La desobediencia civil en las luchas sociales actuales

sin título

Fuente: artículo publicado por utopía Contagiosa en el periódico semanal es hora.

Cada día que pasa nos vamos dando cuenta de una manera más evidente de que el sistema político, económico y de vida en que nos vemos inmerso es insostenible. Lo que antes parecían meras disfunciones y pequeños cortocircuitos que podían ser enmendados con leves retoques, hoy se nos muestran en su más descarnada realidad como síntomas de que es el modelo en su conjunto el que hace agua por los cuatro costados.

Si antes cualquier crítica a las instituciones era aplacada por los que deciden lo que se puede (o no) pensar y hacer, mediante su apelación a la legitimidad del sistema y a ese consenso social en cuya base estaba la Constitución que, decían, “nos hemos dado entre todos” y su reforzado sistema de garantías para los poderes y la oligarquía de siempre, hoy descubrimos que esos “todos” que se dieron la Constitución (los hoy mayores de 54 años) no son ni siquiera la mitad del censo y es el sistema, y no sus críticos, quien necesita justificarse en cada una de sus actuaciones, ante la avalancha de tropelías e injusticias que provoca.

Elitismo político, sobrerepresentación, oligarquización del poder, participación paternalista y clientelar, autoritarismo, falta de participación efectiva, ausencia de pluralismo real, manipulación política, creciente distancia entre los de arriba y los de abajo, aumento de la pobreza y la vulnerabilidad para amplias capas de la sociedad, recorte de derechos básicos, despilfarro, corrupción, gobierno de los banqueros, estafas, prevaricaciones, deuda impagable y sobreendeudamiento familiar sobrevenido, burbuja financiera e hipotecaria, despojo de la vivienda para las clases humildes, paro y precarización laboral, recortes en sanidad y educación, impuestos injustos, gasto militar e injerencia en guerras que ni nos van ni nos vienen, represión a los jóvenes y a quienes protestan, justicia parcial, prima de riesgo, intervención y ausencia de soberanía, el rey cazando elefantes y un largo etcétera, dan muestra de que es el sistema el que debe dar explicaciones de sus pasos y de sus razones.

En este contexto la acción directa noviolenta y la desobediencia civil aparecen hoy como dos herramientas de lucha social ineludibles. De hecho gran parte de la reflexión de los grupos surgidos a partir de las protestas de los indignados y de la acción con la que reivindican cambios reales en la conducción política, económica o social de la crisis tienen mucho que ver con ambas. Nosotros ya abordamos hace unos cuantos años estas dos herramentas en el libro “Manual de acción Directa Noviolenta” que se puede descargar con licencia creative commons en el enlace http://es.scribd.com/doc/16554150/manual-accion-directa-noviolenta

1.- Desobediencia civil

La desobediencia civil es una herramienta ya antigua y que goza en nuestro país de una amplia y rica literatura y lo que es más importante, de una reciente práctica política, la de los objetores de conciencia e insumisos frente a las leyes militares de reclutamiento forzoso.

 De forma muy simplificada puede describirse como una lucha colectiva y organizada de incumplimiento consciente, público y político a una ley o política “obligatoria” e impuesta por el poder, cuya finalidad es obligar a un cambio de esa ley o política.

La desobediencia civil puede participar de varios de los elementos de otros tipos de desobediencia a las leyes, pero tiene características propias que la convierten en una metodología y en una práctica singular y de un innegable contenido político:

•  Es una desobediencia; lo que comporta ilegalidad, enfrentamiento con la ley.

• Es una desobediencia pública, no oculta o escondida, que busca precisamente la publicidad como instrumento eficaz de desenmascaramiento de la perversidad que denuncia.

•  Es una desobediencia colectiva, no privada ni individualista.

• Es una desobediencia organizada en campañas previamente diseñadas y evaluables, que intenta ser implicativa, es decir, atraer al mayor número de gente.

• Tiene una intencionalidad práctica: conseguir logros, no ser puramente testimonial o victimista.

• Debe ser respetuosa con los “derechos humanos”.

• Se asumen las consecuencias de la acción desobediente como una parte importante de la propia estrategia política desde la que aprovechar nuestras oportunidades de acción, sensibilización social y rechazo de las imposiciones legales o políticas que se combaten.

La idea de la desobediencia civil, desde nuestro punto de vista, ha contado con dos enfoques distintos y, a veces, enfrentados:

  • Para el primero de ellos es un modo de apelar a la opinión pública o a la sociedad con la intención de que se sensibilice y movilice contra determinadas leyes o políticas que se consideran injustas o para que muestre su rechazo a determinadas políticas gubernamentales, provocando con ello un cambio.

Dicha concepción tendría una vocación reformista y puntual, es decir, pretende cambiar leyes injustas dentro de un marco global de aceptación del sistema político. Desde este punto de vista, y puesto que apela a la perversión de determinadas políticas o leyes, sus justificaciones pueden ser legales (los valores principales de las constituciones), éticas (los valores comunes compartidos por la sociedad), políticas (los fines que persigue una sociedad política), filosóficas (los ideales de justicia y bien común compartidos), etc.

  • Para el segundo, la desobediencia civil tiene una característica diferente, y su apelación al incumplimiento de leyes no busca conseguir meras reformas legales o el cambio de políticas puntuales, sino servirse de la desobediencia para provocar transformaciones más profundas y movilizar a la gente a un cambio de postura política “más allá” del sistema.

Si utilizamos el símil de un teatro donde a cada protagonista le corresponde de antemano representar un papel, la primera desobediencia podría buscar cambiar algún párrafo del guión, o el papel de un/a protagonista del mismo, mientras que la segunda podría implicar la pretensión de, mediante la no colaboración, cambiar el guión de la obra, el escenario y l@s protagonistas o, incluso más, representarla en otro sitio diferente o fabricar una obra completamente nueva y antagónica con la primera.

En el momento actual, el debate sobre qué horizonte aspira a conseguir la desobediencia civil, está siendo rico dentro de los movimientos sociales que apoyan o se sienten parte del movimiento de indignados y, cómo no, dentro de la reflexión y la práctica del mismo movimiento de indignados.

2.- Desobediencia Civil desde el enfoque radical:

Nosotros creemos que la desobediencia civil donde, en la actualidad, tiene mayor densidad de contenido, es en el enfoque radical. Este conlleva otra serie de características que la definen más completamente:

• ES UNA DESOBEDIENCIA IDEOLÓGICA O POLITIZADA. Se encuadra dentro de un proyecto político alternativo al sistema mundial.

• BUSCA TRANSFORMACIONES RADICALES. Porque no se conforma con ir contra las consecuencias de un sistema global de injusticia y pretende incidir y atacar sus causas más profundas.

• ES POPULAR. Busca un trabajo asambleario, sin delegación y centrado en los intereses y posibilidades de la gente.

• ES ACTIVA. Promueve la implicación de la gente en todos los momentos de su desarrollo, desde el diseño hasta su ejecución y evaluación.

• ES PEDAGÓGICA. Quiere formar parte de un aprendizaje compartido de nuevas prácticas sociales.

• ES CONTINUADA. No aspira a atacar un hecho puntual ni se conforma con conseguir un logro concreto, sino que forma parte de una práctica continuada de resistencia frente al sistema

• DE BASE Y ASAMBLEARIA (horizontal). No hay una élite dirigente; no hay líderes, no busca la instrumentalización política ni generar nuevas jerarquías o especialistas revolucionarios o vanguardias.

3.- Desobediencia Civil desde un enfoque radical y alternativo.

Desde nuestro punto de vista existen dos condiciones más que convierte a la desobediencia civil en una herramienta útil desde un enfoque radical y alternativo:

• ES UNA DESOBEDIENCIA NOVIOLENTA. Busca la coherencia medios-fines, renuncia radicalmente a la violencia política y se propone frente a las violencias (directa, estructural, cultural, sinérgica) como un modelo alternativo de acción política y de práctica de “democracia directa”.

• ES UNA LUCHA PARALELA A LA CREACIÓN DE UNA ALTERNATIVA y no sólo se conforma con desobedecer, sino que propone y construye con la práctica política cotidiana un horizonte de sentido alternativo y posible.

4.- Desobediencia como política planificada o como marco referencial.

La inmensa mayoría de l@s desobedientes de carne y hueso ha insistido en la necesidad de organizar la desobediencia civil en campañas políticas amplias y coordinadas, que planteen objetivos y contenidos claros y pedagógicos, que aborden los aspectos de protesta, reivindicación, difusión y sensibilización, búsqueda de apoyos sociales y políticos, enfrentamiento de la represión, etc.; que pueda ser evaluada y reorientada si es necesario, etc.

Pero la desobediencia civil además de estar planificada en campañas políticas puede ser pensada en términos de marco referencial de las campañas políticas contra el sistema. En este marco referencial se incluye, además de la planificación, una ética política con hondas implicaciones:

• en la forma de organizarse: colectiva, de base y asamblearia.

• en la metodología de trabajo: noviolenta.

• en los objetivos: transformaciones radicales y con alternativas posibles.

Efectivamente, una lucha global contra el sistema, pretende utilizar una doble dinámica: de oposición y negación del orden vigente (marco referencial desobediente) y de construcción en paralelo de poder social y de contraste (marco global alternativo), con lo que, fijados en estos dos horizontes, las campañas deben articular instrumentos desobedientes y propuestas alternativas, pero sin perder nunca el horizonte de la doble dinámica: seguir desobedeciendo / seguir construyendo.

5.-  La Desobediencia Civil debe plantearse como marco referencial activo.

Siguiendo con el ejemplo teatral que comentábamos más arriba, el marco referencial se podría asimilar con el decorado de la obra teatral. Este decorado podría ser un mero adorno estético, más o menos innecesario, más o menos intercambiable por cualquier otro relacionado (marco referencial pasivo), pero también podría ser un escenario que define la obra de teatro, que la condiciona en su desarrollo, en sus personajes, en su trama (marco referencial activo). En nuestra opinión, la D.C. debe ser un marco referencial activo porque tiene muchísimas implicaciones éticas y políticas que condicionan la actuación política.

Por ello, no compartimos la visión de la D.C. como una moda política más o menos efímera, sino como una construcción ideológica y práctica que caracteriza y enmarca la actuación de los grupos de base radicales y alternativos.

Desde esta concepción de la desobediencia como marco referencial activo es más difícil la manipulación de las luchas o que el poder “conceda” pequeños avances legales con el fin de lograr nuestra desmovilización.

6.- Desobediencia civil y movimientos alternativos.

Desde nuestro punto de vista esta concepción radical de la desobediencia civil puede muy bien incorporarse a las agendas contrarias al nuevo orden mundial y ser atractiva para movimientos y sensibilidades de tradiciones políticas diferentes (ecologismo, feminismo, pacifismo, sindicalismo, desarrollo solidario, educación, etc.), permitiendo extender nuestras luchas y resistencias más allá de las políticas gubernamentales y estatales, a otras instancias de poder “autónomas” o “transfronterizas”, tales como las multinacionales económicas, los grupos transnacionales de poder, los mass media, las alianzas militares, etc., que no están exclusivamente relacionados con el poder del Estado pero que tienen capacidad para influir en la construcción de un orden mundial injusto.

A su vez, una desobediencia radical como la que estamos señalando permite mejores condiciones para lanzar a la sociedad adormecida una práctica pedagógica de toma de conciencia y un posicionamiento activo frente a las imposiciones de los poderes de toda índole.

7) La a.d.n. y la desobediencia civil.

Según nuestro criterio, la desobediencia civil sería el marco referencial activo de la a.d.n. Así, con las acciones directas noviolentas no se pretenderían ejecutar posturas personalistas o simplemente desobedientes, sino que se buscaría una honda transformación social por medio de la conjunción de actos desobedientes y de actos en los que se construye una alternativa radical y posible al sistema. Por otra parte, las a.d.n. serían uno de los puntales prácticos con los que desarrollar la campañas de desobediencia civil. Con ello queda demostrado que la interrelación entre a.d.n. y desobediencia civil es íntima, necesaria y efectiva políticamente.

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