El ejército, enemigo de la revolución egipcia.

IMG_0238Fuente: El País

Egipto era y es un país de una alto grado de militarismo y una de cuyas justificaciones culturales está impregnada de culto a los valores militaristas  violentos.

El ejército era y es uno de los bastiones del poder con mayúsculas y fue uno de los baluartes de Mubarak, hasta que los altos mandos vieron que tenían que cambiar de chaqueta para mantener el poder omnímodo que siempre han tenido.

Cuando vieron al decisión del pueblo en conseguir mayor justicia social y menos autoritarismo, fingieron ponerse de su lado, una vieja fórmula que utilizan en todas las tiranías los que siempre mandan, los mismos perros con distintos collares.

Entonces algunos creyeron soñar en un cambio del ejército, en un ejército democrático. Creyeron que el ejército era su aliado, y no su mordaza.

¿Pero es que alguien se puede creer que un ejército puede ser democrático y no, como en todas partes, la última ratio y  la justificación del poder y del status quo y la principal arma del llamado monopolio de la violencia estatal?.

En seguida el ejército, como en otros pueblos, y no queremos señalar y menos señalarnos, se amoldó a la situación y buscó su propio espacio de seguridad. Pretendió sustraer de la soberanía del pueblo los temas relacionados con la seguridad y la defensa, imponer el secretismo en estas materias, excluir de la toma de decisiones y de la deliberación pública la defensa, los presupuestos militares, etcétera. No quieren soltar el poder y sus resortes hasta que se les garantice todo esto y un poco más.

A nosotros nos suena eso: el ejército, una vez mas y en otro sitio mas, enemigo de las revoluciones y de la democracia.

Ocurre que en Egipto deben estar bastante hartos del ejército y del militarismo y se han resistido a estos chantajes. No queremos poner ejemplos más penosos y sin duda todavía vigentes en la memoria de más de un@. Aquí parece que se han plantado y que van a mantener contra viento y marea la lucha y la exigencia de que el ejército deje el poder. De momento se han convocado nuevas revueltas y manifestaciones que prometen brindar oportunidades de acabar con la dictadura militar y abrir paso a una sociedad con menos carga militarista encima.

A veces el monopolio de la violencia y los ejércitos demuestran su ineficacia ante la lucha pacifica de los pueblos, lo cual nos ofrece nuevos horizontes tanto éticos como de práctica política en los que hay mucho que aprender.

Un saludo desde aquí a la lucha antimilitarista de los egipcios y el deseo, también, de mucha suerte.

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