Como en otros años, Israel ha aprovechado los finales de Diciembre para iniciar otra campaña militar y de represión contra los palestinos de la franja de Gaza.
Aunque hacer un análisis riguroso sobre la situación general de este conflicto resulta muy complicado, sí parece claro que el enfoque militarizado del conflicto no sirve sino para perpetuarlo, empeorarlo y para que paguen siempre los mismos: los pueblos y las víctimas del militarismo rampante.
Al parecer hay un cierto consenso en la comunidad internacional sobre la intervención bélica de Israel<. es una pasada.
Pero que sea una pasada no ha llevado a pararlo. Es más, no se atisba por ningún lado el interés de esa cosa que llaman la “comunidad internacional” en pararlo. Antes bien, parece que los mensajes incomprensibles, angélicos, justificadores (con la boca pequeña) de lo que está pasando y quieren cumplir un único fin: sumirnos en la impotencia y que se mantenga el estatus quo de intereses en juego. Osea, más de lo mismo.
Ante esta situación, donde los periódicos escupen a diario lo complicado que es entender todo esto, los muchos perfiles del conflicto que dificultan su comprensión (lo que de paso sirve para que pensemos que no podemos hacer nada y que lo mejor es dejar estas cosas en manos de expertos) y donde los políticos se limitan a reuniones donde no se ponen de acuerdo (osea, que se ponen de acuerdo por debajo en que todo quede como está), ¿Nos podemos conformar con ver la tele o lamentarnos?
Los gobietmos occidentales han alimentado la situación con su visión “geoestratégica” tan “realista” y al no obligar a una solución más razonable del conflicto israelo-palestino, permitiendo la perpetuación del enfoque militarista y violento del mismo.
Pero los gobiernos, en éste como en tantos otros casos, dependen también de sus poblaciones y de esa cosa que llaman la “opinión pública”, de modo que si ésta se moviliza, les obliga a mover ficha. No hay sino como acordarse de la movilización de las sociedades occidentales ante la invasión de Irak por parte de Estados Unidos, Reino Unido y Aznar.
Por eso, desde nuestro punto de vista, las organizaciones solidarias y las personas comprometidas con la causa de la justicia debemos articular algún tipo de movilización eficaz para obligar a un cambio inmediato de la situación.
Aunque no somos quien, proponemos que las organizaciones estudien incorporar entre sus ejes de trabajo par aparar este conflicto
1) Apostar por una movilización que recupere los canales de movilización de cuando lo de Irak.
2) Incluir como parte de la reivindicación el comprometer a nuestros gobiernos para que establezcan in situ cauces para el apoyo a los desertores que no quieran servir dentro del ejército hebreo a una guerra desigual e injusta y para la evacuación y acogida en nustros países de éstos y de los palestinos que quieran salir de allí.
3) Crear redes de apoyo y solidaridad para el encubrimiento, acompañamiento, hospedaje y acogida de estos desertores y refugiados que se larguen de aquel foco de conflicto.
4) Obligar a los gobiernos a que decreten el boicot a las transacciones que impliquen materiales bélicos o de doble uso, así como de bienes que no sean de primera necesidad y de cualquier clase de comercio con Israel mientras no afronte la búsqueda de una solución no militar del conflicto con Palestina
5) Impulsar la actuación del Tribunal Penal Internacional para que investigue las actuaciones de las autoridades políticas y militares de Israel y Palestina, así como de todos los responsables políticos mundiales que preseten auxilio intelectual o material a sus actuaciones contrarias al derecho internacional.
Escrito por utopiacontagiosa 