2’5 millones de desplazados internos en Siria.

27 de noviembre de 2012

Fuente:  BBC Mundo.

Son cifras de la Media Luna Roja y duplican las que se usaban hasta ahora:  2’5 millones de desplazados internos en Siria.  Además, nos avisan de que la estimación es conservadora.  Muchos de los desplazados internos están ubicados en escuelas y edificios públicos, que a menudo carecen de calefacción e instalaciones adecuadas de saneamiento, según la ONU.  Además, la ONU cree que hasta cuatro millones de personas en el interior de Siria necesitarán ayuda humanitaria principios del próximo año, frente a los 2,5 millones.

Más de 408.000 sirios han huido a los países vecinos, y más personas están huyendo de todos los días, según la ONU.

En total 3 millones de personas se han visto desplazadas por la guerra.  3 millones de un total de 21 millones, es decir, el 14’3 %, una de cada 7 personas.

Nos parece importante dar relevancia a estas cifras porque, habitualmente, las guerras se miden por su número de muertos y pensamos que hay que añadir a estos cómputos los que tienen que ver con los desplazados internos y externos, ellos también son parte de las consecuencias de la guerra.

Además, activistas de la oposición y de derechos humanos estiman que más de 36.000 personas han muerto desde el levantamiento contra el presidente Assad comenzó en marzo de 2011.

Otro país destrozado y que podrá ser fácilmente manejado desde Occidente.  Otro país que será un gran negocio en reconstrucción para nuestras empresas.


Se avecina un nuevo riesgo para la seguridad alimentaria mundial.

23 de agosto de 2012

Fuente:  Revista amauta.

La Gran Sequía de 2012 todavía no termina, pero ya sabemos que sus consecuencias serán severas. Con más de la mitad de los condados de EE.UU. identificados como zonas de desastre por la sequía, es seguro que la cosecha 2012 de maíz, soja y otros alimentos básicos será inferior a los pronósticos. Esto, por su parte, aumentará los precios de alimentos dentro y fuera de EE.UU., causando más miseria para los agricultores y estadounidenses de bajos ingresos y dificultades mucho mayores para gente pobre en países que dependen de la importación de granos estadounidenses.

En EE.UU., los alimentos representan solo aproximadamente un 13% del presupuesto de la familia promedio, una parte relativamente pequeña, por lo tanto un aumento en los precios de alimentos en 2013 probablemente no resultará demasiado abrumador para la mayoría de las familias de ingresos medianos y altos. Podría, sin embargo, producir considerables dificultades para estadounidenses pobres y sin trabajo con recursos limitados.

Sin embargo, es probable que la Gran Sequía tenga sus efectos más devastadores en la arena internacional. Como tantas naciones dependen de importaciones de granos de EE.UU. para suplementar sus propias cosechas, y como intensas sequías e inundaciones también están dañando los cultivos en otras partes, se espera que los suministros de alimentos disminuyan y que los precios aumenten en todo el planeta.

En 2007-2008, cuando el arroz, el maíz y el trigo tuvieron aumentos de precios de 100% o más, los precios fuertemente aumentados –especialmente para el pan– provocaron “disturbios alimentarios” en más de dos docenas de países, incluidos Bangladesh, Camerún, Egipto, Haití, Indonesia, Senegal, y Yemen.

El siguiente aumento de precios en 2010-11 estuvo, sin embargo, estrechamente asociado con el cambio climático. Una intensa sequía afectó a gran parte de Rusia oriental durante el verano de 2010, reduciendo en un quinto la cosecha de trigo en esa región y llevando a Moscú a prohibir todas las exportaciones de trigo. La sequía también afectó la cosecha de granos de China, mientras intensas inundaciones destruyeron gran parte del cultivo de trigo de Australia. Junto con otros efectos relacionados con los extremos climáticos, estos desastres hicieron que los precios del trigo aumentaran más de un 50% y el precio de la mayoría de los alimentos básicos en un 32%.   Una vez más, un aumento en los precios de los alimentos llevó a una agitación social generalizada, esta vez concentrada en el Norte de África y Medio Oriente.

Combinad tales conflictos con otra probabilidad: que persistentes sequías y hambre obliguen a millones de personas a abandonar sus tierras tradicionales y huir a la escualidez de villas miseria y barrios bajos en expansión que rodean las grandes ciudades, provocando la hostilidad de los que ya viven en ellas. Una erupción semejante, con horrendos resultados, ocurrió en los barrios bajos de Johannesburgo en 2008 cuando migrantes desesperadamente pobres y hambrientos de Malaui y Zimbabue fueron atacados, golpeados, y en algunos casos quemados hasta la muerte por sudafricanos pobres.

En nuestro país se acaba de aprobar la Directiva de Defensa Nacional, en la cual nada se dice sobre la seguridad alimentaria, ni de alcanzar lo Objetivos del Milenio.  Opinamos que éste debería ser uno de los puntos clave en cualquier política de defensa europea:  colaborar parar que el el enemigo del hambre no mate a ninguna persona.  Así, se combatirían también los efectos colaterales del hambre:  estallidos violentos, guerras, emigraciones, violencia, etc.

Cada vez es más urgente cambiar de un concepto militarista de defensa a otro basado en la seguridad humana y que ponga nombre a los verdaderos enemigos de España y de la humanidad:  hambre, falta de sanidad, enfermedades, falta de enseñanza, …


Los médicos de familia se platean la insumisión a la ley de extranjería: ¿Les vamos a dejar solos?

18 de junio de 2012

Zoot Suit + + - + + Centro Cultural Universitario +

Fuente: Publico

Según la moral propia de los médicos, no pueden dejar desatendido a un paciente.  Así de sencillo. Y cuando una ley prohíbe atender a una persona, pone a los médicos ante un dilema: cumplir la ley, aunque sea una ley injusta, o responder al criterio ético y atender a la persona, aunque sea ilegal.

Los médicos de familia no quieren tragarse el sapo de servir como brazo ejecutor de Ana Mato, otra de las piezas del opus dei en el gobieno de Rajoy,  y del racismo patrio que ésta, con mano firme, conduce con tanto acierto.

De modo que  la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, según ha dicho su presidente, va a aconsejar a sus médicos asociados negar legitimidad a la ley injusta y platear objeción de conciencia, es decir, desobedecer en cociencia y con el sano y respetable propósito de restituir la cordura y la ética que la ley quiere obligar a perder.

Plantean la cuestión en términos de objeción de conciencia, es decir, de respeto a la propia libertad de conciencia (entendida no sólo como libertad para pensar en conciencia lo que se quiera, sino como derecho a obrar con arreglo a los propios principios éticos y de adecuar el comportamiento a los mandatos de éstos cuando una norma los agrede de forma tan grosera e inhumana) por encima del cumplimiento de una norma que choca con las propias convicciones.

No debería escandalizar este paso a los bienpensantes de la derecha, pues ellos proponen que los médicos objeten en la sanidad pública (aunque luego en la privada no tanto) a practicar abortos por motivos de “objeción de conciencia” y donde las dan las toman.

Los médicos ahora desobedienes plantean esta lucha como objeción de conciencia  y  no como desobediencia civil, porque la objeción de conciencia es una figura que tiene acogida legal, tanto en general como en lo que se refiere a la profesión médica, y seguramente quieren ser prácticos y, por encima de tirar abajo la ley, prestar la asistencia sanitaria a los imigrantes de inmediato y aunque la ley lo prohíba.

Ahora bien, su objeción, desde nuestro punto de vista, es también insumisa y puede ser el embrión de una campaña de insumisión más amplia a la injusta (y pactada por el PP y el PSOE en sus lineas gruesas) ley de extranjería y a sus últimos recortes.

Porque en la atención objetora a los inmigrantes “irregulares” (osea a los que el estado no da papeles legales) a los que la ley priva de derecho a la sanidad, se encuentra también la Llamada a la sociedad en su conjunto para que se indigne y movilice y la pretensión de que esa norma, por la presión, la desobediencia y la lucha social, sea abolida.

¿Les vamos a dejar solos? ¿Es sólo una lucha de los médicos la de pedir que se consolide una categoría de personas sin derechos y sin salud? ¿Permitiremos que el creciente racismo social e institucional gane la partida?¿Miraremos para otro lado, como hacen tantos?

Son preguntas que nos exigen. Pero el grave problema que tenemos es que, en nuestro papel de ciudadanos, no sabemos qué otros medios de desacato e insumisión tenemos los ciudadanos de a pié para incorporar al elenco de desobediencias a la ley de extranjería.

1.- Espacios para el desacato: ¿Cómo ser insumisos a esta ley injusta sin ser médicos?

Pondremos algunos (reconocemos que no somos muy imaginativos) de los que por diversas iniciativas ya se están desarrollando o, en otros casos, podrían desarrollarse:

a) Se puede desacatar el asunto de la prohibición de la hospitalidad y la acogida a los inmigrantes irregulares, sancionado con multas económicas (y de hecho hay colectivos que ya practican y proponen esto) y dar acogida (e ncluso hacerlo pública y políticamente).

b) Se puede desacatar la indefinición que la ley establece acerca del derecho a los estudios de los inmigrantes irregulares mayores de edad, dándoles cobijo y titulación por más que la ley no lo garantice.

c) Se puede desacatar la práctica que determinadas administraciones autonómicas realizan de denegar las autorizaciones de arraigo social u otras (aunque a priori no hay ningún papel legal que diga que lo deniegan por esto) a las personas que no realizan los cursitos de conocimiento de las leyes o similares que estas administraciones imparten (y que si alguien se pone a mirar sus contenidos y su práctica real, descubrirá que son, en el mejor de los casos, una pamema inútil). Este desacato se puede hacer montando gresca en los centros donde hacen estos cursos, o planteando denuncias sociales por la práctica irregular que existe con esto, como ya hizo SOS racismo en la Comunidad de Madrid.

d) Se puede desacatar y denunciar la práctica del día a día en sindicatos, partidos y otros sitios de mal pelaje, de denegar la militancia a extranjeros irregulares que la piden. Podemos denunciar esta práctica e incluso las limitaciones que los estatutos d estas instituciones mantienen a pesar de estar reconocido en la ley el derecho a afiliación de estos inmigrantes- Podemos promover campañas masivas de afiliación para hacerles cambiar sus normas internas y desenmascararlos. No es que nos gusten estos cauces burocráticos excesivamente, pero probablemente si en ellos hubiera inmigrantes  irregulares, las cosas cambiarían algo en las agendas de estos sitios.

e) Se puede desacatar la práctica de redadas que, aún no teniendo amparo legal, se realizan periódicamente por las diversas policías. Para ello, ejemplos como las brigadas vecinales y otros mecanismos de apoyo y protección son ejemplos claros a seguir.

f) Se pueden usar de forma profusa los cauces que aparecen en el art 23 y 24 de la ley que permite actuaciones contra todo tipo de actos discriminatorios, ya sea de particulares o funcionarios y autoridades. Cabe en este punto hacer denuncias masivas y pedir inhabilitaciones de funcionarios o cargos implicados, pues cuando sientan que no tienen la impunidad en que encubren sus actos, seguramente cambiarán sus prácticas.

g) Se puede desacatar la explotación fáctica de miles de personas que carecen de contrato y de condiciones laborales dignas por el hecho de su mayor vulnerabilidad por ser inmigrantes, regulares o irregulares, e incluso apoyar a éstos explotados para la obtención de sus papeles por arraigo laboral, haciendo de testigos de la relación laboral previa en juicio, denunciando esta explotación vergonazante de nuestro convecinos, etc.

h) Se puede desacatar el régimen sancionador en lo que perjudica a los inmigrantes por el hecho de su vulnerabilidad e incluso apoyarlos en sus recursos para evitar las expulsiones

i) Se puede desacatar todo el régimen de internamiento establecido en centros carcelarios encubiertos y luchar constantemente para su desmantelamiento. Podemos también exigir luz y taquigrafos en estos centros y hacer sentir a las instituciones que entran dentro de estos lugares teóricamente a hacer labor social que mantengan posturas coherentes y y den informacion de los incumplimintos que se dan en el trato a los “retenidos”.

j) Podemos también presionar a los consulados y embajadas de los países con mayor número de personas para que adopten un apostura crítica y eficaz de defensa de los inmigrantes y ante la discriminación legal y práctica hacia estos, y para que luchen contra los centros de internamiento, haciéndoles ver que en muchas ocasiones su colaboracionismo servil ayuda a la imposición de políticas que de otra manera no se podrían llevar a acabo.

k) Podemos exigir, y sobre todo a los sindicatos que lo permitieron, a las asociaciones que se callaron  y a los consulado que miraron para otro lado, que se revoque la moratoria que se ha hecho de nuevo para ciudadanos europeos de reciente incorporación a la UE no puedan venir a España sin previo contrato de trabajo.

l) Podemos además aparecer como grupos de apoyo para los imigrantes discriminados legalmente y para los médicos u otras personas que por su lucha desobediente puedan ser represaliados.

Tal vez estos ejemplos deslavazados no son sino eso, ejemplos, pero tal vez la suma de muchos ejemplos nos permita avanzar en la idea de una campaña amplia de desobediencia masiva a la ley de extranjería y a la práctica racista que existe.

2) Prácticas alternativas: construir otro modelo de convivencia

A estos desacatos deberíamos unir prácticas alternativas que nos permitan:

a) Generar y potenciar el uso del plurispacio y del espacio público como lugar de encuentro de las persona, de uso para el bien común s y de intercambio cultural y lucha social.

b) Luchar por la convivencia en barrios, contra la segregación espacia, el racismo o el deterioro de los barrios de “concentración de inmigrantes” y desarrollar un clima de convivencia diferente y no de mera tolerancia. Para ello podemos acentuar el papel del encuentro, de la realización de actividades comunes y de nuestro propio papel de vecinos comprometidos y mediadores vecinales sin acudir a “profesionales” y “chiringuitos” para ello.

c) Facilitar la construcción de redes de apoyo, el desarrollo del trabajo comunitario y de redes de convivencia accesibles que permitan mayor cohesión social.

d) Generar dispositivos alternativos de apoyo social,  legal y asesoramiento en papeleos y otros asuntos, refuerzo educativo, uso solidario del tiempo, acogida, consumo, etc., alejados de los dispositivos “oficiales” y “subvencionados” y que en realidad sirvan para el empoderamiento de los otros.

e) Abrir los cauces de nuestras propias redes de convivencia y de organización, activismo, etc. para que puedan tener entrada cómoda y sin hacer ningún tipo de ascesis, los inmigrantes que deseen integrarse o participar en ellos.

e) Apoyar la construcción de un movimiento de reivindicción e inmigración (no de inmigrantes ni de carácter étnico ni esencialista similar, sino de ciudadanos del mundo vinculados por ideales de inclusión, igualdad  y no discrimiación, deseo de desarrollo justo en el orden internacional, etc.) que   dote de actoría política a los nadie en cuanto que aspiración a un mundo donde todos seamos iguales y sin discriminaciones. Este movimiento pasa a nuestro juicio por superar el fragmentado, clientelar y conflictuado panorama actual del asociacionismo de inmigrantes  y por desterrar el modelo organizativo y de liderazgo vertical y paternalista,  tan perjudicial, que actualmente existe en éste. También pasa por evitar el oportunismo del asociativismo de “apoyo” a la inmigración que sobre-representa a los inmigrantes, usando de éstos para la obtención de reconocimiento, legitiidad y subvenciones y que actúa como “tribunos” de las causas de los inmigrantes. Al mismo tiempo pasa por generar coordinación, intercambio de ideas y debate con el resto de movimientos sociales en orden a compartir causas, luchas y análisis.

En definitiva, creemos que  en este caso urge una campaña amplia y que contemple todos los aspectos, de desobediencia civil a la ley de extranjería, con el propósito de conseguir su cambio y el destierro de la discriminación por el orígen de nuestra legislación y de nuestra convivencia.


El primer mundo exporta violencia al Tercer Mundo

15 de abril de 2012

Fuente:  El País.

Un patente, clarísimo y penoso ejemplo de lo que anuncia el titular:  ”La Asociación del Rifle norteamericana tiene una gran responsabilidad de la violencia en México”.

El mecanismo es el siguiente:

  • En USA hay una enmienda en su constitución que es la “Segunda Enmienda constitucional de EEUU, que permite a los estadounidenses conservar y portar armas”.
  • Además, USA tiene la Asociación Nacional del Rifle, un conocido grupo de presión, lobby o grupo de cabildeo, que posee nada más y nada menos que 4’3 millones de miembros y que es el grupo de presión más potente.  Además, “La NRA y otros grupos cabilderos proarmas bloquean constantemente los esfuerzos tendentes a restringir la venta masiva de armas de asalto, afirman los críticos. En particular, Calderón (presidente mexicano) citó la decisión estadounidense del año 2004, apoyada por el lobby armamentista, de levantar la prohibición a los fusiles de asalto”.
  • “Jon Lowy, un funcionario del Brady Center de Washington, un grupo que aboga por el control de armas, me comentó que “la vergonzosa debilidad de las leyes de control de armas de Estados Unidos ha contribuido grandemente a crear el flujo de armas que reciben los carteles del narcotráfico mexicanos”. Agregó que la decisión del Congreso estadounidense de no renovar la prohibición de armas de asalto y el hecho de que el Congreso no exija una investigación previa a quienes compran armas en ferias de armamentos está empeorando la situación en México”.
  • “Durante mi Gobierno, hemos confiscado 140.000 armas en cuatro años. Y creo que la inmensa mayoría eran armas de asalto, AK-47 y otras. Y muchas, la enorme mayoría de esas armas, se vendieron en armerías de Estados Unidos”, afirmó Calderón, agregando que están abiertas unas 8.000 tiendas de venta de armas en la frontera de México con Estados Unidos”.

¿Perjudica en algo esta situación a USA?  No.  Hacen negocio, aumentan sus ventas, sus exportaciones, su PIB;   y generan violencia en el exterior, lo que les hace sentir que es necesaria la posesión de armas porque los mejicanos son considerados violentos y potenciales enemigos peligrosos, también así se justifica que hay que defenderse contra la migración masiva de los pobres mejicanos hacia USA;  con todo ello se cierra el círculo vicioso.  En este círculo siempre se beneficia USA y siempre pierde Méjico.  Además, es un círculo vicioso que se autopotencia y de ello USA espera siempre mayores beneficios.

Un ejemplo duro del cinismo y de la violencia estructural que provoca la producción y el comercio de armas.  ¿Se podría hablar de que esta actuación estadounidense podría ser considerada como una forma de terrorismo de estado allende de las fronteras estadounidenses?


Desobediencia civil en Estados Unidos contra las leyes antiinmigrantes

21 de febrero de 2012

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Fuente: Univision noticias

Contar que en los países receptores de inmigración existe una amplia bolsa de inmigración irregular porque es funcional al sistema tener gente vulnerable de la que echar mano para provocar excedentes y explotación es algo que no necesita mucha explicación.

Que la inmigración irregular es necesaria para el sistema productivo de Estados Unidos, con más de 20 millones de irregulares, o de Europa, con más de 15 millones, es algo sabido (aunque tapado por los discursos políticamente correctos). También en España podemos observar el aumento de riqueza de sectores como el agrícola en determinadas zonas en relación con el uso intensivo de trabajadores irregulares.

Ocurre que, junto con esta política tan práctica, los estados “receptores” de esta mano de obra vulnerada suelen provocar de forma periódica oleadas de leyes restrictivas y que amenazan con la represión a la inmigración. Es obvio que no buscan la expulsión real de los inmigrantes, sino su fragilidad y consagrar políticas de explotación bien aceptadas por los satisfechos votantes.

Esto está ocurriendo ahora en Estados Unidos (digamos que no sólo en Estados Unidos), con el incremento de las leyes antiinmigrantes y, como es normal, los que promueven estas políticas esperan que los inmigrantes, etigmatizados y sin reconocimiento ni medios, se escondan y acaten el orden que los condena a no ser nadie.

Pero, fíjense por donde, en la fragilidad de su condición de sin papeles, han encontrado los inmigrantes la palanca para su reivindicación y su lucha por cambiar las reglas de juego, y así, en Estados Unidos se han emprendido campañas de desobediencia civil por parte de activistas inmigrantes, dando así expresión al ejercicio de poder que la inmigración tiene en sí y poniendo en franca contradicción la hipocresía legal y económica de quienes se benefician de la explotación y del miedo.

Conocemos el caso del activista mexicano Martin Unzueta y su grupo “Chicago Community and Workers Rights”. Uzueta fue arrestado por su actividad política de visibilizar y politizar a los indocumentados contra la ley antiinmigración de Alabama HB56 en Noviembre de 2010.

Hizo visible en la calle su protesta, desenmascarando la perversidad de la ley y de sus beneficiarios, realizó talleres de explicación de sus derechos  y de empoderamiento con indocumentados, desafió el rigor que se pretende ejercer sobre los inmigrantes y acabó preso.

“Estoy arriesgándome a ser deportado porque estoy cansado de ver el sufrimiento de nuestros niños y cansado de las mentiras de la Oficina de Inmigración y Aduanas” y “Por eso estamos haciendo este acto de desobediencia civil por que no le tenemos miedo a los que nos persiguen”.

Ahora espera, junto con otros activistas, juicio y pretende usarlo como altavoz de sus reclamaciones. Espera que su acción sirva para cambiar las leyes y las malas políticas.

Si nos fijamos bien en la situación podemos ver que gran parte del sustento de ls sociedades de Europa y Estados Unidos descansa sobre la explotación de las personas con menos derechos, en este caso fundamentalmente, pero no solo, inmigrantes. ¿Qué pasaría entre nosotros si mañana, con un empeño colectivo de cambiar las leyes y hacerlas más respetuosas con la dignidad de las personas, los y las inmigrantes y por extensión las gentes más vulneradas se decidieran a negarse a trabajar en el servicio doméstico durante una semana, o si se negasen a atender a los ancianos, o en los negocios de servicios esenciales en los que estan trabajando en condiciones precarias?

La respuesta a esta pregunta muestra una obviedad que estos grupos pueden aprehender y hacer su propia lucha: que tienen un poder de facto importante en la sociedad porque la pueden hacer colapsar.

Si politizan sus expectativas encontrarán también la solidaridad de muchas organizaciones y personas que están a favor de un cambio radical de las reglas de juego de nuestro mundo y podrán confluir en la gran marea de indignación que actualmente busca hacer realidad este cambio.

Nosotros esperamos que, sin tribunos ni vanguardias, se decidan a ejercer su propio poder desde la desobediencia civil y la noviolencia política para poner en crisis la explotación que los usa como el último eslabón de la cadena de dominaciones que tiene montado el sistema.


¿Indra vigilará a los refugiados?

16 de enero de 2012

Fuente:  Infodefensa.

Nos deja perplejos la noticia:  ”La compañía española Indra está liderando un proyecto europeo de I+D+i que tiene como objetivo el desarrollo de una solución de seguridad integral, transportable y de fácil despliegue, que permita mejorar la protección en los campos de refugiados y otros asentamientos temporales situados en entornos abiertos complejos“.

Para empezar llama la atención el eufemismo:  entornos abiertos complejos, es decir, campos de refugiados en zonas de guerra, en zonas de catástrofes naturales, etc.

Para seguir, ¿la militarista Indra se preocupa por la seguridad de los refugiados?

El proyecto se llama Basilys y en él participan universidades (la Politécnica de Madrid entre ellas), otras empresas, y es un proyecto dentro del VII Programa Marco de la Unión Europea con un monto presupuestado de 3 millones de euros y un plazo de ejecución de dos años.

Seguimos leyendo y  vemos que busca “detectar automáticamente y con eficacia diferentes amenazas de seguridad” y que “el nuevo sistema dará respuesta a las necesidades de seguridad básicas de este tipo de asentamientos”.  No salimos de nuestro asombro:  ¿la militarista Indra se preocupa por la seguridad de los refugiados?

Un poco más adelante viene la solución:  ”Para  garantizar esta seguridad, la solución integrará en una única plataforma la información capturada por sistemas radar y ladar (laser radar), sensores acústicos, sensores terrestres desatendidos (Unattended Ground Sensors, UGS) y brazaletes para la seguridad personal“.

¡Eso es!  ¿Se les ha ocurrido poner brazaletes a los refugiados para controlar la seguridad?  Entonces ya no hablamos de la seguridad de los refugiados, sino de la seguridad en general, en abstracto, la que ve a los refugiados como agentes del desorden porque buscan alimento, en lugar de como damnificados por guerras o catástrofes.  Así nos cuadra más, desde la perspectiva militarista de Indra:  los refugiados son el problema, son el peligro, hay que vigilarles no vaya a ser que reivindiquen ayuda, atención, solidaridad, alimentos, casa, trabajo, paz, …

Desde esta perspectiva ¿dónde quedarán los derechos humanos, sociales y políticos de los refugiados?


Acuerdo militar Senegal-España.

9 de diciembre de 2011

Fuente:  Infodefensa.

Senegal y España han llegado a la conclusión de que quieren mantener un buen nivel de cooperación mutua y unas relaciones bilaterales excelentes.

Esto de tener buenas relaciones bilaterales, que es un principio general de las relaciones internacionales, es mucho más evidente cuando se trata de pueblos que mantienen una gran cercanía, o lazos históricos hondos, o incluso intereses compartidos muy amplios, pero parece más sospechoso cuando, como ocurre entre ambos países, el contacto es infrecuente y los intereses en común mínimos.

Para poner algo de claridad a este inusitado interés, hemos acudido a las perspectivas que sobre Senegal tiene España, en la información oficial disponible y hemos conocido que España tiene una oficina comercial, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en la capital senegalesa, y que según el Informe económico y comercial de Senegal elaborado por la oficina comercial española en Dakar, muestra un grado amplio de descomposición de Senegal (con un paro más subempleo muy extendido, superior al 60% de la población, una deuda externa exagerada y un nivel de flujos comeraciales bajísimo), ocupando Senegal el puesto 166 de 182 en el índice de desarrollo humano, el puesto 157 de 183 en el índice Doing Busines, que clasifica los países por el grado de fiabilidad para hacer negocios con ellos, y elpuesto 112 de 180 en cuanto al índice de corrupción.

Si miramos los flujos comerciales y los itnereses entre España y Senegal, vemos que son mínimos. Otro tanto podemos decir del contacto cultural y de cualquier otro factor que se nos ocurra.

Pues bien, dos países tan ajenos entre sí tienen de repente un gran interés “bilateral” que les lleva a hacer un acuerdo bilateral. ¿Por qué?

Quizás una clave se encuentra en el referido informe país de la Oficina Comercial española en Dakar, según el cual “El salto de la problemática de la inmigración clandestina subsahariana al primer plano de actualidad en españa y el consiguiente diseño por el gobierno español en 2006 del “Plan Africa”…dieron durante dicho período a las relaciones con Senegal nivel de primera propuesta política”.

Es decir, desde el interés de España es el tema migratorio el decisivo. Según los datos de la Secretaría de estado para la integración de los inmigrantes, el colectivo senegalés con 49.404 residentes legales en España, es el tercero por volumen de Africa, después de marroquíes (826.870 en el censo cerrado en septiembre de 2011) y argelinos (58.240).

Comenzamos a comprender: España tiene interés porque tiene una población de casi 50.000 personas senegalesas en España, pero eso no es todo: sobre todo, porque la cuestión de las pateras hizo al poder establecer un planteamiento de vigilancia y control de Senegal para evitar esta ruta de la inmigrción hacia España y, por eso, militarizó la relación con dicho país: Pasamos de cero relación a una relación policial y militar, donde España aporta “cooperación” militar a cambio de que Senegal, con su ramificado sistema de pobreza y corrpución, haga el trabajo sucio de barrera.

Eso explica el actual convenio de cooperación: NO es que Senegal quiera que cooperemos, es que España ofrece a Senegal en este convenio “facilidades” para adquirir de la industria militar española “capacidades” de defensa y vigilancia de su costa y su población y además les regala la patrullera “Conejera” (no va de coña). Toma ya. Les decimos lo que necesitan, les vendemos lo que queremos, les damos material de represión para fortalecer a sus poderes corrputos y, de añadido, les imponemos nuestros intereses más inmorales: que nos hagan el tarbajo militar sucio.

Otro análisis interesante es la comparación entre la biocapacidad (la oferta de recursos de un país, en verde) y la huella ecológica (la demanda de recursos, en rojo).

Senegal:

España:

Por un lado, España necesita muchos más recurso porque gastamos muchísimo más de lo que nuestro país nos puede dar.  Ello es la clave para una gran parte de la acción española en el exterior, buscar recursos a bajo precio, es decir, explotar al tercer mundo.

Sin embargo, penosamente vemos que Senegal ya no puede ofrecer tantos recurso, su biocapacidad ha bajado muchísimo en las últimas décadas.  ¿Qué podemos querer de Senegal?  Ya lo decíamos antes:  simplemente, que no vengan.  Que no se les ocurra salir de su empobrecido país a disfrutar de las ventajas del nuestro (conseguidas, en parte, esquilmando al extranjero).


Seguridad alimentaria: ¿qué queremos defender?

2 de diciembre de 2011

Fuente:  Público.

Alarmantes los datos sobre la calidad del suelo y del agua en los cuales se cultivan los alimentos.  Cada vez su calidad es peor y ello va a provocar que nuestra alimentación empeore, consecuentemente.

Nos remite a un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

La recurrente pregunta de si será posible alimentar a un mundo con 7.000 ó 9.000 millones de personas se contesta, en parte, en este informe:  será muy difícil y, además, lo alimentaremos con muy mala calidad.

Aunque la superficie total de tierras dedicadas a la alimentación crece, también es verdad que decrece a un ritmo alarmante la cantidad de hectáreas de cultivo por persona.

Además, los riesgos asociados a los principales sistemas de producción agrícola ocupan casi todo el globo y su superficie cultivable, además, se diversifican:  subida del nivel del mar/inundaciones, escasez de agua, reducción de la biodiversidad, deforestación, pérdida o baja fertilidad del suelo, erosión, escasez de tierras.

Por otro lado, la escasez de agua también es un problema acuciante.  Esto conlleva un problema derivado que es la salinización de tierras debido al riego.

Es necesario abogar por el abandono de las viejas concepciones militaristas y violentas de qué es lo que debemos defender.  Lejos de defender la patria, las instituciones borbónicas, la bandera, nuestras rancias tradiciones, es cada vez más necesario defender asuntos como la seguridad alimentaria que entran dentro del concepto de seguridad humana.

¿Por qué hay que defender la seguridad alimentaria?  Porque de ella sí depende nuestro futuro como (incluso como especie), nuestro medio ambiente, del cual nos alimentamos, la salud nuestra y de nuestros descendientes.  Sin seguridad alimentaria (en cantidad y calidad de alimentos) será seguro el inicio de nuevas guerras, de injusticias, de desigualdades.  Negarnos a ver lo que se nos avecina no es sino un ejercicio de ceguera voluntaria comparable a ser inconscientes de que estas situaciones de inseguridad alimentaria ya se están dando en muchas partes del planeta (Cuerno de África, muchos países asiáticos y africanos, …).  La inseguridad alimentaria no es un futurible, sino una realidad dolorosa y mortal que ya nos afecta y de la que ya somos responsables.

Cuando haya conflictos por hambre y sed y se desaten las migraciones masivas por estos motivos, los analistas nos hablarán de nuevos conflictos y se sorprenderán de su aparición.  Entonces será necesario que conceptos como seguridad humana y seguridad alimentaria sean conocidos y hayan sido ampliamente debatidos para que se pueda, desde la sociedad civil, plantear alternativas teóricas y prácticas.


El ejército consigue “liberar” 21 millones de euros para comprar helicópteros de vigilancia

3 de julio de 2011

%22We%27re+coming+in+for+a+landing%22fuente: Infodefensa

A pesar de la crisis, el ministerio de defensa ha conseguido 21 millones de euros por fuera de los presupuestos para comprar aviones de vigilancia.

Esto es en sí una muestra más de que el ejército siempre está en otro sitio del resto del mundo y de que para ellos la crisis no es una desgracia, sino una bicoca.

Pero en este caso además es que esos helicópteros valen para cosas con las que no podemos estar para nada de acurdo:

1) para vigilar las costas de Somalia de la “”piratería” (osea para imponer los intereses de las empresas privadas atuneras que explotan los recursos marítimos de Somalia)

2) Para blindar la frontera sur de Europa de la inmigración.

De este modo no sólo es que se gasta una pasada de pasta en estos cacharros en un momento en los que se supone que hay que hacer todo lo contrario, sino que además se gasta para algo que es inmoral.


Invadir sí, recibir inmigración no (por el bien de la población civil, claro)..

16 de mayo de 2011

Fuente:  Ricardo Martínez de Rituerto en EL PAÍS.

Podríais pensar que el título une dos ideas que poco tienen que ver.  Pues no.  Europa sí es partidaria de intervenir (por el bien de la población civil) o intervenir (por el bien de la población civil) en cualquier país.  Todo es por el bien de la población civil, claro.  Se dice por todos los medios que la población civil que se quiere beneficiar con la exportación de nuestro militarismo y violencia son las poblaciones de Irak, Afganistán, Libia, etc.;  sin embargo, la realidad es otra.  Sólo nos queremos favorecer nosotros mismos y nuestros intereses comerciales y militares:  nuestras exportaciones, nuestra bonanza.

Cuando, buscando las migajas, llegan a Europa algunos emigrantes con las inaceptables ideas de conseguir pan para sus hijos, trabajo, derechos, bienestar, un mundo mejor, nos “vemos obligados” a echarles por el bien de la población civil.  Ahora sí somos claro:  nuestra población civil.

Lo que hay detrás de todo es nuestro egoísmo, nuestra insolidaridad, nuestro cinismo de basar nuestro bienestar en el malestar de los demás.

Recomendamos la lectura del artículo de Ricardo Martínez porque nos ofrece los “argumentos” de los xenófobos y los análisis necesarios para hacer que reflexionemos y no pongamos a nuestra crisis económica como excusa de nuestra insolidaridad.

Estos intentos xenófobos no son nuevos,  porque Europa sí veía bien la colaboración con países allende de nuestra fronteras para el control de la emigración irregular (Frontex).  Europa se había empeñado en algo así como ‘externalizar nuestras fronteras’ llevando los controles a países tan lejanos como Mauritania.  Todo, claro, por el bien de la población civil, de la nuestra.


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