Fuente: Agendaviva.com
Es imprescindible que nos replanteemos nuestra contabilidad, también la contabilidad de cómo somos más ricos y qué es lo que nos interesa en los grandes parámetros. Así, cada vez son más las críticas a tener como única vara de medir el Producto Interior Bruto. Producir y producir, ¿para qué? Para consumir. Y consumir, ¿para qué? Para consumir y para producir. Un círculo vicioso que llega a ser asqueroso, sobre todo por las consecuencias económicas (desigualdades, injusticias) y ecológicas (rapiña al medio ambiente) que tiene.
Tener otro tipo de contabilidad distinta nos haría valorar otros factores y ser conscientes de que su promoción nos puede ayudar a ser más felices como ciudadanos, como habitantes del planeta, como trabajadores y como personas.
Nos proponen el índice de “felicidad interior bruta”. Así dicho parece una idea lilili de lo más. Sin embargo vamos a ver qué es lo que lleva dentro la propuesta. En definitiva se basa en cuatro pilares:
- La equidad en el desarrollo económico y, sobre todo, un crecimiento que redunde en toda la población y especialmente en los más desfavorecidos.
- La sostenibilidad del desarrollo basada en el respeto a la naturaleza.
- La tradición y la cultura.
- La buena gobernanza, la gestión pública honrada y correcta, que los gobernantes piensen, sobre todo, en cómo hacer vivir mejor al pueblo.
Evidentemente, todo es discutible y habría que precisar los términos anteriores para poder estar a gusto con ellos. Sin embargo, aunque sea con una mirada somera, nos es fácil adherirnos a la opinión de que esta contabilidad es mucho mejor y más completa que le PIB.
Parece que la idea se va desarrollando poco a poco y hay una página que nos da información estadística sobre diferentes parámetros.
Da para pensar y nos debería servir como modelo para reordenar nuestras actitudes y políticas.
Escrito por utopiacontagiosa 