España acaba de aportar 4 millones de € para pagar el salario de 84.000 funcionarios y pensionistas palestinos. A su vez, la U.E. ha aportado este año 145 millones de € para funcionarios y pensionistas. 84.000 personas que han podido cobrar por su trabajo y, suponemos, con su sueldo han podido comprar sus alimentos, mandar a sus hijos a la escuela, pagar el alquiler, acudir al médico, vestirse, etc. Todo ello ha supuesto un poco de normalidad en la gravísima vida cotidiana de los palestinos. Suponemos que, a su vez, otros palestinos se habrán beneficiado de los gastos que hayan hecho funcionarios y pensionistas, por lo cual serán mucho más que esas 84.000 personas los beneficiarios.
Al menos por una vez nos parece que la cooperación en zonas de conflicto no conlleva militarización y violencia.
Al contrario, nos parece que esta es una forma correcta de combatir la violencia estructural que supone la actuación de Israel bloqueando las tasas y aranceles que recauda en su nombre y estaría obligada a transferirla en virtud de los Acuerdos de Oslo (1993). Israel tomó esta decisión por los sucesivos intentos palestinos de ser admitido como miembro de la ONU. Aunque ellos alegan que la retención durará unos tres meses hasta que cubra una deuda de la ANP con la compañía eléctrica israelí por valor de unos 700 millones de shékels (unos 141 millones de euros).
Pensamos que esta es una forma más correcta, efectiva y ética de cooperación internacional, sobre todo si lo comparamos con el despilfarro de nuestra misión de paz en zona de guerra (sic del ministro Morenés) en la que en 2011 nos gastamos 450’2 millones de € y en el primer cuatrimestre de 2012 167’9 millones de € para no conseguir apenas resultados que puedan mejorar la calidad de vida del pueblo afgano.
La empresa Induyco, que es la que suministra de ropa a los ejércitos españoles y está considerada la empresa de referencia de los ejércitos, ha registrado pérdidas de mas de 50 millones de euros y, como no, ha procedido a su “restructuración” , lo que en román paladín quier decir externalización, despidos, empleos de mala calidad y peor pago, etcétera.
Así y todo, como su “matriz” es El Corte Inglés, lo que quitan con una mano lo dan con la otra, y la matriz va a dar un crédito a la filial para que siga a lo suyo.
Se nos ha ocurrido que si matriz y filial se dedican, amén de desproteger a los trabajadores, a pertrechar a los ejércitos, justo es que nos rebelemos. Sus trajes son altamente tóxicos y nocivos para nuestra salud.
Por eso pensamos que, al igual que se boicotean empresas por sus malas políticas, sería una buena razón la de elegir la libertad que el mercado nos autoriza a tener para decir que, amén de por otras muchas cuausas que por obvias no detallamos, no nos da la puñetera gana comprar en El Corte Inglés.
fuente: Publicado en el periódico semanal es.hora el 13 de julio 2012
Por mucho que se hable de la paz y se ensalce como ideal, lo cierto es que en nuestra cultura la paz no se entiende desde sí misma y desde sus contenidos propios, sino desde la violencia y la mentalidad violenta.
Resulta asombroso y turbador comprobar como, sin ir más lejos, la explicación de la paz en cualquier libro de texto viene dada no como una historia de sus hitos principales a lo largo del tiempo, o como la explicación de sus logros en elevar la conciencia humana sobre la miseria y la crueldad imperante, sino como una sucesión de períodos de calma chicha entre guerra y guerra, dando a entender que la paz, al menos la paz a la que realistamente podemos aspirar, no es otra cosa que la ausencia de guerra y que su preparación, en consecuencia, sólo es la acumulación de fuerza y violencia organizada para cuando llegue el momento de la nueva conflagración. Para más desolación, ni siquiera los “estudios” de la paz y los institutos dedicados a ellos suelen trazar una historia de la paz (como si la paz no tuviera historia) y se dedican a otro tipo de cosas.
¿Por qué esto ocurre así? Desde nuestro punto de vista porque estamos atrapados en un círculo vicioso, en un paradigma de dominación y violencia que nos aporta, desde el nacimiento, no sólo la comprensión de la realidad a partir de estos dos ejes (dominación y violencia), sino también los modos operativos y prácticos para diseñar nuestros objetivos (mediante la dominación y la violencia como medio y fin), las metodologías desde las que actuamos en la práctica, los sentimientos y, en fin, nuestro modo de relacionarnos y nuestras aspiraciones de cara al mundo y a nosotros mismos.
Por eso el tema de la violencia es tan central en nuestras vidas y, paradójicamente, a pesar de ser el peor de los males que pesa sobre nuestra existencia, aparece a su vez como algo reverenciado y “natural” incluso por quienes aspiramos a cambiar el mundo (la violencia es definida desde ciertas izquierdas como madre de la historia) y, según han afirmado tantos, como algo inevitable pero útil en el quehacer político habitual y, con igual lógica, en las metodologías de quienes queremos cambiar las cosas. Leer el resto de esta entrada »
Una nueva muestra del militarismo grosero de Israel. Ahora despliega radares, similares a los que ya desplegó antes en Gaza y Cisjordania, alrededor de la frontera con Egipto.
¿No se considerará Egipto en peligro por la hostilidad israelí, que los trata así como enemigos?
La lógica militarista es aplastante y brutal: Como temo me prevengo con herramientas militares. Como las herramientas militares hacen temer de mis intenciones al vecino y se rearma. Como se rearma sospecho que está tramando agredirme y me rearmo más. Como me rearmo él se rearma a su vez, y así en una escalada de miedos, sospechas y agresiones que nunca acaba bien.
¿Pero Egipto no es su aliado? ¿No formó con ellos un tratado de paz? ¿No se ha renegociado y ratificado esta tras la elección del nuevo presidente egipcio? ¿Ha habido algún gesto hostil? ¿No es el presidente de Egipto actual fruto de una revolución democrática que ha dado pié a la asunción de valores que, supuestamente, comparte Israel?…
Nada de esto. Sólo prejuicios, polarización interesada de los estereotipos respecto del otro y exacerbación de una idea neurótica de enemigos que poco tiene que ver con la realidad.
Con ello Israel desenmascara su doble discurso y sus intenciones militaristas y sirve a la causa de polarizar un conflicto y de militarizar su solución, lo que es igual a decir que generará más desastre.
Muchas veces en este blog hemos hecho la pregunta de qué es lo que realmente debemos defender. Hemos publicado que hay que optar entre dos visiones contrapuestas:
la opción militar que pretende defender la patria, la bandera, las instituciones, las fronteras, el territorio, …
la opción humana que pretende defender los derechos humanos, políticos y sociales de las personas, su medio ambiente y las conquistas políticas de las sociedades.
Cuando leemos que hay 200 millones de niños que trabajan para sobrevivir, la respuesta a qué hay que defender se nos hace evidente. Preferiríamos dedicar los 18.000 millones del presupuesto de defensa a defendernos de la necesidad de que los niños tengan que trabajar para sobrevivir, de que tantos millones de niños estén pasando hambre o, incluso muriendo. No en vano un reciente informe dice que los niños han desplazado a los ancianos en ser el primer colectivo más pobre en España.
Hemos gastado millones de euros en “operaciones de paz” en Afganistán u otros países y preferiríamos haberlos gastado en luchar contra la pobreza en el Tercer Mundo.
Seguro que alguno nos dice que si no invertimos en militarizar la seguridad habrá en el futuro más niños explotados. Es un viejo argumento que apela al miedo para evitar cambios necesarios.
Debemos ser conscientes de que la pobreza en el mundo no es una situación que surge de no se sabe dónde. Antes bien, somos los países del primer mundo quienes la generamos con nuestras políticas de saqueo continuado de sus recursos naturales, y los que las perpetuamos con los mecanismos financieros que les hacen empobrecerse con deudas injustas hacia el primer mundo y con la compra de armas con las que les generamos conflictos y nosotros ganamos millones. Todo esto tiene un nombre, o varios: políticas neoliberales, violencia estructural, injusticia social, violación de los derechos humanos, …
En el fondo, es el sistema el que no funciona: otra razón más para ser antisistema.
Habitualmente nos presentan la situación de Siria como una masacre del ejército de El Asad contra el pueblo desarmado. Esta presentación busca una implicación más activa en la derrota de El Asad.
Ahora nos dicen que hay fuertes combates (¿combates si sólo hay un ejército?) en la zona siria de Al Hafa y un portavoz de los rebeldes, el coronel (¿un coronel?) rebelde Sami al Kurdi, habla de bajas producidas al ejército sirio por el Ejército Libre Sirio (¿Un ejército libre?).
Todo ello hace pensar más bien en una guerra civil. No tenemos información para afirmarlo, pero basándonos en la experiencia de Libia y sus desastrosos resultados y desenlace, parece prudente filtrar con cuidado todas las informaciones que nos llegan de la situación siria.
Llama la atención, por otra parte, comprobar que las actitudes y las propuestas de las “potencias mundiales” aparecen todas ellas llenas de calculo y de cinismo, buscando aprovechar la situación para reposicionamientos de unos y otros. De ahí que las propuestas de la ONU, si es que consiguen ponerse de acuerdo el bloque occidental el de Rusia y China, sean altamente sospechosas.
Lo que parece indiscutible, como en todas las guerras, es que las bajas, la mayoría de las bajas, son civiles y que el conflicto no hace sino multiplicar la pérdida de civiles: más de 10000 muertos, 230.000 desplazados internos y 60000 refugiados en otros países.
Y nos llama mucho más la atención que todas las propuestas que hemos oído hasta la fecha van dirigidas desde un enfoque militar, pero ninguna presta eficaz apoyo a las víctimas civiles, ni empodera sus mecanismos de solidaridad y resistencia a la guerra, ni promueve el apoyo real a sus derechos. Estamos convencidos de que en Siria se mueven organizaciones y personas que desde posiciones diferentes están trabajando por los nadie, están luchando por su cuidado, están promoviendo la noviolencia, pero de esto nadie habla. ¿Por qué? Porque el lenguaje militarista simplifica todo, hace que la lucha sea de buenos contra malos, silencia las discrepancias y las enmiendas a la totalidad y porque un apoyo al pueblo Sirio desde la noviolenia no beneficia a los intereses y a los negocios de unos y otros, ya sea los relacionados con el petróleo, ya los que tienen que ver con las armas o la geopolítica.
Siria tal vez vive una guerra civil y se merece una paz justa, no más militarismo.
La violencia estructural es el desayuno de todas las mañana, la comida al mediodía y la cena por las noches. Violencia estructural porque en España se perdonan las deudas a los defraudadores mientras se desahucia a los pobres que cayeron en sobreendeudamiento por culpa de la crisis; violencia estructural por la corrupción política galopante que aún nadie detiene; violencia estructural por el sistema electoral injusto que prima a unos mientras que a otros les deja sin voz; violencia estructural por los abusos de los bancos en las hipotecas, en el cobro de comisiones, en el trato a los clientes, en la negación de crédito a las familias, por la falte de inversión en desarrollo sostenible…; violencia estructural por la deuda militar exhorbitante y escondida a la opinión pública; por el intento de vender armas a países, entre otros, como Arabia Saudí, no muy democráticos; violencia estructural por el desempleo galopante del que sólo se libran los altos mandos de empresas y, también, los altos mandos militares; es decir, porque el sistema no funciona o funciona imponiendo violentamente medidas que privilegian a unos pocos, generan injusticias aberrantes y hacen cada vez mas vulnerables y esquilmadas a las mayorías.
Por eso surge la rebeldía y la indignación social y, en ilógica consecuencia, se llenan las calles de policías para reprimir a las personas del 15 M que tienen por delito reunirse en calles y plazas para hablar de política, debatir, proponer soluciones y, en la medida de lo posible, llevarlas a cabo con su trabajo común.
¿Qué quiere la gente con respecto a Bankia?
Que haya un banco grande y de fácil acceso que sea ético, esto es, que no comercie con armas, que no especule como forma de ganar dinero, que invierta en potenciar la economía real, justa, solidaria.
La gente quiere un banco ético, un banco que no engañe a sus depositantes con fórmulas de inversión poco claras y nada éticas. La gente quiere un banco ético en el que el sueldo de sus dirigentes no sea un escándalo, en el que las cuentas sean transparentes, en el que los clientes tengan la palabra a la hora de controlar sus actividades.
La gente quiere que el debate se desplace desde las primas de riesgo, desde las primas a los dirigentes, desde las inversiones financieras que no se basan en nada real y no son más que apuestas con el dinero de otros, hasta las valoraciones económicas basadas en la ética. Porque ya está bien de que el debate no lo entienda ni Dios, de que la economía siempre explique las cosas a toro pasado, de que nos intenten vender siempre que hay que dejar las soluciones en manos de expertos que realmente no saben y, lo que es peor, no les importa qué es lo que va a pasar con tus ahorros y cómo los están usando. Ya vale de hablar sólo de beneficios en economía, hay que basar la economía en la ética.
La gente quiere que se apliquen otras alternativas, como las existentes en otros apartados de la vida política. Así es necesario hablar de desarrollo humano y no de desarrollo sin más o de desarrollo de los beneficios o del producto interior bruto. El desarrollo humano nos lleva a mejorar aquellas cuestiones que son vitales para vivir mejor las personas respetando el medio ambiente: la educación, la sanidad, la ecología, la calidad del aire, la buena gobernanza, la lucha contra la corrupción y contra la desigualdad económica, de sexo, de raza, … También se habla, en el mundo de la defensa, del concepto de seguridad humana. En él se quiere defender aquello que realmente interesa a la gente y que coincide con lo anterior y se aleja diametralmente de la defensa de las fronteras, de los privilegios internacionales e interpersonales, de conceptos vacuos como la patria y de símbolos trasnochados como la bandera. La gente no quiere oír hablar de las operaciones de paz de nuestros ejércitos que no sirven más que para que nosotros hagamos negocio y ellos pongan los muertos y una mayor miseria, la gente quiere oír hablar de cómo vamos a colaborar en cumplir los Objetivos del Milenio, también desde la banca. Hace mucho que es hora de hablar de banca ética o de banca humana.
La gente quiere colaborar con bancos éticos que trabajen en la línea de los microcréditos propuestos por Mohamed Yunus, premio nobel de economía. Ellos han demostrado que hay negocio y es ético en ayudar a salir de la pobreza a millones de personas en el mundo. La gente quiere bancos solidarios que apoyen el comercio justo, que apoyen las cooperativas en zonas pobres para que tengan trabajo y puedan salir del paro. La gente quiere mirar los beneficios en las actuaciones de los bancos porque ya estamos acostumbrados a no ver ninguno en nuestras cartillas.
La gente quiere luchar contra la doctrina del shock mediante posturas éticas como viene preconizando el 15 M y desde este blog también hemos intentado alentar siempre. La gente se une donde puede, en las calles, para quejarse, para hablar y decidir actuaciones que sean alternativas a este sistema corrupto, injusto e insolidario; la gente opta por la insumisión y la noviolencia. Y el sistema les reprime. Lógico, el sistema sabe que no hay nada más peligroso para ellos pero, a la vez, más creativo y alternativo, más antisistema que la democracia participativa y la implicación personal en la política.
¿De qué nos vale un banco nacionalizado cuando el estado, es decir, sus dirigentes, están dentro del sistema corrupto, injusto y solidario, y son sus grandes promotores? De nada. No vale de nada, por eso el gobierno del PP lo ha hecho. La verdadera lucha, y el verdadero éxito, está en conseguir que el banco nacionalizado sea ético.
Postdata: todo lo antedicho para los bancos, la gente también lo quiere para los gobiernos nacionales, de comunidades autónomas y de ayuntamientos.
Os recomendamos la lectura del esquema que hay abajo. Claramente nos cuenta las diferencias entre nosotros (los que pagamos y sostenemos lo público) y los ricos que evaden impuestos, reciben subvenciones y prebendas y ahora, además, tienen amnistía fiscal.
por qué el sistema es corrupto, ilegítimo, amigista, insolidario, injusto y, para peor pronóstico, irrecuperable desde dentro.
por qué los demás hemos de ser antisistema: porque es necesario luchar contra la corrupción, lo ilegítimo, el amigismo, la insolidaridad y la injusticia y conseguir una alternativa solidaria, justa, legítima, igualitaria, intechable…
La propaganda institucional, una y otra vez, nos hace pensar que los antisistemas son el problema. Es un problema que pongan puestos informativos en Leganés y que pinten con tiza en el suelo algo que tenga que ver con el 15 M; es un problema, elevado a la categoría de “enemigo del estado” el joven de instituto valenciano que protesta por la bajada de calidad de la enseñanza; es un problema que nuestro ojo impacte contra la porra de un policía o que nos enlacemos por los brazos en una sentada noviolenta; es un problema que protestemos, que disintamos, etc.
Sin embargo, no se ve como un problema, el verdadero problema: que haya gente que una y otra vez, evada impuestos y los invierta en la prostitución o el tráfico de armas o droga, que el poder no sea igualitario sino elitista e interesado, …. A ellos se les ofrecen amnistías fiscales, se les ofrece legalizar su dinero negro pagando sólo un 10 %, se les otorga anonimato y se les declara exentos de responsabilidad penal.
Pero todo esto no surge de la nada: el gobierno es quien así obra al regular normas y políticas que autorizan, promueven y legalizan esta situación. El gobierno está en connivencia con los defraudadores, el gobierno genera las leyes que montan este sistema tan corrupto e insolidario.
También os recomendamos que escuchéis el podcast del programa “Asuntos propios” que sigue y en el que se presenta el libro “El club de los pringaos” de Daniel Montero (Esfera de los libros):
Algunos datos nos dejan de piedra:
- La iglesia se ahorra 1.000 millones de euros al no pagar ni IVA , ni Patrimonio o IBI.
- Pepsico Holding España perdió 9 millones de euros en 2009 , la declaración le salió a devolver 20 millones de euros .
- 29 de las firmas más importantes del IBEX 35 , tenían 272 empresas en paraísos fiscales en 2009 y por tanto pudieron evadir el pago de impuestos aquí por esas empresas que sin embargo, fabrican sus artilugios aquí.
- Un diputado con 93.000 euros de sueldo paga 25.500 € a hacienda , pero si en vez de diputado fuera cualquier trabajador pagaría 40.000 € .
Si un conjunto de 100 ricos se unen en una SICAV, no pagan a hacienda por sus rendimientos sino un 10%, mucho menos de lo que paga cualquier trabajador por su exiguo sueldo.
Podríamos seguir dando ejemplos que nos indican que i algo no hay que ser es prosistema, porque el sistema es contra los derechos de todos.
El que en Europa presentan como líder de la nueva izquierda latinoamericana, Rafael Correa, acaba de perder uno de sus apoyos sociales, el de los pueblos y comunidades indígenas. Ellos lo alzaron al poder cuando Correa era la promesa para el avance de los derechos de los pueblos y de la sociedad.
La mayor de las organizaciones de los indígenas en Ecuador, la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador, acaba de declararse en lucha contra ese líder de hojalata que comienza a parecerse cada vez más en sus modales a la endémica tradición caudillista y autoritaria de la región y a defraudar las expectativas de verdadero cambio que lo elevaron sobre los contendientes.
Los indígenas le acusan de haber violado de constitución nacional, de gobernar para el paradigma neoliberal y contra el pueblo y han convocado una gran marcha por la vida y la dignidad de los pueblos , que comenzará en la privincia de Zamora y llegará a Quito hacia el 22 de marzo.
Correa ha convocado a su facción a manifestarse en su favor para defendes su “democracia revolucionaria”, pero es muy dudoso que una manifestación convocada desde el poder sea algo más o mejor que pura propaganda.
Tal vez una democracia revolucionaria no debería permitirse índices de pobreza extrema y exclusión de más de un tercio de la población del país, ni que ésta exclusión esté tan sospechosamente mal repartida. Tampoco parece oportuno que los índices de atención social, sanitaria o de justicia social sean tan pésimos a la par que sube el gasto militar y la desigualdad regional y de clases sociales. Tampoco vemos lo revolucionario de imponer una minería intensiva que deprede la naturalza y que desvincule a la gente con la madre tierra a cambio de un poco de lucro para los de siempre, o que se cercenen derechos y libertades básicos ante cualquier atisbo de crítica al líder carismático.
Los proyectos racionalistas y modernizadores del caudillismo americano siempre han sido muy negativos para las sociedades y Correa, que se postulo en franca oposición a ellos, debería saber sacar consecuencias.
A la protesta indígena se han unido otros colectivos sociales de amplia repercusión, como sindicatos de maestros, grupos de izquierda y sociales y otros, pero Correa ha tenido la brillante idea de tacharlos a todos de derechosos.
Nosotros esperamos que el pueblo empoderado y movilizado consiga en Ecuador y en otros sitios romper con siglos de marginación y promover más justicia social y más dignidad para todos. Por eso nos alegra conocer su estrategia de desobediencia noviolenta para conquistar sus derechos pisoteados.
500 millones de niños pasan hambre en el mundo mientras un tercio de la producción de alimentos se desperdicia (aproximadamente 1.300 millones de toneladas) y sólo los países ricos tiran a la basura el equivalente a toda la producción agraria del áfrica subsahariana.
La primera afirmación es un ejemplo neto y contundente de la violencia directa que genera tensiones que acaban en guerras. Las dos siguientes son afirmaciones que nos llevan a hablar de que por debajo, por detrás, de la violencia directa existe una violencia estructural que se ocupa de mantener este estado de cosas tan injustas. El hambre es una injusticia pero el sistema económico-financiero, político, cultural y social que lo genera es culpable y ha de ser cambiado. Se pueden hacer campañas contra el hambre pero sólo van a funcionar si se cambian las bases económico-financieras, políticas y sociales que la sostienen y se benefician de este estado de cosas. El hambre se sufre en el Tercer Mundo, pero se genera en el primer mundo. A muchas estructuras económicas y financieras les interesa un cierto nivel de hambre en el mundo, para ellas el hambre es negocio.
Vayamos a los datos:
uno de cada seis padres asegura que sus hijos abandonan el colegio para ganar dinero con el que comprar comida para toda la familia.
uno de cada cuatro niños en el mundo no se ha desarrollado correctamente durante su crecimiento debido a las carencias en su alimentación. En concreto, en la India el 48% de los niños padecen las consecuencias de este grave problema.
La desnutrición es la causante de la muerte de 2,6 millones de niños cada año.
los países industrializados y aquellos en desarrollo dilapidan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas respectivamente
la cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2.300 millones de toneladas en 2009/2010)
A más ricos, más derrochones. El desperdicio per cápita entre los consumidores es de 95-115 kilogramos anuales en Europa y Norteamérica, mientras que en África subsahariana y en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6 y 11 kilogramos por persona
¿Cómo ayudar?
Con medidas solidarias puntuales: donar alimentos, apoyar a organizaciones que trabajan el tema, … Es una ayuda paliativa y no podemos quedarnos en este tipo de ayuda.
Con medidas globales y radicales (que van a la raíz del problema): promoviendo el cambio global de las estructuras económicas, financieras, políticas, culturales, sociales, …, de los países del primer mundo para que dejen de generar las condiciones que fomentan el hambre y de las cuales sacan negocio. Son medidas de largo plazo y que exigen constancia y perseverancia, pero no podemos negar el primer tipo de medidas pensando que a la larga las que valen son las segundas.
Nosotros pensamos que se debe optar por ambas. Y en ambas se incluye la segunda opción y la lucha por cambiar el mundo.
Nuestros políticos no luchan contra el hambre. Nuestros políticos apoyan mayoritariamente la producción y comercio de armas, la exportación de conflictos bélicos, en las agendas de los partidos políticos no aparece la lucha contra el hambre como una prioridad, ello significa que les elegimos mal (en éste y en otros aspectos), … Nuestros partidos políticos no tienen como prioridad lanzar y respaldar políticas que pretendan conseguir los Objetivos del Milenio. Así, las estructuras no van a cambiar, ni las políticas generales.
- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.