Un ejército de invasión: el ejemplo de la armada española.

Autor: Juanky Pamies Alcubilla

Olvidada la tradicional monserga de “nuestro aislamiento” en materia militar respecto de nuestros “socios naturales” europeos, el ejército español “españolea” por el globo entero mostrando su orgullo y su eficacia.

Uno de los ejemplos de la gran transformación sufrida lo tenemos en la armada, es decir, el ejército que antes se llamaba “la marina” y que servía para bien poco (amén de las amenas historietas de la armada invencible y otras gestas igualmente trasnochadas y en realidad poco edificantes).

Ahora la marina ha completado un “ciclo” que es algo así como decir que se ha hecho con un material que la hace distinta a la marina de antes. Veamos este material reciente:

  1. Un buque de asalto anfibio (lo llaman buque de proyección que da una imagen más moderna pero que quiere decir lo mismo, capaz de ir a cualquier playa lejana ¿para qué queremos ir a playas lejanas en buque de guerra? y permitir el desembarco de tropas y el aterrizaje y despegue de aviones) “L-61” de nombre Juan Carlos I.
  2. Un buque de aprovisionamiento en combate recién construido A-15, de nombre “Cantabria” junto con una serie de buques similares que están próximos a entregarse. estos bichos sirven para aprovisionar a la tropa y a la “flota” que se encuentra lejos de nosotros tanto de petróleo, como de armamento, comida y repuestos.
  3. Cuatro (ampliables a seis) submarinos AIP de la clase S-80, que entrarán próximamente en servicio y que valen (lo tomamos del catálogo oficial de estos chismes) para garantizar la “proyección del poder naval sobre tierra, guerra naval especial, protección de una fuerza desembarcada, vigilancia, protección de una fuerza naval, y disuasión”. Osea, para hacer la guerra lejos de nuestras fronteras y apoyar el desembarco de tropas.
  4. Cinco fragatas F 100 (la última, que están sacándola del horno, se llamará Cristobal Colón, casi ná): estos barquichuelos son “destructores”  y permiten dos cosas curiosas: poner cacharritos para escudo antimisiles y ser usadas de forma “ensamblada” con la armada de EE.UU. Osea, que la intención de estos destructores está clara. Se espera que se amplíe el número a otra sexta fragata.
  5. Cuatro Buques de Acción Marítima (patrulleros) que sirven para la guerra de minas y para guerra de baja intensidad “en escenarios alejados de nuestras aguas marítimas” (ojo que esto lo pone en la publicidad de estos cacharros.
  6. El proyecto de construir unos “buques no tripulados para la guerra de minas”
  7. La dotación de todo tipo de aviones (de despegue vertical y tradicional, tripulados y sin tripular) para la marina española.
  8. Podríamos hablar del tipo de armamento adquirido, que va en la misma dirección de construir una armada de proyección, ensamblable con la de EE.UU. y enfocada a la injerencia allende las fronteras.

Bien, pues mostrado este arsenal, uno puede preguntarse ¿Y para qué quiere estos barcos la armada española? Porque son barcos “de proyección” es decir, pensados para ponerlos en aguas lejanas y hacer la guerra allí, lejos.

¿Podría tenerse un material militar “no ofensivo” y enfocado no a agredir o amenazar a nadie sino únicamente a la defensa territorial?

Curiosamente este tipo de preguntas, que, como se ve, ya conllevan una respuesta evidente, no se las ha hecho en la Comisión de Defensa del Congreso, ni las ha realizado nadie en las preguntas y solicitudes de control al gobierno, ni ningún miembro ni de la comisión de defensa del congreso ni ningún diputado ha dicho lo más mínimo al respecto. Parece que da lo mismo el tipo de armamento que se adquiere o las intenciones con las que se hace.

Tampoco la prensa difunde ni explica estos temas y más bien se complace y admira de los ingenios técnicos de estos barcos, que nos ponen en la primera división tecnológica (si no fuera porque las patentes y la tecnología son de fuera,está prohibido su desarrollo fuera de los cauces que autorizan los dueños y nos hacen dependientes de los que nos permiten el uso de esta tecnología).

Sin embargo, hay que saber que este armamento nos dota de capacidad de invadir, está pensado para la invasión y convierte a España en un país peligroso, agresivo e indeseable.

Llama la atención que algunos intereses electorales se sumaran a las iniciativas ciudadanas y de la izquierda social contra la invasión de Irak o Afganistán, pero luego permitan en el parlamento que se adquieran armas y se promuevan gastos que tienen como finalidad hacer a nuestro ejército un ejército invasor. Eso se llama cinismo.

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2 Responses to Un ejército de invasión: el ejemplo de la armada española.

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