Diez mil personas, la mayorí amujeres y niños, han sido desplazados por causa de otra guerra olvidada en los últimos días.
La causa de la intervenciñon miltar ha sido que los birmanos Karen, del Este de l país, se manifestaron contra sus autoridadesmilitares por las elecciones amañadas que se han celebrado sin garantías y sin dejarles presentar candidatos. La protesta ha sido reprimida militarmente, como casi siempre, y diez mil personas se han visto brutalmente expulsadas porel miedo y el terror.
Un ejemplo de lo que es el militarismo en acción. ¿Qué hará la comunidad internacional?
El argumentario etnocéntrico de Europa decía que éramos un ejemplo para el mundo porque habíamos conseguido construir un modelo de estados que juntaban prosperidad y defensa de los derechos humanos como las dos grandes realizaciones del ingenio europeo. Con tal argumento, se intentaba que los demás nos imitaran.
Pero lo que los estados europeos daban con una mano lo quitan con la otra. Y ahora ni derechos ni prosperidad.
El último ejemplo lo ha dado la Comisión Europea al permitir que Francia expulse a los rumanos pobres de etnia gitana que vivían en Francia.
Una Europa que se convierte en mentira bien merece nuestra desobediencia.
Con esto Europa deja claro que su marco “político” permite la expulsión de personas y pueblos y, por ello, que su promesa de derechos humanos es una promesa mentirosa. Cuando hagan las pruebas de esfuerzo democrático a los estados lo más probable es que no pasen ni los primeros exámenes.
Y con ello tal vez los otros pueblos podrán construir su convivencia desde otros referentes que verdaderamente pongan el acento en la dignidad de las personas, en el respeto a la tierra y en la justicia social, cosas que en Europa sólo parecen formar parte de un bello cuento que encubre violencia.
En el seminario que ha promovido el Instituto Elcano el pasado 28 de junio (a puerta cerrada y sin publicidad) sobre la estrategia española de seguridad para España, y que ha sido inaugurado por Javier Solana, este último ha aprovechado para argumentar sobre la necesidad de que el sector “público” y “privado” colaboren para desarrollar las políticas y economías necesarias desde el punto de vista de la seguridad.
Esta idea preconiza la privatización de la defensa y el negocio que conlleva como impulso para desarrollar una potencia militar suficiente. Solana no sólo está pensando, al parecer, en la fabricación de armamento y en la industria asociada al sector militar, que en realidad ya está ensamblada “público-privadamente” para la defensa del sistema, sino que también habla del “debate en serio sobre la energía” (imaginamos que se refiere al control estratégico de los recursos energéticos, a la apuesta por la energía nuclear, nuevas tecnologías, i+d militar, etc.).
Solana ha dejado claro (no hacía falta) que la nueva estrategia de Seguridad española será coherente y complementaria (es decir, dependiente y copiada) de la de la UE y la OTAN (ha faltado explicar que estas a su vez son complementarias y copiadas de la de EEUU), lo cual, como se ve, es una garantía de que España va bien, como dijo el otro.
Nosotros, para complementar el panorama, podemos decir que a Solana le ha faltado analizar una dimensión, digamos que entre simbólica y mística, de la defensa; que es el complemento necesario de ésta con el deporte (y la necesidad de profundizar en estas propagandas de educación patria a la peña), especialmente el balompié, que juega el papel de argamasa para que el conjunto amplio de “españoles” se “revinculen” con la gran idea de la defensa, saquen a la calle sus banderitas españolas y vistan sus uniformes, se sientan miembros de esta comunidad de destino en lo universal (que era una proclama que estudiaron los que ahora forman la élite política y mediática), asuman que aunque parados y empobrecidos son la repera limonera y paguen religiosamente sus impuestos para las operaciones de injerencia que España realiza por doquier.
Pero todo se andará. Es seguro que la nueva doctrina de seguridad también aplica un capítulo a la imposición de las ideas militaristas hegemónicas y a la manipulación de las conciencias.
Llama la atención, por último, que estos seminarios que despiertan tanta unanimidad entre los expertos invitados, nunca sean públicos y nunca se invite a sectores críticos con esta ideología a los mismos. ¿Por qué será?
La soldado israelí se llama Anat Kam y su crimen ha sido hacer prevalecer su conciencia y su idea de justicia sobre la opacidad terrorista del ejército israelí.
Durante su servicio militar estuvo como asistente de un general en la Jefatura Central del Ejército y en este sitio tuvo acceso a cientos de documentos secretos que demostraban las órdenes genocidas del ejército israelí.
Copió y trasladó esta información a un periodista y éste la contó al mundo.
Ahora quieren empurarla por traición y todas esas memeces que aparecen en los códigos militares.
Ella se encuentra en arresto domiciliario en Londres y los militares campan a sus anchas, como siempre.
Curiosísima la historia: de origen judío, sudafricano blanco que luchó contra el apartheid y se llegó a integrar en el C.N.A. de Mandela. Acutualmente se dedica a criticar la política israelí contra los palestinos. Sus puntos de vista son muy interesantes:
Cita a Aharon Cizling, ex primer ministro israelí en 1949 que ya entonces criticaba las atrocidades que cometían los soldados israelíes: “Ahora los judíos se han comportado como nazis también y todo mi ser ha sido sacudido”.
“Los israelís matan a bebés. En Líbano en 2006 mataron a 1.500 personas, 500 de ellos niños, entre ellos bebes. En Gaza hace un año mataron a 1.400, incluyendo a 400 niños”.
Promueve que se impongan sanciones económicas a Israel, “funcionó bien como método de presión en Sudáfrica contra el apartheid y haría mucho para que el estado de Israel cambie el rumbo y se plantee empezar a negociar con los palestino de bueno fe”.
“El error original fue la creación de Israel, no como un estado unitario sino como un Estado basado en la identidad religiosa y racial, lo cual lo convirtió automáticamente en un estado apartheid. Ha sido un desastre para los palestino. Y ha sido un desastre para los judíos”.
Nos parece muy juicioso todo. Como decíamos en artículos recientes, el nacionalismo es muchas veces concausa de la violencia en los conflictos y origen de muchos de ellos. También el factor religioso, a lo largo de la historia de la humanidad, ha contribuido muchísimo a los conflictos violentos. La unión de ambos suele ser una bomba política, económica y social que nos suele llevar a guerras, xenofobia, relaciones de depredación, militarismo, …
Insistimos, debemos repensarnos el concepto de nacionalismo y sus múltiples facetas e implicaciones. Es importante crear un nuevo concepto de paz y aspectos como el nacionalismo y la religión han de tener participación en él, eso sí, desde nuevas perspectivas alternativas.
Karadzic, para defenderse en el tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, ha elegido la vía ideológica dura. Justifica sus obras en que eran “justas y sagradas” y en la autodefensa. Ello costó la vida a 100.000 personas. La culpa nunca fue suya ni de los serbios, la culpa siempre fue de otros. El nunca agredió, los agresores fueron otros y ellos se defendieron. Su nación no es culpable, las demás, sí.
Sin duda, las demás partes en el conflicto argumentarían igual pero en sentido inverso. Así llegaríamos a una diálogo de sordos.
El nacionalismo puede ser amor a un territorio, a unas costumbres, a una historia. Pero, habitualmente, el nacionalismo se convierte en xenofobia, en desprecio a los demás, en exclusión, en aires de superioridad, en desprecio a las demás culturas, en negación de nuestros propios fallos, en echar la culpa al extranjero y convertirlo en enemigo, en ausencia de autocrítica. Cuando el nacionalismo hace todo este trabajo (y lo hace con demasiada rapidez y con total contundencia) se convierte en la ideología de la guerra, en la ideología de la violencia. Haríamos bien en aprender de la guerra de la antigua Yugoslavia para autocriticarnos nuestros nacionalismos, nuestras superioridades, nuestro ansia de victoria y nuestro desprecio a los demás. Nacionalismos así (y son los más abundantes) son sólo la semilla de la destrucción.
No tiene razón Karadzic en su defensa ideológica, ante los 500 años de sufrimiento serbio, los bosnios, croatas, eslovenos, podrían exponer sus 500 años de sufrimiento.
La guerra de la antigua Yugoslavia demostró que ése no es el método para lograr solucionar los conflictos. Éstos, los conflictos, existían, existen y existirán. Están en la naturaleza humana, en la naturaleza social y en la naturaleza ecológica. Sin embargo, lo que debemos aprender de la guerra de Yugoslavia es que el método para afrontarlos, el método para arreglarlos no es la guerra. La guerra ahonda los conflictos, los polariza, separa las posturas, aleja las soluciones. El odio que genera impide la creatividad.
El sanguinario Millán Astray, uno de los generales golpistas que se levantaron contra la legalidad en España en 1936 y propiciaron la dictadura, se ha quedado, por fin, sin estatua en A Coruña (con lo que sospechamos que se ha quedado sin estatuas en todas partes). La excrecencia ha sido retirada el 21 de enero del parque donde se encontraba.
El sujeto era de armas tomar (nunca mejor dicho) y como no se trata de ocultar la historia, sino de dar memoria de ella, digamos algunas cosas que no deben ser olvidadas: Millán, frustrado porque su matrimonio “fraternal” no pasó de eso (su señora le informó la noche de bodas que se había consagrado al corazón de Jesús o a cualquier otra víscera del susodicho, lo que la obligaba a castidad eterna) fundó la Legión a imitación de la legión francesa (cuerpo en el que le sucedió como jefe el que luego sería dictador, Franco Bamonte, más tarde reconvertido a Franco Bahamonte cuando sus ínfulas nobilísticas le llevaron a esta variación del apellido), incitó al odio y al rencor más reaccionario, cometió crímenes contra la humanidad y luego, hecho ya un guiñapo a causa de sus heridas de guerra que lo dejaron tuerto, tullido y capón, se hizo famoso por denostar la cultura y la intelectualidad con sus famosos gritos (más bien rebuznos) de “abajo la inteligencia” y “viva la muerte”. Luego de esto fue el encargado de propaganda del franquismo durante un tiempo. Luego se enamoró de una señora en una partida de bridge (esta parte de la azarosa vida del tipo no la podemos entender, porque un patriota tan patriotero tendría que haberse enamorado en una partida de brisca, o a lo sumo de mus, que es lo español, pero al bridge, ¡joder!) y tras una historia bastante vulgar y conocida, la dejo empreñada, pirándose a Lisboa con ella previa separación de su Santa.
El señor Millan Astray tuvo luego una hija a la que pusieron de nombre Peregrina.
Millán la espichó (palabra gallega que no es de mal gusto en este caso porque hace una especie de reconocimiento de la galleguidad del sujeto, por más que los gallegos no lo lleven a gala) en el año 1954 como Director General del Cuerpo de Caballeros mutilados de guerra por la patria, que al parecer debía ser una especie de lugar siniestro o algo peor, dado en nombrecito del chisme.
Si se quiere una versión amañada de la vida del tipo se puede visitar la página de los propagandistas de franco pinchando aquí. Es una lectura edificante y aleccionadora, por si alguien ha pensado que esta peña ha perdido el peligro.
Ahora, sin estatua militar, las palomas gallegas tendrán que buscar otro lugar para cagar.
Nos cuenta que, a pesar de que Eritrea es uno de los países más pobres del mundo en cualquiera de las clasificaciones que podamos imaginar. Además, la población sufre una fuerte represión de su gobierno.
Está claro que son muchas las cuestiones que hay que mejorar en Eritrea: dar trabajo a la población, educación, sanidad, etc. Todo ello requiere muchos gastos económicos y mucha voluntad política.
Sin embargo, Eritrea se convierte en el paradigma de lo que es la violencia directa, estructural y cultural. Malos tratos a sus propios ciudadanos y guerra con Somalia que causó 80.000 muertos, población sin acceso a los recursos básicos, ni a derechos sociales, políticos y culturales, vida cotidiana basada en la guerra y en la violencia. De colofón y guinda la práctica de Eritrea para armar (y quizá entrenar) a una milicia integrista Al-Shabab para que actúe desestabilizando a Somalia, para colmo otro país paupérrimo.
¿Puede interesar a la población eritrea la desestabilización de la población somalí? No. ¿Puede interesarles pasar hambre y no tener libertades a cambio de que también las sufra la población somalí? No.
¿Por qué, entonces se perpetúa un conflicto que no interesa a ninguna de las poblaciones?
Algunos gobiernos sacan tajada con la venta de armas.
Algunos civiles nacionales y extranjeros sacan tajada con la venta de armas.
Las élites gobernantes del país suelen sacar tajada con la venta de armas.
Algunos gobiernos sacan tajada de los recursos naturales de la zona.
Algunos civiles sacan tajada de los recursos naturales de la zona.
Las élites gobernantes del país sacan tajada de los recursos naturales de la zona.
Otros países sacan tajada de intereses geoestratégicos.
Algunas empresas de mercenarios sacan tajada formando militarmente a los combatientes.
Las empresas que se lucran mediante la reconstrucción de las zonas devastadas por las guerras.
Los gobiernos que se lucran mediante la reconstrucción de las zonas devastadas por las guerras.
Las élites de los países en conflicto que se lucran por la reconstrucción de las zonas devastadas por las guerras.
Esta lista de 8 fuentes para lucrarse de un conflicto bélico que sufren millones de personas no está terminada, la hemos hecho a vuelapluma y sin intención de ser exhaustivos. Pero es muy penosa, muy ácida, muy inhumana, muy sonrojante para muchos países extranjeros al conflicto eritreo-somalí y para muchas empresas que presumimos tendrán sede en países ricos occidentales.
Con la anterior lista queremos poner de manifiesto que a pesar de que las guerras sean incomprensibles para muchísimas personas son, también, una forma de hacer negocios, de enriquecerse, de construir empresas fuertas, economías fuertes, países fuertes. Y añadimos que justo donde pone fuertes en la frase anterior debería poner, también, miserables moralmente.
La guerra es un negocio muy lucrativo a escala internacional. Y para serlo necesita que se nos administre gota a gota y minuto a minuto una cultura violenta, nacionalista, militarista, machista, integrista, … Con ello el círculo vicioso se cierra y nos vemos abocados a padecer las guerra incluso aprobándolas, o apoyándolas, o teniéndolas como el mal menor. Realmente somos sus cómplices pero no somos conscientes de ello porque una gran capa “cultural” nos desliga de nuestras obligaciones para abolir los ejércitos, la venta de armas, el desarrollo de tecnologías militares, el nacionalismo, los extremismos religiosos, etc.
Según han declarado todos los adláteres de Obama, Estados Unidos (que ha prometido Obama, justo antes de que le den el premio nobel a la paz por promover un militarismo de rostro humano, que se las pirará de Afganistán en 2012) no va a irse. Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Mientras Obama pregonaba que empezarán a irse de Afganistán en 2011 (antes incrementará el contingente en más de 30.000 efectivos), sus adláteres despejaban dudas. Hillary Clinton y el secretario de Defensa, Robert Gates, se pasearon por toda la prensa mundial desmintiendo que exista un calendario para retirar a las tropas de Afganistán.
Según El Público las explicaciones no dejan lugar a dudas: Para Hillary el plan “no supone una estrategia de salida”. Para el otro ”tendremos 100.000 tropas allí y no van a irse. Sólo algún puñado o pequeño número, o lo que las condiciones permitan, comenzarán a ser retirados entonces”.
El balance contable del asunto es que ahora va a contar con 30.000 nuevos soldados en suelo afgano, con lo que superará los 100.000. A ello se une la petición, de la que se hace eco la Voz de Galicia, de Karzai de que EE.UU. financie el ejército afgano (unos 400.000 efectivos entre soldaditos y policías) durante 15 o 20 años, dado que los afganos no tienen pasta para ello.
Junto a todo este despropósito que sitúa en más de un millón de soldados los que guerrean en uno u otro bando en Afganistán, un tipo que se llama Almirante Mike Mullen (el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU.) se despacha diciendo que EE.UU. confía plenamente en las futuras aportaciones de la OTAN para resolver el conflicto (léase, confía en que metan más soldados) y anuncia que en breve desplegará 10.000 nuevos soldados.
Si hacemos cuentas, la guerrita esta lleva ya invertidos, según las malas lenguas, más de un trillón de dólares y en la misma hay tropas de uno y otro bando por encima de los 700.000 efectivos. Si hacemos caso a alguna de las muy imprecisas estimaciones sobre el número de habitantes de Afganistán (unos 25 millones) estamos ante la asombrosa suma de un militar por cada 36 habitantes, lo que da muestras de lo terrible de la situación, sobre todo si tenemos en cuenta que cada uno de esos 700000 tipos es capaz de cargarse por sí mismo y con su avituallamiento militar a 36 individuos sin mayor complicación.
Obama, el premio nobel, se desvela así como uno de los grandes culpables de esta situación. Prometió ser la solución a un problema que otro creó. No cumplió y, lo que es más, ahora es parte del problema y va camino de complicar más aún las cosas, eso sí, con la aquiescencia del brazo armado de occidente y la complacencia de los gobernantes hipócritas de Europa.
Es sabido que uno de los principales discursos falsificadores de los nacionalismos es el victimismo y que las élites que se arropan bajo este tipo de discursos es el militarismo y la gestión prolongada de un conflicto atávico no resuelto. Esto vale tanto para el nacionalismo españolista, que organizó una visión del mundo dividida entre españoles (buenos) y extranjeros (que nos pueden atacar y que justifican la existencia de un ejército) y del ingente gasto militar que tan bien sirve a sus intereses económicos.
Hasta ahora, en el discurso del nacionalismo vasco el ejército español era el ejército de ocupación extranjero y la punta de lanza del españolismo opresor. Basados en muchos elementos reales sobre el propio “ser” del ejército español y su función (un ser y una función que no es original y que vale tanto para este ejército como para cualquier otro incluido un hipotético ejército de gudaris vascos) se describía una simplificación de buenos y malos que ahora, sorprendentemente, cambia en el discurso nacionalista.
Efectivamente, el pretendido jefe del nacionalismo “democrático” vasco, Íñigo Urkullu, ha pedido que el ejército español se embarque en los atuneros que faenan en el índico.
Urkullu está ” preocupado por la suerte que puedan tener todos aquellos que se dedican a su labor diaria, a ganarse la vida y a la seguridad con la que puedan hacerlo“, aunque no parece mostrar la misma preocupación por la esquilmación que estos puedan estar haciendo ni por la brecha de explotación entre el Norte y el Sur.
Se queja por eso de la actitud dubitativa del gobierno español y del gobierno vasco, que no mandan al ejército a poner orden al Índico.
Pero lo que lleva al colmo el cinismo del argumento es que dice que esta petición de intervención militar la hace desde la sensatez y la consciencia, ya que los vascos pagan al estado una parte de sus impuestos y estos se destinan al ejército. Según el líder del derechista PNV , ”Nosotros, que estamos en contra de lo que son determinadas demostraciones del Ejército español y también ponemos muy en cuestión al propio Ejército español en la Comunidad Autónoma Vasca, que hayamos reivindicado que esté en los pesqueros, sé que ha podido llamar la atención, pero lo hemos hecho con absoluta consciencia y sensatez”,
¿Qué ocurriría si se militarizase más el conflicto? ¿Se resolvería? ¿Se acabarían las precarias condiciones de vida que llevan a la piratería? Seguramente no. Lo más seguro es que se agudizase el conflicto, se perdiesen vidas, se agravasen las condiciones de vida de todos. Y, también, se hiciese más necesario (es la lógica de la espiral de violencia) lo militar.
La propuesta de Urkullu es incongruente e insolidaria: exportar nuestras fuerzas armadas, precisamente esas fuerzas armadas que no quieren ver en el país vasco y que no quieren que intervengan en sus asuntos, las quieren ver interviniendo a miles de kilómetros contra gentes mucho más pobres en todos los sentidos.
- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.