Un ejemplo de violencia estructural internacional en la lucha por los alimentos.

Fuente:  El País.

Recomendamos la lectura atenta del artículo citado.  Nos informa de una lucha soterrada por la seguridad alimentaria entre los países ricos y pobres.

Muchas veces hemos comentado que la lucha por el agua o por los alimentos y los suelos en los que se cultivan van a ser uno de los desencadenantes de guerras en el siglo 21.  Actualmente es un fenómeno en auge la compra o arrendamiento por parte de países ricos de tierras fértiles en naciones pobres, principalmente de África, para asegurarse el suministro de alimentos. La escasez de agua, la subida de los precios de los productos básicos, el crecimiento de la población y el alto coste de la energía están detrás de unas operaciones que, sin ser nuevas, están adquiriendo grandes proporciones y tienen consecuencias económicas, sociales y políticas cada vez más profundas.  Además, son muchas las consecuencias violentas que está teniendo esta política en los países africanos pues muchos países compradores llevan sus propios trabajadores nacionales (sobre todo China) para conseguir los alimentos en tierra africana, con lo cual la población local no se puede beneficiar de nada:  ni en trabajo, ni en infraestructuras, ni en comercio, ni en colaboración al desarrollo.

Los conflictos ante esta nueva política intervencionista no se están haciendo esperar y, así, por ejemplo, “en marzo pasado, tras cuatro meses de manifestaciones y 135 muertos, una revuelta popular apoyada por el Ejército acabó en Madagascar con el Gobierno del presidente Marc Ravalomanana. La chispa que encendió la rebelión fue el contrato firmado por las autoridades de la isla para ceder a la multinacional surcoreana Daewoo los derechos de explotación de 1,3 millones de hectáreas -una superficie superior a la de Navarra- para cultivar maíz durante los próximos 99 años. Muy apegados a la tierra, los malgaches se sintieron traicionados por su presidente y salieron a las calles para derrocarlo“.

China, India, Corea del Sur, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar y Estados Unidos, directamente o a través de empresas encabezan el ranking de países compradores.  Parece que entre 15 y 20 millones de hectáreas han cambiado de mano desde 2006.

El estudio (en inglés) llamado “¿Apropiación de tierras o la oportunidad de desarrollo?  La inversión agrícola y operaciones inmobiliarias internacionales en África”, lo publica el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED, en sus siglas en inglés).

lo publica el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo

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