Un soldado yanki en Afganistán cuesta 680.000 € anualmente.

31 de agosto de 2012

Fuente:  El País.

En Afganistán, según el Pentágono, hay 90.000 soldados y 113.000 contratistas civiles.  Estos últimos no quieren que se acabe la intervención porque se están forrando.  Su negocio es la guerra, su negocio va mejor con la guerra, su familia prospera con la guerra, se comprarán casa y harán inversiones gracias a la guerra, sus hijos estudiarán gracias a al guerra, tendrán amigos y estima gracias  a la guerra.

Nos cuenta Jon Sistiaga que algunos ni siquiera sabe en qué parte de Afganistán están y no piensan salir de la base en que se encuentran.  Otros no es que cobren un sueldazo para la perspectiva europea (1.100 € por limpiar), pero para ellos es una fortuna y en sus países, al cambio, ese dinero da para mucho.  Sin embargo, cuando muchos quieren que la ocupación y la guerra continúe es porque hay contratistas civiles, con la categoría de técnicos cualificados, que llegan a ganar 200.000 € al año, unos 17.000 € al mes, casi todos ellos libres de gastos porque en la base les pagan todo y no hay en qué gastar.

El Congreso de EEUU ha estimado el gasto medio por soldado y año en Afganistán en 680.000 euros.

Estudiemos un poco esta cifra tan impresionante:  680.000 € al año son 56.666 € al mes.  Por ejemplo, a 4.000 €/mes de cada soldado y personal asociado, saldrían 13 acompañantes de cada soldado.  Es decir, mantener a un guerrero es mucho más gravoso que cualquier otra cosa con la que lo comparemos.

La cifra total es también impresionante:  680.000 € al año por cada soldado multiplicados por 90.000 € nos da una cifra de 61.000 millones de €.

Si comparamos la cifra total de 61.000 millones de € que gasta EE.UU. sólo en soldados en Afganistán con el gasto militar español anual (de 18.000 millones de €) el militarismo toma una dimensión apabullante:  sólo en soldados en Afganistán, EE.UU. gasta lo que España anualmente en todo lo militar multiplicado por 3.

Con estas cifras el militarismo mundial adquiere una dimensión totalmente atroz.

¿Se imaginan las positivas repercusiones económicas que tendría que EE.UU. anunciase a Afganistán que iba a mandarle 90.000 turistas al año y que cada uno de estos iba a gastar 680.000 € cada año?  ¿Se acabaría la pobreza?  ¿Mejorarían todos los indicadores económicos de Afganistán (y no como hasta ahora que no hacen más que empeorar)?


400 desplazados diarios: gran avance democrático en la guerra de Afganistán

28 de febrero de 2012

Royal+Air+Force+Chinook+During+a+Mission+Over+Afghanistan

Fuente: Milenio

500.000 desplazados en Afganistán desde que empezamos a imponer la democracia.

400 desplazados al día.

Lo dice Amnistía Internacional en su informe ”Huir de la guerra, hallar miseria: la situación de los desplazados interiores de Afganistán” dado a conocer el jueves 23 de febrero de 2012.

“Están al borde de la inanición, y el Gobierno no solo está mirando para otro lado, sino que impide que les llegue la ayuda” ha dicho la portavoz de AI.

De las muertes en esta guerra, el 15% se atribuye a las fuerzas de paz de la coalición internacional, teóricamente dispuestas allí no para luchar, sino para ayudar a la democratización afgana.

Este es el triste y rotundo balance de la injerencia internacional en Afganistán: han conseguido 500.000 desplazados en un país que cuenta, según los inciertos datos disponibles unos 28 millones de habitantes.

Una nueva demostración de los efectos del militarismo y de la violencia como motor de la historia y constructor de la justicia.


Beneficiados de las inversiones militares lavan su mala conciencia llevando ayuda humanitaria a Afganistán

7 de febrero de 2012

Royal+Air+Force+Chinook+During+a+Mission+Over+Afghanistan

Fuente Europa Press.

¿Les suenan los nombres de  Arturo Catering, Bankia, Burger King España, Cajastur, Cepsa, EADS, El Corte Inglés, Eurocopter, Fundación Atlético de Madrid, Fundación Crecer Jugando, Fundación Real Madrid, Grupo BBVA, Grupo Leche Pascual, Grupo Santander, Iberia Mantenimiento, Indra, Infancia sin Fronteras, ISDEFE, ITP, Mensajero Alimentación, Rotary International y Telefónica?

Son beneficiarios de las ventas al ministerio de defensa. Algunas de estas empresas venden armas que valen para matar personas y las venden tanto aquí como en lugares en conflicto.

Viven de pisotear la ética y ahora, en un nuevo gesto que demuestra que la ética es para ellos una cuestión de números, se han unido para llevar 215 toneladas de “ayuda humanitaria” a Afganistán.

Nosotros no vemos donde esta la lógica de este tipo de ayuda. No conocemos la apuesta de Bankia, de Eurocpoter o de BBVA por ayudar a la diminución de la violencia estructural de Afganistán o en ayudar a la dignidad de las personas que viven allí: No sabemos de proyectos en favor de la justicia social en esos países. Da mas bien la impresión que estas migajas a las que llaman ayuda humanitaria son más bien parte de las comisiones que hay que pagar al ejército para que les siga dando contratos a mansalva.


Morenés quiere mantener el ejército en Afganistan

20 de enero de 2012

Perro+marinero+%2F%2F+Sailor+dog+%5BExplore+%237%5DFuente: El Economista.es

El ex-vendedor de armas Pedro Morenés, hoy ministro de defensa de uno de los países con los que hacía negocio antaño, ha afirmado que España, en contra de lo anunciado meses antes por el gobierno de ZP, no se irá de Afganistán con sus tropas a otra parte.

Allí hace bueno, dicho sea en términos militares, y aunque cuesta una pasta, es ideal para la salud de la tropa, que así se desbrava.

LA OTAN se ha aprestado a aclarar que ellos no han presionado para que esto pase, pero que valoran muy positivamente que España vaya a permancer ante la importante “temporada de combate” (menuda manera de llamar a la carnicería que tienen programada) que se avecina.

Da la impresión que esta reevaluación de “compromisos” del Ministerio de Defensa nace ya rancia y anuncia el predominio de los halcones en la política de defensa rajoniana.

Que el PP y el PSOE constituyen un grupo monolítico en materia de defensa y mantinen una férrea militarización de las políticas de seguridad bajo el artero argumento de la razón de Estado es algo a lo que estamos acostumbrados (que no resignados), pero que los restantes grupos, al parecer no conformes, no hagan mella en este argumentario salvo cuando el cálculo mediático permite réditos nos parece demencial.

En este caso, no hemos oído otras protestas de mas lustre que las del diputado Centella, portavoz de IU en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, quien ha puesto el énfasis no tanto en el pecado como en el pecador, al advertir que esta decisión se ha tomado en algún despacho de la OTAN.

Resta decir que ésta y tantas otras, desde toda la vida, se toman en algún despacho opaco y militarizado, unas veces de la OTAN y otras de aquí al lado, como la propia Directiva de Defensa Nacional, que ni siquiera es discutida para aprobarla en el Parlamento, o la trascendente generación de un agujero económico en inversión armanentista de 36.000 millones de euros que lastra nuestra economía, que tampoco ha merecido la protesta parlamentaria, o que las políticas de adquisición de armas se dediquen a la compra de equipos únicamente aptos para invasiones (cuando se supone que nuestro ejército y nuestra política no quiere dedicarse a esto), o la militarización sutil de la cultura.

Sería deseable por ello que la izquierda plural, tanto la agrupada en torno a IU como la que esta fuera de allí, diera la talla y planteara y reivindicara una alternativa global a la política de defensa, basada en la desmilitarización de a defensa y en la gradual reducción de los aparatos e instrumentos del militarismo y que para ello reivindicara en esta legislatura, por ejemplo, tanto la democratización de la toma de decisiones en esta materia, la reducción de todos los gastos militares y de los efectivos militares, así como la eficacia del control político a una política que hoy por hoy está sustraída a las más elementales reglas de transparencia, pluralismo y control.


La contabilidad de Estados Unidos considera que se han despilfarrado 60.000 millones de dólares en Afganistán e Irak

6 de septiembre de 2011

telly+meteoroFuente: Público

Los cáluculos contables son muy singulares y contabilizan lo que le interesa al apuntador, condenando a la invisibilidad los costes que interesa ocultar.

Esto es lo que ha ocurrido con el informe de los interventores que han auditado el gasto (ellos dicen inversión y por algo será) de Estados Unidos en las guerras de Afganistán y de Irak, y que ha sido ratificado en un informe de una comisión de investigación del congreso americano.  Estados Unidos “despilfarró” entre 30.000 y 60.000 millones de dólares, cantidad que a nosotros no nos resulta escandalosa si la relacionamos con las cifras que  dicen se “gastó bien” (3,2 billones de dólares en los últimos 10 años) o con la que dicen que han adjudicado a empresas privadas para apoyar la guerra (260.000 millones de dólares).

A nuestro entender, si hay algo escandaloso, es el cinismo con el que se escandalizan estos puritanos congresistas americanos. Para ellos es escandaloso que empresas privadas se hayan calzado unos 60.000 millones de euros no justificados, pero no lo es que 230.000 empresas americanas hayan negociado con 260.000 millones de dólares en apoyar la guerra, ni siquiera que se hayan gastado (aunque según dicen, “bien”) 260.000 millones de dólares en contratar empresas privadas para esta guerra, ni tampoco les parece alarmante que se haya gastado la friolera de 3,2 billones de dólares en guerrear en Afganistán y en Irak (imagínense la eficacia de ese dinero invertido en desarrollo sostenible o la pila de “rescates” de la economía mundial que se podrían haber financiado con el mismo para tener idea de la dimensión del asunto).

Tampoco les parece un coste ni un despilfarro que con esa inversión de muerte, los ejércitos se hayan cargado al menos la friolera de 225.000 personas (6.000 de ellas soldados yankies).

Todo eso, en términos contables, es correcto y no un motivo de escándalo. Es lo malo de dejar la economía en manos de economistas, los negocios en manos de “mercados”, los problemas de la paz en manos de militares, los parlamentos en manos de la oligarquía y la política en manos de desaprensivos al servicio de una lógica de dominacion inmoral.

Así pasa que las cuentas salen limpias y sin borrones, pero manchadas de sangre y vergüenza.


La seguridad de los militares cuesta dinero.

24 de junio de 2011

Todos+juntos+en+picadoFuente: Tele Cinco.

A la pregunta de un senador sobre el coste de la intervención militar española en Afganistán, la ministra Doña Carmen ha señalado que la seguridad de los militares cuesta dinero, explicación, si se quiere, algo tautológica y poco explicativa porque lo que se quería saber es cuánto cuesta, dando por supuesto que mandar soldaditos a cualquier lugar no era precisamente un regalo.

¿Cuánto nos cuesta esta locura? dice el senador. Costar, cuesta, responde la ministra mirando al techo por si caemos en la trampa de la no contestación.

Llama la atención comprobar la preocupación de la ministra no por lo que nos cuesta a los españoles enviar tropas a cualquier lugar, sino lo que cuesta la seguridad de los militares.

De este modo no queda claro qué es lo que cuesta dinero, si la seguridad de los españoles, que en nada se ve afectada por lo que hagan o dejen de hacer los soldaditos en suelo afgano, o la seguridad de los militares, que no coincide precisamente con la nuestra y, en muchas ocasiones es la condición de nuestra propia inseguridad.

La ministra ha dado un salto más en el vacío: Costar cuesta porque es invertir en salvar vidas y las vidas son muy caras.

Y nosotros, que no somos senadores ni tenemos por qué tener miramientos senatoriales con el morro de la ministra, podemos responder que cara, lo que se dice cara, la de la ministra con sus respuestas;, porque el tema central es que allí no se salvan vidas (al menos vidas de afganos) y más bien la ministra nos está diciendo que allí a lo que han ido a gastarse la pasta es a proteger a los soldaditos españoles que hemos enviado no se sabe bien a qué, y que la vida de un mercenario de esos (que por cierto ganan un pastón por irse allá) es loq ue resulta tan valioso que no sólo hay que pagarlos a precio de ministro, sino que además hay que protegerlos con un material sofisticado que vale un pastón más.

¿No sería más fácil y más útil marcharse de esa guerra y usar el ahorro de este dispendio en cosas útiles y provechosas para la sociedad? Nosotros creemos que sí y tal vez por eso no somos ministros de defensa ni senadores preguntantes.


Otro ejemplo del negocio militar en Afganistán.

8 de febrero de 2011

Ayer os recomendábamos un vídeo de Alejandro Pozo hablando de Afganistán, hoy entresacamos algunos datos que nos han parecido muy reveladores de lo que es el negocio de la guerra, lo cual también explica uno de los intereses, el económico, para que sigan existiendo guerras.

Alejandro Pozo comenta un dato muy esclarecedor (a partir del minuto 50):  se licitaba la construcción de una carretera desde Kabul a Kandahar.  Licitó una empresa estadounidense por 700.000 dólares el kilómetro y otra mixta por 250.000 dólares el kilómetro.  ¿Quién gano?

La estadounidense porque una de las cosas que les interesa es que la cooperación tenga retorno de parte de lo que se invierte como beneficio a las empresas yankis.

Acto seguido, la empresa estadounidense subcontrató a la empresa mixta por los mentados 250.000 dólares.  Con ello se embolsó 450.000 dólares por cada kilómetro de carretera construida sin hacer nada de nada.

Luego, con unas cosas y con otras, lo que se llama un desajuste, vamos, ocurrió que el kilómetro de carretera acabó saliendo a 1.000.000 de dólares.

¿Quién pagó todo eso?  El contribuyente.  Quién recibió los beneficios:  empresas privadas muy amigadas con lo militar.  ¿Qué se vendió a la opinión pública?  Que la cooperación estadounidense unía la dos mayores ciudades de Afganistán, que esa era la ayuda humanitaria que permitía la intervención de los ejércitos, que sin ellos no se hubiese podido hacer nada y la calidad de vida de los afganos no hubiese mejorado ni un ápice.

Puro cinismo y avaricia insolidaria.


Afganistán: Una visión crítica desde el pacifismo.

7 de febrero de 2011

El presente vídeo muestra una charla de Alejandro Pozo, investigador para la paz, que supone una visión crítica del papel de España en Afganistán. Es de interesante audición y por eso lo recomendamos. Propone preguntas que desvelan que el papel de esta intervención es mantener el estatus quo y señala la posibilidad de que se puedan plantear propuestas de acción alternativas a la OTAN que, sin duda, mejorarían el panorama.

Denuncia, por ejemplo, que el 93 % del dinero que mueve España en Afganistán es militar.  También nos explica que en Afganistán hay 850 grupos armados.  Además, denuncia que no ha gastado España ni un euro en desarme de los grupos militarizados en Afganistán.  Todo esto nos lleva a concluir que Afganistán es una guerra fomentada y mantenida por el Primer Mundo.

Desde nuestro punto de vista encarna una corriente pacifista muy extendida que nosotros calificamos como “corriente pacifista no-alternativa” y que aún no esboza la idea de una alternativa global de defensa al militarismo, sino que se mueve dentro del paradigma dominación-violencia.

Es una buena contribución que nos permite preguntarnos si en realidad es todo lo que se puede esperar de las propuestas pacifistas o si cabe ir un paso más allá.


¿Ayuda humanitaria a Afganistán?

3 de febrero de 2011

Operation+Enduring+FreedomFuente: Noticias de Madrid.es

El ejército del aire ha iniciado su misión cutre llamada “ayuda humanitaria a Afganistán” mediante la cual sus proveedores mandarán ropa, medicinas y alimentos (15 toneladas) a Afganistán en aviones del ejército.

Las empresas “solidarias” (solidarias con el ejército y con la injerencia humanitaria) son, entre otros, Telefónica, El Corte Inglés, BBVA, BSCH, Caja Madrid, Cajastur, Iberia, CEPSA, Sacyr, Indra, EADS, Eurocopter, Pascual, Arturo Catering, Atlético de Madrid, Fuhnpaiin, Infancia sin Fronteras, Induyco, ISDEFE, ITP, Mensajero Alimentación y Rotary de Jávea.

El acto ha sido, como no podía ser menos, retórico y lleno de falsedad y buenas palabras, como solidaridad, ayuda a los más necesitados, etcétera. Llaman la atención estas argucias comerciales cuando algunos de los participantes se dedican a financiar industrias militares y a ganar dinero con la muerte ajena, o a fabricar armamentos y similares monsergas.

La única que no ha mentido del todo (lo cual sí es sorpresa) es la ministra de defensa que ha dejado claro que estas empresas, “con sus donaciones, las empresas no sólo son solidarias con los que menos tienen, sino que también colaboran con nuestros soldados y con la misión que la sociedad española les ha encomendado en Afganistán”.

Efectivamente, las empresas “solidarias” con quien de verdad colaboran es con el ejército y con la política de injerencia del estado español, sus clientes privilegiados.

Ya tenemos identificados a otros tantos enemigos de un mundo sin violencia.


España en afganistan

20 de enero de 2011

Operation+Enduring+Freedom

Fuente: ministerio de defensa

Hete aquí la gran contribución española a la paz en Afganistán: La pax hispánica que tanto les gusta cacarear a la minsitra de defensa, a los distintos capitostes del gobierno y a la élite política en general.

En el nombre de esta paz, el samaritano capitán López de Lys, nuestro hombre en la base española de Moqur, acompañado del no menos filántropo capitán Alberto Santos, ha hecho entrega a las autoridades civiles y religiosas de Ferozai, un pueblo bajo la jurisdicción militar de esta base internacional, de una madraza; en el pueblito de Zad Alii un muro que separa un colegio de un hospital que hay allí; y en el de Miranzai de seis neveros, así como lápices y papel (material escolar) para 300 niños en Yakama y 100 en Zad Nazir.

Miren ustedes, irreverentes y suspicaces pacifistas, cómo se lo monta nuestro glorioso ejército de salvación. Gracias a nuestras gestiones para-militares, en esos pueblos perdidos de la mano de dios han accedido a la gran civilización que los hará prósperos y pacíficos. En la madrasa aprenderán tolerancia, el muro es una incuestionable contribución perenne a las infraestructuras necesarias para el desarrollo del país y los neveros, qué no vamos a decir de los neveros que encima contribuyen a una refrigeración sostenible y ecológica, punta de lanza de la vanguardia de la nueva economía.

Obviemos que los niveles de violencia en ese país no sólo son elevadísimos, sino crecientes. Obviemos las cifras de muertos, heridos, tullidos, etc. prodigadas por la coalición internacional en su inestimable contribución a la paz, o el número de infraestructuras que hubieron de destruir para disuadir a los guerreristas talibanes de su deber de aquietarse a la nueva paz. Obviemos los muertos allí, unos del propio ejército y sus apoyantes, otros de los que el propio ejército se ha cargado. Obviemos que el apoyo militar favorece la permanencia de un gobierno títere y corrupto. Obviemos el dineral que se ha tirado en esa guerra desde España de más de 1900 millones de euros y la ridícula y desproporcionada proporción de gasto de 9 euros a 1 entre el lo gastado por España en guerra afgana y en cooperacion (lo que llaman cooperación queremos decir) en Afganistán.

Obviemos la tendencia a militarizar más el conflicto que propone los grandes “tanques de pensamiento” del militarismo patrio (puede verse como ejemplo el documento de FRIDE) y ejerce el ministerio de defensa.

Obviemos la guerra y entonces sí, estamos en la pura paz.


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