Agosto 24, 2009
Fuente: El País.
Recomendamos la lectura atenta del artículo citado. Nos informa de una lucha soterrada por la seguridad alimentaria entre los países ricos y pobres.
Muchas veces hemos comentado que la lucha por el agua o por los alimentos y los suelos en los que se cultivan van a ser uno de los desencadenantes de guerras en el siglo 21. Actualmente es un fenómeno en auge la compra o arrendamiento por parte de países ricos de tierras fértiles en naciones pobres, principalmente de África, para asegurarse el suministro de alimentos. La escasez de agua, la subida de los precios de los productos básicos, el crecimiento de la población y el alto coste de la energía están detrás de unas operaciones que, sin ser nuevas, están adquiriendo grandes proporciones y tienen consecuencias económicas, sociales y políticas cada vez más profundas. Además, son muchas las consecuencias violentas que está teniendo esta política en los países africanos pues muchos países compradores llevan sus propios trabajadores nacionales (sobre todo China) para conseguir los alimentos en tierra africana, con lo cual la población local no se puede beneficiar de nada: ni en trabajo, ni en infraestructuras, ni en comercio, ni en colaboración al desarrollo.
Los conflictos ante esta nueva política intervencionista no se están haciendo esperar y, así, por ejemplo, “en marzo pasado, tras cuatro meses de manifestaciones y 135 muertos, una revuelta popular apoyada por el Ejército acabó en Madagascar con el Gobierno del presidente Marc Ravalomanana. La chispa que encendió la rebelión fue el contrato firmado por las autoridades de la isla para ceder a la multinacional surcoreana Daewoo los derechos de explotación de 1,3 millones de hectáreas -una superficie superior a la de Navarra- para cultivar maíz durante los próximos 99 años. Muy apegados a la tierra, los malgaches se sintieron traicionados por su presidente y salieron a las calles para derrocarlo“.
China, India, Corea del Sur, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar y Estados Unidos, directamente o a través de empresas encabezan el ranking de países compradores. Parece que entre 15 y 20 millones de hectáreas han cambiado de mano desde 2006.
El estudio (en inglés) llamado “¿Apropiación de tierras o la oportunidad de desarrollo? La inversión agrícola y operaciones inmobiliarias internacionales en África”, lo publica el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED, en sus siglas en inglés).
lo publica el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo
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Escrito por utopiacontagiosa
Diciembre 30, 2008
Fuente: Infodefensa.
El ejército seguirá disfrutando del paraje de las Bárdenas Reales (más de 2.000 hectáreas) para sus operaciones militares al haber firmado un contrato de “arriendo” de las mismas durante 20 años por precio de 210 millones de euros.
Las Bárdenas, amén de ser un importante paraje natural, es actualmente un polígono de tiro del ejército del aire y uno de los polígonos militares más grandes de Europa.
Por eso la renuncia a este bien por parte de la comunidad de municipios en beneficio del ejército es una de las muchas tropelías que se pueden cometer sobre los espacios naturales.
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Escrito por utopiacontagiosa
Septiembre 25, 2008
En el artículo “Un ejército verde” de Foreign Policy y firmado por Nathan Hogde se lee: “Durante una misión de cinco días, el soldado estadounidense medio consume 88 pilas AA (tamaño estándar). Las mirillas de las armas térmicas, los receptores GPS y los sistemas de visión nocturna gastan mucho. Al empezar la guerra de Irak, el Ejército de Estados Unidos usaba al mes más de 100.000 baterías de litio-dióxido de azufre grandes, con las que funciona todo, desde las radios hasta los lanzamisiles anticarro. Cuando los soldados no están cambiando baterías, llenan los depósitos de los versátiles vehículos militares Humvees, los tanques Abram y los blindados de infantería. En Irak y Afganistán, las tropas estadounidenses gastan unos nueve millones de litros de gasolina al día: el combustible representa casi dos tercios del tonelaje bruto que cargan en combate los soldados.”
Es habitual que el Ministerio de Defensa nos intente vender sus habilidades como ente respetuoso con el medio ambiente, pero, en el artículo antedicho se lee “Transportar energía al campo de batalla tiene un alto coste, tanto en vidas como en dinero, de modo que el Pentágono presiona a favor de aquéllas que son renovables con una premura que haría sonreír incluso a Al Gore. El Ejército, por ejemplo, va a presentar la Estación Eléctrica Híbrida Transportable, un generador portátil que combina paneles solares, una turbina eólica, un generador diésel y baterías de almacenamiento. (…) De hecho, cuando se consideran todos los costes (de almacenaje, transporte y seguridad), llevar un solo litro de crudo al frente cuesta cientos de dólares.“
Como se ve, en el caso de los ejércitos, la opción por las energía renovables tiene como objetivo hacer la guerra y utilizar la violencia.
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Escrito por utopiacontagiosa