millones de € y vamos a colaborar en crear una industria militar pujante; junto con los países centroamericanos, salpicados de oficialidad militar española. Lo mismo podríamos decir del área norafricana, donde nuestros intercambios comerciales y nuestra balanza comercial implican retornos monumentales, nuestros “intereses” geoestratégicos son obvios y nuestro negocio en venta de armas uno de los más lucrativos, según el informe del Centro Delás “La política de exportación de armamentos de los países de la Unión Europea a África (2002-10)”

No podemos señalar otra cosa, si nos atenemos a la ingente cooperación (a veces encubierta bajo el rostro humanitario pero para financiar infraestructuras de interés militar al servicio de los ejércitos invasores) destinada para Irak o Afganistán, donde las tropas españolas están pringadas hasta las canillas en la mierda del conflicto militar.

Según el Ministerio de Defensa Español en su página (http://www.defensa.gob.es/politica/armamento-material/politica-armamento-material/cooperacion-internacional/) “En la actualidad, España tiene o ha tenido intereses industriales de defensa en más de 100  países de todo el mundo. De ellos, se mantienen relaciones institucionales fluidas y continuadas con más de 70

Descontados los países de occidente, con los que nuestros flujos de intercambio de armas es constante y conocido, los principales destinatarios de nuestras ventas de armas coinciden en gran parte con nuestros destinatarios de AOD. ¿Armas a cambio de cooperación al desarrollo? Sería un intercambio perverso. Tal vez sea mejor seguir pensando en la pura coincidencia.

En resumen, una rápida comparación del mapa de nuestra cooperación con el de nuestra venta prioritaria de armamentos con el de nuestras zonas de intervencionismo militar o de implantación y retorno de dividendos de las empresas multinacionales (y tantas veces denunciadas por sus características agresivas y depredadoras) de matriz española y por los intereses “geoestratégicos” en los que España juega, nos dará mejores claves de interpretación del sentido político de la AOD española.

Esto nos debería hacer ser mucho más críticos con el discurso de la AOD y con el papel, a veces puramente voluntarista cuando no colaboracionista con un estado de cosas inaceptable, de muchas instituciones que participan del “microsector” económico de la AOD y de la burocracia creada en torno a su discurso.

Ello no quita para que el trabajo solidario de tantas ONG, muchas veces más a pesar que gracias a la cooperación oficial, sea más que meritorio en la apuesta por otro tipo de relaciones entre las sociedades del mundo.


Navantia lucha por colocar barcos militares a Turquía

15 de diciembre de 2012

Fabulous+Mosque...

Fuente: Infodefena

Con la excusa de siempre, pero ahora en versión turca, el militarismo ha encontrado otro terreno abonado para pagar nuestra deuda militar: la inestabilidad de la región, la errática política de Siria, la idea estereotipada de enemigo y otras lucrativas mentiras van a servir para que el ejército turco compre fragatas militares por más de 5.400 millones de euros.

¿Para qué y para defender a quién serán en realidad estas armas?

Tal vez recordar que Turquía forma parte de la OTAN nos da una excelente pista.

¿Quién está optando a los suculentos contratos de armas del militarismo turco?

Entre otros Navantia, a quien el gobierno español le hace el trabajo de representación y le ayuda a conseguir encargos.

Todo menos pensar en un modelo económico racional y justo para Cádiz y Ferrol, que haga que los trabajadores de estas zonas no dependan de la industria militar y sus poco éticos negocios para seguir viviendo.


La militarización de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

9 de diciembre de 2012

Entrega de ayuda humanitaria a la parroquia Capiro

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora.

A estas alturas nadie se sorprende de la creciente “remilitarización” que están sufriendo desde aspectos sociales a ecológicos, económicos, tecnológicos, de orden público y hasta la inmigración, la protección civil y tantos otros que anteriormente estaban en el ámbito civil.

Este retroceso en el proceso de “civilización” o “ciudadanía” de nuestra sociedad forma parte de la actual lógica neoliberal de refuerzo de los mecanismos de disciplinamiento social y de las estrategias de dominación y violencia desarrolladas por parte de la élite y aplicadas a escala tanto local como planetaria.

Lo que tal vez la sociedad no conozca todavía es hasta qué punto el militarismo y su concepción de los conflictos y de la organización del mundo ha penetrado hasta los estratos más ajenos a la dimensión militar, como es el caso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), donde aparentemente se buscan estrategias de lucha contra las causas estructurales y culturales de la pobreza y de la desigualdad y se aspira a otro modelo de desarrollo basado en la dignidad de todos los seres humanos, en la promoción de los derechos humanos a escala global y en la solidaridad entre los pueblos.

La cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional por el Desarrollo (AECID) con el militarismo español.

En el caso español, la penetración del militarismo en la AOD es vergonzosa y, dado que tiene un componente económico que se hace pasar por cooperación cuando en realidad es remilitarización, escandalosa.

Por qué no levantan el dedo de forma más alta y eficaz las ONG que se dedican al desarrollo es algo que causa perplejidad, cuando no preocupación.

Empecemos por decir que la AECID, la agencia española desde donde se canaliza la cooperación al desarrollo de ámbito nacional (hay además mecanismos de cooperación de ámbito autonómico, local, etc.) no sólo colabora de forma asidua con el Ministerio de Defensa, sino que ha institucionalizado un marco de relación mutua mediante los llamados Planes Operativos Anuales (POAs), que definen las acciones conjuntas AECID-Ministerio de Defensa, de AOD. Los POAs vienen celebrándose anualmente desde 2002 y su “fundamento” de partida es un “Convenio Marco de Colaboración” firmado en el año 1996 entre la Dirección General de Política de Defensa (DIGEMPOL) y la AECI, actualmente AECID.

Este tipo de acuerdos permite al ejército ejecutar programas de AOD financiados por AECID y de “interés mutuo” que suelen referirse a cursos impartidos por los ejércitos españoles en materias de “operaciones de paz”, prevención de conflictos, o de “formación prioritariamente en el área de desminado” (cursos que se realizan en las instalaciones militares de Hoyo de Manzanares y que se dan a ejércitos de otros países), aunque suele añadirse la coletilla de que pueden desarrollarse otras actividades de mutuo interés.  Aquí nos preguntamos si no sería mucho más colaborador con el desarrollo la no producción de armas y minas, más que enseñar, luego cómo ha de desminarse.  Es curioso, pero en ambos perversos procesos somos nosotros los que nos lucramos.

Junto con ello, AECID financia otras actuaciones del militarismo patrio, principalmente en intervenciones que éste ha venido realizando en escenarios de conflicto, pero sobre todo, en Afganistán, donde hasta la fecha el papel del ejército español ha sido más que relevante y se han encubierto como AOD infraestructuras de interés táctico militar pero muy remotamente de apoyo al desarrollo real de la población.

En este caso, junto con el abastecimiento de agua, construcción de escuelas y la rehabilitación de carreteras (de un alto valor militar) propiciadas por AECID, se ha hecho pasar por AOD la construcción de una pista de aterrizaje y la creación de un hospital de apoyo a los militares en la zona (que esperemos que una vez se marchen revierta en la población local de forma plena, aunque no está garantizada su sostenibilidad). El Ministerio de Defensa, amén de recibir esta cooperación ha propiciado a los trabajos de la AECID la seguridad militar necesaria.

La AECID, además, ha contribuido a la “cooperación cívico-militar” apoyando la articulación por parte del ejército español de unidades de diálogo con la población civil de los lugares en conflicto donde operan nuestros gloriosos tercios (unidades “CIMIC”), tales como Líbano o Afganistán. Dichas CIMIC son parte de la estrategia militar de implantación y buscan crear lazos con la sociedad civil de la zona para mejorar la imagen del ejército en la población. En este caso, ni siquiera desde el punto de vista teórico es sostenible que la colaboración de AECID con estos grupos responda a los principios de la AOD (por ejemplo la neutralidad, lo humanitario, la imparcialidad, etc.), lo cual no evita el apoyo mutuo entre ésta y Defensa.

La cooperación al desarrollo del Ministerio de Defensa.

Pero si nos resulta sorprendente que parte de la cooperación de AECID vaya destinada a colaboración con el militarismo o a desarrollo de intereses del Ministerio de Defensa, más nos sorprenderá lo que, además, el Ministerio de Defensa consigna en sus cuentas como “cooperación al desarrollo”.  Efectivamente, si revisamos el documento “Seguimiento del PACI 2010”, que recoge el monto total de AOD que las diversas administraciones españolas canalizan, podemos sorprendernos de afirmaciones como que en 2010 Defensa excedió los desembolsos programados inicialmente (en concreto los superó en un 226%) para destinar a AOD de sus presupuestos la cantidad de 25,6 mill. €, cifra por cierto inferior a los 43,7 que destinó en 2009.

Tenemos que alertar al lector que, por cierto, estos rubros no salen de los programas previstos en los presupuestos generales del Estado, o al menos no de forma transparente, sino del abusivo mecanismo de Defensa de otorgarse créditos extrapresupuestarios o con cargo al fondo de contingencia.

¿Dónde han ido estos dineros? En su totalidad a la llamada “AOD bilateral” y, por países, el 57,14% a Afganistán (donde mantener las CIMIC cuesta unos 60.000 € diarios durante el tiempo en que se han desarrollado), a Líbano el 35,7%, a Haití el 4,15, a Bosnia-Herzegovina el 1,7, a Mauritania el 0,26%, a Colombia el 0´5% y a Perú el 0,25. Si miramos para qué, nos sorprendería ver la distancia entre la idea de AOD y el uso para infraestructuras y objetivos militares a que se ha destinado esta ayuda.

Juzguen ustedes si están de acuerdo con militarizar, también, la cooperación al desarrollo.


La crítica del gasto militar toma la voz en La Enredadera, de Radio Topo

7 de diciembre de 2012

Fuente: Programa La Enredadera.

En la emisión del Programa La Enredadera, de la Radio Libre Radio Topo pudimos explicar la relevancia del gasto militar español.

Lo puedes encontrar en el minuto ” 45:40″ del programa emitido el domingo 2 de diciembre de 2012.

Nuestro agradecimiento a los compañeros de La Enredadera.

Puedes descargar el podcast pinchando aquí o escucharlo aquí


La ruina del portaaviones Príncipe de Asturias

5 de diciembre de 2012

Fuente:  ABC.

Marean los datos económicos de lo que ha costado y costaría mantener este buque en activo.  En el 2007 sufrió una modernización de 3’665 millones de €.  Si quisieran que se mantuviese en activo en estos momentos, la reforma costaría 100 millones de €.  Y uno piensa que siendo así, será una antigualla de inicios del siglo XX, sin embargo, el portaaviones sólo tiene 24 años de servicios a su espalda.

Los militares están apenados porque dicho portaaviones nos integró en el reducidísimo grupo de países que poseen portaaviones y ello nos encumbró a ser una de las mayores flotas armadas del mundo.  Ahora nos vamos a quedar con el Juan Carlos I (L-61), que sólo nos ha costado 400 millones de € la unidad y  que fue botado por Navantia en 2008.

Parece que costó 6.000 millones de € de la época en 1987 y lo construyó Bazán, ahora Navantia.

Pero, reflexionemos.  Hace 24 años nos gastamos 6.000 millones de euros en un portaaviones que nos ha durado 24 años, es decir, nos ha salido a 250 millones de euros al año, es decir, 20’8 millones de euros al mes durante 24 años.

Aquí no incluimos, porque no hemos encontrado los datos, cuánto ha podido costarnos, de media, movilizar semejante ballena cada día operativo:  gastos en combustible, en personal, en armamentos, en revisiones, etc.  Quizá con estas cifras llegásemos a un costo de 1 millón de euros por día del portaaviones para las arcas del estado, es decir, para el bolsillo del contribuyente.

¿Realmente queremos, y hemos querido, gastar entre 0’7 millones de euros y 1 millón de euros al día en un portaaviones?


EE.UU. gastará 30 millones de € al año para mantener 4 destructores en Rota

2 de diciembre de 2012

Fuente:  Europapress.

Aunque la noticia se inicia con unos futuribles beneficios económicos por el mantenimiento de los 4 destructores yankis en la comarca de Rota, la verdad es que al poquito pasa al meollo de la cuestión:

Los cuatro destructores forman parte del escudo antimisiles de despliegue en Rota.  Los primeros dos buques norteamericanos dotados con el sistema de defensa antimisil AEGIS llegarán a España en 2014 y un año después lo harán los otros dos.

El sistema aliado –conocido habitualmente como ‘escudo antimisiles’– cuenta con la instalación de un radar de alerta temprana en Turquía, un centro de mando y control en Ramstein (Alemania) y sistemas de interceptación de misiles en Rumanía y Polonia.

Nos avisan, además, de que nuestras fragatas F-100 tienen el sistema antimisiles AEGIS, pero sin capacidad para interceptar misiles balísticos, y que:  El jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante Jaime Muñoz-Delgado, ha reconocido que es una “sana ilusión” de los marinos conseguir esta capacidad, pero ha insistido en que son “absolutamente conscientes”de que “a corto plazo” no será posible hacer esta inversión, que, según el vicealmirante Ruesta podría ser de 30 millones de euros para una fragata, entre 80 y 90 millones para dos y entre 120 y 130 millones para tres fragatas.

Lo que empieza como un beneficio económico en el titular, acaba siendo un gasto faraónico en el cuerpo de la noticia.  Qué ladinos, que arteros, que sibilinos.

¿Acabarán colándonos a los españoles, a través de nuestros impuestos, esta nueva tecnología y armamento que se usará, es un decir, contra un enemigo que no tiene ni parece que vaya a tener en varias décadas, al menos, capacidad de misiles balísticos?

La sociedad española decidirá.


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