El gasto militar fue el principal gasto público en Ecuador de 2007 a 2012

5 de enero de 2013

Ceremonia + de + firma + de + Acuerdos

Según el periódico El Universo, el principal gasto presupuestario de los gobiernos de Rafael Correa desde 2007 a 2010 ha sido el gasto militar, con un monto de más de 6.000 millones de dólares.

De esta enorme cantidad económica, el 84% se destinó a pagar el sueldo de los militares, que sufrieron (es un decir) un alto incremento de sus remuneraciones, y el restante 16% se destinó a inversiones militares.

En 2012 el presupuesto aprobado ha sido de más de 1.600 millones de dólares, cantidad nada desdeñable y que, si comparamos el peor trato dado a otros rubros sociales, permite comprobar cuáles son las prioridades que se marca Correa.

Al margen de innegables logros del gobierno de Correa no parece que la apuesta por la militarización y por el gasto militar sea un ejemplo a elogiar y sí, más bien, una rémora que necesariamente pasará factura al pueblo.

Comprobemos el interés del régimen ecuatoriano con el tacto y mimo con que cuidan a los uniformados: su ministra de defensa ha llamado a los ejércitos a defender el proyecto político del gobierno ante eventuales conspiraciones, identificando con alegorías no exentas de retórica el régimen de Correa con los intereses del pueblo antes silenciado.

No parece, a la luz de diversas movilizaciones realizadas con el apoyo de grandes organizaciones campesinas, indígenas y de lucha por los derechos humanos, que piense lo mismo al menos una parte importante de ese pueblo antes silenciado y ahora postergado porque cuando hay dinero o para cañones o para mantequilla, y se usa para cañones, se queda el pueblo sin mantequilla y amenazado de ser recibido a cañonazos, como ocurre en tantos lugares y ejemplos históricos en cualquier latitud del planeta.


Engañosa rendición de cuentas sobre el gasto militar

2 de enero de 2013

Romper + el + cristal + en + Caso + de +% C3% B3n revoluci

Fuente: El País.

Según han desvelado los medios de comunicación, España ha vendido armas en el primer semestre de 2012 por importe de 619,4 millones de euros, un 44% menos que el año anterior en que se vendieron 1099,8 millones de euros.

La cifra, sin embargo, es engañosa y contiene, como es habitual en las sesgadas informaciones del Ministerio de Defensa, verdades a medias.

No explica suficientemente bien que el semestre coincide con la entrega de los voluminosos encargos de buques militares de Noruega y Australia, que se pagaron anteriormente.

No señala de forma suficiente que hay otro tipo de material, llamado de doble uso, que computa como venta de armas en cualquier contabilidad seria, y que, en este capítulo, el aumento de material “de doble uso” vendido por España en este semestre ha experimentado un gran incemento (el 300%), pasando de 36,9 millones de euros en el primer semestre de 2011  los 147,9 e el primer semestre de 2012.

No destaca suficientemente el hecho de que los “clientes” que España está consolidando son países con baja estima de los derechos humanos, a los que estamos pertrechando de material para la represión, o países de una de las regiones del mundo más militarizada y con más alto riesgo de conflicto militar próximo.

No informa de las proyecciones al alza de la venta de armas españolas al estar negociándose contratos muy cuantiosos como son los de vender a Arabia Saudí 200 tanques Leopard por importe de 3.000 millones de euros y que se van a fabricar en Sevilla, o la venta de aviones de CASA a Perú y  Colombia, que ya se tiene pactada y como punta de lanza para otros países de la región andina y de latinoamérica; o los acuerdos ya entablados con Venezuela  para que con auxilio español se dote de una industria naval militar, o los pedidos que el gobierno está ayudando a conseguir para la fabricación de armas por parte de Navantia (por ejemplo las fragata que están a punto de conseguir colocar a Turquía por importe superior a los 5.000 millones de euros)  y así un largo etcétera que garantiza una ingente venta de armas españolas por doquier.

Tampoco han computado las ventas que se van a hacer al propio ejército español y ya comprometidas.

Tampoco computa como venta de armas españolas los cuantiosos negocios de la comercialización de armas por parte de multinacionales de las que participa España, como los aviones Eurofighter que fabrica un consorcio donde entra el dinero público español,  y que está negociando la venta de aviones a Corea del Sur por importe de 6.000 millones de euros, así como a clientes menores como Arabia Saudí, que prevé comprar 72 cazas, Emiratos Árabes Unidos, que piensa comprar 60, y un largo etcétera.

Es curioso que, año tras año, las estimaciones de ventas de armas del gobierno español y las del SIPRI, por poner un ejemplo, coinciden poco y dejan en muy mal lugar la transparencia y la veracidad de la información presentada por el ministerio de defensa español.

En todo caso, la venta de armas, se venda mucha o poca, se creen más o menos mercados, sitúa a España a la cabeza de los países que alimentan y propagan conflictos militares y a la cola de los que propagan la ética y la justicia social.

Por eso, una vez más, merece todo nuestro rechazo.


Guerra del agua en África

1 de enero de 2013

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.


Crowdfunding para que se represente la obra teatral “el ruido de los huesos que crujen”

26 de diciembre de 2012

el_ruido_cartel_739

Os presentamos una iniciativa de sumo interés para difundir la denuncia del militarismo y de la utilización de niños como soldados.

El grupo teatral ” Almaradas” nos ha pedido la colaboración en la difusión de su propuesta de micro-financiación del proyecto para poderlo representar por todo el estado.

Puedes obtener más datos en la página de crowffunding de Verkami, donde además puedes apoyar este proyecto si lo consideras interesante

Os trascribimos a continuación el proyecto en sí:

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO
A Elikia la secuestraron cuando tenía 10 años para convertirla en niña soldado y esclava sexual. Joseph tiene sólo ocho años cuando es conducido a patadas al campamento de Elikia, igual de indefenso, igual de inocente. Elikia y Joseph son los protagonistas de “El Ruido de los Huesos que Crujen” (“Le Bruit des Os qui Craquent”), un viaje salvaje y esperanzado hacia la libertad y la dignidad en nombre de todos los niños. “¿Sabes? Elikia quiere decir Esperanza.” Y llevamos esta obra a escena para que esos niños olvidados tengan rostro, voz, futuro.

Leer el resto de esta entrada »


Guía para una alternativa de consumo alternativo

20 de diciembre de 2012

Mecambio

Acaba de aparecer un blog que plantea alternativas concretas y fáciles de aplicar para cambiar nuestro comportamiento de consumo y relación con el medio.

La página mecambio.net ofrece propuestas para una alimentación alternativa, para apoyar una banca y un mundo de las finanzas ético, para la financiación colaborativa de proyectos e iniciativas, para el uso de monedas sociales, en cuestiones de energía y respeto del medio ambiente.

La web busca sobre todo ser útil no a los militantes más informados, sino a la gente normal y corriente que busca propuestas concretas donde ponerse en juego y variar hacia la coherencia sus actuaciones cotidianas.

Desde aqui saludamos la iniciativa que entronca perfectamente con la lucha por un cambio global del paradigma de dominación y noviolencia que enmarca nuestro actual sistema.


Mientras el Gobierno destruye la inversión en ciencia y conocimiento, Airbus Military espera una inversión en i+d+i militar de más de 270 millones de euros

19 de diciembre de 2012

En + el + museo

Fuente: Infodefensa

El máximo responsable de Airbus Military ha solicitado públicamente una ingente inversión en investigación militar, de más de 200 millones de euros a aplicar en programas militares de la Agencia Espacial Europea (dice el tipo que para evitar estar a la altura de Portugal, Grecia o Rumanía, lo cual en la mentalidad militar debe ser nefasto), más otros 70 millones de subvenciones a las industrias militares.

Se debe señalar que si, como suele ocurrir, el gobierno cede a esta petición, estará incumpliendo sus presupuestos antes de ponerlos en marcha, lo cual no es a estas alturas ni siquiera una noticia.

Dice el señor airbusmilitary que “No me gustaría reconocer que se ha roto una tendencia de crecimiento en I+D porque ello supondría comprometer el futuro” y que “de seguir en esta línea, España pasará de saber construir un satélite a “hacer tornillos”.

Se le ha olvidado decir para qué valen los satélites que tanto le interesan a este tío y para qué los tornillos, o quizás otras cosas socialmente más útiles y éticas.

Llama la atención la prepotencia con la que las industrias militares exigen, y consiguen, inversiones del Estado para sus negocios, encubriéndolas de i+d+i, cuando, en el mismo día de hoy, toda la comunidad científica e investigadora se manifiesta en la calles para reclamar que no se esquilme más a la i+d+i civil con la consecuencia de hacer retroceder los logros sociales entre veinte y treinta años gracias a la egoísta y cicatera política de nuestro poder oligárquico.


¿Coincidencias de la Ayuda oficial al desarrollo y la exportación de armas?

18 de diciembre de 2012

El BSG + + de + la + radio

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En estas mismas páginas hemos explicado la íntima colaboración entre militarismo y cooperación al desarrollo desde lo oficial. A muchos nos puede parecer que se trata de dos realidades antagónicas, tan lejanas mutuamente como el agua y el aceite, pero la realidad de nuestro entramado de AOD demuestra la intimidad de convergencia de ambos planos en la política de asuntos exteriores al uso en nuestra casta política: dos instrumentos al servicio de la apolillada y servil (al servicio de los peores planes imperialistas de occidente) idea de España como cola de león en el panorama internacional.

Queremos destacar otra cara de la colaboración AOD/militarismo: la extraña coincidencia de destinos de la AOD española con ciertos intereses poco solidarios, entre ellos el de posicionar “la marca España” en la venta de armas.

Comencemos por indagar los principales destinos internacionales de nuestra cooperación oficial en la década 2000 (año del primer Plan Director de la Cooperación española) hasta 2010 son:

  1. América Latina, con una prioridad acusada en los países andinos (principalmente Colombia y Perú) y centroamericanos
  2. Países del África norte, con una prioridad acusada en Marruecos, Túnez, Argelia
  3. Países del África subsaharian
  4. Afganistán e Irak

Un mapa de la AOD española nos da ( http://www.aecid.es/galerias/web/descargas/Mapa_FOLLETO.pdf)

Latinoamérica

Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, Brasil, México, Venezuela, Panamá, Argentina, Uruguay, Cuba

Magreb-Oriente Medio

Marruecos, Mauritania, Argelia, Territorios Palestinos, población saharaui, Siria, Túnez, Egipto, Jordania

Asia y pacífico

Afganistán, Filipinas, Vietnam, Timor Oriental, Camboya, Bangladesh

Oriente próximo

Irak, Líbano

África Subsahariana

Etiopía, Mali, Mozambique, Senegal, Cabo Verde, Níger, Guinea Ecuatorial, Sudán, Guinea Bissau, Gambia, Angola, República del Congo, Guinea Konakry, Namibia

Si comparamos este cuadro con cualquiera de los que ofrece internet sobre los países con menos índice de desarrollo humano o mayores cuotas de pobreza (en teoría la cooperación al desarrollo busca conseguir los objetivos de desarrollo del milenio y se justifica como solidaridad prioritariamente hacia los países más pobres) comprobaremos que la AOD española no persigue, precisamente, estos objetos de desarrollo del milenio, sino otro tipo de cosas.

De este modo, no podemos entender el peso de la cooperación al desarrollo con los países andinos y latinoamericanos, en definitiva los principales receptores de nuestra AOD en función de la consecución de los objetivos de milenio, ya que algunos de los países receptores de nuestra ayuda no son, ni mucho menos, de los que tienen peores índices de desarrollo y, si se nos apura, un repaso de los principales indicadores de intercambios comerciales y de posicionamiento de las multinacionales de matriz española nos podría dar alguna que otra explicación alternativa. A más abundamiento, países como Colombia, Perú o Brasil, tres de los grandes beneficiarios de la AOD española, son conforme a los criterios de la OCDE países en condiciones de ser considerados donantes y no receptores de AOD.

Pero es más, países de los que en dicho área absorben las mayores cantidades de la cooperación oficial, tanto año tras año como en el cómputo de la década, son, sintomáticamente, algunos de nuestros principales clientes en compra de armas, como es el caso de Perú, a quien hemos colocado más de 30 mill. de € en la última década y ahora aspiramos a revender 50 tanques Leopard; Colombia a quien dimos más de 300 millones de € en concepto de asesores para sus inacabados procesos de desarme y paz, y a la que vamos a surtir de aviones, barcos y blindados; o Venezuela a quien hemos vendido cerca de 400 millones de € y vamos a colaborar en crear una industria militar pujante; junto con los países centroamericanos, salpicados de oficialidad militar española. Lo mismo podríamos decir del área norafricana, donde nuestros intercambios comerciales y nuestra balanza comercial implican retornos monumentales, nuestros “intereses” geoestratégicos son obvios y nuestro negocio en venta de armas uno de los más lucrativos, según el informe del Centro Delás “La política de exportación de armamentos de los países de la Unión Europea a África (2002-10)”

No podemos señalar otra cosa, si nos atenemos a la ingente cooperación (a veces encubierta bajo el rostro humanitario pero para financiar infraestructuras de interés militar al servicio de los ejércitos invasores) destinada para Irak o Afganistán, donde las tropas españolas están pringadas hasta las canillas en la mierda del conflicto militar.

Según el Ministerio de Defensa Español en su página (http://www.defensa.gob.es/politica/armamento-material/politica-armamento-material/cooperacion-internacional/) “En la actualidad, España tiene o ha tenido intereses industriales de defensa en más de 100  países de todo el mundo. De ellos, se mantienen relaciones institucionales fluidas y continuadas con más de 70

Descontados los países de occidente, con los que nuestros flujos de intercambio de armas es constante y conocido, los principales destinatarios de nuestras ventas de armas coinciden en gran parte con nuestros destinatarios de AOD. ¿Armas a cambio de cooperación al desarrollo? Sería un intercambio perverso. Tal vez sea mejor seguir pensando en la pura coincidencia.

En resumen, una rápida comparación del mapa de nuestra cooperación con el de nuestra venta prioritaria de armamentos con el de nuestras zonas de intervencionismo militar o de implantación y retorno de dividendos de las empresas multinacionales (y tantas veces denunciadas por sus características agresivas y depredadoras) de matriz española y por los intereses “geoestratégicos” en los que España juega, nos dará mejores claves de interpretación del sentido político de la AOD española.

Esto nos debería hacer ser mucho más críticos con el discurso de la AOD y con el papel, a veces puramente voluntarista cuando no colaboracionista con un estado de cosas inaceptable, de muchas instituciones que participan del “microsector” económico de la AOD y de la burocracia creada en torno a su discurso.

Ello no quita para que el trabajo solidario de tantas ONG, muchas veces más a pesar que gracias a la cooperación oficial, sea más que meritorio en la apuesta por otro tipo de relaciones entre las sociedades del mundo.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


El ejército ecologista: ya tenemos general de ecología

16 de diciembre de 2012

Esto+es+s%C3%B3lo+el+principio+III

Fuente: ABC

Si se pregunta por la calle qué tipo de organizaciones defienden mejor la ecología, probablemente a casi nadie se le ocurriría decir que los ejércitos. Tal vez la gente mejor informada nos diría que las organizaciones ecologistas, o las empresas “alternativas” empeñadas en la revolución verde.

Pero el ejército y las élites no piensan igual que la gente y, con sus medios de manipulación masiva, nos explican que “paneles solares, buques de contaminación cero, sumideros de CO2 y programas de protección de especies amenazadas han colocado al ejército español en una senda cada vez más verde y «puntera» en el entorno europeo por sus sistemas de gestión medioambiental implantados en el 90% de sus bases más grandes.

Así lo afirma el “general de sostenibilidad ambiental y eficiencia energética del Ministerio de Defensa”, General de Brigada del Cuerpo de Infantería de Marina, Joaquín Garat Caramé, que hasta tienen un general de ecología.

Para defender la ecología, que no os enteráis, no hay nada como el ejército. Ellos son los que defienden la ecología, los que cuidan los espacios naturales (que por cierto convienten en campos de tiro y de uso exclusivo para sus cosas), los que nos salvan.

Claro que con igual peso científico, podrían postularse como campeones de la ecología las empresas de energía nuclear y otros grandes campeones de la ecología.

Lo que hay que oír.


La militarización de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

9 de diciembre de 2012

Entrega de ayuda humanitaria a la parroquia Capiro

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora.

A estas alturas nadie se sorprende de la creciente “remilitarización” que están sufriendo desde aspectos sociales a ecológicos, económicos, tecnológicos, de orden público y hasta la inmigración, la protección civil y tantos otros que anteriormente estaban en el ámbito civil.

Este retroceso en el proceso de “civilización” o “ciudadanía” de nuestra sociedad forma parte de la actual lógica neoliberal de refuerzo de los mecanismos de disciplinamiento social y de las estrategias de dominación y violencia desarrolladas por parte de la élite y aplicadas a escala tanto local como planetaria.

Lo que tal vez la sociedad no conozca todavía es hasta qué punto el militarismo y su concepción de los conflictos y de la organización del mundo ha penetrado hasta los estratos más ajenos a la dimensión militar, como es el caso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), donde aparentemente se buscan estrategias de lucha contra las causas estructurales y culturales de la pobreza y de la desigualdad y se aspira a otro modelo de desarrollo basado en la dignidad de todos los seres humanos, en la promoción de los derechos humanos a escala global y en la solidaridad entre los pueblos.

La cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional por el Desarrollo (AECID) con el militarismo español.

En el caso español, la penetración del militarismo en la AOD es vergonzosa y, dado que tiene un componente económico que se hace pasar por cooperación cuando en realidad es remilitarización, escandalosa.

Por qué no levantan el dedo de forma más alta y eficaz las ONG que se dedican al desarrollo es algo que causa perplejidad, cuando no preocupación.

Empecemos por decir que la AECID, la agencia española desde donde se canaliza la cooperación al desarrollo de ámbito nacional (hay además mecanismos de cooperación de ámbito autonómico, local, etc.) no sólo colabora de forma asidua con el Ministerio de Defensa, sino que ha institucionalizado un marco de relación mutua mediante los llamados Planes Operativos Anuales (POAs), que definen las acciones conjuntas AECID-Ministerio de Defensa, de AOD. Los POAs vienen celebrándose anualmente desde 2002 y su “fundamento” de partida es un “Convenio Marco de Colaboración” firmado en el año 1996 entre la Dirección General de Política de Defensa (DIGEMPOL) y la AECI, actualmente AECID.

Este tipo de acuerdos permite al ejército ejecutar programas de AOD financiados por AECID y de “interés mutuo” que suelen referirse a cursos impartidos por los ejércitos españoles en materias de “operaciones de paz”, prevención de conflictos, o de “formación prioritariamente en el área de desminado” (cursos que se realizan en las instalaciones militares de Hoyo de Manzanares y que se dan a ejércitos de otros países), aunque suele añadirse la coletilla de que pueden desarrollarse otras actividades de mutuo interés.  Aquí nos preguntamos si no sería mucho más colaborador con el desarrollo la no producción de armas y minas, más que enseñar, luego cómo ha de desminarse.  Es curioso, pero en ambos perversos procesos somos nosotros los que nos lucramos.

Junto con ello, AECID financia otras actuaciones del militarismo patrio, principalmente en intervenciones que éste ha venido realizando en escenarios de conflicto, pero sobre todo, en Afganistán, donde hasta la fecha el papel del ejército español ha sido más que relevante y se han encubierto como AOD infraestructuras de interés táctico militar pero muy remotamente de apoyo al desarrollo real de la población.

En este caso, junto con el abastecimiento de agua, construcción de escuelas y la rehabilitación de carreteras (de un alto valor militar) propiciadas por AECID, se ha hecho pasar por AOD la construcción de una pista de aterrizaje y la creación de un hospital de apoyo a los militares en la zona (que esperemos que una vez se marchen revierta en la población local de forma plena, aunque no está garantizada su sostenibilidad). El Ministerio de Defensa, amén de recibir esta cooperación ha propiciado a los trabajos de la AECID la seguridad militar necesaria.

La AECID, además, ha contribuido a la “cooperación cívico-militar” apoyando la articulación por parte del ejército español de unidades de diálogo con la población civil de los lugares en conflicto donde operan nuestros gloriosos tercios (unidades “CIMIC”), tales como Líbano o Afganistán. Dichas CIMIC son parte de la estrategia militar de implantación y buscan crear lazos con la sociedad civil de la zona para mejorar la imagen del ejército en la población. En este caso, ni siquiera desde el punto de vista teórico es sostenible que la colaboración de AECID con estos grupos responda a los principios de la AOD (por ejemplo la neutralidad, lo humanitario, la imparcialidad, etc.), lo cual no evita el apoyo mutuo entre ésta y Defensa.

La cooperación al desarrollo del Ministerio de Defensa.

Pero si nos resulta sorprendente que parte de la cooperación de AECID vaya destinada a colaboración con el militarismo o a desarrollo de intereses del Ministerio de Defensa, más nos sorprenderá lo que, además, el Ministerio de Defensa consigna en sus cuentas como “cooperación al desarrollo”.  Efectivamente, si revisamos el documento “Seguimiento del PACI 2010”, que recoge el monto total de AOD que las diversas administraciones españolas canalizan, podemos sorprendernos de afirmaciones como que en 2010 Defensa excedió los desembolsos programados inicialmente (en concreto los superó en un 226%) para destinar a AOD de sus presupuestos la cantidad de 25,6 mill. €, cifra por cierto inferior a los 43,7 que destinó en 2009.

Tenemos que alertar al lector que, por cierto, estos rubros no salen de los programas previstos en los presupuestos generales del Estado, o al menos no de forma transparente, sino del abusivo mecanismo de Defensa de otorgarse créditos extrapresupuestarios o con cargo al fondo de contingencia.

¿Dónde han ido estos dineros? En su totalidad a la llamada “AOD bilateral” y, por países, el 57,14% a Afganistán (donde mantener las CIMIC cuesta unos 60.000 € diarios durante el tiempo en que se han desarrollado), a Líbano el 35,7%, a Haití el 4,15, a Bosnia-Herzegovina el 1,7, a Mauritania el 0,26%, a Colombia el 0´5% y a Perú el 0,25. Si miramos para qué, nos sorprendería ver la distancia entre la idea de AOD y el uso para infraestructuras y objetivos militares a que se ha destinado esta ayuda.

Juzguen ustedes si están de acuerdo con militarizar, también, la cooperación al desarrollo.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 44 seguidores

%d bloggers like this: