Acción directa noviolenta contra el gasto militar

22 de diciembre de 2012

Fuente: Grupo Antimilitarista Tortuga

Activistas del Grupo Antimilitarista Tortuga han emprendido el miércoles 19 de diciembre una acción directa noviolenta de denuncia del gasto militar en el centro de Alicante.

La acción, a nuestro juicio con un marcado carácter pedagógico, ha tenido lugar en una zona de Alicante que concentra diversas instituciones emblemáticas de la ciudad y de un marcado simbolismo, como son la Delegación de Gobierno, Hacienda y el obispado alicantino.

El motivo de la convocatoria, según sus convocantes, era el de tratar de influir en la votación de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados, prevista para el 20 de diciembre, con la intención de que cualquier tipo de gasto militar, explícito, camuflado u oculto, sea suprimido de dichos presupuestos.

Ningún gasto militar es necesario y sí, más bien, un elemento imprescindible para mantener un orden inmoral y violento.

Desde aquí nuestra enhorabuena a la iniciativa de los compañeros que han participado de esta acción ejemplar.

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Guía para una alternativa de consumo alternativo

20 de diciembre de 2012

Mecambio

Acaba de aparecer un blog que plantea alternativas concretas y fáciles de aplicar para cambiar nuestro comportamiento de consumo y relación con el medio.

La página mecambio.net ofrece propuestas para una alimentación alternativa, para apoyar una banca y un mundo de las finanzas ético, para la financiación colaborativa de proyectos e iniciativas, para el uso de monedas sociales, en cuestiones de energía y respeto del medio ambiente.

La web busca sobre todo ser útil no a los militantes más informados, sino a la gente normal y corriente que busca propuestas concretas donde ponerse en juego y variar hacia la coherencia sus actuaciones cotidianas.

Desde aqui saludamos la iniciativa que entronca perfectamente con la lucha por un cambio global del paradigma de dominación y noviolencia que enmarca nuestro actual sistema.


¿Coincidencias de la Ayuda oficial al desarrollo y la exportación de armas?

18 de diciembre de 2012

El BSG + + de + la + radio

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En estas mismas páginas hemos explicado la íntima colaboración entre militarismo y cooperación al desarrollo desde lo oficial. A muchos nos puede parecer que se trata de dos realidades antagónicas, tan lejanas mutuamente como el agua y el aceite, pero la realidad de nuestro entramado de AOD demuestra la intimidad de convergencia de ambos planos en la política de asuntos exteriores al uso en nuestra casta política: dos instrumentos al servicio de la apolillada y servil (al servicio de los peores planes imperialistas de occidente) idea de España como cola de león en el panorama internacional.

Queremos destacar otra cara de la colaboración AOD/militarismo: la extraña coincidencia de destinos de la AOD española con ciertos intereses poco solidarios, entre ellos el de posicionar “la marca España” en la venta de armas.

Comencemos por indagar los principales destinos internacionales de nuestra cooperación oficial en la década 2000 (año del primer Plan Director de la Cooperación española) hasta 2010 son:

  1. América Latina, con una prioridad acusada en los países andinos (principalmente Colombia y Perú) y centroamericanos
  2. Países del África norte, con una prioridad acusada en Marruecos, Túnez, Argelia
  3. Países del África subsaharian
  4. Afganistán e Irak

Un mapa de la AOD española nos da ( http://www.aecid.es/galerias/web/descargas/Mapa_FOLLETO.pdf)

Latinoamérica

Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, Brasil, México, Venezuela, Panamá, Argentina, Uruguay, Cuba

Magreb-Oriente Medio

Marruecos, Mauritania, Argelia, Territorios Palestinos, población saharaui, Siria, Túnez, Egipto, Jordania

Asia y pacífico

Afganistán, Filipinas, Vietnam, Timor Oriental, Camboya, Bangladesh

Oriente próximo

Irak, Líbano

África Subsahariana

Etiopía, Mali, Mozambique, Senegal, Cabo Verde, Níger, Guinea Ecuatorial, Sudán, Guinea Bissau, Gambia, Angola, República del Congo, Guinea Konakry, Namibia

Si comparamos este cuadro con cualquiera de los que ofrece internet sobre los países con menos índice de desarrollo humano o mayores cuotas de pobreza (en teoría la cooperación al desarrollo busca conseguir los objetivos de desarrollo del milenio y se justifica como solidaridad prioritariamente hacia los países más pobres) comprobaremos que la AOD española no persigue, precisamente, estos objetos de desarrollo del milenio, sino otro tipo de cosas.

De este modo, no podemos entender el peso de la cooperación al desarrollo con los países andinos y latinoamericanos, en definitiva los principales receptores de nuestra AOD en función de la consecución de los objetivos de milenio, ya que algunos de los países receptores de nuestra ayuda no son, ni mucho menos, de los que tienen peores índices de desarrollo y, si se nos apura, un repaso de los principales indicadores de intercambios comerciales y de posicionamiento de las multinacionales de matriz española nos podría dar alguna que otra explicación alternativa. A más abundamiento, países como Colombia, Perú o Brasil, tres de los grandes beneficiarios de la AOD española, son conforme a los criterios de la OCDE países en condiciones de ser considerados donantes y no receptores de AOD.

Pero es más, países de los que en dicho área absorben las mayores cantidades de la cooperación oficial, tanto año tras año como en el cómputo de la década, son, sintomáticamente, algunos de nuestros principales clientes en compra de armas, como es el caso de Perú, a quien hemos colocado más de 30 mill. de € en la última década y ahora aspiramos a revender 50 tanques Leopard; Colombia a quien dimos más de 300 millones de € en concepto de asesores para sus inacabados procesos de desarme y paz, y a la que vamos a surtir de aviones, barcos y blindados; o Venezuela a quien hemos vendido cerca de 400 millones de € y vamos a colaborar en crear una industria militar pujante; junto con los países centroamericanos, salpicados de oficialidad militar española. Lo mismo podríamos decir del área norafricana, donde nuestros intercambios comerciales y nuestra balanza comercial implican retornos monumentales, nuestros “intereses” geoestratégicos son obvios y nuestro negocio en venta de armas uno de los más lucrativos, según el informe del Centro Delás “La política de exportación de armamentos de los países de la Unión Europea a África (2002-10)”

No podemos señalar otra cosa, si nos atenemos a la ingente cooperación (a veces encubierta bajo el rostro humanitario pero para financiar infraestructuras de interés militar al servicio de los ejércitos invasores) destinada para Irak o Afganistán, donde las tropas españolas están pringadas hasta las canillas en la mierda del conflicto militar.

Según el Ministerio de Defensa Español en su página (http://www.defensa.gob.es/politica/armamento-material/politica-armamento-material/cooperacion-internacional/) “En la actualidad, España tiene o ha tenido intereses industriales de defensa en más de 100  países de todo el mundo. De ellos, se mantienen relaciones institucionales fluidas y continuadas con más de 70

Descontados los países de occidente, con los que nuestros flujos de intercambio de armas es constante y conocido, los principales destinatarios de nuestras ventas de armas coinciden en gran parte con nuestros destinatarios de AOD. ¿Armas a cambio de cooperación al desarrollo? Sería un intercambio perverso. Tal vez sea mejor seguir pensando en la pura coincidencia.

En resumen, una rápida comparación del mapa de nuestra cooperación con el de nuestra venta prioritaria de armamentos con el de nuestras zonas de intervencionismo militar o de implantación y retorno de dividendos de las empresas multinacionales (y tantas veces denunciadas por sus características agresivas y depredadoras) de matriz española y por los intereses “geoestratégicos” en los que España juega, nos dará mejores claves de interpretación del sentido político de la AOD española.

Esto nos debería hacer ser mucho más críticos con el discurso de la AOD y con el papel, a veces puramente voluntarista cuando no colaboracionista con un estado de cosas inaceptable, de muchas instituciones que participan del “microsector” económico de la AOD y de la burocracia creada en torno a su discurso.

Ello no quita para que el trabajo solidario de tantas ONG, muchas veces más a pesar que gracias a la cooperación oficial, sea más que meritorio en la apuesta por otro tipo de relaciones entre las sociedades del mundo.


La militarización de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

9 de diciembre de 2012

Entrega de ayuda humanitaria a la parroquia Capiro

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora.

A estas alturas nadie se sorprende de la creciente “remilitarización” que están sufriendo desde aspectos sociales a ecológicos, económicos, tecnológicos, de orden público y hasta la inmigración, la protección civil y tantos otros que anteriormente estaban en el ámbito civil.

Este retroceso en el proceso de “civilización” o “ciudadanía” de nuestra sociedad forma parte de la actual lógica neoliberal de refuerzo de los mecanismos de disciplinamiento social y de las estrategias de dominación y violencia desarrolladas por parte de la élite y aplicadas a escala tanto local como planetaria.

Lo que tal vez la sociedad no conozca todavía es hasta qué punto el militarismo y su concepción de los conflictos y de la organización del mundo ha penetrado hasta los estratos más ajenos a la dimensión militar, como es el caso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), donde aparentemente se buscan estrategias de lucha contra las causas estructurales y culturales de la pobreza y de la desigualdad y se aspira a otro modelo de desarrollo basado en la dignidad de todos los seres humanos, en la promoción de los derechos humanos a escala global y en la solidaridad entre los pueblos.

La cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional por el Desarrollo (AECID) con el militarismo español.

En el caso español, la penetración del militarismo en la AOD es vergonzosa y, dado que tiene un componente económico que se hace pasar por cooperación cuando en realidad es remilitarización, escandalosa.

Por qué no levantan el dedo de forma más alta y eficaz las ONG que se dedican al desarrollo es algo que causa perplejidad, cuando no preocupación.

Empecemos por decir que la AECID, la agencia española desde donde se canaliza la cooperación al desarrollo de ámbito nacional (hay además mecanismos de cooperación de ámbito autonómico, local, etc.) no sólo colabora de forma asidua con el Ministerio de Defensa, sino que ha institucionalizado un marco de relación mutua mediante los llamados Planes Operativos Anuales (POAs), que definen las acciones conjuntas AECID-Ministerio de Defensa, de AOD. Los POAs vienen celebrándose anualmente desde 2002 y su “fundamento” de partida es un “Convenio Marco de Colaboración” firmado en el año 1996 entre la Dirección General de Política de Defensa (DIGEMPOL) y la AECI, actualmente AECID.

Este tipo de acuerdos permite al ejército ejecutar programas de AOD financiados por AECID y de “interés mutuo” que suelen referirse a cursos impartidos por los ejércitos españoles en materias de “operaciones de paz”, prevención de conflictos, o de “formación prioritariamente en el área de desminado” (cursos que se realizan en las instalaciones militares de Hoyo de Manzanares y que se dan a ejércitos de otros países), aunque suele añadirse la coletilla de que pueden desarrollarse otras actividades de mutuo interés.  Aquí nos preguntamos si no sería mucho más colaborador con el desarrollo la no producción de armas y minas, más que enseñar, luego cómo ha de desminarse.  Es curioso, pero en ambos perversos procesos somos nosotros los que nos lucramos.

Junto con ello, AECID financia otras actuaciones del militarismo patrio, principalmente en intervenciones que éste ha venido realizando en escenarios de conflicto, pero sobre todo, en Afganistán, donde hasta la fecha el papel del ejército español ha sido más que relevante y se han encubierto como AOD infraestructuras de interés táctico militar pero muy remotamente de apoyo al desarrollo real de la población.

En este caso, junto con el abastecimiento de agua, construcción de escuelas y la rehabilitación de carreteras (de un alto valor militar) propiciadas por AECID, se ha hecho pasar por AOD la construcción de una pista de aterrizaje y la creación de un hospital de apoyo a los militares en la zona (que esperemos que una vez se marchen revierta en la población local de forma plena, aunque no está garantizada su sostenibilidad). El Ministerio de Defensa, amén de recibir esta cooperación ha propiciado a los trabajos de la AECID la seguridad militar necesaria.

La AECID, además, ha contribuido a la “cooperación cívico-militar” apoyando la articulación por parte del ejército español de unidades de diálogo con la población civil de los lugares en conflicto donde operan nuestros gloriosos tercios (unidades “CIMIC”), tales como Líbano o Afganistán. Dichas CIMIC son parte de la estrategia militar de implantación y buscan crear lazos con la sociedad civil de la zona para mejorar la imagen del ejército en la población. En este caso, ni siquiera desde el punto de vista teórico es sostenible que la colaboración de AECID con estos grupos responda a los principios de la AOD (por ejemplo la neutralidad, lo humanitario, la imparcialidad, etc.), lo cual no evita el apoyo mutuo entre ésta y Defensa.

La cooperación al desarrollo del Ministerio de Defensa.

Pero si nos resulta sorprendente que parte de la cooperación de AECID vaya destinada a colaboración con el militarismo o a desarrollo de intereses del Ministerio de Defensa, más nos sorprenderá lo que, además, el Ministerio de Defensa consigna en sus cuentas como “cooperación al desarrollo”.  Efectivamente, si revisamos el documento “Seguimiento del PACI 2010”, que recoge el monto total de AOD que las diversas administraciones españolas canalizan, podemos sorprendernos de afirmaciones como que en 2010 Defensa excedió los desembolsos programados inicialmente (en concreto los superó en un 226%) para destinar a AOD de sus presupuestos la cantidad de 25,6 mill. €, cifra por cierto inferior a los 43,7 que destinó en 2009.

Tenemos que alertar al lector que, por cierto, estos rubros no salen de los programas previstos en los presupuestos generales del Estado, o al menos no de forma transparente, sino del abusivo mecanismo de Defensa de otorgarse créditos extrapresupuestarios o con cargo al fondo de contingencia.

¿Dónde han ido estos dineros? En su totalidad a la llamada “AOD bilateral” y, por países, el 57,14% a Afganistán (donde mantener las CIMIC cuesta unos 60.000 € diarios durante el tiempo en que se han desarrollado), a Líbano el 35,7%, a Haití el 4,15, a Bosnia-Herzegovina el 1,7, a Mauritania el 0,26%, a Colombia el 0´5% y a Perú el 0,25. Si miramos para qué, nos sorprendería ver la distancia entre la idea de AOD y el uso para infraestructuras y objetivos militares a que se ha destinado esta ayuda.

Juzguen ustedes si están de acuerdo con militarizar, también, la cooperación al desarrollo.


¿Habla el Parlamento sobre el gasto militar?

6 de diciembre de 2012

El Congreso Navideño por jacilluch

Fuente: artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora

Llama la atención la arbitrariedad de los partidos “con vocación de gobierno” para mantener la política de defensa fuera de la crítica y del debate público, pactando bajo cuerda una continuidad militarista que nos perjudica como sociedad y nos empobrece.  Un ejemplo notorio es el planeamiento militar, donde se definen cosas tan importantes como qué queremos defender, qué queremos gastar, qué tipo de armas utilizar, qué metodologías se quieren desarrollar, así como las implicaciones políticas de todo ello. Este planeamiento ni siquiera es deliberado en el Parlamento ni sometido al debate y conocimiento de la opinión pública, sino que se hace de espaldas a todos y sin que nadie mueva una pestaña.

Otro ejemplo es el de los presupuestos militares.  Habitualmente el gasto militar, con la plena complicidad de partido de gobierno y de su oposición, se esconde en partidas de otros ministerios, aparentando ser más bajo de lo que es (en los últimos presupuestos llegan a ser más de 7 € de cada 10 los que se esconden obscenamente).

Este estado de cosas opaco y poco democrático debería ser objeto de una crítica feroz por una oposición que se dice a sí misma alternativa, pero …

Si nos fijamos en la calidad de las intervenciones de la oposición en la Comisión de Defensa del Congreso, la respuesta no es alentadora. Tampoco si miramos el número de impactos “mediáticos” de las opiniones de la oposición en temas de defensa, ni de la capacidad de, al menos, alterar la agenda de silencio impuesta por los partidos del poder. Menos aún en el “calado” que en la opinión pública tiene la visión “alternativa” de nuestra izquierda parlamentaria.

¿Y si vemos las enmiendas planteadas a los presupuestos generales (PGE)?

En este caso la respuesta no es ya la insuficiencia, sino el desaliento y la pena tanto por las oportunidades perdidas como por la incoherencia mostrada.  De las más de 1.700 enmiendas presentadas por la oposición a los PGE, menos del 1% corresponden a Defensa, lo cual apunta al desinterés o complicidad al respecto. De ellas, una parte importante las ha realizado Izquierda Plural.  El resto se reparten entre las de PSOE y UPyD (piden más gasto militar para cumplir con los programas de compra de armas, con los compromisos de pago de una deuda militar inmoral e impagable de más de 31.000 millones de €, o para dar a los militares prebendas en la compra de viviendas), y unas poquitas del grupo mixto (principalmente el diputado Tardá y la diputada Barcos, que piden el trasvase de partidas de i+d+i militar a fines socialmente útiles).  Otros grupos ni se han estrenado.

¿Qué decir de Izquierda Plural?

En primer lugar que se ha atrevido, de forma muy meritoria, a plantear una enmienda de fondo que critica el ocultismo del gasto militar, y la insolidaridad social de estas partidas en detrimento de las necesidades sociales. Que nosotros sepamos es una de las pocas ocasiones en que se llama a las cosas por su nombre en el apolillado Congreso.

Otro bloque de sus enmiendas, y ello también forma parte del buen ejemplo, pide el trasvase de partidas militares a necesidades sociales, pide la implementación de una cultura de paz apoyando a organizaciones pacifistas y centros de estudios de paz, o la reconversión de un antiguo acuartelamiento en centro cultural.

Estas enmiendas indican una orientación: el gasto militar no sólo debe aflorar, sino que se debe reducir, reorientar hacia necesidades sociales y provocar una reconversión de estructuras y de industrias militarizadas.

Pero también han hecho enmiendas pidiendo el aumento de gasto militar:  el aumento de carga de trabajo para Navantia, fabricante de buques de guerra, y entre otros para el proyecto “BAM II”, para construir buques diseñados para la intervención militar a miles de km.  También se ha pedido el aumento de gastos de personal en alguno de los organismos autónomos militares, para sustituir los blindados que usa España en operaciones en el exterior por otros mejores, o para mejorar las instalaciones de la base de San Gregorio (Zaragoza) y de la Capitanía Militar en Zaragoza (aunque en este caso la idea de fondo es que se acaben transfiriendo a las instituciones civiles). Afortunadamente, la huelga general hizo que este bloque de diputados no acudiera a votar sus propias enmiendas.

Intuimos la intención de las propuestas: apoyan en unos casos el trabajo en Cádiz, donde el paro golpea de forma escandalosa, aunque sea dando trabajo a Navantia. Consolidar o mejorar puestos de trabajo en organismos autónomos militares donde éste puede peligrar.

Podemos intuir, pero no compartir: ¿quién duda que el trabajo, puesto en peligro por las políticas neoliberales (de muy fuerte contenido autoritario y militarista), es una reivindicación justa y loable? Pero… ¿trabajo a cualquier precio?¿Al precio de fortalecer a la que aparece como la sexta flota del mundo y en su desempeño para agredir otros pueblos (y con ello otros trabajadores)? ¿Trabajo que beneficia a una industria militar subsidiada, agresiva, exportadora de guerras y que constituye un complejo de intereses político-industrial que ha generado una deuda escandalosa? ¿Se beneficia con este tipo de medidas al trabajo o a los dividendos de las empresas?, ¿a los trabajadores con sentido de clase o a los altamente cualificados técnicos en tecnología militar que actúan como mercenarios del trabajo?, ¿al desarrollo sostenible de Cádiz o a su dependencia del “monocultivo” militar? ¿Sacrificaríamos al dogma del trabajo a cualquier precio la aceptación de la reforma laboral, que en definitiva dará trabajo aunque precario y de baja calidad?

Como ha ocurrido en el pasado, la izquierda clásica, al igual que los sindicatos mayoritarios, han mantenido un discurso que minimiza las razones de coherencia pacifista y antimilitarista y maximiza las del trabajo, en vez de luchar por una reconversión de estas industrias inmorales hacia fines socialmente útiles y por el trabajo de calidad que genere desarrollo humano.

Mientras tanto, los movimientos alternativos hemos ido distanciándonos de propuestas que entendemos incoherentes e insolidarias. No entendemos este juego de doble rasero que depende de intereses cortoplacistas.  Tal vez por eso quede mucho por debatir con estas izquierdas para consolidar, también en materia de seguridad y defensa, un modelo alternativo.


Boicoteemos al Corte Inglés

28 de noviembre de 2012

Barcelona

Fuente: Infodefensa

La empresa Induyco, que es la que suministra de ropa a los ejércitos españoles y está considerada la empresa de referencia de los ejércitos, ha registrado pérdidas de mas de 50 millones de euros y, como no, ha procedido a su “restructuración” , lo que en román paladín quier decir externalización, despidos, empleos de mala calidad y peor pago, etcétera.

Así y todo, como su “matriz” es El Corte Inglés, lo que quitan con una mano lo dan con la otra, y la matriz va a dar un crédito a la filial para que siga a lo suyo.

Se nos ha ocurrido que si matriz y filial se dedican, amén de desproteger a los trabajadores, a pertrechar a los ejércitos, justo es que nos rebelemos.  Sus trajes son altamente tóxicos y nocivos para nuestra salud.

Por eso pensamos que, al igual que se boicotean empresas por sus malas políticas, sería una buena razón la de elegir la libertad que el mercado nos autoriza a tener para decir que, amén de por otras muchas cuausas que por obvias no detallamos, no nos da la puñetera gana comprar en El Corte Inglés.


Navantia gana clientes también en Venezuela

20 de noviembre de 2012

Intento+de+Asalto

Fuente: Infodefensa

Venezuela busca tener su propia industria naval e invitamos a España a colaborar con nosotros en ese proyecto“, dijo el embajador venezolano en una entrevista con el Diario de Cádiz a la que hace referencia Infodefensa.

No se trata, por lo que parece, de cualquier industria naval, sino de una industria naval enfocada a lo militar. De ahí la invitación a Navantia, que ya está construyendo en Venezuela un patrullero, y a los representantes sindicales de Navantia en Cádiz, que están encantados del aumento de la producción aunque sea para vender armas.

¿Para qué quiere Venezuela una industra naval militar propia? No se nos ocurre ninguna buena razón. ¿Y qué razones tiene España para apoyar la construcción de una indistria naval militar en Venezuela? Tampoco vemos ninguna razón que sirva a los intereses reales de los pueblos, ni a la causa de la solidaridad, sólo vemos negocio para el complejo militar industrial y cálculo político para mantener un status quo que se basa en la dominación y la violencia a escala global.

Llama la atención la miopía de los trabajadores del sector militar: construyen las armas que luego usarán contra ellos mismos y contra cualquier intento de sociedad justa.

Por todo ello nos preguntamos ¿la clases trabajadora de España y de Venezuela no elaborará estrategias de insumisión laboral para negarse a servir al fortalecimiento del militarismo, que usa en su propio beneficio la fuerza del trabajo de los que más tienen que perder con el militarismo? Esperemos que sí.


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