Acuerdo militar Senegal-España.

Fuente:  Infodefensa.

Senegal y España han llegado a la conclusión de que quieren mantener un buen nivel de cooperación mutua y unas relaciones bilaterales excelentes.

Esto de tener buenas relaciones bilaterales, que es un principio general de las relaciones internacionales, es mucho más evidente cuando se trata de pueblos que mantienen una gran cercanía, o lazos históricos hondos, o incluso intereses compartidos muy amplios, pero parece más sospechoso cuando, como ocurre entre ambos países, el contacto es infrecuente y los intereses en común mínimos.

Para poner algo de claridad a este inusitado interés, hemos acudido a las perspectivas que sobre Senegal tiene España, en la información oficial disponible y hemos conocido que España tiene una oficina comercial, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en la capital senegalesa, y que según el Informe económico y comercial de Senegal elaborado por la oficina comercial española en Dakar, muestra un grado amplio de descomposición de Senegal (con un paro más subempleo muy extendido, superior al 60% de la población, una deuda externa exagerada y un nivel de flujos comeraciales bajísimo), ocupando Senegal el puesto 166 de 182 en el índice de desarrollo humano, el puesto 157 de 183 en el índice Doing Busines, que clasifica los países por el grado de fiabilidad para hacer negocios con ellos, y elpuesto 112 de 180 en cuanto al índice de corrupción.

Si miramos los flujos comerciales y los itnereses entre España y Senegal, vemos que son mínimos. Otro tanto podemos decir del contacto cultural y de cualquier otro factor que se nos ocurra.

Pues bien, dos países tan ajenos entre sí tienen de repente un gran interés “bilateral” que les lleva a hacer un acuerdo bilateral. ¿Por qué?

Quizás una clave se encuentra en el referido informe país de la Oficina Comercial española en Dakar, según el cual “El salto de la problemática de la inmigración clandestina subsahariana al primer plano de actualidad en españa y el consiguiente diseño por el gobierno español en 2006 del “Plan Africa”…dieron durante dicho período a las relaciones con Senegal nivel de primera propuesta política”.

Es decir, desde el interés de España es el tema migratorio el decisivo. Según los datos de la Secretaría de estado para la integración de los inmigrantes, el colectivo senegalés con 49.404 residentes legales en España, es el tercero por volumen de Africa, después de marroquíes (826.870 en el censo cerrado en septiembre de 2011) y argelinos (58.240).

Comenzamos a comprender: España tiene interés porque tiene una población de casi 50.000 personas senegalesas en España, pero eso no es todo: sobre todo, porque la cuestión de las pateras hizo al poder establecer un planteamiento de vigilancia y control de Senegal para evitar esta ruta de la inmigrción hacia España y, por eso, militarizó la relación con dicho país: Pasamos de cero relación a una relación policial y militar, donde España aporta “cooperación” militar a cambio de que Senegal, con su ramificado sistema de pobreza y corrpución, haga el trabajo sucio de barrera.

Eso explica el actual convenio de cooperación: NO es que Senegal quiera que cooperemos, es que España ofrece a Senegal en este convenio “facilidades” para adquirir de la industria militar española “capacidades” de defensa y vigilancia de su costa y su población y además les regala la patrullera “Conejera” (no va de coña). Toma ya. Les decimos lo que necesitan, les vendemos lo que queremos, les damos material de represión para fortalecer a sus poderes corrputos y, de añadido, les imponemos nuestros intereses más inmorales: que nos hagan el tarbajo militar sucio.

Otro análisis interesante es la comparación entre la biocapacidad (la oferta de recursos de un país, en verde) y la huella ecológica (la demanda de recursos, en rojo).

Senegal:

España:

Por un lado, España necesita muchos más recurso porque gastamos muchísimo más de lo que nuestro país nos puede dar.  Ello es la clave para una gran parte de la acción española en el exterior, buscar recursos a bajo precio, es decir, explotar al tercer mundo.

Sin embargo, penosamente vemos que Senegal ya no puede ofrecer tantos recurso, su biocapacidad ha bajado muchísimo en las últimas décadas.  ¿Qué podemos querer de Senegal?  Ya lo decíamos antes:  simplemente, que no vengan.  Que no se les ocurra salir de su empobrecido país a disfrutar de las ventajas del nuestro (conseguidas, en parte, esquilmando al extranjero).

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