Directiva de Defensa nacional Alternativa 2012

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A continuación os ofrecemos el artículo semanal en el periódico Es Hora:

El pasado 31 de julio de 2012 Rajoy firmó la Directiva de Defensa Nacional 1/2012, con la que se marcan los objetivos y prioridades de la política de defensa para los próximos 4 años.

Es este un documento que suele pasar desapercibido a pesar de su enorme trascendencia para nuestra vida cotidiana, pues marca las tendencias, entre otras cosas, del gasto militar en una legislatura, o de la participación de las tropas españolas en conflictos internacionales, por ejemplo. En nuestro caso, la Directiva de Defensa ni siquiera es consultado ni al Parlamento ni a la Ciudadanía. Lo elaboran los militares de forma interna, con absoluta opacidad y sin control social ni político alguno.

Sin embargo hasta la fecha nadie se ha quejado de esta manera de hacer la política. ¿Por qué? En parte porque entre PP y PSOE hay unanimidad en las líneas generales de la defensa. La consideran como una ‘política de estado´ e inamovible, lo cual parece significar para estos partidos que no hay nada que debatir, ni que explicar, ni que cambiar, ni que analizar críticamente. Todo ha de seguir igual.

Sin embargo, esa inacción política, esa dejación de funciones para modernizar una política básica de nuestro Estado es también causante de muchos problemas para la imagen de España en el exterior, así como de muchos problemas internos (aumento del paro, baja calidad de la democracia en los temas de defensa, aumento de la deuda pública, polarización de la investigación, la inversión y el desarrollo hacia sectores económicos que no son tan productivos como la educación, la sanidad o el medio ambiente) asociados a un modelo de defesa obsoleto, intervencionista y deficitario..

Es necesaria una alternativa al militarismo dominante en nuestra sociedad.

¿Nos tenemos que conformar? Pensamos que no y por ello este artículo ofrece una propuesta alternativa de cómo podría orientarse la política de defesa desde una perspectiva diferente a la militarista. Con ello queremos visibilizar y ejemplificar que la sociedad y los grupos alternativos también tenemos opinión y no nos la queremos dejar secuestrar por el monolitismo del militarismo.

Hay muchos puntos que deben ser valorados desde una mentalidad crítica y alternativa en la política de defensa. El militarismo y la política de defensa, en realidad, no se han sometido a revisión nunca desde la transición democrática, hace ya casi cuarenta años.

Pensamos que la revisión de la política de defensa, en esta primera fase, ha de buscar algunos objetivos claros:

  1. Democratizar la toma de decisiones en materia de defensa.
  2. Analizar si la actual defensa militar y violenta realmente defiende lo que la sociedad española quiere defender.

Así pues, las líneas generales de esta propuesta de Directiva de Defensa Alternativa no pretenden dejar a la sociedad española sin defensa ni propone la desaparición inmediata y de un plumazo de los ejércitos, sino transformar la actualmente exclusiva defensa militar hacia una defensa más desmilitarizada, generando un proceso de progresivo cambio hacia una realidad donde convivan durante un tiempo la defensa militar con otra línea de defensa noviolenta. Línea esta última que se irá ampliando progresivamente hasta una completa transformación de la defensa militar por una defensa de la seguridad humana.

Para ello proponemos diez ejes alternativos:

  1. Alternativa al planeamiento
  2. La seguridad humana (y no la defensa militar) como objeto de la defensa
  3. Economía
  4. Alternativa en el aspecto internacional
  5. Política de personal.
  6. Infraestructuras
  7. Política de material
  8. Hacia una cultura alternativa de defensa
  9. Civilizar la defensa
  10. Cooperación y defensa.

Premisas:

Dado que aspiramos a que la revisión del planeamiento de la defensa permita dar pasos de forma gradual hacia una mayor desmilitarización de la defensa y el despazamiento de la idea de seguridad militar hacia la idea de seguridad humana, el planeamientode la defensa deberá basarse en algunas premisas:

  • Modificación gradual del modelo de defensa para transitar con orden desde el actual modelo a otro en el que, en primer instancia, conviva con el modelo noviolento y alternativo en segunda instancia sea sustituido por éste.
  • Proceso dinámico y en continua revisión, adaptándose a los cambios sociales, económicos, culturales, etc.
  • Enfoque global y transversal y no sólo circunscrito a lo militar.
  • Institucionalización noviolenta del proceso.
  • Actores: ampliación del espectro de los actores implicados en esta alternativa a otros hasta ahora considerados irrelevantes e incompetentes en esta materia y que tienen mucho que decir al respecto: movimientos sociales, instituciones culturales, científicas, etc.
  • Marco coherente de actuaciones cona función de dinamizar políticas de cambio y planificarlas de forma progresiva, racional, coherente y metódica
  • Transversalidad en todos los departamentos, instituciones y áreas de actuación.
  • La orientación principal de la política será la lucha contra todas las violencias, tanto en el terreno específico de la defensa como en el inespecífico y que le sirve de sustento.
  • Se enfoca a provocar cambios irreversibles en la sociedad y en las relaciones internacionales pero desde el convencimiento de que los procesos, para no tener marcha atrás, han de ser graduales y contar con la implicación activa de la sociedad y no pueden ser simplemente impuestos de forma vertical.

Ejes de la directiva alternativa

1.- Alternativa al Planeamiento de la Defensa.

Ante la actual situación de ocultamiento y elitismo en la toma de decisiones en materia de defensa, proponemos que la DDN y el resto de los documentos del planeamiento militar deben ser aprobados en el Parlamento (y no como hasta ahora sin el parlamento) y tanto los documentos como los debates en los que se sustentan han ser públicos y transparentes.

Además, es necesario que las decisiones sean fruto del debate social y político que involucre de forma plural e igualitaria a todos los sectores sociales y no sólo a los grupos de interés militar y de las industrias militares. Para ello es necesario que haya una información veraz y rigurosa de los distintos apartados que definen a la defensa nacional para que sean conocidos socialmente y puedan ser debatidos con seriedad.

Entre los aspectos que están más exigidos de democratización se debe definir y concretar qué queremos defender, el papel de la sociedad como sujeto de la defensa, qué metodologías queremos usar, … Este es el principal debate que debemos abordar para que la defensa no sea una mera repetición de lo que se hace desde el inicio de la transición y una mera copia de lo que dictan en la OTAN y en Estados Unidos.

Para canalizar y preparar este debate deberá constituirse un Consejo de Defensa, compuesto por participantes de la sociedad civil con suficiente legitimidad y con absoluto respeto al pluralismo , que deberá servir como órgano de debate y asesor en materia de políticas de defensa.

2.- La seguridad humana (y no la defensa militar) como objeto de la defensa.

La actual DDN se basa en la idea de seguridad militar, y se entiende la seguridad en términos violentos, de “hipotéticos” enemigos a combatir y con fines de defensa territorial.

Desde que estos conceptos (provenientes de épocas ya remotas y de un contexto que no es el vigente) fueron impuestos, la sociedad ha cambiado muchísimo y el mundo de la seguridad y la defensa también. A pesar de ello, los cambios políticos, económicos, sociales y culturales no han llegado a este submundo.

La apuesta por una DDN alternativa implica el abandono progresivo de la idea militar de defensa y su sustitución por la idea de seguridad humana, más centrada en las necesidades sociales, en los derechos básicos, en la consecución de un modelo de vida respetuoso con los derechos humanos y con el medio ambiente sostenible y donde nuestra seguridad y bienestar dependen de la colaboración y consecución de logros en la seguridad y bienestar de los demás, incluído el de los otros pueblos a los que ahora tratamos como enemigos.

El abandono de la idea militar de la defensa implica, a su vez, el abandono de la idea territorial de la defensa y el abandono definitivo de la idea de enemigo interno que mantiene el ejército español y que repercute, entre otras cosas, en el despliegue y misiones de los ejércitos, el uso del CNI para labores poco confesables, en el uso de la policía y de la guardia civil con tácticas y misiones militares contra el pueblo (por ejemplo en las actuaciones del 25S) o la permanencia de misiones coloniales y de anacronimos como la defensa de la Isla de Perejil y otros.

Es necesario que la sociedad española tenga la oportunidad de ser informada de que existen alternativas a la defensa militar y violenta para que pueda elegir y mostrar sus preferencias de una manera consciente y responsable.

Sólo con el conocimiento de las alternativas noviolentas y con un debate social sereno y reposado sobre qué defensa queremos la sociedad española llegará a su mayoría de edad democrática.

3.- Economía.

Actualmente la defensa es una política que tiene una entidad importantísima en la economía mundial y también en la española. El gasto militar mundial supera los 1,74 billones de dólares anuales (cifras del SIPRI) y el español los 18000 millones de euros. Las cifras de deuda pública en armas a escala mundial es escandalosa (en España supera los 32000 millones de euros) y las industrias militares han tenido el poder suficiente en el mundo y en cada pais para constituírse en un complejo de intereses con influencias en los gobiernos y en sus decisiones, en perjuicio de la paz y del desarrollo mundial. Pero ¿Queremos los ciudadaos que así sea? ¿Deseamos que estos gastos se reorienten a la sanidad, a la educación, al medio ambiente, a la solidaridad?

Tampoco nunca hemos sido consultados sobre ello y ya es hora de que nuestros políticos y militares dejen de estar apartados de la sociedad y el tema en el que “ellos son expertos” se democratice.

Proponemos:

  • Un gradual proceso de reducción del presupuesto de defensa y, a la vez, su transferencia a las verdaderas necesidades sociales que garantice, en el período de cuatro años, por un lado, una reducción total de un 33% del gasto militar, y por otro lado la creación de empleo sostenible en sanidad, educación y medio ambiente.
  • Que se contabilice todo el gasto militar existente dentro del presupuesto del Ministerio de Defensa y no, como hasta ahora, distribuido entre diversos ministerios (Fomento, Industria, Exteriores, Interior, etc.). La actual ocultación del gasto militar implica en Esaña que dos de cada tres euros de gasto militar permanezcan ocultos y sustraídos al control social y político.
  • Que se realice una auditoría global del gasto militar que nos permita conocer de manera escrupulosa y transparente todo el gasto militar español existente en la actualidad y las prioridades de éste.
  • La denuncia y supresión de los principales programas de armamentos de características ofensivas en marcha (Programa Especial de Armamentos -PEAS-).
  • La negativa al pago de la deuda militar de 32.000 millones de € provocada por los PEAS (Programas especiales de Armamento) y la exigencia de responsabilidades a los que la generaron.
  • La supresión de todas las subvenciones y líneas de crédito público a las industrias militares y su transferencia para programas de desarrollo sostenible y humano en las comarcas afectadas por el monocultivo militar y de mayor implantación de estas industrias.
  • La transferencia de las partidas liberadas del gasto militar a la reorientación y reconversión de las industrias, a la satisfacción de fines sociales urgentes y a emprendimientos económicos hacia un desarrollo sostenible y que reequilibre las rentas regionales y comarcales.

4.- Alternativa en el aspecto internacional

  • Abandono de la OTAN. Dado que llevamos años incumpliendo las condiciones que se aprobaron en el referéndum de la OTAN y que la sumisión a dicho organismo internacional nos ha llevado a una política de exteriores agresiva y belicista.
  • Denuncia del tratado de amistad con Estados Unidos por el que se establecen las bases militares americanas en España y el abandono de los planes del Escudo Antimisiles.
  • Abandono de la política de exteriores agresiva y belicista. Para ello España no participará en nuevas misiones internacionales de carácter bélico.
  • Promoción de políticas de cooperación internacional tendentes a conseguir los Objetivos del Milenio y a desarrollar conjuntamente con los países de nuestro entorno un programa común de Seguridad Humana para prevenir conflictos y abordar los ya existentes mediante políticas de carácter pacífico y noviolento.
  • Se limitará estrictamente la venta de armas para evitar que España participe en la actual e inmoral política de exportación de conflictos internacionales.

5.- Política de Personal

Actualmente el ejército español es un gigante macrocefálico con los pies de barro. No es lógico que la relación mandos/soldados sea de un mando por cada dos soldados. Un ejército así es ineficaz e ilógico, y sólo vale para mantener a costa de las arcas públicas a una casta desocupada y peligrosa.

Otro dato que abunda en esta dirección es que, actualmente, existen 16 tenientes generales cuando, por ley, sólo debería haber 8, lo que supone un impune incumplimiento de la ley por parte de quienes se autoproclaman sus defensores y una flagrante dejación de funciones por parte de un ministerio que se supone que debe encargarse de la coordinación en materia de defensa.

Acabar con este estado de cosas es, por tanto, una prioridad ineludible. Por ello, proponemos las siguientes medidas:

  • Congelación de todas las convocatorias de contrataciones de soldados.
  • Reducción progresiva de mandos militares y de efectivos en un 40% con carácter general para conseguir una tasa de 10 efectivos por cada mando y no, como en la actualidad, de dos efectivos por cada mando.
  • Asimilación absoluta de derechos y obligaciones de los militares a los de los civiles, sin la existencia de un fuero especial ni de leyes propias.
  • Supresión de la legislación militar y reconocimiento pleno de los derechos políticos y sindicales de los militares
  • Elaboración de planes de formación para la inserción laboral en sectores socialmente útiles de los militares que deseen el abandono del ejército.

6.- Infraestructura.

  • Se desarrollará un catálogo exhaustivo de los bienes materiales e infraestructuras de los ejércitos y los adscritos a la defensa nacional.
  • Se congelarán las inversiones en infraestructuras militares.
  • Se procederá a desarrollar una política de enajenación de infraestructuras y bienes al servicio de la defensa, comenzando por aquellos que actualmente están en desuso o con muy baja utilización, reinvirtiendo los ingresos de este proceso en la lucha contra la crisis y al desarrollo de políticas sostenibles de empleo y desarrollo social.
  • Se procederá a abandonar el uso de espacios naturales protegidos por parte del Ministerio de Defensa para entrenamientos.
  • Se transferirá su propiedad al Estado y a las Comunidades Autónomas.

7.- Política de materiales

  • Se suprimirán todos los Programas Especiales de Armas (PEAS) comprometidos hasta la fecha porque están creando una deuda inmensa de más de 32.000 millones de euros, es decir, un tercio casi del total de la deuda nacional, y porque son de carácter netamente ofensivo.
  • No se realizarán nuevas inversiones en armamentos, limitándose el gasto a reposición de armamentos no ofensivos y de materiales comunes.
  • Se prohibirá la transferencia de tecnología y venta de materiales de uso militar y de doble uso a países en guerra y susceptibles de su uso contra la población.

8.- Cultura de la defensa

  • Se promoverá un proceso de construcción de una cultura de la defensa coherente con la idea de la seguridad humana y enfocado al empoderamiento de la sociedad en materia de defensa.
  • Se procederá a realizar planes de información ciudadana sobre las diferentes alternativas a la defensa militar.
  • Se promoverán espacios de participación ciudadana en el debate sobre política de defensa.
  • Seconsultará a la población en sucesivos referéndums para saber su opinión sobre diversos temas de defensa.

9.- Civilizar la defensa.

  • Se suprimirán el INVIED, las ISFAS, la UME, los organismos militares autónomos y la jurisdicción militar, transfiriendo estas competencias a los correspondientes organismos civiles y asimilando plenamente los derechos y obligaciones de los militares a los de los civiles en todos los ámbitos.
  • También se han de eliminar y transferir a la jurisdicción civil la jurisdicción militar.
  • Por otro lado, se procederá a promover la financiación pública de entidades de carácter pacifista noviolento para que desarrollen estudios sobre alternativas noviolentas de defensa y para que promuevan ideas aplicables en las escuelas de educación para la paz.

10.- Cooperación internacional.

  • Se dedicarán las partidas presupuestarias sobrantes de los planes anteriores a lograr los Objetivos del Milenio en los estados de nuestro entorno y otros de extremada pobreza, fomentado el codesarrollo y promoviendo internacionalmente una economía respetuosa con el medio ambiente.
  • España promoverá una alianza de países para la paz y la resolución pacífica de conflictos, haciendo de ésta uno de sus ejes de la política internacional. Dicha alianza promoverá la salida de los países de las alianzas militares, la elaboración de tratados de cooperacion entre los pueblos que sustituyan los actuales tratados militares, la desmilitarización de regiones y zonas y la promoción de la gradual supresion de los gastos militares mundiales

Como se ve, esta propuesta de directiva pretende mostrar que en materia de defensa podemos aspirar a algo diferente y distinto a lo que el militarismo propone.

Se trata de una propuesta instrumental, es decir, que pretende sentar las bases para posteriores cambios basados en el planteamiento de conseguir gradualmente una defensa desmilitarizada y basada en la idea de seguridad humana.

En la actualidad ninguna fuerza política parlamentaria ni extraparlamentaria, si incluímos a Equo, a Izquierda anticapitalista u otros, se ha plantado enfrentar una propuesta de directiva alternativa a la política de defensa “del sistema”. Sin embargo, queremos llamar la atención, y esta propuesta quiere ser ejemplo de ello, de que es posible proponer alternativas a la idea de defensa militar y que se puede articular una agenda política en función de esta alternativa.

El tema de la defensa, por su enorme trascendencia para nuestra vida y para lo que constituye nuestra seguridad, tantas veces alejado de lo que entiende el militarismo como seguridad, debería formar parte esencial en las agendas políticas alternativas y es lo suficientemente importante para no dejarlo sólo en manos de políticos y militares. Por eso llama tanto la atención el maximalismo con el que se reclama un cambio radical de sistema económico y el minimalismo con el que se deja de cricticar a uno de los pilares principales del sistema que se quiere cambiar (los ejércitos y el militarismo) al que se deja en manos del consenso militarista del PPSOE.

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