Fuente: Diario Correo
Nos faltaba un actor para acabar de complicar la situación de Irak, pero ya tenemos una nueva sorpresa.
Un reciente acuerdo entre Rusia e Irak convertirá a la industria militar rusa en el segundo proveedor de armas de aquel país (el primero es Estados Unidos), por un valor de 4.200 millones de dólares.
Los irakíes van a comprar helicópteros y misiles tierra-aire a los rusos.
No nos imaginamos un peor futuro para Irak, de sobra militarizado y pertrechado hasta los dientes.
Eso sí, mientras las grandes superpotencias desprecian los derechos de las personas y no hacen nada por mejorarlos, enfatizan los derechos de los estados a armarse y a gastar en armas y se garantizan un negocio sanguinario y que suele acabar con mayores desastres y perjuicios para la población.

