Una manera civil y pacífica de hacer cooperación en zonas en conflicto

31 de diciembre de 2012

Fuente:  Público.

España acaba de aportar 4 millones de € para pagar el salario de 84.000 funcionarios y pensionistas palestinos.  A su vez, la U.E. ha aportado este año 145 millones de € para funcionarios y pensionistas.  84.000 personas que han podido cobrar por su trabajo y, suponemos, con su sueldo han podido comprar sus alimentos, mandar a sus hijos a la escuela, pagar el alquiler, acudir al médico, vestirse, etc.  Todo ello ha supuesto un poco de normalidad en la gravísima vida cotidiana de los palestinos.  Suponemos que, a su vez, otros palestinos se habrán beneficiado de los gastos que hayan hecho funcionarios y pensionistas, por lo cual serán mucho más que esas 84.000 personas los beneficiarios.

Al menos por una vez nos parece que la cooperación en zonas de conflicto no conlleva militarización y violencia.

Al contrario, nos parece que esta es una forma correcta de combatir la violencia estructural que supone la actuación de Israel bloqueando las tasas y aranceles que recauda en su nombre y estaría obligada a transferirla en virtud de los Acuerdos de Oslo (1993).  Israel tomó esta decisión por los sucesivos intentos palestinos de ser admitido como miembro de la ONU.  Aunque ellos alegan que la retención durará unos tres meses hasta que cubra una deuda de la ANP con la compañía eléctrica israelí por valor de unos 700 millones de shékels (unos 141 millones de euros).

Pensamos que esta es una forma más correcta, efectiva y ética de cooperación internacional, sobre todo si lo comparamos con el despilfarro de nuestra misión de paz en zona de guerra (sic del ministro Morenés) en la que en 2011 nos gastamos 450’2 millones de € y en el primer cuatrimestre de 2012 167’9 millones de € para no conseguir apenas resultados que puedan mejorar la calidad de vida del pueblo afgano.

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LA INSOPORTABLE VIGENCIA DE LA VIOLENCIA Y LAS IDEAS DE LA PAZ

21 de julio de 2012

Avenida + Revoluci% C3% B3n% 2C + Tijuanafuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012 

Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.

Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.

¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.

Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes  queremos cambiar las cosas.    Lee el resto de esta entrada »


Convertir Bankia en un banco ético

21 de mayo de 2012

La violencia estructural es el desayuno de todas las mañana, la comida al mediodía y la cena por las noches.  Violencia estructural porque en España se perdonan las deudas a los defraudadores mientras se desahucia a los pobres que cayeron en sobreendeudamiento por culpa de la crisis; violencia estructural por la corrupción política galopante que aún nadie detiene; violencia estructural por el sistema electoral injusto que prima a unos mientras que a otros les deja sin voz;  violencia estructural por los abusos de los bancos en las hipotecas, en el cobro de comisiones, en el trato a los clientes, en la negación de crédito a las familias, por la falte de inversión en desarrollo sostenible…;  violencia estructural por la deuda militar exhorbitante y escondida a la opinión pública;  por el intento de vender armas a países, entre otros, como Arabia Saudí, no muy democráticos;  violencia estructural por el desempleo galopante del que sólo se libran los altos mandos de empresas y, también, los altos mandos militares;  es decir, porque el sistema no funciona o funciona imponiendo violentamente medidas que privilegian a unos pocos, generan injusticias aberrantes y hacen cada vez mas vulnerables y esquilmadas a las mayorías.

Por eso surge la rebeldía y la indignación social y, en ilógica consecuencia, se llenan las calles de policías para reprimir a las personas del 15 M que tienen por delito reunirse en calles y plazas para hablar de política, debatir, proponer soluciones y, en la medida de lo posible, llevarlas a cabo con su trabajo común.

¿Qué quiere la gente con respecto a Bankia?

  1. Que haya un banco grande y de fácil acceso que sea ético, esto es, que no comercie con armas, que no especule como forma de ganar dinero, que invierta en potenciar la economía real, justa, solidaria.
  2. La gente quiere un banco ético, un banco que no engañe a sus depositantes con fórmulas de inversión poco claras y nada éticas.  La gente quiere un banco ético en el que el sueldo de sus dirigentes no sea un escándalo, en el que las cuentas sean transparentes, en el que los clientes tengan la palabra a la hora de controlar sus actividades.
  3. La gente quiere que el debate se desplace desde las primas de riesgo, desde las primas a los dirigentes, desde las inversiones financieras que no se basan en nada real y no son más que apuestas con el dinero de otros, hasta las valoraciones económicas basadas en la ética.  Porque ya está bien de que el debate no lo entienda ni Dios, de que la economía siempre explique las cosas a toro pasado, de que nos intenten vender siempre que hay que dejar las soluciones en manos de expertos que realmente no saben y, lo que es peor, no les importa qué es lo que va a pasar con tus ahorros y cómo los están usando.  Ya vale de hablar sólo de beneficios en economía, hay que basar la economía en la ética.
  4. La gente quiere que se apliquen otras alternativas, como las existentes en otros apartados de la vida política.  Así es necesario hablar de desarrollo humano y no de desarrollo sin más o de desarrollo de los beneficios o del producto interior bruto.  El desarrollo humano nos lleva a mejorar aquellas cuestiones que son vitales para vivir mejor las personas respetando el medio ambiente:  la educación, la sanidad, la ecología, la calidad del aire, la buena gobernanza, la lucha contra la corrupción y contra la desigualdad económica, de sexo, de raza, …  También se habla, en el mundo de la defensa, del concepto de seguridad humana. En él se quiere defender aquello que realmente interesa a la gente y que coincide con lo anterior y se aleja diametralmente de la defensa de las fronteras, de los privilegios internacionales e interpersonales, de conceptos vacuos como la patria y de símbolos trasnochados como la bandera.  La gente no quiere oír hablar de las operaciones de paz de nuestros ejércitos que no sirven más que para que nosotros hagamos negocio y ellos pongan los muertos y una mayor miseria, la gente quiere oír hablar de cómo vamos a colaborar en cumplir los Objetivos del Milenio, también desde la banca.   Hace mucho que es hora de hablar de banca ética o de banca humana.
  5. La gente quiere colaborar con bancos éticos que trabajen en la línea de los microcréditos propuestos por Mohamed Yunus, premio nobel de economía.  Ellos han demostrado que hay negocio y es ético en ayudar a salir de la pobreza a millones de personas en el mundo.  La gente quiere bancos solidarios que apoyen el comercio justo, que apoyen las cooperativas en zonas pobres para que tengan trabajo y puedan salir del paro.  La gente quiere mirar los beneficios en las actuaciones de los bancos porque ya estamos acostumbrados a no ver ninguno en nuestras cartillas.
  6. La gente quiere luchar contra la doctrina del shock mediante posturas éticas como viene preconizando el 15 M y desde este blog también hemos intentado alentar siempre.  La gente se une donde puede, en las calles, para quejarse, para hablar y decidir actuaciones que sean alternativas a este sistema corrupto, injusto e insolidario;  la gente opta por la insumisión y la noviolencia.  Y el sistema les reprime.  Lógico, el sistema sabe que no hay nada más peligroso para ellos pero, a la vez, más creativo y alternativo, más antisistema que la democracia participativa y la implicación personal en la política.

¿De qué nos vale un banco nacionalizado cuando el estado, es decir, sus dirigentes, están dentro del sistema corrupto, injusto y solidario, y son sus grandes promotores?  De nada.  No vale de nada, por eso el gobierno del PP lo ha hecho.  La verdadera lucha, y el verdadero éxito, está en conseguir que el banco nacionalizado sea ético.

Postdata:  todo lo antedicho para los bancos, la gente también lo quiere para los gobiernos nacionales, de comunidades autónomas y de ayuntamientos.


Los indígenas contra un Correa caudillista y autoritario.

12 de marzo de 2012

N%C3%B3s%2C+aqui+da+Am%C3%A9rica+Latina...+%28S%C3%A9rie+Bol%C3%ADvia%29Fuente: hoy.com.ec

El que en Europa presentan como líder de la nueva izquierda latinoamericana, Rafael Correa, acaba de perder uno de sus apoyos sociales, el de los pueblos y comunidades indígenas.  Ellos lo alzaron al poder cuando Correa era la promesa para el avance de los derechos de los pueblos y de la sociedad.

La mayor de las organizaciones de los indígenas en Ecuador, la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador, acaba de declararse en lucha contra  ese líder de hojalata que comienza a parecerse cada vez más en sus modales a la endémica tradición caudillista y autoritaria de la región y a defraudar las expectativas de verdadero cambio que lo elevaron sobre los contendientes.

Los indígenas le acusan de haber violado de constitución nacional, de gobernar para el paradigma neoliberal y contra el pueblo y han convocado una gran marcha por la vida y la dignidad de los pueblos , que comenzará en la privincia de Zamora y llegará a Quito hacia el 22 de marzo.

Correa ha convocado a su facción a manifestarse en su favor para defendes su “democracia revolucionaria”, pero es muy dudoso que una manifestación convocada desde el poder sea algo más o mejor que pura propaganda.

Tal vez una democracia revolucionaria no debería permitirse índices de pobreza extrema y exclusión de más de un tercio de la población del país, ni que ésta exclusión esté tan sospechosamente mal repartida. Tampoco parece oportuno que los índices de atención social, sanitaria o de justicia social sean tan pésimos a la par que sube el gasto militar y la desigualdad regional y de clases sociales.  Tampoco vemos lo revolucionario de imponer una minería intensiva que deprede la naturalza y que desvincule a la gente con la madre tierra a cambio de un poco de lucro para los de siempre, o que se cercenen derechos y libertades básicos ante cualquier atisbo de crítica al líder carismático.

Los proyectos racionalistas y modernizadores del caudillismo americano siempre han sido muy negativos para las sociedades y Correa, que se postulo en franca oposición a ellos, debería saber sacar consecuencias.

A la protesta indígena se han unido otros colectivos sociales de amplia repercusión, como sindicatos de maestros, grupos de izquierda y sociales y otros, pero Correa ha tenido la brillante idea de tacharlos a todos de derechosos.

Nosotros esperamos que el pueblo empoderado y movilizado consiga en Ecuador y en otros sitios romper con siglos de marginación y promover más justicia social y más dignidad para todos. Por eso nos alegra conocer su estrategia de desobediencia noviolenta para conquistar sus derechos pisoteados.


El hambre es un negocio y un problema de violencia estructural

19 de febrero de 2012

Fuente:  Público  , Fao y   Save the Children.

500 millones de niños pasan hambre en el mundo mientras un tercio de la producción de alimentos se desperdicia (aproximadamente 1.300 millones de toneladas) y sólo los países ricos tiran a la basura el equivalente a toda la producción agraria del áfrica subsahariana.

La primera afirmación es un ejemplo neto y contundente de la violencia directa que genera tensiones que acaban en guerras.  Las dos siguientes son afirmaciones que nos llevan a hablar de que por debajo, por detrás, de la violencia directa existe una violencia estructural que se ocupa de mantener este estado de cosas tan injustas.  El hambre es una injusticia pero el sistema económico-financiero, político, cultural y social que lo genera es culpable y ha de ser cambiado.  Se pueden hacer campañas contra el hambre pero sólo van a funcionar si se cambian las bases económico-financieras, políticas y sociales que la sostienen y se benefician de este estado de cosas.  El hambre se sufre en el Tercer Mundo, pero se genera en el primer mundo.  A muchas estructuras económicas y financieras les interesa un cierto nivel de hambre en el mundo, para ellas el hambre es negocio.

Vayamos a los datos:

  • uno de cada seis padres asegura que sus hijos abandonan el colegio para ganar dinero con el que comprar comida para toda la familia.
  • uno de cada cuatro niños en el mundo no se ha desarrollado correctamente durante su crecimiento debido a las carencias en su alimentación.  En concreto, en la India el 48% de los niños padecen las consecuencias de este grave problema.
  • La desnutrición es la causante de la muerte de 2,6 millones de niños cada año.
  • los países industrializados y aquellos en desarrollo dilapidan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas respectivamente
  • la cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2.300 millones de toneladas en 2009/2010)
  • A más ricos, más derrochones. El desperdicio per cápita entre los consumidores es de 95-115 kilogramos anuales en Europa y Norteamérica, mientras que en África subsahariana y en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6 y 11 kilogramos por persona

¿Cómo ayudar?

  1. Con medidas solidarias puntuales:  donar alimentos, apoyar a organizaciones que trabajan el tema, … Es una ayuda paliativa y no podemos quedarnos en este tipo de ayuda.
  2. Con medidas globales y radicales (que van a la raíz del problema):  promoviendo el cambio global de las estructuras económicas, financieras, políticas, culturales, sociales, …, de los países del primer mundo para que dejen de generar las condiciones que fomentan el hambre y de las cuales sacan negocio. Son medidas de largo plazo y que exigen constancia y perseverancia, pero no podemos negar el primer tipo de medidas pensando que a la larga las que valen son las segundas.

Nosotros pensamos que se debe optar por ambas.  Y en ambas se incluye la segunda opción y la lucha por cambiar el mundo.

Nuestros políticos no luchan contra el hambre.  Nuestros políticos apoyan mayoritariamente la producción y comercio de armas, la exportación de conflictos bélicos, en las agendas de los partidos políticos no aparece la lucha contra el hambre como una prioridad, ello significa que les elegimos mal (en éste y en otros aspectos), …  Nuestros partidos políticos no tienen como prioridad lanzar y respaldar políticas que pretendan conseguir los Objetivos del Milenio.  Así, las estructuras no van a cambiar, ni las políticas generales.


Liberados mas de 11.000 niños soldados de las garras de los ejércitos en 2010

14 de febrero de 2012

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Fuente: noticiaspositivas

El drama del secuestro y uso de niños y niñas como soldados en las diversas guerras silenciadas del mundo actual sigue siendo uno de los escándalos más graves y en cuya erradicación menos empeño ponen los países que se consideran a si mismos paladines de los derechos humanos.

Durante el año 2010 y gracias al trabajo fundamentalmente de organizaciones sociales poco amigas del militarismo, se liberaron de este secuestro militar a más de 10000 niños de los más de quince conflictos militares mundiales donde siguen existiendo niños soldado.

Contrasta esta lucha contra la guerra de organizaciones que buscan la desmilitarización de los conflictos y la rehabilitación moral y psicológica de los niños usados como soldados,  con la retórica de otras organizaciones que aparecen frecuentemente de la mano de los ejércitos y bajo la supuesta justificación de una ayuda humanitaria en conflictos que ni es ayuda ni tiene nada de humanitaria.


Violencia contra la mujer: ¿qué queremos defender?

1 de diciembre de 2011

Fuente:  Nazanín Armanian en Público.

La violencia contra la mujer es un ejemplo paradigmático de las violencias directa, estructural y cultural.  En ella confluyen los tres tipos de violencia y sus característica más funestas.  Los datos que nos proporciona Nazanín así lo testifican:

  • Cientos de millones de mujeres siguen siendo maltratadas y al menos, unas 65.000 asesinadas cada año
  • En Europa, un 40% de mujeres nórdicas ha sido golpeado de forma sistemática
  • Mientras en Francia el 90% de las agresiones no se denuncian, en Japón es una cuestión privada
  • En Rusia, cada semana alrededor de 30 mujeres son asesinadas por sus parejas, siendo tres en Alemania y en España
  • Decenas de miles son violadas, cada año, en los campos de refugiados, por guardines, combatientes y cascos azules, 700 mil en EEUU, y 65 mil en Francia
  • en China 150.000 mujeres se suicidan,
  • en Pakistán, Jordania, Kurdistán y Palestina se les arranca la vida de 4000 esposas por el “honor”
  • En India, el feticidio de 2,5 millones de niñas ha provocado escasez de mujeres, convirtiendo el rapto y la violación colectiva de las menores en un drama diario y África sigue destruyendo la vida de 130 millones de sus hijas, mutilándolas
  • En Afganistán, mientras la OTAN gasta unos 6 mil millones de dólares al mes, prometiendo paz y felicidad, los padres, desesperados, ceden a sus hijas por 15 euros, “salvándoles” del hambre
  • La Europa Occidental prostituye en sus calles a medio millón de mujeres, y en la región Oriental una misma niña es vendida decenas de veces
  • en todos los países se castiga a la mujer que aborte ilegalmente o que abandone a su bebé no deseado, pero nunca al padre de la criatura

Los datos anteriores dejan claro que no estamos hablando de meros datos coyunturales en algunos países, parece que de lo que se habla es de algo íntimo, arraigado a las estructuras y culturas de muchas sociedades distintas.  Es necesario un día internacional contra la violencia contra las mujeres.  Pero también son necesarias medidas legales, sociales, políticas y económicas que, además de las culturales, consigan dar la vuelta a esta situación internacional tan apremiante.

La situación es terrible, pero sólo parcial si pensamos que las mujeres son sólo uno de los eslabones débiles de nuestras sociedades, también están los pobres, los niños, los ancianos, los pueblos indígenas, los homosexuales.  Al final, ¿quién queda disfrutando de tantas injusticias?  Una minoría.

Pero esa minoría maneja la cultura y las estructuras políticas, sociales y económicas.  Ciertamente no nos representan, pero imponen sus intereses y prácticas.  Los demás las asumimos explícita o implícitamente, o no nos rebelamos contra ellas con las fuerzas necesarias.

Es necesario fomentar una cultura de desobediencia civil contra este tipo de violencia (como contra las demás) y es necesario conseguir que se hable de la violencia contra la mujer cuando se pregunte de qué nos queremos defender.  Es necesario reconvertir fondos que ahora se pierden en la compra-venta de armamento o en puestos de trabajo de ineficientes soldados y de más ineficientes todavía oficiales a políticas que luchen contra lo que verdaderamente nos interesa defender:  los derechos humanos, políticos y sociales de las mujeres.


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