Peces Barba y la lucha por la paz

El + Mundo + de + la + pol% C3% ADtica + lamenta + el + fallecimiento + de + + Peces BarbaComo todo el mundo conoce ha muerto Gragorio Peces-Barba.

Los medios oficiales se han encargado de glosar y enaltecer su figura como uno de los políticos que han mostrado cierta bonhomía, muy alejada del uso pasional y sectario en la mayoría de nuestra casta política, y que ha contribuido a la instauración de un sistema político basado en un mínimo ético común (palabra muy querida por Peces-Barba y por H.L.A.  Hart, que la acuñó y a quien tanto aprecio mostró el primero), en el núcleo duro de los derechos humanos y en la tolerancia. Así aparece el elogio a su papel como “padre” de la Constitución y como humanista que ha luchado por la instauración de la democracia.

No podemos dejar de reconocer su innegable contribución a difundir en la España post-franquista el discurso de los derechos humanos. También fue de importancia su esfuerzo por traer a nuestra reflexión jurídica el pensamiento del positivismo jurídico, en sustitución a la justificación “iusnaturalista” previa y marcada de tintes dogmático-católicos y de cierto sesgo reaccionario. No es menos importante su divulgación de la figura y del pensamiento de su amigo Norberto Bobbio (quien, por cierto, mostró gran sensibilidad por las vías noviolentas y antimilitaristas para conseguir la paz entendida como paz estructural y no como mera ausencia de conflictos y derecho humanitario).

Ahora bien, sin negar todo esto, queremos repasar su posicionamiento y su actitud hacia el pacifismo y sus estrategias de lucha, pues Peces Barba jugó un papel de cierto protagonismo que muestra, como pasa con cada persona en esta vida, luces y sombras.

Peces Barba, al respecto, y en la lucha por la paz, ejemplifica muy bien el paso dado desde un primer PSOE comprometido con la causa de la paz y las propuestas del pacifismo (al igual que con el ecologismo y su lucha antinuclear, etc.), hacia otro PSOE que basculó hacia el compromiso por los ejércitos y las propuestas mantenedoras del status quo del militarismo. Incomprensiblemente, en este cambio, Peces Barba mostró una particular desconfianza no exenta de prejuicios hacia los pacifistas, objetores e insumisos, a los que en alguna ocasión tildó con el poco ocurrente sanbenito de antisistemas e insolidarios.

Veamos la evolución:

En lo que respecta a la lucha pacifista de los años 80, dos eran los grandes argumentos que vertebraban la acción del pacifismo español:

1) El rechazo a la OTAN y las bases militares americanas y

2) La lucha antimilitarista contra el servicio militar y la enseñanza de (malos) valores que era el ejército.

En ambos el PSOE ha cambiado mucho desde ese momento en que el Secretario General del PSOE, Felipe González Márquez, en la oposición, remitía una carta al MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia) en la que ensalzaba el compromiso por la paz de esta organización pacifista y felicitaba sus luchas contra la OTAN y la conscripción, hasta aquel otro en que el ya presidente de Gobierno Felipe González , entregado a la lógica dominante, manipulaba a la opinión pública para que aceptara la permanencia en la OTAN, la alianza militar privilegiada con Estados Unidos y la permanencia de sus bases militares en España, y mandaba aprobar una ley de objeción de conciencia que llevó a la cárcel a miles de antimilitaristas.

Pero ¿Qué hizo Peces Barba en este período? Fue un diputado discreto, sin opinión ni protagonismo directo en el cambio de rumbo? ¿Tal vez como lo fue ZP, diputado anónimo, disciplinado y desconocido, en la votación a favor de la criminalización de los insumisos?

1) Lo que antes decían:

a) 1980: Proyecto de ley de objeción de conciencia de UCD

El el año 1981, y con motivo del proyecto de ley de objeción de conciencia elaborado por el gobierno de UCD, con Suárez de presidente y el General Gutiérrez Mellado de Ministro de Defensa, el diputado Peces Barba elabora un documento que saldrá a la luz como “cuaderno parlamntario número 8”, editado por el PSOE, en el cual rebate el proyecto de ley de objeción de conciencia de UCD porque viola los derechos fundamentales. En este documento, Peces Barba afirma, entre otras cosas, que la objeción de conciencia no es una mera exención de la obligación del servicio militar, sino la emanación de un derecho fundamental de libertad ideológica, amparado por ello en el artículo 16 de la Constitución, y que por ello no puede darse una interpretación restrictiva de este derecho.

En consonancia con la inmensa mayoría de organizaciones democráticas europeas y con la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el profesor y diputado Peces-Barba, voz autorizada donde las haya, reconocía el carácter de parte esencial del contenido del derecho de libertad ideológica que era la objeción de conciencia al servicio militar.

b) 1981, Incorporación de España a la OTAN

Y en cuanto a la OTAN ¿cómo se posicionaba Don Gregorio?

Por aquel entonces, el  viceportavoz del grupo socialista en el Congreso, Gregorio Peces Barba, intervino en varias sesiones plenarias y de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados para remarcar por diversos argumentos el rechazo del PSOE a la entrada de España en la OTAN, afirmando sin tapujos la apuesta pacifista del PSOE de antes de llegar al poder.

Incluso escribió en El País el 16 de octubre de 1981 (y en otros medios también) que ” hay que oponerse radicalmente a las tesis de los defensores de la entrada en la OTAN”.

Con ello se posicionaba, junto con otros ilustres socialistas (Solana, luego secretario general de la OTAN, Felipe Gonález, que de facto consolidó dicha pertenencia al militarismo OTAN, Narcís Serra, mas adelante ministro de defensa e impulsor de la plena integración española en la estructura militar de la OTAN, Mújica, mas tarde en negociaciones aún no aclaradas con el general Armada, protagonista del intento de golpe de estado de Tejero, y un largo etcétera) en sintonía con el entonces amplio e  influyente movimiento pacifista español.

Dicha posición, por su claridad, ejemplifica muy bien la vuelta de calcetín del PSOE de antes del golpe militar hacia el militarismo posterior a este desgraciado acontecimiento y a la asunción del poder después de las elecciones de 1982.

2) El tránsito y la decepción

Tras la entrada en el gobierno de los ministros socialistas, son muchas las normas que se cambian y muchas las esperanzas de democracia real que quedan aparcadas por el camino.

Como todo período, goza de luces y sombras y no somos nosotros los adecuados para glosarlo ni este es el espacio para ello. Centrémonos en lo que concierne al pacifismo.

a) Peces, protagonista activo de la ley represiva de objeción de conciencia.

En los primeros dos años del gobierno de González, se tramita en el Parlamento  la ley de Objeción de Conciencia, con la que se quería dar respuesta al fenómeno de rechazo al servicio militar cada vez más creciente.

En dicha ley se reducía la objeción de conciencia desde su anterior consideración como un derecho humano, un derecho que emanaba del derecho fundamental de libertad ideológica o de conciencia, a una mera exención de l obligación general de hacer la mili, impuesta a todos los varones.

La importancia del rango legal de la objeción no era una era disquisición irrelevante, porque si se trataba de un derecho humano nada justificaba el modo restrictivo y discriminatorio en que se regulaba, ni su supeditación a una mera obligación de realizar un servicio militar que no era derecho alguno, sino una mera imposición que aparecía como una mordaza impuesta por el militarismo y sin otra justificación que el puro interés militar.

Sin embargo, de tratarse de una mera exención, se estaba elevando el rango de la prestación militar a un deber esencial y casi a un derecho, el cual en determinadas ocasiones y pagando la correspondiente penalidad podía ser excusado por razones o escrúpulos de conciencia.

El propio Movimiento de Objeción de Conciencia y el movimiento pacifista español habían mostrado su rechazo a esta norma y anunciado la desobediencia noviolenta a sus mandatos, en el caso de que se aplicara finalmente.

En la tramitación de la ley, Peces Barba, presidente del Congreso de los Diputados y ex-defensor del carácter de derecho fundamental de la objeción de conciencia, vio en seguida el problema del rango legal de la objeción de conciencia y recomendó a la ponencia que elaboraba la ley que desglosara ésta en dos leyes:

  • Una de carácter ordinario que regulara la exención (no el derecho) de objeción, que estableciera el proceso de declaración de objeción y el tribunal que admitiera o rechazara su declaración, que prohibiera la objeción de conciencia una vez iniciada la prestación militar, e impusiera la realización de una prestación sustitutoria del servicio militar de carácter disuasorio (mayor duración que aquel, etc.);
  • Una ley orgánica que básicamente estableciera el acceso al recurso de amparo de los objetores (algo que no podía impedirse porque el propio texto constitucional lo garantizaba para los objetores al servicio militar) y que articulara el régimen penal para aquellos (penas de 2 años, 4 meses y un día a 6 años de prisión).

El papel de Don Gregorio, por ello, fue más que relevante en la degradación legislativa a mera exención penalizada y duramente castigada de un derecho humano reconocido como tal por la propia Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y por el propio Peces Barba cuando escribió, en la oposición, el Cuaderno Parlamentario  número 8, de 1981.

b) del “OTAN, de entrada no” a la entrada hasta la cocina en la OTAN

No hemos encontrado posicionamientos explícitos en hemeroteca de Peces Barba a favor de la plena integración en la OTAN en ese período de cambio de chaqueta del PSOE desde su rechazo “de entrada” a la OTAN a su entrada por la escuadra en la OTAN y sus estructuras.

Tampoco hemos visto posiciones suyas sobre la firma por parte de Felipe González de los acuerdos bilaterales de cooperación militar con Estados Unidos, con sus significativa cláusulas secretas y vergonzantes.

Sin embargo, al final de la legislatura, y antes de la convocatoria del referéndum, la prensa se hizo eco de la argucia mandada realizar por Peces Barba en el Congreso haciendo borrar de un acta de sesiones tres palabras “mágicas” de Felipe González en las que se comprometía  a celebrar el referendum que, más adelante, se resistía a convocar y sólo convocó presionado por el movimiento pacifista y social y una vez que tuvo seguro que podía volcar la opinión contraria a la OTAN de la mayoría social.

No es especialmente relevante la argucia de Peces Barba, pues el referéndum se llevó adelante, no con la limpieza que algunos tratadistas del gusto de Peces Barba exigen para una deliberación profunda y un ejercicio imparcial, pero referéndum hubo y ratificó el cambio de chaqueta del PSOE.

3) El rector Peces Barba y la insumisión

Más adelante, la política hacia los objetores de conciencia llevada a cabo por el PSOE en aplicación de la ley de objeción de conciencia trajo como consecuencia la desobediencia civil de tintes antimilitaristas conocida como insumisión y la consiguiente respuesta represiva del PSOE, obligando a la aplicación de una ley que llevo a miles de jóvenes a cumplir condena por negarse a colaborar con el ejército.

Peces calló ante la escalada de jóvenes encarcelados. Tal vez no era su tema. Mientras, otros prestigiosos profesores, escandalizados tal vez por el absurdo de encarcelar a los pacifistas, trazaban líneas y reflexionaban tanto sobre la legitimidad de la desobediencia civil, como sobre a perversión del castigo a los insumisos. Peces, en este debate, guardó silencio.

Pero su silencio tuvo un límite y se rompió precisamente el día en que el juez de Madrid Calvo Cabello (hoy magistrado del Tribunal Supremo) dicto una sentencia valiente y que contemplaba una interpretación de la ley desde parámetros distintos a los que Peces entendía como canónicos, y absolvió al primer (no sería el único) desobediente.

Entoces Peces reaccionó con estrépito en diversos medios y acusó al juez de prevaricar, de haberse vuelto insumiso, de haber aplicado su conciencia y no la ley, de ser infiel a su mandato de juez y a la soberanía popular y un sinfín de argumentos pro-poder y de anatemas a quienes pensaban diferente.

Peces era un hombre de frases lapidarias y muchas veces intempestivas e inoportunas y aquí hizo gala de esta cualidad para maldecir a los objetores e insumisos y a sus luchas, a los que aparentemente no llegó a comprender.

No sólo esto: compiló diversos trabajos y libros en el mismo sentido, elaborados por el elenco de profesores de igual pensamiento legalista, pero sin permiso para los que pensaban distinto, que por cierto eran bastantes y bien armados de argumentos solventes.

La opinión de Peces pecaba de una exageración evidente y advertía que si todos hicieran uso de la conciencia por encima de la ley esto sería un caos. Evidentemente extraer esta conclusión de la lucha noviolenta de los desobedientes antimilitaristas frente al servicio militar es pecar de una excesiva generalización, pues si algo caracteriza a nuestra sociedad no es su exceso de coherencia y de conciencia, sino su sumisión inconsciente a los intereses de unos pocos (y eso sí que os ha traído el regalo del caos actual a pesar del exceso de leyes y reglamentaciones).

Peces Barba no confiaba en la capacidad de la noviolencia para construir una política novedosa.

A diferencia de su amigo Bobbio no dio la importancia debida al derecho a la paz y a las vías para construirla.

Consideró que el estado de derecho sometido a reglas procedimentales más o menos imparciales era ya garantía de paz (al menos de la paz posible) y de todo cuanto podíamos aspirar a realizar y, en los últimos tiempo, y en coherencia con sus visiones formalistas e instaladas del derecho, mostró su disconformidad con las movilizaciones del 15 M y sus propuestas de empoderamiento social, a las que califico de antisitema e incongruentes (igual que antes hizo con los pacifistas).

En todo caso, Peces Barba fue un hombre de contrastes y, en lo que se refiere al pacifismo, un claro ejemplo de la transformación hacia postulados realistas y promilitaristas que ha padecido el PSOE hasta convertirse en el partido que más gasto militar ha traído a España y en uno de los baluartes principales del minicomplejo militar-ideológico-industrial español del que ahora necesitamos desembarazarnos.

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