Primero se define el problema: la piratería. Lo es porque pone en peligro el comercio internacional de petróleo y los pesqueros del primer mundo. El problema no es la pobreza sangrante de los somalíes, ni su paro, ni su dependencia económica de los países del tercer mundo, ni su falta de sistema sanitario, ni la falta de acceso a la educación. El problema no es la falta de vivienda ni la falta de futuro económico, político ni social.
Si se arregla la piratería estaría todo arreglado.
Luego se define la metodología: ¿ayudar al desarrollo sostenible?, ¿ayudar a que los propios somalíes mejores su educación, sanidad, vivienda, posibilidad de empleo, etc? Tonterías. Se van a donar 165 millones de euros par arreglar la seguridad militar y policial de Somalia. Por ejemplo, como parte de esta donación, Egipto donará uniformes para 6.000 policías. Europa donará 72 millones de euros para los militares y la policía.
¿A alguien le cabe duda de que Somalia seguirá siendo un estado fallido, de que seguirá existiendo la piratería o cualquier otra forma de violencia directa que tenga su origen en la violencia estructural que padecen?
¿A alguien le cabe la menor duda de que somos los países del primer mundo los culpables de su situación?
¿A alguien se le ocurre pedir responsabilidades políticas a los jerarcas que desde aquí condenan a un país a la pobreza?
El Ministerio de Defensa ha firmado con la Agencia Española para la Cooperación y el Desarrollo (AECID) un convenio de mutua colaboración, conforme al cual la cooperación española concede pasta a los militares para que desarrollen varios cursos de derechos humanos durante 2009 y para que hagan programas de desminado. El convenio deja abierta la puerta de otras colaboraciones del ejército en la ayuda al desarrollo.
Está bien esto aunque gentes malintencionadas piensen que es algo asombroso y raro que la cooperación al desarrollo financie las acciones del ejército y del ministerio de Defensa. Al paso que vamos, los demás ministerios podrán también desarrollar acciones propias con dinero de la cooperación y luego vender su buena imagen. ¿Nos imaginamos al ministerio de industria en un convenio para poner bombillas modernas en latinoamerica, o al de economía para cobrar multas a los ruandeses, o algo similar?
Claro que ¿nos podemos felicitar porque el ejército deje de ser un ejército y se convierta en una peligrosa ONG?.
En la comparecencia de la Ministra de defensa ante el Parlamento, se ha anunciado que España elevará los soldados que puede enviar a misiones internacionales (léase Afganistán, donde nos habían dicho que no enviarían más, Líbano, etc).
La comparecencia se puede leer en la web de autopropaganda del Ministerio de Defensa español. Rezuma lugares comunes sobre héroes, sobre el aprecio de los españoles a sus ejércitos y otras sandeces, y propone que existen riesgos muy mnalísimos (aunque indefinidos y difusos) que nos obligan (cómo no) a una estrategia de defensa “multilateral, integral y también sostenida” que combine la clásica fuerza bruta con ayuda humanitaria, oenegés, reconstrucción etcétera. Osea, una remilitarización de la defensa y una militarización de lo humanitario y de la reconstrucción y de la paz.
Precisamente para esta contribución idílica a la paz mundial, la ministra tira por tierra los compromisos adquiridos por ZP de limitar las tropas españolas en misiones exteriores, y afirma que “Por todo ello, en las próximas semanas trasladaré al Consejo de Ministros la propuesta de no limitar el número máximo de efectivos militares que participan en misiones internacionales. Por tanto, a partir de 2009, el número de soldados españoles que participará en misiones internacionales estará limitado solamente por la legalidad de la misión, por la voluntad del pueblo español y por la capacidad de nuestras Fuerzas Armadas“.
Osea que a partir de ahora exportaremos más soldados a los conflictos existentes. Todo un avanze en la retórica y un retroceso en la justicia.
Este año se han destinado cerca de 76.000 millones de € en el mundo para ayuda al desarrollo. En menos de un mes los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Europea han destinado a salvar a los bancos más de 10 veces esta cifra.
Ahora todas las instituciones serias sospechan que se rebajará la cantidad mundial de ayuda al desarrollo. La prioridad no es salvar del hambre los varios millones de seres humanos que ni siquiera saben qué es un puñetero banco ni una acción. La prioridad es crear confianza en los tiburones para que sigan manteniendo sus cuentas de resultados.
Para reducir el hambre en el mundo a la mitad y cumplir los Objetivos del Milenio, bastarían con 14.000 millones de dólares, algo muy por debajo de los cerca de 50.000 millones que el gobierno español va a poner encima de la mesa de los bancos para reducir el hambre de sus accionistas.
En el reportaje de El Pais enlazado en esta entrada y publicado el miércoles 15 de octubre se analiza esta gran desfachatez.
Ahora haría falta un referendum democrático en la sociedad para que diga dónde quiere destinar el dinero público y si la prioridad es la que el sistema proclama con toda su propaganda. Tal vez eso nos lleve a pensar qué y de quién tenemos que defendernos.
Impresionante la iniciativa del Nobel de la Paz. En este libro publicado por Paidós en bolsillo nos cuenta con todo detalle el desarrollo histórico de los microcréditos desde Bangaldesh hasta muchos otros lugares de Asia, África y América.
Nos demuestra con sencillez y claridad que acabar con la pobreza es posible desde ya y sin la ayuda de las grandes instituciones financieras ni de los gobiernos.
Nos propone conceptos muy curiosos y revolucionarios como su idea de que el crédito a los pobres sea considerado un derecho humano.
¿Queréis saber qué piensa la derecha sobre la defensa y las fuerzas armadas? Pues pasen, lean y vean.
El programa se llama Debates en Libertad. Intervienen César Vidal (escritor e historiador), Alejandro Muñoz Alonso (senador del Partido Popular, antiguo presidente de la Comisión de Defensa del Congreso) y Luisa Barón (Politóloga, Directora del máster del Instituto Empresa).
Se afirma que el Estado tiene contraída con las empresas de armas una deuda de más de 22.000 millones de € en armamento y que ésta, como no sale en los presupuestos, parece invisible, pero que ahora aflorará y hay que pagarla.
En EL PAÍS se hacen eco de la denuncia de Save the Children. Se trata de casos de rapto, prostitución infantil, pornografía y abusos sexuales, en algunos casos a cambio de comida, dinero o teléfonos móviles.
Para colmo, las declaraciones de una portavoz del Departamento de Fuerzas de Paz de la ONU: “Conocemos el problema. Sabemos que se producen abusos y para nosotros es terrible. Estamos haciendo todo lo posible para evitarlo, pero que haya algún problema de conducta en este tipo de personal es casi inevitable”. Este tipo de declaraciones no son una justificación de las acciones antedichas, pero sí nos educan en la inevitabilidad y buscan la resignación, es decir, son la justificación desde la cultura y la estructura para que se realicen nuevas acciones de violencia directa.
Si este tipo de personal realiza este tipo de acciones, tanto el personal como las acciones han de evitarse completamente. Así de sencillo. Lo contrario es manchar el nombre de la ONU, de las misiones de paz, y de todos los estados que contribuyen a ello. Además, llevar más problemas y violencia a las zonas en conflicto no ayuda en nada, todo lo contrario.
Según informa El Público, la partida de 160 millones de € es la mayor de su historia y beneficiará a 19 millones de personas de 17 regiones prioritarias: Sudán, Chad, Somalia, Kenia, Etiopía, Uganda, República Democrática del Congo, Tanzania, Burundi, países del Sahel, Liberia, Zimbabue, Afganistán, Nepal, Sri Lanka, Colombia y los territorios palestinos.
Los proyectos se pondrán en marcha a través del Programa alimentario por de las Naciones Unidas, y por la Cruz Roja y otras organizaciones no gubernamentales.
Entre las acciones previstas destaca la distribución de ayuda alimentaria tras catástrofes naturales, epidemias o conflictos armados; la asistencia nutricional a víctimas de crisis; actividades del tipo “alimentos por trabajo” o “por asistencia a la escuela”; y restablecimiento de medios propios de subsistencia.
- "La otra historia de los Estados Unidos" de Howard Zinn, editado por la editorial Argitaletxe Hiru SL
- "Muhammad Yunus. El banquero de los pobres. Los microcréditos y la batalla contra la pobreza en el mundo". Bolsillo Paidós. 2008.