Otro trabajo sobre el complejo militar industrial

26 de abril de 2012

Oppressione

Fuente: Centredelas.org

El Centro Delás ha elaborado otro interesante material del trabajo, esta vez sobre el complejo militar industrial español y su papel parasitario en la economía Española.

Tradicionalmente se ha venido sosteniendo que en España no existía un “complejo militar-industrial” al estilo de los que han determinado gran parte de las políticas económicas y de todo tipo de Estados Unidos o las otras grandes potencias y que, dada su influencia, fue merecedor de este nombre.

Sin embargo somos muchos, y  el Centro Delás también lo hace, los que consideramos que en España existe una mezcla de intereses militares-industriales-económicos-políticos con gran repercusión en las decisiones de todo tipo que se toman y que actúa (lógicamente a su escala) como el complejo militar-industrial por antonomasia.

El Centro Delás, además, ha tenido en este nuevo trabajo el mérito de narrar la historia de la construcción de este engendro, sus cifras de negocio, sus intereses y quien es quién en todo este entramado, y de hacerlo con una gran explicación gráfica que permite adentrarse en la temática.

La denuncia de la actual situación de endeudamiento militar, producto de la adquisición de armas inmorales e innecesarias, y la afirmación de que esta deuda (cifrada según las proyecciones del propio Ministerio de Defensa en más de 37.000 millones de euros) es un lastre para nuestra economía, hecha desde esta institución tan prestigiosa, permitirá atraer a los postulados de quienes pensamos que el gasto militar debe ser reducido drasticamente, que esta deuda no debe ser pagada y que debe impulsarse un cambio de este tipo de industrias a su conversión a fines útiles, a muchas personas atentas a los análisis de este tipo.

La burbuja financiera militar ha sido denunciada desde hace lustros por grupos pacifistas, y debe señalarse el mérito en esta denuncia, junto del Centro Delás, de colectivos como el Colectivo Tritón en los años 90, de José Toribio más adelante y de colectivos pacifistas de base que han denunciado el gasto militar desde siempre y propuesto campañas ya sea para su denuncia, de desobediencia a dicho gasto o de trabajo por crear una alternativa.

También desde Utopía Contagiosa hemos intentado desvelar la existencia de esta burbuja financiera militar en marzo de 2012 en el diario Nueva Tribuna, así como junto con Ecologistas en Acción y en este propio blog en muy diversos momentos.

Sigue siendo necesaria una acción política desde la sociedad para conseguir romper con esta lógica del militarismo que hace del gasto militar y de la construcción de un entramado de intereses que condiciona las políticas públicas y las mediatiza desde los intereses particulares de los señores de la guerra.

Por eso estudios informados como el del centro Delás deben ser bienvenidos como una herramienta más en esta larga y colectiva lucha social.


Bombas españolas contra el pueblo libio

16 de abril de 2011

%40HK-MP5_x-rayFuente: El Pais

Por expertos independientes se ha podido comprobar el uso de bombas de racimo por parte del ejército libio de Gadafi en sus ataques a la ciudad de Misrata, en manos de los “rebeldes”.

Las bombas de racimo son altamente mortíferas e indiscriminadas en sus efectos y están prohibidas, tanto en su uso, como en su fabricación y almacenamiento por una convención internacional, lo que sitúa a Gadafi ante otro argumento que desvela sus intenciones y su despiadado empeño de pasar por encima de su propio pueblo.

Ahora bien, ¿Cómo consiguió Gadafi estas bombas con las que ahora amenaza a la ciudad de Misrata?

Pues muy sencillo, se las vendió la empresa española Instalaza con la aquiescencia del gobierno de ZP.

Hasta ahora, al parecer, no había evidencia del uso de este armamento en Libia, pero sí del uso de otro armamento también de fabricación de los principales países de la coalición antigadafi, por lo que podíamos decir que el coronel libio mataba a sus enemigos con el armamento occidental. Ya tenemos, por tanto, identificados a algunos de los principales cómplices o, si se quiere, colaboradores necesarios de esta tropelía: las empresas armamentistas, los canales del comercio internacional de armas, los gobiernos que autorizaron estas ventas y los que sabían de todo ello y miraron para otro lado.

Ahora, en el caso español, tenemos identificados, por esta lógica, a los principales actores de crímenes de guerra nefandos: la empresa Instalaza, que vendió estos medios de muerte a Gadafi para enriquecer sus arcas, y los funcionarios españoles que permitieron esto.

Y puesto que, en nuestro caso, aparecen personas con rostro concreto, tenemos también la posibilidad de actuar contra estos culpables y no dejarlos pasar desapercibidos. Hay que señalarlos con el dedo. Podemos protestar frente a Instalaza y su accionariado (lo que incluye bancos y otras corporaciones igualmente protagonistas del escandaloso reparto de la tarta en la crisis económica actual) y exigirles las reparaciones debidas al pueblo libio, porque, según un antiguo dicho, el que ensucia debe pagar por el daño. Si alguien quiere saber más de las complicidades de Instalaza y el ejército español puede consultar aqui  y si quiere conocer algunos nombres relacionados antes o ahora con Instalaza, lo puede hacer aquí.

Y también, por la misma lógica, podemos exigir responsabilidades al gobierno que autorizó este tipo de negocios de sangre. La guerra debe parar ya.

No se pueden ir de rositas.


La OTAN se carga a varias decenas de civiles de los que se supone que está defendiendo.

9 de abril de 2011

Best+place+in+town

Fuente: El País.

La OTAN, de nuevo, ha masacrado el jueves 7 de abril varios grupos de civiles (al menos 50 muertos en Brega y 13 en Ajadabiya) en una de sus supuestas operaciones de paz.

Llama la atención esta curiosa manera de asegurar los derechos de la población civil que tiene la OTAN. Aunque nuestro mal inglés nos ha hecho difícil encontrar el punto exacto del papeleo donde la ONU legitimó la invasión libia, estamos casi por asegurar que en el mismo no se autoriza a la OTAN a masacrar civiles. No sería lógico y dada la decencia y el desinterés con la que occidente actúa en este tema libio, estamos seguros que alguien, en muy breve espacio de tiempo, llevará el caso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para exigir responsabilidades tanto militares como políticas.

Sigue siendo ineludible el alto el fuego y la desmilitarización de Libia para poder comenzar un camino de construcción de la paz y esto no será posible mientras la OTAN juegue su papel militar en la zona.


Vender la guerra.

19 de marzo de 2011


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 44 seguidores

%d bloggers like this: