El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España teme que el ejército se quede hueco

-PUNTO+DE+VISTA-2-

Fuente: Público

Como es tradicional en épocas de aprobación parlamentaria de los presupuestos, los militares comienzan su peculiar campaña de meter miedo en el cuerpo de los diputados para que les aprueben unos buenos presupuestos y les aumenten la pasta sin preguntar mucho.

En otras ocasaiones nos dijeron que la falta de presupuestos abultados dejaba los aviones de guerra en régimen de planeamiento, porque los pobres no tenían para gasolina, o que estaba en riesgo la seguridad estatal y otras zarandajas.

Ahora han rebasado su propio limite de la exageración. El JEMAD ha dicho en el Parlamento que las reducciones del presupuesto militar van a dejar hueco al ejército y van a convertirlo en una organización frágil.

Suponemos que el efecto buscado es que no haya críticas al gasto militar y que les aprueben tanto el presupuesto previsto del Ministerio de Defensa como las demás partidas disfrazadas en otros ministerios.

El razonamiento del Almirante García (que así se llama el JEMAD) no tiene desperdicio. Si no se les dota de mejores presupuestos se pueden perder capacidades esenciales y se incrementarán los riesgos asumidos. ¿Se intenta decir que para eso es preferible no tener ejército?

Podría alguien decirle a don García que tal vez, si se restan riesgos de los asumidos por el ejército (que por cierto, al leer la Directiva de Defensa Nacional aprobada recientemente por Rajoy descubrimos que no son de naturaleza militar y que por ello mismo tal vez tienen un mejor tratamiento con algo distinto a los ejércitos y sus metodologías) tal vez esas capacidades que se van a perder dejen de hacer falta y se puedan trasferir partidas hasta ahora en manos militares a otros lugares civiles. A lo mejor incluso, si el ejército juega con la hipótesis de que no existen amenazas ni enemigos militares para España actualmente, perder capacidades militares no sea del todo un drama, salvo para la mentalidad militar, porque, para quienes tienen la hipertrofia de nuestras actuales fuerzas armadas, la sensación de quedarse huecos aumenta sin que necesariamente aumente nuestra inseguridad.

Por otra parte, y ya que hablamos de recortes del presupuesto, llama la atención comprobar que los supuestos recortes son mínimos tanto si los comparamos con los de otros ministerios con mayor cometencia ante verdaderas necesidades sociales, como si tenemos en cuenta la tediosa costumbre de nuestro militarismo de ofrecerse créditos “extrapresupuestariamente” año tras año. Créditos que aumentan sus fondos disponibles en hasta un 20 y un 30%.

Nos dice el Almirante que con estos presupuestos no pueden garantizar el alistamieto de tropas, dando a entender que nos quedamos sin soldados y eso es el peor de los males. Tal vez podría fijarse en el ejemplo de los ejércitos de EEUU, o de Alemania, o de Francia, o de Reino Unido, o de Italia, todos ellos inmersos en un proceso de reducción significativa de sus tropas militares, y explicr más bien que lo que hay es un exceso de tropa, por no hablar de la hipertrofia de mandos que convierte el ejército español en uno de los más oficializados, con un mando por cada 1´5 soldados.

Seguro que algún diputado le hace caer en esta cuestión al Almirante, aunque la inmensa mayoría de los desinformados diputados es probable que empiecen a temblar viendo cómo nuestro ejército se queda hueco a manos llenas mientras enemigos ansiosos de conquistarnos saltan el Estrecho o pasan los Pirineos al son de sus timbales militares.

El Almirante, como vemos, no cuenta toda la verdad, ni siquiera la verdad a medias, y no aclara cómo es posible que el gasto militar español, incluso el computado con los criterios contables de la OTAN, sea tres veces el del Ministerio de Defensa y se encuentre oculto en partidas de otros ministerios y organismos ajenos a la defensa.

Si, como anuncia el almirante, nuestro presupuesto del Ministerio de Defensa va a suponer 6.809,3 millones de euros, no entendemos cómo puede decir el tipo que el mismo implica una disminución del 6% respecto del año pasado que eran de algo más de 6.300 millones.

No entendemos como hasta ahora nadie le ha preguntado (y él no se molesta en aclararlo) por qué en esta cantidad destinada a presupuestos del Ministerio de Defensa no se computen ni los créditos a la industria militar y las subvenciones a empresas para fabricar armas (que están en el presupuesto del Ministerio de Industria), ni los organismos autónomos militares, ni la guardia civil (que se encuentra consignada en el Ministerio del Interior), ni las partidas para la política de fronteras y de inmigración, ni las clases pasivas militares, ni tantos otros rubros dispersos en otros ministerios y que consiguen disfrazar dos de cada tres euros destinados al gasto militar.

El Almirante mete miedo aprovechando la ignorancia supina de sus señorías en materia militar y su predisposicion al entusiasmo ante los galones y los pasos marciales.

Nos dice también el almirante que los presupuestos han presupuestado menos dinero (en realidad bastante menos) para operaciones en el exterior, pero que a pesar de eso, no se van a alterar estas operaciones ni a reducir significativamente. ¿Quiere decir esto que las van a hacer gratis?,¿Nos las va a pagar algún país apiadado de nuestra falta de medios para la defensa? ¿O, como es costumbre, van a consignar una cifra pequeña en el presupuesto a sabiendas de que gastarán mucho más y de que nos lo están ocultando?

Lamentablemente no creemos que nadie incomode al JEMAD con preguntas desagradables al respecto, como tampoco creemos que nadie levante el tono cuando el JEMAD les dice a los diputados que las operaciones de injerencia militar disfrazadas de ayuda humanitaria son esenciales como “elemento de credibilidad internacional y de garantía de la posición de España en el ámbito internacional” y que  por eso se “mantiene el apoyo económico”.

¿Que somos creíbles porque somos mamporreros internacionales? Menudo honor. ¿Que es el ejército el que garaniza nuestra posición en el ámbito internacional? Menudo fiasco y menuda trola.

En definitiva, el Almirante ha ido a meter miedo en el cuerpo a unos diputados que no están enterados o que no se quieren enterar para conseguir el aplauso y el aumento del gasto militar y del militarismo.

Esperemos a ver las enmiendas de los grupos de la oposición para comprobar hasta qué punto hay una propuesta alternativa y ética en materia de seguridad.

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