Los programas especiales de armamento (PEAS) son el enemigo.

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Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal “es hora”

1.-  La lectura económica.

1.1.- ¿ Qué son los Programas Especiales de Armamento (PEAS)?.

Los Programas Especiales de Armamento (PEAS) tienen varias características comunes que los diferencian de los demás programas de adquisición de armamentos que España ha desarrollado hasta el momento:Están prefinanciados  (es decir, su pago es prácticamente por anticipado) totalmente por créditos del Ministerio de Industria a los fabricantes de armas.

  1. La prefinanciación se hace de manera privilegiada, a interés cero, lo que no ocurre con otro tipo de industrias.
  2. Pretenden conseguir que la industria del armamento española de un salto tecnológico de calidad que la haga autónoma de las industrias extranjeras
  3. Buscan conseguir, también, la soberanía plena de España en materia armamentística.
  4. Necesita impulsar la exportación de armas a otros países y compradores como única vía solvente de financiar una industria armamentística y unas capacidades militares españolas punteras pero excesivamente caras en su producción.
  5. Pretenden conseguir que los ejércitos españoles den un salto tecnológico de calidad que nos lleve a estar en la cúspide de los países más militarizados a nivel mundial (por ejemplo, la Armada española es la séptima potencia mundial, después de Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Francia, China y Japón).
  6. Presentan largos o larguísimos periodos de definición y ejecución.
  7. Tienen un volumen de gasto desorbitado comparado con cualquier otro programa de armamento español o de inversión tecnológica hasta la fecha.
  8. La mayor parte de estos armamentos tienen la particularidad de que no son defensivos sino que tienen una funcionalidad de ataque.  Por ello promueven que España sea considerado internacionalmente como un país agresor.

Denominacion del programa

Fecha de autorización por el Consejo de Ministetros

Importe contracual

Gasto Autorizado

Importe actualizado a Diciembre de 2012

Fragatas F100

24/01/97

1683

2007

1810

Aviones EF 2000

20/11/97

9255

9255

11718

Carros Leopard

21/12/98

1910

2390

2399

VI legislatura (1988-2000)

12847

12862

16827

Aviones A400

16/11/01

3453

4443

5493

Submarino S80

05/09/03

1756

2136

2212

Buque Proyección Estratégico

05/09/03

360

375

462

Helicóptero Tigre

05/09/03

1247

1517

1580

Vehículo Pizarro

05/09/03

708

787

745

VII Legislatura (2000-2004)

7648

8267

10692

Misil Iris-T

23/12/04

247

285

291

Fragata F105

20/05/05

750

823

834

Buque de Acción Marítima

20/05/05

352

390

488

Buque Aprovisiomamiento en Combate

20/05/05

213

229

238

Misil Spike-LR

20/05/05

324

365

356

Helicóptero N-90

20/05/05

1260

1260

2463

Misil ALAD

24/06/05

57

60

60

Obús REMA 155/52 SIAC

01/07/05

181

196

200

Helicóptero medio UME

14/12/07

76

76

80

Avión Apagafuegos UME

14/12/07

44

41

41

VIII Legislatura (2004-2008)

3604

3724

6061

Nodos CIS Desplegable

24/12/08

60

60

61

IX Legislatura (2008-2011)

60

60

61

Total

23880

28883

31631

 1.2.-  ¿Cómo se financian estos programas?.

La “ingeniería financiera” que caracteriza a los PEAS se diseñó para simular que los presupuestos del Ministerio de Defensa no aumentaban exageradamente y para ello, las partidas de gasto desde las que se pagan se desplazaron a otros ministerios. Concretamente, mediante créditos que concede el Ministerio de Industria.  Esta artimaña, lejos de disminuir el gasto militar, lo que ha hecho ha sido disfrazarlo y aumentarlo considerablemente y ha fomentado una práctica política de ocultamiento y engaño que se ha enquistado desde los años 90 y los gobiernos de Aznar y ha continuado en los de Zapatero y ahora con Rajoy.  En resumidas cuentas, la financiación consiste en:

1) Se alcanzaban acuerdos con las industrias militares para que acometieran la fabricación de estos armamentos de forma masiva. Los acuerdos contemplaban la entrega de los programas a muchos años vista y comprometiendo el pago por fases.

2) Para que las industrias militares empezaran la programación, diseño y producción, con la incorporación de todos los avances posibles, se les daban créditos a interés cero, que serían luego reembolsados o descontados del precio final, con lo que se aseguraba que estas industrias tenían suficiente capacidad de producir, investigar, etc.

3) Los citados créditos, para que no aparecieran como gasto militar, no eran consignados en el presupuesto de Defensa, sino que aparecían y eran dados por el extinto Ministerio de Industria, hoy dirigido por Soria que, junto con este asunto militar, tiene encomendado el desmantelar las industrias y energías limpias y sustentar al lobby pronuclear.

4) A pesar de conocerse la dificultad de pago del Estado para este tipo de programas de adquisición de armas, cifrados en más de 30.000 millones de euros, existían fuertes penalizaciones para el Estado en cuanto a sus retrasos de pago y cláusulas de intereses moratorios bastante abusivas para el caso de tener que pactarse la novación de los contratos y los aplazamientos de pago.

Todo este sistema alambicado de compromisos ha tenido varias consecuencias nefastas:
La primera, que ha generado un perverso ciclo armamentista de veinte años por ciclo y que se debe repetir de forma encadenada y endiablada:  las armas se entregan en plazos de 10, 15 ó 20 años, pero cuando llegan, hay que pagarlas a precios desorbitados y ya están obsoletas, con lo que, de nuevo, hay que reiniciar un ciclo nuevo de armas que llegarán en otros 15 ó 20 años, habrá que pagar a precios nuevamente desorbitados y volverán a ser obsoletas.

¿Quién se beneficia de la consolidación de un ciclo armamentista tan rancio? Lógicamente el sector militar y el complejo militar-industrial. ¿Quién se perjudica? La sociedad en su conjunto que se ve abocada a sostener el ciclo armamentista, que se ve a la vez privada de usos más justos del dinero público y que padece los efectos directos e indirectos del militarismo y de las políticas descabelladas de ventas de armas que son uno de los principales factores de la exportación de guerras y conflictos al Tercer Mundo.

La segunda, que se genera de forma grosera una especie de burbuja financiera militar, aumentando cíclicamente el déficit público con inversiones en armamentos.
La tercera: que se potencia el militarismo y la intromisión de los intereses militaristas y de las industrias de fabricación de armas en la política y en la conducción económica del país, lo que eleva el gasto militar, convierte a España en un potencial enemigo y en un seguro exportador de guerras y conflictos (por ejemplo, el Consejo de Ministros ha aprobado en días recientes la autorización política para vender más de 250 tanques Leopard a Arabia Saudí, un país poco democrático y enzarzado en una de las regiones con mayor potencialidad de crear una guerra en este momento).
La cuarta, que el Ministerio de Defensa y la política de defensa quedan hipotecadas y cautivas al pago, económico y con favores, a estos vendedores de armas que son sus acreedores. No será fácil cambiar el rumbo político de la defensa porque no se tiene manera (previa) de librarse de la hipoteca económica con estos acreedores
La quinta, que se fomenta el parasitismo de inyectar dinero a una industria poco competitiva sin las ayudas y subvenciones públicas que recibe en forma de créditos reembolsables a interés cero. Ni a la banca, otro de los grandes fiascos de nuestra democracia (y por cierto uno de los mayores y mejores accionistas de las industrias de armamentos) se le ha dado tanto privilegio.
1.3.-  Desviaciones presupuestarias.

Otra de las características negativas de los PEAS ha sido el importante monto de las desviaciones presupuestarias que han acabado encareciéndolos y generando más deuda.  Los políticos que diseñaron estos programas a largo plazo no se molestaron en prever las desviaciones presupuestarias que conllevaría su ejecución y, por ello, merecen ser acusados de mala gestión y de despilfarro del dinero público (asunto éste que Rajoy, al inicio de su legislatura pregonó que iba a perseguir incluso penalmente, aunque ahora parece que se le ha olvidado).  Estamos deseando que Rajoy apruebe dicha ley para que se enjuície a Morenés, uno de los responsables del diseño de la “ingeniería financiera” de los PEAS.

Presupuesto origen (en millones de euros)

Presupuesto inicial (en millones de euros)

Presupuesto final estimado (en millones de euros)

Total

23959,9,

26692,5

31631,8

BAC

213,O

228,8

238,5

BAM

352,O

389,9

488,4

F100

1682,8

2006,9

1809,8

F105

750,O

823,O

834,O

BPE

360,O

374,6

461,7

S80

1755,9

2135,5

2212,5

SIAC

180,5

196,O

199,8

SPIKE

324,O

364,6

355,5

NODO CIS

59,7

59,7

60,7

PIZARRO

707,5

786,9

845,4

LEOPARD

1909,5

2390.5

2399,4

APAGAFUE-GOS

44,O

40,5

40,5

HELICÓPTE-ROS UME

76,O

76,O

80,4

TAURUS

57

60,1

60,1

TIGRE

1273,5

1517,3

1579,6

EF2000

9254,7

9254,7

11.718,O

NH90

1260,O

1260.0

2463,O

A400M

3452,5

4442,5

5493,O

IRIS T

247,3

284,9

291,5

1.4.-  Conclusiones económicas.

Actualmente la situación es extremadamente grave:

  • La deuda por estos programas ha aumentado muchísimo.  Si la inicialmente prevista ya era considerable (24.000 millones de €), los imprevistos, demoras, etc., han conseguido que suba a 31.631 millones en 2009.  Ahora se habla en diversos medios y sin ningún rubor de que dicha deuda puede llegar a 37.000 millones de € y se espera que siga subiendo aceleradamente porque el gobierno de Rajoy no sabe cómo solucionar la cuestión.

  • Se ha agotado prácticamente la prefinanciación programada del Ministerio de Industria.

  • Las empresas beneficiadas de los anticipos apenas han iniciados sus devoluciones al Tesoro Público.

  • La única corriente monetaria que podría estar disponible, los créditos de inversiones de los presupuestos del Ministerio de Defensa no tienen disponibilidad debido a la crisis económica y a la mala prensa política que tendría aumentar, precisamente ahora, los rubros destinados a Defensa.

  • La crisis inmobiliaria ha hecho descender los ingresos extrapresupuestarios provenientes de la enajenación de bienes inmuebles por parte del Instituto de la Vivienda, Equipamiento e Infraestructura de Defensa (INVIED).

En conclusión, no se prevé (ni en un escenario de previsión optimista, ni mucho menos en el pesimista) que el Ministerio de Defensa pueda hacerse cargo de la deuda si no es a partir (la versión más optimista) de 2016.  ¿Qué ocurrirá hasta entonces?  Pues, sencillamente, que la deuda aumentará y que, poco a poco, las previsiones de pago por el Ministerio de Defensa se irán retirando hacia 2025, con lo que se aplicarán cláusulas penales e intereses sobre la deuda.  Todos estos años serán de penurias económicas para el Ministerio de Defensa, pero también para toda la nación:  se agravarán la deuda, provocarán paro y empleo de dudosa legitimidad ética y encadenados a la industria militar, desarrollo desaforado de la industria de muerte (armamentística), …

2.-  Lectura política:  los PEAS son el enemigo.

La situación refleja la insuficiencia de la capacidad financiera del Ministerio de Defensa para hacer frente en el presente y en el futuro a las obligaciones contratadas con el nivel de recursos con el que está dotado estructuralmente.  Esta insuficiencia afecta tanto a todos los programas de adquisición en su conjunto como a la capacidad de sostenimiento del material adquirido.  Se trata además de un problema con causas estructurales que se proyectan en el medio y largo plazo.  No sólo resultará muy difícil afrontar el pago de los 19 PEAS, sino que será prácticamente imposible afrontar nuevas adquisiciones en los próximos 20 años.  Tampoco será posible sufragar el coste de mantenimiento de los sistemas adquiridos en unos niveles operativos adecuados.

Estas palabras pertenecen a Constantino Méndez, ex Secretario de Defensa con Zapatero.  En ellas Méndez busca echar todas las culpas a los que originaron la política de los PEAS (el PP) y ocultar la parte de culpa que tuvieron 8 años de gobierno socialista en los que no se hizo nada por remediar la situación y sí se hizo bastante por agravarla con la inclusión de nuevos programas y con la continuación de unas política que han devenido en la ruina del Ministerio de Defensa.   El propio Méndez, ex número 2 del Ministerio de Defensa describe muy bien la situación en las siguientes frases:

Ahora bien, el proceso de obtención ha priorizado los costosos sistemas de armas convencionales, poco adecuados a los nuevos riesgos y conflictos, sin dar importancia suficiente a sistemas más eficientes que tuvieran por objetivo prioritario la seguridad y la capacidad operativa en los escenarios en los que realmente participamos y en relación con los riesgos que realmente padecemos y en demérito de otras capacidades tecnológicas que es necesario tener. Por otra parte, si bien ese enorme esfuerzo facilitó el desarrollo de una base industrial no generó la suficiente autonomía tecnológica y no progresó suficientemente en el esfuerzo de proyección a otros mercados.  Paralelamente, la intensidad del proceso de adquisición y su excesiva concentración en el tiempo, dificultaron la aplicación de una buena técnica contractual y un buen control financiero y de gestión de los programas.  Por tanto, el esfuerzo en la modernización de los sistemas de armas presenta un balance de luces y sombras.  Si bien ha permitido a las FAS obtener determinadas capacidades necesarias para cumplir sus misiones con el nivel tecnológico necesario y colocarse al mismo nivel que sus aliados, el proceso seguido se ha desarrollado de una forma incoherente y poco planificada, sobre la base de un modelo obsesionado en las adquisiciones pero indiferente al impacto financiero de las mismas y a su sostenimiento posterior.  Un modelo que creó una ilusión financiera totalmente alejada de la senda de gasto que los presupuestos de Defensa podían y pueden soportar, un modelo alejado de la disciplina propia del gasto público.
En resumen, las cosas no se han podido hacer peor:  ha faltado rigor en la planificación del gasto y en la adopción de los compromisos de adquisición.  Ha faltado autocrítica en los dos grandes partidos que se alternan en el poder (PP y PSOE).  Se han obcecado ambos en mantener, e incluso agrandar, un error gravísimo.  Los resultados son demoledores: no sólo se han comprometido los PEAS, sino los demás programas del Ministerio, a éste en su conjunto en cuanto a estructura y a funcionalidad, y una gran parte de la investigación y desarrollo del Ministerio de Industria, además, de que también se ha comprometido el objetivo de deuda pública para las dos próximas décadas, y por lo tanto, la estabilidad económica y social a nivel nacional.  En conclusión, los PEAS y quienes los han gestionado ahora son uno de los enemigos principales de España.
No en vano, algunos países han comenzado a señalar la componente económica en la seguridad nacional.  Con ello se solían referir a la necesidad de conservar abiertos los canales que nos surten de materias primas y que podrían colapsar la economía de la nación.  Otra acepción más moderna son todos los riesgos derivados de los mercados financieros y sus actividades especulativas que pueden hundir monedas y naciones casi de un día para otro.  Este es uno de los aspectos que quiere priorizar el CNI en el futuro.  Ahora, movidos por la necesidad que argumenta el presente artículo, nos vemos obligados a declarar que habría que valorar la necesidad de declarar contrarios a la seguridad económica de la nación a los PEAS y a los políticos que los han promovido.


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