Espías españoles y guerra económica (todo con tal de no recortar en el CNI)

3 de abril de 2012

Fuente:  El País.

“Ahora que la preocupación ante el terrorismo decae y la alarma por la economía se dispara, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se apresta a reciclar parte de su estructura para participar en la creación de un sistema estatal mixto, público-privado, de inteligencia económica, similar al que poseen otros países del primer nivel de desarrollo”.

Es decir, se va a espiar por lo público y por lo privado, así no es de extrañar que las investigaciones por espionaje industrial aumenten un 41 %.  Además, nos advierten de que “las acciones de espionaje industrial vulneran los proyectos de las compañías y se relacionan directamente con la revelación de secretos. Esta información confidencial es utilizada en beneficio de terceros, ya sea competencia u otros actores que pueden obtener ventaja en algunas situaciones. Las consecuencias para las compañías afectadas implican la obsolescencia del proyecto, la pérdida de competitividad y de posicionamiento en el mercado y la anticipación de la competencia en el desarrollo de productos más avanzados”.

Parece que ahora el espionaje va en la dirección de fusionar lo público con lo privado y lograr que no haya ética en ninguno de los dos planos sociales.  ¿Es ético, nos preguntamos que el CNI se plantee como actividad el espionaje económico, lo desean los ciudadanos?  Es necesario plantearnos desde el punto de vista práctico, pero también ético la cuestión de los servicios de espionaje españoles, sobre ello ya hacíamos algunas reflexiones hace poco.

El argumento que ofrecen desde el CNI es que un tercio de sus funcionarios ya no se van a dedicar a la lucha contra ETA y, por lo tanto, se quedan sin trabajo y hay que reubicarles.  En nuestra opinión sería una magnífica oportunidad para recortar el personal, el presupuesto y las actividades del CNI, lo cual repercutiría en un aumento de la ética española y en una bajada del déficit.

“Sanz Roldán, director del CNI, lleva tiempo insistiendo en la necesidad de potenciar la formación y creación de analistas y empresas de inteligencia competitiva  invitando expresamente al empresariado a servirse del CNI”.

Los espías van a toda velocidad:  “ya han constituido una cátedra y un instituto para la inteligencia competitiva en las Universidades Juan Carlos I y Carlos III de Madrid”.

Cuando desde el mundo alternativo estamos pidiendo a gritos un comportamiento económico ético, ellos nos hablan de porquería 100 %, y tan orgullosos de su nueva iniciativa:  “En qué proyecto trabaja la competencia, cómo hacerse con la posición dominante en ese mercado, quiénes se llevarán el gran contrato, a qué empresas benefician y a cuáles perjudican semejantes decisiones, qué tipo de persona es la que tendrá la última palabra en la adjudicación, qué socios serían los más adecuados para esa fusión o esa alianza empresarial, a qué responde, cómo nos repercutirá, ese movimiento de capital. Estas son el tipo de cuestiones que las miles de empresas de inteligencia económica o inteligencia competitiva tratan de dar respuesta en el mundo”.

Esta iniciativa del CNI lo único que va a lograr es promover mucha más violencia económica y estructural.  Vamos, lo que nos está proponiendo el CNI es un aumento de la corrupción económica, del juego sucio.  Todo ello va ligado a la falta de transparencia económica que tan necesaria nos ha parecido a los movimientos sociales para salir de la crisis.  Nos proponen una suerte de terrorismo económico o terrorismo de estado que hay que denunciar y paralizar para no ser cómplices de sus tropelías.

Evidentemente, nos quieren confundir con el lenguaje y lo llaman “inteligencia económica” o “inteligencia competitiva” y lo argumentan de la siguiente manera:  ““Hay una guerra económica permanente no declarada porque en el mundo de la competencia económica y comercial las relaciones entre empresas y Estados no son precisamente versallescas. Chinos y rusos destacan por su agresividad, pero no son los únicos que participan en la brutal pelea por hacerse con los mercados; todas las potencias consagradas o emergentes están ahí”, afirma José Luis de la Fuente O’Connor, responsable de la Oficina de Vigilancia e Inteligencia Tecnológica de Iberdrola y presidente de la Asociación Española para la Promoción de la Inteligencia Competitiva (Asepic)

Las intervenciones concretas del CNI en la esfera económica quedan detalladas en la denominada Directiva de Inteligencia, un documento secreto restringido a muy pocas personas en el que se da cuenta anual del grado de cumplimiento de los objetivos establecidos por el propio Ejecutivo“, es decir, ocultamiento, secretismo, elitismo en las decisiones, imposibilidad de debate y de control parlamentario, …:  lo mejor de la antiética política.

Por otro lado, también El País, nos contaba ya en febrero de 2010, hace un par de años,  que “el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) está investigando qué hay detrás de los ataques especulativos en los mercados financieros contra España, al hilo de la crisis fiscal griega y el efecto contagio en varios países del sur de Europa”.  ” La división de Inteligencia Económica -creada para defender los intereses económicos, comerciales e industriales en sectores estratégicos, y similar a la que existe en otros países europeos- indaga si los ataques de los inversores y la agresividad mostrada por algunos medios de comunicación anglosajones obedece a la dinámica del mercado y a los desafíos a los que se enfrenta la economía española, o si hay algo más detrás de esa campaña”.

Parece que el CNI, para forzar su presencia en la administración española, lo primero que hace es crear informativamente la necesidad y luego postularse como la solución.


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