Guerra del agua en África

1 de enero de 2013

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.


¿Coincidencias de la Ayuda oficial al desarrollo y la exportación de armas?

18 de diciembre de 2012

El BSG + + de + la + radio

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En estas mismas páginas hemos explicado la íntima colaboración entre militarismo y cooperación al desarrollo desde lo oficial. A muchos nos puede parecer que se trata de dos realidades antagónicas, tan lejanas mutuamente como el agua y el aceite, pero la realidad de nuestro entramado de AOD demuestra la intimidad de convergencia de ambos planos en la política de asuntos exteriores al uso en nuestra casta política: dos instrumentos al servicio de la apolillada y servil (al servicio de los peores planes imperialistas de occidente) idea de España como cola de león en el panorama internacional.

Queremos destacar otra cara de la colaboración AOD/militarismo: la extraña coincidencia de destinos de la AOD española con ciertos intereses poco solidarios, entre ellos el de posicionar “la marca España” en la venta de armas.

Comencemos por indagar los principales destinos internacionales de nuestra cooperación oficial en la década 2000 (año del primer Plan Director de la Cooperación española) hasta 2010 son:

  1. América Latina, con una prioridad acusada en los países andinos (principalmente Colombia y Perú) y centroamericanos
  2. Países del África norte, con una prioridad acusada en Marruecos, Túnez, Argelia
  3. Países del África subsaharian
  4. Afganistán e Irak

Un mapa de la AOD española nos da ( http://www.aecid.es/galerias/web/descargas/Mapa_FOLLETO.pdf)

Latinoamérica

Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, Brasil, México, Venezuela, Panamá, Argentina, Uruguay, Cuba

Magreb-Oriente Medio

Marruecos, Mauritania, Argelia, Territorios Palestinos, población saharaui, Siria, Túnez, Egipto, Jordania

Asia y pacífico

Afganistán, Filipinas, Vietnam, Timor Oriental, Camboya, Bangladesh

Oriente próximo

Irak, Líbano

África Subsahariana

Etiopía, Mali, Mozambique, Senegal, Cabo Verde, Níger, Guinea Ecuatorial, Sudán, Guinea Bissau, Gambia, Angola, República del Congo, Guinea Konakry, Namibia

Si comparamos este cuadro con cualquiera de los que ofrece internet sobre los países con menos índice de desarrollo humano o mayores cuotas de pobreza (en teoría la cooperación al desarrollo busca conseguir los objetivos de desarrollo del milenio y se justifica como solidaridad prioritariamente hacia los países más pobres) comprobaremos que la AOD española no persigue, precisamente, estos objetos de desarrollo del milenio, sino otro tipo de cosas.

De este modo, no podemos entender el peso de la cooperación al desarrollo con los países andinos y latinoamericanos, en definitiva los principales receptores de nuestra AOD en función de la consecución de los objetivos de milenio, ya que algunos de los países receptores de nuestra ayuda no son, ni mucho menos, de los que tienen peores índices de desarrollo y, si se nos apura, un repaso de los principales indicadores de intercambios comerciales y de posicionamiento de las multinacionales de matriz española nos podría dar alguna que otra explicación alternativa. A más abundamiento, países como Colombia, Perú o Brasil, tres de los grandes beneficiarios de la AOD española, son conforme a los criterios de la OCDE países en condiciones de ser considerados donantes y no receptores de AOD.

Pero es más, países de los que en dicho área absorben las mayores cantidades de la cooperación oficial, tanto año tras año como en el cómputo de la década, son, sintomáticamente, algunos de nuestros principales clientes en compra de armas, como es el caso de Perú, a quien hemos colocado más de 30 mill. de € en la última década y ahora aspiramos a revender 50 tanques Leopard; Colombia a quien dimos más de 300 millones de € en concepto de asesores para sus inacabados procesos de desarme y paz, y a la que vamos a surtir de aviones, barcos y blindados; o Venezuela a quien hemos vendido cerca de 400 millones de € y vamos a colaborar en crear una industria militar pujante; junto con los países centroamericanos, salpicados de oficialidad militar española. Lo mismo podríamos decir del área norafricana, donde nuestros intercambios comerciales y nuestra balanza comercial implican retornos monumentales, nuestros “intereses” geoestratégicos son obvios y nuestro negocio en venta de armas uno de los más lucrativos, según el informe del Centro Delás “La política de exportación de armamentos de los países de la Unión Europea a África (2002-10)”

No podemos señalar otra cosa, si nos atenemos a la ingente cooperación (a veces encubierta bajo el rostro humanitario pero para financiar infraestructuras de interés militar al servicio de los ejércitos invasores) destinada para Irak o Afganistán, donde las tropas españolas están pringadas hasta las canillas en la mierda del conflicto militar.

Según el Ministerio de Defensa Español en su página (http://www.defensa.gob.es/politica/armamento-material/politica-armamento-material/cooperacion-internacional/) “En la actualidad, España tiene o ha tenido intereses industriales de defensa en más de 100  países de todo el mundo. De ellos, se mantienen relaciones institucionales fluidas y continuadas con más de 70

Descontados los países de occidente, con los que nuestros flujos de intercambio de armas es constante y conocido, los principales destinatarios de nuestras ventas de armas coinciden en gran parte con nuestros destinatarios de AOD. ¿Armas a cambio de cooperación al desarrollo? Sería un intercambio perverso. Tal vez sea mejor seguir pensando en la pura coincidencia.

En resumen, una rápida comparación del mapa de nuestra cooperación con el de nuestra venta prioritaria de armamentos con el de nuestras zonas de intervencionismo militar o de implantación y retorno de dividendos de las empresas multinacionales (y tantas veces denunciadas por sus características agresivas y depredadoras) de matriz española y por los intereses “geoestratégicos” en los que España juega, nos dará mejores claves de interpretación del sentido político de la AOD española.

Esto nos debería hacer ser mucho más críticos con el discurso de la AOD y con el papel, a veces puramente voluntarista cuando no colaboracionista con un estado de cosas inaceptable, de muchas instituciones que participan del “microsector” económico de la AOD y de la burocracia creada en torno a su discurso.

Ello no quita para que el trabajo solidario de tantas ONG, muchas veces más a pesar que gracias a la cooperación oficial, sea más que meritorio en la apuesta por otro tipo de relaciones entre las sociedades del mundo.


Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

17 de diciembre de 2012

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de “Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta” y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una “Defensa Popular Noviolenta” como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro “desmilitarizado” pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés “explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.”  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso “alternativo” y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma “dominación-violencia”).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de “defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de “lo mismo” que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa “militarista”. De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como “recurso”, “complemento” u “opción” a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa “social” de “otras cosas” diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.


El ejército ecologista: ya tenemos general de ecología

16 de diciembre de 2012

Esto+es+s%C3%B3lo+el+principio+III

Fuente: ABC

Si se pregunta por la calle qué tipo de organizaciones defienden mejor la ecología, probablemente a casi nadie se le ocurriría decir que los ejércitos. Tal vez la gente mejor informada nos diría que las organizaciones ecologistas, o las empresas “alternativas” empeñadas en la revolución verde.

Pero el ejército y las élites no piensan igual que la gente y, con sus medios de manipulación masiva, nos explican que “paneles solares, buques de contaminación cero, sumideros de CO2 y programas de protección de especies amenazadas han colocado al ejército español en una senda cada vez más verde y «puntera» en el entorno europeo por sus sistemas de gestión medioambiental implantados en el 90% de sus bases más grandes.

Así lo afirma el “general de sostenibilidad ambiental y eficiencia energética del Ministerio de Defensa”, General de Brigada del Cuerpo de Infantería de Marina, Joaquín Garat Caramé, que hasta tienen un general de ecología.

Para defender la ecología, que no os enteráis, no hay nada como el ejército. Ellos son los que defienden la ecología, los que cuidan los espacios naturales (que por cierto convienten en campos de tiro y de uso exclusivo para sus cosas), los que nos salvan.

Claro que con igual peso científico, podrían postularse como campeones de la ecología las empresas de energía nuclear y otros grandes campeones de la ecología.

Lo que hay que oír.


La militarización de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

9 de diciembre de 2012

Entrega de ayuda humanitaria a la parroquia Capiro

Fuente: Artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora.

A estas alturas nadie se sorprende de la creciente “remilitarización” que están sufriendo desde aspectos sociales a ecológicos, económicos, tecnológicos, de orden público y hasta la inmigración, la protección civil y tantos otros que anteriormente estaban en el ámbito civil.

Este retroceso en el proceso de “civilización” o “ciudadanía” de nuestra sociedad forma parte de la actual lógica neoliberal de refuerzo de los mecanismos de disciplinamiento social y de las estrategias de dominación y violencia desarrolladas por parte de la élite y aplicadas a escala tanto local como planetaria.

Lo que tal vez la sociedad no conozca todavía es hasta qué punto el militarismo y su concepción de los conflictos y de la organización del mundo ha penetrado hasta los estratos más ajenos a la dimensión militar, como es el caso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), donde aparentemente se buscan estrategias de lucha contra las causas estructurales y culturales de la pobreza y de la desigualdad y se aspira a otro modelo de desarrollo basado en la dignidad de todos los seres humanos, en la promoción de los derechos humanos a escala global y en la solidaridad entre los pueblos.

La cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional por el Desarrollo (AECID) con el militarismo español.

En el caso español, la penetración del militarismo en la AOD es vergonzosa y, dado que tiene un componente económico que se hace pasar por cooperación cuando en realidad es remilitarización, escandalosa.

Por qué no levantan el dedo de forma más alta y eficaz las ONG que se dedican al desarrollo es algo que causa perplejidad, cuando no preocupación.

Empecemos por decir que la AECID, la agencia española desde donde se canaliza la cooperación al desarrollo de ámbito nacional (hay además mecanismos de cooperación de ámbito autonómico, local, etc.) no sólo colabora de forma asidua con el Ministerio de Defensa, sino que ha institucionalizado un marco de relación mutua mediante los llamados Planes Operativos Anuales (POAs), que definen las acciones conjuntas AECID-Ministerio de Defensa, de AOD. Los POAs vienen celebrándose anualmente desde 2002 y su “fundamento” de partida es un “Convenio Marco de Colaboración” firmado en el año 1996 entre la Dirección General de Política de Defensa (DIGEMPOL) y la AECI, actualmente AECID.

Este tipo de acuerdos permite al ejército ejecutar programas de AOD financiados por AECID y de “interés mutuo” que suelen referirse a cursos impartidos por los ejércitos españoles en materias de “operaciones de paz”, prevención de conflictos, o de “formación prioritariamente en el área de desminado” (cursos que se realizan en las instalaciones militares de Hoyo de Manzanares y que se dan a ejércitos de otros países), aunque suele añadirse la coletilla de que pueden desarrollarse otras actividades de mutuo interés.  Aquí nos preguntamos si no sería mucho más colaborador con el desarrollo la no producción de armas y minas, más que enseñar, luego cómo ha de desminarse.  Es curioso, pero en ambos perversos procesos somos nosotros los que nos lucramos.

Junto con ello, AECID financia otras actuaciones del militarismo patrio, principalmente en intervenciones que éste ha venido realizando en escenarios de conflicto, pero sobre todo, en Afganistán, donde hasta la fecha el papel del ejército español ha sido más que relevante y se han encubierto como AOD infraestructuras de interés táctico militar pero muy remotamente de apoyo al desarrollo real de la población.

En este caso, junto con el abastecimiento de agua, construcción de escuelas y la rehabilitación de carreteras (de un alto valor militar) propiciadas por AECID, se ha hecho pasar por AOD la construcción de una pista de aterrizaje y la creación de un hospital de apoyo a los militares en la zona (que esperemos que una vez se marchen revierta en la población local de forma plena, aunque no está garantizada su sostenibilidad). El Ministerio de Defensa, amén de recibir esta cooperación ha propiciado a los trabajos de la AECID la seguridad militar necesaria.

La AECID, además, ha contribuido a la “cooperación cívico-militar” apoyando la articulación por parte del ejército español de unidades de diálogo con la población civil de los lugares en conflicto donde operan nuestros gloriosos tercios (unidades “CIMIC”), tales como Líbano o Afganistán. Dichas CIMIC son parte de la estrategia militar de implantación y buscan crear lazos con la sociedad civil de la zona para mejorar la imagen del ejército en la población. En este caso, ni siquiera desde el punto de vista teórico es sostenible que la colaboración de AECID con estos grupos responda a los principios de la AOD (por ejemplo la neutralidad, lo humanitario, la imparcialidad, etc.), lo cual no evita el apoyo mutuo entre ésta y Defensa.

La cooperación al desarrollo del Ministerio de Defensa.

Pero si nos resulta sorprendente que parte de la cooperación de AECID vaya destinada a colaboración con el militarismo o a desarrollo de intereses del Ministerio de Defensa, más nos sorprenderá lo que, además, el Ministerio de Defensa consigna en sus cuentas como “cooperación al desarrollo”.  Efectivamente, si revisamos el documento “Seguimiento del PACI 2010”, que recoge el monto total de AOD que las diversas administraciones españolas canalizan, podemos sorprendernos de afirmaciones como que en 2010 Defensa excedió los desembolsos programados inicialmente (en concreto los superó en un 226%) para destinar a AOD de sus presupuestos la cantidad de 25,6 mill. €, cifra por cierto inferior a los 43,7 que destinó en 2009.

Tenemos que alertar al lector que, por cierto, estos rubros no salen de los programas previstos en los presupuestos generales del Estado, o al menos no de forma transparente, sino del abusivo mecanismo de Defensa de otorgarse créditos extrapresupuestarios o con cargo al fondo de contingencia.

¿Dónde han ido estos dineros? En su totalidad a la llamada “AOD bilateral” y, por países, el 57,14% a Afganistán (donde mantener las CIMIC cuesta unos 60.000 € diarios durante el tiempo en que se han desarrollado), a Líbano el 35,7%, a Haití el 4,15, a Bosnia-Herzegovina el 1,7, a Mauritania el 0,26%, a Colombia el 0´5% y a Perú el 0,25. Si miramos para qué, nos sorprendería ver la distancia entre la idea de AOD y el uso para infraestructuras y objetivos militares a que se ha destinado esta ayuda.

Juzguen ustedes si están de acuerdo con militarizar, también, la cooperación al desarrollo.


¿En las 10 empresas más importantes del mundo no hay ninguna militar?

8 de diciembre de 2012

Aero + L-39 Albatros + + +% 28Breitling Jet + Equipo 29%

Fuente.

Nos ha causado mucha extrañeza la noticia de que las 10 empresas más peligrosas son:

  1. Chevron (por sus múltiples vertidos, por pagar a milicias para proteger sus intereses de manera muy violenta)
  2. De Veers (esta empresa no escatima en gastos, y financia, apoya y crea autenticas guerrillas y dictaduras del terror para poder seguir obteniendo mediante explotación de niños y adultos, la preciada piedra, los diamantes.  No dejemos de lado su nula responsabilidad ambiental, sus nulos derechos laborales, las vidas humanas, y sus campañas rancias y machistas).
  3. Phillip Morris (mayor fabricante de cigarros del mundo, contaminando la tierra con sus extensos monocultivos, las aguas y la atmósfera).
  4. Coca-cola (por sus malas prácticas ecológicas, su mal uso del agua, …)
  5. Pfizer (por el uso masivo de animales en sus experimentos, también por el uso de niños nigerianos como conejillos de indias)
  6. Mc Donalds (muy activa en deforestación de selvas, explotación laboral y muerte de millones de animales, el maltrato a los animales de los que saca sus productos, etc.)
  7. Nestlé (por la deforestación masiva de Borneo para cultivar aceite de palma, Nestlé realizó esfuerzos mundiales para instar a las madres de países del tercer mundo a utilizar su sustituto de leche para lactantes en lugar de la lactancia materna, sin advertirles de los posibles efectos negativos)
  8. British Petroleum (entre enero de 1997 y marzo de 1998, BP fue responsable de una friolera de 104 derrames de petróleo, …)
  9. Monsanto (creadores y fomentadores de los alimentos genéticamente modificados, hormonas de crecimiento bovino y el envenenamiento por agrotóxicos. La lista de Monsanto incluye la creación de la semilla “exterminadora” , que crea plantas que nunca dan semillas para que los agricultores deban comprar cada año, …)
  10. La minera brasileña Vale (que está destruyendo la amazonía brasileña, …

Es estudio añade que existen lamentablemente muchas otras corporaciones que deberían estar presente en esta lista, algunas como Samsung, Tepco, Barklays, Microsoft, Intel, Sony…, etc.

Realmente estamos de acuerdo en todas y cada una de las apreciaciones que hacen, pero nos parece extraño que no se incluya ninguna empresa de la industria militar en este listado.  ¿Qué ocurre, que son ecológicamente limpias, son socialmente éticas y responsables, no contaminan a la naturaleza, no son, por definición, nocivas para el medio ambiente y las sociedades humanas, no generan las industrias de armas violencia directa, estructural y cultural, no provocan guerras y matanzas sus “productos”?

Nos parece necesario que el ecologismo incluya en sus análisis la cuestión militar y que dejemos de ser mundos separados.

¿Merecería la pena incluir a Lockheed Martin, 1ª fabricante de armas mundia, a la británica BAE Systems (2ª), a Boeing, Northrop Grumman, General Dynamics y Raytheon, EADS (7ª mundial), la italiana Finnemeccanica (8ª), L-3 (electrónica y servicios) estadounidense y 9ª y United Technologies (del sector aeronáutico y motores) y también yanki, que completa el top ten?   Entre todas facturaron 230.290 millones de dólares en 2010.


Europa y las guerras de Africa.

27 de noviembre de 2012

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Fuente:  Diario Siglo XXI

Cuando leemos noticias sobre África y sus múltiples guerras y conflictos armados, la primera impresión que tenemos es que todo lo que pasa es ajeno a nosotros y un verdadero jaleo.

Los actores son ajenos:  gente lejana y poco civilizada, mafias, estados corruptos, … Todos los estereotipos son pocos.

Sorprende conocer que Europa ha vendido entre 2002 a 2010 más de 5.000 millones de euros en armas a África. África es un buen cliente y mantiene una cuota de mercado para las armas europeas del 7%.

La fuente de la que hemos tomado estos datos cita a su vez al Centro de Estudios para la Paz del Instituto Catalán Internacional.  Quien quiera ver ese informe, que ha elaborado E. Melero, puede pincharlo aquí.  Añadimos que es espectacular y muy de elogiar.

Si sorprende esta implicación europea, sorprende más la distribución por países.  Les hacemos un acertijo: Miren estos, comprueben las políticas europeas del presente y hagan previsiones de dónde habrá en breve nuevas guerras.

Si nos referimos a la participación española en esa venta de armas, la cuestión también es espeluznante. España ha exportado 402 millones de euros en armas a Africa.

¿Se acuerdan de la retórica del Plan África para ayudar a África? Pues toma plan África.

¿Se acuerdan de la retórica de que Marruecos nos va a invadir a la primera de cambio?  Pues miren por donde les hemos suministrado armas por valor de 191,8 millones de euros. ¿Para invadirnos, para consolidar un régimen autocrático, para reprimir a los saharauis? Cada uno que elija lo que prefiera.

¿Es el cinismo sobre el que se sustenta esta industria de la muerte lo peor de la situación?

Probablemente no.  Lo peor es la comodidad, la arrogancia y la ignorancia con la que todos nosotros estamos manteniendo nuestro “nivel de vida” gracias a la inmoral producción de guerras y violencia en los otros pueblos de la tierra, entre ellos los de África.

Consentir esta situación nos hace tan canallas como a los que venden las armas en nuestro nombre.


El inmoral gasto militar español para 2013

17 de noviembre de 2012

08-52+el+enga%C3%B1o FUENTE: artículo publicado por Utopía Contagiosa en Es Hora

El gasto militar mundial de los Estados, según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) supera el billón setecientos mil millones de dólares anuales. Es uno de los más escandalosos y dolorosos lastres de nuestra época y la prueba más evidente de la persistencia de la violencia y de la guerra como metodologías principales de las relaciones internacionales.

A esta ingente cifra de gasto destinado por los Estados a financiar ejércitos y actividades militares se puede sumar una importante cantidad, la que compone el tráfico ilícito de armamentos, destinados a cuerpos paramilitares, que también puede considerarse gasto militar. Según Oxfam, en 2012 superó los 55.000 millones de dólares.

Eso no es todo: Por una parte, las inversiones mundiales en armas son directamente proporcionales a la pérdida de oportunidades de desarrollo y detraen recursos para necesidades mundiales de primer orden. Por otra parte, existe una relación ya muy estudiada entre los flujos comerciales de venta de armas y la generación de conflictos bélicos. En tercer lugar, el mercado internacional de armamentos (y con ello los principales causantes de este estado de cosas) está dominado por menos de diez países, de los que España ocupa el deshonroso sexto lugar.

Los mismos males que predicamos del gasto militar a escala mundial los podemos observar en el microcosmos de cada país. España, en este caso, no sólo no es una excepción sino que se convierte en una singularidad bochornosa y opaca. Intentaremos en este artículo, aprovechando que se está debatiendo en el parlamento el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado, indagar sobre el gasto militar español.

Características del gasto militar español

na de las características más singulares de nuestro gasto militar es que éste se encuentra disperso y disfrazado, en su gran mayoría, fuera de los presupuestos del Ministerio de Defensa, hasta el punto de que entre cuatro y seis de cada diez euros de gasto militar no están en el presupuesto del Ministerio de Defensa.

Esto ha servido a las autoridades políticas y militares para predicar un bajo porcentaje de los gastos militares español y para pedir constantemente aumentos de éstos ya sea para mantener el nivel de operatividad, para modernizar los ejércitos, o para cumplir las misiones comprometidas con la OTAN y nuestros “aliados”.

Otra de las características de nuestro gasto militar es que, junto al que se presupuesta tanto en el Ministerio de Defensa como en los otros ministerios y secciones de los PGE donde se disfraza, se compone por partidas “extra” que de forma permanente el Gobierno autoriza con cargo al llamado “fondo de contingencia” de los PGE o fuera de todo presupuesto en los llamados “créditos “extrordinarios”. Esto ha sido así con gobiernos tanto del PP como del PSOE y responde, según reconocen desde estamentos oficiales, a que la sociedad no es partidaria del gasto militar que España necesita.

Tan antidemocrático proceder ha ocasionado que grupos pacifistas y de investigación por la paz dediquen esfuerzos constantemente por desentrañar el Gasto Militar oculto en España, como es el caso del reciente informe de Pére Ortega “Verdades y mentiras en el presupuesto militar español 2013” en el que sitúa el gasto militar español en 16.492,44 millones de euros, en lugar de los 6.913,95 que reconoce el Ministerio de Defensa.

Las cifras del gasto militar español.

La dificultad de desentrañar el efectivo gasto militar hace que informes como el reseñado contengan en gran parte estimaciones inferidas a partir de datos de años anteriores y que existan múltiples imprecisiones a la hora de considerar qué partidas y qué gastos, fuera de los consignados en el Ministerio de Defensa, deben ser imputados como gasto militar y cuáles no.

En nuestro criterio, la estimación de Pére Ortega, a pesar de lo meritorio de su propósito, comete algún que otro error de bulto que le resta consistencia (por ejemplo duplica el gasto del Instituto Social de las Fuerzas Armadas al computarlo en el capítulo de Organismos autónomos y, de nuevo, como gasto de ISFAS) y deja fuera de la consideración de gasto militar organismos que forman claramente parte del gasto militar, como el CNI (hasta ahora adscrito a Defensa y actualmente al Ministerio de Presidencia pero sin que haya variado ni la estructura ni las funciones de dicho aparato de espionaje), junto con otras partidas de carácter militar que tienen la plena consideración de gasto militar según el llamado “criterio OTAN” (es decir, el que utiliza la OTAN para considerar el gasto militar de sus Estados asociados), A ello se une que no deja claros los indicadores usados para la estimación y cálculo del gasto militar en clases pasivas militares, guardia civil, deuda pública militar, fondo de contingencia y otros que no están individualizados en los PGE, lo que permitirá que personas contrarias a ese trabajo de investigación le acusen de hacer estimaciones aleatorias..

Nosotros hemos elaborado otro informe, puesto a disposición del grupo de trabajo sobre gasto militar de la coordinadora 25S y de los grupos organizados en torno a las luchas del 15M llamado ,”Gasto militar español 2013: No hay crisis para lo militar” que puede ser descargado y consultado de Internet en nuestro propio Blog (http://es.scribd.com/doc/110517782/Presupuestos-Defensa-2013), en el que explicamos los indicadores usados para elaborar la tabla resumen de gasto militar y añadimos las fuentes del propio proyecto de PGE en que se pueden consultar de forma independiente. Según nuestra tabla, el gasto militar español se distribuye del siguiente modo :

CONCEPTO PGE OTRAS FUENTES
PRESUPUESTO MNISTERIO 5937
ORGANISMOS AUTONOMOS MDE 976,65
TOTAL MINISTERIO 6913,65
CLASES PASIVAS MILITARES 3987,7
GUARDIA CIVIL 2733,35
CREDITOS I-D INDUSTRIA 28,35
OPERACIONES EN EL EXTERIOR 15,2 766
CASA REAL 45,4
CONTRIBUCION ORGANISMOS MILITARES INTERNACIONALES 51,32
COORDINACION CIVIL MILIR LARA SEGURIDAD AEREA 0,28
PATRULLEROS VIGILANCIA PESQUERA 0.04
CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA 203,69
ESTIMACION INTERESES DEUDA 11962,76
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PARTICIPACIONES INDUSTRIALES
ESTIMACION TOTAL GASTO MILITAR (ANTES DE ADICIONES) 26897,54
ESTIMACION FONDOS CONTINGENCIA PARA USO MILITAR 507,16
ESTIMACION CREDITOS EXTRAPRESUPUESTORIOS 1492,84
TOTAL GASTO MILITAR ESTIMADO 28897,54

Según nuestra estimación, el gasto militar español estimado (tanto el ue aparece en los PGE como el que estimamos que se gastará de forma extrapresupuestaria) superará los 28.800 millones de euros. Es decir, algo más de tres de cada cinco euros de gasto militar será gasto oculto.
Las consecuencias del gasto militar español

Pero no sólo es que la cifra es escandalosa por su volumen y en comparación con la erosión que nuestros gobernantes están haciendo de las necesidades y derechos sociales, sino que también lo es porque el gasto pretendido desvela la orientación de las políticas que se quiere desarrollar y que en grandes rasgos se concretan en:

  • Mantener un ejército sobredimensionado y que cuenta con un mando por cada 2,5 efectivos.
  • Priorizar el apoyo al complejo militar industrial mediante subvenciones y estímulos tanto a la fabricación de armamentos para autoabastecimiento del Ministerio de Defensa como para el estímulo de la venta de armas a otros países, incluidos países de dudosa decencia.
  • Consolidar la orientación intervencionista de las Fuerzas Armadas, tanto por el tipo de armamento a su disposición (armamentos pensados para la intervencón en el exterior) como por la decidida opción por el intervencionismo “humanitario”.
  • Pagar la deuda inmoral contraída con el complejo militar industrial por el Estado de más de 32000 millones de euros y que constituye un tercio de la deuda pública española.
  • Consolidar el papel de gran especulador de terrenos del hasta hoy primer terrateniente español mediante la venta y pelotazos de su ingente patrimonio, cuyos beneficios no irán a paliar ls graves carencias sociales, sino a alimentar los ingresos del ejército.
  • De este modo, el gasto militar español es, 1) por una parte, un obstáculo para la satisfacción de necesidades sociales fundamentales y que están siendo recortadas desde el recetario neoliberal del gobierno, pues en un escenario de recursos escasos, lo que se gasta en armas se deja de invertir en necesidades sociales, y 2) por otra parte un gasto peligroso y que nos convierte en un Estado canalla y en una sociedad cretina que permite el uso de sus recursos para fines innobles.

¿qué dice los partidos políticos del gasto militar español?

En la actualidad tenemos un indicador de primer orden para conocer la opinión de los partidos políticos respecto de este gasto militar. No hay sino acudir al Boletín Oficial de las Cortes Generales del pasado día 28 de octubre, en el que se contienen las 3.743 enmiendas presentadas a los presupuestos. de ellas sólo cerca del 1% (35) se refieren al gasto militar, lo cual nos ofrece una primera impresión del escaso entusiasmo que éste tipo de políticas despierta entre sus aburridas señorías.

Izquierda Plural el que ha presentado el mayor número de enmiendas, con un total de 12, incluida una de devolución de la sección 14 (Ministerio de Defensa) con una muy argumentada explicación de la insolidaridad del gasto militar y del engaño del presupuesto de defensa, que lo disfraza, para añadir que “ Por todo ello entendemos que estamos ante un manifiesto fraude presupuestario, cuyo objetivo y a pesar de la supuesta reducción presupuestaria no es otro que el de engañar a la oposición política y a la opinión pública consignando de manera insuficiente algunas partidas, para después incrementarlas con diversos mecanismos contables como lleva ocurriendo”.

Haciendo un análisis de las enmiendas parlamentarias las podemos dividir en tres grandes apartados:

  • Enmiendas a la totalidad del capítulo
  • Enmiendas de Reducción o de trasvase de partidas militares a fines sociales
  • Enmiendas de Ampliación de partidas militares.

En cuanto a las enmiendas de totalidad son tres: la muy meritoria ( e inédita en el Parlamento por su tono de crítica radical al presupuesto de defensa y a sus argucias) de Izquierda Plural, y las de UPiD y PSOE, que dicen que estos presupuestos no son idóneos para cumplir con las obligaciones y responsabilidades de nuestro sistema de defensa y que se gasta poco y no se asegura suficientemente el cumplimiento de programas de inversión en armas y de pago de la deuda militar comprometida.

En cuanto a las enmiendas de reducción y/o trasvase de partidas a fines civiles corresponden a Izquierda Plural en su inmensa mayoría y al grupo mixto, concretamente a los diputados Tardá y Uxue Barcos y vienen a pedir la supresión o sustitución de partidas destinadas al apoyo a la industria militar hacia otras destinadas a I+D+I de índole civil, a telecomunicaciones, PYMES y a las comunidades autónomas. A ellas se suman otras para la reconversión de infraestructuras militares a fines sociales (asociacionismo), a la creación de partidas destinadas a apoyo a la investigación y cultura de paz, y al trasvase de partidas militares a ayuda al desarrollo y defensa de los derechos humanos.

En cuanto a las enmiendas para el incremento del gasto militar corresponden a tres grupos igualmente: UPiD que pide dinero para apoyar a los militares que no tienen vivienda, PSOE que lo pide para mejorar partidas militares, asegurar inversiones en armas y pago de la deuda militar principalmente, y, sorpresivamente (al menos para nosotros) de Izquierda Plural, que pide que se amplíe el gasto en inversión en armas para permitir la construcción de los BAM (Buques de Acción Marítima) y para aumentar la carga de trabajo de Navantia en Cádiz, otras para sustituir los carros que se usan en ls misiones internacionales por otros mejores, otras para mejorar instalaciones militares en la base de San Gregorio (Zaragoza) y para incrementar partidas de presupuesto con cargo a Defensa para diversos organismos (INTA ente ellos) de dependencia militar.

Queda mucho camino para lograr una mayor sensibilidad sobre lo insolidario e innecesario del gasto militar, incluidas las opciones de izquierdas.


¿Políticos extractivos y/o modelo de participación extractivo?

12 de septiembre de 2012

Como+um+conv%C3%AAnio+%C3%A9+processado+no+Minist%C3%A9rio+da+Cultura.

Fuente: El País.

El pasado sábado, Cesar Molinas publicó en El País un interesante artículo en el que plantea la tesis de que España tiene la desgracia de contar con una clase política extractiva que desarolla sus trabajos políticos bajo premisas particularistas y que para mantener sus privilegios atenta contra el interés general y está dispuesta a generar un desastre para todos, menos para ellos: “Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Estos procesos han llevado a España a los rescates europeos, resistidos de forma numantina por nuestra clase política porque obligan a hacer reformas que erosionan su interés particular.”

Según el autor, para superar este modelo, es necesario que exista un sistema de elección diferente,  mediante la apuesta por un sistema electoral mayoritario, para que “que los cargos electos fuesen responsables ante sus votantes en vez de serlo ante la cúpula de su partido, daría un vuelco muy positivo a la democracia española y facilitaría el proceso de reforma estructural”.

Mucho nos tememos que  el mal es mucho más hondo y afecta a muchas más instituciones y grupos de participación, como para pensar que con la reforma electoral cambiaríamos la partitocracia corporativa y “extractiva ” actual por un modelo de democracia en serio.

Nos preguntamos cuántas instituciones de otro tipo, de las que componen nuestro modelo de participación más alla de los partidos políticos, no participan del mismo modelo extractivo, elitista, corporativo, burocrático, jerárquico, cupular y todos los etcéteras que le queramos poner al asunto.

¿No se reproduce, a otra escala, el mismo modelo en sindicatos, onegés, asociaciones de inmigrantes, organizaciones de desarrollo, de carácter social, cultural, ecologista, pacifista, y un largo etcétera?

Si existe un sistema tan clientelar y corporativo de participación en toda la sociedad, que acaba siendo un sistema de poliarquía que se legitima con la sobrerepresentación de la gente pero de forma despótica, sin contar con la gente, en parte – o, sobre todo – también es porque los demás lo dejamos, actuamos desde la sumisión y la delegación.

Tal vez por eso merece la pena preguntarnos si no será necesario profundizar más aún en todo el modelo de participación español, para erradicar mediante el empoderamiento social, todos los atisbos de paternalismo, autoritarismo, delegación, burocratización, elitismo que permiten secuestrar la participación y convertirla en corporativismo y en mezcla de intereses personales y sociales.

¿La prioridad es el sistema electoral o la educación en la participación de la gente del común?¿Aprender a votar o aprender a tomar decisiones en común, a esperar de los jefes o a elegir objetivos y llevar a cabo proyectos?

Nos queda mucho por hacer si queremos transitar desde esta situación oligárquica de poder y de participación institucional hacia otra de democracia y participacion igualitaria y justa.


Se avecina un nuevo riesgo para la seguridad alimentaria mundial.

23 de agosto de 2012

Fuente:  Revista amauta.

La Gran Sequía de 2012 todavía no termina, pero ya sabemos que sus consecuencias serán severas. Con más de la mitad de los condados de EE.UU. identificados como zonas de desastre por la sequía, es seguro que la cosecha 2012 de maíz, soja y otros alimentos básicos será inferior a los pronósticos. Esto, por su parte, aumentará los precios de alimentos dentro y fuera de EE.UU., causando más miseria para los agricultores y estadounidenses de bajos ingresos y dificultades mucho mayores para gente pobre en países que dependen de la importación de granos estadounidenses.

En EE.UU., los alimentos representan solo aproximadamente un 13% del presupuesto de la familia promedio, una parte relativamente pequeña, por lo tanto un aumento en los precios de alimentos en 2013 probablemente no resultará demasiado abrumador para la mayoría de las familias de ingresos medianos y altos. Podría, sin embargo, producir considerables dificultades para estadounidenses pobres y sin trabajo con recursos limitados.

Sin embargo, es probable que la Gran Sequía tenga sus efectos más devastadores en la arena internacional. Como tantas naciones dependen de importaciones de granos de EE.UU. para suplementar sus propias cosechas, y como intensas sequías e inundaciones también están dañando los cultivos en otras partes, se espera que los suministros de alimentos disminuyan y que los precios aumenten en todo el planeta.

En 2007-2008, cuando el arroz, el maíz y el trigo tuvieron aumentos de precios de 100% o más, los precios fuertemente aumentados –especialmente para el pan– provocaron “disturbios alimentarios” en más de dos docenas de países, incluidos Bangladesh, Camerún, Egipto, Haití, Indonesia, Senegal, y Yemen.

El siguiente aumento de precios en 2010-11 estuvo, sin embargo, estrechamente asociado con el cambio climático. Una intensa sequía afectó a gran parte de Rusia oriental durante el verano de 2010, reduciendo en un quinto la cosecha de trigo en esa región y llevando a Moscú a prohibir todas las exportaciones de trigo. La sequía también afectó la cosecha de granos de China, mientras intensas inundaciones destruyeron gran parte del cultivo de trigo de Australia. Junto con otros efectos relacionados con los extremos climáticos, estos desastres hicieron que los precios del trigo aumentaran más de un 50% y el precio de la mayoría de los alimentos básicos en un 32%.   Una vez más, un aumento en los precios de los alimentos llevó a una agitación social generalizada, esta vez concentrada en el Norte de África y Medio Oriente.

Combinad tales conflictos con otra probabilidad: que persistentes sequías y hambre obliguen a millones de personas a abandonar sus tierras tradicionales y huir a la escualidez de villas miseria y barrios bajos en expansión que rodean las grandes ciudades, provocando la hostilidad de los que ya viven en ellas. Una erupción semejante, con horrendos resultados, ocurrió en los barrios bajos de Johannesburgo en 2008 cuando migrantes desesperadamente pobres y hambrientos de Malaui y Zimbabue fueron atacados, golpeados, y en algunos casos quemados hasta la muerte por sudafricanos pobres.

En nuestro país se acaba de aprobar la Directiva de Defensa Nacional, en la cual nada se dice sobre la seguridad alimentaria, ni de alcanzar lo Objetivos del Milenio.  Opinamos que éste debería ser uno de los puntos clave en cualquier política de defensa europea:  colaborar parar que el el enemigo del hambre no mate a ninguna persona.  Así, se combatirían también los efectos colaterales del hambre:  estallidos violentos, guerras, emigraciones, violencia, etc.

Cada vez es más urgente cambiar de un concepto militarista de defensa a otro basado en la seguridad humana y que ponga nombre a los verdaderos enemigos de España y de la humanidad:  hambre, falta de sanidad, enfermedades, falta de enseñanza, …


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