presentación del libro «Política noviolenta y lucha social» Colectivo Utopía Contagiosa

27 de diciembre de 2012

Fuente: Traficantes de Sueños  Hoy jueves 27 de diciembre, tendrá lugar en la Librería Traficantes de Sueños, C/ Embajadores  35 de Madrid, a las 19,30 horas, la presentación del Libro «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar», del Colectivo Utopía  Contagiosa.

Las líneas de crítica a lo militar son muy variadas: el sistema genera violencia directa (venta de armas, intervenciones en países extranjeros), violencia estructural (mantenimiento de unas relaciones internacionales injustas e imperialistas, de una economía de depredación e insolidaria,…) y violencia cultural (fomento de la delegación de la toma de decisiones, secretismo, elitismo, fomento de la violencia como forma de resolución de conflictos). ¿Se puede proponer algo distinto? ¿Hay alternativas? ¿Puede haber otra manera radicalmente diferente de pensar y ejecutar la defensa?

En este libro se intenta dar una respuesta desde la noviolencia a estos planteamientos. Por un lado se analiza qué es el militarismo y cuáles son sus implicaciones, pero por otro lado, se busca contraponer el paradigma militar (dominación-violencia) con otro paradigma netamente alternativo (cooperación-noviolencia), se redefinen factores clave de la defensa (qué hay que defender, cómo se ha de defender, quién ha de se el sujeto de la defensa y cómo se deben tomar las decisiones), se presentan las posibilidades entre las que se puede elegir (modelos, alternativas y doctrinas de defensa), y se profundiza en cómo debe ser una alternativa aplicable y realista en el Estado Español desde ya, por medio de una propuesta base sobre transarme (forma de transitar desde una defensa violenta y militar a otra defensa no violenta) sin dejar de defender la sociedad.


Crowdfunding para que se represente la obra teatral «el ruido de los huesos que crujen»

26 de diciembre de 2012

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Os presentamos una iniciativa de sumo interés para difundir la denuncia del militarismo y de la utilización de niños como soldados.

El grupo teatral » Almaradas» nos ha pedido la colaboración en la difusión de su propuesta de micro-financiación del proyecto para poderlo representar por todo el estado.

Puedes obtener más datos en la página de crowffunding de Verkami, donde además puedes apoyar este proyecto si lo consideras interesante

Os trascribimos a continuación el proyecto en sí:

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO
A Elikia la secuestraron cuando tenía 10 años para convertirla en niña soldado y esclava sexual. Joseph tiene sólo ocho años cuando es conducido a patadas al campamento de Elikia, igual de indefenso, igual de inocente. Elikia y Joseph son los protagonistas de «El Ruido de los Huesos que Crujen» («Le Bruit des Os qui Craquent»), un viaje salvaje y esperanzado hacia la libertad y la dignidad en nombre de todos los niños. «¿Sabes? Elikia quiere decir Esperanza.» Y llevamos esta obra a escena para que esos niños olvidados tengan rostro, voz, futuro.

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Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

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En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de «Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta» y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una «Defensa Popular Noviolenta» como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro «desmilitarizado» pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés «explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.»  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso «alternativo» y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma «dominación-violencia»).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de «defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de «lo mismo» que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar», publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa «militarista». De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como «recurso», «complemento» u «opción» a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa «social» de «otras cosas» diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


El ejército ecologista: ya tenemos general de ecología

16 de diciembre de 2012

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Fuente: ABC

Si se pregunta por la calle qué tipo de organizaciones defienden mejor la ecología, probablemente a casi nadie se le ocurriría decir que los ejércitos. Tal vez la gente mejor informada nos diría que las organizaciones ecologistas, o las empresas «alternativas» empeñadas en la revolución verde.

Pero el ejército y las élites no piensan igual que la gente y, con sus medios de manipulación masiva, nos explican que «paneles solares, buques de contaminación cero, sumideros de CO2 y programas de protección de especies amenazadas han colocado al ejército español en una senda cada vez más verde y «puntera» en el entorno europeo por sus sistemas de gestión medioambiental implantados en el 90% de sus bases más grandes.

Así lo afirma el «general de sostenibilidad ambiental y eficiencia energética del Ministerio de Defensa», General de Brigada del Cuerpo de Infantería de Marina, Joaquín Garat Caramé, que hasta tienen un general de ecología.

Para defender la ecología, que no os enteráis, no hay nada como el ejército. Ellos son los que defienden la ecología, los que cuidan los espacios naturales (que por cierto convienten en campos de tiro y de uso exclusivo para sus cosas), los que nos salvan.

Claro que con igual peso científico, podrían postularse como campeones de la ecología las empresas de energía nuclear y otros grandes campeones de la ecología.

Lo que hay que oír.


Entre Gandhi y Millán Astray

29 de noviembre de 2012

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Fuente: El Economista.

El Ministro de Defensa español no es un hombre sutil ni ingenioso. O al menos eso nos parecía.

Pero en su presentación de los presupuestos del Ministerio de Defensa ante el Congreso  ha tenido una ocurrencia que no queremos pasar por alto.

Al analizar las propuestas de enmiendas a los presupuestos de su departamento, ha señalado con sorpresa la posición esquizofrénica de los grupos de izquierda, señalando la incongruencia de pedir con una mano reducir el gasto miliar y solicitar con la otra la construcción de fragatas y carros de combate.

Morenés dijo que esta oposición «parece encomendada a una pareja compuesta por Gandhi y Millán Astray».

No le falta lógica a Morenés, y este tipo de escarnios debería hacer pensar a esa izquierda bipolar que aspira a una paz desmilitarizada y aún quiere pedir perdón al ejército para no pasar por ingenua.

Los ingenios de Morenés , por otra parte, tienen en nuestra opinión la salvedad de que Gandhi era un apersona admirable, y sus propuestas de paz dignas de ser tenidas en cuenta, y Millán Astray un tipo execrable, y sus propuestas militaristas dignas de ser desterradas de  nuestra convivencia.

Ojalá esa izquierda que se predica alternativa apueste de una vez por Gandhí y destierre a Millán Astray o a cualquier otro atisbo militarista.

Como dijo alguien,  ejército, ni el del pueblo.


«Te llevo en mi corazón. Correo de gratitud».

10 de noviembre de 2012

Nos ha sorprendido el sentimentalismo con el que el Ministerio de Defensa de Colombia intenta, sutilmente, militarizar aún más las cabezas de los colombianos y colombianas.

Vayamos al caso:

La mujer del Ministro de Defensa Colombiano, Doña María Pilar Lozano, en esa visión entre paternalista y familiar que impera en muchas de las instancias y organizaciones de colombianos, ha impulsado una campaña de amor y cariño hacia los sufridos militares. Esta campaña se auspicia con el sello del Ministerio de Defensa y con el dinero público.

Consiste, nada menos, en pedir a los colombianitos y colombianitas que tanto han sufrido en sus propias carnes al ejército, «llevar a los soldados y policías de Colombia mensajes de agradecimiento y reconocimiento, a ellos, los héroes de la patria, quienes día a día arriesgan su vida por proteger al pueblo colombiano«( lo hemos extractado de la publicidad del engendro).

El proposito actual es que se remitan al Ministero de Defensa  más de 100.000 cartas de agradecimiento a los militares por lo bien que defienden a la gente frente a las grandes necesidades sociales que padecen fruto de la violencia estructural.

El Ministro, en un memorable acto, entregará personalmente ests cartas en Navidad a sus destinatarios (imaginamos que su Señora tambien acudirá a los fastos castrenses).

¿Quién no verterá una lagrimita  por este acto solidario y patriótico?

Podría haberse hecho un gesto de agradecimiento más justo, por ejemplo, a los médicos que dieron lo mejor de sí por la gente, a los operarios, a los docentes, a los sufridos trabajadores, a los jueces que no se dejaron corromper, a la gente honrada que ha luchado por los demás,… ¡pero no!, toca reverenciar y sublimar a los militares. Toca resignarse a la guerra y al militarismo en vez de aspirar a la paz con contenidos y a la noviolencia.

Olvidemos el cúmulo de desplazados a causa de la guerra; olvidemos la huella ecológica que ha generado; olvidemos los falsos positivos o las torturas; olvidemos la destrucción, olvidemos las violaciones de derechos humanos; las muertes; los más de 140.000 millones de dólares gastados en la guerra  en la última década. Olvidemos las culpabilidades y la defensa de los intereses de unos pocos. Olvidemos los crímenes de estos tipos y de sus oponentes también militares. Olvidemos lo pésimo del militarismo, de todo militarismo y de todos sus partícipes.

Olvidemoslo todo y por navidad digámosles que todo está justificado, que el ejército está justificado, que la violencia organizada está justificada, que podrá tener un sitio sosegado e impune en la nueva sociedad por construir.

Si es sorprendente esta campaña de manipulación que golpea sobre la maltratada conciencia de la gente de a pié, más sorprendente es el despropósito del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su plan para los colombianos inmigrados «Colombia nos Une», que ha puesto en movimiento su maquinaria para involucrar en este acto navideño a los inmigrntes que tuvieron que salir de esa Colombia tan bien defendida por los militronchos. «El objetivo de la Cancillería será hacer llegar más de 10 mil mensajes de solidaridad y agradecimiento de los colombianos que residen fuera del país«, dice su publicidad.

Ya es buena cosa que el gobierno de Colombia se acuerde de sus inmigrados, de los expulsados por el fracaso institucional de Colombia, por su diáspora con la que deberían tener una deuda cuando mnos moral. Pero se triste comprobar que en vez de acordrase de su diáspora para aglutinrla en torno a la defensa de sus derechos pisoteados por malas políticas migratorias en Colombia y en los países de «destino», se acuerde de ellos unas veces par ver si les puede vender algo, y otras para que manden cartitas de amor a unos militares que defienden precisamente aquello de lo que los inmigrantes salieron pitando.

Esperemos que esa difusa y maltratada comunidad colombiana en el exterior no atienda a estos reclamos de sirenas ni escuche a esos lideres de pacotilla que los engatusan con huevonadas.



«Salvados» difunde y populariza la desobediencia civil

7 de noviembre de 2012

No queremos añadir más. Un buen programa para explicar la desobediencia civil y sus justificaciones en nuestra sociedad. Hay tantos ejemplos exitosos de desobediencia civil que sobran las palabras.


Aprobada la nueva directiva de política de defensa

2 de noviembre de 2012

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Fuente: Infodefensa

Tras venir de la India de vender armas al estado indio, el Ministro de Defensa Pedro Morenés, acaba de firmar el día 31 de octubre la nueva «DIRECTIVA DE POLITICA DE DEFENSA», documento del planeamiento de la defensa que desarrolla la «DIRECTIVA DE DEFENSA NACIONAL» que aprueba cada presidente de gobierno al inicio de la legislatura (en el caso de Rajoy en Junio, porque es hombre de mentalidad burocrátia abonado a la máxima del «vuelva usted mañana» para resolver los problemas) y que no cuenta con la previa deliberación ni en el congreso ni en la sociedad.

Como no podía ser menos, la directiva aprobada por Morenés se plantea varios objetivos centrales y «novedosos»:

  • Consolidar el complejo militar-industrial español (osea, subvencionarlo, aquirir armas a troche  moche de éste, ayudar a la exportación de armas a diestro y siniestro y pagar y dar dádivas a la industria militar, tanto con la deuda ya adquirida de 32000 millones de euros para compra de cachivaches inservibles.
  • Reformarla defensa (osea, invertir más en militarismo, volver a cambiar el organigrama del ministerio de defensa y de la burocracia militar y pagar mejor a los  militares y dotarles de mejores servicios «sociales» y de prevision social, porque de reducir tropas, racionalizar gastos y demás nada de nada)
  • Seguir manteniendo el seguidismo militarista a la politica de la OTAN y de EEUU para poner el músculo burdo en las guerras varias que necesiten los amos del asunto, a fin de que nos consideren y nos traten como cola de león.
  • Mejorar nuestro espionaje y vincular la idea de defensa no a la de defensa de la territorialidad, sino de los «intreses» de las empresas españolas y al espionaje industrial, economico, etc. Se trata de abarcar dentro de la idea de defensa, no tanto la defensa de los derechos de la gente, como la defensa de los de las élites y del entramado de dominación existente.
  • Planterse de nuevo el tema de la manipulción de las conciencias de la gente para prevenir y atajar la desafección militar (ellos lo llaman establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa).

¿De que no habla esta directiva?

Desde nuestro punto de vista no habla de ninguna de las cosas importantes para la sociedad y para la defensa de los intereses de la gente:

  • No habla de democratizar la toma de decisiones
  • No habla de situar el control de la politica de defensa en el Parlamento
  • No habla de popularizar ni de educar de forma objetiva y pluralista en materia de defensa a la sociedad
  • NO habla de transparencia y publicidad de la política de defensa, ni de fijar de forma clara y sin trampas los presupuestos de defensa y el verdadero gasto militar español
  • No habla de definir colectivamente lo que hay que defender y lo que la gente considera que son las cosas defendibles.
  • No habla de solidaridad con otros pueblos ni de resolucion alternativa de conflictos
  • No habla de necesidades sociales ni de cómo reducir el desmesurado gasto militar para atender a estas
  • No habla de la necesidad de reducir de forma sustancial los efectivos y mandos de los ejércitos de forma que permita una reducción amplia del gasto militar y que nos permitamos pasar de la actual ratio de 2 soldados por cada mando a lotra más razonable
  • No se habla nada  de la cancelación de la deuda inmoral e impagable militar
  • No se habla nada de las bases militares de uso conjunto OTAN-España y EEUU-España en suelo español ni de la peligrosidad potencial del escudo antimisiles residenciado en Rota.
  • No se habla tampoco de la reducción de las actuaciones de ingerencia humanitaria que realiza el Estado.

¿De qué paz me estás hablando si le concedes el Nobel de la Paz a la Unión Europea?

1 de noviembre de 2012

Zen+Beach+Stones+at+Home

Muchos alucinamos cuando se le concedió el Nobel, recientemente, a Obama:  ¿qué había hecho por la paz este hombre, más que unas cuantas declaraciones retóricas?  Si repasamos el listado de los Nobel de la Paz, también alucinamos con nombres tan militaristas como Kissinger, Le Duc Tho, Anwar El Sadat, Menachem Begin, De Klerk, Arafat, Rabin, Peres o Carter.  ¿De qué tipo de paz nos están hablando cuando conceden estos premios?


A grandes rasgos hay tres grandes posicionamientos cuando se habla de paz:

  • el concepto oficial de la paz,
  • el concepto no oficial y no alternativo,
  • el concepto alternativo.

Queremos caracterizar cada una de estas posiciones en este artículo para invitar a la reflexión ciudadana sobre la naturaleza de un término tan polisémico, y a veces interesado, como paz.  ¿Es lo mismo lo que nos propone el PP o el PSOE cuando nos hablan de ella que lo que pueda decirnos un estudioso de los conflictos?, ¿Tienen algo que ver los anteriores con lo que pretenden los pacifistas antimilitaristas y noviolentos?


Es necesario que ahondemos en qué significa paz para no dejarnos engañar y para poder elegir cuál es el concepto que más nos convence.

1.-  El concepto oficial de paz.

Nos suelen hacer creer que hay paz cuando no hay guerra dentro de nuestras fronteras.  Poco importa entre los gobiernos que sus políticas estén generando violencia estructural mediante la promoción de relaciones internacionales injustas basadas en la existencia de países de primera, segunda y tercera.  Poco importa, también, que se estén esquilmando los recursos naturales de otros países sin dejar ningún beneficio económico social en ellos.  Poco importa también que se esté generando violencia cultural dentro del propio país obligándonos a interpretar las relaciones internacionales como un juego en el que lo único que cabe es la competición, o que se nos razone que si no lo hacemos nosotros, otros lo harán y sacarán los beneficios.  Poco importa, en suma que nosotros generemos los conflictos en el extranjero con nuestras políticas internacionales y económicas y que, además, seamos nosotros los que fabricamos y vendemos las armas que van a utilizar en esos lejanos conflictos.

El concepto oficial de paz es meramente negativo, paz como ausencia de guerra y mantenimiento del status quo.  El ejemplo máximo puede ser la reciente concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea por mantener la guerra alejada de sus fronteras.  Y efectivamente así ha sido. La U.E. ha promovido la paz interior, pero a costa de mantener  la guerra fuera con una constante fabricación de armas y una constante exportación de conflictos basados en la injusticia de que aquí llevemos un elevado nivel de vida porque imponemos condiciones de dependencia y penurias a los pueblos del llamado Tercer Mundo.

Como nadie se ha dedicado seriamente a contar los muertos de las guerras, uno de los principales “efectos” de esta idea de paz armada, vamos a ofrecer algunas cifras de las que opinamos que están claramente tomadas a la baja:  desde 1914 hasta la Segunda Guerra Mundial ha habido en el mundo al menos 47 conflictos armados con un total de más de 57 millones de muertos.  Desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989 hubo 59 conflictos y más de 14 millones de muertos.  Desde 1990 hasta 2010 ha habido 44 conflictos y más de 15 millones de muertos.  En total, son más de  86 millones de personas, 2 veces la población española, los que podrían decir que en el último siglo no ha habido paz.

Somos testigos, año tras año, de que los estados preparan su ejércitos, los entrenan, les dotan de armamentos cada vez más sofisticados y los lanzan a la guerra de manera continua.  ¿Existe esta programación?  No hay pruebas, pero parece que sí, porque la guerra es un negocio del que los estados militares y violentos (todos los actuales) se lucran.

Ningún estado, ninguna entidad oficial ha podido prevenir ningún conflicto armado.  Y hacemos esta afirmación tan tajante porque somos conscientes de que los estados preparan y financian la guerra como manera de obtener beneficios y de reactivar sus economías, véase, por ejemplo, el caso de Irak y la consiguiente reconstrucción del país por empresas de las que eran consejeros los principales halcones militaristas de EE.UU.

¿Qué iniciativas han surgido desde lo oficial para promocionar la paz en el último siglo?  Pocas, muy pocas.  Quizá merecería la pena hablar de la formación de la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU) con la que se pretendía dotarse de un organismo internacional de arbitraje de conflictos.  Hoy en día, sin embargo, la ONU es un organismo internacional que reproduce en su seno la injusticia y la violencia estructural que gobierna el mundo y, desde luego, sólo con muchísima ingenuidad o desinformación puede decirse que sea un actor y promotor real de la paz de verdad.

Otro intento ha sido la consolidación de la Cruz Roja Internacional como institución ideada para aplicar el humanismo en el trato de los prisioneros de guerra.  Es loable el empeño y se trata de mitigar algunas de las peores consecuencias de la guerra.  Por ello han sido múltiples veces galardonadas. Pero su labor no es precisamente la de promover la paz, sino la de atemperar sus nefastos efectos en la medida de lo posible.

Otro intento oficial ha sido el de crear un corpus importante de derecho internacional humanitario o de derecho de guerra.  ¿Para qué ha servido?  Para poco durante las guerras porque en ellas nadie lo respeta.  Luego ha servido para perseguir y juzgar a algunos de los peores tiranos o de los más violentos promotores de guerras del mundo.  Aunque los grandes, los verdaderamente grandes, están muy bien protegidos en sus despachos de presidentes de países.

Pensamos que no hay paz dentro de las políticas oficiales porque ellas sólo pretenden que el escenario internacional permanezca inamovible, a pesar de ser injusto.  Así, medidas como la limitaciones sucesivas de armamentos nucleares y convencionales no son más que meros retoques cosméticos que en nada cambian la realidad.


2.-  El concepto no oficial y no alternativo de paz.

Existen otras tentativas de paz que no provienen de lo oficial y sí de la sociedad civil, pero que participan en gran medida de la perspectiva oficial del concepto de paz. En el concepto no oficial y no alternativo de paz ha promovido iniciativas interesantes como:

  • La creación de múltiples oficinas, entidades universitarias, etc., dedicadas a comprender cuáles son las causas de la guerra para evitar su expansión.  Así han surgido visiones de estudios de conflictos (polemológicas), visiones que pretenden fomentar la resolución de conflictos de manera diferente, u otras visiones que han popularizado las resistencias civiles que ha habido en las distintas guerras.
  • Investigadores que han ideado y divulgado conceptos más profundos de la idea de paz, como son los de paz estructural, conflicto latente, e incluso, las ideas de defensa noviolentas, la idea de transarme.  Todos ellos son aportaciones interesantes.
  • Investigadores que han desarrollado el concepto de defensa no ofensiva o defensa defensiva, basada en la posesión de armamentos no ofensivos (cazas, portaaviones, etc.)

En nuestra opinión el balance de estos propósitos no es muy positivo y se han quedado en bellas ideas inocuas. Su mayor fallo estuvo y está en en que se busca la aplicabilidad en compañía de aquellos interlocutores que no están dispuestos a permitir que algo alternativo funcione:  las elites gobernantes y las generadoras de opinión.

En cierta medida, este enfoque condujo a un callejón sin salida, pues tal planteamiento, a la larga, acaba por vaciar de contenido transformador (y la paz lo es, esencialmente) a muchas de las iniciativas de defensa noviolentas y las convierten en propuestas posibilistas que sólo modulan con suavidad algunas de las asperezas del militarismo.  Quizá el máximo exponente sea el que encontramos en la propuesta francesa que pretende renunciar a la defensa noviolenta como alternativa a la militar y se contenta con que tenga carácter de:

  • recurso:  la defensa noviolenta se usa únicamente en el caso de que la defensa militar falle.
  • complemento:  la utilización de la defensa noviolenta es simultánea a la defensa militar pero con el matiz de que únicamente se un apéndice de ésta.
  • opción:  el mando militar opta, según lo requiera la agresión sufrida, por los medios civiles (se prefieren para defender espacios muy poblados como las ciudades) o los militares.

Como se ve, estas líneas de pensamiento, dado que no abandonan el paradigma de dominación-violencia que es característico de la política actual, poco pueden (aunque sería bienvenido) hacer para dotarnos de un mundo pacífico que resuelva sus conflictos sin violencia.


3.-  El concepto alternativo de paz.

Se pueden preguntar los lectores, como nos lo preguntamos nosotros, por qué no se ha dado ningún premio Nobel de la paz a los desertores de los ejércitos, a los objetores de conciencia al servicio militar, a las ongs antimilitaristas de todas partes del mundo, a quienes se han negado a pagar impuestos para la guerra, a los múltiples desobedientes a las guerras y a la violencia.

También se puede preguntar por qué son tan escasos los premios Nobel de la Paz a personas como Mouhammad Yunus (de Bangladesh) en 2006 o a Wangari Maathai (keniata) en 2004.  Cuando se lo concedieron no faltaron las críticas diciendo que qué tenía que ver su trabajo con la paz.  El primero promovía los microcréditos para promover las oportunidades económicas y sociales de los pobres. La segunda se dedicó a crear un lobby ecologista y promovió la plantación de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo.

Como se ve, ambos participan de un concepto de paz totalmente alternativo al oficial y que no sólo abandona el paradigma de dominación-violencia que rige la política, la economía y la cultura actuales, sino que ejercen sus actuaciones dentro de otro paradigma que podríamos denominar de cooperación-noviolencia.

¿Qué tienen que ver estos dos premios Nobel de la Paz con los oficiales?  Nada.  En absoluto.

Su aportación parte desde la sociedad civil y, por medios noviolentos, busca luchar contra la violencia estructural y cultural que provocan tantas muertes en el mundo.  Nos ofrecen, en definitiva un concepto de paz totalmente alternativo que ya no depende de los estados o los gobiernos sino que puede (y ha de) llevarse a cabo por las personas y las organizaciones de base y alternativas.

Éste es un concepto de paz que defiende lo que realmente interesa defender al ser humano:  la educación, la vivienda, el medio ambiente, el trabajo, la salud.  Busca acabar con el hambre y lograr los Objetivos del Milenio.  Se preocupa por mejorar la forma en que la gente vive en la sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales.

Su talante no es mantenedor del status quo, sino que promueve su transformación desde la idea de seguridad humana y entiende que no hay paz preparando la guerra, sino luchando contra la violencia cultural que justifica las guerras y contra la violencia estructural que propaga las desigualdades y las injusticias. Promover esta paz es promover la desmilitarización de la seguridad y promover la justicia social y enfrentar de manera noviolenta, en vez de amenazar con resolverlos de forma violenta o de eludirlos, los conflictos.

Por eso, la paz oficial no es sino la guerra para los que apuestan por una paz alternativa y por ello hablamos de distintas cosas cuando hablamos de paz.

Muchos alucinamos cuando se le concedió el Nobel, recientemente, a Obama:  ¿qué había hecho por la paz este hombre, más que unas cuantas declaraciones retóricas?  Si repasamos el listado de los Nobel de la Paz, también alucinamos con nombres tan militaristas como Kissinger, Le Duc Tho, Anwar El Sadat, Menachem Begin, De Klerk, Arafat, Rabin, Peres o Carter.  ¿De qué tipo de paz nos están hablando cuando conceden estos premios?

A grandes rasgos hay tres grandes posicionamientos cuando se habla de paz:

  • el concepto oficial de la paz,
  • el concepto no oficial y no alternativo,
  • el concepto alternativo.

Queremos caracterizar cada una de estas posiciones en este artículo para invitar a la reflexión ciudadana sobre la naturaleza de un término tan polisémico, y a veces interesado, como paz.  ¿Es lo mismo lo que nos propone el PP o el PSOE cuando nos hablan de ella que lo que pueda decirnos un estudioso de los conflictos?, ¿Tienen algo que ver los anteriores con lo que pretenden los pacifistas antimilitaristas y noviolentos?


Es necesario que ahondemos en qué significa paz para no dejarnos engañar y para poder elegir cuál es el concepto que más nos convence.

1.-  El concepto oficial de paz.

Nos suelen hacer creer que hay paz cuando no hay guerra dentro de nuestras fronteras.  Poco importa entre los gobiernos que sus políticas estén generando violencia estructural mediante la promoción de relaciones internacionales injustas basadas en la existencia de países de primera, segunda y tercera.  Poco importa, también, que se estén esquilmando los recursos naturales de otros países sin dejar ningún beneficio económico social en ellos.  Poco importa también que se esté generando violencia cultural dentro del propio país obligándonos a interpretar las relaciones internacionales como un juego en el que lo único que cabe es la competición, o que se nos razone que si no lo hacemos nosotros, otros lo harán y sacarán los beneficios.  Poco importa, en suma que nosotros generemos los conflictos en el extranjero con nuestras políticas internacionales y económicas y que, además, seamos nosotros los que fabricamos y vendemos las armas que van a utilizar en esos lejanos conflictos.

El concepto oficial de paz es meramente negativo, paz como ausencia de guerra y mantenimiento del status quo.  El ejemplo máximo puede ser la reciente concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea por mantener la guerra alejada de sus fronteras.  Y efectivamente así ha sido. La U.E. ha promovido la paz interior, pero a costa de mantener  la guerra fuera con una constante fabricación de armas y una constante exportación de conflictos basados en la injusticia de que aquí llevemos un elevado nivel de vida porque imponemos condiciones de dependencia y penurias a los pueblos del llamado Tercer Mundo.

Como nadie se ha dedicado seriamente a contar los muertos de las guerras, uno de los principales “efectos” de esta idea de paz armada, vamos a ofrecer algunas cifras de las que opinamos que están claramente tomadas a la baja:  desde 1914 hasta la Segunda Guerra Mundial ha habido en el mundo al menos 47 conflictos armados con un total de más de 57 millones de muertos.  Desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989 hubo 59 conflictos y más de 14 millones de muertos.  Desde 1990 hasta 2010 ha habido 44 conflictos y más de 15 millones de muertos.  En total, son más de  86 millones de personas, 2 veces la población española, los que podrían decir que en el último siglo no ha habido paz.

Somos testigos, año tras año, de que los estados preparan su ejércitos, los entrenan, les dotan de armamentos cada vez más sofisticados y los lanzan a la guerra de manera continua.  ¿Existe esta programación?  No hay pruebas, pero parece que sí, porque la guerra es un negocio del que los estados militares y violentos (todos los actuales) se lucran.

Ningún estado, ninguna entidad oficial ha podido prevenir ningún conflicto armado.  Y hacemos esta afirmación tan tajante porque somos conscientes de que los estados preparan y financian la guerra como manera de obtener beneficios y de reactivar sus economías, véase, por ejemplo, el caso de Irak y la consiguiente reconstrucción del país por empresas de las que eran consejeros los principales halcones militaristas de EE.UU.

¿Qué iniciativas han surgido desde lo oficial para promocionar la paz en el último siglo?  Pocas, muy pocas.  Quizá merecería la pena hablar de la formación de la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU) con la que se pretendía dotarse de un organismo internacional de arbitraje de conflictos.  Hoy en día, sin embargo, la ONU es un organismo internacional que reproduce en su seno la injusticia y la violencia estructural que gobierna el mundo y, desde luego, sólo con muchísima ingenuidad o desinformación puede decirse que sea un actor y promotor real de la paz de verdad.

Otro intento ha sido la consolidación de la Cruz Roja Internacional como institución ideada para aplicar el humanismo en el trato de los prisioneros de guerra.  Es loable el empeño y se trata de mitigar algunas de las peores consecuencias de la guerra.  Por ello han sido múltiples veces galardonadas. Pero su labor no es precisamente la de promover la paz, sino la de atemperar sus nefastos efectos en la medida de lo posible.

Otro intento oficial ha sido el de crear un corpus importante de derecho internacional humanitario o de derecho de guerra.  ¿Para qué ha servido?  Para poco durante las guerras porque en ellas nadie lo respeta.  Luego ha servido para perseguir y juzgar a algunos de los peores tiranos o de los más violentos promotores de guerras del mundo.  Aunque los grandes, los verdaderamente grandes, están muy bien protegidos en sus despachos de presidentes de países.

Pensamos que no hay paz dentro de las políticas oficiales porque ellas sólo pretenden que el escenario internacional permanezca inamovible, a pesar de ser injusto.  Así, medidas como la limitaciones sucesivas de armamentos nucleares y convencionales no son más que meros retoques cosméticos que en nada cambian la realidad.

2.-  El concepto no oficial y no alternativo de paz.

Existen otras tentativas de paz que no provienen de lo oficial y sí de la sociedad civil, pero que participan en gran medida de la perspectiva oficial del concepto de paz. En el concepto no oficial y no alternativo de paz ha promovido iniciativas interesantes como:

  •  La creación de múltiples oficinas, entidades universitarias, etc., dedicadas a comprender cuáles son las causas de la guerra para evitar su expansión.  Así han surgido visiones de estudios de conflictos (polemológicas), visiones que pretenden fomentar la resolución de conflictos de manera diferente, u otras visiones que han popularizado las resistencias civiles que ha habido en las distintas guerras.
  • Investigadores que han ideado y divulgado conceptos más profundos de la idea de paz, como son los de paz estructural, conflicto latente, e incluso, las ideas de defensa noviolentas, la idea de transarme.  Todos ellos son aportaciones interesantes.
  • Investigadores que han desarrollado el concepto de defensa no ofensiva o defensa defensiva, basada en la posesión de armamentos no ofensivos (cazas, portaaviones, etc.)

En nuestra opinión el balance de estos propósitos no es muy positivo y se han quedado en bellas ideas inocuas. Su mayor fallo estuvo y está en en que se busca la aplicabilidad en compañía de aquellos interlocutores que no están dispuestos a permitir que algo alternativo funcione:  las elites gobernantes y las generadoras de opinión.

En cierta medida, este enfoque condujo a un callejón sin salida, pues tal planteamiento, a la larga, acaba por vaciar de contenido transformador (y la paz lo es, esencialmente) a muchas de las iniciativas de defensa noviolentas y las convierten en propuestas posibilistas que sólo modulan con suavidad algunas de las asperezas del militarismo.  Quizá el máximo exponente sea el que encontramos en la propuesta francesa que pretende renunciar a la defensa noviolenta como alternativa a la militar y se contenta con que tenga carácter de:

recurso:  la defensa noviolenta se usa únicamente en el caso de que la defensa militar falle.

  • complemento:  la utilización de la defensa noviolenta es simultánea a la defensa militar pero con el matiz de que únicamente se un apéndice de ésta.
  • opción:  el mando militar opta, según lo requiera la agresión sufrida, por los medios civiles (se prefieren para defender espacios muy poblados como las ciudades) o los militares.

Como se ve, estas líneas de pensamiento, dado que no abandonan el paradigma de dominación-violencia que es característico de la política actual, poco pueden (aunque sería bienvenido) hacer para dotarnos de un mundo pacífico que resuelva sus conflictos sin violencia.


3.-  El concepto alternativo de paz.

Se pueden preguntar los lectores, como nos lo preguntamos nosotros, por qué no se ha dado ningún premio Nobel de la paz a los desertores de los ejércitos, a los objetores de conciencia al servicio militar, a las ongs antimilitaristas de todas partes del mundo, a quienes se han negado a pagar impuestos para la guerra, a los múltiples desobedientes a las guerras y a la violencia.

También se puede preguntar por qué son tan escasos los premios Nobel de la Paz a personas como Mouhammad Yunus (de Bangladesh) en 2006 o a Wangari Maathai (keniata) en 2004.  Cuando se lo concedieron no faltaron las críticas diciendo que qué tenía que ver su trabajo con la paz.  El primero promovía los microcréditos para promover las oportunidades económicas y sociales de los pobres. La segunda se dedicó a crear un lobby ecologista y promovió la plantación de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo.

Como se ve, ambos participan de un concepto de paz totalmente alternativo al oficial y que no sólo abandona el paradigma de dominación-violencia que rige la política, la economía y la cultura actuales, sino que ejercen sus actuaciones dentro de otro paradigma que podríamos denominar de cooperación-noviolencia.

¿Qué tienen que ver estos dos premios Nobel de la Paz con los oficiales?  Nada.  En absoluto.

Su aportación parte desde la sociedad civil y, por medios noviolentos, busca luchar contra la violencia estructural y cultural que provocan tantas muertes en el mundo.  Nos ofrecen, en definitiva un concepto de paz totalmente alternativo que ya no depende de los estados o los gobiernos sino que puede (y ha de) llevarse a cabo por las personas y las organizaciones de base y alternativas.

Éste es un concepto de paz que defiende lo que realmente interesa defender al ser humano:  la educación, la vivienda, el medio ambiente, el trabajo, la salud.  Busca acabar con el hambre y lograr los Objetivos del Milenio.  Se preocupa por mejorar la forma en que la gente vive en la sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales.

Su talante no es mantenedor del status quo, sino que promueve su transformación desde la idea de seguridad humana y entiende que no hay paz preparando la guerra, sino luchando contra la violencia cultural que justifica las guerras y contra la violencia estructural que propaga las desigualdades y las injusticias. Promover esta paz es promover la desmilitarización de la seguridad y promover la justicia social y enfrentar de manera noviolenta, en vez de amenazar con resolverlos de forma violenta o de eludirlos, los conflictos.

Por eso, la paz oficial no es sino la guerra para los que apuestan por una paz alternativa y por ello hablamos de distintas cosas cuando hablamos de paz.


Ecuador continúa su rearme

23 de octubre de 2012

...+antiguo+Hospital+MilitarFuente: Infodefensa

Acaba de anunciar el ejército ecuatoriano desde Quito un plan para la «repotenciación» de sus capacidades operativas que no deja de sorprendernos, y no sólo porque el uso de los términos del militarismo sea tan chusco (por ejemplo, repotenciar no existe en el diccionario y no puede existir sino en la mente de un milico. Habría bastado con decir «potenciación» o algo similar, al igual que si uno se mea mucho no dice que se remea, etcétera).

Leído el plan, lo que quieren hacer (potenciar) es rearmarse (lo que llaman con un lenguaje no exento de palurdismo al uso militar «repotenciar sus capacidades operativas» y «mejorar la organización estructural de la institución»).

Antes de explicar el nuevo plan conviene decir que el Presidente Correa creó en 2008 un «presupuesto de fortalecimiento» que ha permitido el incremento constante del gasto militar ecuatoriano desde entonces, hasta conseguir el triste récord de ser el país latinoamericano que destina un mayor porcentaje de su PIB a gasto militar (2,7%) y destinar a gasto militar un mínimo de 3.255 millones de dólares anuales (1.332 para el ejército y 1.923 para «orden púbico»), lo que equivale a un gasto por persona y año de 225 dólares a pagar al gasto militar.

Los ecuatorianos están de suerte, porque con la nueva inyección que ahora se pretende, el ejército podrá realizar misiones de control interior y de seguridad en las ciudades, como se ha justificado por los autores del engendro.

Y aquí viene la pregunta del millón: ¿Para qué necesita rearmarse Ecuador?¿Para qué necesita su ejército realizar labores de control y de seguridad en las ciudades y en el interior?

Después de que las organizaciones campesinas e indígenas reaccionaran contra las malas políticas emprendidas por el gobierno en su día y de que éste se escore cada vez más hacia su ala derecha y genere más desencanto en los movimientos sociales ecuatorianos, parece más que sospechoso este celo por rearmar y privilegiar al ejército, sobre todo si comparamos el crecimiento de sus presupuestos con la enormidad de las necesidades sociales y comunitarias desatendidas.


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