Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo). Ahora le toca el turno al agua en África. Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.
Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.
La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.
Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho. Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.
¿Qué nos espera ver en África en los próximos años? Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa
¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo? La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos. Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello: luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación. Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.
Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.
En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema. Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados. Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.
Suelen decir los buenos periodistas que los blogs no son de fiar. Quizá.
Pero si nos fijamos cómo titulan la noticia en El País y leemos lo que contiene veremos que es muy equivocado titular: Hacia un Pearl Harbor cibernético.
Lo cierto es que fue EE.UU. quien atacó primero cibernéticamente a Irán (contra su programa nuclear) y lo hizo el mismísimo Nobel de la Paz Obama. Irán reaccionó montando un sistema de defensa cibernético (2011) al que ahora acusan de una reciente serie de ataques contra sistemas informáticos de la industria petrolera saudí e instituciones financieras norteamericanas.
Por un lado, la noticia enjuicia que en su primer mandato presidencial, Obama se ha caracterizado por un modo peculiar –más contemporáneo, por así decirlo, y, para él y sus compatriotas, menos traumático- de hacer la guerra: el desarrollo de la ciberguerra (ciberespionaje y cibersabotaje) contra Irán y eluso masivo de drones -aviones sin humanos a bordo- para atacar objetivos en países como Somalia, Yemen, Afganistán y Pakistán. Por el contrario, ha reducido la presencia de tropas físicas estadounidenses en zonas conflictivas.
La ciberguerra contra Irán comenzó durante la presidencia del segundo Bush y en ella van cogidos de la mano Estados Unidos e Israel. Su primer producto conocido, el virus Stuxnet, perturbó seriamente las instalaciones nucleares iraníes a fines de la pasada década.
A comienzos de julio, The New York Times publicó una extensa información que daba cuenta de cómo Obama “ordenó en secreto un aumento de los ataques sofisticados a los sistemas informáticos de las factorías iraníes de enriquecimiento de uranio, expandiendo así de modo significativo el primer uso continuado por Estados Unidos de ciberarmas“.
La cosa va en serio, desde cualquier punto de vista, así existe el Comando Cibernético de Estados Unidos (USCYBERCOM). El comando se encuentra en Fort Meade , Maryland y dirigido por general Keith B. Alexander. El USCYBERCOM centraliza el mando de las operaciones ciberespaciales, organiza los actuales recursos informáticos y sincroniza la defensa de las redes militares de Estados Unidos, según Wikipedia. Además, la Fuerza Aérea de Estados Unidos cuenta ya con 7.000 ciberguerreros en bases de Texas y Georgia. ¿Cuántos más habrá en otros departamentos del Pentágono, la CIA y otros órganos del Gobierno federal estadounidense?
Otro artículo de El País concreta más de qué se trata con estos ataques cibernéticos: nos habla del maligno virus informático Flame(Worm.Win32.Flame). El Flame, según informa Douglas Rushkoff en su artículo The cyberwar may be headed to your computer, en CNN, “tiene todos los indicios de constituir un ciberataque maquinado por un Estado nación: es poderoso y complejo y apunta directamente a una zona caliente, Irán”. Su objetivo parece ser sabotear el programa nuclear iraní, pero en los pocos días que lleva bautizado ha provocado un intense debate entre los especialistas sobre la posibilidad de que se convierta en una peste incontrolable que termine afectando a servicios civiles nacionales enteros como redes eléctricas, industrias energéticas, redes bancarias o sistemas de tráfico aéreo.
El miércoles 6 de mayo, el descubridor del Flame, el cazavirus ruso Eugene Kaspersky, declaró durante una conferencia en Tel Aviv a la que también asistió el ministro de Defensa israelí Ehud Barak, que la comunidad internacional debería comenzar a pensar en cómo prohibir el uso de la ciberguerra, del mismo modo que en su día fueron prohibidas las armas químicas y biológicas.
Kaspersky está muy preocupado y habla de que esto va más allá de la ciberguerra y es ciberterrorismo (de estado, añadimos nosotros).
El agua, su posesión, sus diversos usos y abusos van a ser en el futuro focos de conflictos cada vez más importantes.
Ahora os proponemos una perspectiva de análisis sobre el agua y su utilización dañina para obtener energía en las presas. Hacemos referencia a FP en lo que llama lista de aguas turbulentas. En este caso se trata de aprovechar la fuerza del agua para obtener energía eléctrica y conflictos entre países colindantes, pero también entre actores no estatales como grupos indígenas, ecologistas, sociedad civil, veamos algunos ejemplos:
En Belo Monte, Brasil, Amazonas. Enfrentados: el gobierno de Dilma Rousseff, grupos indígenas, ecologistas y celebrities varias. Se prevén alrededor de 500 kilómetros de tierras inundadas, el desplazamiento de 50.000 personas –en su mayoría población indígena– con los consiguientes efectos medioambientales y sociales.
Ilisu, Turquía. Enfrentados: El gobierno del AKP, kurdos, Siria, Irak y los amantes de los patrimonios culturales. Afectará entre 50.000 y 78.000 personas, en su mayoría de etnia kurda y otras minorías. Algunos informes realizados sobre el terreno informan ya sobre la mala gestión a la hora de restablecer e indemnizar a los afectados por parte de las autoridades turcas. Además de las protestas sobre los efectos socioeconómicos y los temores medioambientales, la polémica se ha desatado porque la construcción de la presa se llevará a cabo en Hasankeyf, una ciudad de 1.800 años de antigüedad a orillas del Tigris, con la consiguiente pérdida de cientos de restos arqueológicos.
Myitsone, Birmania. Enfrentados: Gobierno Birmano, China, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, la sociedad civil y el grupo étnico Kachín. Las críticas se centran en el aumento de la violencia en el problemático Estado Kachín, donde se planea construir la presa, y el temor a la creciente influencia de China en Birmania. El proyecto podría ser uno de los factores que han vuelto inflamar en los últimos meses el largo conflicto que mantienen el Ejecutivo y los rebeldes kachín, según la organización Human Right Watch, puesto que este grupo étnico sería el más afectado por los efectos medioambientales y sociales de Myitsone. No solo la población kachín está en contra de la presa, la sociedad civil y la premio nobel de la Paz Aung San Suu Kyi se han sumado a las protesta. Argumentan que el proyecto viola la voluntad de los ciudadanos –que consideran este río la cuna de la civilización birmana– y alertan de cómo el país corre el riesgo de convertirse en una colonia china.
Gibe III. Etiopía. Enfrentados: Los gobiernos de Etiopía y Kenia, la compañía italiana Salini Costruttori, bancos chinos, las comunidades indígenas y la Unesco. Unas 500.000 personas podrían verse afectadas, desde al menos 8 tribus indígenas en Etiopía que viven en el valle del río Omo hasta unos 300.000 habitantes del Lago Turkana en Kenia, considerado patrimonio cultural por la Unesco y que se opone también al proyecto. Las obras de la presa comenzaron en 2006 y algunas organizaciones medioambientales occidentales acusan al Gobierno etíope de haber iniciado la construcción sin consultar e informar a las comunidades afectadas y sin valorar el enorme coste social y medioambiental. La presa reducirá en gran medida, según algunos estudios, el cauce del río Omo, del que el lago Turkana recibe el 90% del agua, poniendo en riesgo el sustento de pescadores y agricultores en una zona ya muy vulnerable a la sequía y los efectos del cambio climático.
En otra entrada anterior comenzábamos a hablar del concepto de seguridad ecológica del cual ha de formar parte el asunto del agua y los conflictos que acarrea. Ahora que todas las naciones quieren reconfigurar sus conceptos de defensa (aunque lo hacen con el turbio interés de promover más el militarismo), es necesario que la sociedad civil y los grupos ecologistas se posicionen en este tema: la interconexión del mundo de la ecología y del mundo de la seguridad y de la defensa. Si no lo hacemos nosotros, lo harán ellos y si lo hacen ellos sabemos que el asunto va a ser más militarismo, más guerras y más muertos. Los resultados serán los previsibles: más conflictos internacionales en los cuáles la gente normal resultará muerta o sus bienes destruidos, además de que los que se benefician del militarismo y del comercio de armas.
El uso del agua es vital y, por lo tanto, los militaristas lo quieren militarizar (de facto o por ley) y se quieren apropiar de ser los únicos que propongan medidas para enfrentar los conflictos que surjan de su uso. Otro paso más en la militarización social que va a avanzando paulatinamente.
Con este atractivo subtítulo: ”¿Es posible transformar la crisis de recursos hídricos en la región en una oportunidad para promover la paz?”, FP nos ofrece una visión de cómo transformar un problema: la escasez de agua en una región, en una oportunidad para el diálogo, la negociación, la colaboración y las empresas comunes y colaborativas entre los países en conflicto.
El agua es vital para la vida de las personas y de los países. Su escasez puede llevar en un futuro cercano a guerras, migraciones masivas y diversos conflictos ecológicos. ¿Cómo enfrentarse a ellos? Desde el punto de vista militar sólo existe una forma: militarizando el agua, sus fuentes, su utilización, su distribución. Sólo ven la posibilidad de invadir, controlar en exclusiva, para luego poner condiciones a los demás para enriquecerse con el agua que han conquistado.
La situación en la Franja de Gaza es especialmente dura: además de la mayor escasez de pluviosidad y de reservas de agua subterránea, según un reciente informe de la ONG Save the Children, el 90% del agua de la Franja presenta altos índices de fertilizantes, residuos y metales, haciendo que no sea apta para el consumo humano en aplicación de los estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según este informe, su alcantarillado ha resultado destruido por la campaña “Plomo Fundido” en enero de 2009 y las sucesivas operaciones militares, mientras que las depuradoras están sobresaturadas o faltas de combustible para poder funcionar, con lo que el número de casos de diarrea infantil y otras enfermedades se han multiplicado en los últimos 5 años (en que Hamás se hizo con el poder por las armas y el Gobierno israelí comenzó a aplicar un férreo bloqueo de la Franja).
Han sido múltiples los intentos de los negociadores interrnacionales por conseguir que el conflicto del agua entre Israel y Palestina se resuelva de manera colaborativa y pacífica, sin embargo, si el Proceso de Oslo (1993-2000) posibilitó que israelíes y palestinos dejaran de ver la cuestión del agua como un juego de suma cero para plantearlo como de suma positiva –donde la cooperación e integración de sus recursos hiciera aumentar la disponibilidad de éstos–, la Segunda Intifada (2000-2005) tiró por la borda todos estos planteamientos y creó un clima de desconfianza mutua que se prolonga hasta hoy en día.
Sin embargo, los intentos se suceden: dentro de esta situación de parálisis negociadora general, que se manifiesta especialmente en ámbitos concretos como el de la gestión del agua, ha surgido una iniciativa internacional (con sede en India, patrocinio oficial de Jordania, y financiación de las agencias de cooperación suiza y sueca) que resulta realmente innovadora e interesante.
En febrero de 2011, tras una reunión en Mumbai (India) en la que participaron un centenar de dirigentes y expertos de Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Irak y Turquía, el Strategic Foresight Grouppresentó un exhaustivo informe de 180 páginas en el que demuestra cómo los cauces de los ríos de la zona van disminuyendo progresivamente, y cómo otras reservas como el Lago Tiberiades o el Mar Muerto van reduciéndose (el primero hasta niveles críticos, el segundo hasta comenzar incluso a desaparecer al ritmo de evaporación actual y falta de reposición). Por ello, han propuesto la creación de un “Consejo de Cooperación para la Gestión Sostenible del Agua”, que incluiría a Turquía, Siria, Líbano, Jordania e Irak, permitiendo canalizar los excedentes de unos a aquellos que presenten déficits. Y también un paquete de medidas de confianza entre Israel y Palestina, que permitiera la reactivación de la Comisión Conjunta del Agua bajo la supervisión y arbitrio del Cuarteto (formado por EE UU, la UE, Rusia y la ONU) o bien de algún donante internacional como el Banco Mundial.
De esta forma el informe “Paz Azul” propone transformar la crisis del agua en Oriente Medio en una oportunidad para promover una nueva paz regional basada en el axioma de que dos países fronterizos con acceso a suficientes, limpios y adecuados recursos hídricos ya no se sentirán motivados para entrar en conflicto bélico, pues éste resultaría altamente perjudicial para ambos.
Una buena propuesta de colaboración y de gestión alternativa de un conflicto. Si todo lo que se dedica a armas se dedicara a promover y llevar a cabo este tipo de iniciativas, otro gallo nos cantaría en la mayoría de los conflictos. Muchos conflictos bélicos derivan de situaciones de desigualdades estructurales que se enquistan y en las que no se gastan las suficientes energías para poder dar un abordaje alternativo y más creativo. Ojalá la cooperación de un poco de paz a una zona tan necesitada.
“Ahora que la preocupación ante el terrorismo decae y la alarma por la economía se dispara, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se apresta a reciclar parte de su estructura para participar en la creación de un sistema estatal mixto, público-privado, de inteligencia económica, similar al que poseen otros países del primer nivel de desarrollo”.
Es decir, se va a espiar por lo público y por lo privado, así no es de extrañar que las investigaciones por espionaje industrial aumenten un 41 %. Además, nos advierten de que “las acciones de espionaje industrial vulneran los proyectos de las compañías y se relacionan directamente con la revelación de secretos. Esta información confidencial es utilizada en beneficio de terceros, ya sea competencia u otros actores que pueden obtener ventaja en algunas situaciones. Las consecuencias para las compañías afectadas implican la obsolescencia del proyecto, la pérdida de competitividad y de posicionamiento en el mercado y la anticipación de la competencia en el desarrollo de productos más avanzados”.
Parece que ahora el espionaje va en la dirección de fusionar lo público con lo privado y lograr que no haya ética en ninguno de los dos planos sociales. ¿Es ético, nos preguntamos que el CNI se plantee como actividad el espionaje económico, lo desean los ciudadanos? Es necesario plantearnos desde el punto de vista práctico, pero también ético la cuestión de los servicios de espionaje españoles, sobre ello ya hacíamos algunas reflexiones hace poco.
El argumento que ofrecen desde el CNI es que un tercio de sus funcionarios ya no se van a dedicar a la lucha contra ETA y, por lo tanto, se quedan sin trabajo y hay que reubicarles. En nuestra opinión sería una magnífica oportunidad para recortar el personal, el presupuesto y las actividades del CNI, lo cual repercutiría en un aumento de la ética española y en una bajada del déficit.
“Sanz Roldán, director del CNI, lleva tiempo insistiendo en la necesidad de potenciar la formación y creación de analistas y empresas de inteligencia competitiva invitando expresamente al empresariado a servirse del CNI”.
Los espías van a toda velocidad: “ya han constituido una cátedra y un instituto para la inteligencia competitiva en las Universidades Juan Carlos I y Carlos III de Madrid”.
Cuando desde el mundo alternativo estamos pidiendo a gritos un comportamiento económico ético, ellos nos hablan de porquería 100 %, y tan orgullosos de su nueva iniciativa: ”En qué proyecto trabaja la competencia, cómo hacerse con la posición dominante en ese mercado, quiénes se llevarán el gran contrato, a qué empresas benefician y a cuáles perjudican semejantes decisiones, qué tipo de persona es la que tendrá la última palabra en la adjudicación, qué socios serían los más adecuados para esa fusión o esa alianza empresarial, a qué responde, cómo nos repercutirá, ese movimiento de capital. Estas son el tipo de cuestiones que las miles de empresas de inteligencia económica o inteligencia competitiva tratan de dar respuesta en el mundo”.
Esta iniciativa del CNI lo único que va a lograr es promover mucha más violencia económica y estructural. Vamos, lo que nos está proponiendo el CNI es un aumento de la corrupción económica, del juego sucio. Todo ello va ligado a la falta de transparencia económica que tan necesaria nos ha parecido a los movimientos sociales para salir de la crisis. Nos proponen una suerte de terrorismo económico o terrorismo de estado que hay que denunciar y paralizar para no ser cómplices de sus tropelías.
Evidentemente, nos quieren confundir con el lenguaje y lo llaman “inteligencia económica” o “inteligencia competitiva” y lo argumentan de la siguiente manera: ”“Hay una guerra económica permanente no declarada porque en el mundo de la competencia económica y comercial las relaciones entre empresas y Estados no son precisamente versallescas. Chinos y rusos destacan por su agresividad, pero no son los únicos que participan en la brutal pelea por hacerse con los mercados; todas las potencias consagradas o emergentes están ahí”, afirma José Luis de la Fuente O’Connor, responsable de la Oficina de Vigilancia e Inteligencia Tecnológica de Iberdrola y presidente de la Asociación Española para la Promoción de la Inteligencia Competitiva (Asepic)
“Las intervenciones concretas del CNI en la esfera económica quedan detalladas en la denominada Directiva de Inteligencia, un documento secreto restringido a muy pocas personas en el que se da cuenta anual del grado de cumplimiento de los objetivos establecidos por el propio Ejecutivo“, es decir, ocultamiento, secretismo, elitismo en las decisiones, imposibilidad de debate y de control parlamentario, …: lo mejor de la antiética política.
Por otro lado, también El País, nos contaba ya en febrero de 2010, hace un par de años, que “el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) está investigando qué hay detrás de los ataques especulativos en los mercados financieros contra España, al hilo de la crisis fiscal griega y el efecto contagio en varios países del sur de Europa”. ” La división de Inteligencia Económica -creada para defender los intereses económicos, comerciales e industriales en sectores estratégicos, y similar a la que existe en otros países europeos- indaga si los ataques de los inversores y la agresividad mostrada por algunos medios de comunicación anglosajones obedece a la dinámica del mercado y a los desafíos a los que se enfrenta la economía española, o si hay algo más detrás de esa campaña”.
Parece que el CNI, para forzar su presencia en la administración española, lo primero que hace es crear informativamente la necesidad y luego postularse como la solución.
Opinamos que los habitantes de Orense tienen derecho a conocer las múltiples facetas que supone una base de drones en sus tierras, lo cual es importantísimo si les queremos dar voz y voto consciente y responsable en este asunto (aspecto que Morenés les niega).
Los drones son un peligro para la población gallega y sus bienes. Parece que los drones tienden a estrellarse por múltiples fallos y ya son muchos los que han caído sin que se pueda explicar totalmente la causa.
Esto quiere decir que los habitantes del pueblo orensano de Trasmiras han de andarse con cuidado y, también, los del segundo aeródromo de Lugo, dado que si estos drones siguen fallando tanto, además de perderse el millón de euros que cuesta cada uno, se perderán, posiblemente, infraestructuras gallegas contra las que impacten y (esperemos que no) se pueden llegar a poner en peligro vidas humanas. Los accidentes son habituales y en la anterior base italiana de Sigonella ya ocurrieron algunos. ¿Están de acuerdo los orensanos de ser bajas colaterales del desarrollo armamentístico de Estados Unidos?
Usos: por otro lado, aunque en la última década (que es desde cuando se están desarrollando) se han utilizado para múltiples funciones militares, sobre todo espionaje y para bombardear posiciones enemigas, entre otros datos, es de destacar que “durante la última década, ha habido alrededor de 300 ataques con aviones no tripulados fuera de los campos de batalla de Irak, Afganistán y Libia. De esos ataques, el 95% se produjo en Pakistán, y el resto en Yemen y Somalia”. En total, han matado a más de 2.000 presuntos combatientes y un número sin determinar de civiles; pero parece que la tendencia es utilizarlos también para labores policíacas, para vigilancia de fronteras, narcotráfico, etc.
También se usan para servicios de espionaje. Además, en el apartado de usos civiles hay algunos que están bien éticamente como los drones que utilizan los ecologistas para seguir a los buques balleneros japoneses y otros que tienen una justificación ética penosa: drones paparazzi para perseguir a famosos,
Para ser no tripulados necesitan mucho personal: en concreto un piloto a distancia, unos 19 analistas de vigilancia, entre 168 y 180 militares para su mantenimiento (un avión de combate F-16 sólo necesita 100 militares para su mantenimiento).
Es decir, una base como la de Trasmiras va a suponer una importante militarización de la zona porque van a ser muchos los soldados yankis que se necesiten para tener a punto a los drones.
La zona de Tramiras se convertirá en dependiente de lo militar y de lo estadounidense. ¿Sacará Trasmiras algo de la base yanki? Si es algo de empleo, será de segundo nivel y nunca empleo especializado. ¿Se harán responsables los estadounidenses de los residuos que genere la base o tendrán pensado externalizar estos gastos para ser más competitivos con la aquiescencia del gobierno español.
Los drones son costosos: 15 millones de dólares por un Global Hawk (drone), mientras que un F-15 nuevo vale alrededor de 55 millones de dólares, pero como los sensores son muy caros y sufren un gran número de accidentes, los precios se igualan.
Parece que la industria militar está desarrollando este nuevo arma de manera decidida: ”Estados Unidos está muy por delante en el desarrollo de la tecnología de los drones, y se prevé que el país sea responsable del 77% de la I+D y el 69% de la adquisición de dichos aparatos en la próxima década. No obstante, se calcula que en el mundo existen ya entre 44 y 70 países con cierta capacidad en el tema y unos 680 programas de aviones no tripulados, un enorme incremento respecto a los 195 que había en 2005. China está intensificando su programa y tiene al menos 25 tipos de sistemas en desarrollo. Irán también presume de su programa, que incluye el avión denominado “Embajador de la muerte”, un aparato que el presidente Mahmud Ahmadineyad dio a conocer con la siguiente declaración: “Su mensaje central es de paz y amistad””.
Nos parece muy artera la utilización de una comarca deprimida y con paro para ofrecerle esta salida antiética como única forma de trabajo. Pensamos que hay muchas otras industrias menos contaminantes y éticamente menos reprobables que podrían instalarse en Trasmiras. Seguro que ellas darían más empleo y un desarrollo más ético a esta comarca.
El uso perverso de algunas argucias de la psicología, que fueron utilizados de forma grosera por parte de los torturadores americanos en sus guerras de baja intensidad en el subcontinente, fue aprovechado por los economistas discípulos de Friedman (discípulo a su vez de Hayek, hoy lectura de culto de la derechona española) para diseñar una estratgia de “shock” económico (subida de impuestos, desloclización, disciplina presupuestaria entendida como deterioro de los servicios públicos y desmontaje del estado de bienestar, alza de precios, bajada de costes laborales, etc.) que valiese para llevar a la sociedad a su desmoralización social y permitiera el enriquecimiento y la dominación de los de siempre, tal como ahora estamos viendo cada vez más claro.
El vídeo en que se describe esto es instructivo y nos permite ahondar en el aspecto cultural (violencia cultural) de nuestro sistema y en su funcionalidad para legitimar las otras violencias del mismo.
Nos puede parecer de ciencia ficción o fuera de la realidad cotidiana un ataque con estos dispositivos. Sin embargo, la policía, la guardia civil y los ejércitos cuentan con unidades preparadas para afrontar unos ataque de dichas armas. En efecto, nos cuenta César Pintado, alférez del Ejército de Tierra que disponemos de las siguientes unidades:
“Un cuerpo operativo de la policía nacional desde 1977 (pionero en estas lides).La Guardia Civil dispone de un Servicio de Desactivación de Explosivos y Defensa NBQ.
El Ejército del Aire encomienda la defensa NBQR, principalmente la instrucción y la descontaminación, a sus Escuadrones de Apoyo al Despliegue Aéreo en Zaragoza y Sevilla.
En la Armada, las peculiaridades del medio marino hacen que cada buque asuma su propia defensa NBQR cuando ésta es posible.
Es el Ejército de Tierra quien asume por motivos obvios la responsabilidad principal. En cuestión de doctrina y formación para todo el personal militar y policial, la encargada es la Escuela Militar de Defensa NBQ situada en la Academia de Ingenieros en Hoyo de Manzanares (Madrid). Sin embargo, su principal recurso sería el Regimiento NBQR con sede en Bétera (Valencia). Cuenta con vehículos VRAC de reconocimiento, una amplia variedad de detectores, medios de descontaminación y protección, y sería previsiblemente quien liderase la defensa NBQR en una operación militar
Por otra parte, no olvidemos que la UME ha asumido la defensa contra los riesgos tecnológicos, específicamente los de tipo NBQR. Dada su implantación nacional, es muy probable que proporcionase la primera línea de defensa NBQR en caso de un ataque terrorista o de un accidente de esa naturaleza”.
Nos impresiona el despliegue. ¡Cuánta previsión, cuánto gasto! Somos capaces de prepararnos para lo peor, en el más caótico de los escenarios, con el mayor de los peligros! Y, sin embargo, descuidamos el día a día de lo que no es un futurible con bajísima probabilidad estadística de ocurrir sino una realidad cotidiana: la lucha contra el paro, la defensa de la sanidad, la educación, …
Alarmantes los datos sobre la calidad del suelo y del agua en los cuales se cultivan los alimentos. Cada vez su calidad es peor y ello va a provocar que nuestra alimentación empeore, consecuentemente.
Nos remite a un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).
La recurrente pregunta de si será posible alimentar a un mundo con 7.000 ó 9.000 millones de personas se contesta, en parte, en este informe: será muy difícil y, además, lo alimentaremos con muy mala calidad.
Aunque la superficie total de tierras dedicadas a la alimentación crece, también es verdad que decrece a un ritmo alarmante la cantidad de hectáreas de cultivo por persona.
Además, los riesgos asociados a los principales sistemas de producción agrícola ocupan casi todo el globo y su superficie cultivable, además, se diversifican: subida del nivel del mar/inundaciones, escasez de agua, reducción de la biodiversidad, deforestación, pérdida o baja fertilidad del suelo, erosión, escasez de tierras.
Es necesario abogar por el abandono de las viejas concepciones militaristas y violentas de qué es lo que debemos defender. Lejos de defender la patria, las instituciones borbónicas, la bandera, nuestras rancias tradiciones, es cada vez más necesario defender asuntos como la seguridad alimentaria que entran dentro del concepto de seguridad humana.
¿Por qué hay que defender la seguridad alimentaria? Porque de ella sí depende nuestro futuro como (incluso como especie), nuestro medio ambiente, del cual nos alimentamos, la salud nuestra y de nuestros descendientes. Sin seguridad alimentaria (en cantidad y calidad de alimentos) será seguro el inicio de nuevas guerras, de injusticias, de desigualdades. Negarnos a ver lo que se nos avecina no es sino un ejercicio de ceguera voluntaria comparable a ser inconscientes de que estas situaciones de inseguridad alimentaria ya se están dando en muchas partes del planeta (Cuerno de África, muchos países asiáticos y africanos, …). La inseguridad alimentaria no es un futurible, sino una realidad dolorosa y mortal que ya nos afecta y de la que ya somos responsables.
Cuando haya conflictos por hambre y sed y se desaten las migraciones masivas por estos motivos, los analistas nos hablarán de nuevos conflictos y se sorprenderán de su aparición. Entonces será necesario que conceptos como seguridad humana y seguridad alimentaria sean conocidos y hayan sido ampliamente debatidos para que se pueda, desde la sociedad civil, plantear alternativas teóricas y prácticas.
La DEA estadounidense cuenta con un ejército particular que opera en latinoamérica y que cuenta con cinco comandos activos. El invento fue obra de Bush e inicialmente operaba en Afganistán, pero desde que Obama lo autorizó, operan en América Latina.
Hasta la fecha ha operado, violando la soberanía nacional, en Honduras, Haití, La República Dominicana, Guatemala, y Belize, entre otras naciones.
Se nos antoja que estos comandos deben tener algún tipo de apoyo logístico de los ejércitos de estos países, siempre tan celosos de su soberanía nacional menos cuando hay por medio yankies.
“Uno debe tener capacidades y equipos especiales para operara efectivamente y con seguridad en ambientes como éste. La DEA trabaja hombro con hombro y en la línea de fuego con sus contrapartes en las naciones anfitrionas“, dijo al periódico Michael A. Braun, ex jefe de operaciones de la agencia y uno de los diseñadores del programa, según revela Radio Nacional de Venezuela, lo cual nos ha dejado algo perplejos.
En todo caso, no es para tanto, porque en los países donde, al parecer, no cuentan con este tipo de agentes, “colaboran” con los gobiernos de dichos países apoyando la lucha antidroga con aviones espías no tripulados tipo drogon. Y es que estos americanos del norte son unos samaritanos que no hacen nada más que ayudar a los demás en sus pequeños problemas domésticos sin pedir ni ganar nada a cambio.
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- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.