Guerra del agua en África

1 de enero de 2013

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.


Antirepresión

21 de diciembre de 2012

Fuente:  Público.

En unos tiempos de crisis tan honda, con tantos retrocesos en los servicios que presta el estado, también en las libertades que podemos ejercer, con tanto “chorizo” llevándoselo con total impunidad, con unos partidos políticos y unos sindicatos que cada vez oyen más la consigna de que “no nos representan”, la gente protesta.

Hasta ahora la mayor parte de las protestas han sido pacíficas y noviolentas, festivas y solidarias.  La gente que protestaba, todos lo sabemos, tenían razones fundadas para hacerlo.

Ante ello, el poder ha optado por un estrategia diversificada:

  • decir que los que protestan tienen razón, pero que no se puede hacer nada,
  • no hacer nada positivo en ninguna de las justas cuestiones que les están reivindicando.
  • estigmatizar a los indignados y protestones, en algunos medios de comunicación, como gente insolidaria con los consumidores o con otros trabajadores,
  • criminalizar a los indignados mediante códigos penales más duros e imaginativos,
  • limitar aún más las libertades de los que protestan y proteger, aún más a los que reprimen,
  • buscar formas, más o menos legales y nunca legítimas, de boicotear las manifestaciones mediante infiltrados, incluidos agentes del orden, se llega a decir en la noticia que recomendamos que los antidisturbios hacen política.
  • reprimir a los manifestantes a base de palos, bolas de goma, de querellas, multas, etc.

Los que protestan se han indignado aún más.  Y ya son múltiples las protestas cada día, unas convergen con otras, se mezclan, se apoyan, se complementan, …

Tanto la represión como las protestas ocurren en múltiples países.

Las organizaciones están preocupadas porque sus militantes, y ellas mismas, tienen que asumir elevados costos en multas, represión, juicios, etc.  ¿Cómo se puede dar respuesta a esta situación?

1.-  No es momento, ni es posible políticamente echarse atrás:  ”Hay pocas conquistas sociales, por no decir ninguna, que se hayan conseguido sin la protesta”.

2.-  Parece que los gobiernos tienen un objetivo claro:  que a su violencia se conteste con violencia.  Ello, piensan, podría llevar a que los movimientos se escindiesen y a que la violenciadel status quo quedase justificada.

3.-  Hay que señalar claramente las responsabilidades de los partidos tradicionales.  Quizá algunos no son responsables de la violencia, pero tampoco están cerrando filas con los represaliados y su postura de apoyo es, en la mayoría de las ocasiones, muy tímida e interesada (poco creíble).

4.-  Es necesario construir alternativas en muchos aspectos de la vida política y “obligar” a los partidos tradicionales a debatir y asumir las propuestas alternativas.

5.-  La coordinación y solidaridad interna son cada vez más necesarias.  Son imprescindibles.  Aguantar la represión solos y/o en pequeños grupos en más difícil que hacerlo de manera masiva y coordinada.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


Mozambique, nuestro socio querido

24 de noviembre de 2012

Intento+de+Asalto

Fuente Infodefensa

España es un país generoso y altruista.

Entre las hazañas de nuestro derroche de amor por la humanidad se encuentra la donación desinteresada que hemos hecho a Mozambique de un patrullero militar. ¡Qué no haremos por los mozambiqueños!

Hemos regalado a la armada de nuestor gran hermano africano en abril el patrullero “Dragonera” P-32, para que luchen contra su gran enemigo: la piratería.

Aprovechemos que van a tener un buque de confianza para pedirles que ayuden a nuestros barcos pesqueros que expolian los atunes de la zona y son hostigados por esos desaprensivos piratas.  Seguro que nos ayudan en prueba de agradecimiento.

El buque tenía pequeños problemillas para ser plenamente operativo, de modo que el Ministro de Defensa mozambiqueño, también por el amor que nos tenemos, ha contratado a Navantia para que lo repare y mejore, a fin de que pueda servir a su cometido antipiratería.

Y como una cosa es la buena voluntad y otra ser tontos de remate, el arreglo no va a ser gratis, sino pagado por los mozambiqueños.

Es como si yo regalo una casa a un amigo pero, como no está hecha, me comprometo a realizarla, eso sí, previo pago del otro.  Vamos, que por arte de birlibirloque el regalo se convierte en lucrativa venta.

Y es que hay donaciones que superan todo lo imaginable.


MIl millones de habitantes en barrios marginales. La violencia estructural se hace patente

13 de noviembre de 2012

Es muy ilustrativo: Mil millones de personas viven condenadas a una injusticia impuesta por estructurs injustas en barrios marginales a lo largo y ancho del mundo.

Estas personas no viven en la marginalidad por casualidad, por su culpa o por fatalidad. Viven así a consecuencia de todo un sistema mundial de relaciones que genera dominacion y violencia contra las personas, contra el medio ambiente y contra las otras especies. Un sistema con ganadores y perdedores, con beneficiarios  y perjudicados.

Si somos más drásticos, viven así porque nuestro modo de vida les condena y les somete.

Por eso es necesaria la lucha social, desde un enfoque alternativo a la dominación y la violencia, para transformar esta realidad que nos condena a todos a la injusticia.

El video siguiente es muy ilustrativo


A vueltas (y revueltas) con el poder (I).

18 de septiembre de 2012

A Vueltas y Revueltas Con El Poder (I), Es Hora


Se avecina un nuevo riesgo para la seguridad alimentaria mundial.

23 de agosto de 2012

Fuente:  Revista amauta.

La Gran Sequía de 2012 todavía no termina, pero ya sabemos que sus consecuencias serán severas. Con más de la mitad de los condados de EE.UU. identificados como zonas de desastre por la sequía, es seguro que la cosecha 2012 de maíz, soja y otros alimentos básicos será inferior a los pronósticos. Esto, por su parte, aumentará los precios de alimentos dentro y fuera de EE.UU., causando más miseria para los agricultores y estadounidenses de bajos ingresos y dificultades mucho mayores para gente pobre en países que dependen de la importación de granos estadounidenses.

En EE.UU., los alimentos representan solo aproximadamente un 13% del presupuesto de la familia promedio, una parte relativamente pequeña, por lo tanto un aumento en los precios de alimentos en 2013 probablemente no resultará demasiado abrumador para la mayoría de las familias de ingresos medianos y altos. Podría, sin embargo, producir considerables dificultades para estadounidenses pobres y sin trabajo con recursos limitados.

Sin embargo, es probable que la Gran Sequía tenga sus efectos más devastadores en la arena internacional. Como tantas naciones dependen de importaciones de granos de EE.UU. para suplementar sus propias cosechas, y como intensas sequías e inundaciones también están dañando los cultivos en otras partes, se espera que los suministros de alimentos disminuyan y que los precios aumenten en todo el planeta.

En 2007-2008, cuando el arroz, el maíz y el trigo tuvieron aumentos de precios de 100% o más, los precios fuertemente aumentados –especialmente para el pan– provocaron “disturbios alimentarios” en más de dos docenas de países, incluidos Bangladesh, Camerún, Egipto, Haití, Indonesia, Senegal, y Yemen.

El siguiente aumento de precios en 2010-11 estuvo, sin embargo, estrechamente asociado con el cambio climático. Una intensa sequía afectó a gran parte de Rusia oriental durante el verano de 2010, reduciendo en un quinto la cosecha de trigo en esa región y llevando a Moscú a prohibir todas las exportaciones de trigo. La sequía también afectó la cosecha de granos de China, mientras intensas inundaciones destruyeron gran parte del cultivo de trigo de Australia. Junto con otros efectos relacionados con los extremos climáticos, estos desastres hicieron que los precios del trigo aumentaran más de un 50% y el precio de la mayoría de los alimentos básicos en un 32%.   Una vez más, un aumento en los precios de los alimentos llevó a una agitación social generalizada, esta vez concentrada en el Norte de África y Medio Oriente.

Combinad tales conflictos con otra probabilidad: que persistentes sequías y hambre obliguen a millones de personas a abandonar sus tierras tradicionales y huir a la escualidez de villas miseria y barrios bajos en expansión que rodean las grandes ciudades, provocando la hostilidad de los que ya viven en ellas. Una erupción semejante, con horrendos resultados, ocurrió en los barrios bajos de Johannesburgo en 2008 cuando migrantes desesperadamente pobres y hambrientos de Malaui y Zimbabue fueron atacados, golpeados, y en algunos casos quemados hasta la muerte por sudafricanos pobres.

En nuestro país se acaba de aprobar la Directiva de Defensa Nacional, en la cual nada se dice sobre la seguridad alimentaria, ni de alcanzar lo Objetivos del Milenio.  Opinamos que éste debería ser uno de los puntos clave en cualquier política de defensa europea:  colaborar parar que el el enemigo del hambre no mate a ninguna persona.  Así, se combatirían también los efectos colaterales del hambre:  estallidos violentos, guerras, emigraciones, violencia, etc.

Cada vez es más urgente cambiar de un concepto militarista de defensa a otro basado en la seguridad humana y que ponga nombre a los verdaderos enemigos de España y de la humanidad:  hambre, falta de sanidad, enfermedades, falta de enseñanza, …


La acción del SAT en los supermercados: A propósito de la acción directa noviolenta

18 de agosto de 2012

Jamones

Hace unos días el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) promovió una acción directa consistente en entrar en varios supermercados, llenar unos carritos de productos alimenticios y salir del supermercado sin pagarlos,  para  entregarlos a varios comedores sociales o a ONG´s.

La acción reivindicaba el rescate a las personas, y no a los bancos, según el comunicado de 8 de agosto del SAT,   y el propio sindicato la ha denominado “expropiación solidaria de alimentos de primera necesidad”.

Las respuestas oficiales y bienpensantes no se han hecho esperar: se trata, dicen, de un robo inadmisible y debe caer sobre los activistas todo el peso de la ley. Rechazo generalizado y precedible de los portavoces de los partidos políticos del régimen (lo que incluye en este caso también un moderado rechazo “a las formas” y no al fondo, del propio jefe de IU en Andalucía), opinantes y comentaristas variopintos de los medios de comunicación en boga (lo que incluye a los comentaristas de La Razón y otos especímenes de derechas ahora con mando en plaza en Radio Nacional y Televisión Española), sindicatos de los que frecuentan al Rey y hasta los principales portavoces del gremio de las grandes superficies y del Banco de Alimentos andaluz.

Incluso el Ministro del Interior, auxiliado por el intrigante ministro de justicia, ha ordenado la detención de los participantes de dicha acción, incluído  el Alcalde de Marinaleda y diputado autonómico andaluz, Sánchez Gordillo, que se ha caracterizado en su dilatada vida pública por el uso de la acción directa noviolenta para conseguir reivindicaciones relacionadas con los derechos humanos y las conquistas sociales.

Por el lado contrario, también se han dado variadas alabanzas a la acción, ya sea ensalzando el coraje de plantar cara a la actual situación y de salirse de nuestro encorsetado modelo de participación, ya recordándonos el refrán exculpatorio de que quien roba a un ladrón cien años de perdón, e incluso recordándonos a Robin Hood o a nuestro Curro Jiménez, o haciendo llamamientos a las barricadas y al uso de la violencia de respuesta frente a la violencia estructural del sistema.

A nosotros, que en principio reivindicamos la legitimidad de la acción directa noviolenta como herramienta política legítima y eficaz frente a la injusticia, lo cierto es que los argumentos que hemos leído hasta ahora, a favor o en contra de los hechos del día 8 de agosto, no nos acaban de convencer y nos parecen demasiado pasionales y poco razonados y explicados. Preferimos analizarlos desde la propia perspectiva de la noviolencia. veamos:

1) ¿Un delito u otra cosa?

En primer lugar no nos parece que los hechos puedan ser descritos, sin más, como un simple delito y, mucho menos, que tras de este argumento se intente silenciar  y deslegitimar lo ocurrido, o eludir el asunto sobre el que la acción ha querido llamar la atención: la crisis y el recate de las personas perjudicadas por las insolidarias medidas políticas impuestas por “los mercados” y sus cómplices políticos y privilegiados.

Menos aún que la invocación de delito se haga con la rotundidad similar a lo que pueden considerarse delitos graves, de alarma social y grave perjuicio a la sociedad, como puede ser un asesinato, un robo o estafar a miles de personas con la adquisición de “preferentes” de los bancos quebrados, pongamos por caso. Algunos ya han dicho que hay delitos y delitos y, desde luego, si estamos ante un delito, no podemos zanjar el asunto demonizando a los activistas y eludiendo su reivindicación.

En el presente caso, en el supuesto de estar ante un delito, lo cierto es que no estaríamos técnicamente ante un robo (que es de lo que se han aprestado a acusar al SAT el gobierno y sus auxiliares vocacionales), pues no ha habido ni violencia contra las personas ni fuerza contra las cosas (los rasgos que definen al robo) y la cuantía económica de lo que contenían los carritos, al parecer, es inferior a la que se considera incluso delito de hurto, con lo que, a lo sumo, estaríamos probablemente ante una mera “falta” que ni justifica las detenciones de los activistas, ni ninguna de las arbitrarias medidas policiales llevadas a cabo.

Pero, siguiendo nuestra indagación, ocurre que un delito es un acto contrario a una ley que, en general, tiene algunas características diferentes a las del presente supuesto:

  • Persigue un objetivo egoísta, personal, de lucro.
  • Lesiona un bien jurídico esencial para la comunidad.
  • No pretende satisfacer un derecho propio ni ajeno.
  • El delincuente pretende quedar impune, pasar desapercibido, no ser sorprendido en su acción
  • No conlleva una actuación por convicciones
  • No se fundamenta en convicciones político morales, no apela a los valores compartidos, no revindica nada, ni aspira a cambiar nada
  • Su resultado querido es, sencillamente, aprovecharse ilicitamente de la acción realizada.
  • No es noviolento en su metodología, desarrollo y pretensión.

Sin embargo, el acto del SAT, siendo ilícito (es decir, contrario a una norma jurídica):

  • Persigue un objetivo altruista
  • Produce una lesión de un bien jurídico que en lo concreto es menor
  • Busca satisface un interés colectivo, comunitario
  • Los activistas actúan con absoluta publicidad, haciendo de su acto un acto comunicacional con el propósito de apelar a la sociedad
  • Además los activistas asumen personal  directamente el riesgo y las consecuencias de su actuación ilegal
  • Actúan militantemente y por convicciones político-morales
  • Aspira a un resultado: Cambiar en este caso las reglas de juego injustas que condenan a la miseria a la mayoría de la sociedad y rescatan a los bancos, políticos y corruptos que nos han llevado a la actual crisis.
  • Su actuación es noviolenta en la concepción de la acción y el rechazo al uso de la noviolencia.

Mientras un particular que cometiera un delito o una falta de hurto (en este caso sería lo aplicable con nuestro código penal en mano y no un robo como pretende manipuladoramente el ministro del interior) intenta aprovechar en secreto su acción, los activistas aquí lo que han hecho es aprovechar el efecto publicitario de la ilicitud de su acción para reivindicar otro modo de repartir los costes de la crisis. El propósito es distinto.

De todo ello se desprende que aunque estamos ante una acción ilegal no estamos en principio ante el mismo tipo de ilícitos que constituyen los delitos o la consideración de los delitos usual.

Estamos ante una acción con otra naturaleza y ante una actuación que persigue otros ánimos que ha hecho uso de la infracción de una norma penal para conseguir indirectamente cuestionar una situación estructural injusta y reprable pero que la maquinaria estatal ha blindado para que no cambie y nos ha metido en la cabeza que no se puede cambiar.

2 ) ¿Es una acción noviolenta?

En este punto es donde, en nuestro criterio, más dudas pueden suscitarse y ello porque es un uso de la acción que perjudica (aunque en realidad muy relativamente por la cuantía de los productos que se han sacado sin pagar y el perjuicio generado a las grandes superficies son mínimos) a un tercero, que no es directamente el causante de la situación que se denuncia y reivindica.

Estaríamos ante una acción “indirecta” que genera perjuicios a un tercero (en este caso un tercero que tiene indudablemente otras cuentas pendientes por su responsabilidad en el modelo de acumulación existente, o por su participación en la negación del derecho humano a los alientos, o pos su trato explotador a los trabajadores y trabajadoras a sus órdenes, o por su papel de agentes económicos que impiden el desarrollo de economías de escala local, o por su papel en la contaminación, etcétera; pero que son cosa que no se dirimen directamente en este caso) “ajeno” al conflicto y, por más que la entidad de la violencia ejercida sea pequeña, sustraer bienes de otro supone un ejercicio en cierto modo violento.

El atentar contra intereses de los directos causantes del mal que se denuncia (por ejemplo ocupando ministerios, o bancos, o promoviendo la retirada masiva de fondos de estos, o desplegando campañas de desobediencia fiscal al pago de impuestos para rescatar a banqueros, o hacer objeción médica a la prohibición de atender a inmigrantes, impedir el lanzamiento de desahuciados mediante encadenamientos o concentraciones,  y un largo etcétera)  no tendría ningún inconveniente en cuanto a los requisitos de la acción noviolenta, pero al tratarse de un tercero “ajeno” y sólamente indirectamente implicado en el mal que se denuncia, no es tan claro que la acción pueda considerarse plenamente noviolenta.

En nuestra opinión, las acciones directas violentas (también se han reivindicado desde ciertos sectores ante esta situación y con la excusa de la actuación del SAT) no estarían justificadas y, a la larga, a la par que ineficaces y de la deslegitimación social que tendrian, implicarían una regresión de nuestros derechos y una amenaza para la sociedad.

Precisamente por ese riesgo de servir a los intereses de la multiplicación de la violencia espiral, es por lo que nos interesa tanto analizar la acción desde el punto de vista de la noviolencia y desmarcarla de una supuesta violencia legítima que, en realidad, no lo es.

3) ¿Es una acción directa noviolenta?

 Hace no mucho escribimos un largo artículo sobre la acción directa noviolenta en el que exponíamos las características de este tipo de acción y las similitudes (y también diferencias) con otro tipo de actos sociales y políticos.

En principio no tenemos ninguna duda en afirmar el carácter de acción directa de la realizada el 8 de agosto. Se trata de una acción donde los activistas, sin delegación, de forma directa, desarrollan su acción para conseguir un fin concreto y planificado.

Tampoco en afirmar que, como la acción directa noviolenta, se trata de una acción política y politizada.

Restaría ver si ésta, en sus grandes rasgos, ha seguido las pautas de la metodología noviolenta, lo que va más allá de no haber ejercido violencia contra nadie durante la acción, y en este punto nos plateamos si sustraer bienes a un tercero ajeno al conflicto es violento.

A nuestro juicio, teniendo en cuenta que la violencia ejercida es mínima y que el perjuicio generado a un tercero es ínfimo, no tenemos incconveniente en calificar esta acción como una acción noviolenta y separarla nítidamente de los planteamientos de la violencia política.

También deberíamos fijarnos en otras características de la acción que son, a grandes rasgos,

  • contenidos globalizados,
  • compromiso personal coherente,
  • objetivos revolucionarios o transformadores,
  • metodología participativa e inclusiva,
  • organización asamblearia
  • y desarrollo en movimientos de base.

Incluso más, parece que la acción desarrollada ha buscado y cuidado los aspectos pedagógicos y de diálogo con la sociedad, apelando a sus valores y aspiraciones, y ofreciendo un horizonte de aspiraciones y reivindicaciones indudablemente necesarios. También ha buscado mostrar una cierta ejemplaridad (servir de ejemplo) y eficacia para la transformacion (de hecho uno de los centros comerciales ha aceptado entregar semanalmente productos gratis a los comedores sociales de varios municipios y para paliar la situación).

Incluso más, se han cuidado los aspectos de cohesión grupal y de cuidado interno del grupo, tan importantes como los objetivos políticos a conseguir con la acción.

4) ¿Es una acción ilegítima?

Comencemos por señalar que, incluso desde el punto de vista juridico-penal, la entidad de esta acción es mínima y seguramente habrá sido estudiada en esta “nimiedad” por los activistas para decantarse por ella.

Pero, además, es que al tratarse de una acción que goza de características tn especificas que la separan de los delios comunes, nos sitúa en el ámbito de la actuación penal por convicciones, donde las justificaciones, incluso legales, caben y pueden ser apreciadas por un juez sin prejuicios.

Naturalmente desde el poder y desde la óptica del poder la acción siempre será ilegal. Hace poco nos hacíamos eco de la reflexión del profesor Peces Barba y su círculo de  acólitos demonizando a un juez que justificó la insumision al ejército y absolvió del delito de negarse a colaborar con la prestación sustitutoria a un jóven insumiso. También conocemos una gran cantidad de sentencias, algunas incluso protagonizadas por las acciones noviolentas de Sanchez Gordillo y el SAT, en las que se absuelve de los delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad a activistas que se manifiestan, opinan e incluso ocupan fincas en apelación de valores superiores.

Y en este caso, por lo que a la apelación de estos valores y la finalidad de la acción se refiere, sobran argumentos para sostener la legitimidad de la acción e incluso su justificación jurídica.

5) ¿Por qué entonces la insistencia del ministro en la ilegalidad?

En el argumentario formalista y leguleyo del poder, que una acción sea contra la ley implica la descalificación absoluta de la acción, de sus actores y de las propias ideas que la sustentan, salvo que la acción la ejerza el bando propio ley del embudo político, muy al uso del cinismo político vigente).

Por eso, bajo la acusación de ilegalidad se esconde la anatemización de cualquier aspiración a preguntarse por el actual estado de cosas y, mucho más, de intentar cambiarlo.

El anatema evita el análisis y el diálogo y sirve a los intereses (consustanciales al poder) de ningunear a todo el mundo.

Ahora bien, que una ley, o un conjunto de ellas, sea legal no quiere decir ni que sea la mejor, ni que sea justa, ni que sea legítima por el solo hecho de haber sido votada por el cauce legal para ello. Hay una legitimidad “de ejercicio” que consiste en si sirve al bien común o no y si es justa o injusta, que el poder suele olvidar. En nuestro caso, el supuesto estado de cosas y las políticas neoliberales y las leyes que se aplican perjudican a la sociedad y, precisamente ese es el debate que el ministro no quiere.

El supuesto pacto constitucional (que nunca existió en la medida que nos quieren hacer creer) predica que el fundamento de las leyes y de la acción política son la dignidad y la igualdad de las personas, los derechos humanos, la justicia y el pluralismo y no otras razones.

La ley la han hecho los de arriba para defender sus privilegios y han blindado estos haciendo que el sistema de participación existente no permita el cambio de esta situación. Es la violencia del cauce burocrático-institucional y formal establecido la que impone la noviolencia y la acción noviolenta como medio de cambiar las cosas (aunque la idea de que el estado con su violencia impone la noviolencia pueda parecer una ocurrencia, la idea se la debemos a uno de los filósofos del derecho más importantes del siglo XX).

El gobierno y sus partidarios pretende eludir un conflicto real y que genera injusticia, bajo la apariencia de que con el cumplimiento de la ley y el acatamiento del poder es suficiente, y la acción directa lo que ha pasado es que  ese conflicto oculto y latente se ha hecho visible y ha saltado a las agendas mediáticas, políticas y sociales, desvelando que donde aparentemente no pasaba nada, sí que pasa y provocando un cambio de relaciones de fuerza e,  incluso, una dinámica en la que se pueden abrir nuevos escenarios de lucha social.

Por eso es comprensible que el poder reaccione bruscamente intentando apagar la llama del conflicto así encendida y amenazando con respuestas penales a quienes quieran llevar adelante actuaciones similares.

La llama de la acción directa y el cambio del modelo de participación

Es posible que la acción directa emprendida sea incompleta e imperfecta, pero tal vez su mayor potencialidad es que, a la vez, abre la vía a un ejercicio del propio poder y a la participación política diferente y desenmascara el rígido modelo actual basado en el cauce institucional de unas instituciones ocupadas principalmente por una élite política poliárquica y blindadas por mecanismos poco imparciales al efectivo pluralismo y a los intereses de las mayorías.

Por supuesto que llevándose la comida de los comercios no vamos a conseguir cambiar la situación y que los cambios tienen que ver mas con cambios estructurales profundos y distintos. Por supuesto que el contendiente no es mercadona o cualquier otro centro comercial, sino los intereses creados de ese híbrido financiero-político-social-burocrático neocapitalista y de su programa de ajustes duros.

Pero la acción desarrollada pretende aportar un contenido simbólico de escenificación de otra metodologia de lucha y de confrontación directa entre opulencia y carencia injusta.

Ello permite abrir el debate en los movimientos sociales y en la sociedad sobre ls metodologías de lucha a desarrollar y, desde nuestro punto de vista reclama mayor debate, mayor coordinación y pluralidad de actuaciones tanto de lucha como de alternativas al modelo actual.

Tal vez se acerca la oportunidad de elaborar colectivamente una verdadera campaña de desobediencia civil que englobe acciones directas noviolentas, acciones formativas y pedagógicas, y otras luchas sociales.


Una visión distinta de un general.

14 de agosto de 2012

Fuente:  El País.

Aunque es difícil estar seguros de que nuestra interpretación es correcta, nos llaman mucho la atención algunas de las frases de la entrevista al general Mood, noruego y ex jefe de los observadores de la ONU en Siria:

  • Siempre existe la posibilidad [de que el conflicto sirio se resuelva por medios noviolentos]. Pero en la situación siria todo es muy difícil. Vemos que la violencia alimenta más violencia, el uso indiscriminado y desproporcionado de la fuerza y la no protección de los civiles hacen que haya posibilidades limitadas de lograr una solución pacífica. Pero no debemos excluirlo porque Kofi Annan con su dimisión ha lanzado una llamada de atención muy seria a las principales potencias regionales y al Consejo de Seguridad para que se esfuercen y hagan todo lo que se pueda.
  • No veo que una intervención militar sea una buena solución. Creo en la necesidad de activar las políticas para buscar cualquier solución con la implicación de potencias regionales como Turquía e Irán, eso es crucial. La otra es apoyar el proceso dentro de Siria. Los sirios deben decidir su propio futuro, vivir juntos y proteger a sus minorías. Una intervención externa no es una buena solución; el apoyo interno, sí.  ¿A qué tipo de apoyo se refiere?   Humanitario. Hay demasiados civiles atrapados, decenas de miles de niños han perdido el curso, hace falta ayuda sanitaria a través de la Cruz Roja, y hace falta reconstruir las ciudades, las casas, los pisos destrozados. Y fomentar el diálogo político, animar a las partes a buscar una solución pacífica sin que siga la intensificación de la violencia.

Cuantos civiles y pacifistas suscribirían estas palabras.  Y a cuantos militaristas se les estarán poniendo los pelos como escarpias.

¿Cómo habrá llegado este general a estas conclusiones?  ¿Por qué seguirá en la milicia?

Parece que la milicia no es un único pensamiento, parece que hay disidentes y quienes prefieren los métodos noviolentos a los violentos.  Parece que se puede dialogar con algunos militares.  Nos alegramos.


Robin Hood contra Rajoy: ¿con quién nos solidarizamos?.

13 de agosto de 2012

¿Con quién nos solidarizamos en el debate surgida con la expropiación-robo de alimentos básicos a varios supermercados para cederlos a comedores sociales?

Se están dando en dicho debate algunas de las claves para entender fenómenos como la desobediencia civil que supuso la objeción-insumisión hace años o lo que supuso tomar la plaza de Sol por el 15 M.  Por un lado está lo legal y por otro lo político.

  • En lo legal hay muchos que opinan que las leyes hay que respetarlas y punto.  Que sin leyes esto sería la jungla.  Que el que elige salir de la ley ha de atenerse a las consecuencias y la sociedad ha de penarle sin trabas de conciencia.
  • En lo político otros oponen que las reglas pueden ser justas o injustas y que toda ley es mejorable y se ha de adaptar continuamente a la evolución de los tiempos y de las sociedades.  Oponen que si una ley es injusta es legítimo desobedecerla, sobre todo si se hace de manera pública, sin esconderse, con motivaciones transformadoras, si no se saca partido personal de la acción.
  • En lo legal muchos opinan que sólo se puede cambiar la ley desde los mecanismos establecidos:  las votaciones democráticas para elegir a nuestros representantes.  Luego, durante cuatro años hay que confiar en ellos y exigirles, por las vías legales, por supuesto, que cumplan lo que nos han prometido.
  • En los político otros piensan que este modelo democrático es imperfecto e injusto.  Porque la democracia es delegativa y una vez en la poltrona los elegidos se olvidan de que están al servicio de los electores y se creen los reyes de la montaña.  Porque el sistema electoral es injusto y privilegia a unos y perjudica a otros.  Porque las vías legales para hacer cumplir a los políticos con sus programas, no olvidemos que Rajoy ha incumplido reiteradamente el suyo, simplemente, no existen y, por lo tanto, la ciudadanía se encuentra indefensa ante los políticos.
  • En lo legal muchos opinan que el sistema económico es el mejor de los posibles y que la economía de mercado es sólo un dechado de virtudes, pero que los españoles no la sabemos hacer bien.
  • En lo político otros oponen que la economía de mercado beneficia a los de siempre y perjudica a los mismos una y otra vez (por ejemplo, si un diputado cobra 1.823 € al mes por mantenimiento y manutención, ese debería ser el salario mínimo).  Argumentan que estamos pagando la crisis los que no la hemos provocado (clases media y baja) y que los que la han provocado, no sólo no están pagando con recortes sino que, además, se están lucrando.  ¿Dónde están esas prometidas reformas de los mercados especulativos, de la tributación para que realmente sea progresiva, contra los paraísos bursátiles?  De ellas no ha habido nada y ahora nuestros políticos ni siquiera las mentan.
  • En lo legal alegan los centros comerciales que hay que proteger el derecho a la propiedad.  Se entiende que a su propiedad.
  • En lo político los expropiadores reclaman a estas empresas y a todas las demás que tengan, sobre todo en estos tiempos de crisis galopante, una clara e importante política de responsabilidad social corporativa.

Y ahora todos tenemos la palabra.  ¿Dónde se ha de situar el debate?  ¿Qué ha de primar, lo legal o lo político?

Por otro lado, cuando se opta por la desobediencia civil es, también, porque el Estado y la sociedad no ofrecen vías políticas para mostrar desacuerdos a una parte de la sociedad.  Pensamos que, entonces, la sociedad y la legalidad existente también son concausas de las actitudes desobedientes y que se les debe condenar en la misma medida.  Así fue con la insumisión, el Estado, los políticos del momento, no dejaron a los jóvenes más opción que desobedecer y a ella se aferró la juventud y con ella hizo política.  Ciertamente muchos fueron juzgados y condenados.  Muchos cumplieron prisión, pero el movimiento buscó fuerzas y motivación en esos encarcelamientos y siguió en la lucha con ánimos y coherencia redoblada.  Lo mismo ha ocurrido y ocurre con todas las manifestaciones del 15 M.

Si encarcelan a los que han robado-expropiado comida, lo más seguro es que haya más que sigan la misma senda y roben más comida porque saben que es necesaria para mucha gente que ya no tiene nada de donde tirar ni ninguna ayuda estatal para subsistir.  ¿Preferimos el modelo de suicidios de Grecia?  Ahora la gente nos vemos obligados a posicionarnos personal y socialmente.  Muchos lo harán en charlas familiares, en debates de bar;  pero otros irán un poco más allá y darán algún paso en una u otra línea.

Si queréis leer un poco más sobre las características de la acción directa noviolenta y sobre la desobediencia civil, podéis consultar:  Manual de Acción Directa Noviolenta.

¿Y IU?  Pues parece que la mayor parte de sus dirigentes han optado por situarse en la parte legal del debate.  Nos parece un error porque es en la parte política donde se pueden lograr las transformaciones sociales que anhelan sus bases.  Pero, ya se sabe, la poltrona apoltrona mucho.


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