Cuatro escenarios ante el conflicto sirio

Nos complace mucho el cambio de postura general de Vicenç Fisas desde el conflicto de Libia hasta el análisis que ha hecho recientemente del conflicto de Siria (fuente El País).

El primero ya lo analizamos en un artículo que titulamos “Análisis noviolento de la intervención en Libia” y ahora queremos analizar las propuestas de Fisas, por otra parte el único pacifista que tiene acceso a publicar en un gran medio de comunicación como es El País (méritos tiene para ello).

Ahora Fisas, en su último párrafo mantiene una postura netamente noviolenta:  “apoyar todas las acciones políticas, económicas y diplomáticas para aislar al régimen sirio, boicoteando sus productos, retirando a los embajadores, expulsándolo de los organismos regionales e internacionales, pero al mismo tiempo ayudando a la población civil que resiste, prestando atención a la que ha podido refugiarse en Turquía, y alentando a la oposición política a coordinarse y tener una única voz, imprescindible por si llega un momento en que sea posible negociar una transición”.

Además, argumenta que “lo único que no es admisible es la pasividad. La esperanza viene de la lucha no violenta que empieza a despertar en la capital. Si se consolida, el régimen tendrá los días contados”.

Hemos de decir con gran agrado que estamos plenamente de acuerdo con esta afirmación y que es desde aquí desde donde deben empezar los debates del pacifismo-militarismo noviolento.  Porque pensamos que argumentar esta línea política, popularizarla, educar en ella a la sociedad, concretar las propuestas que hace Fisas (y divulgar muchas otras con las que se puede complementar e incluso enriquecer su opinión) ha de ser la labor de los noviolentos españoles.

Pero, …

Fisas se ancla en análisis del pasado y nos sitúa en otro escenario:  “Y a la par que se hace eso, entiendo, como en Vietnam, que hay que respetar a los sirios que optan por la resistencia armada como forma de frenar los ataques sobre la población civil”.  Nos cuenta y razona Fisas que éste era el argumento de los años 60 y 70 en la guerra de Vietnam (y en muchos otros conflictos, podríamos añadir).

Ahora bien, en nuestra opinión, se plantean cuatro escenarios ante el conflicto sirio (y cualquier otro):

Primer escenario:   La pasividad.  Este escenario hay que comentarlo dividiéndolo en dos partes netamente diferenciadas, si queremos ser justos.

Por un lado hay que hablar de la pasividad estatal u oficial.  Lo primero que hay que analizar es que una supuesta pasividad estatal u oficial no lo sería en este caso (en muchísimos otros tampoco) porque hay aspectos del conflicto que ya han sido incubados y que han generado violencia estructural y cultural que son concausas de la violencia que está viviendo ahora la sociedad siria.  España en una pequeña parte es conculpable de algunos aspectos del conflicto, permitiendo que el dictador Assad y su padre hayan estado tanto tiempo tiranizando a su pueblo sin haberlos denunciado ni hecho nada al respecto;  no promoviendo actuaciones políticas, económicas, sociales, culturales desde hace mucho tiempo, y de manera continuada, que fuesen contra el régimen dictatorial y contra su violencia directa, estructural y cultural.  Dentro del actual sistema económico-político no hay nada neutro ni que permita que los estados puedan no sentirse culpables de los conflictos que existen.

Por otro lado, hay que hablar de la posible pasividad de los movimientos pacifistas.  Se nos podría acusar de ello si no intentásemos, en la medida de nuestras fuerzas (escasas actualmente, hay que reconocerlo) hacer lo posible por promover el debate y la toma de postura de la sociedad española en contra de este nuevo-viejo conflicto violento.  Sin embargo, no nos parece que sea el caso y queremos dejar claro que en la pasividad y, sobre todo, en la pasividad culposa no tiene por qué entrar todo el mundo por el hecho de que entre en ella lo estatal u oficial.

Segundo escenario:  Violencia para todos.  Nuevamente, para intentar ser justos pensamos que es más adecuado analizar dos partes totalmente asimétricas y no equiparables.

Por un lado, el uso de la violencia del régimen.   Tales son las atrocidades que está cometiendo Assad que es imposible, siquiera, pensar en justificar su parte de violencia.  Por otro lado, el mismo Fisas nos recuerda en su artículo que la violencia del régimen sirio es doblemente injustificable porque se dio contra unas protestas que, en principio, fueron noviolentas y que actualmente también tienen muchos componentes noviolentos.

Por otro lado, habría que hablar de la violencia que se ejerce contra el régimen.   Aquí nos remitimos como muy interesante a un artículo llamado “La línea de Srbrenica alcanza a Homs” de Emir Suljagic y Reuf Bajrovic.  Los autores argumentan que es necesario armar a los rebeldes sirios.  Nos ofrecen un argumento de autoridad en la boca del antiguo ministro de Exteriores Hurd defensor principal del embargo de armas en Bosnia hace 20 años del que dicen que “ha mostrado su arrepentimiento, aunque sea tarde, por haber contribuido a impedir “la igualdad de condiciones en las matanzas””.  Lo hemos leído y releído.  No deja de asombrarnos:  “la igualdad de condiciones en las matanzas”.  ¡Qué horror!  ¿Esta es la línea política que se quiere defender, la igualdad de condiciones en las matanzas?  ¿A qué sirio o siria le beneficia esto?  A ninguno.  Sólo se nos ocurren unos beneficiarios, los de siempre, los vendedores de armas, es decir, las potencias occidentales.

Suljagic y Bajrovic nos dicen que el reparto de armas entre los opositores “ayudaría a poner fin a la violencia”  ¿Cómo puede la violencia poner fin a la violencia?  Está archidemostrado que la violencia sólo produce más violencia y que entrar en ese juego nos lleva a una espiral de violencia en la que sólo cambian las formas pero no los perdedores.  Además, de seguir esta línea, lo que se lograría sería un nivel de odio y una polarización del conflicto tal que resultaría muy difícil su gestión positiva durante muchos años.  ¿No nos enseñan nada los problemas que están teniendo en Libia para poder organizar su sociedad de manera justa y democrática ahora que no hay conflicto bélico?

En nuestra opinión la violencia es condenable.  Y lo es venga de donde venga.  Por eso nos resulta muy poco acertado proponer la legitimidad de la violencia armada de una supuesta resistencia contra la violencia del régimen. Opinamos así porque el uso de la violencia nos lleva a un escenario de futuro en el que se van a perpetuar los aspectos negativos del presente:  militarización de los conflictos, uso de la violencia para dirimir diferencias políticas, opresión política, étnica, religiosa, …  Militarizar el conflicto sirio ahora, apostar por la violencia, nos va a condenar a que la solución positiva, negociadora, de consenso, pacífica, respetuosa, se posponga muchos años.

Tercer escenario:  Ellos violentos, nosotros noviolentos.  Este escenario nos parece típico de los países que no “disfrutamos” de las guerras en directo.  Nos parece que se busca que nuestra conciencia quede tranquila:  nosotros somos coherentes y ellos hacen lo que pueden.  Nosotros promovemos la noviolencia y actuamos de acuerdo a ella, pero podemos entender e, incluso, argumentar a favor de la violencia de una de las partes.

Es la postura que, si lo hemos entendido bien, defiende Fisas en su artículo.  “Hay que actuar no violentamente en Estados Unidos, y también en Europa, dejando que sean los vietnamitas los que decidan sus métodos de resistencia, respetando todas las opciones”.  ¿Por qué, para quedarnos tranquilos?  Claro que estamos contra los dictadores, claro que estamos contra las violencias que ejercen, claro que queremos su derrocamiento, claro que queremos una Siria democrática, plural, disfrutando del menor nivel de violencia (en todos los sentidos) posible.  ¡Claro!  Y, precisamente por ello debemos ser coherentes y negar cualquier abordaje violento del conflicto porque sabemos que va a llevar a más violencia directa, estructural y cultural.

Por otro lado, ¿a qué ha llevado esta postura a los que la apoyaron dentro de los movimientos pacifistas?  Pues sintiéndolo mucho, como no nos hemos sabido quitarnos de encima esta contradicción ideológica, nos hemos visto arrinconados en los debates, nuestra postura ética pero comprensiva y disculpadora con algunos tipos de violencia nos ha llevado a ser poco creíbles y a que hayamos permanecido en el ostracismo.  Además, de puertas adentro, nos ha llevado a la inoperancia porque no éramos coherentes en nuestras propuestas de actuación.

Querido Fisas, la coherencia es fundamental (y no negamos que la tengas, ni mucho menos que te guíes por las buenas intenciones), pero es necesario algo más de profundización en ella.

La labor del pacifismo-antimilitarismo noviolento está en argumentar, en construir, en divulgar un escenario que dé impulso a la línea noviolenta de gestión de conflictos, que permita abrir otros horizontes más positivos que la militarización y la violencia, que permita, entre otras cosas, avanzar hacia el concepto de Seguridad Humana y no en resignarnos con una tenue justificación de la violencia.

Cuarto escenario:  Noviolencia.  Aquí nos remitimos a lo ya dicho por Fisas en cuanto a medidas concretas y también a muchas otras que proponíamos por nuestra parte y que apuntábamos en el artículo Análisis noviolenta de la intervención en Libia.  Líneas de actuación no faltan, ahora el movimiento pacifista-antimilitarista noviolento debe divulgarlas para intentar llevarlas a cabo.

Como decía Gandhi: no hay camino para la paz, la paz es el camino.  Y lo es para nosotros y para los demás.  Para todos.

Un abrazo.

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Una respuesta a Cuatro escenarios ante el conflicto sirio

  1. Pablo dice:

    Dejando claro que me apuntaría a la cuarta opción, en mi modesta opinión faltan algunos datos en el análsis y hay algunos enfoques que me chirrían.

    1.- No me gustan en general los enfoques que polarizan el problema en la figura de los gobernantes. Me resulta un planteamiento simplista. Assad y su padre, como Gadafi, Rajoy u Obama son meros personajes que ocupan provisionalmente el sillón mediático del poder. El problema de Siria no creo que sea que la gobierne Assad o los políticos de un partido que pueda ganar las elecciones. Allí, como en Libia, en Cuba o en España, el problema será si la riqueza del país está en pocas o muchas manos y si las personas pueden decidir o no sobre las cosas que les afectan. Y eso no se consigue simplemente cambiando unas caras, o creando ficciones democráticas, como en Túnez o como en España.

    2.- Y enlazando con lo anterior, me parece un poco eurocéntrica y paternalista la postura de valorar los sistemas políticos de aquí y de allá pretendiendo recomendar lo que tendrían que cambiar y tal. Como si aquí tuviéramos un sistema democrático imperfectible y un reparto justo de la riqueza. Igual mejor limpiemos primero nuestra casa antes de decirles a otros lo que tienen que hacer.

    3.- El artículo habla de los “horrorosos crímenes de la dictadura de Assad”. Yo no digo que no los haya, pero me parece que esta página en esta ocasión está reproduciendo el discurso de los medios de comunicación occidentales empeñados en preparar el caldo de cultivo, como ya hicieran con Libia, para una injerencia extranjera en Siria (quizá después en Irán) con los objetivos económicos y geoestratégicos de siempre. Recomiendo este artículo al respecto: http://www.lahaine.org/index.php?p=27942 Porque ¿qué posibilidades tiene esta página de conocer objetivamente lo que hace o no hace el gobierno sirio? Las informaciones que de allí llegan cuanto menos son confusas, pero aquí parece que ya se ha llegado a una conclusión.

    Por lo demás un buen artículo. Perdón, otro pero. Llamar al sr. Fisas “pacifista” me parece un neto abuso. Tal como hace Gene Sharp en EEUU, este sr. vive del cuento del estudio de la paz y la noviolencia, bien apoltronado en las entretelas del poder institucional, y dedicado en plan think thank de andar por casa a dar argumentos a las ofensivas violentas y noviolentas contra los gobiernos que están en la lista negra de occidente.

    Saludos.

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