Antirepresión

21 de diciembre de 2012

Fuente:  Público.

En unos tiempos de crisis tan honda, con tantos retrocesos en los servicios que presta el estado, también en las libertades que podemos ejercer, con tanto “chorizo” llevándoselo con total impunidad, con unos partidos políticos y unos sindicatos que cada vez oyen más la consigna de que “no nos representan”, la gente protesta.

Hasta ahora la mayor parte de las protestas han sido pacíficas y noviolentas, festivas y solidarias.  La gente que protestaba, todos lo sabemos, tenían razones fundadas para hacerlo.

Ante ello, el poder ha optado por un estrategia diversificada:

  • decir que los que protestan tienen razón, pero que no se puede hacer nada,
  • no hacer nada positivo en ninguna de las justas cuestiones que les están reivindicando.
  • estigmatizar a los indignados y protestones, en algunos medios de comunicación, como gente insolidaria con los consumidores o con otros trabajadores,
  • criminalizar a los indignados mediante códigos penales más duros e imaginativos,
  • limitar aún más las libertades de los que protestan y proteger, aún más a los que reprimen,
  • buscar formas, más o menos legales y nunca legítimas, de boicotear las manifestaciones mediante infiltrados, incluidos agentes del orden, se llega a decir en la noticia que recomendamos que los antidisturbios hacen política.
  • reprimir a los manifestantes a base de palos, bolas de goma, de querellas, multas, etc.

Los que protestan se han indignado aún más.  Y ya son múltiples las protestas cada día, unas convergen con otras, se mezclan, se apoyan, se complementan, …

Tanto la represión como las protestas ocurren en múltiples países.

Las organizaciones están preocupadas porque sus militantes, y ellas mismas, tienen que asumir elevados costos en multas, represión, juicios, etc.  ¿Cómo se puede dar respuesta a esta situación?

1.-  No es momento, ni es posible políticamente echarse atrás:  ”Hay pocas conquistas sociales, por no decir ninguna, que se hayan conseguido sin la protesta”.

2.-  Parece que los gobiernos tienen un objetivo claro:  que a su violencia se conteste con violencia.  Ello, piensan, podría llevar a que los movimientos se escindiesen y a que la violenciadel status quo quedase justificada.

3.-  Hay que señalar claramente las responsabilidades de los partidos tradicionales.  Quizá algunos no son responsables de la violencia, pero tampoco están cerrando filas con los represaliados y su postura de apoyo es, en la mayoría de las ocasiones, muy tímida e interesada (poco creíble).

4.-  Es necesario construir alternativas en muchos aspectos de la vida política y “obligar” a los partidos tradicionales a debatir y asumir las propuestas alternativas.

5.-  La coordinación y solidaridad interna son cada vez más necesarias.  Son imprescindibles.  Aguantar la represión solos y/o en pequeños grupos en más difícil que hacerlo de manera masiva y coordinada.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


Homenaje a Antonio Lucena

11 de diciembre de 2012

Homenaje a Antonio Lucena: valor de vida

Celebración de la vida y la trayectoria de Antonio Lucena, veterano ecologista, pacifista y defensor de un mundo más justo. Contaremos con la presencia de diferentes personalidades de los movimientos sociales, amigos y con el propio Antonio Lucena. Habrá música y un vino al final del acto.

El viernes

A las 19:00 horas

En la Casa Encendida (C/ Ronda de Valencia 2  de Madrid).

Programa provisional:

Programa del acto (provisional)

 1.      Bienvenida: poema de Jorge Riechmann. 

  2.      Un recorrido por la vida de Antonio Lucena en imágenes. 

  3.      Presentación de acto por Luis Miguel Dominguez.

  4.      Bloque Organizaciones:

 -          Carlos Taibo

-          Ovidio Bustillo (Movimiento Noviolento de Madrid) 

-          Yayo Herrero (Ecologistas en Acción)

-          Alberto Abad (Intermón Oxfan)

-          Kiko Tovar (Cantautor) (5’)

-          Ladislao Martínez (Attac)

-          Paco Castejón (Acción en Red)

-           Juan Leralta. Exdirector de Quesos Artesanos de LETUR

-          Mario Sánchez-Herrero (Ecooo)

-          Kiko Tovar

  5.      Bloque Académico/Científico

 -          Carlos López Jimeno, Director general de industria de Madrid

-          Ángel Cámara. Decano del Colegio de Minas de Madrid

-          Javier Garcia Breva (Fundación Renovables)

-          Kiko Tovar  

 6.      Bloque Familiar

-          CORAL de mujeres EntreDos

 7.      Tiempo del Sol

-          Cote Romero

-          Barcia

8.      Antonio Lucena y vídeo Lola

9.      Catering de productos ecológicos


¿De qué paz me estás hablando si le concedes el Nobel de la Paz a la Unión Europea?

1 de noviembre de 2012

Zen+Beach+Stones+at+Home

Muchos alucinamos cuando se le concedió el Nobel, recientemente, a Obama:  ¿qué había hecho por la paz este hombre, más que unas cuantas declaraciones retóricas?  Si repasamos el listado de los Nobel de la Paz, también alucinamos con nombres tan militaristas como Kissinger, Le Duc Tho, Anwar El Sadat, Menachem Begin, De Klerk, Arafat, Rabin, Peres o Carter.  ¿De qué tipo de paz nos están hablando cuando conceden estos premios?


A grandes rasgos hay tres grandes posicionamientos cuando se habla de paz:

  • el concepto oficial de la paz,
  • el concepto no oficial y no alternativo,
  • el concepto alternativo.

Queremos caracterizar cada una de estas posiciones en este artículo para invitar a la reflexión ciudadana sobre la naturaleza de un término tan polisémico, y a veces interesado, como paz.  ¿Es lo mismo lo que nos propone el PP o el PSOE cuando nos hablan de ella que lo que pueda decirnos un estudioso de los conflictos?, ¿Tienen algo que ver los anteriores con lo que pretenden los pacifistas antimilitaristas y noviolentos?


Es necesario que ahondemos en qué significa paz para no dejarnos engañar y para poder elegir cuál es el concepto que más nos convence.

1.-  El concepto oficial de paz.

Nos suelen hacer creer que hay paz cuando no hay guerra dentro de nuestras fronteras.  Poco importa entre los gobiernos que sus políticas estén generando violencia estructural mediante la promoción de relaciones internacionales injustas basadas en la existencia de países de primera, segunda y tercera.  Poco importa, también, que se estén esquilmando los recursos naturales de otros países sin dejar ningún beneficio económico social en ellos.  Poco importa también que se esté generando violencia cultural dentro del propio país obligándonos a interpretar las relaciones internacionales como un juego en el que lo único que cabe es la competición, o que se nos razone que si no lo hacemos nosotros, otros lo harán y sacarán los beneficios.  Poco importa, en suma que nosotros generemos los conflictos en el extranjero con nuestras políticas internacionales y económicas y que, además, seamos nosotros los que fabricamos y vendemos las armas que van a utilizar en esos lejanos conflictos.

El concepto oficial de paz es meramente negativo, paz como ausencia de guerra y mantenimiento del status quo.  El ejemplo máximo puede ser la reciente concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea por mantener la guerra alejada de sus fronteras.  Y efectivamente así ha sido. La U.E. ha promovido la paz interior, pero a costa de mantener  la guerra fuera con una constante fabricación de armas y una constante exportación de conflictos basados en la injusticia de que aquí llevemos un elevado nivel de vida porque imponemos condiciones de dependencia y penurias a los pueblos del llamado Tercer Mundo.

Como nadie se ha dedicado seriamente a contar los muertos de las guerras, uno de los principales “efectos” de esta idea de paz armada, vamos a ofrecer algunas cifras de las que opinamos que están claramente tomadas a la baja:  desde 1914 hasta la Segunda Guerra Mundial ha habido en el mundo al menos 47 conflictos armados con un total de más de 57 millones de muertos.  Desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989 hubo 59 conflictos y más de 14 millones de muertos.  Desde 1990 hasta 2010 ha habido 44 conflictos y más de 15 millones de muertos.  En total, son más de  86 millones de personas, 2 veces la población española, los que podrían decir que en el último siglo no ha habido paz.

Somos testigos, año tras año, de que los estados preparan su ejércitos, los entrenan, les dotan de armamentos cada vez más sofisticados y los lanzan a la guerra de manera continua.  ¿Existe esta programación?  No hay pruebas, pero parece que sí, porque la guerra es un negocio del que los estados militares y violentos (todos los actuales) se lucran.

Ningún estado, ninguna entidad oficial ha podido prevenir ningún conflicto armado.  Y hacemos esta afirmación tan tajante porque somos conscientes de que los estados preparan y financian la guerra como manera de obtener beneficios y de reactivar sus economías, véase, por ejemplo, el caso de Irak y la consiguiente reconstrucción del país por empresas de las que eran consejeros los principales halcones militaristas de EE.UU.

¿Qué iniciativas han surgido desde lo oficial para promocionar la paz en el último siglo?  Pocas, muy pocas.  Quizá merecería la pena hablar de la formación de la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU) con la que se pretendía dotarse de un organismo internacional de arbitraje de conflictos.  Hoy en día, sin embargo, la ONU es un organismo internacional que reproduce en su seno la injusticia y la violencia estructural que gobierna el mundo y, desde luego, sólo con muchísima ingenuidad o desinformación puede decirse que sea un actor y promotor real de la paz de verdad.

Otro intento ha sido la consolidación de la Cruz Roja Internacional como institución ideada para aplicar el humanismo en el trato de los prisioneros de guerra.  Es loable el empeño y se trata de mitigar algunas de las peores consecuencias de la guerra.  Por ello han sido múltiples veces galardonadas. Pero su labor no es precisamente la de promover la paz, sino la de atemperar sus nefastos efectos en la medida de lo posible.

Otro intento oficial ha sido el de crear un corpus importante de derecho internacional humanitario o de derecho de guerra.  ¿Para qué ha servido?  Para poco durante las guerras porque en ellas nadie lo respeta.  Luego ha servido para perseguir y juzgar a algunos de los peores tiranos o de los más violentos promotores de guerras del mundo.  Aunque los grandes, los verdaderamente grandes, están muy bien protegidos en sus despachos de presidentes de países.

Pensamos que no hay paz dentro de las políticas oficiales porque ellas sólo pretenden que el escenario internacional permanezca inamovible, a pesar de ser injusto.  Así, medidas como la limitaciones sucesivas de armamentos nucleares y convencionales no son más que meros retoques cosméticos que en nada cambian la realidad.


2.-  El concepto no oficial y no alternativo de paz.

Existen otras tentativas de paz que no provienen de lo oficial y sí de la sociedad civil, pero que participan en gran medida de la perspectiva oficial del concepto de paz. En el concepto no oficial y no alternativo de paz ha promovido iniciativas interesantes como:

  • La creación de múltiples oficinas, entidades universitarias, etc., dedicadas a comprender cuáles son las causas de la guerra para evitar su expansión.  Así han surgido visiones de estudios de conflictos (polemológicas), visiones que pretenden fomentar la resolución de conflictos de manera diferente, u otras visiones que han popularizado las resistencias civiles que ha habido en las distintas guerras.
  • Investigadores que han ideado y divulgado conceptos más profundos de la idea de paz, como son los de paz estructural, conflicto latente, e incluso, las ideas de defensa noviolentas, la idea de transarme.  Todos ellos son aportaciones interesantes.
  • Investigadores que han desarrollado el concepto de defensa no ofensiva o defensa defensiva, basada en la posesión de armamentos no ofensivos (cazas, portaaviones, etc.)

En nuestra opinión el balance de estos propósitos no es muy positivo y se han quedado en bellas ideas inocuas. Su mayor fallo estuvo y está en en que se busca la aplicabilidad en compañía de aquellos interlocutores que no están dispuestos a permitir que algo alternativo funcione:  las elites gobernantes y las generadoras de opinión.

En cierta medida, este enfoque condujo a un callejón sin salida, pues tal planteamiento, a la larga, acaba por vaciar de contenido transformador (y la paz lo es, esencialmente) a muchas de las iniciativas de defensa noviolentas y las convierten en propuestas posibilistas que sólo modulan con suavidad algunas de las asperezas del militarismo.  Quizá el máximo exponente sea el que encontramos en la propuesta francesa que pretende renunciar a la defensa noviolenta como alternativa a la militar y se contenta con que tenga carácter de:

  • recurso:  la defensa noviolenta se usa únicamente en el caso de que la defensa militar falle.
  • complemento:  la utilización de la defensa noviolenta es simultánea a la defensa militar pero con el matiz de que únicamente se un apéndice de ésta.
  • opción:  el mando militar opta, según lo requiera la agresión sufrida, por los medios civiles (se prefieren para defender espacios muy poblados como las ciudades) o los militares.

Como se ve, estas líneas de pensamiento, dado que no abandonan el paradigma de dominación-violencia que es característico de la política actual, poco pueden (aunque sería bienvenido) hacer para dotarnos de un mundo pacífico que resuelva sus conflictos sin violencia.


3.-  El concepto alternativo de paz.

Se pueden preguntar los lectores, como nos lo preguntamos nosotros, por qué no se ha dado ningún premio Nobel de la paz a los desertores de los ejércitos, a los objetores de conciencia al servicio militar, a las ongs antimilitaristas de todas partes del mundo, a quienes se han negado a pagar impuestos para la guerra, a los múltiples desobedientes a las guerras y a la violencia.

También se puede preguntar por qué son tan escasos los premios Nobel de la Paz a personas como Mouhammad Yunus (de Bangladesh) en 2006 o a Wangari Maathai (keniata) en 2004.  Cuando se lo concedieron no faltaron las críticas diciendo que qué tenía que ver su trabajo con la paz.  El primero promovía los microcréditos para promover las oportunidades económicas y sociales de los pobres. La segunda se dedicó a crear un lobby ecologista y promovió la plantación de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo.

Como se ve, ambos participan de un concepto de paz totalmente alternativo al oficial y que no sólo abandona el paradigma de dominación-violencia que rige la política, la economía y la cultura actuales, sino que ejercen sus actuaciones dentro de otro paradigma que podríamos denominar de cooperación-noviolencia.

¿Qué tienen que ver estos dos premios Nobel de la Paz con los oficiales?  Nada.  En absoluto.

Su aportación parte desde la sociedad civil y, por medios noviolentos, busca luchar contra la violencia estructural y cultural que provocan tantas muertes en el mundo.  Nos ofrecen, en definitiva un concepto de paz totalmente alternativo que ya no depende de los estados o los gobiernos sino que puede (y ha de) llevarse a cabo por las personas y las organizaciones de base y alternativas.

Éste es un concepto de paz que defiende lo que realmente interesa defender al ser humano:  la educación, la vivienda, el medio ambiente, el trabajo, la salud.  Busca acabar con el hambre y lograr los Objetivos del Milenio.  Se preocupa por mejorar la forma en que la gente vive en la sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales.

Su talante no es mantenedor del status quo, sino que promueve su transformación desde la idea de seguridad humana y entiende que no hay paz preparando la guerra, sino luchando contra la violencia cultural que justifica las guerras y contra la violencia estructural que propaga las desigualdades y las injusticias. Promover esta paz es promover la desmilitarización de la seguridad y promover la justicia social y enfrentar de manera noviolenta, en vez de amenazar con resolverlos de forma violenta o de eludirlos, los conflictos.

Por eso, la paz oficial no es sino la guerra para los que apuestan por una paz alternativa y por ello hablamos de distintas cosas cuando hablamos de paz.

Muchos alucinamos cuando se le concedió el Nobel, recientemente, a Obama:  ¿qué había hecho por la paz este hombre, más que unas cuantas declaraciones retóricas?  Si repasamos el listado de los Nobel de la Paz, también alucinamos con nombres tan militaristas como Kissinger, Le Duc Tho, Anwar El Sadat, Menachem Begin, De Klerk, Arafat, Rabin, Peres o Carter.  ¿De qué tipo de paz nos están hablando cuando conceden estos premios?

A grandes rasgos hay tres grandes posicionamientos cuando se habla de paz:

  • el concepto oficial de la paz,
  • el concepto no oficial y no alternativo,
  • el concepto alternativo.

Queremos caracterizar cada una de estas posiciones en este artículo para invitar a la reflexión ciudadana sobre la naturaleza de un término tan polisémico, y a veces interesado, como paz.  ¿Es lo mismo lo que nos propone el PP o el PSOE cuando nos hablan de ella que lo que pueda decirnos un estudioso de los conflictos?, ¿Tienen algo que ver los anteriores con lo que pretenden los pacifistas antimilitaristas y noviolentos?


Es necesario que ahondemos en qué significa paz para no dejarnos engañar y para poder elegir cuál es el concepto que más nos convence.

1.-  El concepto oficial de paz.

Nos suelen hacer creer que hay paz cuando no hay guerra dentro de nuestras fronteras.  Poco importa entre los gobiernos que sus políticas estén generando violencia estructural mediante la promoción de relaciones internacionales injustas basadas en la existencia de países de primera, segunda y tercera.  Poco importa, también, que se estén esquilmando los recursos naturales de otros países sin dejar ningún beneficio económico social en ellos.  Poco importa también que se esté generando violencia cultural dentro del propio país obligándonos a interpretar las relaciones internacionales como un juego en el que lo único que cabe es la competición, o que se nos razone que si no lo hacemos nosotros, otros lo harán y sacarán los beneficios.  Poco importa, en suma que nosotros generemos los conflictos en el extranjero con nuestras políticas internacionales y económicas y que, además, seamos nosotros los que fabricamos y vendemos las armas que van a utilizar en esos lejanos conflictos.

El concepto oficial de paz es meramente negativo, paz como ausencia de guerra y mantenimiento del status quo.  El ejemplo máximo puede ser la reciente concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea por mantener la guerra alejada de sus fronteras.  Y efectivamente así ha sido. La U.E. ha promovido la paz interior, pero a costa de mantener  la guerra fuera con una constante fabricación de armas y una constante exportación de conflictos basados en la injusticia de que aquí llevemos un elevado nivel de vida porque imponemos condiciones de dependencia y penurias a los pueblos del llamado Tercer Mundo.

Como nadie se ha dedicado seriamente a contar los muertos de las guerras, uno de los principales “efectos” de esta idea de paz armada, vamos a ofrecer algunas cifras de las que opinamos que están claramente tomadas a la baja:  desde 1914 hasta la Segunda Guerra Mundial ha habido en el mundo al menos 47 conflictos armados con un total de más de 57 millones de muertos.  Desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989 hubo 59 conflictos y más de 14 millones de muertos.  Desde 1990 hasta 2010 ha habido 44 conflictos y más de 15 millones de muertos.  En total, son más de  86 millones de personas, 2 veces la población española, los que podrían decir que en el último siglo no ha habido paz.

Somos testigos, año tras año, de que los estados preparan su ejércitos, los entrenan, les dotan de armamentos cada vez más sofisticados y los lanzan a la guerra de manera continua.  ¿Existe esta programación?  No hay pruebas, pero parece que sí, porque la guerra es un negocio del que los estados militares y violentos (todos los actuales) se lucran.

Ningún estado, ninguna entidad oficial ha podido prevenir ningún conflicto armado.  Y hacemos esta afirmación tan tajante porque somos conscientes de que los estados preparan y financian la guerra como manera de obtener beneficios y de reactivar sus economías, véase, por ejemplo, el caso de Irak y la consiguiente reconstrucción del país por empresas de las que eran consejeros los principales halcones militaristas de EE.UU.

¿Qué iniciativas han surgido desde lo oficial para promocionar la paz en el último siglo?  Pocas, muy pocas.  Quizá merecería la pena hablar de la formación de la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU) con la que se pretendía dotarse de un organismo internacional de arbitraje de conflictos.  Hoy en día, sin embargo, la ONU es un organismo internacional que reproduce en su seno la injusticia y la violencia estructural que gobierna el mundo y, desde luego, sólo con muchísima ingenuidad o desinformación puede decirse que sea un actor y promotor real de la paz de verdad.

Otro intento ha sido la consolidación de la Cruz Roja Internacional como institución ideada para aplicar el humanismo en el trato de los prisioneros de guerra.  Es loable el empeño y se trata de mitigar algunas de las peores consecuencias de la guerra.  Por ello han sido múltiples veces galardonadas. Pero su labor no es precisamente la de promover la paz, sino la de atemperar sus nefastos efectos en la medida de lo posible.

Otro intento oficial ha sido el de crear un corpus importante de derecho internacional humanitario o de derecho de guerra.  ¿Para qué ha servido?  Para poco durante las guerras porque en ellas nadie lo respeta.  Luego ha servido para perseguir y juzgar a algunos de los peores tiranos o de los más violentos promotores de guerras del mundo.  Aunque los grandes, los verdaderamente grandes, están muy bien protegidos en sus despachos de presidentes de países.

Pensamos que no hay paz dentro de las políticas oficiales porque ellas sólo pretenden que el escenario internacional permanezca inamovible, a pesar de ser injusto.  Así, medidas como la limitaciones sucesivas de armamentos nucleares y convencionales no son más que meros retoques cosméticos que en nada cambian la realidad.

2.-  El concepto no oficial y no alternativo de paz.

Existen otras tentativas de paz que no provienen de lo oficial y sí de la sociedad civil, pero que participan en gran medida de la perspectiva oficial del concepto de paz. En el concepto no oficial y no alternativo de paz ha promovido iniciativas interesantes como:

  •  La creación de múltiples oficinas, entidades universitarias, etc., dedicadas a comprender cuáles son las causas de la guerra para evitar su expansión.  Así han surgido visiones de estudios de conflictos (polemológicas), visiones que pretenden fomentar la resolución de conflictos de manera diferente, u otras visiones que han popularizado las resistencias civiles que ha habido en las distintas guerras.
  • Investigadores que han ideado y divulgado conceptos más profundos de la idea de paz, como son los de paz estructural, conflicto latente, e incluso, las ideas de defensa noviolentas, la idea de transarme.  Todos ellos son aportaciones interesantes.
  • Investigadores que han desarrollado el concepto de defensa no ofensiva o defensa defensiva, basada en la posesión de armamentos no ofensivos (cazas, portaaviones, etc.)

En nuestra opinión el balance de estos propósitos no es muy positivo y se han quedado en bellas ideas inocuas. Su mayor fallo estuvo y está en en que se busca la aplicabilidad en compañía de aquellos interlocutores que no están dispuestos a permitir que algo alternativo funcione:  las elites gobernantes y las generadoras de opinión.

En cierta medida, este enfoque condujo a un callejón sin salida, pues tal planteamiento, a la larga, acaba por vaciar de contenido transformador (y la paz lo es, esencialmente) a muchas de las iniciativas de defensa noviolentas y las convierten en propuestas posibilistas que sólo modulan con suavidad algunas de las asperezas del militarismo.  Quizá el máximo exponente sea el que encontramos en la propuesta francesa que pretende renunciar a la defensa noviolenta como alternativa a la militar y se contenta con que tenga carácter de:

recurso:  la defensa noviolenta se usa únicamente en el caso de que la defensa militar falle.

  • complemento:  la utilización de la defensa noviolenta es simultánea a la defensa militar pero con el matiz de que únicamente se un apéndice de ésta.
  • opción:  el mando militar opta, según lo requiera la agresión sufrida, por los medios civiles (se prefieren para defender espacios muy poblados como las ciudades) o los militares.

Como se ve, estas líneas de pensamiento, dado que no abandonan el paradigma de dominación-violencia que es característico de la política actual, poco pueden (aunque sería bienvenido) hacer para dotarnos de un mundo pacífico que resuelva sus conflictos sin violencia.


3.-  El concepto alternativo de paz.

Se pueden preguntar los lectores, como nos lo preguntamos nosotros, por qué no se ha dado ningún premio Nobel de la paz a los desertores de los ejércitos, a los objetores de conciencia al servicio militar, a las ongs antimilitaristas de todas partes del mundo, a quienes se han negado a pagar impuestos para la guerra, a los múltiples desobedientes a las guerras y a la violencia.

También se puede preguntar por qué son tan escasos los premios Nobel de la Paz a personas como Mouhammad Yunus (de Bangladesh) en 2006 o a Wangari Maathai (keniata) en 2004.  Cuando se lo concedieron no faltaron las críticas diciendo que qué tenía que ver su trabajo con la paz.  El primero promovía los microcréditos para promover las oportunidades económicas y sociales de los pobres. La segunda se dedicó a crear un lobby ecologista y promovió la plantación de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo.

Como se ve, ambos participan de un concepto de paz totalmente alternativo al oficial y que no sólo abandona el paradigma de dominación-violencia que rige la política, la economía y la cultura actuales, sino que ejercen sus actuaciones dentro de otro paradigma que podríamos denominar de cooperación-noviolencia.

¿Qué tienen que ver estos dos premios Nobel de la Paz con los oficiales?  Nada.  En absoluto.

Su aportación parte desde la sociedad civil y, por medios noviolentos, busca luchar contra la violencia estructural y cultural que provocan tantas muertes en el mundo.  Nos ofrecen, en definitiva un concepto de paz totalmente alternativo que ya no depende de los estados o los gobiernos sino que puede (y ha de) llevarse a cabo por las personas y las organizaciones de base y alternativas.

Éste es un concepto de paz que defiende lo que realmente interesa defender al ser humano:  la educación, la vivienda, el medio ambiente, el trabajo, la salud.  Busca acabar con el hambre y lograr los Objetivos del Milenio.  Se preocupa por mejorar la forma en que la gente vive en la sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales.

Su talante no es mantenedor del status quo, sino que promueve su transformación desde la idea de seguridad humana y entiende que no hay paz preparando la guerra, sino luchando contra la violencia cultural que justifica las guerras y contra la violencia estructural que propaga las desigualdades y las injusticias. Promover esta paz es promover la desmilitarización de la seguridad y promover la justicia social y enfrentar de manera noviolenta, en vez de amenazar con resolverlos de forma violenta o de eludirlos, los conflictos.

Por eso, la paz oficial no es sino la guerra para los que apuestan por una paz alternativa y por ello hablamos de distintas cosas cuando hablamos de paz.


El 15-M exige que el gasto militar se destine a gastos sociales.

26 de octubre de 2012

Fuente:  Público.

Frente a los fastos militaristas que gastaron en la celebración del Día de la Hispanidad 900.000 € en estos momentos de crisis, cientos de personas en Madrid se congregaron para hacer un desfile de las fuerzas desmilitarizadas y reconocer que la celebración de la “Hispanidad” debería ser mucho más crítica de lo que es actualmente con la actuación española en Hispanoamérica.

Los manifestantes han reclamado:  “que el presupuesto que dedica el Gobierno a los gastos militares se invierta en cubrir gastos sociales”.

Es una propuesta loables.  ¿Qué se podría arreglar en educación, sanidad, lucha contra el paro, energías alternativas, mejora del medio ambiente, etc., con los aproximadamente 20.000 millones que se están utilizando en 2012 en gasto militar?  Muchas cosas, muchas iniciativas sociales podrían surgir y llegar a buen puerto con este dinero y, además, podrían proporcionar bienestar y cohesión social.

Por el contrario, el Ejército sigue quejándose y ahora nos reclaman que les felicitemos por su compromiso en la reducción del gasto público en estas actuaciones festivas.  Argumentan que, como recoge la revista 20 minutos:  ”El desfile de mañana (12 de octubre) costará 3 veces menos que 2011″.  En 2011 el gasto fue de 2’7 millones de €.  Además dicen que “el Ministerio de Defensa ya redujo un 85 % el gasto del Día de las Fuerzas Armadas, que se celebró el 2 de junio en Valladolid.  Se pasó de 1’3 millones a 200.000 €”.

Es decir, que en 2010 se malgastaron 4 millones de € y en 2012 sólo se malgastaron 1’1 millones de €.  Ciertamente es menos, pero todo es gasto inútil e improductivo que sólo sirve para dar autobombo a las Fuerzas Armadas.


Robin Hood contra Rajoy: ¿con quién nos solidarizamos?.

13 de agosto de 2012

¿Con quién nos solidarizamos en el debate surgida con la expropiación-robo de alimentos básicos a varios supermercados para cederlos a comedores sociales?

Se están dando en dicho debate algunas de las claves para entender fenómenos como la desobediencia civil que supuso la objeción-insumisión hace años o lo que supuso tomar la plaza de Sol por el 15 M.  Por un lado está lo legal y por otro lo político.

  • En lo legal hay muchos que opinan que las leyes hay que respetarlas y punto.  Que sin leyes esto sería la jungla.  Que el que elige salir de la ley ha de atenerse a las consecuencias y la sociedad ha de penarle sin trabas de conciencia.
  • En lo político otros oponen que las reglas pueden ser justas o injustas y que toda ley es mejorable y se ha de adaptar continuamente a la evolución de los tiempos y de las sociedades.  Oponen que si una ley es injusta es legítimo desobedecerla, sobre todo si se hace de manera pública, sin esconderse, con motivaciones transformadoras, si no se saca partido personal de la acción.
  • En lo legal muchos opinan que sólo se puede cambiar la ley desde los mecanismos establecidos:  las votaciones democráticas para elegir a nuestros representantes.  Luego, durante cuatro años hay que confiar en ellos y exigirles, por las vías legales, por supuesto, que cumplan lo que nos han prometido.
  • En los político otros piensan que este modelo democrático es imperfecto e injusto.  Porque la democracia es delegativa y una vez en la poltrona los elegidos se olvidan de que están al servicio de los electores y se creen los reyes de la montaña.  Porque el sistema electoral es injusto y privilegia a unos y perjudica a otros.  Porque las vías legales para hacer cumplir a los políticos con sus programas, no olvidemos que Rajoy ha incumplido reiteradamente el suyo, simplemente, no existen y, por lo tanto, la ciudadanía se encuentra indefensa ante los políticos.
  • En lo legal muchos opinan que el sistema económico es el mejor de los posibles y que la economía de mercado es sólo un dechado de virtudes, pero que los españoles no la sabemos hacer bien.
  • En lo político otros oponen que la economía de mercado beneficia a los de siempre y perjudica a los mismos una y otra vez (por ejemplo, si un diputado cobra 1.823 € al mes por mantenimiento y manutención, ese debería ser el salario mínimo).  Argumentan que estamos pagando la crisis los que no la hemos provocado (clases media y baja) y que los que la han provocado, no sólo no están pagando con recortes sino que, además, se están lucrando.  ¿Dónde están esas prometidas reformas de los mercados especulativos, de la tributación para que realmente sea progresiva, contra los paraísos bursátiles?  De ellas no ha habido nada y ahora nuestros políticos ni siquiera las mentan.
  • En lo legal alegan los centros comerciales que hay que proteger el derecho a la propiedad.  Se entiende que a su propiedad.
  • En lo político los expropiadores reclaman a estas empresas y a todas las demás que tengan, sobre todo en estos tiempos de crisis galopante, una clara e importante política de responsabilidad social corporativa.

Y ahora todos tenemos la palabra.  ¿Dónde se ha de situar el debate?  ¿Qué ha de primar, lo legal o lo político?

Por otro lado, cuando se opta por la desobediencia civil es, también, porque el Estado y la sociedad no ofrecen vías políticas para mostrar desacuerdos a una parte de la sociedad.  Pensamos que, entonces, la sociedad y la legalidad existente también son concausas de las actitudes desobedientes y que se les debe condenar en la misma medida.  Así fue con la insumisión, el Estado, los políticos del momento, no dejaron a los jóvenes más opción que desobedecer y a ella se aferró la juventud y con ella hizo política.  Ciertamente muchos fueron juzgados y condenados.  Muchos cumplieron prisión, pero el movimiento buscó fuerzas y motivación en esos encarcelamientos y siguió en la lucha con ánimos y coherencia redoblada.  Lo mismo ha ocurrido y ocurre con todas las manifestaciones del 15 M.

Si encarcelan a los que han robado-expropiado comida, lo más seguro es que haya más que sigan la misma senda y roben más comida porque saben que es necesaria para mucha gente que ya no tiene nada de donde tirar ni ninguna ayuda estatal para subsistir.  ¿Preferimos el modelo de suicidios de Grecia?  Ahora la gente nos vemos obligados a posicionarnos personal y socialmente.  Muchos lo harán en charlas familiares, en debates de bar;  pero otros irán un poco más allá y darán algún paso en una u otra línea.

Si queréis leer un poco más sobre las características de la acción directa noviolenta y sobre la desobediencia civil, podéis consultar:  Manual de Acción Directa Noviolenta.

¿Y IU?  Pues parece que la mayor parte de sus dirigentes han optado por situarse en la parte legal del debate.  Nos parece un error porque es en la parte política donde se pueden lograr las transformaciones sociales que anhelan sus bases.  Pero, ya se sabe, la poltrona apoltrona mucho.


LA INSOPORTABLE VIGENCIA DE LA VIOLENCIA Y LAS IDEAS DE LA PAZ

21 de julio de 2012

Avenida + Revoluci% C3% B3n% 2C + Tijuanafuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012 

Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.

Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.

¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.

Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes  queremos cambiar las cosas.    Leer el resto de esta entrada »


Presas y energía eléctrica: ejemplo de nuevos conflictos internacionales en seguridad ecológica

19 de julio de 2012

El agua, su posesión, sus diversos usos y abusos van a ser en el futuro focos de conflictos cada vez más importantes.

Ahora os proponemos una perspectiva de análisis sobre el agua y su utilización dañina para obtener energía en las presas.  Hacemos referencia a FP en lo que llama lista de aguas turbulentas.  En este caso se trata de aprovechar la fuerza del agua para obtener energía eléctrica y conflictos entre países colindantes, pero también entre actores no estatales como grupos indígenas, ecologistas, sociedad civil, veamos algunos ejemplos:

  • En Belo Monte, Brasil, Amazonas.  Enfrentados:  el gobierno de Dilma Rousseff, grupos indígenas, ecologistas y celebrities varias.  Se prevén alrededor de 500 kilómetros de tierras inundadas, el desplazamiento de 50.000 personas –en su mayoría población indígena– con los consiguientes efectos medioambientales y sociales.
  • Ilisu, Turquía.  Enfrentados:  El gobierno del AKP, kurdos, Siria, Irak y los amantes de los patrimonios culturales.  Afectará entre 50.000 y 78.000 personas, en su mayoría de etnia kurda y otras minorías. Algunos informes realizados sobre el terreno informan ya sobre la mala gestión a la hora de restablecer e indemnizar a los afectados por parte de las autoridades turcas. Además de las protestas sobre los efectos socioeconómicos y los temores medioambientales, la polémica se ha desatado porque la construcción de la presa se llevará a cabo en Hasankeyf, una ciudad de 1.800 años de antigüedad a orillas del Tigris, con la consiguiente pérdida de cientos de restos arqueológicos.
  • Myitsone, Birmania.  Enfrentados:  Gobierno Birmano, China, la premio Nobel de la Paz  Aung San Suu Kyi, la sociedad civil y el grupo étnico Kachín.  Las críticas se centran en el aumento de la violencia en el problemático Estado Kachín, donde se planea construir la presa, y el temor a la creciente influencia de China en Birmania. El proyecto podría ser uno de los factores que han vuelto inflamar en los últimos meses el largo conflicto que mantienen el Ejecutivo y los rebeldes kachín, según la organización Human Right Watch, puesto que este grupo étnico sería el más afectado por los efectos medioambientales y sociales de Myitsone. No solo la población kachín está en contra de la presa, la sociedad civil y la premio nobel de la Paz Aung San Suu Kyi se han sumado a las protesta. Argumentan que el proyecto viola la voluntad de los ciudadanos –que consideran este río la cuna de la civilización birmana– y alertan de cómo el país corre el riesgo de convertirse en una colonia china.
  • Gibe III.  Etiopía.  Enfrentados:  Los gobiernos de Etiopía y Kenia, la compañía italiana Salini Costruttori, bancos chinos, las comunidades indígenas y la Unesco.  Unas 500.000 personas podrían verse afectadas, desde al menos 8 tribus indígenas en Etiopía que viven en el valle del río Omo hasta unos 300.000 habitantes del Lago Turkana en Kenia, considerado patrimonio cultural por la Unesco y que se opone también al proyecto. Las obras de la presa comenzaron en 2006 y algunas organizaciones medioambientales occidentales acusan al Gobierno etíope de haber iniciado la construcción sin consultar e informar a las comunidades afectadas y sin valorar el enorme coste social y medioambiental. La presa reducirá en gran medida, según algunos estudios, el cauce del río Omo, del que el lago Turkana recibe el 90% del agua, poniendo en riesgo el sustento de pescadores y agricultores en una zona ya muy vulnerable a la sequía y los efectos del cambio climático.
En otra entrada anterior comenzábamos a hablar del concepto de seguridad ecológica del cual ha de formar parte el asunto del agua y los conflictos que acarrea.  Ahora que todas las naciones quieren reconfigurar sus conceptos de defensa (aunque lo hacen con el turbio interés de promover más el militarismo), es necesario que la sociedad civil y los grupos ecologistas se posicionen en este tema:  la interconexión del mundo de la ecología y del mundo de la seguridad y de la defensa.  Si no lo hacemos nosotros, lo harán ellos y si lo hacen ellos sabemos que el asunto va a ser más militarismo, más guerras y más muertos.  Los resultados serán los previsibles:  más conflictos internacionales en los cuáles la gente normal resultará muerta o sus bienes destruidos, además de que los que se benefician del militarismo y del comercio de armas.
El uso del agua es vital y, por lo tanto, los militaristas lo quieren militarizar (de facto o por ley) y se quieren apropiar de ser los únicos que propongan medidas para enfrentar los conflictos que surjan de su uso.  Otro paso más en la militarización social que va a avanzando paulatinamente.
Pero las cosas se pueden hacer de manera alternativa (Transformar el conflicto por el agua entre Israel y Palestina en una cooperación y desarrollo comúny es necesario que ecologistas y pacifistas nos reunamos para debatir cómo y para proponer a la sociedad alternativas.  Las bases de actuación que podemos aportar las ongs en estos conflictos son muy diferentes:
  • ética
  • noviolencia
  • cooperación y solidaridad
  • desarrollo humanitario
  • no nacionalismo
  • no al militarismo y a la violencia,
  • ecologismo social,
  • etc.

Todo ello para ir configurando las líneas generales, pero también prácticas concretas que definan, poco a poco, una nueva cultura de paz y de defensa.


Israel militariza a las amas de casa en los asentamientos de Cisjordania.

20 de junio de 2012

Fuente:  El País.

Las amas de casa de los asentamientos de Cisjordania están aprendiendo defensa personal y el manejo de armas.  ¿Están en peligro?, ¿son ellas el peligro?, ¿fomenta el estado de Isarel la militarización y la violencia en todos sus colectivos?, ¿se puede entender que esto es una parte más del terrorismo de estado promovido por Israel?

Si seguimos leyendo la noticia nos dicen que:  ”El objetivo es plantar cara a posibles terroristas palestinos sin tener que esperar a la llegada del ejército”.  Claro.  Así ellas son también el ejército y la violencia.  Si consiguen que también las amas de casa vean como única alternativa la utilización de la violencia en el conflicto israelo-palestino, habrán militarizado totalmente la sociedad israelí.  Desde ese postulado, el ejército será inamovible, incuestionable, lo único que se puede pensar y desde lo que se puede pensar.

¿No hay alternativa al militarismo en Israel?:  la mayoría de las mujeres que acceden a estos cursos no cumplió el servicio militar que en Israel es “obligatorio durante dos años para las mujeres y durante tres para los hombres”.

El ambiente general es este:  “Vengo porque quiero proteger a mi familia”, dice una de ellas. “Los terroristas siempre vienen por detrás, a por las mujeres y los niños, y tenemos que estar preparadas”. Ilana aún recuerda la psicosis creada en marzo pasado a raíz del asesinato de cinco miembros de la familia Fogel (los padres y tres de sus hijos) en el asentamiento cisjordano de Itamar. El ejército detuvo a dos palestinos de Awarta, el pueblo vecino, como supuestos responsables de una masacre que tuvo lugar en plena noche. “Estábamos muertos de miedo, cerrábamos las puertas de casa incluso de día y no perdíamos de vista ni un momento a los niños”, comenta Ilana”.  Es decir, un conflicto totalmente violento, polarizado, militarizado, sin líneas de apertura a soluciones comunes o negociadas.

Pero, …, nadie en el Caliber 3 habla de los ataques perpetrados por los colonos hacia sus vecinos palestinos. Se han incrementado en un 40% respecto de 2010 y un 165% respecto de 2009, según datos de la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas.  Y así se cierra el círculo de la violencia, y ésta se regenera una y otra vez para único solaz de los empresarios de armas.

El análisis desde el punto de vista militar y violento es el siguiente:  “La experiencia nos dice que lo que pase entre el minuto uno y el minuto dos de un ataque marca la diferencia. Si hay alguien que pueda responder en ese momento, el daño es mucho menor”, explica Israel Dazinger, fundador de la organización Mishmeret Yesha (La Guardia de Judea y Samaria, como llaman los judíos a Cisjordania) y responsable de la formación de estas brigadas de colonos y de la recaudación de fondos para financiar los entrenamientos”.

¿Cuál es el análisis alternativo desde la noviolencia?:  El minuto cero.  La clave es realizar todo el trabajo posible para que las situaciones que se han de abordar militar y violentamente en esos primeros minuto uno y minuto dos no lleguen a producirse.  Si no se consigue esto es posible también realizar muchas actuaciones pero todas ellas habrán de enfrentarse a una situación de violencia directa que ya habrá producido daños materiales o personales y que justificará que la otra parte, o ambas, que es lo más corriente, piense que está legitimada para usar la violencia en respuesta.

¿Qué ocurriría si alguna ong se dedicase a entrenar a las amas de casa israelíes en los asentamientos de Cisjordania en técnicas de abordaje noviolento de conflicto, si se las entrenase en el diálogo con sus vecinas palestinas, en la elaboración e implementación de proyectos de desarrollo común, en objetivos educativos comunes para sus hijos, en gestión del espacio y de los recursos de manera solidaria y cooperativa?  La situación sería muy distinta.  No negamos que también sería problemática (y mucho) pero los mecanismos de actuación serían muy diferentes y las posibles vías políticas serían también muy distintas, mucho más creativas y solidarias.  Entonces podríamos empezar a hablar de que es posible una salida compartida a un conflicto que desde el punto de vista militar y violento parece imposible de solucionar.

Pero la realidad es tozuda, nos empeñamos en tratarnos como miembros de naciones distintas y no como lo que realmente somos:  seres humanos con los mismos derechos y deberes.  El nacionalismo colabora con el militarismo de manera tan cerrada que uno y otro son inseparables.  Asumimos las afrentas que les hicieron a nuestros bisabuelos o de generaciones anteriores.  No nos damos cuenta de que su historia es su historia y de que nosotros podemos (y debemos) elegir la nuestra sin sentirnos trabados por los errores que otros cometieron.


Los médicos de familia se platean la insumisión a la ley de extranjería: ¿Les vamos a dejar solos?

18 de junio de 2012

Zoot Suit + + - + + Centro Cultural Universitario +

Fuente: Publico

Según la moral propia de los médicos, no pueden dejar desatendido a un paciente.  Así de sencillo. Y cuando una ley prohíbe atender a una persona, pone a los médicos ante un dilema: cumplir la ley, aunque sea una ley injusta, o responder al criterio ético y atender a la persona, aunque sea ilegal.

Los médicos de familia no quieren tragarse el sapo de servir como brazo ejecutor de Ana Mato, otra de las piezas del opus dei en el gobieno de Rajoy,  y del racismo patrio que ésta, con mano firme, conduce con tanto acierto.

De modo que  la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, según ha dicho su presidente, va a aconsejar a sus médicos asociados negar legitimidad a la ley injusta y platear objeción de conciencia, es decir, desobedecer en cociencia y con el sano y respetable propósito de restituir la cordura y la ética que la ley quiere obligar a perder.

Plantean la cuestión en términos de objeción de conciencia, es decir, de respeto a la propia libertad de conciencia (entendida no sólo como libertad para pensar en conciencia lo que se quiera, sino como derecho a obrar con arreglo a los propios principios éticos y de adecuar el comportamiento a los mandatos de éstos cuando una norma los agrede de forma tan grosera e inhumana) por encima del cumplimiento de una norma que choca con las propias convicciones.

No debería escandalizar este paso a los bienpensantes de la derecha, pues ellos proponen que los médicos objeten en la sanidad pública (aunque luego en la privada no tanto) a practicar abortos por motivos de “objeción de conciencia” y donde las dan las toman.

Los médicos ahora desobedienes plantean esta lucha como objeción de conciencia  y  no como desobediencia civil, porque la objeción de conciencia es una figura que tiene acogida legal, tanto en general como en lo que se refiere a la profesión médica, y seguramente quieren ser prácticos y, por encima de tirar abajo la ley, prestar la asistencia sanitaria a los imigrantes de inmediato y aunque la ley lo prohíba.

Ahora bien, su objeción, desde nuestro punto de vista, es también insumisa y puede ser el embrión de una campaña de insumisión más amplia a la injusta (y pactada por el PP y el PSOE en sus lineas gruesas) ley de extranjería y a sus últimos recortes.

Porque en la atención objetora a los inmigrantes “irregulares” (osea a los que el estado no da papeles legales) a los que la ley priva de derecho a la sanidad, se encuentra también la Llamada a la sociedad en su conjunto para que se indigne y movilice y la pretensión de que esa norma, por la presión, la desobediencia y la lucha social, sea abolida.

¿Les vamos a dejar solos? ¿Es sólo una lucha de los médicos la de pedir que se consolide una categoría de personas sin derechos y sin salud? ¿Permitiremos que el creciente racismo social e institucional gane la partida?¿Miraremos para otro lado, como hacen tantos?

Son preguntas que nos exigen. Pero el grave problema que tenemos es que, en nuestro papel de ciudadanos, no sabemos qué otros medios de desacato e insumisión tenemos los ciudadanos de a pié para incorporar al elenco de desobediencias a la ley de extranjería.

1.- Espacios para el desacato: ¿Cómo ser insumisos a esta ley injusta sin ser médicos?

Pondremos algunos (reconocemos que no somos muy imaginativos) de los que por diversas iniciativas ya se están desarrollando o, en otros casos, podrían desarrollarse:

a) Se puede desacatar el asunto de la prohibición de la hospitalidad y la acogida a los inmigrantes irregulares, sancionado con multas económicas (y de hecho hay colectivos que ya practican y proponen esto) y dar acogida (e ncluso hacerlo pública y políticamente).

b) Se puede desacatar la indefinición que la ley establece acerca del derecho a los estudios de los inmigrantes irregulares mayores de edad, dándoles cobijo y titulación por más que la ley no lo garantice.

c) Se puede desacatar la práctica que determinadas administraciones autonómicas realizan de denegar las autorizaciones de arraigo social u otras (aunque a priori no hay ningún papel legal que diga que lo deniegan por esto) a las personas que no realizan los cursitos de conocimiento de las leyes o similares que estas administraciones imparten (y que si alguien se pone a mirar sus contenidos y su práctica real, descubrirá que son, en el mejor de los casos, una pamema inútil). Este desacato se puede hacer montando gresca en los centros donde hacen estos cursos, o planteando denuncias sociales por la práctica irregular que existe con esto, como ya hizo SOS racismo en la Comunidad de Madrid.

d) Se puede desacatar y denunciar la práctica del día a día en sindicatos, partidos y otros sitios de mal pelaje, de denegar la militancia a extranjeros irregulares que la piden. Podemos denunciar esta práctica e incluso las limitaciones que los estatutos d estas instituciones mantienen a pesar de estar reconocido en la ley el derecho a afiliación de estos inmigrantes- Podemos promover campañas masivas de afiliación para hacerles cambiar sus normas internas y desenmascararlos. No es que nos gusten estos cauces burocráticos excesivamente, pero probablemente si en ellos hubiera inmigrantes  irregulares, las cosas cambiarían algo en las agendas de estos sitios.

e) Se puede desacatar la práctica de redadas que, aún no teniendo amparo legal, se realizan periódicamente por las diversas policías. Para ello, ejemplos como las brigadas vecinales y otros mecanismos de apoyo y protección son ejemplos claros a seguir.

f) Se pueden usar de forma profusa los cauces que aparecen en el art 23 y 24 de la ley que permite actuaciones contra todo tipo de actos discriminatorios, ya sea de particulares o funcionarios y autoridades. Cabe en este punto hacer denuncias masivas y pedir inhabilitaciones de funcionarios o cargos implicados, pues cuando sientan que no tienen la impunidad en que encubren sus actos, seguramente cambiarán sus prácticas.

g) Se puede desacatar la explotación fáctica de miles de personas que carecen de contrato y de condiciones laborales dignas por el hecho de su mayor vulnerabilidad por ser inmigrantes, regulares o irregulares, e incluso apoyar a éstos explotados para la obtención de sus papeles por arraigo laboral, haciendo de testigos de la relación laboral previa en juicio, denunciando esta explotación vergonazante de nuestro convecinos, etc.

h) Se puede desacatar el régimen sancionador en lo que perjudica a los inmigrantes por el hecho de su vulnerabilidad e incluso apoyarlos en sus recursos para evitar las expulsiones

i) Se puede desacatar todo el régimen de internamiento establecido en centros carcelarios encubiertos y luchar constantemente para su desmantelamiento. Podemos también exigir luz y taquigrafos en estos centros y hacer sentir a las instituciones que entran dentro de estos lugares teóricamente a hacer labor social que mantengan posturas coherentes y y den informacion de los incumplimintos que se dan en el trato a los “retenidos”.

j) Podemos también presionar a los consulados y embajadas de los países con mayor número de personas para que adopten un apostura crítica y eficaz de defensa de los inmigrantes y ante la discriminación legal y práctica hacia estos, y para que luchen contra los centros de internamiento, haciéndoles ver que en muchas ocasiones su colaboracionismo servil ayuda a la imposición de políticas que de otra manera no se podrían llevar a acabo.

k) Podemos exigir, y sobre todo a los sindicatos que lo permitieron, a las asociaciones que se callaron  y a los consulado que miraron para otro lado, que se revoque la moratoria que se ha hecho de nuevo para ciudadanos europeos de reciente incorporación a la UE no puedan venir a España sin previo contrato de trabajo.

l) Podemos además aparecer como grupos de apoyo para los imigrantes discriminados legalmente y para los médicos u otras personas que por su lucha desobediente puedan ser represaliados.

Tal vez estos ejemplos deslavazados no son sino eso, ejemplos, pero tal vez la suma de muchos ejemplos nos permita avanzar en la idea de una campaña amplia de desobediencia masiva a la ley de extranjería y a la práctica racista que existe.

2) Prácticas alternativas: construir otro modelo de convivencia

A estos desacatos deberíamos unir prácticas alternativas que nos permitan:

a) Generar y potenciar el uso del plurispacio y del espacio público como lugar de encuentro de las persona, de uso para el bien común s y de intercambio cultural y lucha social.

b) Luchar por la convivencia en barrios, contra la segregación espacia, el racismo o el deterioro de los barrios de “concentración de inmigrantes” y desarrollar un clima de convivencia diferente y no de mera tolerancia. Para ello podemos acentuar el papel del encuentro, de la realización de actividades comunes y de nuestro propio papel de vecinos comprometidos y mediadores vecinales sin acudir a “profesionales” y “chiringuitos” para ello.

c) Facilitar la construcción de redes de apoyo, el desarrollo del trabajo comunitario y de redes de convivencia accesibles que permitan mayor cohesión social.

d) Generar dispositivos alternativos de apoyo social,  legal y asesoramiento en papeleos y otros asuntos, refuerzo educativo, uso solidario del tiempo, acogida, consumo, etc., alejados de los dispositivos “oficiales” y “subvencionados” y que en realidad sirvan para el empoderamiento de los otros.

e) Abrir los cauces de nuestras propias redes de convivencia y de organización, activismo, etc. para que puedan tener entrada cómoda y sin hacer ningún tipo de ascesis, los inmigrantes que deseen integrarse o participar en ellos.

e) Apoyar la construcción de un movimiento de reivindicción e inmigración (no de inmigrantes ni de carácter étnico ni esencialista similar, sino de ciudadanos del mundo vinculados por ideales de inclusión, igualdad  y no discrimiación, deseo de desarrollo justo en el orden internacional, etc.) que   dote de actoría política a los nadie en cuanto que aspiración a un mundo donde todos seamos iguales y sin discriminaciones. Este movimiento pasa a nuestro juicio por superar el fragmentado, clientelar y conflictuado panorama actual del asociacionismo de inmigrantes  y por desterrar el modelo organizativo y de liderazgo vertical y paternalista,  tan perjudicial, que actualmente existe en éste. También pasa por evitar el oportunismo del asociativismo de “apoyo” a la inmigración que sobre-representa a los inmigrantes, usando de éstos para la obtención de reconocimiento, legitiidad y subvenciones y que actúa como “tribunos” de las causas de los inmigrantes. Al mismo tiempo pasa por generar coordinación, intercambio de ideas y debate con el resto de movimientos sociales en orden a compartir causas, luchas y análisis.

En definitiva, creemos que  en este caso urge una campaña amplia y que contemple todos los aspectos, de desobediencia civil a la ley de extranjería, con el propósito de conseguir su cambio y el destierro de la discriminación por el orígen de nuestra legislación y de nuestra convivencia.


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