Presentamos un material que circula en internet y que explica el valor estratégico y tecnológico del Coltan y la guerra que ha provocado, por países interpuestos, en África y en beneficio de las multinacionales y nuestro actual nivel de vida.
Tal vez somos lo que hacemos y no lo que pensamos. Por eso nos parece oportuno, abandonando las preocupaciones por la crisis y nuestro porvenir en ella, preguntarnos en qué medida nuestro personal modo de vida y nuestro consumo tiene que ver (provoca, fomenta, permite) mantener esta guerra en pié y, por ello, en qué medida somos responsables directos o indirectos del mantenimiento de esta guerra.
También, y con más urgencia, para preguntarnos qué podemos hacer directa y personalmente para que esta guerra acabe.
Según informa El País del día 28 de febrero de 2012, el ministro de Interior de España, el numerario del Opus Dei Jorge Fernández, tiene en la cabeza la idea de facilitar datos de los ciudadanos a las empresas privadas de seguridad y a otras compañías como El Corte Inglés.
El Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, ha presentado la llamada “red azul”, que es un plan por el que la policía puede proporcionar datos a las empresas privadas de seguridad sobre la ciudadanía a cambio de que éstas le proporcionen a la policía informaciones y colaboren con sus funciones policiales.
Dice Cosidó que esta colaboración es especialmente importante en tiempos de crisis y nosotros nos preguntamos a qué se quiere referir. ¿Es que prevén que las malas políticas sociales aumenten la conflictividad social? ¿Es que tal vez necesitan ejercer un mayor control sobre la sociedad? ¿Es que no se fían de nosotros? ¿Es que somos el enemigo? ¿Es que nos consideran moneda de cambio, puro material para la práctica antidisturbios, como se vio en Valencia, o meros siervos?
¿No asistimos a un grado más en el proyecto de militarización social?
Cosidó ha dicho, según publica Lainformacion.com que los cien mil agentes de la seguridad privada se pongan manos a la obra en combatir la delincuencia y que para ello impulsará esta “alianza de seguridades”.
¿Se acuerdan ustedes de eso de los agentes de seguridad privada dando defensa a los atuneros que expolian los recursos pesqueros en el cuerno de África? Parce que esto va, en parte, de lo mismo.
Por su parte el Comisario Jefe de la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional, Esteban Gándara, añadió que el Plan Azul tiene seis programas específicos.
Entre los ejemplos de “colaboración” referidos por los jefes de la madera se encuentra el del Corte Inglés que retiene a una persona por hurto o robo y pide información sobre sus antecedentes policiales. Ahora bien ¿Para qué necesita esta información El Corte Inglés y qué hace deteniendo una marca comercial a una persona? El responsable de la policía dijo que no se vulnera el derecho a la intimidad porque en realidad (vean el cinismo del argumento) ellos no van a proporcionar información del ciudadano, sino únicamente a confirmar una sospecha.
Este tipo de propuestas atentan contra derechos básicos a la intimidad, militarizan y privatizan la seguridad y nos consideran a todos fruto maduro para el mercadeo de datos y potenciales delincuentes, pero además tienen un tufo horroroso a una siniestra estrategia de amordazamiento de las sociedades que, bajo el auspicio de los EEUU; padres de la idea en los años 80, ya se practicó en América Latina: la guerra de baja intensidad.
Obama, en un canal de la CBS ha lanzado su veredicto (¿amenaza?) a quienes cuestionan los métodos de aniquilación que Estados Unidos ha usado con Bin Laden: Que se lo hagan mirar: que nos lo hagamos mirar.
Es de suponer que Obama entre sus muchos títulos oficiales (entre ellos el de premio nobel de la paz por su futura contribución a la misma) tendrá también el de psiquiatra, o al menos médico cualificado. No habla al tun tun, como si estuviera mal de la pelota, sino que predica desde su gran experticia en la materia.
Quienes cuestionamos los métodos “sui géneris” de Estados Unidos para ejercer la ¿justicia?, ¿venganza?, ¿fobia?, ¿la defensa de sus intereses egoístas?, fuera de los tradicionales cauces legales, es que estamos mal de la chirla. ¡Que nos lo hagamos mirar!.
No podemos ir por el mundo así. Hasta las más competentes autoridades mundiales, incluído el jefe de la ONU, aplauden esta innovadora fórmula del ejercicio del derecho.
Es la nueva legalidad y nosotros unos despistados. ¡que nos lo miren de una vez y dejemos de levantar el dedo!.
Es la guerra y los miramientos son munición de los enemigos: Hacéroslo mirar, que nos tenéis hartos con tanta legalidad y tanto remilgo.
Pero, cuidado, no sea que nos lo vaya a mirar un comando de esos que primero dispara y luego pregunta. Tal vez sea también parte de la cirugía mental preventiva que necesita este mundo para convertirse en la sala de aplausos ciegos que Estados Unidos pretende conseguir para beneficio nuestro.
Si hace unos días conocíamos la existencia de niños militarizados en el bando “rebelde” de la guerra libia, hoy sabemos que el Coronel Gadafi también militariza niños y los manda al frente de guerreros.
Niños que el Coronel hizo sacar de sus colegios para mandarlos a luchar.
La ONG Alkarama ha documentado mas de 121 casos de estos y, como no puede ser menos, los ha enviado a la Corte Penal Internacional.
Militarizar niños es un crimen contra la humanidad y hacerlos combatir en una guerra es, sencillamente, uno de los criterios de medición de la maldad y la injusticia de cualquier banda de forajidos. Y el caso es que en la contienda libia, según nos dicen los expertos, ambos bandos juegan a lo mismo, con la sospechosa mirada silenciosa de la coalición promovida por la ONU para evitar un holocausto.
La empresa de mercenarios española SGSI entrena ahora a voluntarios libios para combatir en las fuerzas rebeldes contra Gadafi.
Antes de explicar este escándalo queremos señalar otros aspectos
¿Qué es o quién es SGSI?
SGSI dice, en su propia publicidad que es una empresa “dedicada a realizar proyectos de comando, control, comunicaciones, ccomputadoras, inteligencia e información C412 de seguridad y defensa“. Según su propaganda se enfrentan a diversos enemigos: pérdida de vidas, pérdida total o parcial de inversiones o capital por medio de desestabilización o destrucción (¿?) en los procesos normales y democráticos (¿?) a través de penetración, manipulación, crimen o terrorismo (¿?).
Analizan riesgos estratégicos y políticos, grupos de terrorismo convencional o cibernético, desarrolan actividades de seguridad militar, instalaciones de alto riesgo militar, etcétera.
Entrena mercenarios como guardias de aviación armados, unidades antiterroristas,
Es el Blackwater español. Tiene oficinas en Gibraltar, cuenta con 20 delegaciones en distintos países y con presencia en África fundamentalmente, pero también en Europa y América.
La rige Víctor Gozález Moreno. Es licenciado en Estudios de Inteligencia por la AMU (American Military University) de Estados Unidos, diplomado en Criminología por la A.M.U., tiene un posgrado en Estudios sobre Terrorismo por la A.M.U. e hizo el curso de Director de seguridad I.S.A. (International Security Academy), en Israel. Se puede ver más sobre su identidad aquí.
¿En qué países actúa?
Entre otros todos los del Magreb, así como Congo, Guinea Ecuatorial. Ahora, según dice su publicidad, también tiene buenos negocios en Ecuador. Han estado el Libia, en Isral, Irak, Nigeria y otros lugares calientes más.
¿Qué hace en Libia?
Actualmente entrena a los “voluntarios” del bando rebelde en la guerra libia. Según manifiesta, lo hacen gratis, por generosidad.
Puedes escuchar una entrevista de uno de los entrenadores de los mercenarios pinchando a continuación
Es escandaloso, pero es legal y nadie hace nada para evitarlo.
Parece que no aprenderemos nunca. Vendemos bombas a Gadafi y luego nos enfadamos porque explotan contra su población. Ahora permitiemos legalmente que existan empresas así y que se lucren con el negocio de la muerte. Luego, cuando seamos acusados internacionalmente y se nos afee nuestra conducta, miraremos al empedrado.
Queremos mostrar otro punto de vista de las guerras. Ahora con imágenes que tal vez por sí solas desmienten muchas de las posiciones estéticas de quienes acusan a los pacifistas de ilusos. La guerra es una realidad. Lo es de muerte y destrucción. Penosamente, nosotros colaboramos con ella permitiendo el comercio de armas, los ejércitos y los gobiernos militaristas.
La guerra es un negocio. Hemos de saber que el Pentágono gasta 1.000 millones de dólares al año en publicidad de la guerra y de su ejército. Si se gasta tanto en vender la guerra es porque se obtienen muchos más beneficios.
Hemos de saber que los periodistas embutidos en la unidades castrenses sólo muestran una parte de la realidad porque si fuesen críticos perderían sus privilegios para cubrir la guerra. Hemos de saber que la falta de crítica de los medios deriva en nuestra desinformación total y en la imposibilidad de tener juicios certeros sobre la situación. En principio la prensa debería controlar las actuaciones de los militares, pero ¿cómo lo pueden hacer si la prensa es previa y totalmente controlada por los militares? Los periodistas embutidos en la unidades militares no son independientes y sin esa independencia, su información es parcial.
¿Qué le ocurre a la gente común, a la población, en las guerras? ¿Qué les ocurre en esas guerras que tienen como misión oficial “protegerles”? Mueren, son heridos, quedan viudas, huérfanos, pasan hambre, pierden el trabajo, la casa, la sanidad, … Esta realidad existe y hemos de ser conscientes de ella cuando, alegremente, apoyamos las intervenciones de nuestros ejército en guerras.
La autocrítica que se hacen los propios periodistas a su actitud colaborando con la manipulación informativa nos hace albergar esperanzas de que la información sobre las guerras cambie y sea más objetiva. Por ello recomendamos ver la película “La guerra que usted no ve” de John Pilger. Los propios periodistas reflexionan que si hubiesen hecho bien su trabajo, no se habría ido a la guerra.
El actual ministro de Hacienda Colombiano, el gasto en la guerra de Colombia entre 1980 y 2005 ha sido 140 billones de pesos. Esto es escandaloso, porque 140 bollones de pesos durante 15 años podrían haber cimentado un desarrollo con justicia realmente apreciable en Colombia.
Pero también es escandaloso porque marca las prioridades de un gobierno: la militarización social, y de una élite política que ha hecho de la guerra un negocio bien lucrativo.
Si tenemos en cuenta que Colombia es el primer país mundial por número de desplazados (por encima de Irak y otros países), que el índice de violencia en Colombia es de los más altos del mundo, que la desposesión de tierras por parte de los paramilitares a sus justos titulares sitúa a Colombia entre los lugares más arbitrarios, la penetración de la corrupción en la clase política durante el mandato del anterior presidente Uribe, la vigencia de grupos paramilitares, la existencia de una diáspora colombiana de mas de cuatro millones de personas que viven fuera del país y un sinfín de datos que son desobra conocidos, podemos comprobar para qué sirve un gasto miltiar tan excesivo y a quién beneficia.
La coalición internacional en Libia ha hecho otra de las suyas. Ahora son otros siete civiles los que se ha cargado la OTAN en su misión de proteger a los civiles de la barbarie de Gadafi.
A estas alturas no parece muy presentable la misión internacional, pues en sus bombardeos está causando precisamente el mal que pretendía evitar: la matanza de civiles.
Nos preguntamos si los responsables de esta misión no deberán ser también llevados a los tribunales internacionales contra los crímenes de guerra, pues en definitiva, empezaron siendo cómplices de fortalecer el militarismo de Gadafi y ahora, al igual que éste, mandan sus tropas contra civiles.
Nosotros nos preguntamos cómo es posible que la comunidad internacional esté preparando la persecución penal de Gadafi y ni siquiera se pregunte por la responsabilidad de los líderes mundiales que le ayudaron a construir su tiranía (por ejemplo, vendiéndole armas, negociando con él, dándole respaldo internacional, etc.). Al parecer, nuestros políticos y quienes diseñan la política de asuntos exteriores de los países no son responsables de sus malas políticas ni de sus actos y salen siempre de rositas.
En esto se parecen a los dictadores. Éstos pretenden que sus actos no sean juzgados por ningún tribunal y nuestros políticos y militares parece que también son inimputables. Pensamos que el movimiento pacifista debe hacer campaña para que acabe esta, a todas luces, injusta situación.
Es imprescindible exigir el alto el fuego total en Libia y el inicio de una fase de desmilitarización y reconstrucción en aquel país, al igual que aparece como una exigencia ética exigir responsabilidades de todos los que han intervenido en crímenes contra la población civil, incluidos los mandos de la OTAN y los políticos occidentales que los mandaron ir allá.
Dentro de la penosa tónica de exaltación del patrioterismo militarista, las agencias de noticias nos dicen el día 16 de marzo que el Rey de España ha recibido al cuerpo de Regulares de Ceuta, la unidad más condecorada del ejército español (no nos dicen que sus condecoraciones son la inmensísima mayoría fruto de su participación cruel en la guerra de África y como cuerpo de represión en la dictadura de Franco).
Como la prensa dice tantos parabienes de este cuerpo guerrerista, olvidando la historia que arrastran detrás, hemos querido indagar sobre la “sangre” que hay en esas “banderas más laureadas” y sacar a la luz la nada inocente misión de estos soldaditos.
El cuerpo de regulares lo fundó hace cien años el abuelito del rey de ahora, el famoso Alfonso trece, que, como es sabido, era un señor harto militarista que a su vez consintió un golpe de estado (uno más) militar, con el general Primo de Ribera (por cierto, el padre del fundador del fascismo español) a la cabeza.
El cuerpo de regulares se creó como tropa de infantería para la guerra en África (España pretendía tener allí un imperio) y a raíz de las protestas sociales muy extendidas en España y de la crisis de deserciones que hacía poco viable el expansionismo colonial español con tropas de conscriptos.
En esas, el cuerpo de regulares se convirtió en un ejército de apoyo al ejército sanguinario de África (de donde, dicho sea de paso, salieron los principales conspiradores de la guerra civil y de la dictadura franquista y que fue uno de los primeros ejércitos del mundo que tuvo el deshonor de lanzar armas químicas al enemigo y de devastar pueblos y ciudades sin respeto de los civiles). El cuerpo de regulares estaba constituido por “indigenas” afectos a la causa hispánica (es decir, mercenarios que se vendieron por pasta para aplastar a sus hermanos).
Como era tropa de “vanguardia” y despiadada, enseguida se convirtió en tropa de élite y participó en los peores crímenes de la guerra que españa mantuvo con su protectorado en el norte de áfrica, siendo conocidos por su ferocidad y su crueldad.
Luego, el general Franco los trajo a España en su guerra civil y participaron, con igual crueldad, en los peores escenarios de la guerra civil. Más tarde se dedicaron a combatir el maquis y una parte de estos regulares fueron a “salvar Rusia del comunismo” en la nefasta división azul con la que España participó a favor de Hitler en la guerra mundial.
Después de esto participaron en el control de la frontera del Sahara y de Ceuta y Melilla. Se desplegaron cuando la marcha verde (afortunadamente no les dejaron actuar) y desde entonces sus más destacables intervenciones han sido de control en Ceuta y Melilla, la famosa gesta de la Isla del Perejil y como unidades de élite en Bosnia, en Irak y en Kosovo.
Actualmente están repartidos también por Afganistán y en Líbano.
Como se ve, toda una historia silenciada donde hay muchas víctimas causadas por este cuerpo militar. Llama la atención este lavado de cara que ahora quiere convertir a estos tipos en una especie de ángel de la guarda del imperio del bien. Menudo morro.
Una muestra más de la manipulación informativa con la que tradicionalmente nos regala el Ministerio de Defensa. Ahora que nos van a venir de nuevo con la intoxicación militar de los desfiles, de nuevo digamos no al ejército y señalemos con el dedo a sus colaboradores.
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- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.