Os recomendamos escuchar el audio del Programa de RTVE “Países en conflicto” en el que en primera persona una niña soldado de Uganda nos cuenta cómo fue su vida.
Según Amnistía Internacional niño soldado es toda aquella persona que siendo menor de 18 años forma parte de cualquier grupo armado, regular o irregular.
Más datos sobre este hecho irrespetuoso con los derecho humanos los podemos encontrar en wikipedia.
Infancias que son un infierno y que, a la vez, son una realidad a la que volvemos la espalda.
Países en conflicto – La vida de una niña soldado en Uganda
Aunque es intuido y/o sabido desde siempre, no está mal que nos recuerden que el militarismo y sus valores (machismo, sumisión, jerarquía, violencia, encubrimiento bajo el paraguas de la obediencia debida, …) sigue siendo un indicador claro de violencia de género.
Efectivamente, allí donde hay bases militares se dan más casos de violencia sexista, cada vez está más en boga utilizar la violencia de género como factor militar, sobre todo contra la población civil.
Así, las activistas advierten que la violencia sexual durante y después de los conflictos armados se utiliza para reforzar las jerarquías políticas y de género, y como táctica para impulsar el miedo, humillar y castigar a las mujeres, sus familias y sus comunidades. El ejemplo que nos ponen en el artículo es sobrecogedor: en República Democrática del Congo se reportan cerca de 1.100 violaciones al mes, con un promedio de 36 mujeres y niñas violadas cada día. Se cree que más de 200.000 mujeres han sufrido violencia sexual en ese país africano desde que está en guerra civil.
Otra fuente, el Comité Internacional de la Cruz Roja, nos cuenta datos en el mismo sentido: sea en la República Democrática del Congo o en Colombia, Afganistán o Irak, para citar tan sólo algunos ejemplos, millones de mujeres y niñas llevan la peor parte en las guerras de hoy, a menudo porque son destinatarias de actos de violencia deliberadamente ejercidos contra ellas como método de guerra. Están particularmente expuestas a la violencia sexual y a otros abusos. En muchos casos, la guerra las obliga a desplazarse, las separa de sus familiares y obstaculiza su acceso a los alimentos, al agua potable y a la atención médica. También puede suceder que las mujeres queden a cargo del mantenimiento de sus familiares como único sostén de familia. Algunas de las posibles consecuencias de esa violencia son la estigmatización y el rechazo de las víctimas y el colapso de las normas sociales y culturales.
Recomendamos ver el siguiente vídeo que da mucho que pensar sobre este problema:
¿Cuál es la alternativa a ambas lacras? Parece que su solución está íntimamente unida. Nosotros pensamos que esto es así porque ambas son manifestaciones coherentes con el actual paradigma dominante, el de dominación violencia, tanto en lo político, social, como en lo económico y en los cultural.
No sabemos si los cargos de cualquier ministerio del interior del mundo son clónicos o es que la pésima creatividad es un virus que se ceba con los policías, pero el caso es que un ministro del interior de un país de “democracia radical”, tipo España, suele tener las mismas iniciativas (y a veces idénticas motivaciones y obsesiones) que uno de una dictadura furibunda, tipo Venezuela o Marruecos (que no se diga que marginamos a nadie) y acaba mandando a los guardias a dar mamporrazos a los que protestan en las calles y haciendo campañas de intoxicación (de pésimo y nada original gusto) para pedir la colaboración ciudadana contra la insurgencia, la protesta, la algarada o la “violencia callejera”.
Ahora nuestro ministro de la porra, que por cierto es un pío devoto del opus dei, ha iniciado una campaña de estas para que los patriotas informatizados tuiteen sus chivatazos a la pasma y denuncien “la violencia en las calles”
Coincide esta campaña con la organización cívica de la protesta del 25 S, en la que se pretende pasear y rodear por fuera el congreso para que se visibilice lo malrepresentados que estamos y nuestro disgusto por este tipo de politicos extractivos y esta política a favor de unos pocos que padecemos. En cierto modo, un apoyo a la democracia de verdad y una exigencia de que ésta tenga lugar.
Pero seamos cívicos, ya que la policía nos lo pide con tan buenos modales, y denunciemos la violencia:
Por ejemplo, la violencia estructural que puede verse “en las calles”, concretamente al contemplar las largas colas de parados a quienes una tramposa “eficiencia” y “racionalidad” económica ha dejado sin trabajo y sin ingresos para que así seamos más competitivos.
O la violencia de unas leyes que en la prática han provocado la desprotección social de millones de personas en nuestro estado y las deja sin casa, sin recursos, sin médico y “en la calle”.
O la grosera violencia de comprobar las diferencias de rentas y de esfuerzos (que se pueden ver en las calles de nuestras principales ciudades según paseemos por sus manzanas más pijas o por sus suburbios) entre los más pudientes (y que por cierto no pagan igual impuestos que los otros) y los demás.
O la violencia cultural de hacer prevalecer valores machistas, autoritarios, justificadores de la violencia en la prensa escrita, los noticieros e incluso en la “cultura” que nos trasnsmien nuestras élites.
O la violencia de un militarismo que detrae más de 36.000 millones de euros y nos endeuda para comprar armas con las que se ejerce la violencia contra otros pueblos, con nuestros propios soldados y “en la calle”.
Ayudemos a la policía a ver que en cuestión de violencias, las más groseras y graves de las que ocurren en las calles no son, precisamente, las que ellos tienen metidas en sus obsesas cabezas, sino las que defienden con sus cachiporras.
El coronel Zakarihan (hoy en Turquía, tras haber desertado) denuncia lo que hace el régimen sirio en esta guerra civil:
La mayoría de los altos mandos militares viven en residencias militares, sometidos a estrictos controles. Los teléfonos están pinchados. Así evitan deserciones.
La tropa está desmoralizada. Muchas tripulaciones de blindados combaten encadenados para evitar deserciones.
Acciones de castigo: Entramos en el pueblo por la mañana. Al cabo de diez horas, había más de 100 civiles muertos. Los soldados los llevaron a una hondonada y abrieron fuego desde todas partes. El comandante ordenó colocar a los niños sobre los vehículos blindados, a modo de escudos. En una curva, uno de los niños cayó y el conductor de mi ambulancia no pudo esquivarlo. Pero las crueldades que se practican a la vista de todos no son nada comparadas con las ocurren sin que se sepa.
Aunque en la guerra, a nuestro juicio, todo es ilegal, algunas actuaciones se llevan la palma: En el hospital militar de Alepo los sanitarios y enfermeras asesinaban a los heridos durante la noche con inyecciones de calcio, sustancia que provoca una parada cardiaca. O con sobredosis de insulina, que produce un coma hipoglucémico y, como consecuencia, la muerte.
Nadie denuncia las injusticias, el coronel Zakarihan tampoco: Imposible. El que protestara habría sido el siguiente en morir. Y así, la espiral de violencia sigue aumentando.
Se asesina a los heridos del propio bando: Un soldado herido vuelve a casa y le cuenta a su familia lo que ha visto. Las Fuerzas Armadas pagan su tratamiento, la familia exige compensaciones… Un soldado muerto es más barato. Como mártir recibirá una bandera para cubrir su ataúd, y se acabó.
Se practica la tortura habitualmente: Muchas noches era una diversión: recorrían el hospital, les quitaban el oxígeno a los heridos, aplicaban electrochoques hasta matarlos…
Se manipula con muertos a los medios de comunicación: Muchos muertos no se entregan a las familias. Miles de cadáveres de hospitales y prisiones se almacenan y se utilizan luego para simular ataques terroristas (…) Si se fija en las imágenes de televisión, verá que muchos de esos cuerpos no sangran. Llevan muertos mucho tiempo. O se manipulan escenarios para reclamar que ha sido el otro bando el causante de la matanza: Exacto. Es siempre el mismo patrón. La zona se cierra a primera hora. Llegan los vehículos con cadáveres traídos de los hospitales y los distribuyen por el suelo. Se activan los explosivos y al cabo de cinco minutos aparece la televisión y graba a las víctimas.
¿Con quién nos solidarizamos en el debate surgida con la expropiación-robo de alimentos básicos a varios supermercados para cederlos a comedores sociales?
Se están dando en dicho debate algunas de las claves para entender fenómenos como la desobediencia civil que supuso la objeción-insumisión hace años o lo que supuso tomar la plaza de Sol por el 15 M. Por un lado está lo legal y por otro lo político.
En lo legal hay muchos que opinan que las leyes hay que respetarlas y punto. Que sin leyes esto sería la jungla. Que el que elige salir de la ley ha de atenerse a las consecuencias y la sociedad ha de penarle sin trabas de conciencia.
En lo político otros oponen que las reglas pueden ser justas o injustas y que toda ley es mejorable y se ha de adaptar continuamente a la evolución de los tiempos y de las sociedades. Oponen que si una ley es injusta es legítimo desobedecerla, sobre todo si se hace de manera pública, sin esconderse, con motivaciones transformadoras, si no se saca partido personal de la acción.
En lo legal muchos opinan que sólo se puede cambiar la ley desde los mecanismos establecidos: las votaciones democráticas para elegir a nuestros representantes. Luego, durante cuatro años hay que confiar en ellos y exigirles, por las vías legales, por supuesto, que cumplan lo que nos han prometido.
En los político otros piensan que este modelo democrático es imperfecto e injusto. Porque la democracia es delegativa y una vez en la poltrona los elegidos se olvidan de que están al servicio de los electores y se creen los reyes de la montaña. Porque el sistema electoral es injusto y privilegia a unos y perjudica a otros. Porque las vías legales para hacer cumplir a los políticos con sus programas, no olvidemos que Rajoy ha incumplido reiteradamente el suyo, simplemente, no existen y, por lo tanto, la ciudadanía se encuentra indefensa ante los políticos.
En lo legal muchos opinan que el sistema económico es el mejor de los posibles y que la economía de mercado es sólo un dechado de virtudes, pero que los españoles no la sabemos hacer bien.
En lo político otros oponen que la economía de mercado beneficia a los de siempre y perjudica a los mismos una y otra vez (por ejemplo, si un diputado cobra 1.823 € al mes por mantenimiento y manutención, ese debería ser el salario mínimo). Argumentan que estamos pagando la crisis los que no la hemos provocado (clases media y baja) y que los que la han provocado, no sólo no están pagando con recortes sino que, además, se están lucrando. ¿Dónde están esas prometidas reformas de los mercados especulativos, de la tributación para que realmente sea progresiva, contra los paraísos bursátiles? De ellas no ha habido nada y ahora nuestros políticos ni siquiera las mentan.
En lo legal alegan los centros comerciales que hay que proteger el derecho a la propiedad. Se entiende que a su propiedad.
En lo político los expropiadores reclaman a estas empresas y a todas las demás que tengan, sobre todo en estos tiempos de crisis galopante, una clara e importante política de responsabilidad social corporativa.
Y ahora todos tenemos la palabra. ¿Dónde se ha de situar el debate? ¿Qué ha de primar, lo legal o lo político?
Por otro lado, cuando se opta por la desobediencia civil es, también, porque el Estado y la sociedad no ofrecen vías políticas para mostrar desacuerdos a una parte de la sociedad. Pensamos que, entonces, la sociedad y la legalidad existente también son concausas de las actitudes desobedientes y que se les debe condenar en la misma medida. Así fue con la insumisión, el Estado, los políticos del momento, no dejaron a los jóvenes más opción que desobedecer y a ella se aferró la juventud y con ella hizo política. Ciertamente muchos fueron juzgados y condenados. Muchos cumplieron prisión, pero el movimiento buscó fuerzas y motivación en esos encarcelamientos y siguió en la lucha con ánimos y coherencia redoblada. Lo mismo ha ocurrido y ocurre con todas las manifestaciones del 15 M.
Si encarcelan a los que han robado-expropiado comida, lo más seguro es que haya más que sigan la misma senda y roben más comida porque saben que es necesaria para mucha gente que ya no tiene nada de donde tirar ni ninguna ayuda estatal para subsistir. ¿Preferimos el modelo de suicidios de Grecia? Ahora la gente nos vemos obligados a posicionarnos personal y socialmente. Muchos lo harán en charlas familiares, en debates de bar; pero otros irán un poco más allá y darán algún paso en una u otra línea.
Si queréis leer un poco más sobre las características de la acción directa noviolenta y sobre la desobediencia civil, podéis consultar: Manual de Acción Directa Noviolenta.
¿Y IU? Pues parece que la mayor parte de sus dirigentes han optado por situarse en la parte legal del debate. Nos parece un error porque es en la parte política donde se pueden lograr las transformaciones sociales que anhelan sus bases. Pero, ya se sabe, la poltrona apoltrona mucho.
Os recomendamos muy encarecidamente que veáis (y con mucha atención) el siguiente vídeo.
Ciertamente es una hora y cuarto, pero merece muchísimo la pena.
Nosotros hemos entendido que algunas cosas dentro de este esquema de pensamiento encajan perfectamente, por ejemplo, siempre nos había llamado la atención una realidad que reconocemos existente pero que no llegábamos a entender del todo: está claro que todos los servicios públicos se están poniendo en manos privadas. Pensábamos (también lo defiende en el vídeo Milton Friedman) que esto no sería llevado a cabo para los servicios de defensa. No entendíamos que el Estado quisiera desprenderse del control de aquello que, precisamente, les da el control absoluto. Sin embargo, tras oír las declaraciones en el vídeo de Runsfeld (anterior secretario de defensa norteamericano) hemos entendido que da igual. Que cuando los que quieren privatizarlo todo llegan al poder, lo privatizan. Y se quedan tan anchos porque, en el fondo, luego va a quedar el control en sus manos, sus manos privadas, en sus propias empresas privadas (véase concretamente, Blackwater).
También nos ha gustado el vídeo porque relaciona varios sucesos históricos (inicio de la dictadura chilena de Pinochet, inicio de la dictadura argentina de Videla, intervención armada de la Gran Bretaña de Thatcher en las Malvinas, guerra contra el terrorismo, etc.) con la idea económica de la ideología ultraliberal o neoconservadora de Milton Friedman y sus “Chicago boys”.
También nos ha gustado porque nos va recordando, una y otra vez, que las propuestas neoliberales nunca han funcionado para los países a los que se les ha obligado a adoptarlas (sin embargo, sí ha sido muy lucrativa para aquellos países, Estados Unidos sobre todo, que nunca las han adoptado, pero las preconizan para los demás).
Por último, lo aconsejamos porque el miedo, la idea de inevitabiliad de las reformas contra la gente común, el proteccionismo de los ricos, la liberalización de servicios públicos a ultranza, etc., de otras épocas las estamos viviendo en primera persona en esta. Todo parece un plan, todo parece una lucha a largo plazo que busca, sin ningún disimulo, que los ricos sean más ricos (aunque ello convierta en más pobres a los pobres).
Esperamos vuestros comentarios. Que os guste y os sea útil para reflexionar en estos días previos al primer aniversario del 15 M.
Por nuestra parte, volvemos a remarcar la importancia medular y central que tienen el militarismo, la guerra, los ejércitos y la violencia en todas esta políticas.
Por lo mismo, pensamos que nuestra lucha a favor de un modelo de defensa noviolento y participativo en el que la sociedad pueda decidir qué y cómo quiere defender es crucial para las propuestas alternativas.
Mucho ánimo en nuestras luchas comunes porque es muy importante que, una y otra vez, retomemos fuerzas desde la concienciación.
Hace décadas el gobierno español se había comprometido, tras innumerables protestas sociales, a que en el 2012 se llegase al famoso 0’7 % del PIB dedicado a cooperación para el desarrollo.
Pues bien. Este objetivo no se ha alcanzado ni de lejos. Por ejemplo: el año pasado se había presupuestado un 0’51 % del PIB, pero no se llegó a gastar más que el 0’29 % del PIB (es decir, lo han dejado en niveles de 2005). La caída es de un 40%. Una vergüenza.
Además, hasta el 15 % de la Ayuda Oficial al Desarrollo se da en forma de préstamos, es decir, hay que devolverla y, además, con intereses. Es decir, la Ayuda al Desarrollo se convierte en un negocio para nosotros, en lugar de en una ayuda para los países y personas pobres. También hay que tener en cuenta que así se “contraviene el compromiso en el Pacto de Estado contra la Pobreza de 2007 en el que se estipulaba que este tipo de cooperación no debía superar el 5%”.
Todo un cúmulo de despropósitos si no fuese porque tras tantos años de lucha para lograr el famoso 0’7% se ve claramente que los partidos que habitualmente se turnan en el poder, PP y PSOE, tienen una clara estrategia de no colaboración y de expolio continuado con los países del Tercer Mundo.
Recomendamos la lectura del informe de Intermón-Oxfam “La realidad de la ayuda al desarrollo española en 2011“. Los datos que presentan son una magnífica fotografía de la realidad y los análisis que hacen tienen un gran valor ético y político. Así, por ejemplo, nos dicen que “Reducir la ayuda al desarrollo no es la solución para salir de la crisis económica, sino todo lo contrario. Una cooperación bien entendida y ejecutada podría contribuir a la prosperidad en los países con los que interactuamos, lo que nos permitiría remontar la crisis de forma más rápida y compartida. Pedimos al Gobierno que no realice nuevos recortes a la ayuda al desarrollo en los presupuestos generales del Estado que hará públicos en unos días y que tome además las medidas necesarias para que los resultados de la ayuda sean excelentes”, afirma Jaime Atienza, director del departamento de campañas y estudios de Intermón Oxfam”. No podemos estar más de acuerdo y nos resulta doloroso comprobar que no sólo las clases pobres españolas son las que van a acabar pagando esta crisis financiera, ladrillera y militar, sino que, además, van a ser los pobre extranjeros quienes lo paguen. No podemos estar más de acuerdo porque múltiples veces hemos denunciado que la pobreza genera conflictos que, en muchas ocasiones, acaban en guerras. También hemos denunciado que después el primer mundo saca provecho de estas guerras (y España también) remilitarizando los conflictos y vendiendo armas. Con ello se crea un bucle perverso que genera una situación permanente de violencia estructural.
Pero no es sólo preocupante la dinámica estatal, sino que “doce de las 17 Comunidades Autónomas disminuyeron el importe dedicado al desarrollo, dos de ellas en más de un 50% (Murcia y Cantabria). Otras, las más solidarias como Navarra, País Vasco (en relación a AOD por habitante), o Andalucía por volumen, se mantienen estables en el ranking”.
Por otro lado, a nivel internacional el asunto también es muy triste: ”A pesar de las buenas cifras, los países donantes están aún muy lejos de cumplir con los compromisos en materia de financiación para el desarrollo, puesto que aún están 19.000 millones por debajo de lo prometido en la cumbre del G8 de Gleneagles en 2005. En aquella cumbre los países más ricos se habían comprometido a incrementar la AOD en 50.000 millones de dólares adicionales para 2010 y así pode cumplir con los Objetivos de desarrollo del Milenio en 2015. La ayuda de la UE representó el 0,43% de su RNB, lo que supone un déficit de 15.000 millones de euros en relación al objetivo de alcanzar el 0,56% ve la RNB de los donantes europeos para 2010″.
500 millones de niños pasan hambre en el mundo mientras un tercio de la producción de alimentos se desperdicia (aproximadamente 1.300 millones de toneladas) y sólo los países ricos tiran a la basura el equivalente a toda la producción agraria del áfrica subsahariana.
La primera afirmación es un ejemplo neto y contundente de la violencia directa que genera tensiones que acaban en guerras. Las dos siguientes son afirmaciones que nos llevan a hablar de que por debajo, por detrás, de la violencia directa existe una violencia estructural que se ocupa de mantener este estado de cosas tan injustas. El hambre es una injusticia pero el sistema económico-financiero, político, cultural y social que lo genera es culpable y ha de ser cambiado. Se pueden hacer campañas contra el hambre pero sólo van a funcionar si se cambian las bases económico-financieras, políticas y sociales que la sostienen y se benefician de este estado de cosas. El hambre se sufre en el Tercer Mundo, pero se genera en el primer mundo. A muchas estructuras económicas y financieras les interesa un cierto nivel de hambre en el mundo, para ellas el hambre es negocio.
Vayamos a los datos:
uno de cada seis padres asegura que sus hijos abandonan el colegio para ganar dinero con el que comprar comida para toda la familia.
uno de cada cuatro niños en el mundo no se ha desarrollado correctamente durante su crecimiento debido a las carencias en su alimentación. En concreto, en la India el 48% de los niños padecen las consecuencias de este grave problema.
La desnutrición es la causante de la muerte de 2,6 millones de niños cada año.
los países industrializados y aquellos en desarrollo dilapidan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas respectivamente
la cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2.300 millones de toneladas en 2009/2010)
A más ricos, más derrochones. El desperdicio per cápita entre los consumidores es de 95-115 kilogramos anuales en Europa y Norteamérica, mientras que en África subsahariana y en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6 y 11 kilogramos por persona
¿Cómo ayudar?
Con medidas solidarias puntuales: donar alimentos, apoyar a organizaciones que trabajan el tema, … Es una ayuda paliativa y no podemos quedarnos en este tipo de ayuda.
Con medidas globales y radicales (que van a la raíz del problema): promoviendo el cambio global de las estructuras económicas, financieras, políticas, culturales, sociales, …, de los países del primer mundo para que dejen de generar las condiciones que fomentan el hambre y de las cuales sacan negocio. Son medidas de largo plazo y que exigen constancia y perseverancia, pero no podemos negar el primer tipo de medidas pensando que a la larga las que valen son las segundas.
Nosotros pensamos que se debe optar por ambas. Y en ambas se incluye la segunda opción y la lucha por cambiar el mundo.
Nuestros políticos no luchan contra el hambre. Nuestros políticos apoyan mayoritariamente la producción y comercio de armas, la exportación de conflictos bélicos, en las agendas de los partidos políticos no aparece la lucha contra el hambre como una prioridad, ello significa que les elegimos mal (en éste y en otros aspectos), … Nuestros partidos políticos no tienen como prioridad lanzar y respaldar políticas que pretendan conseguir los Objetivos del Milenio. Así, las estructuras no van a cambiar, ni las políticas generales.
En la dirección previa podéis encontrar un mapa interactivo que nos muestra, desde los años 50 hasta la actualidad, la presencia militar yanki en el mundo, en número de tropas en cada país. La conclusión es clarísima: sólo un puñado de países de África se libran de la presencia militar yanki. Pero, ¿podríamos decir lo mismo de sus empresas de primera línea (quizá no sea necesario controlarles mediante militares, sino que estos países, entre los más pobres de la tierra, pueden ser controlados por otros medios)?
También nos parece muy interesante y complementario el estudio traducido en http://josejoa.net/thedreamer/index/redbasam.html. A pesar de la extensión del informe, se nos avisa de que es breve porque no están todos los datos que deberían estar, por ejemplo, sobre las bases militares norteamericanas alrededor del mundo.
Parece que los yankis ocupan entre 700 y 800 bases militares en el mundo. EE.UU. cuenta con militares en 156 países y con bases en 65 países y un despliegue de, al menos, 255.065 efectivos militares (los datos son de 2002). La superficie ocupada por las bases no es desdeñable: ”con las del territorio nacional y de sus propios territorios cubrirían una superficie total de 2.202.735 hectáreas, lo que haría del Pentágono uno de los más grandes propietarios de terrenos del planeta (Gelman, J., 2007)”.
Lejos de cualquier improvisación, todo está planificado al milímetro y existe un Plan de Comando Unificado 2011 en el que se divide el mundo, militarmente, en varias áreas mandadas por generales y con políticas ad hoc.
En definitiva, el imperialismo yanki existe y parece que goza de muy buena salud.
Los militaristas yankis y sus amigos están muy contentos y se sienten seguros con este estado de cosas, pero : ¿Es justa esta situación? ¿Colabora con la paz mundial? ¿Es una situación democrática? ¿Se respetan así los derechos humanos de las personas de las demás naciones?
El uso perverso de algunas argucias de la psicología, que fueron utilizados de forma grosera por parte de los torturadores americanos en sus guerras de baja intensidad en el subcontinente, fue aprovechado por los economistas discípulos de Friedman (discípulo a su vez de Hayek, hoy lectura de culto de la derechona española) para diseñar una estratgia de “shock” económico (subida de impuestos, desloclización, disciplina presupuestaria entendida como deterioro de los servicios públicos y desmontaje del estado de bienestar, alza de precios, bajada de costes laborales, etc.) que valiese para llevar a la sociedad a su desmoralización social y permitiera el enriquecimiento y la dominación de los de siempre, tal como ahora estamos viendo cada vez más claro.
El vídeo en que se describe esto es instructivo y nos permite ahondar en el aspecto cultural (violencia cultural) de nuestro sistema y en su funcionalidad para legitimar las otras violencias del mismo.
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- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.