GOBIERNE QUIEN GOBIERNE , MAS GUERRA Y MAS GASTO MILITAR
Diariamente la televisión trata de forjar nuestra forma de ver las cosas bombardeándonos con discursos elaborados y altisonantes de quienes rigen nuestras vidas y de quienes les van sucediendo, como si de un turno se tratara, en sucesivas legislaturas. Su teatral puesta en escena de una especie de antagonismo que no es tal cada vez engaña a menos gente. Nos consta que terceras opciones que llegaran al poder tampoco harían las cosas de forma muy diferente, puesto que el hecho de que tal cosa suceda depende del apoyo determinante de los grandes grupos de comunicación y de sus propietarios, los bancos.
Las políticas en relación al militarismo son un auténtico espejo para comprobar la unidad de acción de todas las opciones políticas que orbitan alrededor del poder. Desde que el PSOE introdujera a España en su primera guerra internacional moderna, en la década de los 90, (Bosnia), no ha habido gobierno, de uno u otro partido que no haya incrementado la presencia de tropas en unas y otras guerras a cual más canalla, criminal y de intereses más inconfesables. Actualmente destacan por su crueldad la guerra de Afganistán, en la que tropas españolas combaten en medio del mayor de los secretos al servicio de las estrategias e intereses de Estados Unidos, y la misión naval en el Índico, consagrada, con la excusa de combatir la piratería, a favorecer el expolio pesquero español a gran escala en las incontroladas aguas de aquel océano.
A pesar de la publicidad del gobierno realizada en todo tiempo gobierne quien gobierne, y de sus mil y una trampas contables, el gasto militar español, cuando no sube, se mantiene incólume con respecto a los recortes realizados en otras partidas. Este año se ha conocido la colosal e impagable deuda que el estado español mantiene con la industria armamentística, la cual lo hipoteca para varias décadas. Hecho que no ha impedido que unos y otros gobiernos sigan comprando y comprando armamento, en su mayor parte completamente innecesario incluso para las necesidades bélicas actuales y futuras del ejército español. ¿Quién se lucra sin cesar con este comercio criminal y disparatado? Un buen botón de muestra de que estas prácticas implican a más actores de lo que se piensa es un reciente titular dado a conocer por la propia industria militar: “PSOE, IU, CCOO y UGT exigen que el Ministerio de Defensa compre nuevos blindados”. A la empresa armamentística Santa Bárbara, filial de una multinacional estadounidense. Cosas similares se piden con respecto a Navantia, industria naval bélica de propiedad estatal.
Otra novedad de este año es la presencia española en el llamado “Escudo Antimisiles”. Si fue el gobierno del PSOE, en los últimos estertores de su gestión, quien negoció que el territorio español, como en los tiempos duros del franquismo, se pusiera a los pies de la estrategia militar estadounidense en esta nueva locura nuclear que resucita los peores temores de la guerra fría, el nuevo ejecutivo del PP se apresuró a corroborar el acuerdo y a ofrecer todavía mayor colaboración. Por supuesto, como es habitual en estos temas -y en el resto de temas- con secretismo y por completo de espaldas a la opinión de la gente.
Es preciso romper con este perverso orden de cosas. El militarismo no tiene que ver con las “políticas” de unos u otros partidos. Es una herramienta tanto para el control social como para la pervivencia de las peores dinámicas del sistema económico capitalista. Cuando no para el enriquecimiento personal de quienes lo gestionan. No podemos seguir mirando al poder y esperando de él buena voluntad para mejorar las cosas. Ahora lo que toca es organizarnos como personas de la sociedad y empezar a recuperar la gestión de nuestras propias vidas. En lo político y también en lo económico. La Objeción Fiscal al Gasto Militar es una herramienta pequeñita pero muy digna y honesta. Nos permite tratar de evitar parte del expolio que el poder hace de nuestra riqueza para dedicarla a fines nocivos. El militarismo es uno de ellos, si bien no el único. Un año más tenemos la posibilidad de rescatar esa parte de nuestro dinero que va a financiar la injusticia militarista y poder dedicarla a fines socialmente útiles y transformadores. ¡Aprovechémosla!
Con un poco de retraso nos hacemos eco del Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar que se celebró el 17 de Abril. Transcribimos el manifiesto suscrito por muchas de las entidades que trabajan estos temas:
“Hoy martes, centenares de organizaciones de más de 40 países convocan por segundo año consecutivo el Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar (Gdams en sus siglas en inglés). Esta jornada se celebra el mismo día que el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) hace públicos los datos del gasto militar mundial del 2011.
Las cifras indican que a pesar del grave contexto de crisis económica en el que nos encontramos, y de los recortes en servicios básicos como la sanidad o la educación, el gasto militar mundial continúa creciendo por 13º año consecutivo (a pesar de que en 2011 tuvo un crecimiento modesto, el 0,3%).
En España, los Presupuestos Generales del Estado para 2012, que acaban de presentarse para ser discutidos en el Congreso, van en esta misma línea: la media de reducción del gasto de los Ministerios es del 17% mientras que el gasto militar se ha reducido menos de un 8%. En cambio, partidas como la de cooperación al desarrollo, se han recortado por encima del 50%. Y se habla de reducir 10.000 millones de euros del gasto sanitario o educativo.
Por todo ello, quince organizciones del Estado español, se suman al Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar con las siguientes acciones y propuestas:
• Envío de una carta al Presidente del Gobierno y a los portavoces parlamentarios en la que se les pide la reducción del gasto militar para invertirlo en gasto social. La carta, recuerda a los representantes políticos que “priorizar unos gastos u otros es cuestión de voluntad política y, por lo tanto, está en sus manos como representantes de los ciudadanos decidir en qué se gastan sus recursos.” • Lanzamiento hoy de la web: http://www.recortemoselgastomilitar.org. En esta página se comparan recortes sociales con gastos militares. • Ciberacción: recogida de firmas a favor de la reducción del gasto militar (en breve en la misma página web.
Firmado por: Fundació per la Pau, Justícia i Pau, Bakeola (Centro para la mediación y regulación de conflictos), Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ), Centre Unesco de Catalunya, Federació Catalana d’ONG per la Pau, Foro de Asociaciones de educación en Derechos Humanos y por la Paz, Fundación Cultura de Paz, Gernika Gogoratuz, Grup d’Educació per la Pau, Nova, Seminario Galego de Educación para la Paz (SGEP), Servei d’Informació de l’Objecció Fiscal (SIOF), Universitat Internacional de la Pau, WILPF-España (Sección española de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad).
El Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar lo promueven a nivel internacional el International Peace Bureau y el Institute for Policy Studies. Enlaces de interés: Gdams , SIPRI“.
Aunque al referirse al contexto español precisan mal el verdadero gasto militar español (más de 18000 millones de euros repartidos en diversos ministerios fuera del de defensa y que supone únicamente un descenso del 1.3% respecto del año anterior) con el gasto del ministerio de defensa (que este si supone una reducción del 8,8% respecto del presupuesto de defensa del año anterior, de donde se han desplazado partidas en el presupuesto de 2012 a otros ministerios), el argumento contra el gasto militar es implacable.
Además, nos parecen muy interesantes los datos comparativos sobre gasto militar y gasto social que aparecen en la página www.recortemoselgastomilitar.org
Como ya veníamos barruntándonos, Defensa vuelve a salir beneficiada en los presupuestos generales del Estado.
Aunque a estas alturas sabemos menos de los presupuestos españoles que Angela Merkel y los mercados internacionales (a los que el lunes 2 de abril se dió cumplida explicación, aún antes de dársela al propio parlamento español que no podrá conocer los presupuestos antes del día 3 de abril), lo cierto es que los datos que han trascendido permiten ya hacer algún análisis:
1) 6.316’45 millones de euros le han correspondido al Presupuesto del Ministerio de Defensa para 2012
2) Frente a la media de reducción de los presupuestos de 2012 sufrida por los restantes ministerios (16,9%), Defensa sólo tiene una reducción del presupuesto del 8,8% (613 millones de euros).
3) Esta reducción es la menor de cualquier ministerio, si exceptuamos la Casa Real (reduce un 2 %), Presidencia (sólo reduce el 3,8) e Interior, (reduce el 4,3).
4) Por otra parte es engañosa (no es tal) porque algunos de los rubros que en 2011 se consignaban en el presupuesto de Defensa (por ejemplo el CNI con 210 millones de euros) ahora se pasan a la Vicepresidencia del gobierno (osea, no desaparecen como verdadero gasto militar, sino que se desplazan. Además, el presupuesto del CNI en 2012 sube a 221’2 millones de euros; es decir, sube un 5’3 %).
5) Además de ello, el gasto militar español se compone de dos grandes capítulos:
el presupuesto del ministerio de defensa (que como vemos no se ha reducido ni siquiera lo que se dice en relación del año pasado, porque se han desplazado partidas a otros ministerios) y
El gasto oculto y disperso en otros ministerios (por ejemplo, la injerencia humanitaria está en el de asuntos exteriores, la contribución a la OTAN y otras estructuras militares dispersa en varios ministerios, las inversiones en armamentos en industria, la Guardia Civil y sus funciones militares básicamente en Interior, transferencias de carácter militar a comunidades autónomas y entidades locales en otros sitios, algunas partidas que e cuelan como ayuda humanitaria pero son para instalaciones de uso militar en la AECID, etc) y en partidas no consignadas de “pago de intereses de deuda”, fondos de contingencia, etc.
6) Con todo parece elocuente comprobar que el volumen del gasto militar real en los últimos años ha superado casi en 2,5 veces el del ministerio de defensa. Es decir, cuando se suma a lo presupuestado para el Ministerio de Defensa lo que se oculta en otros ministerios, lo que se gasta en las clases pasivas militares, los gasto del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS), los gastos de la Guardia Civil, FRONTEX (en el Ministerio de Interior), los gastos de los créditos de Investigación y Desarrollo y las ayudas militares que se ocultan en el Ministerio de Industria, y los gastos de nuestras aportaciones a la OTAN y a la UEO que se ocultan en el Ministerio de Exteriores. Además, a todo lo anterior hay que añadirle los intereses de la deuda pública que corresponden al gasto militar. Y, por último, habría que computar todo lo que se gastará pero no se ha presupuestado inicialmente. Esto se hace bajo el rubro de Fondos de Contingencia durante todo el año
7) Igualmente sorprende comparar este gasto con las bajadas de partidas en otros ministerios, como la bajada en mas de 1.000 millones de euros en fomento del empleo, de más de 1000 millones de euros en ayuda al desarrollo, la anulación del fondo de integración de inmigrantes, o las muy elocuentes reducciones en cultura, educación, sanidad, vivienda y un largo etcétera que nos permite ver que gastos militares y gastos sociales tienen una estrecha vinculación: a mayor gasto militar mayor deterioro de los gastos sociales, y viceversa.
8) Por esta razón, el gasto social puede ser considerado una alternativa al gasto militar y un mecanismo adecuado para una política de defensa alternativa. Ello justifica la lucha social contra el gasto militar como una cuestión prioritaria para avanzar en la democracia participativa y en la reivindicación de supresión del gato militar.
9) Sorprende que Rajoy además ofrezca una anmistía al dinero negro de los defraudadores, precisamente por la vinculación (entre otras) de éste con el trafico de armas.
10) Se comprueba la orientación militarista y autoritaria de las políticas reactivas y antisociales que se van a aplicar por Don Mariano.
11) Los recortes van a afectar sobre todo a “654 millones de euros corresponden a inversiones, lo que significa un recorte de 351 millones (34,9%), según los datos recogidos en el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno ha presentado en el Congreso.
Defensa arrastra una deuda de 30.000 millones en relación con los programas especiales de modernización de armamento. Los ajustes han obligado a renegociar con las empresas con el fin de posponer y ralentizar estos pagos pendientes.
Sólo tres de los grandes programas tienen consignadas partidas para 2012: los aviones de combate Eurofighter EF-2000 (3,5 millones de euros), el avión de transporte militar europeo A400M(869.330 euros) y los helicópteros de ataque (549.520 euros).
Los programas que quedan sin partidas son los de las fragatas F-105; los submarinos S-80; los buques de acción marítima; los carros y vehículos de combate Leopardo y Pizarro y el Obús 155/52. Lo mismo ocurre con los proyectos de misiles contracarro, IRIS-T y Taurus y los helicópteros multipropósito y de transporte”. Ahora queda por ver si todos estos programas de armas ofensivas se cierran definitivamente o durante la legislatura se “inventan” algo para que puedan seguir renqueando y generando deuda.
Los medios oficiosos de la industria militar española se ufanan de los nuevos contratos que tendrá Navantia en Cádiz, por encargo del Ministerio de Defensa, hasta 2019, y nos explican las innegables ventajas para el mercado laboral gaditano a futuro. Nosotros hemos hecho una lectura alternativa bastante sombría.
1) Lo que se asegura Navantia es la fabricación de un número significativo de los famosos submarinos S80, lo que equivale a un aumento, a su vez, de la deuda contraída por Defensa con la industria militar y que ya asciende a mas de 30.ooo millones de deuda impagable (según declaraciones de la Minisnitra de Defensa).
2) Estos artefactos sirven para el nuevo modelo de guerra en la que se ha enfrascado España, que consiste en el control del terrotorio y la agresión de países lejanos, en ensamblaje con los otros ejéritos de la OTAN y EEUU, en el control de las rutas comerciales que afectan a los intereses de nuestras empresas capitalistas multinacionales y de suministro de recursos naturales fruto del despojo de otros pueblos, bajo la apariencia de que este tipo de agresiones son la defensa de nuestros intereses “allende nuestras frontereas”. Según wikipedia, sirven para “cumplir las misiones siguientes: proyección del poder naval sobre tierra, guerra naval especial, protección de una fuerza desembarcada, vigilancia, protección de una fuerza naval, y disuasión“.
3) Estos aparatos implican, en el contexto de crisis que vivimos, optar por una cuantiosa inversión militar en detrimento de una producción civil y que redunde en beneficio de la sociedad. No gana nada la clase trabajadora en este experimento que produce escandalosas plusvalías para los empresarios del sector, beneficios cuantiosos para ingenieros y técnicos superiores que apuestan por apoyar el desarrollo de este tipo de negocio carnicero e inmoral a costa de las necesidades sociales, salarios rastreros para la clase trabajadora asociada a estos programas y cero beneficio para el desarrollo de la región y de una economía productiva sostenible, solidaria y de rostro humano.
4) si la deuda contraída con la industria militar actualmente supera los 32.000 millones de euros (lo mismo que paga el estado al año en prestación por desempleo) y ahora va a crecer aún más con estos submarinos que no se necesitan para nada, en realidad esta decisión perjudica a la sociedad y la empobrece.
5) Todo ello nos lleva a pensar que ante este desaguisado, al que políticos y banqueros no ponen coto, porque seguramente es beneficioso para sus intereses, merece por parte de la ciudadanía una respuesta de rebeldía y desobediencia. Si nuestros impuestos se usan para estos fines y si no hay manera de hacer valer por los cauces (estrechos) establecidos nuestra opción por no contribuir a este estados de cosas, está más que justificada la desobediencia a este tipo de gasto y la insumisión a este tipo de empresas.
Hasta ahora las vías usadas para luchar contra este gasto militar eran la denuncia, la reivindicación y una objeción fiscal que ha conseguido denunciar situaciones similares pero no afectar a la modificación sustancial de las politicas de gasto militar españolas.
En la medida en que estas mediaciones no son capaces de frenar este uso malicioso de los impuestos por parte de una clase política militarista, se precisa más que nunca profundizar en la lucha antimilitarista y afectar de forma decisiva a los intereses de las industrias militares. Para ello, junto con la radicalización de la objeción fiscal, cabría pensar, entre otros elementos:
a) Habida cuenta de la conexión de la banca española con las inversiones militares, se hace imprescindible el boicot a esta banca y la agresión noviolenta a sus intereses para que modifiquen sus políticas de inversión. Retirar fondos de la banca militarista, quitar todo tipo de domiciliaciones en ella, desinvertir todo tipo de productos, informar a la ciudadanía de la perversión de esta banca, realizar acciones directas en sus sedes para concienciar a las personas y mostrar simbólicamente nuestro rechazo y nuestra determinación de hacer varias estas inversiones.
b) Habida cuenta de que estas empresas tienen empresarios e inversores con nombres y apellidos, desvelarlos, identificarlos y ponerlos en evidencia en su propio escenario aparece como una necesidad más de nuestro trabajo.stro rechazo, son acciones a desarrollar en el futuro.
c) Se hace necesario emplazar y coordinar con los movimientos sociales españoles e internacionales una nueva estrategia de lucha contra el gasto militar que convierta la objeción fiscal, entendida como una campaña de desobediencia civil ejemplar y con pretensiones de forzar un cambio de política sobre el gasto militar, en una de las propuestas de la izquierda más allá del parlamentarismo cortesano.
d) Se debe exigir la reconversión de las industrias empeñadas en fabricar estos submarinos y boicotear de forma noviolenta sus actividades.
e) Se debe facilitar a los trabajdores apoyo para el ejercicio de acciones de objeción laboral y a la investigación relacionadas con la fabricación de estos artefactos. No se trata de pedir el despido de los trabajadores, sino, en el ejercicio de su actividad laboral, a negarse a fabricar estos artefactos y la exigncia de reconversión de sus ingenios fabriles.
f) Se debe trabajar con los sindicatos comprometidos en el diseño de una salida de trabajo digno y decente para la región y a la exigencia de reconversión de las industrias militares que lastran el desarrollo humano en la región de Cadiz.
Dentro de la campaña de lucha contra el gasto militar que desarrollan diversas organizaciones sociales y antimilitaristas en el Estado español, se ha presentado el pasado día 30 de noviembre un recurso reivindicando la legitimidad de la objeción fiscal al gasto militar.
Para ello, el mitante del MOC Jorge Güemes, ha aprovechado la resolución de la declaración del IRPF que presentó en 2005 en la que se declaraba objetor al gasto militar y detraía de los impuestos una cantidad equivalente al porcentaje del gasto militar de España, cantidad que entregó a una entidad social.
Aunque el recurso alega la legalidad de la objeción fiscal y su conexión con los derechos humanos y la libertad ideológica declarada en las leyes, el objetor y la campaña no buscan ningún privilegio personal ni no mancharse en soportar personalmente los gastos de defensa: “No busco que la gente pueda pagar sus impuestos a la carta porque me parecen justos estos impuestos. Pero sí abogo por que no se gaste el dineral que se invierte en gasto militar”.
Pero el recurso, amén de los argumentos legales que justifican esta actitud, busca sobre todo dimensionar la desobediencia civil de un colectivo de personas que utilizan esta forma de objeción fiscal para cuestionar la legitimidad del gasto militar y buscar la movilización social para su supresión. Dice el desobediente fiscal a la prensa que “La desobediencia civil que supone la objeción fiscal pacifista se defiende como “garantía del derecho político colectivo a vivir en un mundo en paz, contra el que el sostenimiento de los ejércitos, el gasto militar y las políticas de preparación para la guerra serían un obstáculo”.
Nos parece importantísimo seguir apoyando y difundiendo la actividad de Bank Track.
Hoy os recomendamos que dediquéis un ratito a ver su canal de vídeos en youtube. Los datos son impresionantes y están presentados con humor y ofreciendo alternativas:
Dinero dedicado por el gobierno estadounidense para salvar a los bancos: 700.000 millones de dólares.
104 dólares por cada habitante del planeta.
La alternativa, muy sencilla: dedicar 104 dólares por cada habitante a apoyar a la banca ética. Con ello se conseguiría que no se invirtiesen en armas y sí en mejorar la calidad de vida de la humanidad, por ejemplo.
Hace unos días publicamos una entrada reseñando la difusión que (poco habitual) había tenido la propuesta de objeción fiscal en el periódico El País. Pretendimos elogiar el tratamiento menos manipulador que otras veces que había merecido la campaña en este medio y que, por primera vez que nosotros sepamos, se había resumido bien el debate “doctrinal” de los “filósofos del derecho” sobre esta materia.
Apuntábamos a la vez los riesgos de que una propuesta que pretende ser crítica y radical al gasto militar se devaluara o se pretendiese reconvertir (obviamente no por parte de los objetores fiscales ni de los grupos promotores de esta lucha) a límites asumibles por parte del Estado sin cambiar nada en su concepción militarista, como puede ser reconocer un cierto derecho de exclusión (que el gasto militar continúe pero nos excluyan de pagarlo personalmente con nuestros impuestos directos por escrúpulos de conciencia) o de determinación (idem, pero que nos permitan “elegir” entre fines militares o de otro tipo), pero sin ir más allá sobre la concepción del propio gasto militar y de la militarización de la economía.
Este artículo ha tenido un cierto debate en una de las principales páginas antimilitaristas del estado español, antimilitaristas.org, que obviando calificaciones y descalificaciones que no vienen al caso, se centra más en la oportunidad o no de la entrada y del momento elegido para lanzarla (disculpas a quien crea que queremos ningunear el esfuerzo de los colectivos que durante todo el año y durante todo el tiempo de la campaña están trabajando en este tema) y en la ausencia de propuestas alternativas, es decir, para mejorar la campaña y la persistencia en la crítica que desde siempre se hace a la campaña: que no crece todo lo que deseamos el número de objetores fiscales.
Quienes hicimos este artículo no pretendíamos denostar, criticar o negar la apuesta por la objeción fiscal y mucho menos situarnos como “determinados especialistas” y ajenos ante esta materia. Si se entendió otra cosa o está mal entendida, o hicimos mal el trabajo y no nos dimos a entender.
Si miramos el objetivo “de máximos” que de forma sistemática se anuncia sobre la objeción fiscal y el que se planteó en los orígenes de esta campaña en el Estado Español (abolir el gasto militar) y lo comparamos con la realidad actual, encontramos cierta lejanía que no quiere servir para deslegitimar la campaña, sino para pensar en otras acciones y propuestas, tal vez complementarias, tal vez distintas, tal vez en paralelo, que se enfoquen también a ese objetivo y puedan aglutinar a más gente o a una mayor eficacia de la que actualmente tenemos ante el gasto militar.
Puede ser que no consigamos acercarnos al objetivo señalado porque la sociedad no es permeable al mensaje, o porque la mediación elegida es únicamente válida para una gente muy concreta y con un determinado nivel de compromiso, o porque los medios de difusión impidan un mayor conocimiento de la propuesta por parte de más personas, o porque no encontremos otras claves desde las que luchar contra el gasto militar, o por otras mil razones, e incluso por una mezcla de todas ellas. Creemos que preguntarnos sobre ésto puede permitir mejorar las cosas. Nosotros nos ponemos manos a la obra e intentaremos hacer análisis y propuestas, eso sí, tal vez en un momento menos “inconveniente”.
Pero también podemos preguntarnos por contenidos concretos, por modos de llegar a difundir el objetivo y, como no, como se piden alternativas, por alternativas que, igualmente, intentaremos en otro momento reflexionar y no para criticar la campaña, sino para buscar vías de abolición del gasto militar, que es lo que nos interesa.
No obstante, nosotros sí estamos abiertos a que quienes leen esto nos aporten ideas, críticas y cuanto sea necesario. Tal vez entre muchos podamos hacer más dialógico y compartido nuestro pensamiento.
La objeción fiscal al gasto militar se desarrolla en España desde hace más de dos décadas.
Aunque la pretensión de convertirse en una campaña de desobediencia civil que ponga en cuestión los cimientos del propio gasto militar y que genere un debate hacia su abolición no han generado la misma dinámica que la insumisión, lo cierto es que persisten unas mil personas ejerciendo este medio de protesta.
El País ha extractado en un artículo publicado el miércoles 28 de abril de 2008 algunas de las contradicciones desde el punto de vista teórico en que entran los debates filosóficos y jurídicos ante este hecho y, en lineas generales, resume de forma adecuada el estado de la reflexión al respecto en estos ámbitos.
Visto desde el punto de vista de las aspiraciones y las posibilidades de generalizar un comportamiento desobediente en materia de gasto militar, hasta el punto de afectar de forma decisiva a éste o de obligar a cambios políticos, entendemos que la objeción fiscal, tal como se propone, no ha tenido el éxito que se esperaba.
Lo peor que nos podría pasar es que se considere en el mismo plano la objeción fiscal que la insumisión fiscal de Esperanza Aguirre o de las otras propuestas. Tampoco sería solución que la presión ante los poderes se zanjara con la autorización de un derecho de exclusión o de objeción de conciencia (que siga el gasto militar pero mis impuestos directos queden excluidos de su financiación, con lo que a) el gasto militar sigue y b) además lo pago con el resto de mis impuestos y con la autorización de unos presupuestos generales del estado en cuya decisión no pintamos nada), o que nos permitan un cierto derecho de determinación (al estilo de la cuota del IRPF para otros fines sociales o sostenimiento de la iglesia católica).
Sin entrar a valorar el importante testimonio personal y el compromiso político de los objetores fiscales que aún continúan persistiendo, lo cierto es que conviene debatir más profundamente sobre las razones de no crecimiento del número de objetores ni de la eficacia de la campaña, tanto las que afectan a las actuales condiciones de transmisión, en condiciones realmente muy desfavorables, de los mensajes y propuestas en nuestra sociedad, para conseguir un mayor número de desobedientes, como las que puedan afectar a la metodología empleada y los límites que pueda tener, la necesidad de pensar otras mediaciones más o diferentes, y un largo etcétera que, entendemos, podría servir de aliciente para hacer de la crítica del gasto militar un puntal para la lucha antimilitarista y por la abolición de los ejércitos.
En todo caso, un ejemplo más de que se puede luchar contra el militarismo por muchos medios y de que no estamos solos en estas luchas, que aglutinan, en unas u otras propuestas, a un importante número de personas dispuestas a hacer de su acción directa y de conciencia una herramienta de cambio social.
Dentro de la Campaña de Objeción Fiscal al gasto militar 2009 del Estado Español, la CGT ha decidido apoyar nuestra iniciativa de Biblioteca Social de Asunción (antimilitarista, feminista, anarquista, anarco-feminista).
- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.