Guerra del agua en África

1 de enero de 2013

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.

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Una manera civil y pacífica de hacer cooperación en zonas en conflicto

31 de diciembre de 2012

Fuente:  Público.

España acaba de aportar 4 millones de € para pagar el salario de 84.000 funcionarios y pensionistas palestinos.  A su vez, la U.E. ha aportado este año 145 millones de € para funcionarios y pensionistas.  84.000 personas que han podido cobrar por su trabajo y, suponemos, con su sueldo han podido comprar sus alimentos, mandar a sus hijos a la escuela, pagar el alquiler, acudir al médico, vestirse, etc.  Todo ello ha supuesto un poco de normalidad en la gravísima vida cotidiana de los palestinos.  Suponemos que, a su vez, otros palestinos se habrán beneficiado de los gastos que hayan hecho funcionarios y pensionistas, por lo cual serán mucho más que esas 84.000 personas los beneficiarios.

Al menos por una vez nos parece que la cooperación en zonas de conflicto no conlleva militarización y violencia.

Al contrario, nos parece que esta es una forma correcta de combatir la violencia estructural que supone la actuación de Israel bloqueando las tasas y aranceles que recauda en su nombre y estaría obligada a transferirla en virtud de los Acuerdos de Oslo (1993).  Israel tomó esta decisión por los sucesivos intentos palestinos de ser admitido como miembro de la ONU.  Aunque ellos alegan que la retención durará unos tres meses hasta que cubra una deuda de la ANP con la compañía eléctrica israelí por valor de unos 700 millones de shékels (unos 141 millones de euros).

Pensamos que esta es una forma más correcta, efectiva y ética de cooperación internacional, sobre todo si lo comparamos con el despilfarro de nuestra misión de paz en zona de guerra (sic del ministro Morenés) en la que en 2011 nos gastamos 450’2 millones de € y en el primer cuatrimestre de 2012 167’9 millones de € para no conseguir apenas resultados que puedan mejorar la calidad de vida del pueblo afgano.


Morenés se compromete a no hacer trampas con las misiones internacionales en los presupuestos

10 de diciembre de 2012

Fuente:  lainformacion.com

Algunos números, para empezar:

Desde 1990 España lleva haciendo misiones internacionales.  Durante los años 90 el gasto no fue muy abultado, aunque se advierte un claro progreso al alza, multiplicándose la cifra inicial por 13:

(datos, todos, en miles de €)

  • 1990:  18.746 
  • 1991:  45.851
  • 1992:  17.706
  • 1993:  58.280
  • 1994:  103.110
  • 1995:  133.972
  • 1996:  180.280
  • 1997:  128.118
  • 1998:  146.377
  • 1999:  249.234

En los 10 años posteriores la progresión se mantiene constante llegándose a cifras ya muy importantes:

  • 2000:  239.630 
  • 2001:  241.342
  • 2002:  330.554
  • 2003:  416.045
  • 2004:  380.619
  • 2005:  416.509
  • 2006:  563.995
  • 2007:  642.527
  • 2008:  668.740
  • 2009:  713.554

En los últimos años estas tendencias al alza se siguen dando:

  • 2010:  766.608
  • 2011:  861.398
  • 2012:  766.824 (hasta el primer cuatrimestre).

Es decir, no estamos hablando de unos pocos euros, sino de un volumen de gastos importante y en el que se ve una clara tendencia.

Cualquiera podría presupuestar, manteniendo las tendencias unas cifra que rondase los 700 u 800 millones de € para 2013.  Sin embargo, Morenés alega que:  el desfase, puntualizó, se deriva de que las cuentas públicas han de presentarse antes del 1 de octubre y los escenarios en los que se va a desplegar a los militares los aprueba el Consejo de Ministros a fin de año.  A ello se añade que la evolución de los conflictos es intrínsecamente imprevisible, por lo que el presupuesto de Defensa se incrementa artificialmente a lo largo del año tirando del Fondo de Contingencia.

El ocultamiento presupuestario de los gastos en misiones internacionales.

¿Qué ha hecho Morenés y su Ministerio de Defensa?  Pues lo cierto es que el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado disfraza las partidas presupuestarias destinadas a Operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior en las llamadas Operaciones de Mantenimiento de la Paz.  El Ministerio de Defensa ha dotado a estas operaciones de un “crédito ampliable” cuyo importe inicial no aparece desglosado ni detallado en los presupuestos del Ministerio de Defensa.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa en el ejercicio de 2012 presupuestó para este capítulo 14,3 millones de euros, pero según el documento de apoyo a la comparecencia del Ministro de Defensa ante la Comisión de Defensa de Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2012, se llevaban gastados, en concepto de operaciones de paz (la mayoría financiados por medio de créditos extraordinarios con cargo al Fondo de Contingencia) 766,82 millones de euros hasta mayo de este año, llegando durante todo el año 2012 la cifra final de gasto por este concepto, según el secretario de estado de Defensa D. Pedro Arguelles, a los 770  millones de euros (entrevista concedida a la revista del Ministerio de Defensa “Revista Española de Defensa” de octubre de 2012).

Para este año, siguiendo con la misma tónica de ocultación y falsificación de las cuentas, el Ministerio de Defensa tiene previsto, en realidad, gastar por este concepto al menos 770 millones de euros. De nuevo, la mayoría de estos gastos se consignarán a través de créditos ampliables que el propio PGE contempla que se den, ya sea con cargo al fondo de contingencia o de créditos extrapresupuestarios extraordinarios.

Los peros del Tribunal de Cuentas.

Es de destacar el fuerte varapalo que propinaba al Ministerio de Defensa el Tribunal de Cuentas con motivo de sus malas prácticas en los presupuestos de las Misiones Internacionales.  El Tribunal de Cuentas critica la ‘falta de rigor y realismo’ en los presupuestos de las misiones internacionales en las que participan las Fuerzas Armadas.

El ‘Informe de fiscalización de la participación de las Fuerzas Armadas en misiones internacionales’ analiza los ejercicios 2009 y 2010, fue aprobado el pasado 28 de junio y acaba de ser remitido al Congreso de los Diputados.

En él, el máximo órgano fiscalizador de la gestión económica del Estado es muy crítico con el sistema que se utiliza para sufragar las misiones internacionales, después de constatar que en cada uno de los dos ejercicios estudiados se presupuestó un gasto de 14,36 millones de euros para cubrir las necesidades de personal, material y suministros e inversiones de los despliegues, cuando su coste final fue infinitamente superior.

Para el Tribunal de Cuentas, se trata por tanto de una ‘falta de rigor y realismo’ a la hora de prever el gasto en las misiones, que en ningún caso puede justificarse argumentando que son ‘gastos imprevistos’, ya que ‘la práctica totalidad de las misiones llevadas a cabo en estos ejercicios tuvieron su origen en ejercicios anteriores’, por lo que ‘su gasto pudo y debió preverse y planificarse’.

De esta manera, el órgano fiscalizador hace una denuncia en toda regla del sistema que utiliza Defensa para financiar las misiones internacionales. Anualmente, se establece una cantidad fija en los Presupuestos correspondiente a la Secretaría de Estado de Defensa. Posteriormente, y dado que esa cantidad no responde a una estimación realse recurre a ampliaciones de crédito con cargo al fondo de contingencia.

Para el Tribunal de Cuentas, este sistema es totalmente inaceptable. Y no sólo por la citada ‘falta de rigor’, sino porque al recurrir a ampliaciones de crédito se es susceptible a posibles retrasos. Algo que, de hecho, sucedió en los dos ejercicios analizados, provocando que ‘durante diferentes periodos no se dispusiera de los recursos necesarios para atender las necesidades existentes’ en las misiones. Se solucionó utilizando ‘otros créditos del Ministerio de Defensa’ del Presupuesto ordinario, pero esto causó a su vez ‘una carga de trabajo extraordinaria para las unidades encargadas de la tramitación’ y, sobre todo, ‘un factor de riesgo añadido a la gestión’.

El órgano fiscalizador recuerda que lleva ‘más de dos décadas’ denunciando este sistema de financiación. Las mismas en las que la participación española en misiones internacionales ‘no ha dejado de incrementarse’, pasando de un gasto de 18 millones de euros en 1990 al de 861 millones de 2011. Ésta es la tercera vez que el Tribunal de Cuentas analiza los despliegues en el exterior, tras los dos informes que realizó en los años 90 sobre los ejercicios 1993-1996 y 1997-1998, respectivamente

El compromiso de Morenés:

Su disposición a que tengan una partida cerrada en lugar de tirar del Fondo de Contingencia.  Morenés explicó que ya está en conversaciones con el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro para lograr este objetivo.

Como ya son muchos años de engañar, realmente no nos lo creemos aunque, si realmente se lleva a cabo, sería un avance importante en la clarificación de unos presupuestos tan opacos como los militares.


La militarización de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

9 de diciembre de 2012

Entrega de ayuda humanitaria a la parroquia Capiro

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora.

A estas alturas nadie se sorprende de la creciente “remilitarización” que están sufriendo desde aspectos sociales a ecológicos, económicos, tecnológicos, de orden público y hasta la inmigración, la protección civil y tantos otros que anteriormente estaban en el ámbito civil.

Este retroceso en el proceso de “civilización” o “ciudadanía” de nuestra sociedad forma parte de la actual lógica neoliberal de refuerzo de los mecanismos de disciplinamiento social y de las estrategias de dominación y violencia desarrolladas por parte de la élite y aplicadas a escala tanto local como planetaria.

Lo que tal vez la sociedad no conozca todavía es hasta qué punto el militarismo y su concepción de los conflictos y de la organización del mundo ha penetrado hasta los estratos más ajenos a la dimensión militar, como es el caso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), donde aparentemente se buscan estrategias de lucha contra las causas estructurales y culturales de la pobreza y de la desigualdad y se aspira a otro modelo de desarrollo basado en la dignidad de todos los seres humanos, en la promoción de los derechos humanos a escala global y en la solidaridad entre los pueblos.

La cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional por el Desarrollo (AECID) con el militarismo español.

En el caso español, la penetración del militarismo en la AOD es vergonzosa y, dado que tiene un componente económico que se hace pasar por cooperación cuando en realidad es remilitarización, escandalosa.

Por qué no levantan el dedo de forma más alta y eficaz las ONG que se dedican al desarrollo es algo que causa perplejidad, cuando no preocupación.

Empecemos por decir que la AECID, la agencia española desde donde se canaliza la cooperación al desarrollo de ámbito nacional (hay además mecanismos de cooperación de ámbito autonómico, local, etc.) no sólo colabora de forma asidua con el Ministerio de Defensa, sino que ha institucionalizado un marco de relación mutua mediante los llamados Planes Operativos Anuales (POAs), que definen las acciones conjuntas AECID-Ministerio de Defensa, de AOD. Los POAs vienen celebrándose anualmente desde 2002 y su “fundamento” de partida es un “Convenio Marco de Colaboración” firmado en el año 1996 entre la Dirección General de Política de Defensa (DIGEMPOL) y la AECI, actualmente AECID.

Este tipo de acuerdos permite al ejército ejecutar programas de AOD financiados por AECID y de “interés mutuo” que suelen referirse a cursos impartidos por los ejércitos españoles en materias de “operaciones de paz”, prevención de conflictos, o de “formación prioritariamente en el área de desminado” (cursos que se realizan en las instalaciones militares de Hoyo de Manzanares y que se dan a ejércitos de otros países), aunque suele añadirse la coletilla de que pueden desarrollarse otras actividades de mutuo interés.  Aquí nos preguntamos si no sería mucho más colaborador con el desarrollo la no producción de armas y minas, más que enseñar, luego cómo ha de desminarse.  Es curioso, pero en ambos perversos procesos somos nosotros los que nos lucramos.

Junto con ello, AECID financia otras actuaciones del militarismo patrio, principalmente en intervenciones que éste ha venido realizando en escenarios de conflicto, pero sobre todo, en Afganistán, donde hasta la fecha el papel del ejército español ha sido más que relevante y se han encubierto como AOD infraestructuras de interés táctico militar pero muy remotamente de apoyo al desarrollo real de la población.

En este caso, junto con el abastecimiento de agua, construcción de escuelas y la rehabilitación de carreteras (de un alto valor militar) propiciadas por AECID, se ha hecho pasar por AOD la construcción de una pista de aterrizaje y la creación de un hospital de apoyo a los militares en la zona (que esperemos que una vez se marchen revierta en la población local de forma plena, aunque no está garantizada su sostenibilidad). El Ministerio de Defensa, amén de recibir esta cooperación ha propiciado a los trabajos de la AECID la seguridad militar necesaria.

La AECID, además, ha contribuido a la “cooperación cívico-militar” apoyando la articulación por parte del ejército español de unidades de diálogo con la población civil de los lugares en conflicto donde operan nuestros gloriosos tercios (unidades “CIMIC”), tales como Líbano o Afganistán. Dichas CIMIC son parte de la estrategia militar de implantación y buscan crear lazos con la sociedad civil de la zona para mejorar la imagen del ejército en la población. En este caso, ni siquiera desde el punto de vista teórico es sostenible que la colaboración de AECID con estos grupos responda a los principios de la AOD (por ejemplo la neutralidad, lo humanitario, la imparcialidad, etc.), lo cual no evita el apoyo mutuo entre ésta y Defensa.

La cooperación al desarrollo del Ministerio de Defensa.

Pero si nos resulta sorprendente que parte de la cooperación de AECID vaya destinada a colaboración con el militarismo o a desarrollo de intereses del Ministerio de Defensa, más nos sorprenderá lo que, además, el Ministerio de Defensa consigna en sus cuentas como “cooperación al desarrollo”.  Efectivamente, si revisamos el documento “Seguimiento del PACI 2010”, que recoge el monto total de AOD que las diversas administraciones españolas canalizan, podemos sorprendernos de afirmaciones como que en 2010 Defensa excedió los desembolsos programados inicialmente (en concreto los superó en un 226%) para destinar a AOD de sus presupuestos la cantidad de 25,6 mill. €, cifra por cierto inferior a los 43,7 que destinó en 2009.

Tenemos que alertar al lector que, por cierto, estos rubros no salen de los programas previstos en los presupuestos generales del Estado, o al menos no de forma transparente, sino del abusivo mecanismo de Defensa de otorgarse créditos extrapresupuestarios o con cargo al fondo de contingencia.

¿Dónde han ido estos dineros? En su totalidad a la llamada “AOD bilateral” y, por países, el 57,14% a Afganistán (donde mantener las CIMIC cuesta unos 60.000 € diarios durante el tiempo en que se han desarrollado), a Líbano el 35,7%, a Haití el 4,15, a Bosnia-Herzegovina el 1,7, a Mauritania el 0,26%, a Colombia el 0´5% y a Perú el 0,25. Si miramos para qué, nos sorprendería ver la distancia entre la idea de AOD y el uso para infraestructuras y objetivos militares a que se ha destinado esta ayuda.

Juzguen ustedes si están de acuerdo con militarizar, también, la cooperación al desarrollo.


¿Qué hay que defender?: 200 millones de niños trabajan para sobrevivir

15 de junio de 2012

Fuente:  Público.

Muchas veces en este blog hemos hecho la pregunta de qué es lo que realmente debemos defender.  Hemos publicado que hay que optar entre dos visiones contrapuestas:

  • la opción militar que pretende defender la patria, la bandera, las instituciones, las fronteras, el territorio, …
  • la opción humana que pretende defender los derechos humanos, políticos y sociales de las personas, su medio ambiente y las conquistas políticas de las sociedades.

Cuando leemos que hay 200 millones de niños que trabajan para sobrevivir, la respuesta a qué hay que defender se nos hace evidente. Preferiríamos dedicar los 18.000 millones del presupuesto de defensa a defendernos de la necesidad de que los niños tengan que trabajar para sobrevivir, de que tantos millones de niños estén pasando hambre o, incluso muriendo.  No en vano un reciente informe dice que los niños han desplazado a los ancianos en ser el primer colectivo más pobre en España.

Hemos gastado millones de euros en “operaciones de paz” en Afganistán u otros países y preferiríamos haberlos gastado en luchar contra la pobreza en el Tercer Mundo.

Seguro que alguno nos dice que si no invertimos en militarizar la seguridad habrá en el futuro más niños explotados. Es un viejo argumento que apela al miedo para evitar cambios necesarios.

Debemos ser conscientes de que la pobreza en el mundo no es una situación que surge de no se sabe dónde.  Antes bien, somos los países del primer mundo quienes la generamos con nuestras políticas de saqueo continuado de sus recursos naturales, y los que las perpetuamos con los mecanismos financieros que les hacen empobrecerse con deudas injustas hacia el primer mundo y con la compra de armas con las que les generamos conflictos y nosotros ganamos millones.  Todo esto tiene un nombre, o varios:  políticas neoliberales, violencia estructural, injusticia social, violación de los derechos humanos, …

En el fondo, es el sistema el que no funciona:  otra razón más para ser antisistema.


Francia difiere en la política de la OTAN en Afganistán y… ¡no se hunde el mundo!

27 de mayo de 2012

Fuente:  El País.

Además, y para colmo,  podríamos añadir que Canadá y Holanda ya han modificado su misión en Afganistán y ya no tienen tropas de combate.

Es decir, se puede disentir sin que pase nada, sin que se caiga el mundo, sin que se rompa la OTAN (por desgracia) y sin que se tomen represalias contra aquellos que dentro de la OTAN tienen otra opinión.

Lo decimos porque el razonamiento principal que tienen Rajoy, Morenés y García Margallo, “los tres en raya”, es que si nosotros adelantamos el regreso de nuestras tropas seremos insolidarios con la OTAN, ya no entraremos entre los países influyentes, nadie nos querrá ver en las reuniones internacionales, etc.  Mera desinformación.

Las tropas de Francia suponen un 3  % de las que hay en Afganistán, las españolas son un 1’14 %.  Si la retirada de Francia se puede considerar como simbólica y no tendrá demasiadas repercusiones en términos prácticos, ¿qué repercusiones puede tener la retirada española?  Parece que Rajoy nos considera el ombligo del mundo y que los aliados de la OTAN no pueden hacer nada sin nosotros.  Todo falso (¿o mentira?).

Sin embargo, ¿qué hemos aportado en mejora del desarrollo humano a Afganistán?  Pues el dato es penoso, han bajado 17 puestos desde 2010 a 2011, que su índice de desarrollo humano es muy bajo y que ocupa el puesto 172 en mundo en este ranking.  Parece que tantos años de operaciones de paz:

  • no han acabado con el terrorismo internacional, todo lo contrario
  • no han logrado la paz en Afganistán, todo lo contrario
  • no han aumentado su grado de desarrollo, todo lo contrario
  • ha aumentado el comercio de armas,
  • la inestabilidad internacional ha aumentado,
  • el odio a los países que están haciendo injerencia en Afganistán ha aumentado,

Además, nuestras tropas en operaciones de paz están arruinando al Ministerio de Defensa junto a la deuda de 37.000 millones de euros de los Programas Especiales de Armamento.  En concreto hemos gastado en la exportación de conflictos a Afganistán ya más de 3.000 millones de euros que hubiesen venido muy bien para crear empleo digno y ético en España o, incluso, en Afganistán, con mejores beneficios sociales y culturales.


El gobierno del PP también es insolidario con la pobreza internacional

31 de marzo de 2012

Fuente:  El País.

Hace décadas el gobierno español se había comprometido, tras innumerables protestas sociales, a que en el 2012 se llegase al famoso 0’7 % del PIB dedicado a cooperación para el desarrollo.

Pues bien.  Este objetivo no se ha alcanzado ni de lejos.  Por ejemplo:  el año pasado se había presupuestado un 0’51 % del PIB, pero no se llegó a gastar más que el 0’29 % del PIB (es decir, lo han dejado en niveles de 2005).  La caída es de un 40%.  Una vergüenza.

Además, hasta el 15 % de la Ayuda Oficial al Desarrollo se da en forma de préstamos, es decir, hay que devolverla y, además, con intereses.  Es decir, la Ayuda al Desarrollo se convierte en un negocio para nosotros, en lugar de en una ayuda para los países y personas pobres.  También hay que tener en cuenta que así se “contraviene el compromiso en el Pacto de Estado contra la Pobreza de 2007 en el que se estipulaba que este tipo de cooperación no debía superar el 5%”.

Todo un cúmulo de despropósitos si no fuese porque tras tantos años de lucha para lograr el famoso 0’7% se ve claramente que los partidos que habitualmente se turnan en el poder, PP y PSOE, tienen una clara estrategia de no colaboración y de expolio continuado con los países del Tercer Mundo.

Recomendamos la lectura del informe de Intermón-Oxfam “La realidad de la ayuda al desarrollo española en 2011“.  Los datos que presentan son una magnífica fotografía de la realidad y los análisis que hacen tienen un gran valor ético y político.  Así, por ejemplo, nos dicen que “Reducir la ayuda al desarrollo no es la solución para salir de la crisis económica, sino todo lo contrario. Una cooperación bien entendida y ejecutada podría contribuir a la prosperidad en los países con los que interactuamos, lo que nos permitiría remontar la crisis de forma más rápida y compartida. Pedimos al Gobierno que no realice nuevos recortes a la ayuda al desarrollo en los presupuestos generales del Estado que hará públicos en unos días y que tome además las medidas necesarias para que los resultados de la ayuda sean excelentes”, afirma Jaime Atienza, director del departamento de campañas y estudios de Intermón Oxfam”.  No podemos estar más de acuerdo y nos resulta doloroso comprobar que no sólo las clases pobres españolas son las que van a acabar pagando esta crisis financiera, ladrillera y militar, sino que, además, van a ser los pobre extranjeros quienes lo paguen.  No podemos estar más de acuerdo porque múltiples veces hemos denunciado que la pobreza genera conflictos que, en muchas ocasiones, acaban en guerras.  También hemos denunciado que después el primer mundo saca provecho de estas guerras (y España también) remilitarizando los conflictos y vendiendo armas.  Con ello se crea un bucle perverso que genera una situación permanente de violencia estructural.

Pero no es sólo preocupante la dinámica estatal, sino que “doce de las 17 Comunidades Autónomas disminuyeron el importe dedicado al desarrollo, dos de ellas en más de un 50% (Murcia y Cantabria). Otras, las más solidarias como Navarra, País Vasco (en relación a AOD por habitante), o Andalucía por volumen, se mantienen estables en el ranking”.

Por otro lado, a nivel internacional el asunto también es muy triste:  “A pesar de las buenas cifras, los países donantes están aún muy lejos de cumplir con los compromisos en materia de financiación para el desarrollo, puesto que aún están 19.000 millones por debajo de lo prometido en la cumbre del G8 de Gleneagles en 2005. En aquella cumbre los países más ricos se habían comprometido a incrementar la AOD en 50.000 millones de dólares adicionales para 2010 y así pode cumplir con los Objetivos de desarrollo del Milenio en 2015. La ayuda de la UE representó el 0,43% de su RNB, lo que supone un déficit de 15.000 millones de euros en relación al objetivo de alcanzar el 0,56% ve la RNB de los donantes europeos para 2010”.


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