“Te llevo en mi corazón. Correo de gratitud”.

Nos ha sorprendido el sentimentalismo con el que el Ministerio de Defensa de Colombia intenta, sutilmente, militarizar aún más las cabezas de los colombianos y colombianas.

Vayamos al caso:

La mujer del Ministro de Defensa Colombiano, Doña María Pilar Lozano, en esa visión entre paternalista y familiar que impera en muchas de las instancias y organizaciones de colombianos, ha impulsado una campaña de amor y cariño hacia los sufridos militares. Esta campaña se auspicia con el sello del Ministerio de Defensa y con el dinero público.

Consiste, nada menos, en pedir a los colombianitos y colombianitas que tanto han sufrido en sus propias carnes al ejército, “llevar a los soldados y policías de Colombia mensajes de agradecimiento y reconocimiento, a ellos, los héroes de la patria, quienes día a día arriesgan su vida por proteger al pueblo colombiano“( lo hemos extractado de la publicidad del engendro).

El proposito actual es que se remitan al Ministero de Defensa  más de 100.000 cartas de agradecimiento a los militares por lo bien que defienden a la gente frente a las grandes necesidades sociales que padecen fruto de la violencia estructural.

El Ministro, en un memorable acto, entregará personalmente ests cartas en Navidad a sus destinatarios (imaginamos que su Señora tambien acudirá a los fastos castrenses).

¿Quién no verterá una lagrimita  por este acto solidario y patriótico?

Podría haberse hecho un gesto de agradecimiento más justo, por ejemplo, a los médicos que dieron lo mejor de sí por la gente, a los operarios, a los docentes, a los sufridos trabajadores, a los jueces que no se dejaron corromper, a la gente honrada que ha luchado por los demás,… ¡pero no!, toca reverenciar y sublimar a los militares. Toca resignarse a la guerra y al militarismo en vez de aspirar a la paz con contenidos y a la noviolencia.

Olvidemos el cúmulo de desplazados a causa de la guerra; olvidemos la huella ecológica que ha generado; olvidemos los falsos positivos o las torturas; olvidemos la destrucción, olvidemos las violaciones de derechos humanos; las muertes; los más de 140.000 millones de dólares gastados en la guerra  en la última década. Olvidemos las culpabilidades y la defensa de los intereses de unos pocos. Olvidemos los crímenes de estos tipos y de sus oponentes también militares. Olvidemos lo pésimo del militarismo, de todo militarismo y de todos sus partícipes.

Olvidemoslo todo y por navidad digámosles que todo está justificado, que el ejército está justificado, que la violencia organizada está justificada, que podrá tener un sitio sosegado e impune en la nueva sociedad por construir.

Si es sorprendente esta campaña de manipulación que golpea sobre la maltratada conciencia de la gente de a pié, más sorprendente es el despropósito del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su plan para los colombianos inmigrados “Colombia nos Une”, que ha puesto en movimiento su maquinaria para involucrar en este acto navideño a los inmigrntes que tuvieron que salir de esa Colombia tan bien defendida por los militronchos. “El objetivo de la Cancillería será hacer llegar más de 10 mil mensajes de solidaridad y agradecimiento de los colombianos que residen fuera del país“, dice su publicidad.

Ya es buena cosa que el gobierno de Colombia se acuerde de sus inmigrados, de los expulsados por el fracaso institucional de Colombia, por su diáspora con la que deberían tener una deuda cuando mnos moral. Pero se triste comprobar que en vez de acordrase de su diáspora para aglutinrla en torno a la defensa de sus derechos pisoteados por malas políticas migratorias en Colombia y en los países de “destino”, se acuerde de ellos unas veces par ver si les puede vender algo, y otras para que manden cartitas de amor a unos militares que defienden precisamente aquello de lo que los inmigrantes salieron pitando.

Esperemos que esa difusa y maltratada comunidad colombiana en el exterior no atienda a estos reclamos de sirenas ni escuche a esos lideres de pacotilla que los engatusan con huevonadas.


Una respuesta a “Te llevo en mi corazón. Correo de gratitud”.

  1. Juan dice:

    Así como no todos los colombianos son narcotraficantes, no todos los soldados son lo que sugiere que son: diabólicos. De hecho yo simples doy gracias por proteger y preservar la democracia en Colombia.

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