La seguridad ambienta como parte de la seguridad humana.

Queremos profundizar un poco en uno de los subconceptos que componen el concepto de Seguridad Humana, la Seguridad Ambiental.

En muchas ocasiones, cuando se habla sobre de qué hay que defenderse sólo se nos ocurren conceptos militares como que hay que defendernos de las invasiones, hay que defender nuestra patria, nuestra bandera, nuestras fronteras.  Todos ellos son conceptos que poco a poco han ido perdiendo sentido debido a los cambios culturales y, también, debido a los cambios políticos (Unión Europea, OTAN, globalización, etc.).

Sin embargo, aún no se ha popularizado mucho el concepto de Seguridad Humana, entendida de manera totalmente alejada de las armas, los ejércitos, las fronteras, etc.

El concepto de seguridad humana busca defender lo que realmente importa a los seres humanos:  su seguridad alimentaria, su derecho a una vivienda digna, su derecho a la cultura, a la asociación política, a la actividad política participativa y no delegadora, etc.  También, en esta línea, se entiende una parte de la Seguridad Humana, la Seguridad Ambiental.

Nos tenemos que defender de un medio ambiente que nos agrede de múltiples formas:

  • el cambio climático que repercute sobre nuestra salud, sobre las cosechas, sobre la biodiversidad, sobre la desertificación, sobre la presencia o ausencia de agua,
  • la existencia cíclica (aunque cada vez habría que decir más, continuada) de crisis alimentarias, crisis por la escasez de agua,
  • crisis que desembocan en migraciones masivas que no sabemos gestionar correctamente,
  • crisis por causas naturales, terremotos, incendios, volcanes,
  • etc.

Somos conscientes de que algunos de los anteriores factores que influyen en la seguridad ambiental son de difícil previsión y es mucho más difícil evitarlos.  Sin embargo, a nadie se nos escapa que hay otros muchos factores que dependen en gran medida de las actividades humanas y de nuestra relación con la naturaleza.

Lo anterior nos lleva a plantear otra pregunta:  ¿Es responsable la humanidad y sus modelos sociales, culturales, políticos y económicos de la degradación ambiental?

Nos parece que sí por, al menos, dos cuestiones:

–  La primera es que realmente somos responsables personales y directos de muchos de los males ambientales que nos afectan y perjudican nuestra seguridad ambiental cotidiana (por ejemplo, los vertidos, por ejemplo la economía basada en la obsolescencia programada, por ejemplo el escaso respeto a los ciclos naturales, por ejemplo el envenenamiento de ríos, atmósfera, mares, lagos, y un largo etcétera.

–  La segunda es que, además, somos responsables de manera indirecta porque damos nuestro visto bueno o no nos movilizamos para cambiar las instituciones políticas, culturales y/o financieras que provocan estructuras económicas y culturales que agreden continuamente a la naturaleza.

Si realmente somos responsables, el enfoque cambia:  ya no sólo nos tenemos que defender del ambiente que nos agrede, también (quizá, sobre todo) nos tenemos que defender de nosotros mismos, de nuestros actos individuales no acordes con la naturaleza y de nuestros actos sociales, culturales, económicos y políticos que agreden a la naturaleza y a nosotros mismos.

Es decir, que existan riesgos ambientales no es sólo causa de la naturaleza, sino que muchos los generamos nosotros.

¿Son importantes los riesgos naturales y antrópicos para defendernos de ellos?

Nos parece que sí, que son importantes y que, además, son esenciales para tener una calidad de vida y una seguridad humana aceptable.  Tienen que ver muy directamente con nuestra salud, con nuestra alimentación, con nuestro futuro como especie.

¿Es necesario dedicar esfuerzos, dinero, políticas, atención, reflexión, etc., a esta defensa ambiental de la seguridad humana?

Nos parece imprescindible.  Sin ellos no es posible progresar en la seguridad humana.  Pero el problema es de dónde se sacan los millones de euros que nos costaría avanzar en estos caminos tan prometedores para la humanidad.

Desde nuestro punto de vista, se podría contestar a la anterior pregunta evitando gastos inútiles socialmente, culturalmente, económicamente (si nos basamos en la idea de economía y desarrollo sostenible).  Si consiguiésemos que estos gastos disminuyesen y lográsemos que fuesen reinvertidos en desarrollar la parte ambiental de la seguridad humana, todas las personas se beneficiarían de ellos.

Nosotros opinamos que hay muchas partes de la economía que cumplen estos requisitos de ser inútiles y hasta perjudiciales para el medio y para la seguridad humana.  Ahora sólo vamos a anunciar dos:  lo militar y la especulación financiera.

Por esto nos parece que las apuestas que hacen organizaciones antimilitaristas para la desaparición de los ejércitos y la reinversión de los dineros militaristas hacia bienes socialmente útiles, además, de las propuestas de otras organizaciones de cooperación internacional para regular, controlar y gravar las transacciones económicas especulativas son algunas de las bases para que desde los medios ecologistas se puedan hacer discursos más completos sobre seguridad ambiental y seguridad humana.

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One Response to La seguridad ambienta como parte de la seguridad humana.

  1. […] en el transporte de la energía y en su uso.  Recordamos lo que aprendimos con el vídeo de la obsolescencia programada.  Habría que fomentar que esas lámparas de poco consumo y alta duración fuesen lo habitual, por […]

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