MIl millones de habitantes en barrios marginales. La violencia estructural se hace patente

13 de noviembre de 2012

Es muy ilustrativo: Mil millones de personas viven condenadas a una injusticia impuesta por estructurs injustas en barrios marginales a lo largo y ancho del mundo.

Estas personas no viven en la marginalidad por casualidad, por su culpa o por fatalidad. Viven así a consecuencia de todo un sistema mundial de relaciones que genera dominacion y violencia contra las personas, contra el medio ambiente y contra las otras especies. Un sistema con ganadores y perdedores, con beneficiarios  y perjudicados.

Si somos más drásticos, viven así porque nuestro modo de vida les condena y les somete.

Por eso es necesaria la lucha social, desde un enfoque alternativo a la dominación y la violencia, para transformar esta realidad que nos condena a todos a la injusticia.

El video siguiente es muy ilustrativo


Está cada vez más claro: si te PEAS, te cagas.

22 de octubre de 2012

Aunque parece que el titular es un tanto escatológico y poco serio, podemos justificarlo.  Dadnos una oportunidad y seguid leyendo.

Fuente:  Atenea Digital.

Resulta que el Ministerio de Defensa quiere rebajar algo la deuda de 31.000 millones de € por los PEAS (Programas Especiales de Armamento) para no quedar tan mal en todos lados, sobre todo cuando si la deuda total del Estado es de 101.000 millones, a lo militar le correspondería el 31 %, una cantidad desmesurada y que deja bien claro por quién, a parte de los banqueros, estamos en estos apuros económicos.

¿Cómo ha pensado el Ministerio de Defensa rebajar su ingente deuda?  Pues revendiendo algunas unidades del avión A 400 M que le van a ser servidas a partir de finales de 2015, pero que ya nos están endeudando y haciéndonos a todos la vida imposible.

Piensan que podrían revender algunas de las 27 unidades que se han encargado y que por cada una de estas ventas podrían obtener un retorno de 162 millones de €.   De esta forma, algunos expertos consideran que el ahorro total, si los presupuestos continúan siendo tan austeros, podría llegar a ser de 2.754 millones de euros -suponiendo que el Ejército del Aire sólo se quedara con 10 A400M del total-.

Pero …  Este ahorro para las arcas estatales supondría la merma de las posibilidades de exportación para Airbus de su A400M para el habría un mercado potencial que rondaría los 500 aviones en 20 años, lo que supondría un negocio de 100.000 millones de euros, según El Economista.

Es decir, que si revendemos los A400M, malo para Airbus, una de nuestras principales suministradoras de armas, que tomará represalias en próximos y presentes contratos, resultando a la postre malo para la deuda estatal y para todos los españoles.

Pero, la alternativa es que no revendan los A400M y ello sería directamente malo para la deuda estatal y para todos los españoles.

En resumen, que si la PEAS, la cagas.  Ambas posibilidades crean más violencia estructural en nuestro país, y todo por promocionar el negocio de las armas.

Traducido:  la única solución es deshacernos de este programa de armas ofensivas que nos lleva a la ruina.  (Ah, y de paso, no estaría mal juzgar políticamente, al menos, al Ministro de Defensa, Morenés, y al Secretario de Estado de Defensa, Arguelles;  ambos responsables desde hace años de este nefasto programa).


Violencia en las calles

23 de septiembre de 2012

Camila+Vallejo

No sabemos si los cargos de cualquier ministerio del interior del mundo son clónicos o es que la pésima creatividad es un virus que se ceba con los policías, pero el caso es que un ministro del interior de un país de “democracia radical”, tipo España, suele tener las mismas iniciativas (y a veces idénticas motivaciones y obsesiones) que uno de una dictadura furibunda, tipo Venezuela o Marruecos (que no se diga que marginamos a nadie) y acaba mandando a los guardias a dar mamporrazos a los que protestan en las calles y haciendo campañas de intoxicación (de pésimo y nada original gusto) para pedir la colaboración ciudadana contra la insurgencia, la protesta, la algarada o la “violencia callejera”.

Ahora nuestro ministro de la porra, que por cierto es un pío devoto del opus dei, ha iniciado una campaña de estas para que los patriotas informatizados tuiteen sus chivatazos a la pasma y denuncien “la violencia en las calles”

Coincide esta campaña con la organización cívica de la protesta del 25 S, en la que se pretende pasear y rodear por fuera el congreso para que se visibilice lo malrepresentados que estamos y nuestro disgusto por este tipo de politicos extractivos y esta política a favor de unos pocos que padecemos. En cierto modo, un apoyo a la democracia de verdad y una exigencia de que ésta tenga lugar.

Pero seamos cívicos, ya que la policía nos lo pide con tan buenos modales, y denunciemos la violencia:

Por ejemplo, la violencia estructural que puede verse “en las calles”, concretamente al contemplar las largas colas de parados a quienes una tramposa “eficiencia” y “racionalidad” económica ha dejado sin trabajo y sin ingresos para que así seamos más competitivos.

O la violencia de unas leyes que en la prática han provocado la desprotección social de millones de personas en nuestro estado y las deja sin casa, sin recursos, sin médico y “en la calle”.

O la grosera violencia de comprobar las diferencias de rentas y de esfuerzos (que se pueden ver en las calles de nuestras principales ciudades según paseemos por sus manzanas más pijas o por sus suburbios) entre los más pudientes (y que por cierto no pagan igual impuestos que los otros) y los demás.

O la violencia cultural de hacer prevalecer valores machistas, autoritarios, justificadores de la violencia en la prensa escrita, los noticieros e incluso en la “cultura” que nos trasnsmien nuestras élites.

O la violencia de un militarismo que detrae más de 36.000 millones de euros y nos endeuda para comprar armas con las que se ejerce la violencia contra otros pueblos, con nuestros propios soldados y “en la calle”.

Ayudemos a la policía a ver que en cuestión de violencias, las más groseras y graves de las que ocurren en las calles no son, precisamente, las que ellos tienen metidas en sus obsesas cabezas, sino las que defienden con sus cachiporras.


Un soldado yanki en Afganistán cuesta 680.000 € anualmente.

31 de agosto de 2012

Fuente:  El País.

En Afganistán, según el Pentágono, hay 90.000 soldados y 113.000 contratistas civiles.  Estos últimos no quieren que se acabe la intervención porque se están forrando.  Su negocio es la guerra, su negocio va mejor con la guerra, su familia prospera con la guerra, se comprarán casa y harán inversiones gracias a la guerra, sus hijos estudiarán gracias a al guerra, tendrán amigos y estima gracias  a la guerra.

Nos cuenta Jon Sistiaga que algunos ni siquiera sabe en qué parte de Afganistán están y no piensan salir de la base en que se encuentran.  Otros no es que cobren un sueldazo para la perspectiva europea (1.100 € por limpiar), pero para ellos es una fortuna y en sus países, al cambio, ese dinero da para mucho.  Sin embargo, cuando muchos quieren que la ocupación y la guerra continúe es porque hay contratistas civiles, con la categoría de técnicos cualificados, que llegan a ganar 200.000 € al año, unos 17.000 € al mes, casi todos ellos libres de gastos porque en la base les pagan todo y no hay en qué gastar.

El Congreso de EEUU ha estimado el gasto medio por soldado y año en Afganistán en 680.000 euros.

Estudiemos un poco esta cifra tan impresionante:  680.000 € al año son 56.666 € al mes.  Por ejemplo, a 4.000 €/mes de cada soldado y personal asociado, saldrían 13 acompañantes de cada soldado.  Es decir, mantener a un guerrero es mucho más gravoso que cualquier otra cosa con la que lo comparemos.

La cifra total es también impresionante:  680.000 € al año por cada soldado multiplicados por 90.000 € nos da una cifra de 61.000 millones de €.

Si comparamos la cifra total de 61.000 millones de € que gasta EE.UU. sólo en soldados en Afganistán con el gasto militar español anual (de 18.000 millones de €) el militarismo toma una dimensión apabullante:  sólo en soldados en Afganistán, EE.UU. gasta lo que España anualmente en todo lo militar multiplicado por 3.

Con estas cifras el militarismo mundial adquiere una dimensión totalmente atroz.

¿Se imaginan las positivas repercusiones económicas que tendría que EE.UU. anunciase a Afganistán que iba a mandarle 90.000 turistas al año y que cada uno de estos iba a gastar 680.000 € cada año?  ¿Se acabaría la pobreza?  ¿Mejorarían todos los indicadores económicos de Afganistán (y no como hasta ahora que no hacen más que empeorar)?


LA INSOPORTABLE VIGENCIA DE LA VIOLENCIA Y LAS IDEAS DE LA PAZ

21 de julio de 2012

Avenida + Revoluci% C3% B3n% 2C + Tijuanafuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012 

Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.

Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.

¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.

Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes  queremos cambiar las cosas.    Leer el resto de esta entrada »


El militarismo de base en Estados Unidos

8 de julio de 2012

¿Cómo puede ser que la población de un país entero no se inmute cuando se invade a un país, a otro, a otro, …?  ¿Cómo puede ser que no se inmuten cuando sus políticas provocan violencia directa y estructural en las relaciones internacionales, económicas y sociales con todos los demás países?  ¿Cómo se va a prohibir la producción y el comercio de armas, si pegar tiros es lo que entienden por pasárselo bien?

Pues porque existe un cultura violenta que, día a día, fomenta la violencia, el militarismo, la concepción del otro como un enemigo, el individualismo, …

En el siguiente vídeo se muestra claramente un aspecto de esta cultura de exacerbación de la violencia, del armamentismo, …:


Violaciones de derechos humanos a campesinos en su lucha por la tierra.

24 de junio de 2012

Presentamos un detallado informe de las violaciones de los derechos humanos cometidas contra campesinos paraguayos en su lucha por la tierra entre 1989 a 2005, el llamado informe CHOKOKUE.

La publicación original contiene un volumen de casi 700 páginas, y en el mismo, junto con otras situaciones, se describen 75 ejecuciones ilegales, dos desapariciones de dirigentes campesinos y otras violaciones de derechos.

Puede leerse una versión resumida pinchando aquí.

El informe puede serviros de ejemplo del grado de violencia directa ejercido por los poderosos contra los trabajadores del campo, pero también nos permite desvelar el grado de violencia estructural existente y la complicidad ideológica y de violencia cultural existente.

La lucha por la tierra y contra el abuso del latifundismo latinoamericano es, en nuestro criterio, uno de los componentes de lo que realmente hay que defender y los campesinos y trabajadores rurales dan un claro ejemplo de trabajo por este derecho, ejemplo que contrasta con las actuaciones de los ejércitos, de los latifundistas y el paramilitarismo que los acompaña en su actuación.


Auge y caída (¿y resurgir?) del pacifismo.

5 de junio de 2012

Fuente:  Clave 88.  Artículo:  Movimientos sociales:  auge y caída del pacifismo.

Nos ha hecho recordar y nos ha dado que pensar el artículo que recomendamos hoy.

Haremos algunas puntualizaciones, pues no estamos de acuerdo con las tesis que mantiene, pero desde luego, recomendamos la lectura atenta al mismo.

1.- ¿Triunfó e pacifismo español?

La primera tesis de este artículo es que los movimientos sociales cuando triunfan y se institucionalizan tienen menos capacidad de elaborar nuevos objetivos con los que conseguir nuevos seguidores, estar en boga y conseguir, incluso sobrevivir. Desde este punto de vista los movimientos sociales son bastante unidimensionales, surgen para algo muy concreto y mueren después, podríamos llamarlo así, “de éxito”, una vez que logran llevar a cabo su reivindicación. Esto ya lo mantenía Offe hace la tira de años basándose en la experiencia alemana principalmente, y tal vez sea verdad en algunos tipos de reivindicaciones concretas, se nos ocurren algunas muy puntuales y propias de las sociedades de consumo o “postindustriales”, o en el sindicalismo institucionalizado y “sobre-representativo” de después de la segunda guerra mundial, pero no nos parece muy empírico convertirlo en una verdad universal y válida para todo tipo de movimiento social.

Podríamos convenir que determinadas organizaciones, en sus procesos de consolidación e institucionalización, tienden a burocratizarse, a defender intereses corporativos y a petrificar sus primeros impulsos. Esto ha ocurrido en España tanto con los partidos políticos como con muchas oenegés, que comenzaron formando parte de movilizaciones sociales amplias para luego, poco a oco, reconvertirse en otra cosa. Tal vez el cambio de su enfoque desde una pretensión más dinamizadora a otra más “represetante” o “”gestora” de servicios y propuestas esté en la base de las explicaciones de ese cambio de sitio de tales organizaciones. Pero ¿mantienen esa dinámica los movimientos sociales novedosos, como el pacifista, el ecologista, el feminista, el okup o el de los indignados, pongamos por ejemplo?

Por nuestra parte, pensamos que habría que analizar muy profundamente si el movimiento pacifista español llegó a triunfar en algún momento en su (por otra parte muy plural, dinámica y extensa) agenda de objetivos y expectativas.  Y este análisis habría que hacerlo de manera mesurada para ponderar con exactitud el grado de los triunfos.

Por un lado, los inicios de la transición vieron crecer las protestas contra la OTAN, contra las bases militares americanas y contra la ley de objeción de conciencia al servicio militar.  La movilización popular contra la OTAN fue inmensa en ciudades y pueblos, las campañas fueron muy importantes, la actividad y el protagonismo en ellas del entonces llamado movimiento pacifista (no el único dinamizador de todo aquello, por cierto) innegable; pero el referéndum se perdió por  el calculado cambio de chaqueta de Felipe González y del PSOE.  Se puede juzgar que fue una victoria en cuanto a movilización pero que por la traición citada el resultado fue de derrota institucional y política.  Por otro lado, la lucha contra la ley de objeción de conciencia supuso un movimiento mucho menor de personas, pero al que se le fue sumando juventud poco a poco y acabó gozando de un grado muy elevado de simpatía social.  Tras una nueva traición del PSOE y de Felipe González, que llegaron a encarcelar a los insumisos, y la polarización consiguiente, se acabó llegando al actual modelo de ejército sin servicio militar obligatorio y con un ejército profesional.  Ello fue una victoria de las que sucesivas generaciones de jóvenes han disfrutado y ahora flipan cuando se les cuenta en qué consistía la mili y las situaciones que conllevaba a la juventud su existencia.

Después el movimiento pacifista ha ido apareciendo y desapareciendo en el Estado Español.  Parece que su expresión más exitosa sí fue un movimiento basado en el enfrentamiento directo de los jóvenes que no querían hacer la mili.  Luego, una parte considerable de los antiguos militantes se han despedido de la militancia activa para integrarse en otros movimientos sociales, o se han pasado al ecologismo, o dejaron de militar sin más.  Parece ser que no conseguimos pasar a ser un movimiento transversal en edades, en objetivos, en luchas y en propuestas.

De modo que, sin desmerecer para nada una práctica y una historia (quizás muchas veces desconocida o silenciada), hablar de éxito del movimiento pacifista sería cuando menos discutible.

Y para comprobarlo, no hay más que ver de qué manera los objetivos y pretensiones del pacifismo español han penetrado en las agendas políticas, mediáticas, sociales, etc. y en que grado han empoderado a la sociedad.

Por nuestra parte, y sin querer echar un jarro de agua fría al trabajo que tantos y tantas hemos desarrollado hasta ahora, la realidad es que aún quedan muchas cosas por lograr y mucho inconformismo con el grado de desarrollo pacifista al que hemos llegado.

2.- ¿El miedo genera militancia?

Una segunda tesis del texto que comentamos se encierra en la siguiente frase:  ”Por lo tanto, “la cultura del miedo [que es uno de los principales factores sociales] aumenta la capacidad del pacifismo para movilizar“.

Pues, …, quizá. De hecho parece que esta tesis es muy común en cierta sociología.  Pero, ¿en España?

Nos parece que los autores del artículo lo han hecho pensado en … (pues no adivinamos qué país, la verdad). El miedo incrementa muchas cosas ¿pero incrementa el pacifismo?

Lo que hemos vivido en España ha sido un periodo de acomodación a los encantos del consumismo, del reverenciado y esperado “estado del bienestar”, del crecimiento desorbitado e irracional.

En estos años, poco a poco, fue desapareciendo la relevancia del pacifismo español.  Pero también una buena parte del movimiento social en cualquier otro ámbito.  Puede que ciertamente ocurriese que los ciudadanos nos acomodamos en aquellos años de bonanza y perdiéramos el miedo (lo que imlicaría que antes habíamos crecido por el miedo previo) pero sobre todo, parece más achacable el desinfle social al modelo oligárquico de partidos y cauces de participación y a su escasa capacidad movilizadora y empoderadora, así como a la estrategia partidaria de tender redes clientelares de intereses, y de entender su acción en términos de bagatelas, francachelas, prebendas y cargos para ir cogiendo poco a poco a muchos antiguos militantes.

El pacifismo en esta época creció en torno a la insumisión y en contra de las guerras de la ex-yugoslavia y de Irán y, si hacemos caso a los voceros del ministerio de defensa de aquel entonces, el cada vez más creciente “pacifismo” de la sociedad española era debido, qué casualidad, a la ausencia de sensación de miedo y peligro de la sociedad ante sus enemigos reales.

Ahora el pacifismo parece resurgir y hacerlo de forma muy transversal con otros movimientos sociales, como el ecologismo, el feminismo o el 15M. ¿Por miedo o porque se abre una oportunidad de conseguir cambios decisivos en las políticas obsoletas que practica un sistema ineficaz e injusto?

¿El miedo causó pacifismo?  No vemos esta relación.  Parece que lo que hubo, sobre todo, es tranquilidad y bonanza. Sin embargo, el pacifismo, a pesar de esa falta de miedo aparente, no se vió afectado para bien ni para mal. ¿Sería entonces que había conseguido ya sus objetivos y murió de éxito? No parece una explicación demostrable.

Parece que los articulistas se fijan sólo en el miedo que produce una guerra y quieren sugerir que es el sentimiento de amenaza y miedo de ésta el que incrementa la militancia por la paz y que cuando estamos en tiempos de paz, el pacifismo pierde su razón de ser (por falta de objetivos, en una identificación algo ligera de pacifismo – ausencia de guerra) y se aletarga.

La guerra sería lo que haría resurgir al pacifismo, lo que conseguiría que se rearticulase como movimiento. De este modo, cada vez que hay una guerra el pacifismo moviliza. Ahora bien ¿las guerras en las que nos metió Aznar movilizaron al pacifismo y le ayudaron a rearticularse, o fue que a los pacifistas y sus propósitos más allá de protestar contra la guerra y contra Aznar se unieron otros intereses y los canales de movilización de la oposición no pacifista (por ejemplo el PSOE). Sería oportuno observar si, tras la guerra, los objetivos de reducción del gasto militar, de intervención noviolenta en los conflictos, de educación para la paz, etc. se asumieron por la sociedad más y mejor que antes, o si el gobierno del PSOE incorporó los objetivos pacifistas a sus programas y prácticas.

Este razonamiento nos parece muy pobre.  Podemos aceptar que cuando hay una guerra crece la indignación, crece también la información, crece a su vez la crítica tanto porque crece el miedo como porque saltan a las agendas las argumentaciones críticas hasta entonces silenciadas o reprimidas. También se unen a la movilización

No nos parece que el miedo sea lo que llevó a luchar contra el alistamiento contra la guerra de Vietnam o por los derechos civiles.  No creció el pacifismo en la guerra civil española a pesar del miedo y del terror de ésta y tampoco en la posterior represión del ejército franquista.

No pensamos que el miedo a la guerra haya sido el motor del pacifismo ni de los pacifistas.  Nos parece, más bien, que ha sido la adopción de unos valores determinados, la reflexión sobre el grado de degradación que supone no solo la guerra, sino también su preparación, y los resultados de todo ello en violencia directa, estructural y cultural lo que ha movido al movimiento pacifista a plantearse objetivos políticos de paz con contenidos. También le ha movido la racionalidad:  el análisis detenido y profundo de cuáles son las causas de la guerra, tanto desde el punto de vista económico, como político, social y cultural.

El pacifismo, en nuestra opinión, no es un movimiento que dependa de impulsos a corto plazo: Henry Thoreau, Luther King, Gandhi, Desmond Tutu, Oscar Chaves, León Tolstoi, Albert Einstein, Bertrand Russell,  o los españoles José Broca en los años 30 o Pepe Beunza en los 70, junto con otros muchos más, demostraron que tras de sus apuestas había unos análisis muy amplios y apuestas políticas muy pensadas y bien trenzadas.

Por otro lado, la desobediencia civil, la solidaridad, la cooperación, el internacionalismo, la resolución de conflictos de forma noviolenta, etc., son pruebas de que las actitudes del pacifismo son bastantes y muy alejadas del miedo, teniendo, además, un claro carácter creativo y de ilusión.

3 ¿Por qué no entendemos a los académicos que nos observan?

Cuando los profesores universitarios hablan de las luchas sociales nos suele ocurrir que no les entendemos. Nos suele pasar que no sabemos si hablan de España, de Portugal, de Europa o de USA o si piensan tan abstractamente que prescinden de los contextos concretos, o lo que es peor, nos parece que hablan de cualquier sitio, de todos y de ningún lugar, con lo que así puede rebatir, contraargumentar, en fin, evadirse.

Ahora estamos en una nueva época del pacifismo.  Seguimos tan exangües como en los últimos años, pero vemos surgir a nuestro alrededor mucho think tank de pensamiento sobre defensa y paz, entendidos como thema.  Sus conclusiones, como le pasaba a la doctrina que le explicaban los misioneros al cacique del cuento de Galeano, “rascan, y rascan mucho, y rascan bien, pero rascan donde no pica”.

Llama la atencion que sobre defensa estos grupos parten siempre de una verdad estereotipada y canonizada de tinte militarista y de una idea de paz que no es la idea de paz que aboga por construir el pacifismo, sino la que enseñan en esa especie de pacifismo oficial militarizado muy en boga.

Sorprende la distancia que existe entre la auto-comprensión que sobre nuestra práctica, objetivos, mecanismos de movilización, debates o historia que tenemos los y las pacifistas y la descripción que estos estudiosos hacen de nosotros y de nuestras luchas.

Desgraciadamente esta desconexión nos perjudica mutuamente.


Holanda sí reduce en Defensa para llegar al 3 % de déficit, y …

14 de mayo de 2012

Fuente:  Revista Atenea.

Estamos en pleno debate sobre si reducir los presupuestos de aquí o de allá y, lógicamente, los militares dicen que de ellos no se toca nada porque a pesar de que son los que más se sacrifican no les gusta hacer sacrificios económicos, ni de armamento, ni de personal, ni  de viajes al extranjero, ni de muchas otras cosas que les pedimos pero, eso sí, estarían más que dispuestos a sacrificarse en cualquier otra materia que no les afectase y no fuese tan importante como lo son ellos, por ejemplo sanidad o educación (cada vez se parecen más a los bancos)

Holanda también debe llegar al límite del 3 % y, sin embargo, ha decidido hacer recortes decididos en el campo militar:

La repercusión de estos recortes en el Presupuesto de Defensa es de 960 millones de euros, en un presupuesto de unos 8.500 millones, lo que supone una disminución del 11%. En personal, han sido afectados por la reorganización unos 12.000 efectivos civiles y militares de un total de 69.000. Se estima que unos 6.000 militares serán suprimidos. En el total de los efectivos indicados se incluyen unos 10.000 gendarmes integrados en el Ministerio de Defensa.

Recordamos que nosotros sólo vamos a no reponer 2.000 soldados y que sólo vamos a dejar de gastar el 1’3 % del gasto militar.

Además, la postura holandesa cuenta con otras medidas que han juzgado necesarias y convenientes en estos tiempos de crisis:

  • El Ejército ha tenido que suprimir los dos únicos batallones de carros Leopard 2A6 con que contaba. Ante el buen estado del material se intenta revenderlo a otros países. Se pretende que la reducción de efectivos no afecte a la operatividad y a las operaciones de paz en el exterior, en las que han venido participando unos 2.000 efectivos.
  • En la Fuerza Aérea, los 87 aviones de combate F-16 operativos quedan reducidos a 68. El próximo gobierno tendrá que enfrentarse a la decisión, de cuándo y cuántos aviones F-35 serán finalmente adquiridos, de los 85 inicialmente comprometidos. Resulta necesario modernizar los F-16, por superar los 30 años en servicio, a lo que se dedicarán unos 300 millones. Se retrasa la adquisición de helicópteros NH-90, por lo que hay que mantener en servicio los 17 Cougar previstos dar de baja este año. Igualmente se ha desactivado una batería de misiles Patriot.
  • En la Armada se han dado de baja 4 cazaminas, de los 10 en servicio, así como un buque de aprovisionamiento. De los 4 buques tipo BAN en construcción, 2 se venderán a otro país.
Es decir, Holanda ha optado por una política de recortes militares frente a la política de recortes sociales de Rajoy y Morenés.
El general de división Francisco Pérez Munielo, firmante del artículo, sin embargo, da rienda suelta a su militarismo y alega que Holanda ha optado por la calidad frente a la cantidad.  Y en parte tienen razón porque en lo que atañe a Holanda es así, pero en la comparación con España no.  España ha optado por la cantidad y por la calidad.  Y todo ello ha derivado en unas fuerzas armadas que nos llevan a la ruina (recordamos que la deuda militar por los Programas Especiales de Armamento de Defensa es de 31.000 millones y la de los activos tóxicos de Bankia es de 32.000 millones.  Si a éstos les intervienen porque es necesario para que no se hundan, ¿qué habría que hacer con esta incompetente política defensiva?).  Y eso en tiempos de crisis nos está costando y nos va a costar mucho sufrimiento social para que los muchos (demasiados, como reconocen por lo bajinis todos los partidos políticos desde hace ya muchos años) tengan sus juguetitos bélicos con los que mostrar músculo allende nuestras fronteras.
La actual crisis española tiene muchas vertientes:  la crisis del ladrillo, la crisis financiera, la crisis fomentada por la corrupción de nuestros políticos, etc., pero también tiene una componente militar que es necesario no obviar y afrontar con decisión porque si no lo hacemos así ocurrirá que nos explotará esta nueva burbuja financiero-militar.  La especulación militar también ha existido y existe y, además, produce los mismos efectos dañinos que las no militares.

Todo encaja: la doctrina del shock

3 de mayo de 2012

Os recomendamos muy encarecidamente que veáis (y con mucha atención) el siguiente vídeo.

Ciertamente es una hora y cuarto, pero merece muchísimo la pena.

Nosotros hemos entendido que algunas cosas dentro de este esquema de pensamiento encajan perfectamente, por ejemplo, siempre nos había llamado la atención una realidad que reconocemos existente pero que no llegábamos a entender del todo:  está claro que todos los servicios públicos se están poniendo en manos privadas.  Pensábamos (también lo defiende en el vídeo Milton Friedman) que esto no sería llevado a cabo para los servicios de defensa.  No entendíamos que el Estado quisiera desprenderse del control de aquello que, precisamente, les da el control absoluto.  Sin embargo, tras oír las declaraciones en el vídeo de Runsfeld (anterior secretario de defensa norteamericano) hemos entendido que da igual.  Que cuando los que quieren privatizarlo todo llegan al poder, lo privatizan.  Y se quedan tan anchos porque, en el fondo, luego va a quedar el control en sus manos, sus manos privadas, en sus propias empresas privadas (véase concretamente, Blackwater).

También nos ha gustado el vídeo porque relaciona varios sucesos históricos (inicio de la dictadura chilena de Pinochet, inicio de la dictadura argentina de Videla, intervención armada de la Gran Bretaña de Thatcher en las Malvinas, guerra contra el terrorismo, etc.) con la idea económica de la ideología ultraliberal o neoconservadora de Milton Friedman y sus “Chicago boys”.

También nos ha gustado porque nos va recordando, una y otra vez, que las propuestas neoliberales nunca han funcionado para los países a los que se les ha obligado a adoptarlas (sin embargo, sí ha sido muy lucrativa para aquellos países, Estados Unidos sobre todo, que nunca las han adoptado, pero las preconizan para los demás).

Por último, lo aconsejamos porque el miedo, la idea de inevitabiliad de las reformas contra la gente común, el proteccionismo de los ricos, la liberalización de servicios públicos a ultranza, etc., de otras épocas las estamos viviendo en primera persona en esta.  Todo parece un plan, todo parece una lucha a largo plazo que busca, sin ningún disimulo, que los ricos sean más ricos (aunque ello convierta en más pobres a los pobres).

Esperamos vuestros comentarios.  Que os guste y os sea útil para reflexionar en estos días previos al primer aniversario del 15 M.

Por nuestra parte, volvemos a remarcar la importancia medular y central que tienen el militarismo, la guerra, los ejércitos y la violencia en todas esta políticas.

Por lo mismo, pensamos que nuestra lucha a favor de un modelo de defensa noviolento y participativo en el que la sociedad pueda decidir qué y cómo quiere defender es crucial para las propuestas alternativas.

Mucho ánimo en nuestras luchas comunes porque es muy importante que, una y otra vez, retomemos fuerzas desde la concienciación.


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