Programa de Equo y política de seguridad: sin alternativas nos decepciona.

Nos preguntábamos no hace muchos días si EQUO sería capaz de romper con la aceptación del paradigma militarista en materia de seguridad y defensa. Los antecedentes eran muy ambiguos, pues por una parte se aprestó a apoyar la acción de injerencia militar en Libia y a dejarse asesorar en materias de seguridad por sedicentes pacifistas, como Viçent Fisas, que aprovechó para publicar un artículo de apoyo al intervencionismo humanitario y a lanzar exabruptos contra los pacifistas y contrarios a esta intervención; y por otra parte, en declaraciones más recientes, denostaron el gasto militar y pidieron su reducción drástica y el cambio de orientación de los dineros públicos para destinarlos a bienes sociales como la educación y otros.

Ahora podemos dar una respuesta más ponderada, porque EQUO ha publicado ya el programa electoral con el que va a concurrir a las elecciones generales.  Y la respuesta es, júzguenlo ustedes leyendo su programa, de lo más decepcionante, pues EQUO, en materia de seguridad y defensa, es militarista y no apuesta por ninguna novedad.

Nos vamos a preguntar qué quiere defender la formación EQUO, qué metodologías le parecen adecuadas para hacerlo y quién cree que debe ser el sujeto de la defensa.

Se debe advertir que los partidos políticos, en general, no cuentan con expertos en estas materias y que normalmente no saben nada de estos temas. En el caso de Equo esto es así a medias, pues el dinamizador de la parte del trabajo que EQUO ha realizado en esta materia es un investigador de FRIDE, un tanque de pensamiento del statu quo, llamado Stefan Meyer, que se ha empeñado en colarnos la idea vaporosa de la ciudadanía cosmopolita y otras lindezas bajo los términos manidos de la gobernanza mundial y semejantes.

Leído el apartado del programa de EQUO en materia de defensa y seguridad podemos decir, con Galeano, que rasca, y rasca mucho, pero que rasca donde no pica.

Pero vayamos al grano.

1) Partes del discurso de Equo no se entienden:  frases como EQUO elevará el perfil cosmopo­lita de España en el exterior, como un Estado comprometido con los Derechos Humanos, con el Desarrollo Sostenible y con la participación ciudadana en la reso­lución de los problemas globales.  Consecuente con la distribución actual del poder internacional, con las necesidades globales urgentes y con los límites ambientales del Planeta que cada Estado no puede resolver por sí solo …” no se entienden o no dicen nada en conccreto.  Estamos acostumbrados a frases como estas en las demás fuerzas políticas.  Esperábamos que Equo fuese alternativo, también, en el lenguaje.  No es así.  Cuando los demás partidos usan esta forma ampulosa y vacua de expresión lo hacen porque:

  • quieren ocultar sus verdadera ideas militaristas sin cortapisas.
  • quieren imposibilitar el diálogo social sobre temas de defensa.

No pensamos que Equo se encuentre en esta línea, pero nos preocupa que ya, tan jóvenes, usen los mismos tics que los partidos que tan profundamente aburridos y hartos nos tienen.

2)  Equo afirma que pretende variar la idea de defensa por la idea de seguridad, pero no concreta. Esta primera afirmación supone un avance, porque lo que se encuentra debajo de ella es la ruptura que el PNUD ya propuso al hablar de seguridad humana, entre la vieja idea de defensa, basada en lo militar, por la idea de seguridad humana, basada en la promoción de los derechos, de la libertad, la lucha contra la pobreza, etc.

Sin embargo, el concepto de seguridad humana se está convirtiendo en ambiguo por el mal uso que le están dando desde el poder, y a esta invocación acuden tanto quienes apuestan por romper con la idea militarista de defensa como quienes apuestan por reforzar el militarismo. Si la idea sirve, por ejemplo, para firmar que los problemas mundiales (hambre, falta de libertades, injusticia estructural, ecología, etc.) no tienen una solución ni un enfoque militar, también ha valido para que los militares pretendan una expansión del militarismo a todos los campos de intervención, proponiendo militarizar la ayuda al desarrollo, los problemas ecológicos, los desplazamientos humanos fruto de la injusticia estructural, etc.

¿Qué quiere decir, por tanto Equo cuando afirma lo que afirma?  Sin concreción es imposible poder valorar este apartado de su programa.

3.- Pues aquí viene la respuesta. En el primer apartado que EQUO dedica a la seguridad expresamente, afirma que “Equo propone materializar el espíritu de la Estrategia Española de Seguridad…”

Pues bien, la estrategia española de seguridad es un documento aprobado por el gobierno socialista y elaborado por el ex-secretario de la OTAN y anterior Mister PESC, Javier Solana, que afirma la defensa militarista dentro de un corte clásico de defensa militar y que apuesta por la asombrosa idea de defensa de los “intereses” de España en cualquier parte del globo, con políticas de toda índole (militar, económica, cultural, etc.); entendiendo por intereses algo muy poco alternativo (simplemente nuestro propio interés, olvidándose de la necesaria solidaridad con el Tercer Mundo o la necesidad de un cambio de orden mundial). El documento Solana, además, apoya la inversión en armamentos más sofisticados y el ensamblaje militar con los otros ejércitos OTAN, la complementariedad de nuestra doctrina de defensa con la de ésta organización y la legitimidad de las intervenciones de injerencia internacional, así como la mayor alianza militar con Estaos Unidos y con su versión imperialista del mundo.

De este modo, cuando EQUO afirma que quiere materializar esta política, está diciendo, de forma nada inocente, que apuesta por este modelo de defensa militar y por una concepción militarista de la defensa. Pueden existir otros instrumentos “civiles” y hasta “noviolentos”, pero lo serán como complemento del modelo vigente y de sus intereses.

Por tanto, EQUO apuesta por defender los intereses que la defensa militar y de la violencia que promueven  y renuncia a plantear una alternativa noviolenta.  ¿Dónde está la alternativa de Equo?

4.- Plantea una medida “complementaria” a la defensa militar mediante la creación de un “cuerpo civil de intervención y reconstrucción de estados“.

Un amigo ya fallecido, Gonzalo Arias, propuso en su día la creación de un cuerpo noviolento que pudiera intervenir en conflictos para evitar su militarización. Si nosotros entendimos bien el asunto (y conste que con Gonzalo compartimos talleres sobre alternativas de defensa en los que Gonzalo tuvo muy amplia participación) no se trataba de crear un ejército civil y mucho menos un complemento “civil” a la defensa militar, sino de provocar expresiones de ruptura con el militarismo mediante acciones noviolentas que en parte sirvieran para ejemplificar la eficacia de la noviolencia y en parte para sustituir gradualmente la defensa militar por la defensa civil.  Al margen de lo realizable y eficaz o no de tal propuesta, que sin embargo se enmarcaba en la opción por una alternativa de defensa y no por un complemento civil de la defensa militar, lo que ahora se nos propone no es eso, sino un recurso más de la panoplia de intervenciones globales del militarismo.

Por eso mismo, la afirmación siguiente “queremos convertir a España en un activo constructor de paz con capacidades propias enmarcadas en los esfuerzos de la UE y la ONU para resolver los conflictos de forma noviolenta“, que podría en otro contexto ser una propuesta admisible, aparece como una opción complementaria del militarismo.

El tema no es intrascendente, porque ha sido precisamente éste el escollo con el que se han encontrado en las primeras fases del estudio por una alternativa civil a la defensa militar las propuestas del pacifismo de la segunda mitad del siglo XX, por ejemplo las de J.M. Müller y Semelín, que en su avance hacia un intento de alternativa se encontraron que una defensa civil, si es defensa de lo mismo que defiende el paradigma militar, acaba siendo un recurso, un complemento o una opción de la política de defensa estatal bajo el parámetro militar y en realidad no puede ofrecer una alternativa.

5.-   Abogan por unificar las capacidades militares de la UE y en hacer de su poder militar un polo de poder mundial.

Equo, en línea con lo peor del militarismo del grupo verde alemán, claramente apuesta por el ejército y por las políticas europeas. Europa en su panoplia de constitución, luego reducida a otro tipo de instrumentos jurídicos, tiene entre sus propósitos configurar un cuerpo de ejército que le dé poder militar. De hecho tiene más instrumentos de militarización de su política exterior, como es la idea (y práctica) de construcción de una Agencia Europea de Defensa, de Eurocuerpos (algunos de sus inicios ya operativos) de una política semimilitar de fronteras común que patrulla los mareas para que no entren en la frontera interior los inmigrantes y un largo etcétera.

No estamos diciendo que esto sea lo que pretende Equo, pero, como quien dice, por la boca  muere el pez, y pretender un mando único de ejército europeo es decir que queremos un ejército, aunque sea europeo, y aunque sea el ejército de los buenos (si es que los hay) que Equo querría hacer para hacer el bien (con el añadido de que los ejércitos europeos no da la impresión de que se hayan caracterizado precisamente por esto).

Muchos pensábamos (¿soñábamos?) que la alternativa que prometía Equo lo iba a ser también en lo militar.  Sin embargo, parece que, más o menos de rondón, Equo va a iniciarse asumiendo los ejércitos para defender otra ecología y otra equidad.  ¿Acaso piensan que los ejércitos dejan de ser lo que son sólo porque los lleven los ecologistas?  Los ejércitos son uno de los principales emisores de gases contaminantes, de gases de efecto invernadero, las guerras son atentados ecológicos de primer calibre, el militarismo está en contra de los derechos humanos en muchas partes del planeta, el comercio de armas empobrece a estados enteros, la guerra es un atentado a la ética y a los derechos humanos.  ¿Por qué Equo en su primer programa electoral no dice estas cosas y no se posiciona claramente contra ellas?

Una desilusión.  Y quizá algo más:  esto es un claro indicador de que Equo está muy metido en el sistema del que pretenden ser alternativa.  Es decir, una gran contradicción.

6.- Actuación militar basada en la responsabilidad de proteger siempre que se ajuste a la legalidad internacional. Aunque resulta muy difícil entender una retórica tan sutil, detrás de esta afirmación engañosa se encuentra una intención clara: Equo apoya la injerencia internacional y el intervencionismo humanitario. De ello ya dio ejemplo en su apoyo a las tropelías del militarismo occidental en libia (aprovechemos ahora para advertir que a Gadafi parece que e lo acaban de cargar de una forma poco garantista y nada democrática con e apoyo de los ejérctos humanitarios europeos).

Pretender una justificación al intervencionismo militar,  aunque lo sea bajo la excusa de la responsabilidad de proteger, no es sino volver al viejo argumento ya obsoleto de la guerra justa al servicio de los intereses de los poderes que dominan el panorama internacional. No se adivina, frente a esta opción, la política alternativa  de construir metodologías concretas y trasversales de lucha contra la violencia estructural, contra el militarismo, etc.  Parece que poco han aprendido de lo que ha ocurrido en Libia, ¿no se dan cuenta de lo complicada que es ahora, tras el uso de la violencia por todas las partes, la construcción de una verdadera democracia con pluralidad y diálogo?

7. Apuesta veladamente por el control de las políticas de venta de armas y de las empresas militares.

Es imperioso mejorar la coherencia de polí­ticas, especialmente en lo que afecta a la polí­tica de comercio de armas y el control de las empresas militares privadas”.  ¿No podrían haber sido, al menos en este punto, mucho más concretos y taxativos?  Si ya casi todos los partidos están a favor del control de varios tipos de armas, …

8.-   De lo que EQUO no dice  nada es sobre:

  • Las políticas de defensa actuales

1) El gasto militar, si está a favor de incrementarlo, reducirlo, dejarlo como está, 2) Las infraestructuras y patrimonio militar, 3) Deuda militar de 31.000 millones de €, 4) Efectivos y ejércitos, si dejaros, reducirlos, ampliarlos, reconvertirlos, 5) Armamentos y material militar, si dejarlo, usar sólo material defensivo, incrementar el ofensivo, desmontarlo, etc. 6) Planeamiento de la defensa, si hacerlo los militares, el parlamento, con o sin debate social, con o sin intervención social, 7) Si se va a efectuar o no una política de control parlamentaria, 8) Si se apuesta o no por estar o salir de la OTAN y de otras estructuras militares, 9) Si la apuesta de la política de relaciones exteriores, según Equo, debe ser de usar el ejército como el principal argumento o no, 10) Si en sus políticas relacionadas con la defensa se apoya el uso del ejército para operaciones como la defensa de los mercados, los atuneros, la guerra comercial, 11) si apoyan convertir Rota en un punto cardinal del escudo antimisiles americano, etc.

  • Qué es lo que hay que defender.

Si Equo apuesta por la defensa desde la idea militar, de los intereses de España en cualquier lugar, de la patria, etc.;  o si se trata de la defensa de los derechos y conquistas sociales. Debería definir si bajo su idea de seguridad humana (por cierto una idea que maneja el programa del PSOE para definirse por un modelo de defensa militar) se esconde un enfoque desde el paradigma militarista o no.

  • El papel de la sociedad en la defensa 

No señala Equo qué papel tiene la sociedad civil en la defensa. Si ha de haber debate social en torno a la defensa o quedan estos temas reducidos en el secretismo y los expertos, si la sociedad debe articularse como sujeto de la defensa en sus fases de planeamiento, ejecución y evaluación o si ésta debe ser dejada en manos de “técnicos” y “profesionales”, si la defensa es lo que se articula en estructuras militares, o si se va a potenciar el papel de la sociedad en sus luchas sociales y su empoderamiento como defensa de los logros sociales, etc. No se aborda nada al respecto de las apuestas noviolentas de defensa, nada de la promoción de la educación para la paz, nada acerca de la permisión o no de la objeción fiscal al gasto militar, del impulso a la cultura de paz, etc.

  • La apuesta por una defensa alternativa.

No aclara Equo si apuesta por un modelo de gradual y progresiva sustitución del modelo militarista de defensa por un modelo noviolento de sociedad y de defensa, quitando poder a lo militar y dotando de poder a la alternativa, mediante estrategias de transarme, o si apuesta por mantener el modelo de defensa vigente.

Equo, en su intento calculado de no levantar ampollas, o quizás llevado por su intima convicción, ha pasado por los temas de puntillas, ha renunciado a reivindicar el pasado pacifista y antimilitarista de la tradición ecologista y pacifista que se supone que es la base de sus posibles simpatizantes, y ha optado por un programa edulcorado que no dice nada de nada pero que leído al detalle dice demasiado, porque por muy maximalista que se sea en algunas posturas de cambio ecológico, no se adivina de qué manera se van a conseguir las transformaciones pretendidas manteniendo posturas tan minimalistas en materias esenciales, como la construcción de una política militarista y violenta o de una apuesta alternativa por una defensa social y noviolenta.

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One Response to Programa de Equo y política de seguridad: sin alternativas nos decepciona.

  1. adri15m dice:

    gracias por este estupendo trabajo que me ha inclinado hacia desconfiar totalmente de Equo cuando estaba en duda.

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