¿PUEDE LA ACCION DIRECTA NOVIOLENTA SERVIR COMO HERRAMIENTA POLITICA PARA CAMBIAR LA SITUACION POLITICA?

Fuente:  Publicado por Utopía Contgiosa en el núm. 11 del periódico semanal “es Hora”

En la actualidad el debate político se encuentra muy encorsetado en el formalismo de un parlamento (en el que supuestamente se delibera “en nuestro nombre” el quehacer político de nuestras sociedades) en el que se escenifica la confrontación de ideas y propuestas y se adoptan las decisiones por mayorías de diputados teóricamente representativas de las preferencias de la ciudadanía.

Sin embargo, el parlamentarismo de mesa camilla que se ha implantado, se encuentra cada vez más alejado de las preferencia y expectativas sociales y lo supuestos representantes, ayudados por un sistema electoral muy pintoresco, más bien sobr-representan a la sociedad, sirven a sus propios intereses por encima de cualquier otra consideración y no son expresión ni de la pluralidad ideológica  práctica de la sociedad, ni de lal participación social que se da en la calle.

Esta distancia entre los instrumentos e instituciones de hacer la política y la sociedad ha generado la implantación de un despotismo semiilustrado, clientelar y elitista que tiene como principal instrumento de referencia política a partidos políticos burocratizados y a políticos profesionales e instalados, junto con una amalgama de instituciones sectoriales que, a imitación de estos partidos, pretenden representar a la sociedad y actuar en su nombre en los distintos campos sociales (corporaciones, entidades de consumidores, sindicatos, colegios profesionales, etc.), pero sin contar en realidad con la gente de carne y hueso.

Todo ello ha provocado tanto el malestar político actual y la indignación (cada vez más organizada) de la gente más consciente, así como el distanciamiento de los ciudadanos respecto de las instituciones que, al menos aparentemente, se pensaron para el ejercicio del poder por el pueblo.

Es por eso que, mientras en las expectativas sociales aparecen como los principales problemas los relacionados con la vida cotidiana, la disfuncionalidad que provoca un sistema cada vez menos eficaz, la ineficacia o la corrupción de partidos políticos o de personajes allegados al poder, la mejora de la calidad de los servicios públicos, el logro de una seguridad humana definida como protección contra el paro o la explotación, aseguramiento de la salud, calidad de vida, medioambiente sano o el avance en derechos, las agendas políticas oficiales se esfuerzan en responder a otras cuestiones que poco o nada tienen que ver con éstas.

La  práctica uniformidad de las propuestas políticas institucionales, centradas en sostener el modelo neoliberal y en mantener el status quo, y la falta de verdaderas alternativas “desde arriba”, ha hecho que la sociedad, que aspira a otra política posible y más “felicitante”, ponga sus ojos en otras herramientas de la acción política que le permitan ser dueña de sus decisiones y de su destino y resistirse a esta imposición de recetas de refuerzo del sistema que tanto nos perjudican en la vida cotidiana. En realidad estas “otras” formas de participación y de intervención política siempre han estado ahí y han sido practicadas por movimientos sociales de talante más o menos transformador en sus reivindicaciones y propuestas, pero que habían  sido habitualmente ocultados o despreciados.

La acción directa noviolenta es uno de estos instrumentos. Su práctica en nuestra sociedad cuenta ya con varias décadas a sus espaldas y una honda tradición en el movimiento pacifista y antimilitarista, en su lucha por la desmilitarización social y en campañas como la de la insumisión al reclutamiento, objeción fiscal al gasto militar o denuncia de la militarización social, por ejemplo; en el ecologismo, en campañas contra la degradación ambiental y la especulación, contra la energía nuclear o en favor de un modelo de vida sostenible y verde; en movimientos de reivindicación por el tercer mundo, como las reivindicaciones de solidaridad del movimiento del 0´7% en su día.

En la actualidad la acción directa noviolenta también se ha incorporado a las metodologías del movimiento de indignados y son crecientes los talleres y reflexiones que diversos colectivos y asambleas van realizando para profundizar en ésta filosofía y en sus metodologías de intervención.

Curiosamente, son muchos de los grupos que en anteriores décadas han practicado este tipo de acción, como colectivos de antimilitaristas, noviolentos, ecologistas, etc., los que ahora apoyan y “entrenan” a los nuevos activistas en la acción directa noviolenta, generando con ello un fructífero intercambio y transmisión de experiencias, adaptadas ahora al momento actual.

¿Qué es la acción directa noviolenta?

La a.d.n. puede entenderse como un determinado tipo de actuación política, que, por sus peculiaridades, debe inscribirse entre las acciones directas (en contraposición a las indirectas o delegadas), desarrollada mediante una metodología noviolenta (en contraposición a las acciones directas violentas), realizada desde una metodología de base o asamblearia (en contraposición a las acciones desarrolladas desde un planteamiento jerárquico y vertical) y generalmente ejecutada por un grupo reducido de personas (en contraposición a las acciones de masas o “mayoritarias” tradicionales).

El énfasis principal lo hemos puesto, por tanto, en que:

  • Se trata de una acción concreta o puntual, que puede inscribirse en el seno de una campaña política.
  • Es un modo directo de actuación política (acción directa), lo que quiere decir que se interviene personal y directamente sobre los hechos o acontecimientos políticos, huyendo por tanto de la delegación en otr@s, de la existencia de intermediari@s que deciden por ti, así como de los cauces burocráticos o formalizados de participación política,
  • Es, por tanto, una acción o actuación política y politizada.
  • Prima el aspecto de enfrentamiento directo, lo que comporta, que en muchas ocasiones suele conllevar actuaciones ilegales.
  •  Implica la participación de un grupo generalmente reducido de personas para llevarla a cabo, y
  • Conlleva una metodología noviolenta.

Ejemplos de a.d.n. hay muchos: sentadas, encadenamientos, bloqueos y tapices humanos, huelgas de hambre, encarteladas, encierros, sabotajes noviolentos, teatros de calle, entrega de panfletos y otras formas de información callejera, pintadas, murales, pegatinadas, etc.

Podríamos concretar más aún y centrarnos en la diversidad y riqueza que los últimos tiempos nos está ofreciendo en lo que se refiere a acciones directas noviolentas realizadas en bancos, ante desahucios, en protestas por la calidad de la enseñanza, contra el gasto militar, y un largo etcétera que suponen, a nuestro entender, un mismo hilo conductor en la marea de indignación que se está desarrollando entre nosotros y que está llamada a provocar transformaciones más importantes a medio plazo.

Si únicamente nos fijáramos en la forma externa de la acción, es decir, en la realización de una sentada, por ejemplo, podríamos considerar que la a.d.n. es una mera herramienta política que se puede usar y combinar con otros medios de lucha. De hecho, este valor únicamente instrumental, de mero complemento, es el que ofrece un gran atractivo a múltiples grupos “vanguardistas” que pueden apostar en un momento dado por ejecutar una a.d.n. sin preocuparse ni asumir otras implicaciones de este tipo de acción.

Pero para nosotros, la acción directa noviolenta, además del valor instrumental, debe tener otras características intrínsecas si quiere aprovechar las potencialidades máximas de esta metodología, y que son, precisamente, su adhesión a otros criterios que le ofrecen su plus de valor:

  • contenidos globalizados,
  • compromiso personal coherente,
  • objetivos revolucionarios o transformadores,
  • metodología participativa e inclusiva,
  • organización asamblearia
  • y desarrollo en movimientos de base.

Dichos aspectos son los que la hacen coherente y le dotan de su carácter transformador y verdaderamente alternativo, pues, cuando cumple tales criterios, huye del modo habitual de hacer política y anuncia y anticipa una forma de actuar políticamente novedosa.

Aunque únicamente lo dejamos apuntado en este artículo, creemos que el debate sobre estos aspectos puede dotar al movimiento de indignados de una mayor riqueza en la búsqueda que ha emprendido de actuaciones políticas creativas y verdaderamente significativas.

Desde nuestro punto de vista, cuando las acciones directas no  participan de estos criterios citados no estaremos, en cierto modo, ante acciones directas noviolentas en sentido completo, sino ante meras imitaciones que instrumentalizan la idea para fines distintos. Pongamos un ejemplo: Podría darse la paradoja de que unos comerciantes utilizaran en un momento un encadenamiento o algún otro tipo de acción directa para que les rebajen los impuestos con los que se financia la educación pública; o que un grupo de extrema derecha usaran de algunas técnicas para reivindicar dentro de una campaña de terror, la segregación racial. Tal vez, en estos casos, el uso de una técnica de acción o de una metodología tenga algo que ver con la acción directa, pero no sería, a nuestro parecer, una acción directa noviolenta, porque ésta debe responder a unos criterios éticos, ya definidos más arriba, que son los criterios noviolentos.

Principales características de la acción directa noviolenta.

Desde un punto de vista más global podíamos entender la acción directa noviolenta como un microcosmos en el que se practican, en la actividad cotidiana, las ideologías y metodologías que queremos conseguir aplicar gradualmente en la sociedad.

No queremos ofrecer una definición canónica de la a.d.n., pero sí puede interesar resumir algunas de sus características:

Características de la acción directa noviolenta

contexto

Acción directa dentro de una campaña concreta

objetivos

  1. Intervención directa sobre los hechos
  2. Conseguir objetivos políticos externos (difusión, denuncia, suscitar debate, llevar adelante reivindicaciones, presionar, etc)
  3. Cuidar que la acción y su preparación fortalezcan la cohesión y la formación grupal
  4. Cuidar el diálogo con la sociedad
  5. No pretende meras reformas, sino transformaciones radicales

metodología de actuación

Acción directa

Generalmente es ilegal

Noviolenta

Énfasis en los aspectos pedagógicos y del cuidado

metodología de organización

Acción muy elaborada y preparada

Exige preparación personal y grupal y entrenamiento

Asamblearia

actores

Grupos pequeños de activistas repartidos en subgupos de trabajo (jurídico, medios de comunicación, acción en sí, apoyo, etc).

microcosmos

En la acción directa noviolenta se encuentran contenidos los objetivos, metodologías, principios, ideologías, prácticas, etc. que queremos trasladar gradualmente a la sociedad.

ejemplos

Sentadas, encadenamientos, bloqueos y tapices humanos, huelgas de hambre, encarteladas, encierros, sabotajes noviolentos, teatros de calle y performances, información callejera, pintadas, murales, etc.

Implicaciones políticas de la acción directa noviolenta

Que la acción directa noviolenta tenga estas características conlleva una serie de implicaciones pues, por ejemplo, que la acción sea directa y comporte generalmente actuaciones ilegales implica la necesidad de un grupo muy cohesionado y sólido de activistas comprometidos con ella (es decir, no se puede hacer de cualquier manera, sin preparación, sin confianza en los compañeros, por mera pose o por tener una experiencia más), con capacidad de aprendizaje en común, de apoyo mutuo, de compartir los criterios y objetivos que se persiguen, de asumir el riesgo que la acción comporta, y todo ello supone que el grupo tiene que tener un modo de funcionamiento muy determinado, basado en la autogestión y el asamblearismo, y con un trabajo muy eficaz y consciente para cuidar los aspectos grupales.

A su vez, las propias características de la acción directa  obligan a una preparación rigurosa de las acciones y a un entrenamiento constante en las técnicas a emplear, para no poner en peligro los objetivos políticos y la integridad del propio grupo.

Del mismo modo, la metodología noviolenta obliga a la coherencia medios/fines, así como a poner la prioridad en los aspectos formativos, pedagógicos, de aprendizaje constante y de diálogo con la sociedad y confrontación con los poderes.

A su vez, y por integrarse las acciones en campañas más amplias, estamos obligados a perseguir fines más amplios y a ser respetuosos con los fines de las campañas, a analizar rigurosa y constantemente, a no improvisar las acciones y a evaluar nuestro trabajo.

La acción directa noviolenta que utiliza estos criterios aspira a ser transformadora y a participar de una manera alternativa de hacer política. Por eso es, además, una oportunidad inmejorable de aprendizaje político grupal y personal y una escuela de valores que nos puede aportar herramientas importantes para la coherencia personal y política.

Adn y campañas políticas.

A lo largo de la historia se han realizado acciones directas noviolentas que respondían a los objetivos de una campaña más amplia, y otras que estaban desconectadas de cualquier tipo de campaña.

La acción descontextualizada no es objeto de este trabajo y sólo nos resta señalar que, en nuestro criterio, la dinámica “acción por la acción”, sin reflexión, no permite crecimiento político ni personal del grupo que la práctica, ni aporta un camino de relación pedagógica con la sociedad a la que se pretende interpelar y vincular, ni nos acerca a la consecución de objetivos sólidos. En cierto modo, desaprovecha aspectos esenciales y potenciales de la estrategia de acción directa noviolenta.

Aún así, y sin negar por completo el valor a las acciones directas descoordinadas, que no persiguen más que un objetivo muy concreto y puntual, queremos señalar que, en nuestro criterio, la verdadera potencialidad política de la acción directa noviolenta aparece cuando ésta forma parte, como un instrumento más de lucha, de una campaña global coordinada y que articule diversos medios de acción, desde los puramente sensibilizadores y de difusión a los de enfrentamiento directo.

Por tanto, razones de eficacia y oportunidad política son las que nos llevan a proponer la coordinación e inclusión de las acciones directas noviolentas dentro de campañas políticas más amplias.

La a.d.n. tiene un gran potencial simbólico y de focalización de un conflicto en un punto y un momento preciso (el de la propia acción directa y el enfrentamiento que provoca), y normalmente, por su espectacularidad, implica una mayor posibilidad de difusión de los contenidos y reivindicaciones de los activistas.

Por otra parte, tenemos constancia de que la planificación de campañas conjuntamente a la realización de acción directa noviolenta son una escuela de aprendizaje político y de enriquecimiento del grupo de activistas, que para su realización precisan un trabajo profundo en:

• Formación sobre los contenidos políticos, sociales, económicos, etc., de la campaña.

• Metodologías grupales de análisis de la situación y de las oportunidades de actuación política.

• Entrenamiento y preparación, con metodologías y dinámicas más concretas de la a.d.n. (cohesión grupal, técnicas de resistencia, técnicas de presentación de materiales y un largo etcétera).

Todo ello fomenta un compromiso político mucho más consciente, participativo, autogestionario, creativo, solidario, etc.

Una campaña política que cuente con sucesivas acciones directas noviolentas permite un cierto desgaste del oponente, al hacer que constantemente salte a la agenda política y mediática la lucha de los activistas, como ha podido verse, por ejemplo, en las innumerables a.d.n. realizadas por antimilitaristas en la campaña de insumisión en el Estado Español, por las constantes acciones directas noviolentas realizadas por grupos ecologistas en sus reivindicaciones y por las cada vez más utilizadas acciones directas noviolentas por parte de los militantes de múltiples colectivos en la lucha contra la globalización neoliberal.

Implicaciones de la organización de las a.d.n. en campañas.

Participar en una acción directa noviolenta aislada puede tener una importancia personal para quien lo realice (aprender de las técnicas de acción directa, aumentar su implicación personal con la campaña, etc.).

Sin embargo, la participación continuada en acciones coordinadas en una campaña, obliga a los participantes a una serie de estimulantes, aunque a veces esforzadas, tareas políticas:

  • En el plano de asimilación intelectual suficiente de los análisis, contenidos, objetivos y pasos tácticos de la campaña, lo cual apela, a su vez, a la información y formación de los participantes, aspecto sin el que el análisis político puede quedar empobrecido y convertido en superficial.
  • En otro plano de empatía emocional con la campaña, pues el conocimiento preciso no puede consistir únicamente en un conocimiento teórico, sino implicativo de nuestros modos de actuar y vivir y práctico.
  • Y en un último plano que busca el cuidado especial a las metodologías que conlleva la campaña (trabajo asambleario, análisis constante, etc.), con especial respeto a sus líneas generales y sus mensajes pedagógicos

Nuestra confianza y nuestra ilusión es que profundizar también en estos aspectos y generar debate sobre la propia práctica y condicionantes de la acción directa noviolenta, permita, dentro del movimiento de indignados, hacer de este instrumento político una herramienta eficaz de transformación social y de ejercicio responsable del quehacer político.

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2 respuestas a ¿PUEDE LA ACCION DIRECTA NOVIOLENTA SERVIR COMO HERRAMIENTA POLITICA PARA CAMBIAR LA SITUACION POLITICA?

  1. […] no mucho escribimos un largo artículo sobre la acción directa noviolenta en el que exponíamos las características de este tipo de acción y las similitudes (y también […]

  2. […] no mucho escribimos un largo artículo sobre la acción directa noviolenta en el que exponíamos las características de este tipo de acción y las similitudes (y también […]

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