Reflexiones sobre los servicios de espionaje

Fuente:  Aporrea.org.

Nos parece interesante el artículo de Javier Colomo.  Nos hace un breve recorrido histórico de los servicios de espionaje de las superpotencias desde la Guerra Fría hasta la restructuración del espionaje estadounidense tras los atentados del 11-S.

Es importante señalar que uno de los objetivos habituales de los servicios de espionaje ha sido la manipulación informativa, pero que desde los atentados del 11-S esta manipulación cobra una mayor trascendencia pues se pretende con ella conseguir justificar y hacer inevitables invasiones como las de Irak y la de Afganistán.

 Estos datos se conocen y se suelen pasar sin poner cuidado en las hondas repercusiones que tienen.  Pero en el presente artículo queremos reflexionar sobre ellos porque nos parece que la democracia y la paz no pueden avanzar mientras las prácticas del espionaje no sean consideradas crítica y constructivamente por la sociedad.

La manipulación informativa hace que:

  1. los acontecimientos se entiendan por las sociedades de manera equivocada y tendenciosa porque los servicios de espionaje los presentan de manera artera.  Es decir, los espías y los políticos y militares que les respaldan lo que hacen, consciente y premeditadamente, es engañar a sus propios ciudadanos, creando estados de opinión que, bajo el “interés nacional”, defienden intereses torticeros.  ¿Cómo puede defenderse la sociedad de sus propios espías y de sus manipulaciones informativas?  ¿Existen leyes que coarten las actividades de los espías en cuanto a crear falsos enemigos, culpabilizar a líderes o países extranjeros de problemas de los que no son culpables, manipular, en el fondo, la información que le dan a su propia sociedad?  ¿Son los espías impunes ante la manipulación informativa que ellos mismos crean?  ¿Controla el parlamento las actividades de los espías?  ¿Cómo?
  2. los manipuladores (espías, políticos que les respaldan y militares) queden libres de un daño que se hace a la sociedad invadida o agredida.  ¿Quién o quienes pagaron por las burdas falsedades sobre las armas de destrucción masiva iraníes?  Nadie.  Parece que mentir, aunque cueste miles de vidas, está permitido si quienes lo hacen son los militares.
  3. los manipuladores (espías, políticos que les respaldan y militares) queden libres de un daño que se hace a las sociedades que nos convertimos en invasoras.  ¿Cómo vamos a poder las ongs o los ciudadanos saber qué ocurre fehacientemente en otros lugares del planeta si las noticias son manipuladas por nuestros propios líderes políticos, militares y/ espías.
  4. la ética brille por su ausencia, una vez más, en los conflictos internacionales.
  5. los medios de comunicación y sus informaciones quedan muy en entredicho porque muchas de sus fuentes pueden estar contaminadas por las informaciones tergiversadas de los espías.
  6. si nadie juega limpio en el terreno internacional, si todas las naciones van a inventar enemigos y a inventar pruebas falsas con el objetivo de conseguir sus ocultos intereses económicos, políticos, geoestratégicos, etc.,  entonces, las guerra son inevitables.
  7. los ciudadanos estamos indefensos ante los servicios de espionaje de nuestros propios gobiernos porque no hay forma de controlar sus  actividades, ni de imponer códigos éticos.
Entonces, si nuestros propios espías dañan gravemente nuestros intereses de conocer con veracidad lo que ocurre en el mundo y cuáles son los verdaderos problemas a los que tenemos que prestar opinión, y los servicios de espionaje de los demás países, por definición, también van a contaminar la realidad con sus invenciones interesadas, …  El espionaje es un gran generador de violencia directa, cultural y estructural.   Invertir nuestros impuestos (más de 228 millones de euros en 2011) en espionaje es, directamente, invertir en intoxicación, desinformación, creación de enemigos, promoción de las rivalidades, luchas, guerras, etc;  es, por tanto, una cuestión carente de ética y algo que hay que desterrar de la práctica política.
Lo anterior sólo está desarrollado desde el prisma de la manipulación informativa.  ¿Qué ocurriría si a todo ello añadimos las acciones de violencia directa (secuestros, asesinatos, extorsiones, …) que realizan los servicios de inteligencia tanto con sus nacionales como con personas o entidades extranjeras?  Con facilidad podríamos hablar de terrorismo de estado.

Todos estos argumentos nos hacen cuestionar de manera muy seria, desde la postura de las alternativas de defensa noviolentas, la mera existencia de los servicios de espionaje.  Nuestro CNI debería desaparecer, y que éste sí sería un mérito que haría rebajar el nivel de enfrentamiento de algunos países con España, y una buena contribución a la paz mundial.

Una respuesta a Reflexiones sobre los servicios de espionaje

  1. […] práctico, pero también ético la cuestión de los servicios de espionaje españoles, sobre ello ya hacíamos algunas reflexiones hace […]

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