Cambios en la estrategia militar de Obama

Fuente:  Revista Española de Defensa, febrero 2012.

Son muy interesantes y es necesario tenerlas en cuenta pues serán la referencia obligatoria en las políticas de Defensa y Exteriores, las intenciones de Obama para la defensa y el Pentágono en los próximos años.

 La nueva estrategia representa un punto de inflexión respecto a la doctrina oficial que hasta ahora mantenía el Pentágono, aprobada en la época de Colin Powell y centrada en hacer frente a dos conflictos armados casi simultáneos con fuerzas terrestres pesadas, sólo transportables por mar.  En el futuro, el Pentágono tendrá que estar preparado para ganar una guerra, «evitar los objetivos —o imponer un coste inaceptable— a otro adversario en una región diferente» y, simultáneamente, ser capaz de llevar a cabo misiones de asistencia humanitaria y de otro tipo.

Entre los puntos más importantes se encuentran los siguientes:

  • El Pentágono se aprieta el cinturón.  Barack Obama, ha decidido reconfigurar las Fuerzas Armadas estadounidenses en un marco de austeridad, menor tamaño y reducido coste económico, poniendo fin a una década de expansión del presupuesto de Defensa como consecuencia de las guerras en Irak y Afganistán.
  • Obama reconoce, sin embargo, que el mundo sigue siendo un lugar peligroso y que, por tanto, los Estados Unidos no renuncian a mantener su «superioridad militar» a nivel global al menos más allá del horizonte del 2020.
  • Otro de los aspectos más novedosos, aunque previsible, es la reorientación geográfica que debe adoptar el Pentágono. A partir de este momento, debe prepararse para eventuales desafíos en el Pacífico y, concretamente, contrapesar el creciente poderío militar de China, lo que revaloriza las fuerzas aéreas y navales en relación con las orientadas a la contrainsurgencia, como las utilizadas en Irak y Afganistán.
  • También incluyó una mayor presencia o capacidad de reacción en el estrecho de Ormuz, para contener las ambiciones de Irán.
  • Respecto a latinoamérica y África, el secretario de Defensa, leon Panetta, agregó que tendrán que recurrir a «métodos innovadores» para mantener su presencia y continuar con «las relaciones de seguridad necesarias». Algunos expertos entienden que esta ambigüedad escondería una reducción de efectivos aunque ésta sea moderada.
  • En términos numéricos, Panetta anunció que el Ejército de Tierra tendrá que reducir su tamaño en un 15 por 100 hasta los 87.000 hombres frente a los 570.000 actuales en el periodo de una década. Ello obligará, entre otras cosas, al repliegue de militares en el exterior y la reducción y eliminación de unidades. En este sentido, confirmó que se retirarán dos de las cuatro brigadas de combate (entre 10.000 y 15.000 hombres) que hay estacionadas en Europa. Sólo permanecerán las desplegadas en Alemania e Italia. las otras dos serán sustituidas por personal militar en rotación que sólo permanece un tiempo determinado en la base y no va acompañado de sus familiares. En la actualidad, Washington cuenta con 81.000 soldados en Europa, repartidos en 523 instalaciones, siete de ellas en España.
  • En una decisión controvertida, Obama decidió mantener los once portaaviones en activo ante la necesidad de un mayor despliegue naval (Asia y Oriente Medio). la retirada de uno de estos buques podría suponer un ahorro de 4.000 millones de dólares.
  • La previsión es que las Fuerzas Armadas estadounidenses ahorren 500.000 millones de dólares (unos 383.600 millones de euros) en los próximos diez años. 
  • Respecto a material, el nuevo Pentágono reducirá las armas nucleares, retirará «sistemas desfasados de la Guerra Fría» e incrementará las inversiones en sistemas de adquisición de información y ciberguerra. Según los expertos del American Enterprise Institute, el problema es que el dinero dedicado a compra de armamentos en la última década ha sido destinado, fundamentalmente, a la modernización de viejos sistemas más que a la adquisición de capacidades de futuro.  De acuerdo con sus datos, la Fuerza Aérea necesitaba 750 F-22 para reemplazar a los F-15, pero solo ha obtenido 187 a pesar de haber pagado entre 2000 y 2010 unos 38.000 millones de dólares (29.100 millones de euros).  La Armada cuenta con tres programas en marcha —los submarinos clase Virginia, los destructores DDG-51 y los F/A 18 Hornet—, aunque sustituyen a otros de modernización cancelados o pospuestos.  El Ejército de Tierra ha completado varios programas pensados para las guerras del pasado y no del futuro (carros de combate Abrams y vehículos de cadenas Bradley). Los novedosos 8×8 Stryker y los vehículos contraminas MRAP están diseñados para actuar en operaciones terrestres de contrainsurgencia y podrían ser poco útiles en un conflicto en el Pacífico. En resumen, las capacidades obtenidas han estado orientadas a conflictos de baja intensidad y no para los previsibles escenarios del futuro, con excepción quizá de los vehículos no tripulados (el Pentágono cuenta ya con más de 800 en activo).
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