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Fuente: La Nación
Nos cuesta un enorme esfuerzo conocer la situación actual de la lucha de los objetores antimilitaristas en Paraguay, a pesar de ser ésta una de las más llamativas de América Latina.
Si estamos bien enterados del enredo, la cosa está como sigue:
La Constitución paraguaya, de después de la caída del dictador Stroessner, articuló la viabilidad de la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, una de las estructuras de socialización y adoctrinamiento más férreas y arraigadas con que cuenta el militarismo paraguayo.
Dada la negativa de sucesivos gobiernos a permitir esta objeción, los objetores paraguayos, principalmente articulados en torno al SERPAJ paraguayo y al Movimiento de Objeción de Conciencia paraguayo, articularon campañas para el reconocimiento de la objeción como vía alternativa (no complementaria) al servicio militar obligatorio y para que el número de objetores dispuestos a negarse a servir al militarismo creciera.
Tras muchos tiras y aflojas, al final el depuesto Presidente Lugo firmó una ley bastante favorable a los intereses militares para permitir determinada objeción de conciencia, pero privándola de su carácter político alternativo y sometida a restricciones y discriminaciones groseras.
Lo objetores no se arredraron y siguieron en sus trece, es decir, negándose al militarismo y al servicio militar obligatorio e, incluso, formulando un recurso que cuestionaba ante la Corte Suprema la constitucionalidad de la norma.
Esto ha supuesto que, en mucho tiempo, en años, el número de jóvenes que se niegan a ir al ejército crezca mucho. De hecho muchos jóvenes, en este limbo legal, no sirven al ejército e integran una bolsa cada vez más creciente de gente a la espera de respuesta de la corte suprema sobre la ley de objeción.
Si la Corte declara la iegalidad de esta ley y la discriminación de la prestacion sustitutoria al servicio militar, el número de objetores crecerá, la deslegitimación del anacrónico servicio militar será más que evidente y las posibilidades de que los objetores “embolsados” lleven adelante su amenaza de desacatar cualquier ley que no convierta el servicio militar en voluntario serán más que evidentes.
Pero la Corte no se pronuncia, se toma su tiempo (más ahora, tras el derrocamiento antidemocrático del presidente Lugo), y esto impacienta a los militares paraguayos, que siguen considerando ofensivo que unos jóvenes desafien sus aguerridas imposiciones.
Por eso el que hasta hace pocos días ha sido el encargado del reclutamiento de jóvenes para el servicio militar paraguayo, General Migdonio Godoy, cumpliendo muy seguramente órdenes de la ministra del ramo (por cierto, del partido del ex general golpista Lino Oviedo, verdadero instigador del golpe dado a Lugo) ordenó que se aplicaran sin contemplaciones las reglas disuasorias de la ley del servicio militar (ley 569/75) que imponía a las emprsas la obligación de que los jóvenes a los que contraten cunten con un certificdo militar de haber realizado el servicio militar (“baja”), al cual ahora, por una decisión de hace unos años por parte de la judicatura paraguaya, también podrá asimilarse el certificado de haber sido reconocido objetor de conciencia.
Con este anuncio de Don Migdonio se pretendía amedrentar a los jóvenes y acabar con su desafiante desacato de pasar del ejército.
Pero al parecer la respuesta no ha sido la esperada: cientos de jóvenes han empezado a pedir que les expidan en papel de ser objetores, con lo que no hacen la mili ni, de momento y hasta que se resuelva la cuestión de la ley de objeción, la prestación militarizada.
De modo que la ministra, en este juego de tirar la piedra y esconder la mano, ha destituído al bueno del General Godoy y ha anunciado que se suspende la aplicación de la ley del servicio militar.
Se ve que la respuesta social es muy honda, tanto como para intimidar al militarismo rampante y al oviedismo golpista.
Por eso desde aquí nuestra solidaridad y apoyo a los objetores paraguayos y a los grupos que los apoyan, aunque sea tan dificil contar con información suficiente de éstos.
fuente: enlineadirecta.info
Como en otros lugares del mundo, en México también permanece la servidumbre del servicio militar y, como en todos los lugares donde se impone este trabajo forzado a favor del militarismo, allí también se da la negativa de los jóvenes a dejarse enrolar como coballas.
Las razones resultan evidentes: los ejércitos defienden los intereses de los poderosos; fomentan el militarismo y agreden la paz; imponen una cultura y una práctica patriotera,autoritaria, machista, jerárquica, acrítica, sumisa y volenta; condicionan la vida de los ciudadanos; generan y agudizan conflictos, perjudican el desarrollo y el futuro de los jóvenes, detraen presupuetos públicos para un fin inútil, perjudicando con ello el uso del presupuesto público para fines socialemente útiles; son una potencial amenaza para las democracias y los valores en los que se asientan , y no defienden lo que la gente quiere defender ni de forma coherente con los valores noviolentos de las sociedades.
Entre los más empedernidos promilitaristas del lugar se encuentra el gobernador de Chihuahua, de nombre Cesar Duarte, quien en el pasado mes de marzo tuvo la ocurrencia de proponer una ley para que los jóvenes que ni estudian ni trabajan se integren en el ejército (donde por cierto no se conoce que nadie estudie y mucho menos que trabaje) forzosamente durante tres años . Afortunadamente, diputados sensatos de todas las bancadas expresaron su oposición a tamaña burrada,
Ahora es el Departamento de Río Bravo, donde las autoridades colaboracionistas con este reclutamiento forzoso están preocupadas por la desafección de los jóvenes y han pasado a realizar bandos y amenazas varias para intimidar a los jóvenes.
La jefe del departamento de reclutamiento militar del municipio, Lic. Laura Mónica García Carrillo asegura que “constantemente se les está haciendo el llamado a los jóvenes que entran a su mayoría de edad, anticipados y remisos para que se presenten en está oficina de enlace a realizar el trámite de su media cartilla, ya que el presidente municipal Juan Diego Guajardo Anzaldúa le preocupa que los jóvenes cuenten con todos sus documentos legales”.
Pero los jóvenes se muestran levantiscos y buscan la manera de rechazar la imposición el servicio militar.
En esta ocasión, el requerimiento conminatorio y amenazante de las autoridades riobravenses es para los “nacidos en el año 1993, nacidos antes o después, para que se presenten en la oficina de enlace municipal de la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA) con la siguiente documentación en original y copia; Acta de Nacimiento, 2 comprobantes de domicilio (luz, agua, tel.), CURP, Certificado o calificaciones de último grado de estudios cursado, 5 fotografías para cartilla, blanco y negro con fondo blanco, no instantáneas y sin retoque, Pelo corto estilo militar, Sin barba y con patilla corta, Camisa blanca de cuello, si vive en área rural deberán presentar una carta del comisariado o delegado ejidal”.
Los que no acudan, dice la propaganda oficial, pagarán las consecuencias.
Llama la atención este tipo de requerimientos oficiales, pues dicen más de lo que quieren decir, porque entre renglones reconocen el desafecto juvenil al militarismo (y de paso el desinterés de las autoridades en dar cauce democrático a este desafecto).
En México es parte de la cultura común el rechazo del proceder violento del ejército y su papel represor, y son muchas las denuncias de malos tratos y abusos de esta terrible institución. veamos un ejemplo elocuente
No todas las autoridades mexicanas promueven esta cultura militarista, y así, el Jefe de la Delegación Gustavo A. Madero del Distrito federal de Mexico ha señalado su rechazo al reclutamiento, añadiendo que “No hay otra apuesta más que la cultura, deporte y educación. Mientras otros gobiernos, los de la derecha, invitan a los jóvenes a que se alisten al Ejercito, aquí les decimos que vamos a seguir estudiando, vamos a seguir preparándonos, vamos a formar nuevas generaciones”.
En México son constantes los actos de rechazo al ejército y al servicio militar obligatorio

Fuente: mdiosdiz.blogspot.com
Hemos enlazado este interesante texto de Manuel Dios Diz (entre otros méritos ha escrito el libro La paz como cultura y dirige el Seminario Galego de Educación para a Paz) recordando algunos de los protagonistas, personas y grupos, que protagonizaron la lucha de la insumisión.
Nosotros también queremos recordar, junto con el autor referenciado, a Pepe Beúnza, que fue el referente de muchas personas en la lucha por politizar la objeción de conciencia y sacarla del mero ámbito de la conciencia individual para convertirla en un elemento fundamental de la lucha antimilitarista y, cómo no, al Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) del que nosotros mismos formamos parte.
Ahora que brindan, como dice el autor, tantos “allegados” con la ministra, tal vez sea momento para recordar y recuperar nuestra propia memoria, pero, en nuestra opinión, sobre todo, para plantearnos nuevos y antiguos retos porque el ejército y el militarismo siguen siendo dos de las peores plagas que amenazan a la humanidad y la abolición del ejército sigue siendo un compromiso ético y político ineludible.
Fuente: Ñandutí
El diputado Víctor Ríos ha presentado un proyecto de ley para abolir el servicio militar obligatorio de Paraguay. Su argumento ha sido prometedor, aunque luego la promesa se desinfló a medida que crecía el ímpetu del diputado:
“la realidad actual, y la historia, nos dicen que nuestras fuerzas armadas están completamente desfasadas. Hoy no tiene sentido pensar que con lo que tenemos vamos a enfrentar un conflicto internacional”, dijo.
Cabe matizar al senador con un pequeño recuerdo histórico para decir que no se puede enfrentar un conflicto internacional ni hoy ni mañana, pero que tampoco se pudo ayer, a pesar de lo cual el ejército siguió teniendo el prestigio y el protagonismo que todos sabemos para desgracia del pueblo paraguayo y, lo que es peor, convertido en uno de los peores enemigos de las libertades de la gente. No en vano el sistema de servicio militiar paraguayo ha gozado de ciertas peculiaridades como los llamados “arreos” (en realidad secuestros de jóvenes a la salida de locales de ocio o de encuentro juvenil para llevarlos a campos militares y militarizarlos) y los malos tratos a los soldados.
En todo caso, de la reflexión del diputado parecía desprenderse una consecuencia lógica: si el ejército no sirve para nada (como parece más que evidente que ocurre) y, por otra parte, la comprensión del mundo actual nos señala que ningún país parece en la actualidad un peligro “militar” para Paraguay, lo lógico habría sido interesar la abolición de tan indeseable institución.
Pero el diputado no ha llegado tan lejos, y nos ha dicho que lo que hay que hacer es profesionalizar los mandos militares y adquirir tecnología punta para el ejército. Es decir, derrochar en algo que sabemos de antemano que es peligroso para la sociedad y que no tiene un fin socialmente útil. ¿Será que el ejército sigue dando tanto miedo?
Cabe, en todo caso, señalar que Paraguay cuenta con un movimiento antimilitarista concienciado y muy dispuesto a trabajar no por la supresión del servicio militar sino contra la militarización y por la abolición del militarismo, ejército incluido.

Fuente: Abc digital
Tal como anunciábamos, el SERPAJ parguayo y el MOC de Paraguay han presentado acciones de inconstitucionalidad contra la ley que reglamenta la objeción de conciencia en ese país, señalando que van a emprender una movilización contra dicha norma.
Es muy previsible que la movilización no se quede en la mera protesta y pase a una fase de desobediencia civil a la norma con el sano propósito de cuestionar el militarismo paraguayo y de abolir el servicio militar y el ejército.
Desde aquí alentamos y saludamos estas iniciativas que también necesitarán del apoyo y la solidaridad en otros lugares del mundo.
Ánimo amigos paraguayos.