fuente: ABC
Nos anuncia el periódico ABC que en el primer trimestre de 2012 España renegociará sus adquisiciones de armamentos.
Teóricamente se proponen vender el material comprometido (y que nos ha generado una deuda impagable de 31.000 millones de euros con las industrias militares) para aminorar la deuda, con la brillante idea, digna de un genio de las finanzas, de comprar caro y a costa del presupuesto y del déficit, y vender de segunda mano.
De esta manera, estarían pensando en revender los 27 aviones de transporte militar A-400M (el que pilotó en pruebas el rey, que le hacía al hombre ilusión), los 4 submarinos S-80, los 190 vehículos blindado Pizarro, los 45 helicópteros NH-90, los 24 helicópteros Tigre (24), los aviones cazabombarderos Eurofigther y un sinfín de cohetes, misiles y otras monerías que nos han costado gran parte de los 31.000 millones que se deben y que no sirven en realidad para los fines de la defensa, sino para la expansión militarista y la injerencia militar.
Pero, ojo, la reprogramación que se pretende no es ni única ni principalmente para desprenderse de estas armas que no se necesitan, sino para reprogramar la compra de otras nuevas y lanzar la deuda hacia un nuevo ciclo armamentista.
No venden, como nos dicen, para ahorrar, sino para relanzar nuevas compras: porque ahora que a la industria militar la han subvencionado con créditos a interés cero para fabricar estas armas, ahora que están en fase de fabricación y la factura multiplica por dos y hasta por tres el precio inicialmente previsto, ahora que existe una deuda monumental por la fabricación y los encargos que ya no son útiles (aunque nos empobrecieron), la venta de estas armas “comprometidas” según vayan siendo construidas servirá para financiar la subvención (de nuevo a interés cero) a la industria militar para fabricar otras armas más caras en un ciclo de cinco o diez años, cerrando con ello el círculo vicioso del armamentismo.
Veamos las explicaciones del Secretario de Estado de Defensa en el desayuno de trabajo donde ha planteado sus intenciones:
Van a vender parte de los programas comprometidos, van a asumir el pago completo de la deuda existente y, de paso, reformar el sistema de “adquisición de armamentos” (osea aprestarse para comprar otra vez) reforzando las oficinas de seguimiento de los programas dependientes de la Dirección de Armamento y Material.
A su vez ha anunciado el Secretario de Estado la confección de un “libro blanco” de la infraestructura para saber las infraestructuras de los ejércitos y el patrimonio con el que cuentan, poder conocer su valor económico y poderlo traducir en recursos para nuevas inversiones militares.
Nos espera por tanto un trimestre en el que van a desarrollar, por supuesto con la opacidad de siempre y sin que nadie levante un dedo en el Parlamento para criticarlo, todo un programa de impulso al nuevo ciclo armamentista.

Escrito por utopiacontagiosa 
