Nos informa Público que Malala Yusufzai, de 15 años, ha sido operada de los dos tiros que el machismo dominante en Paquistán le ha propiciado por defender en público su derecho a estudiar y reivindicar de forma pacífica un cambio cultural para las mujeres paquistaníes y para toda la sociedad en la que ella vive.
La niña mostró el camino de la coherencia con su acción cotidiana y desafiante, e iba todos los días a su escuela a estudiar, a pesar de que los dueños de su región tenían prohibido que las mujeres estudiasen y la tenían condenada a muerte por su desafío.
Ahora, los violentos han cumplido su amenaza, pero no han ganado la batalla: la niña no sólo vive, lo cual es muy buena noticia para ella y para todos los demás, sino que su causa se ha vuelto conocida además de ejemplar y su metodología de lucha se nos ha hecho próxima, y tal vez todo ello sea una piedra más en el camino por romper las ataduras del autoritarismo machista mundial y local.
Pero leamos el comunicado de los agresores para conocer a fondo la prédica de violencia cultural y estructural que quieren perpetuar estos tipos que han ejecutado la orden de muerte: “Estamos a muerte contra la coeducación y el modelo educativo secular, y la ‘sharía’ nos ordena ir contra él”.
Tal vez aquí, desde la comodidad occidental de leer el periódico sentados donde estas cosas no pasan y nos podemos indignar sin alterar las relaciones que se dan entre nosotros; parece que hablamos de otro mundo que no es el nuestro.Pero ¿es esto así? ¿No resuena un tufillo parecido al que, de modo por supuesto mucho más aséptico, se usa aquí para justificar culturalmente la sumisión de las mujeres o su relegación a espacios, actividades o relaciones de segunda fila?
Tenemos la impresión de que el argumentario patriarcal y la ideología machista forman uno de los grandes pilares de nuestro paradigma de dominación y violencia y que son a la vez causa y efecto perversos de gran parte de la violencia (cultural y estructural) que existe en el planeta.
Violencias cultural y estructural unas veces solapadas y soterradas y otras, como el caso que comentamos, groseramente visibles y terroríficas, pero en todo caso, necesarias para mantener un estado de cosas inmoral y que debemos liquidar.
Curiosamente, esta “restauración” por la violencia del orden que practican ciertos grupos sociales y esta lucha contra los cambios es a lo que los señores de la guerra llaman paz y es la paz a la que aspiran: una paz como mantenimiento del status quo y como sumisión de todos a sus ideales, por brutales que sean.
Salvo que nuestra paz no es su paz (o tal vez llamamos paz a lo que ellos llaman guerra) y lucha, como ha hecho la niña Malala Yusufzai, desde la noviolencia , por desterrar y desbordar la imposición de esas violencias.
fuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012
Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.
Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.
¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.
Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes queremos cambiar las cosas. Leer el resto de esta entrada »
Presentamos un detallado informe de las violaciones de los derechos humanos cometidas contra campesinos paraguayos en su lucha por la tierra entre 1989 a 2005, el llamado informe CHOKOKUE.
La publicación original contiene un volumen de casi 700 páginas, y en el mismo, junto con otras situaciones, se describen 75 ejecuciones ilegales, dos desapariciones de dirigentes campesinos y otras violaciones de derechos.
El informe puede serviros de ejemplo del grado de violencia directa ejercido por los poderosos contra los trabajadores del campo, pero también nos permite desvelar el grado de violencia estructural existente y la complicidad ideológica y de violencia cultural existente.
La lucha por la tierra y contra el abuso del latifundismo latinoamericano es, en nuestro criterio, uno de los componentes de lo que realmente hay que defender y los campesinos y trabajadores rurales dan un claro ejemplo de trabajo por este derecho, ejemplo que contrasta con las actuaciones de los ejércitos, de los latifundistas y el paramilitarismo que los acompaña en su actuación.
Os recomendamos muy encarecidamente que veáis (y con mucha atención) el siguiente vídeo.
Ciertamente es una hora y cuarto, pero merece muchísimo la pena.
Nosotros hemos entendido que algunas cosas dentro de este esquema de pensamiento encajan perfectamente, por ejemplo, siempre nos había llamado la atención una realidad que reconocemos existente pero que no llegábamos a entender del todo: está claro que todos los servicios públicos se están poniendo en manos privadas. Pensábamos (también lo defiende en el vídeo Milton Friedman) que esto no sería llevado a cabo para los servicios de defensa. No entendíamos que el Estado quisiera desprenderse del control de aquello que, precisamente, les da el control absoluto. Sin embargo, tras oír las declaraciones en el vídeo de Runsfeld (anterior secretario de defensa norteamericano) hemos entendido que da igual. Que cuando los que quieren privatizarlo todo llegan al poder, lo privatizan. Y se quedan tan anchos porque, en el fondo, luego va a quedar el control en sus manos, sus manos privadas, en sus propias empresas privadas (véase concretamente, Blackwater).
También nos ha gustado el vídeo porque relaciona varios sucesos históricos (inicio de la dictadura chilena de Pinochet, inicio de la dictadura argentina de Videla, intervención armada de la Gran Bretaña de Thatcher en las Malvinas, guerra contra el terrorismo, etc.) con la idea económica de la ideología ultraliberal o neoconservadora de Milton Friedman y sus “Chicago boys”.
También nos ha gustado porque nos va recordando, una y otra vez, que las propuestas neoliberales nunca han funcionado para los países a los que se les ha obligado a adoptarlas (sin embargo, sí ha sido muy lucrativa para aquellos países, Estados Unidos sobre todo, que nunca las han adoptado, pero las preconizan para los demás).
Por último, lo aconsejamos porque el miedo, la idea de inevitabiliad de las reformas contra la gente común, el proteccionismo de los ricos, la liberalización de servicios públicos a ultranza, etc., de otras épocas las estamos viviendo en primera persona en esta. Todo parece un plan, todo parece una lucha a largo plazo que busca, sin ningún disimulo, que los ricos sean más ricos (aunque ello convierta en más pobres a los pobres).
Esperamos vuestros comentarios. Que os guste y os sea útil para reflexionar en estos días previos al primer aniversario del 15 M.
Por nuestra parte, volvemos a remarcar la importancia medular y central que tienen el militarismo, la guerra, los ejércitos y la violencia en todas esta políticas.
Por lo mismo, pensamos que nuestra lucha a favor de un modelo de defensa noviolento y participativo en el que la sociedad pueda decidir qué y cómo quiere defender es crucial para las propuestas alternativas.
Mucho ánimo en nuestras luchas comunes porque es muy importante que, una y otra vez, retomemos fuerzas desde la concienciación.
Parece que, en parte, salimos de Málaga para meternos en Malagón. Amnistía informa de que más de 2.500 gadafistas fueron arrestados sin ver ninguna orden judicial y que las torturas y palizas son generalizadas. También parece que estos hechos contra los derechos humanos se dan sobre todo contra los combatientes y contra las personas de origen subsahariano.
¿Era esto la primavera de los países árabes? ¿Venganza, ilegalidad, abusos de los derechos humanos?
Habrá muchos libios que se sientan avergonzados y tendrán que reclamar a sus líderes, policías, jueces, etc., un trato dignos para el otro bando. De lo contrario, será imposible construir un país donde la paz, la justicia, la democracia y la libertad sean para todos.
Pero…, por otra parte, ¿qué esperábamos? Cuando un país está militarizado durante décadas, cuando una sociedad es sometida a la violencia institucional durante décadas, cuando un país se enfrenta en una guerra civil porque carece de otras practicas de tipo civil, pacífico, democrático y solidarias, ¿qué esperábamos?
¿Ahora qué hará occidente, militarizará más todavía el conflicto?
Ojalá los libios encuentren, como dijo Gandhi que “no hay camino para la paz, que la paz es el camino“. Efectivamente, muchas veces se ha dicho que la guerra sólo genera violencia, violencia en todos los órdenes de la vida, espiral de violencia. Y lo malo es que los que se benefician, habitualmente, de esta violencia generalizada son los vendedores de armas: personas, empresa, estados, y las élites militaristas que les apoyan.
Por otro lado, también queremos interpelar aquí a esa parte del movimiento pacifista que alentó la “intervención humanitaria” desde occidente en el conflicto libio. Nosotros argumentamos en su contra porque pensábamos que sólo iba a causar más violencia y que serviría de excusa para que los países occidentales aprovecharan para intereses nada éticos, y pedíamos que se promoviesen los caminos noviolentos, de diálogo y negociación. Pensamos que estos bienintencionados pacifistas también son corresponsables, en parte, de la actual situación de violación de los derechos humanos. Su argumentaciones han colaborado a “legitimar” una intervención que ha fomentado el bucle violento. Cuando abogaron por la “intervención humanitaria” debieron ser conscientes de que esta realidad se iba a dar porque sólo estaban fomentado la militarización social y cultural del conflicto libio.
La noticia nos ha impresionado: ya nos hemos gastado todo lo que la Tierra puede producir en un año. Vamos a vivir 3 meses y pico de préstamos. Suponemos que cada año será peor. Salvo que lo paremos y optemos por un modelo de vida, de economía, de ecología, de sociedad, de cultura distinto.
“El planeta entra este martes en déficit ecológico, tras haber consumido el total de su presupuesto de recursos naturales para 2011 en menos de nueve meses, según datos de la Global Footprint Network. Así, desde el 27 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 2011 los recursos que se consuman para satisfacer la demanda ecológica se deberán a la explotación de los recursos por encima de lo que pueden producir y acumulando gases de efecto invernadero así como otros contaminantes más rápidamente de lo que la Tierra puede absorber. A partir de hoy la humanidad vive a crédito del planeta. Esto conlleva problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la mayor escasez de recursos como agua, alimentos y materiales. Vivimos por encima de las posibilidades ecológicas del planeta, degradando los fundamentos que sustentan nuestra propia existencia sobre la Tierra. Sin estabilidad ecológica, la estabilidad económica no será posible. Entre las razones que han llevado a esta situación, el informe acusa a que el sistema económico no cuenta la verdad ecológica y social de la actividad económica humana. El compás económico que guía gobiernos, empresas y consumidores está estropeado. Nos presenta como beneficios lo que en realidad es una perdida de riqueza para toda la sociedad. Llevar un recurso natural al colapso como ‘stocks’ de pesca, acuíferos y bosques cuenta como positivo en el Producto Interior Bruto. Cambiar la forma en que medimos y describimos cosas en términos económicos es esencial para asegurar la buena gestión de nuestros recursos naturales y la provisión de bienes y servicios que nos proporcionan. El medio natural puede funcionar sin la economía pero no al revés.
En cuanto a los datos, el informe revela que el nivel de déficit ecológico se ha doblado desde 1961 y que al nivel de consumo actual, la biocapacidad de la Tierra únicamente cubre dos tercios de la demanda global. Por ello, a nivel mundial los humanos consumen los recursos equivalentes a entre 1,2 y 1,5 planetas y, de seguir al mismo ritmo, los humanos necesitarán dos planetas al año antes de 2050.
El documento precisa que si la población global viviera como un ciudadano de la India sólo sería necesario un planeta, mientras que si todo el mundo viviera como un ciudadano español, se necesitarían tres planetas al año, y hasta cinco planetas si la población mundial viviera como un ciudadano estadounidense.
Concretamente, España consume 3,35 veces más que su biocapacidad, por lo que “si España tuviera que subsistir con sus propios recursos, al ritmo actual, los agotaría a fecha de 19 de abril”. La biocapacidad del territorio español solo permite cubrir un 29,8 por ciento de su demanda de recursos“.
¿Causará esta situación violencia directa, estructural y cultural? ¿Causará esta situación guerras?
Cuando abogamos que es necesario redefinir el concepto de defensa, redefinir qué queremos defender y cómo, nos referimos a esto. Es necesario ser conscientes que los problemas no nos las fronteras o las nacionalidades. Los problemas más graves son nuestro modelo de sociedad, de civilización. Hemos de reorientar las miras de nuestra defensa: debemos de defendernos de nuestro sistema económico, de nuestro sistema comercial, de nuestro sistema de relaciones internacionales, de nuestro sistema cultural.
La única salida es el decrecimiento económico y la desobediencia política y cultural.
El informe lo ha publicado el Global Gootprint Network, cuya página recomendamos vivamente que sea leída con atención.
Doña Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, ha vuelto a salir a la palestra con una de sus ocurrencias espontáneas y mediáticas, para protestar por la movilización de los indignados y su apropiacion de la Puerta del Sol, convertida ahora en un agora de deliberación y debate cívico (según la versión más objetiva) o en nada menos que la Bastilla (opinión de la Presidenta).”La buena noticia es que, a partir del 20-N, el próximo ministro del Interior hará cumplir la ley“, ha dicho Doña Esperanza para rematar su faena.
Es probable que la Doña tenga razón y que a partir del 20N, la calle vuelva a ser aquel espacio del que el fundador del PP, cuando era ministro del franquismo, pudo decir: “la calle es mía” y echar su resto en bastos al respecto de la visión de la gente de orden mantiene sobre el “orden público”.
En ese caso, el fortuito 20-N de 2011, elegido para celebrar unas elecciones generales por esa mezcla de Bambi y Mister Bean que nos desgobierna, tal vez adquiera un valor refundacional para el vigente sistema político y sea algo más que un día cualquiera del calendario o que un día aciago en nuestro imaginario cultural e histórico.
Pero es posible también que, a partir del 20N, contra la aspiración de la Presidenta Aguirre y Gil de Biedma, la buena noticia sea diferente y el ministro del interior lo que tenga que hacer sea cambiar la ley para adecuarla a las exigencias de una sociedad que, parece ser, empieza a levantarse de un letargo irresponsable que ha dejado en manos de personajes como Doña Aguirre el escenario de lo que cabe plantear o no en la politica y en la sociedad.
Y es que, en lo tocante al orden público, al menos cabe hablar de dos enfoques antagónicos: uno primero, que lo asimila a orden policial, a disciplina autoritaria y a mantenimiento de un estatus quo que privilegia un clasismo elitista, chusco e injusto; y uno segundo, que lo convierte en una construccion plural de una sociedad que busca la realización de los derechos en serio para todos y promueve la dinamización de todo el capital humano en pro de una mejor convivencia y mayores cuotas de justicia social. El primero se persigue con despliegues policiales, desfiles militares, cárceles y amedrantamientos y políticas de palo y zanahoria (y no nos referimos a la que puebla la cara de la Tatcher española); la segunda se promueve con ejercicio de la ciudadanía, con participación sin delegación y con ejercicio de los derechos y democracia.
El primero de los ideales de orden público, el de la pasma dando palos y la adminsitración poniendo multas a troche y moche, favorece el inmovilismo y busca que la sociedad se amedrante y conforme ante propuestas políticas que coartan sus derechos, precarizan su empleo, empobrece sus espectaivas vitales, explotan irreversiblemente el medio ambiente, fomentan la conflictividad y la violencia, deterioran los servicios básicos y dualizan el conjunto de personitas que vivimos aqui en un grupo reducido de ricos casa vez más ricos y otro creciente de pobres cada vez mas sometidos. Es idóneo para momentos de disciplinamiento social y derechización política y sirve para mantener recetas de ajuste como la que ahora el FMI y esa entelquia que llamamos Europa en unos casos y los mercados, en otros han decretado como infusto destino de este rincón nimio del imperio.
El segundo precisamente lucha contra este primero, aspira a transformaciones sociales profundas y pretende liberarse de este endiablado encadenamiento de eslabones de dominación, con la difusa idea de que más democracia, democracia más real y más derechos, traen más prosperidad para todos, pero que menos democracia, democracias meramente formales y más ajustes, traen peor cohesión social y más injusticia para la mayoría.
El primero de los modelos de orden público fue en su día aplaudido por los procuradores en cortes que se reunían en la Carrera de los Jerónimos de Madrid para aplaudir el sistema autoritario y militarista donde unos sedicentes representantes de la sociedad, en ese simulacro de democracia que se llamaba a si misma “orgánica”, decían representar al pueblo y actuaban con la indignidad propia de todo despotismo, por ilustrado que sea (y en aquel caso lo era poco), en contra de las aspiraciones de su supuesto mandante. Ahora, y lo decimos con decepción y tristeza, parece que los representantes legitimos y elegidos en las elecciones de la actual “democracia representativa”, bajo este modelo de poliarquía plutocrática y partitocrática que nos aqueja y que parece tan dificil de regenerar desde dentro del propio modelo, tienden a una sobrerepresentación abusiva y oligárquica que ha hecho de la política y de los políticos na de las peores pestes y de las más desprestigiadas e inútiles ocupaciones humanas. Si uno se descuida y se desaliña, puede acabar sus días pareciéndose a Rubaljoy o a cualquiera de sus adláteres y palmeros.
Casualmente, si hacemos una lectura global de las promesas principales de la Constitución Española (cercenada por leyes restrictivas que dicen digo donde decía Diego y por reformas constitucionales “para el pueblo”, pero sin el pueblo), como que los valores principales del ordenamiento (y del orden público por ello) son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo, o la que pone por encima de las leyes a la dignidad de las personas y a los tratados internacionales de los derechos humanos (entre ellos el de reunión, manifestación, asociación, participacion iguaitaria en el poder, etc.) o la que obliga a los poderes públicos a remover los obstáculos para que la libertad y la igualdad de las personas y de los grupos sean eficaces y plenas, no parece que el orden público que predica este relato sea el mismo que el que está pensando Doña Cuaresma.
Que exista una ley que condicione el ejercicio de derechos como el de manifestación, pongamos por caso, a comunicación a la autoridad no implica la prohibición del derecho de manifestación ni la degradación de este a una mera autorización graciable de la administración, pues el derecho sigue siendo un derecho fundamental y el incumplimiento de un mero trámite administrativo no implica la ilegalidad que Doña Aguirre pretende.
Sin embargo, la prohibición o el obstáculo injustificado de este derecho, o de otros correlativos como el de reunión, asociación, etcétera, sí implica, entérese Doña Esperanza, la conculcación del orden público y, si llega el caso, puede ser motivo de una querella por prevaricación. No le pida usted al ministro de interior post-20N que, para mantener una idea reaccionaria del orden público, arrastre las expectativas de libertad y de recuperación del ágora pública por parte de una ciudadanía que quiere tomar la responsabilidad de su destino en sus propias manos sin mediadores incompetente, prohíba el ejercicio de derechos que ni siquiera todo un Ministro del Interior puede pisotear a su atojo, y se arriesgue a una querella por prevaricación o arrastre a la sociedad, compelida por el absoluto desprecio de sus derechos, a convertir, efectivamente, Sol en la Bastilla en cuanto ésta significó de aldabonazo de una lucha para hacer una sociedad basada en los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.
Tal vez el uso de las plazas para debatir y volver a hablar del compromiso por hacer una sociedad más justa, por no hipotecarnos a mandatos de unos mercados inhumanos, o por no converirnos en cautivos de una casta política endiosada y ciega, sea una de las mejores noticias y uno de los mejores usos que podemos dar a una plaza que, hasta este momento, era punto de encuentro de catetos en el kilómetro cero o de televisivos cebollones de año nuevo que sonrojaban a cualquier persona con algo de sentido común.
Os dejamos este vídeo con el que nos parece clarísimo que la respuesta a la pregunta del título es sí.
¿Qué os ha parecido? Impresionante, ¿no?
No se respeta a la naturaleza, se la saquea, se consumen recursos en 3 décadas por valor de un tercio de lo existente, se contamina todo el mundo con sustancias de las cuales no sabemos qué van a ocasionarnos, se producen desechos a espuertas (tanto que es necesario exportarlos), se consume febrilmente porque nos impulsa la publicidad, porque nuestros aparatos tienen una obsolescencia programada a muy corto plazo, porque la moda nos impone patrones culturales de consumo desmedida.
Y todo ello está protegido por el sistema violento estatal: policía, leyes, ejército. Por ello, en Estados Unidos, el 50 % de los impuestos a lo militar.
El capitalismo sostiene a lo militar y viceversa.
En este blog solemos defender la idea de que ecologismo y antimilitarismo deben ir de la mano y profundizar en sus análisis, propuestas y actuaciones comunes. Este vídeo nos enseña que hay múltiples respuestas parciales, pero que también son necesarias las respuestas globales y coordinadas y que es necesario desobedecer al sistema en sus partes y en el todo.
¿Alguien ha hecho el cálculo de lo que externalizan las guerras, de lo que externaliza el ejército español y oculta a la ciudadanía? Debe ser impresionante.
Con más de 17000 operativos, el ejército abatió a 453 guerrilleros de las FARC y 30 del ELN durante 2010. A la vez destruyeron más de 860 campamentos de las guerrillas, se dejaron fuera de combate a 300 delincuentes comunes, cerca de 2500 guerrilleros de las FARC, 719 narcotraficantes, 649 integrantes de bandas criminales, 371 del ELN, 5 del EPL y 1 del ERP.
Todo este mareante cúmulo de datos aparece en el informe de fin de año del ejército de Colombia, donde, sin embargo, nada se dice de los falsos positivos (matanzas de inocentes efectuadas por el ejército para presentarlas como muertes de guerrilleros en combate) ni de las otras tropelías que el ejército ha realizado en Colombia.
En realidad la opción militar, ya sea del ejército y de las estructuras paramilitares, de la guerrilla o de otros actores armados, no sirve sino para perpetuar el militarismo, para multiplicar la violencia y la injusticia y para retrasar la transformación del conflicto colombiano y de la violencia estructural que tiene prisionera a toda la sociedad y sólo beneficia a unos pocos.
RT @mgonzalezelpais: Defensa reclama 1.000 millones más al año pagar armamento lhttp://politica.elpais.com/politica/2013/05/23/actualidad/1… 2 days ago
RT @inma_610: Es más fácil que un cargamento de armas cruce una frontera que un refugiado. Escuchando a los activistas de @amnistiaespana e… 2 days ago
Tenemos el triste y sucio honor de ser los séptimos vendedores de armas del mundo: bit.ly/1981PPV2 days ago
España es la 7ª vendedora de armas mundial. Sólo por detrás de los países del Consejo de Seguridad y Alemania: bit.ly/1981PPV2 days ago
La militarización de la crisis: en 2011 se gasto 10'85 veces más en Defensa que en Servicios Sociales: bit.ly/YWHDfO2 days ago
- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.