Debate con el Asesor de la Ministra de defensa de España

El+ejercito+del+aire+vuela+que+vuela

El pasado miércoles 24 de marzo tuvo lugar en Alcorcón un debate con Jordi Marsal Muntala, adjunto al director del CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional) y asesor de la ministra Chacón.

SU intervención se titulaba “De la guerra a la defensa, un análisis de nuestras fuerzas armadas” . Una síntesis del pensamiento  de este importante asesor de la ministra pueden encontrarse pinchando aquí.

En lineas generales, la exposición de Marsal fue lo que puede llamarse un clásico de este tipo de actos: los ejércitos españoles han sufrido una tremenda transformación desde su obsolescencia secular y su remilgo franquista hasta ahora, que ya son democráticos y tan asimilables al resto de la sociedad civil que no los conoce ni la madre que los parió.

Entre sus logros principales, a título de ejemplo, Marsal cuenta que es probablemente el cuerpo corporativo en España donde más se habla en inglés (salvando, diremos nosotros el de los financieros, los filólogos ingleses y un amplio etcétera obvio),  la tremenda reconversión que supuso pasar de un ejército de más de 370000 personas a otro de sólo 135000 (se le olvidó decir que en el primer caso se refiere al total del ejército aquel y en el segundo sólo a los efectivos sin oficialidad ni personal civil) y que hemos pasado de un patrimonio del ejército de más del 3% del territorio nacional en 1974 a otro que no se saben bien las cifras pero que él apuesta por que no supera ni la mitad (lo cual es mala apuesta porque sí se conocen las cifras y son escandalosas, como ya señalamos en un artículo publicado en este blog hace meses). Luego viene la joya de la corona de la transformación de nuestro ejército: ya no es un peligro de golpismo (podríamos añadir que ya no necesitan para mantener sus privilegios de este instrumento y que ahora se dedican a la invasión externa).

Esta transformación de la cutrez a la democracia no ha sido fácil y ha sido, dice Marsal, rápida y ejemplar, sumando tres procesos que se han superpuesto en el tiempo:

Uno de democratización, que se dió primero porque hubo un amplio consenso político y una voluntad firme de los políticos en subordinar las fuerzas militares al poder civil y en democratizar el ejército; segundo porque los militares tenían la misma buena voluntad de democratizarse y ser tan demócratas como los ejércitos colindantes y tercero porque se hicieron buenas leyes y se integró España en la OTAN, que, al parecer, es la escuela de democracia militar por excelencia y además se habla inglés, cosa como se sabe fundamental para el asunto de cambiar las mentalidades militares y democratizar los paises (razón tal vez por la que ahora Esperanza Aguirre se obstina en Madrid en que todos los niños aprendan inglés aunque sea a costa de no saber ni papa de ciencias, etcétera).

Tres indicadores del éxito de esta democratización del ejército son, dice el pensador, que ya no dan golpes de estado y sólo hay un poder, el civil (que por cierto tiene un enfoque tan militarista que difícilmente podemos decir que la democracia entró en las prácticas de los ejércitos pero sí la mentalidad militar en las prácticas de los políticos), que tenemos un ministerio de defensa único en vez de los tres ministerios peleados que había antes y que el ministro tiene que ser civil (luego matizó que si es militar, debe primero dejar de serlo y luego ser ministro civil, lo cual no parece que convenciera mucho al auditorio, acostumbrado ya a los trucos de magia) y tres, que el despliegue del ejército antes era para defendernos del enemigo interior y ahora es para defendernos del enemigo exterior (esto quedó claro en la primera parte porque la concurrencia era más bien entrada en años y tiene recuerdos, pero no tanto en la segunda porque más adelante dijo que no tenemos enemigos, lo cual no deja claro el tema del actual despliegue para defendernos del enemigo que al parecer no tenemos).

Dos, de modernización. Franco tenía al ejército hecho una pena, pero le daba prebendas. Ahora bien, el material que tenía para hacer la guerra era material de desecho de los Estados Unidos y no valía para nada. Desde que hay democracia, dice Marsal, ya no es lo mismo. El ejército tiene el material que necesita, porque se compró de tod: barcos, aviones, armas ligeras y pesadas, lo mejor de lo mejor. Y porque se pagan buenos sueldos. Este proceso de gasto desmedido (24 billones y medio de las antiguas pesetas desde que Zapatero es Presidente y una multiplicación por ocho de esta cifra desde el inicio de la transición) es lo que Marsal considera que ha sido el proceso de modernización que hace que, y ojo que esto lo recalcó con un gran entusiasmo y ardor guerrero, cuando hubo que bombardear en la exyugolsavia desde aviones por la noche, sólo España pudo ayudar a EEUU porque era el único país OTAN con aviones avanzados y con material de estropicio nocturno.

El sumum del proceso modernización fue pasar de unas fuerzas armadas desmotivadas a un ejército profesional y luego la gran deuda que España tiene con este esfuerzo, porque gracias a la inteligente negociación para traer a España los cazabombarderos F18 y luego los Euroflighter, gozamos de una tecnología puntera en cuestiones electrónicas y en otros sectores que nos pone a la cabeza de una economía de futuro. Gracias a todo esto empresas como INTEL, MITA y otras son lideres mundiales y vendemos la pera de tecnología (aunque se olvidó decirnos qué hubiera pasado con tan ingente inversión en el caso de destinarse desde el primer día a fines socialmente útiles o qué pasa en los países a los que les vendemos esa tecnología militar ahora y para qué la usan).

Tres, un proceso que él llama de transformación y que ya es la repera. Supone que además de ésto, el ejército se ha adaptado a los cambios culturales, geoetratégicos, doctrinales y estructurales que han tenido lugar, y aún lo tienen, desde que se hundió el mundo de los dos bloques enfrentados y la guerra fría.

Ahora los ejércitos ya no pueden seguir siendo estáticos ni basados en la acumulación de armas y fuerzas , sino móviles, tácticos, con gran capacidad de proyección (es decir, de lanzarse rápidamente a miles de kilómetros), muy tecnológicos e inteligentes y sobre todo intercomunicados, que se puedan conjuntar con otros cuerpos de otros países, etcétera.

Todo esto, va concluyendo, nos trae problemas nuevos que, creemos nosotros, no son problemas en sí o, más bien, son problemas de legitimación del militarismo y muestras de que hay aún esperanza de que nos podamos desembarazar de este:

Problema uno, Que la percepción de estar amenazados ha decrecido, lo que hace que la sociedad sea más remisa al uso de la fuerza y a pagar el tremendo esfuerzo que cuesta mantener este tinglado, aunque en nuestra opinión esta resistencia no pasa de ser una mera opinión poco operativa, porque a favor o en contra la sociedad, como estas cosas no se someten al criterio democrático, acaba dando lo mismo y acaban haciendo lo que les da la puñetera gana sin que nadie se rebele, que sería en realidad el verdadero problema del militarismo. Otro enfoque de este asunto sería el de considerar que la opinión desfavorable del uso de la fuerza y del gasto militar de la sociedad no viene acompañada de la conciencia de que este aparataje no sólo es molesto, sino que provoca un papel nada decoroso de nuestros ejércitos y de nosotros mismos, como atores de un mundo de dominación y violencia donde los malos somos, precisamente, los dominadores.

Problema dos, que ahora las misiones han cambiado y ya no son militares, como siempre, sino que incorporan combinación de lo militar y lo civil e incluso a veces, otros actores como las ONG y otros que intervienen en los conflictos. Tal como  Jordi ve el problema, se trata únicamente de un problema de complejidad en la acción, y no tanto, como lo vemos nosotros, de un problema de militarización de todo tipo de conlflicto social y de militarización de las mentalidades de quienes no deberían estar al pié del cañón de estas acciones.

Problema tres, Que las fronteras entre la seguridad interior y la exterior han desaparecido y también que las amenazas son transfronterizas y suelen ocurrir a miles de kilómetros de nuestras fronteras, lo que nos hace globalizar la idea de defensa y defendernos en todas partes.

Como se ve, poca novedad aportó este enfoque, pero es importante destacar algunas:

Una, que habitualmente el CESEDEN, el ejército, el militarismo, no quiere debatir ni presentar sus argumentos ante la sociedad civil y el hecho de que se expongan de este modo implica una oportunidad de conocer sus argumentos mejor y de confrontarlos. Apuestas por una democratización en temas de defensa implican que se pueda permitir un debate abierto y plural e ir consiguiendo que los temas de defensa y seguridad no sean temas secretos, elitistas, sin opinión pública.

Dos, que el público le preguntó por cuestiones relacionadas con la doctrina de defensa española y reconoció varias cosas:

a) que no tenemos doctrina y que le han encargado a Solana elaborar una, con un primer documento borrador en el mes de mayo y un documento definitivo en noviembre. Este documento no va a tener publicidad ni debate público, sino que se elabora por expertos, entre si, y sin que existan cauces para opinar o participar.

b) en la idea del ministerio sobre doctrina de defensa, el concepto de seguridad humano no es sino una palabra fetiche, pero no operativa. Nuestra doctrina a no se basará en este concepto, que por otra parte, según el autor, es contradictorio y permite la mayor de las militarizaciones, como por ejemplo ocurre con los canadienses, que lo adoptan como el eje de su doctrina pero a la hora de dar tiros matan más que el resto. Este argumento nos pareció un farol del tipo, porque no estaba claro en razón de qué se puede afirmar que el concepto de seguridad humana, que precisamente aboga por la sustitución de la idea de defensa militar basada en la idea de enemigo, la guerra, el territorio, la nación y la bandera y su sustitución por una idea basada en las necesidades del ser humano y en la consecución de la libertad, la lucha contra el paro, la enfermedad, etc. puede conllevar una mayor militarización y porque el ejemplo canadiense fue, sencillamente, una burrada.

c) Que las ideas de economía sostenible que preconiza Zapatero en sus nuevas leyes no afectan en nada a los ejércitos ni suponen incoherencia de dar con una mano lo que se quita con la otra, porque esa idea de economia sostenible, como otras tantas, no dejan de ser un fetiche, una moda tonta. ¿será que cree que ZP es tonto?

d) Que para la doctrina de defensa española, las ideas de transarme, de defensa social, de defensa noviolenta y otras son ideas desterradas y sin valor. Para justificar este desprecio añadió que el único país que se tomó en serio la idea de defensa civil, Suecia, tiene una de las industrias militares más potentes. Con este ejemplo, a su ves, demostró no saber distinguir entre la defensa civil, las defensas no ofensivas, las propuestas de defensas sociales y noviolentas y la propia idea de transarme, lo cual es grave en un ideólogo del CESEDEN, aunque solo sea porque hay que saber un poco de todo.

Anuncios

One Response to Debate con el Asesor de la Ministra de defensa de España

  1. Sí, sí… todo eso está muy bien… pero, por favor, que la Sra. Chacón no utilice a toda una capitana del ejercito español para sostenerla el bolso mientras pasa revista a las tropas… que canta en TV.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: