El PP y el PSOE andan dando vueltas a la Estrategia Española de Seguridad.

9 de noviembre de 2012

Fuente:  Revista Atenea.

La “Estrategia Española de Seguridad.  Una responsabilidad de todos” es un documento desconocidísimo para el público español y también para los diputados.

La Estrategia Española de Seguridad junto con la Directiva de Defensa Nacional son los máximos documentos que rigen la política de defensa española.

¿Cómo se hizo la anterior EES?  Pues igual que cualquiera de las Directivas y la presente del PP:  por un comité reducido de expertos.  Ahora sigue siendo igual:

Los ex ministros de Defensa Eduardo Serra y Gustavo Suárez Pertierra y de Asuntos Exteriores Marcelino Oreja, Ana Palacio, Josep Piqué y Carlos Westendorp se reunieron el martes, en la sede del Real Instituto Elcano, con Javier Solana, ex Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea y ex ministro de Asuntos Exteriores, para “impulsar la elaboración y desarrollo de una Estrategia de Seguridad Nacional, que continúe y actualice la coordinada por Solana”.

La reunión, según informa el Instituto en un comunicado, fue presidida por Emilio Lamo de Espinosa, Presidente del Real Instituto Elcano, y contó con la participación de Jorge Moragas, Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno;  de José Enrique Serrano, ex Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno y miembro de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, y de Alfonso de Senillosa, responsable del Departamento de Seguridad.

¿Dónde están los responsables de las demás fuerzas políticas?  ¿Dónde están los representantes de los movimientos sociales?

El Gobierno trabaja, desde agosto de 2012, para adaptar el contenido de la Estrategia redactada por Solana, aprobada por el anterior gobierno en junio de 2011, a los cambios derivados del escenario estratégico y económico.

Los asistentes a la reunión manifestaron su apoyo a las siguientes conclusiones:

  • comparten la necesidad de que España desarrolle cuanto antes una estrategia y un sistema de seguridad nacional al igual que otros países de nuestro entorno, para hacer frente a los riesgos y oportunidades derivados de la globalización, y proteger la prosperidad y seguridad de la sociedad y sus ciudadanos.

Nos parece que esto significa que, directamente, van a copiar el documento de cualquier otro país, preferiblemente Estados Unidos, o que, como mucho, si tienen ganas de esforzarse, harán un corta y pega de propuestas e ideas de varios países.

  • Recomiendan que la actualización y desarrollo de las Estrategias de Seguridad, tanto ahora como en el futuro, preserven el espíritu de continuidad que corresponde a una tarea de Estado.

Hombre, también es una tarea de Estado la educación y nos fríen con leyes nuevas en cada toma de posesión gubernamental.  Por otro lado, por qué han de ser continuistas las tareas de Estado.  En ocasiones se necesita un cambio profundo porque las circunstancias han cambiado (y ésta es la actual realidad).

  • Expresan su voluntad de acompañar a los futuros responsables en su implementación y les piden que se esfuercen en construir un amplio consenso político y social que fomente la identificación de los ciudadanos con el Estado y aumente su cultura de seguridad.

Mira que bien.  Y nosotros también queremos acompañar y opinar y decidir.  Y toda la sociedad española debería ser consultada.  ¿Dónde queda la soberanía ciudadana en los temas de defensa?

Por otro lado, construir el amplio consenso político y social en los temas de la defensa se ha de empezar democratizándolos y consiguiendo que dejen de ser coto privado de una diminutas elites.

Nos parece que el nuevo documento será más bla, bla, bla, escrito en idioma politiqués que sólo hablan y entienden ellos.

 

 


¿Qué hay que defender?: 200 millones de niños trabajan para sobrevivir

15 de junio de 2012

Fuente:  Público.

Muchas veces en este blog hemos hecho la pregunta de qué es lo que realmente debemos defender.  Hemos publicado que hay que optar entre dos visiones contrapuestas:

  • la opción militar que pretende defender la patria, la bandera, las instituciones, las fronteras, el territorio, …
  • la opción humana que pretende defender los derechos humanos, políticos y sociales de las personas, su medio ambiente y las conquistas políticas de las sociedades.

Cuando leemos que hay 200 millones de niños que trabajan para sobrevivir, la respuesta a qué hay que defender se nos hace evidente. Preferiríamos dedicar los 18.000 millones del presupuesto de defensa a defendernos de la necesidad de que los niños tengan que trabajar para sobrevivir, de que tantos millones de niños estén pasando hambre o, incluso muriendo.  No en vano un reciente informe dice que los niños han desplazado a los ancianos en ser el primer colectivo más pobre en España.

Hemos gastado millones de euros en “operaciones de paz” en Afganistán u otros países y preferiríamos haberlos gastado en luchar contra la pobreza en el Tercer Mundo.

Seguro que alguno nos dice que si no invertimos en militarizar la seguridad habrá en el futuro más niños explotados. Es un viejo argumento que apela al miedo para evitar cambios necesarios.

Debemos ser conscientes de que la pobreza en el mundo no es una situación que surge de no se sabe dónde.  Antes bien, somos los países del primer mundo quienes la generamos con nuestras políticas de saqueo continuado de sus recursos naturales, y los que las perpetuamos con los mecanismos financieros que les hacen empobrecerse con deudas injustas hacia el primer mundo y con la compra de armas con las que les generamos conflictos y nosotros ganamos millones.  Todo esto tiene un nombre, o varios:  políticas neoliberales, violencia estructural, injusticia social, violación de los derechos humanos, …

En el fondo, es el sistema el que no funciona:  otra razón más para ser antisistema.


España no tiene enemigos militares pero sí riesgos (el engaño terminológico)

25 de mayo de 2012

Fuente:  Propuesta para la implantación de una Estrategia de Seguridad Nacional en España.   Félix Arteaga, con la colaboración del Grupo de Trabajo sobre Estrategias de Seguridad Nacional del Real Instituto Elcano.  Área:  Seguridad y Defensa.  Documento de Trabajo 19/2011.  16/12/2011

Entonces, el mundo era sencillo.

¿Recuerdan aquellas épocas, quizá no más felices pero sí más sencillas, en las que hablar de Defensa era hablar de que no invadiesen a España?

Entonces había sensación de que nos podían invadir, no en vano éramos la reserva espiritual de Occidente y el punto más neurálgico de la bola del mundo.  Entonces había que vigilar, era claro, los Pirineos ante la invasión soviética.  También el Estrecho y, un poco de reojo, a Marruecos (aunque no mucho porque realmente sabíamos que no nos podían invadir mucho).

También era claro (más para los militares que para la mayor parte de los civiles) que el enemigo era interior y que, por tanto, el despliegue debía ser masivo y territorial.  La militarización debía ser total  en lo político, en lo económico y en lo social.

Entonces, las cosas estaban claras.  Además, en España ni se discutían.

Ahora el mundo es complicado.

Luego entramos en democracia, se iniciaron los debates, la libertad de prensa y de opinión, el control parlamentario, la internacionalización de España para que “lográsemos ocupar el lugar preeminente que nos corresponde en el concierto de las naciones”.    Tras el pago del canon obligatorio que supuso la entrada en la OTAN (previos acuerdos bilaterales con EE.UU y la consiguiente pérdida de soberanía nacional) entramos en Europa perdiendo un referéndum cuya redacción se traicionó al tiempo.

Así, nuestra soberanía en términos de defensa dejó de pertenecernos y pasó a estar en manos de los que realmente cuentan.

Nosotros fuimos tan felices porque estábamos en la pandilla del más fuerte.  Ahora estamos pletóricos porque el más fuerte nos pide ayuda una y otra vez y parece que no puede vivir sin nosotros y sin nuestra anuencia sumisa.

¿Qué hay que defender?

Este debate se ha complicado mucho.  Ahora casi ningún español puede estar al nivel de opinar sobre ello.  De hecho, ni la mitad ni la cuarta parte de los doscientos y pico generales que nos dirigen entran en este debate.

Además, los parlamentarios lo tienen vedado, a ellos nunca se les pregunta sobre la materia, no lo han votado ni una sola vez (tan sólo se les informa de lo que se ha decidido previamente).

Lo deciden los expertos y lo comentan los periodistas o tertulianos especializados en comentar cosas en general. Comentan desde su chusca experiencia de cuando hicieron la mili y normalmente sin ningún atisbo de pensamiento crítico y mucho menos alternativo.

Sin embargo, a nosotros nos parece un  debate clave.  ¿Qué debemos defender?  Con ello se ha de organizar la defensa, se han de declarar los enemigos, se ha de definir la estrategia y se han de implementar las tácticas.

Por ello queremos popularizar este debate un poco.  Para ello vamos a partir de una tabla que nos ofrece Félix Arteaga, en el análisis referenciado arriba.

Enemigos o riesgos.

Lo primero que queremos hacer notar es que parece que se la cogen con papel de fumar y ya no se habla de enemigos sino de un término mucho más etéreo e indefinido como son los riesgos.

El detalle nos puede parecer puramente terminológico pero tiene su enjundia:  un enemigo lo es o no lo es, lo demuestra con sus actos y políticas;  en cambio un riesgo, …

Un riesgo siempre existe, un riesgo puede ser y en la mera potencialidad encuentra su razón para estar siempre presente.

Fijaos en la problemática:  si no existiese enemigo no habría necesidad de defensa.  ¡Toma!  Y, evidentemente, esto no es asumible por los militares ni, tampoco, por los militaristas civiles que hacen negocios con las guerras.  Sin embargo, si logramos transferir el debate a riesgos, no hay ningún peligro de desaparición, porque riesgos siempre va a haber, al menos potenciales.

Nosotros abogamos por lo sencillo:  ¿Tiene España enemigos?  Si preguntamos a los militares nos van a asegurar que no.  Que actualmente no tenemos enemigos que justifiquen un despliegue y un gasto militar como el presente.  Francia no es un enemigo, Portugal tampoco, no lo es Marruecos, …

Arteaga nos sirve esta tabla sobre los riesgos que varios países (y están los grandes, por lo cual la tabla es bastante indicativa de por dónde van las políticas actuales) han definido en sus estrategias de seguridad nacional, además, nos ofrece una pequeña explicación sobre qué son riesgos:

Riesgos identificados en las estrategias de seguridad nacional vigentes

Riesgos

Estrategia/País

Terrorismo EEUU, Reino Unido, Francia, Rumanía, Hungría, Estonia, Canadá, España
Proliferación EEUU, Reino Unido, Francia, Rumanía, Hungría, Polonia,Canadá, España
Conflictos en Estados frágiles/regionales EEUU, Reino Unido, Rumanía, Hungría, Polonia, Canadá,España
Suministro materias primas/energía EEUU, Polonia, Estonia, España
Efectos cambio climático EEUU, Países Bajos, Polonia, Estonia
Desastres naturales Reino Unido, Finlandia, Francia, Países Bajos, Hungría, Canadá,España
Riesgos patrocinados por Estados Reino Unido
Uso fuerza armada/atentado o ataque armado al territorio Finlandia, Países Bajos
Riesgos asociados a las migraciones Finlandia, Hungría, España
Perturbación grave de las infraestructuras Finlandia, Estonia, Canadá, España
Perturbación grave de la actividad económica/flujos comerciales Finlandia, Países Bajos, Hungría, España
Espionaje Francia, Canadá
Grandes tráficos ilícitos/crimen organizado Francia, Rumanía, Polonia, Estonia, Canadá, Reino Unido
Epidemias EEUU, Francia, Países Bajos, Hungría, Estonia, Canadá, ReinoUnido
Tensiones sociales EEUU, Países Bajos, Polonia, Estonia
Ciberamenazas EEUU, Reino Unido, Estonia, España
Corrupción Estonia

Los riesgos pueden concretarse en modalidades de agresión tanto en ámbitos físicos o virtuales sobre los espacios terrestres, marítimos, aéreos/espaciales o cibernéticos –los denominados global commons– donde se desarrollan actividades vitales para la sociedad que permiten la prestación de servicios públicos y el flujo de personas, bienes, materias primas y energía. El funcionamiento en red de las relaciones sociales o de los servicios públicos obliga a proteger las infraestructuras críticas y los flujos de suministro einformación que son esenciales para el funcionamiento normal de las sociedades avanzadas.

Otro grupo de riesgos tiene que ver con los desastres naturales o accidentales debidos a la mano del hombre. Comprenden circunstancias peligrosas, disruptivas o letales, derivadas de los progresos tecnológicos y fenómenos naturales como terremotos, incendios, inundaciones o epidemias, entre otros. Son los riesgos que ocupan la parte alta del espectro de la protección civil, cuya prevención y respuesta precisa una intervención estatal para restaurar cuanto antes la normalidad (resiliencia). Las valoraciones de riesgos reflejan la preocupación de las sociedades por la delincuencia trasnacional y los tráficos ilícitos, no sólo por sus efectos sobre la seguridad y patrimonio individuales, sino también por sus efectos negativos sobre la convivencia y la cohesión social o sobre la integridad y eficacia de las instituciones que gobiernan la sociedad. Finalmente, se consideran como riesgos a la seguridad nacional las actividades de espionaje económico e industrial o las que perjudican la estabilidad económica y financiera  de un país,  así como las que ponen en peligro la convivencia y la paz social.

La Estrategia Española de Seguridad aprobada en 2011 incluye como amenazas y riesgos los conflictos armados, el terrorismo, el crimen organizado, la inseguridad financiera y económica, la vulnerabilidad energética, la proliferación, las ciberamenazas, los flujos migratorios no controlados, las emergencias y catástrofes, la protección de las infraestructuras, suministros y servicios críticos, mientras que considera la globalización, el desequilibro demográfico, la pobreza y desigualdad, el cambio climático, los peligros tecnológicos y las ideologías radicales y no democráticas como factores que potencian los riesgos y amenazas anteriores. 

Analizar estas frases es obligado:

  1. Ya no sólo hay que defender nuestro territorio, nuestra sociedad dentro de sus fronteras, sino que es necesario defenderlas en cualquier parte del globo.  Para ello se alega que el flujo de materiales y energía nos es imprescindible, así como que no podemos renunciar a nuestra estabilidad económica y financiera.  Aquí queremos recordar que, eso sí, con un lenguaje muy distinto, lo mismo decían los nazis alemanes u otros imperialistas que de los que aún quedan por el mundo.  Además, si nuestra defensa desborda nuestras fronteras y se mete en casas ajenas, estamos generando conflictos en los que la parte ilegítima somos precisamente nosotros.  No se sostiene.
  2. Se abre mucho el concepto de qué hay que defender:  catástrofes, pobreza, desequilibrio demográfico, el cambio climático, …  En esto estamos de acuerdo y es muy interesante.  Parece que ya no sólo hay que defender el territorio, la bandera, la soberanía nacional, las fronteras.  Sin embargo, a esta apertura en el qué hay que defender habría que acompañarla de una apertura semejante en quién decide qué hay que defender.  Si se consultase a la sociedad en cada uno de los estados, quizá nos llevaríamos muchas sorpresas y veríamos que la gente lo que quiere defender son otras cosas más coherentes con una vida mejor, más digna y solidaria, más justas con otras sociedades y con el medio ambiente:  la educación, la sanidad, la calidad del medio ambiente, la justicia social, las relaciones internacionales solidarias y cooperativas, la lucha contra la pobreza, contra el sida, contra la malaria, contra las guerras, contra las dictaduras militares o civiles-militares, …
  3. En coherencia con lo anterior (qué hay que defender y quién decide qué hay que defender) sería necesario que la sociedad se plantease e hiciese llegar sus opiniones a los gobernantes militaristas cómo hay que defender lo que queremos defender.  Quizá lo lógico no sería usar métodos militares, violentos, las guerras, las injerencias, el imperialismo, el comercio y producción de armas;  sino políticas noviolentas como las que usan las ongs para potenciar el desarrollo solidario, el comercio justo, la alfabetización, la sanidad, …

Señoras, señores, la pelota está en su tejado, suya es la responsabilidad:  ¿qué y cómo quieren defender?, ¿cuáles son nuestros enemigos o los riesgos que nos acosan?, ¿quién tiene el derecho y deber de decidir las políticas de defensa?


El falso debate sobre la estrategia militar

16 de abril de 2012

Fuente:  Revista Atenea.

Nos ha sorprendido que el gobierno de Rajoy no se haya lanzado, como sí lo hizo el de Aznar, a la promulgación de una Directiva de Defensa Nacional en tiempo récord y sin ningún recato para decir más de lo mismo que en las anteriores.  Parece que el político gallego se lo ha tomado con más calma y se ha tomado tiempo hasta antes del verano para poder pensárselo bien y debatirlo con reposo.

Sin embargo, llama poderosamente la atención el bajísimo nivel que parece que está existiendo en los círculos militares en el debate sobre la estrategia militar que se ha de seguir en los cuatro años de legislatura del PP.  Lo de bajísimo nivel no lo decimos por los participantes, altamente cualificados todos ellos, como es en este caso el General Jesús Argumosa,  General de División y ex Jefe de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE) del CESEDEN, sino por el nivel de las argumentaciones y propuestas.

Vamos al meollo:

El General Argumosa nos informa de que actualmente el Ministro de Defensa y todo el Ministerio están debatiendo con cuál de las dos posibilidades siguientes se van a quedar para elaborar la estrategia general militar de los próximos años:

  • la opción tradicional basada en el “ciclo, nacido en los años 80 del siglo pasado, que comienza con la Directiva de Defensa Nacional (DDN) y termina con el Plan Estratégico Conjunto (PEC)”.
  • o la opción “moderna e innovadora en concordancia con las tendencias existentes en el entorno de las democracias más avanzadas – en las que se contemplan los tres “estadios” diferentes de la estrategia: de seguridad, de defensa y la militar - ”.

Interesante disyuntiva, ¿verdad?  Nos ofrecen lo antiguo contra lo moderno, lo que hacemos nosotros contra lo que hacen las democracias más avanzadas.  Parece que las cartas están echadas y que la opción es meridianamente clara.  Sin embargo, ¿cuáles son las diferencias profundas entre ambos métodos?  No las explican y nosotros no las vemos porque nos parece que todo queda en mera nomenclatura y formalidad.  Durante las 3 ó 4 últimas D.D.N. ya se nos viene hablando de que la estrategia supera a lo meramente militar y de defensa para alcanzar aquello más superior, difuso y no explicitado que es la “seguridad”.  Además, uno de los últimos coletazos políticos que dio Chacón al frente del Ministerio de Defensa fue la promulgación de la Estrategia Española de Seguridad elaborada por Solana y que incluía todos los aspectos que ahora nos quieren vender como novedosos.  En definitiva, parece que optemos por lo que optemos lo que elegiremos será más de lo mismo y, como siempre, en Defensa se opta por la vieja estrategia lampedusiana de que todo cambie para que todo permanezca igual.

Para que no os preocupéis, os damos, además, la posible solución, en palabras de Argumosa:  ”Hecho este planteamiento, y partiendo de la base de que el ministro – una vez consultado con el presidente del Gobierno – se inclinará por un nuevo modelo en línea con las corrientes modernizadoras mencionadas”.

Hasta ahora, las D.D.N. estaban basadas en unas cuantas ideas generadoras (que más bien habría que calificar como sueños de grandeza del militarismo español):

1.-  Considerar a España “como una gran nación”, explicación acuñada por Juan Carlos Borbón y repetida por doquier por los demás.

2.-  Tener como objetivo ineludible ”situar a España en el lugar mundial que le corresponde”, esta vez idea de cuño de Don Mariano Rajoy.

3.-  Utilizar grandes valores éticos y morales como:  ”En los inicios de los años 70 del siglo pasado, el tratadista norteamericano, John M. Collins definía a la “gran estrategia” como el arte y la ciencia de emplear el poder nacional en todas las circunstancias, para ejercer los tipos y grados deseados de control sobre el oponente a través de la fuerza, amenazas, presiones indirectas, diplomacia, subterfugios y otros medios posibles de imaginar, a fin de satisfacer los intereses y objetivos de la seguridad nacional”.  Es decir, todo para lo militar, por lo militar y en lo militar.  Los demás somos meros comparsas.  En definitiva esto se traduce en que la seguridad no supera a la defensa y a lo militar, sino que lo militar ocupa toda la defensa y toda la seguridad.

Ninguno de estos “pilares” se va a modificar un ápice.  Estemos tranquilos, aunque se elija la opción moderna, internacional e innovadora, todo seguirá absolutamente igual.

Por otro lado, ¿qué debería incluir una estrategia militar para los 4 años del gobierno de Rajoy?, se pregunta Argumosa.  Él mismo nos contesta en 9 puntos básicos:

1.-  ”Es preciso que defina claramente los intereses nacionales de seguridad que deben ser garantizados y defendidos”.  Y aquí se deja la idea porque se está seguro de que no merece debate.  Hay que defender lo que hay que defender, lo que siempre hemos defendido y lo que siempre habremos de defender.  No lo abren al debate social, no proponen cuestiones y sus alternativas.  No.  ¿Para qué, si ya sabemos la solución?  Ni se imaginan los militares que pueda haber alternativa.  Ni se imaginan que otros conceptos como el de Seguridad Humana puedan desmilitarizar la defensa y la seguridad y establecer objetivos muy diferentes:  la calidad de la enseñanza, de la sanidad, del medio ambiente, las relaciones de cooperación con los países pobres, las relaciones económicas basadas en la cooperación y no en la rapiña, etc.

2.-  ”Un segundo semblante a incluir lo constituye la imperiosa necesidad de disponer de una sólida coherencia interna nacional como factor básico de la acción única del Estado. Todos los componentes del Estado y de la sociedad civil – el poder nacional que cita Collins – debieran actuar siempre perfectamente unidos, integrados y cohesionados”.  Intuimos y no creemos equivocarnos que todo ello será bajo la batuta, dirección, perspectiva, intereses y personal militar.  Cualquier otra cosa sería una utopía.  Sin embargo, a nosotros la coherencia nos parece que transitaría por caminos diferentes:  si lo que hay que defender es lo que comentábamos arriba como alternativa a la visión militar, lo coherente sería dar mayor protagonismo a la sociedad civil y a las ongs que son las que realmente están luchando por mejorar lo que realmente nos interesa defender desde la perspectiva de la Seguridad Humana.

3.-  ”Otra dimensión se sustenta en la exigencia de abordar la seguridad de forma global e integral ya que ahora los riesgos y amenazas son transnacionales y transversales siendo una franja continua que afecta a toda la sociedad”.  Aquí lo pensamos y lo pensamos, y … nos parece que otra vez se remiten, eso sí desde una “nueva perspectiva” y con otro pseudoargumento más o menos diferente a lo referido en el punto 2, dado que según su pensamiento sólo desde lo militar se puede dar respuesta a esos indefinidos riesgos y a esas difusas amenazas transnacionales, transversales (y nos atreveríamos a decir que, incluso, transplanetarias y transcendentales).

4.-   “En una cuarta consideración, derivada de la anterior, resulta obligado encuadrar la ENS en el marco europeo, atlántico e internacional. Hoy ningún país puede garantizar los niveles de seguridad que demandan las sociedades del siglo XXI”.  Y esto es clave.  Aboga Argumosa, como de rondón y sin darle importancia, que debemos estar en el primer mundo expoliador, en la OTAN fabricante y vendedora de armas, en la U.E. generadora de conflictos comerciales, políticos y económicos.  Eso que no falte.

5.-  ”Un quinto aspecto debiera resaltar a las Fuerzas Armadas como la piedra angular de la seguridad, independientemente de su empleo a través de un enfoque integral con todas las herramientas del Estado y de la sociedad civil”.  Je, je.  ¿Os suena?  Un poco reiterativo, ¿no?  Como las marchas militares.

6.-  ”La aceptación del multilateralismo, con su fuerte compromiso de seguridad con la comunidad internacional”.  Aunque luego van a optar, en la práctica, por seguir los criterios de USA una y otra vez, con la excusa de ser relevantes en el escenario internacional.

7.-  ”El fomento de la cultura y conciencia de seguridad y defensa”.   Evidentemente, todo en aras a conseguir que lo militar sea el único factotum en la política de exteriores, de cooperación, de investigación y desarrollo, cultural, etc.

8.-  ”También será preciso incluir la vigente concepción estratégica nacional basada en dos postulados. Por un lado, en el mantenimiento de una capacidad defensiva propia que sea un factor de disuasión y constituya una capacidad de respuesta genuinamente nacional y, por otro, en la defensa colectiva y en la seguridad compartida con nuestros socios y aliados”.

9.-  Y para acabar, lo más desarrollado y lo más controvertido de la propuesta de Argumosa:  ”No quería terminar sin referirme expresamente a la denominación del documento. Debiera ser Estrategia Nacional de Seguridad, destacando el término “nacional” con el mismo espíritu que lo hacen los países de nuestro entorno. Aspecto crucial en cualquier país democrático. Otra denominación produciría efectos no deseados”.  Nacional, nacionalismo, nación.  Defensa del territorio, de las fronteras, …  ¡Qué caduco y desfasado!


La entrada de Bosnia en la OTAN y la UE no mejorará su situación

12 de abril de 2012

La larga guerra de Bosnia fue horrible (como todas la guerras) y a todos nos escandalizaron las imágenes y las noticias de violencia exacerbada, injustificada, de personas que fueron connacionales, vecinos, amigos y parientes.

Ahora nos explica El País que está guerra sólo acabará cuando el país se decida y asuma que “está claro que no hay alternativa a ingresar en la UE y antes en la OTAN, como paso previo. Es lo único en lo que todos estamos de acuerdo”.  ¡Qué curioso!, nos recuerda al previo ingreso en la OTAN  de España para poder entrar en la U.E.  Parece que sólo hay paz cuando se entra en el club OTAN.  Entonces los estados se pacifican y pueden entrar a formar parte de los exportadores de armas y conflictos, hasta entonces sólo les queda sufrirlos.

Aquella guerra (como todas) dividió profundamente al país y a su población:  ”el país sigue dividido en dos entidades que parecen irreconciliables: la Federación Croata-Musulmana y la República Serbia. Dos servicios de correos, dos empresas de teléfonos móviles, organismos públicos duplicados y una ausencia total de sentimiento nacional compartido definen hoy un país que ha restañado las heridas físicas, pero no ha logrado ni mucho menos la reconciliación”.

¿La lograrán con su ingreso en la OTAN y en la UE?  No lo pensamos porque no hay políticas en estas instituciones internacionales que fomenten activamente la reconciliación y la paz dentro de sus fronteras.  Lo que pasará es que, con el tiempo, las generaciones que lucharon en la guerra desaparecerán y se formarán otras que no la habrán conocido y que sólo habrán conocido el ala protectora de la OTAN y la UE, el cinismo de ambas instituciones que son grandes exportadoras de guerras allende de sus fronteras.

Hasta entonces, nada o muy poco habrá cambiado:  ”No ayuda mucho que la enseñanza en colegios e institutos responda en la práctica a criterios étnicos y que los libros de historia, por ejemplo, ofrezcan planteamientos muy distintos sobre una guerra que causó más de 100.000 muertos y dos millones de desplazados entre abril de 1992 y diciembre de 1995, cuando se firmaron los acuerdos de Dayton (Ohio) que pusieron fin a la contienda. Desde el sur del país, la croata Antonella Medak, como tantos otros, culpa a los políticos nacionalistas —la inmensa mayoría— de aprovecharse de la situación para mantener sus privilegios. “Aquellos que ocupan el poder”, comenta, “son los mismos que hace 20 años. No me refiero solo a los políticos, sino también a los líderes religiosos, culturales o económicos”.  La violencia estructural sigue siendo la misma y la violencia cultural basada en el nacionalismo y en la criminalización del otro siguen imperando en la cultura en Bosnia.

La oferta que les hace la OTAN y la UE es bien triste:  que se olviden de sus nacionalismo enfrentados y que se adhieran a un supranacionalismo europeo que les ofrece cinismo, venta de armas, exportación de conflictos, pasar de ser sufridores a generadores de violencia directa, estructural y cultural.  Mala perspectiva para Bosnia.

¿Qué se ha aprendido de esta guerra?  ¿Qué se ha aprendido de la resolución de conflictos?  Parece que poco o nada.  Bosnia sigue militarizada, el conflicto bosnio sigue latente en forma de tensiones culturales y políticas internas.  ¿Nadie se da cuenta de que éste es el caldo de cultivo propicio para que, nuevamente, estalle el conflicto?


Funciones represivas del ejército ante “crisis” del sistema.

11 de enero de 2012

O+lacrimog%C3%AAneoConforme al Real Decreto 194/2010 de 26 de Febrero, promovido por Carmen Chacón, hoy postulada para renovar la socialdemocracia española junto al otro gran renovador de la misma, Rubalcaba, el ejército puede actuar como “autoridad pública” y policía en casos de necesidad del sistema.

De este modo se completa el círculo legal de militarizar toda la seguridad y de garantizar un mecanismo de control y represión del sistema ante la previsible conflictividad social que el empuje de las tesis europeístas y neocapitalistas de nuestra casta política y económica están imponiendo.

Sería un error pensar que esta normativa, que viene de lejos, es sólo achacable al gobierno de derecha nominal que ahora empieza a mostrar sus intenciones. En esta materia y en cuestiones militaristas hay amplio consenso político.

Juzguen ustedes la norma, a ver si no tenemos razón:

Disposición adicional primera. Circunstancias y condiciones de actuación de los miembros de las Fuerzas Armadas como agentes de la autoridad.

  1. Los miembros de las Fuerzas Armadas tendrán el carácter de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones cuando intervengan encuadrados en la Unidad Militar de Emergencias, bajo mando o control operativo de ésta, o en otras unidades de las Fuerzas Armadas, en las operaciones descritas en el artículo 16.e) de la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, en las circunstancias que se indican a continuación:
  • a) En los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad en las situaciones:
  1. Que tengan su origen en riesgos naturales, entre ellas inundaciones, avenidas, terremotos, deslizamientos de terreno, grandes nevadas y otros fenómenos meteorológicos adversos de gran magnitud.
  2. Que sean consecuencia de incendios forestales.
  3. Derivadas de riesgos tecnológicos, entre ellos el riesgo químico, el nuclear, el radiológico y el biológico. 
  • En los supuestos de otras necesidades públicas en intervenciones en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en operaciones de vigilancia y protección o como consecuencia de atentados terroristas u otros actos ilícitos y violentos. Estas intervenciones se producirán en los términos que determine el Gobierno.

Con esta normativa el ejército está autorizado legalmente para interferir la vida de la sociedad ante cualquier interés que el poder quiera hacer valer. Toda una muestra de los límites e insuficiencias de nuestro modelo político partitocrático y de mercado.


Ideario militarista e ideario antimilitarista para el nuevo ministro de defensa

22 de diciembre de 2011

Concierto + de + AlternativaLos datos militaristas están tomados de la Revista Atenea y son del General de División Jesús Rafael Argumosa.

En este artículo figuran en cursiva las opiniones de Argumosa, nuestras alternativas le siguen con tipografía normal, de esta manera pretendemos entrar en debate con el General sobre un tema que a todos nos interesa, la defensa.  Opinamos que es imprescindible este debate militar-civil y que es útil que los civiles,  incluso los antimilitaristas, podamos opinar sobre temas de defensa.  Argumosa ha planteado sus ideas en forma de decálogo y nosotros lo hemos respetado a pesar de que sus ideas son un poco reiterativas y nosotros hubiésemos preferido estructurar los mensajes de manera algo distinta.  Sea bien venido el debate y que le sea de provecho al ministro de defensa:

  1. La Defensa debe ser  considerada como un asunto de estado, como un bien público, por encima de las tendencias de los partidos políticos sin dar lugar a ningún “bandazo” .  ¿Por qué quiere el general todo “atado y bien atado”?  De ser así, prohibiríamos el debate, la valoración de alternativas, la crítica, la democracia en definitiva.  Lo importante es democratizar la defensa, conseguir que toda la sociedad pueda opinar sobre los grandes temas de defensa, esto sí que supondría convertir la defensa en un asunto de estado porque sería un asunto de todos si todos pudiésemos decidir.
  2. Es preciso definir nuestros intereses nacionales. España como nación soberana defiende unos intereses que son vitales para su supervivencia como nación, que se contemplan y derivan principalmente de la Constitución y de los valores consustanciales al pueblo español, y donde se reflejan los deseos y necesidades fundamentales del Estado.  Así, dicho, en inconcreto, … ¿quién sabe si estaría a favor o en contra o, incluso, ambas a la vez?  Además, si la Defensa sigue siendo un asunto de estado significará que nada se moverá y la defensa seguirá siendo militarista, violenta, armamentistas, intervencionista, defensora del status quo…  ¿Queremos esto?  Lo más lógico sería reclamar que se debatan y decidan socialmente las grandes decisiones en materia de defensa:  ¿qué queremos defender?, ¿cómo lo queremos defender y con quién?
  3. Es necesario incrementar la conciencia nacional de defensa con independencia de la cultura de defensa propiamente dicha que ya está calando poco a poco en la población. Por ejemplo, parece lógico que se hable, con toda naturalidad, de la defensa en el sistema básico de enseñanza como de cualquier otro elemento del Estado ya sea el económico o el diplomático.  Este punto deriva del anterior.  Si hubiésemos definido entre todos qué se debe defender y cómo sería lógico hablar de ello en todas las capas de la sociedad e, incluso, en la escuela.  Si no se ha dado el proceso democrático de decisión hablar de defensa militar en las escuelas sería privilegiar a lo militar y a lo violento sin posibilidad de crítica, de alternativas.  Lo que pretende Argumosa es que sólo se hable de lo militarista, es decir, que se haga propaganda, nosotros pensamos que lo lógico sería que la conciencia de defensa proviniese no del adoctrinamiento y sí de las decisiones maduras, meditadas y tomadas por toda la sociedad, es decir, pensamos que la alternativa sería fomentar la soberanía ciudadana en los temas de defensa.
  4. Parece conveniente que se utilice, de forma permanente, la acción única del Estado en cualquier actividad nacional. En esencia, consiste en aplicar el enfoque integral que requieren los conflictos actuales. Este enfoque incluye, entre otros, elementos diplomáticos, militares, policiales, jurídicos, de inteligencia y de cooperación al desarrollo.  ¿Significa esto militarizar áreas no militares como la diplomacia, las policías, la cooperación al desarrollo, la acción del ministerio de exteriores, la de educación?  Entonces no estamos de acuerdo.  Quizá sería mucho mejor civilizar al ministerio de defensa y sus acciones y que no quieran asumir totalitariamente la unidad de acción bajo su mando, ideario y filosofía.
  5. Resulta imprescindible desarrollar, con las oportunas observaciones y modificaciones, el vigente documento de la Estrategia Española de Seguridad - en conexión con otros departamentos – con el propósito de disponer de una guía permanente de actuación de nuestro país.  ¿Desarrollarla?  Lo bueno sería revisarla.  Pero revisarla en sede parlamentaria, con un verdadero debate y no una mera presentación y votación aquiescente.  También revisarla con debates sociales, con participación ciudadana.  En nuestra opinión habría que confrontarla con alternativas reales como el concepto de Seguridad Humana que señala estrategias muy diferentes de qué hay que defender, en concreto aquellas políticas que nos lleven a progresar y conseguir los Objetivos del Milenio.
  6. Considerar a las Fuerzas Armadas como la piedra angular de la seguridad, aunque deben ser complementadas con la utilización de todos los instrumentos del Estado, con el fin de asegurar la coherencia de la actuación unitaria a la hora de hacer frente a las crisis o conflictos que puedan surgir. En este ámbito, se entiende que la acción militar solo se contempla como último recurso.  Efectivamente, si las Fuerzas Armadas son el último recurso, ¿por qué no nos dedicamos a potenciar el primer recurso, el segundo, el tercero, …?  Además, indicamos que los recursos previos deberían ser civiles y no usar la violencia:  diplomacia, trabajo de cooperación para solventar las causas que originan violencia cultural, estructural y directa.  Seguimos pensado que Gandhi acertó al decir que no hay camino para la paz, que la paz es el camino (y, por lo tanto, la piedra angular de la seguridad, añadimos).
  7. Se considera de vital importancia conseguir, de forma permanente, el apoyo de la población en todo cuanto concierne a las Fuerzas Armadas. No es un tema menor seguir afirmando que la defensa es responsabilidad de todos, cada uno en la faceta que le corresponde.  ¿Qué apoyo?  ¿Sumiso, acrítico, mero suministrador de recursos pagando los impuestos, mero suministrado de carne de cañón cuando sea necesario?  No estamos de acuerdo.  Preferimos una población que tenga, justo, las cualidades contrarias.  La clave sería buscar cómo lograr una población implicada en los temas de defensa pero de forma crítica, activa y constructiva.
  8. Si realmente queremos unas Fuerzas Armadas creíbles, sólidas y eficientes, es preciso proporcionarles un presupuesto adecuado y sostenible para dotarlas de los recursos necesarios, tanto en personal como en material con el objeto de que puedan cumplimentar sus misiones con la máxima rigurosidad y eficacia posible. El asunto de los costes de los “programas especiales” procede solucionarlo a la mayor brevedad.  En estos tiempos de crisis nos proponen que la educación, la sanidad, el empleo, el medio ambiente, las políticas sociales se recorten para que no lo haga lo militar.  También estamos diametralmente en desacuerdo.  El presupuesto adecuado en estos tiempos de crisis para lo militar debe ir claramente a la baja.  Y, además, el presupuesto militar siempre debe ir a la baja para ser transferido a aquello que realmente nos interesa defender y de donde prevén recortar para fabricar más tanques.  Por otro lado, el asunto de los costes de los programas especiales se refiere a los 23.000 millones de € de deuda por los grandes programas de rearme (que pueden llegar a los 36.000 millones de €) y que hemos intentado analizar en dos artículos:  ”La burbuja financiera militar” y “¿Una agencia militar para ocultar el crack militar?“.  Y solucionarlo a la mayor brevedad oculta la gran idea de endosárselo al ministerio de industria.  ¡Genial!
  9. Resulta obligado racionalizar estructuras del Órgano Central y de los Cuarteles Generales, evitando duplicidades y competencias entre los organismos políticos y los estrictamente militares. Otros aspectos, como el pleno desarrollo de la carrera militar o la consolidación de la enseñanza militar, deberán estar entre las principales cuestiones del nuevo ministro de Defensa.  Cierto.  Viene siendo necesario desde los inicios de la democracia y aún antes.  Parece que este soniquete siempre se repite como un mantra.  Lo repiten los militares, lo repiten los políticos.  Parece que les tranquiliza al estilo lampedusiano de que todo cambie para que todo permanezca igual.  En su lugar propondríamos la reducción de número de efectivos, tanto mandos como soldados, sobre todo mandos, porque la cúpula del ejército está superpoblada.  Hay un mando sólo por cada tres soldados.  Todos ellos cobran grandes sueldos y ¿cuál es su trabajo?
  10. Es preciso incrementar el peso de nuestra política de seguridad y defensa en el marco europeo, atlántico e internacional para ocupar el lugar que nos corresponde como muestra de nuestro compromiso con la seguridad mundial.   Eso, eso, a aparentar.  A mostrar medallas, tanques, reactores, portaaviones.  A invadir bajo el lema de las “operaciones humanitarias”.  ¿Es esa la forma de ser alguienes en el mundo?  Preferiríamos fomentar la seguridad mundial promoviendo actuaciones solidarias, cooperadoras como las citadas antes.  También preferiríamos que la actuación exterior española fuese crítica en los foros internacionales y promoviese la democratización de la ONU  y su Consejo de Seguridad y que saliésemos de la OTAN.

Acuerdo militar Senegal-España.

9 de diciembre de 2011

Fuente:  Infodefensa.

Senegal y España han llegado a la conclusión de que quieren mantener un buen nivel de cooperación mutua y unas relaciones bilaterales excelentes.

Esto de tener buenas relaciones bilaterales, que es un principio general de las relaciones internacionales, es mucho más evidente cuando se trata de pueblos que mantienen una gran cercanía, o lazos históricos hondos, o incluso intereses compartidos muy amplios, pero parece más sospechoso cuando, como ocurre entre ambos países, el contacto es infrecuente y los intereses en común mínimos.

Para poner algo de claridad a este inusitado interés, hemos acudido a las perspectivas que sobre Senegal tiene España, en la información oficial disponible y hemos conocido que España tiene una oficina comercial, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en la capital senegalesa, y que según el Informe económico y comercial de Senegal elaborado por la oficina comercial española en Dakar, muestra un grado amplio de descomposición de Senegal (con un paro más subempleo muy extendido, superior al 60% de la población, una deuda externa exagerada y un nivel de flujos comeraciales bajísimo), ocupando Senegal el puesto 166 de 182 en el índice de desarrollo humano, el puesto 157 de 183 en el índice Doing Busines, que clasifica los países por el grado de fiabilidad para hacer negocios con ellos, y elpuesto 112 de 180 en cuanto al índice de corrupción.

Si miramos los flujos comerciales y los itnereses entre España y Senegal, vemos que son mínimos. Otro tanto podemos decir del contacto cultural y de cualquier otro factor que se nos ocurra.

Pues bien, dos países tan ajenos entre sí tienen de repente un gran interés “bilateral” que les lleva a hacer un acuerdo bilateral. ¿Por qué?

Quizás una clave se encuentra en el referido informe país de la Oficina Comercial española en Dakar, según el cual “El salto de la problemática de la inmigración clandestina subsahariana al primer plano de actualidad en españa y el consiguiente diseño por el gobierno español en 2006 del “Plan Africa”…dieron durante dicho período a las relaciones con Senegal nivel de primera propuesta política”.

Es decir, desde el interés de España es el tema migratorio el decisivo. Según los datos de la Secretaría de estado para la integración de los inmigrantes, el colectivo senegalés con 49.404 residentes legales en España, es el tercero por volumen de Africa, después de marroquíes (826.870 en el censo cerrado en septiembre de 2011) y argelinos (58.240).

Comenzamos a comprender: España tiene interés porque tiene una población de casi 50.000 personas senegalesas en España, pero eso no es todo: sobre todo, porque la cuestión de las pateras hizo al poder establecer un planteamiento de vigilancia y control de Senegal para evitar esta ruta de la inmigrción hacia España y, por eso, militarizó la relación con dicho país: Pasamos de cero relación a una relación policial y militar, donde España aporta “cooperación” militar a cambio de que Senegal, con su ramificado sistema de pobreza y corrpución, haga el trabajo sucio de barrera.

Eso explica el actual convenio de cooperación: NO es que Senegal quiera que cooperemos, es que España ofrece a Senegal en este convenio “facilidades” para adquirir de la industria militar española “capacidades” de defensa y vigilancia de su costa y su población y además les regala la patrullera “Conejera” (no va de coña). Toma ya. Les decimos lo que necesitan, les vendemos lo que queremos, les damos material de represión para fortalecer a sus poderes corrputos y, de añadido, les imponemos nuestros intereses más inmorales: que nos hagan el tarbajo militar sucio.

Otro análisis interesante es la comparación entre la biocapacidad (la oferta de recursos de un país, en verde) y la huella ecológica (la demanda de recursos, en rojo).

Senegal:

España:

Por un lado, España necesita muchos más recurso porque gastamos muchísimo más de lo que nuestro país nos puede dar.  Ello es la clave para una gran parte de la acción española en el exterior, buscar recursos a bajo precio, es decir, explotar al tercer mundo.

Sin embargo, penosamente vemos que Senegal ya no puede ofrecer tantos recurso, su biocapacidad ha bajado muchísimo en las últimas décadas.  ¿Qué podemos querer de Senegal?  Ya lo decíamos antes:  simplemente, que no vengan.  Que no se les ocurra salir de su empobrecido país a disfrutar de las ventajas del nuestro (conseguidas, en parte, esquilmando al extranjero).


Lucha contra el SIDA y seguridad sanitaria: ¿qué queremos defender?

5 de diciembre de 2011

Fuente: El País.

El sida ha sido y es una gran preocupación mundial, sobre todo en países pobres de África.  Muchas personas y países le pondrían en uno de los primeros puestos si se les ofreciese la posibilidad de poder defenderse contra él.  No en vano, desde su descubrimiento ha acabado con la vida de 30 millones de personas.  Hoy por hoy, hay 34 millones de personas que viven con sida y en el último año se han producido 2’7 millones de infecciones nuevas.

La lucha contra el sida mejoraría mucho si:

  • hubiese más investigación.  Para ello se necesita que los recursos limitados de financiación se dediquen a este menester y no a otros menesteres improductivos como la investigación militar.  Sin embargo, los gobiernos españoles siempre han primado lo militar frente a la salud,
  • hubiese más medios económicos y una decidida apuesta internacional por fomentar organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y no otras estructuras como la OTAN,
  • hubiese una presión social clara y decidida para obligar a los gobiernos a que la política de defensa dejase de tener una orientación militarista, violenta y patriotera;  y cambiase hacia una orientación de seguridad humana que defendiese lo que realmente el ser humano considera digno de ser defendido:  enseñanza, sanidad, vivienda, etc.
Pero este cambio de orientación de la política de defensa no nos va a venir promocionado por las estructuras en el poder, sino que será algo que haya que luchar con denuedo.  El reto del pacifismo español e internacional es provocar este cambio de la idea de defensa desde posiciones militaristas y violentas a otras de cooperación y noviolencia.  Sólo así podremos dedicar los rubros militares a defender lo que realmente necesitamos:  educación, vivienda, medioambiente, libertades, solidaridad, …  Sólo así podremos avanzar, en serio, hacia el cumplimiento de los Objetivos del Milenio y hacia un mundo más justo.

El cinismo de las relaciones internacionales: artículo de Paul Kenedy.

11 de noviembre de 2011

Fuente:  El País.

Paul Kennedy se pregunta si estamos viviendo actualmente los momentos que van a propiciar un cambio de era dentro de poco.

Además de señalar la importancia de la revolución tecnológica que suponen los teléfonos móviles, las conexiones a internet y el mundo de la web interactiva o 2.0, ve otros indicadores que podrían estar anunciando este cambio de era:

  • la “erosión constante del dólar como divisa única o dominante de reserva en el mundo” (se ha pasado desde el 85 % al 60 %, más o menos).  Alega que ya no “ya no resulta fantasioso imaginar un mundo en el que haya tres grandes divisas de reserva —el dólar, el euro y el yuan—, con algunas alternativas menores como la libra esterlina, el franco suizo y el yen japonés“.  Aunque casi a renglón seguido se pregunta si esta variedad de divisas-refugio va a dar más estabilidad al mundo, es más interesante otra frase:  ”La idea de que la gente va a seguir acudiendo al dólar como “refugio” no se sostiene al ver que el país está cada vez más endeudado con acreedores extranjeros“.  Esta última postura sí que es potente porque pone el foco dentro de USA y no fuera.  El problema mundial para este tipo es la deuda norteamericana, aunque nosotros vemos más bien que el problema es el despilfarro gigantesco que realiza USA militarizando el mundo entero, fomentando guerras en las que envuelve a enemigos y socios, a los que lleva a despilfarrar años de prosperidad invirtiendo en armamento y matando o mutilando a generaciones enteras.

Los grandes imperios cayeron por muchas causas, pero una de ellas es que si se crece demasiado es necesario utilizar demasiadas energías y recursos en mantenerse, en conservar el poder, la influencia, el monopolio.  Estas energías no son productivas socialmente y, por ello, se malgastan para mantener (o aparentar, cada vez en mayor medida) una situación de preponderancia a través del imperialismo.  Estados Unidos lleva 6 décadas intentando dominar el mundo, pero el mundo ha cambiado mucho y ellos sólamente conocen el uso de las armas como razón.  Esta situación es insostenible.

  • La segunda transformación es la erosión y la parálisis del proyecto europeo“.  Alega Kennedy que las instituciones ya existen pero que falta la voluntad política de llevar a cabo una verdadera unión.  En este apartado, es de resaltar que Kennedy no avanza en las razones.  Su visión es meramente institucional y nosotros queremos proponer una visión más desde la base.

¿Existe realmente en la ciudadanía esa intención de tener una unión institucional que llegue a sobrepasar las instituciones?  Nos parece que la respuesta es negativa.  La ciudadanía no ha entendido los distintos tratados marcos porque éstos eran incomprensibles salvo para un jurista altamente especializado en la jerga europeísta.  La ciudadanía no se siente representada por las instituciones nacionales (véanse los diversos movimientos de protesta, incluido el 15 M) y mucho menos por las instituciones europeas, aún más alejadas y arcanos.

El problema no es que Europa no se una, sino que la ciudadanía europea quizá no quiere este tipo de unión basada en la representación, en la delegación, en el comercio que adora los beneficios y la insolidaridad, en las fronteras contra los emigrantes, en las invasiones alegando acciones humanitarias como método de política exterior.

  • La enorme carrera de armamentos que está desarrollándose en la mayor parte del este y el sur de Asia“.   “Los Gobiernos asiáticos (… China, Corea del Sur, Indonesia, India, Australia, …) están construyendo armadas para navegar en aguas profundas y nuevas bases militares, adquiriendo aviones cada vez más avanzados y probando misiles de alcance cada vez mayor“.

¡Qué cinismo!  Por un lado Kennedy se olvida que la mayor parte (y con mucho) del aumento armamentístico mundial (casi el 50% del gasto militar mundial) se lo lleva USA, que ellos son los verdaderos beneficiarios del comercio de armas, que ellos son los que más guerras están exportando al resto del mundo en las dos últimas décadas.

Es impresionante su razonamiento:  se queja de que en Europa no nos estamos dando cuenta del rearme asiático.  Quizá lo que pretende es tapar su propio rearme o el nuestro.

¿Es culpa de Europa el reame en Asía?  En parte sí, pero también de las políticas estadounidenses. La única postura coherente en este aspecto es la reducción multilateral de armas, sin ella las previsiones lúgubres de altas probabilidades de guerra son cada vez más certeras.

También nos llama la atención otro “razonamiento” de Kennedy:  ”Si la desaceleración del crecimiento económico, los daños al medio ambiente y el desgaste del tejido social en China empujan a sus futuros dirigentes a hacer demostraciones de fuerza en el extranjero …”  Impresionantes la razones por las que un país puede ir a la guerra con otros.  Todos son de carácter interno y sólo buscarían llevar la atención de sus nacionales hacia problemas externos  con el fin de desviarla de los verdaderos problemas internos que tiene China.
¿No será que este truco tan usado por los yankis ahora temen que se vuelva en su contra?  ¡Qué cinismo!  Denuncia en los demás lo que ellos hacen continuamente.  Esto es una verdadera lección de lo que se suele llamar política real o la única política posible.  Luego se extrañan de que seamos antisistema.
  • La lenta, firme y creciente decrepitud de Naciones Unidas“.  Al menos aquí reconoce que es la estructura institucional la que no permite que la organización valga para algo útil:  el derecho de veto de China, Rusia y USA son los culpables de que no se pueda colaborar en esta institución.  ¿Tendrá algo que ver las políticas exteriores intervencionistas de estos países?

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